Las obras construidas entonces con carácter provisional, y rehechas o consolidadas más tarde, una vez que pasó la urgencia de la guerra, fueron las siguientes: algunas reparaciones en el recinto amurallado, el espigón de la Tenaza, las baterías del cerro de la Popa, las de Más y Crespo y el hornabeque de Palo Alto. Unos "planos particulares y perfiles", firmados por Arévalo en 1780 (fig. 137), explican gráficamente esas obras.
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FIG. 137. Planos particulares y perfiles de las obras de defensa de la plaza de Cartagena, construidas por don Antonio de Arévalo. 1780 |
En la muralla de la Marina se reforzó la estacada que defendía
la parte comprendida entre los baluartes de Santa Catalina y Santa
Clara, que desde hacía más de un siglo estaba abierta. También se
reparó la cortina derecha del baluarte de la Merced y la
comprendida entre éste y el de la Cruz, que había sido destrozada
por un temporal en 1761. Esta brecha se cerró "con una
paredilla sencilla de mampostería ordinaria". La parte del
recinto del arrabal de Getsemaní que hace frente al cerro de San
Lázaro, entre los baluartes de San José y Chambacú, fue reforzada
con nuevas baterías, a fin de cubrir la comunicación entre la Media
Luna y el castillo de San Felipe de Barajas. En el cerro de la Popa
también se hicieron baterías provisionales, emplazadas con vista a
defender el acceso a la plaza (fig. 137; fig. sexta del
plano).
En la orilla del mar, a lo largo de la llamada avenida de la Cruz
Grande -al nordeste de Cartagena, camino de la punta de la Canoa-
se construyeron varias obras de fortificación, con el fin de
impedir el acceso a la ciudad en el caso de un desembarco en
cualquier punto de Playa Grande (fig. 137; fig. segunda del plano).
Junto al baluarte de Santa Catalina, y con el fin de defender uno
de sus flancos, se construyó el espigón de la Tenaza, "de
fagina bien trabada a tongas". Más allá de la Cruz Grande
se hizo una batería para seis cañones, en terrenos del rico
ganadero don Pedro Más, y otra semejante en la estancia de Crespo
(fig. 137; fig. cuarta del plano). A unas mil cien varas de esta
última, en una angostura que separaba del mar la ciénaga de Tesca,
se construyó el hornabeque de Palo Alto, "hecho de buena
tierra, revestido de fagina" (fig. 132), cuyo objeto era
"destruir al enemigo todas las ventajas que pudiera
prometerse desembarcando en la Boquilla" 138.
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FIG. 132. Plano y perfiles del hornabeque de Palo Alto. |
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"Relación de las obras provisionales"..., de 4-X-1778 (AGI: Santa Fe, 577-A). Véanse también las explicaciones del plano de 1780, reproducido en la figura 137. |


