CAPITULO XIII


Significación de las figuras de oro y otras materias que se encuentran en las sepulturas-Gazotilacio y tunjos de oro hallados en el sitio de Chirajara-Idolos y personas principales que representaban-Alimañas de oro y de cobre-¿Hacían uso de símbolos?-Descripción de vasos, figuras humanas y otros objetos de cerámica-Instrumentos, figuras y dijes de piedra-Objetos cuya imagen no reproducían en metal, arcilla ni piedra.


¿Qué significación tienen las figuras de oro, cobre y otras materias que se encuentran en las sepulturas chibchas?
Vamos a contestar a esta pregunta, ateniéndonos a las noticias que sobre punto tan interesante hallamos en los cronistas, fuente la más autorizada en esta materia:
Tenían los Chibchas ídolos,
"Unos de oro y otros de madera,
Otros de hilo, grandes y pequeños,
Todos con cabelleras, mal tallados;
Y también hacen ídolos de cera,
Y otros de barro blanco, pero todos
Están de dos en dos, macho con hembra,
Adornados con mantas que les ponen
Dentro de los infames santuarios."
Este pasaje de Castellanos es bien preciso, y por él se comprende que representaban a sus dioses en figura humana, puesto que les ponían cabelleras y los adornaban con mantas. Cierto es que contaban que Bachúe y su hijo se habían convertido en culebras para desaparecer en la laguna de Iguaque; que Nencatacoa se les presentaba en figura de oso o de zorro; y muchas otras transformaciones. En estos hechos se han fundado los modernos para decir que daban a sus ídolos formas de animales, y aun para sostener que rendían culto a éstos. Si una u otra cosa fueran ciertas, no habrían olvidado todos los cronistas dar noticias sobre puntos de tan alto interés, y los misioneros, que encontraban en los pueblos centenares de ídolos de madera y de hilo, no habrían callado esta circunstancia.
Fue el doctor Duquesne el primero que dijo que los Chibchas habían sido zoólatras. He aquí sus palabras:
"Tal fue el cielo de los Muiscas, lleno de animales como el de los Egipcios. Pusieron los indios el sapo entre sus divinidades...Jamás ha dado esta sabandija mayor brinco del charco al cielo, y nunca bajó el hombre más del cielo al cieno...Observando varias piedras con la debida atención, he notado que figura el cuerpo del sapo, sin patas, transformado en ídolo: esto es, con una vestidura ó túnica propia de hombre..."
No comprendemos cómo de antecedente tan pequeño, una vestidura que cubre el cuerpo de un animal, saque el doctor Duquesne la consecuencia de que es un ídolo. Véase en la figura número 44 el dije a que se alude difícil es distinguir si se trata de una rana con túnica o de algún otro objeto.
Mas como los orífices hacían muchas figuras de animales, ocurre naturalmente preguntar qué destino se les daba. He aquí la respuesta:
Por los jeques se presentan las ofrendas
Que trae cada cual al santuario,
Que son varias figuras hechas de oro,
Hasta culebras, ranas, lagartijas,
Mosquitos y hormigas y gusanos,
Casquetes, brazaletes, diademas,
Vasos de diferentes composturas,
Leones, tigres, monos y raposas,
Aves de todas suertes y maneras,
Y el jeque hace tal ofrecimiento
Ante los falsos ídolos que tienen. 138
No era, pues, a los animales a quienes se dirigía el culto de los Chibchas: las figuras que de ellos hacían eran la ofrenda material que presentaban a sus dioses y a sus santuarios.
Pudiera alegarse en contrario el siguiente pasaje de la Historia del Padre Zamora:
"En el templo de la laguna de Tinjacá adoraban al Sol, y a su sombra otros ídolos de varias figuras, de osos, tigres, venados, culebras y de algunas aves de que estaba lleno."
Este templo estaba dedicado al Sol, y muy bien pudo suceder que los misioneros que encontraron en él las numerosas ofrendas de animales de oro hechas al dios principal de los Chibchas, las tomaran por ídolos, error en que era fácil incurrir.
Muy importante servicio prestó a la ciencia el doctor Zerda conservando en su libro El Dorado los grabados de un gazofilacio o vasija para depositar las ofrendas hechas a los ídolos, y las figuras de oro que se encontraron en ella. Es una página ilustrativa de historia, fácil de descifrar, teniendo en cuenta lo dicho anteriormente.
El gazofilacio es una figura de barro cocido (figura 45) de 25 centímetros de altura y 18 de ancho. Tiene la forma de un indio sentado, con una tacita en la mano derecha y una vara en la izquierda. Lleva puesto un gorro con doble cordón, abierto por encima y con tapa y un collar, probablemente de huesos. El cuerpo está pintado de rojo, con excepción de la cara, el gorro, el collar y la taza, que son blancos.

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45. Vasija de barro cocido, destinada a depositar las ofrendas de tunjos de oro, en figura de indio sentado. Procede de Chirajara y mide 25 centímetros.

Las figuras de oro que contenía son muy notables. He aquí la lista de ellas: 139
Un guerrero con una tiradera armada punto de disparar el dardo, y una jaula (número 35); otro con una larga pica de punta fina y un escudo (número 40) un tercero con una tiradera y un escudo (número 46).
Un jefe o cacique en cuclillas sobre una silla de alto espaldar (número 47); un segundo con diadema y armas semejantes a dos dardos, y una maza (número 48); otro con arracadas y una vara en cada mano (número 49).
Una figura con collar de cuatro hilos (número 50), y dos tunjos más de escaso interés.
Dos niños con gorra semioval que termina en una serie de puntas; uno de ellos tiene un collar de dos hilos y una vara en la mano derecha (número 51).
Un ave en el extremo de una lámina rectangular; una culebra (número 52) y dos ranas (número 53).

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53. Rana de oro, hallada en Chirajara.

 

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48. Cacique o jefe, de oro, hallado en Chirajara.   Mide 16 centímetros.
51. Dos figuras de oro, de niños, de Chirajara; miden 3 y 4 1/2 centímetros.
52. Culebra de oro, de 9 centímetros, hallada en Chirajara.

Un palo con una cuerda atada, y algunas cuentas de cornalina perforadas.
De lo dicho en este capítulo y en el cuarto se infiere que las imágenes o tunjos hechos por los orífices chibchas son figurativos de ídolos o de personajes. Representaban ídolos "las figuras de sus dioses, hechas al modo de cada uno que los adoraba o mandaba hacer, y otras que imaginaban." 140 Teníanlos en sus templos y en sus adoratorios. En el de Iguaque vio el Padre Francisco Molina una estatua del esposo de Bachúe, a la edad de tres años, de oro macizo. Los ídolos que existían en los templos desaparecieron todos con la conquista española.
En sus casas conservaban los indios idolillos lares, de gran variedad de figuras, puesto que estaban destinados a atender a sus diversas necesidades: El mayor número de éstos fue a dar a manos de los conquistadores, que tan ávidos de oro se mostraron y con tanto afán buscaban por todas partes y preferentemente el metal precioso.
Era costumbre que quien recibía la investidura de jeque, heredase los ídolos de sus padres y abuelos.
Es natural que algunos de los tunjos que se encuentran en las sepulturas, sean idolillos. Otras figuras, y son éstas las más numerosas, representan personajes diversos: caciques, jefes militares, guerreros guechas, personas principales de uno y otro sexo cuya condición social es, en muchos casos, fácil de determinar por las joyas con que están ataviadas, las armas que llevan, etc. Hemos descrito varias de ellas. ¿Quién, al ver el personaje que representa el tunjo de oro número 55, majestuosamente sentado en andas, con cetro bifurcado en la mano derecha, gorro con prolongaciones a uno y otro lado, grandes pendientes circulares, ancha nariguera rectangular y patena, dejará de suponer que es el cacique de Iraca, sabiendo que proviene de Sogamoso?
Como los cronistas no nos dicen si en el vestido de los jeques había algo que los distinguiera de los demás, es difícil conocer las figuras que los representan.
Parece natural suponer que existiera cierta relación entre las ofrendas, de tunjos y otros objetos, que se hacían a los ídolos, y la persona que los daba; verbigracia, un guerrero ofrecería de preferencia un hombre armado de una tiradera, etc.; una mujer, la de una figura de su sexo, y si era madre se haría representar con un niño en los brazos, como se ve en la figura número 54.

138
CASTELLANOS. T. I. Cap. I.
139
Reproducimos estas figuras copiándolas de las fotografías que de ellas hizo el señor D. Julio Racines.
140
SIMÓN. T. II, pág. 288.
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