CONCLUSIÓN DE LOS FUERTES DE BOCACHICA
A principios de 1754 informaba Solís de las obras que se hacían en
Bocachica, y sometía al juicio de la superioridad ciertas reformas
que, sin alterar substancialmente los planos de Mac-Evan, creía
imprescindible introducir en la fábrica del fuerte de San
Fernando.
En primer lugar exponía que como de continuarse el baluarte del
Rey, de dicho fuerte (el de la izquierda, mirando hacia la
campaña), tal como estaba fundado, quedaría "tan reducido
e incapaz de servir útilmente", había ordenado parar las
obras de él y continuar las del resto del fuerte, sin alterar en
nada "la restante figura que forma el rezinto
magistral", pues consideraba más conveniente abandonar lo
que estaba hecho del baluarte-cinco hiladas de cantería-que
proseguirlo sin agrandarlo. En segundo lugar, el fuerte ofrecía el
inconveniente de que podía ser dominado por las baterías altas de
los navíos y por las que pudiesen emplazar los enemigos en el cerro
inmediato (véase fig. 126); proponía, para evitarlo, que se elevase
la mitad de la porción circular y el flanco izquierdo del baluarte
del Rey tres pies más, a fin de que los navíos enemigos
"puestos en la línea medio fredo 68 del canal... no descubran y enfilen
la tropa apostada en la cortina [que mira a la campaña] y [en el]
baluarte de la Reina"; también esta cortina había de tener
los parapetos más altos que los de la porción circular, para que la
tropa estuviese a cubierto de los fuegos del cerro.
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FIG. 126. El canal de Bocachica y sus inmediaciones. 1763 |
Dada la estratégica situación de éste y de las circunstancias
referidas, creía necesario que, en caso de enemigos, se fortificase
con un reducto de campaña, que se podría hacer de tierra y fajina a
poca costa.
En su informe se declaraba Solís discípulo de don Ignacio de Sala y
fiel admirador de sus teorías técnicas, "que sigo y venero
como un maestro mío de quien aprehendí la práctica de la profesión
de ingeniero". Y terminaba dando cuenta de las obras que,
a la sazón, se estaban haciendo: la contraescarpa del foso, los
pies derechos de las bóvedas y el recinto interior de la Plaza de
Armas 69.
La batería de San José estaba muy adelantada, pero ciertos defectos
de construcción retrasaron las obras: cuando estaba para concluirse
el aljibe y se iban a cerrar las bóvedas a prueba de bomba, las
murallas se cuartearon a causa de estar mal cimentadas sobre el
fango del fondo del canal. Según decía entonces el gobernador
Tabares, parece ser que cuando se construyeron los cimientos estaba
enfermo el ingeniero Arévalo, y don Ignacio dejó la obra al cuidado
de un simple aparejador que, por ignorancia o falta de previsión,
"no descubrió el cimiento hasta la tierra firme ni aseguró
el terreno... con pilotajes, o limpiando el fango que hay hasta el
terreno sólido, para empezar sobre él la muralla". Eso se
hacía entonces " con bastante trabaxo y gasto dentro del
fango que le sirve de cimiento, y sólo le pusieron unos palos
tendidos en forma de algedres, con lo que se contentaron, dexando
la obra fundada tan falsa y sin ninguna seguridad..., por lo que se
hace preciso sacar el cimiento desde el buen suelo hasta unir lo
con la muralla, que son cinco cuartas las que se han excauado por
todas partes, y las mismas que tenía de un lodo
devilísimo". En opinión de Solís, de esta manera quedaba
bien asegurada la obra y el remedio se experimentaría "en
acauándose las bóvedas de los almacenes y las del aljibe, que con
su gravedad obligará a que haga la muralla el asiento que le falta
70.
Ignoro la respuesta que daría la Corte a la consulta hecha por
Solís en 1754 respecto de las reformas que proponía ejecutar en el
fuerte de San Fernando, pero es lo cierto que las obras continuaron
sin interrupción durante los dos años siguientes. A mediados de
1756 la batería de San José estaba casi concluida. La formaban
"dos parciales baterías, una formada en el recinto antiguo
y otra que se le aumentó al costado derecho de la canal".
"Al costado derecho de esta batería o recinto
antiguo-escribía Solís- y unida a él se aumentó un frente
perpendicular a la línea de dirección de los fuegos que deven
defender y defienden la entrada de la canal, capaz de catorze
cañones; y otro frente en ángulo obtuso con el antezedente y con la
línea del medio fredo de la canal de siete, con un repuesto para
pólvora". También estaban concluidos estos frentes y con
todos sus cañones. Faltaba hacer dos rastrillos, uno para la puerta
principal, situada "en la porción circular de la gola de
esta batería", y el otro para ponerlo en la unión de ésta
"con la alta y baxa de las bóvedas y plaza de
armas", a fin de que si los enemigos se hiciesen dueños de
aquélla, quedasen dominados por los fuegos de ésta. A diez toesas
del recinto, paralelamente a él, se hacía una escollera de piedra
seca que, uniéndose a los pantanos y anegadizos de Barú, protegía
al fuerte de la acción del mar y "de todo insulto de
lanchas y botes".
El fuerte de San Fernando tenía dos baluartes y la cortina
edificados hasta una altura de veintidós pies sobre el nivel más
alto de las mareas; la muralla real de las alas y de la porción
circular frente al canal sólo alcanzaba quince pies de altura 71.
| 68 |
Freu o freo: canal entre una isla y la tierra firme (del latín fretum, estrecho). |
| 69 |
Informe de Solís, 7-I-1754 (AGI: Santa Fe, 943) |
| 70 |
El Gobernador al Virrey, 15-V-1754 (AGI: Santa Fe, 941). |
| 71 |
"Estado en que...se hallan...las obras de la batería de San Joseph, fuerte de San Fernando...", 1-V-1756 (AGI: Santa Fe, 943). |

