Proyectaba fortificar el canal de Bocachica construyendo el fuerte de San Fernando y la batería de Santa Bárbara en la orilla Norte, y la de San José en la opuesta. Al recinto antiguo de ésta le unía una nueva batería, con dos frentes de ángulo, uno de cuarenta y cinco toesas de largo, capaz para trece cañones, dirigidos hacia la entrada del canal, y otro de veintiséis toesas, con siete cañones, mirando hacia la parte interior del puerto. Mac-Evan había proyectado un solo frente, con lo cual no se conseguía lo que Sala preconizaba, o sea que los fuegos estuviesen enfilados de tal manera que pudiesen batir al navío enemigo por la proa y por la popa, al entrar en el canal o al pasar hacia el interior de la bahía, respectivamente (véase figura 125). Esta batería no había de tener terraplén, como proyectaba Mac-Evan, sino sus muros a flor de agua, para ofrecer menos blanco al enemigo. En el recinto antiguo disponía Sala ocho bóvedas a prueba de bomba: cinco para alojamiento de los soldados, una para el oficial, otra para cisterna y otra para cocinas del oficial y de la tropa; las puertas y ventanas de estas dependencias se abrían hacia la parte opuesta al canal, a fin de que estuviesen resguardadas, y para mayor ventilación disponía también ventanas hacia la parte del canal, que podrían terraplenar fácilmente en caso necesario o servir de troneras para cañones, aunque no era partidario de esto, porque creía inútil dirigir los tiros al costado de los navíos. Todo "este cuerpo de bóvedas -decía- cubre en caso de función el almacén de pólvora a prueba", de donde se deduce que éste estaría situado en un lugar más resguardado, quizá subterráneo.

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FIG. 125. El canal de Bocachica y sus fortificaciones, por don Antonio de Arévalo. 1759.

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