CAPITULO XI
Propiedad de las tierras-Agricultura-Plantas
alimenticias-Frutas-Venados y otros animales cuya carne comían-Sal
compactada-Esmeraldas de Somondoco-Tejuelos de oro que servían de
moneda-Mercados y ferias-Construcciones-Cercado del zaque-Casa
fuerte del zipa en Cajicá-Patenas de oro que pendían de los
cercados del hunsa y del sugamuxi-Monumentos de piedra de los
Chibchas.
La propiedad individual de las tierras existía entre los Chibchas,
y los bienes raíces se transmitían por herencia a las mujeres y a
los hijos del difunto. Como los objetos de lujo, esmeraldas, tunjos
y joyas de oro y cobre eran propios de la persona, la enterraban
con ellos, y así esta parte de la riqueza, a la vez particular y
pública, dejaba de acumularse, y cada generación se veía precisada
a renovarla 112.
Las poblaciones tenían bosques y lugares de pesca comunes. 113
Era la agricultura la industria principal de los Chibchas, puesto
que sacaban su sustento del producto de sus cultivos. Tenían
extensas labranzas, no solamente en las tierras frías, sino también
en los valles cálidos que quedaban al pie de las montañas que los
separaban de sus enemigos. Allí sembraban algodón, frutas y raíces
propias del clima, y defendían las sementeras a punta de lanza de
sus inquietos vecinos. Como no conocían el hierro, se servían de
barras y palas de madera y de imperfectos instrumentos de piedra.
Aun se ven en algunas haciendas anchos camellones cruzados de
surcos, que son restos de antiguos trabajos agrícolas de este
pueblo laborioso. Los Guanes llegaron a sacar acequias de los ríos
para regar sus propiedades.
Trataremos de las principales plantas alimenticias que cultivaban,
y del uso que de ellas hacían.
Del maíz, que llamaban aba, sólo hacían una cosecha anual
en las tierras frías. Conocían algunas variedades de esta gramínea:
el maíz de arroz, el blanco, el colorado, el rojo blando, el
amarillo y el negro. Molíanlo en piedras ligeramente cóncavas,
sirviéndose de otras piedras en forma de rollete aplanado en la
parte de abajo, que movían con ambas manos. Hacían de él,
poniéndolo a fermentar con agua, la chicha, que era su alimento
preferido. Servía su grano para preparar la mazamorra,
suque, y de su maza se hacían puches o gachas y bollos,
que eran su pan habitual. Envolvían éstos en una hoja apropiada, y
los cocían en una olla con agua o los asaban. Comían algo caliente
la pasta blanda y tierna. Aun hoy se suele usar este alimento, que
conserva el nombre de bollo de indio.
De las papas o patatas, llamadas por los Chibchas yomsa,
yomuy, 114
"harinosas raíces de buen gusto, regalo de los indios bien
acepto, y aun de los españoles golosina," 115 cultivaban muchas
variedades, unas redondas, otras chatas y largas otras. Las había
blancas, amarillas y moradas.
"Es la mayor provisión que tienen, dice Oviedo, porque con
todo lo que comen, comen esas yomas"
Cultivaban muchas otras raíces de que se servían para variar sus
comidas las principales entre los tubérculos eran las siguientes:
los cubios (tropeolum tuberosum) que comían cocidos o
crudos como si fueran rábanos; "tienen el mismo sabor que
nabos, y esto es el más verdadero mantenimiento de que se sirven
por pan" (Oviedo). Daban el nombre de hibia a una variedad
de cubios que tiene un principio dulce. Las chuguas (mellocoa
tuberosa) o ullucos de los peruanos, la yuca no venenosa, de
la que hacían pan o la comían asada; la arracacha y la batata
(convolvulus).
Usaban mucho el grano de la quinoa (chenopodium quinoa),
cuyo cultivo se ha abandonado, y que reemplazaba el arroz, que no
conocían. Lo lavaban para quitarle un principio amargo y que
produce vómito.
Tenían también fríjoles, calabazas o ahuyamas y tomates, y usaban
mucho el ají como condimento.
Ya hemos dicho cuánto estimaban el hayo o la coca, que era entre
ellos de uso general, aun como alimento. También hacían uso del
tabaco, y se han hallado en las sepulturas pipas cortas de piedra
para fumarlo. (Véase la figura 121). Parece que tomaban por las
narices el rapé o polvo de tabaco, pues en Santafé tuvieron los
españoles grandes moliendas de la hoja de esta planta para exportar
hacia el reino de Quito y España, donde llamaban al rapé tabaco
de Tunja, de donde se llevó el primero. 116 Cultivaban la planta en el pueblo
de indios de Samacá, y el precio del rapé era tan caro, que dice el
Padre Simón que llegó a venderse en Bogotá a $600 la arroba.
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121. Pipa con dibujo.
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Entre las frutas de distintos climas que preferían, los
cronistas hacen mención de las siguientes: los agua.cates
(persea gratissima), las guamas (inga), las piñas
(bromelia ananas), las guayabas (psidium
pomiferum), las pitahayas (cactus metocactus), las
guanábanas (annona muricata) y otras más.
La carne preferida de los Chibchas era la de v nado. Abundaban
tanto estos animales que "andaban en manadas como si
fueran ovejas." 117 Cuando llegó Jiménez de Quesada a
Cajicá, donde permaneció unos pocos días, le traían los indios
diariamente veinte o treinta venados muertos para sustento de la
fuerza expedicionaria, y hubo día en que se presentaran con más de
ciento. Ochenta años después de la conquista todavía decía el Padre
Simón que quedaban muchos, a pesar de la caza que les hacían los
españoles. Ningún indio podía matar ni comer venado sin licencia
del cacique, y cuando éste no la concedía no era permitido
matarlos, aunque entraran a hacer daños en las labranzas. 118
Hacían uso general de la carne de los curíes (cavia) y de
los conejos; unos y otros eran en extremo abundantes, tanto que los
indios los llevaban por centenares al campamento español 119, y en Santafé
dieron por mucho tiempo cuatro conejos por un real. Tenían pocas
aves, y entre ellas preferían las tórtolas, las perdices y los
patos de las lagunas. Comían, finalmente, los pescados que
producían sus ríos.
| 112 |
SIMÓN. T. II, pág. 311. |
| 113 |
SIMÓN. T. II, pág. 309. |
| 114 |
En las haciendas de la Sabana llaman yomogó la parte de la cosecha de las papas que dejan a los que ayudan a cogerlas. |
| 115 |
CASTELLANOS. Canto II. |
| 116 |
ZAMORA, Pág. 42. |
| 117 |
El autor del Epítome dice:
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| 118 |
Castellanos dice que los chibchas salían a la caza con aderezos
de plumajería, y pone en boca del cacique Tiquisoque esta
invitación a un jefe español:
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| 119 |
Oviedo dice que hubo día en que les llevaron hasta mil. |

