LOS CHIBCHAS ANTES DE LA CONQUISTA ESPAÑOLA


CAPITULO I


Origen de las voces chibcha, muisca y mosca-Límites, extensión y población de la nación Chibcha-Unidad de origen de sus habitantes-Bosquejo de las costumbres de sus vecinos-Crueldad y antropofagia de los Muzos y de los Panches-Animo apocado de los Sutagaos.- Tribus que ocupaban los Llanos-Costumbres salvajes de los Tunebos y de los Laches-Tradiciones de los Chibchas relativas a su origen- Inmigraciones sucesivas que ocuparon el Nuevo Reino de Granada- De dónde vinieron los Chibchas.


En gravísimo error incurriría quien creyera que antes de la conquista española hubo en el territorio que forma hoy la república de Colombia una nacionalidad que en algo se pareciera a la actual. Los dominios del pueblo chibcha, el más numeroso y civilizado de los que ocupaban el Nuevo Reino de Granada, cubrían apenas la duodécima parte de su extensión poblada y la quincuagésima de su total superficie. Del resto del país eran dueños gran número de naciones y de tribus independientes unas de otras, generalmente enemigas y con frecuencia en guerra, distintas en su origen, lenguaje, costumbres, prácticas idolátricas y grado de barbarie. En tales condiciones, el aislamiento era el estado natural de aquellos pueblos que, si en tiempo de paz tenían algunas comunicaciones, era sólo con las tribus vecinas y con las más próximas. No había relaciones entre provincias distantes.
El interesante pueblo o familia americana, cuyo grado de civilización tratamos de inquirir, no tenía nombre general que se extendiera a todos los Estados: cada uno de éstos era conocido por su nombre particular, con el que se designaban a la vez la provincia y el cacique que la gobernaba. Los españoles llamaron a sus habitantes Muiscas, por haberles oído pronunciar frecuentemente esta palabra, que en su idioma quiere decir persona 9, y Moscas por la semejanza de los vocablos muisca y mosca, y, además, porque decían que eran tan numerosos como las, moscas. Ninguno de los primeros cronistas les da el nombre de Chibchas, sino el de Moscas o Moxcas. Fray Bernardo Lugo fue el primero que dijo que la lengua que hablaban era la chibcha. El Padre Simón es más preciso, pues dice que tanto a la provincia de Bacatá, como a la lengua que en ella se hablaba, las llamaban chibchas 10. Parécenos que estos son motivos suficientes para seguir dándoles este nombre, que es el que les corresponde, y con el que son más generalmente conocidos 11.
Eran los Chibchas de estatura mediana y fornida, color cobrizo, frente aplanada y angosta, cráneo escasamente prominente, cabellos negros y lacios, nariz chata, ojos negros y pequeños, pómulos salientes, labios gruesos, dientes blancos y parejos y no tenían barbas.
Ocupaban en el centro del Nuevo Reino de Granada las altas planicies de los ramales occidentales de la cordillera oriental y algunos de los valles circuídos por éstos. Formaban sus tierras una elipse irregular cuyo mayor diámetro, entre la Mesa de Jéridas, al Norte, y Pasca, al Sur, era de veintisiete miriámetros o cincuenta y cuatro leguas, y su más extensa latitud, entre Zipacón y Lengupá, trece miriámetros o veintiséis leguas. Medía su superficie mil leguas cuadradas, equivalentes a doscientos cincuenta miriámetros. La población era numerosa y probablemente alcanzaba a un millón de habitantes.
Recopilando todos los datos que se encuentran en las crónicas sobre los límites del territorio ocupado por los Chibchas, los describiremos a grandes rasgos 12. Empieza la elipse en el extremo norte de la Mesa de Jéridas; vuelve la línea curva que la forma al Oriente bajando el río Manco; subiendo por éste al Chicamocha hasta su confluencia con el Chitano; pasando de allí a la cordillera que separa los llanos de Casanare; continuando por el río Lengupá a la cordillera que separa los llanos de San Martín. Luego viene la línea al Sur, detrás de Fosca y Pasca, para torcer al Occidente a poca distancia de Tibacuy, Tena, Zipacón, Pacho y Simijaca; estos siete pueblos estaban muy cerca de la frontera 13. Finalmente continuaba la línea por detrás de la peña de Saboyá, Bolívar, la peña de Vélez, y la línea que sigue paralelamente al río Suárez, completando la elipse en la Mesa de Jéridas.

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Carta del territotio de los Chibchas


Dentro de los límites del pueblo Chibcha hemos incluido, de acuerdo con Simón y Piedrahita, a los Guanes, cuyas costumbres eran en muchas cosas las mismas que las de aquellos 14; usaban el mismo vestido y enterraban a sus caciques de una misma manera. Eran gallardos, más blancos y de mejores facciones que los Chibchas; ingeniosos y diestros en el manejo de las armas. Los españoles los comprendían en la denominación de Moscas, que daban a los Chibchas 15.
Don Juan de Castellanos pone en boca del Zipa Nemequene estas palabras:
"En los Llanos, caciques comarcanos me obedecen, y apetecen darme gusto."
Luego alguna o algunas de las tribus que ocupaban los llanos de San Juan rendían vasallaje al Zipa; no obstante, ya que hemos querido establecer los límites dentro de los cuales vivía desde lejanos tiempos el pueblo Chibcha, hemos evitado incluir dentro de ellos parcialidades que diferían de él en origen, lenguaje y costumbres.
No estamos de acuerdo con el doctor Zerda, quien considera a los Chibchas como una aglomeración de tribus que vinieron del Norte, del Sur y del Nordeste y cuyos elementos étnicos se confundieron paulatinamente por el cruzamiento 16. Fundamos nuestra divergencia en un argumento que nos parece decisivo.

9
Con la voz muisca designaban a las personas de ambos sexos, y para distinguirlas llamaban al hombro muisca cha (cha, varón) y a la mujer muisca fucha (fucha, hembra). Los Tunjanos no conocían la palabra muisca.
10
T. II. Pág. 114, 117 y 287.
11
Dice Piedrahita que en la gentilidad el Nuevo Reino da Granada se llamó Cundinamarca. Esta voz, extraña a la lengua chibcha, que carecía de las letras d y r fue traída por Belalcázar del Perú. El indio que habló de la provincia de Cundinamarca a este Capitán, agregó que su cacique había tenido una gran batalla con sus vecinos los Chicas; éstos, según el cronista Herrera, tenían sus tierras al sur del Callao. Luego tal incidente no se refiere en ningún sentido a los Chibchas.
12
Véase la carta del territorio de los Chibchas en el Atlas arqueológico.
13
P. SIMON. T. II, págs. 159 y 297.
14
SIM0N. T. II, pág. 364.
15
SIMON. T. II. pág. 117.
16
Apoya el doctor Zerda esta suposición en los estudios del profesor Pablo Broca, practicados en dos pequeñas series de cráneos recogidos en diferentes lugares de Cundinamarca;" la primera presentaba un medio mesaticefálico con tendencias a la dolicocefalia; la otra es francamente broquicefálica; por los demás caracteres esos cráneos son semejantes."
El profesor Broca presentó al Congreso de Americanistas de Nancy, en 1875 una memoria sobre cráneos colombianos (Crânes colombiens). Estudia en ella dos pequeñas series de cráneos de las cercanías de Bogotá (no indica las localidades): la primera fue llevada a Francia por M. Heni Belle, en 1869; y la segunda por el señor Ezequiel Uricoechea.
La primera serie comprende seis cráneos, cuatro de ellos deformados artificialmente. Luego no son Chibchas, pues este pueblo no tenía la costumbre de deprimirlos, costumbre que sí era propia de los Panches, tribu que habitaba a pocas leguas de Bogotá.
Los cuatro cráneos de la segunda serie, sacados de una antigua sepultura que se supone fue posterior a la conquista, no tienen ninguna deformación y pueden ser chibchas.
Dice Broca:
"Ignoro hasta qué punto estaban próximas o distantes las sepulturas de donde fueron sacadas una y otra serie de cráneos. El examen craneológico tiende a hacer admitir que estas dos series proviene de épocas diferentes o de poblaciones distintas".
En otra parte de su Memoria agrega:
"Si se comparan los dos índices craneanos de las dos series se inclina uno a creer que hay entre ellas una diferencia de raza."
Al decir esto el autor fue bien inspirado, pues es evidente que los cráneos braquicéfalos de la primera serie fueron hallados en el territorio que ocupaban los Panches. Según él, "los tres cráneos bien deprimidos fueron sometidos a un mismo método de deformación, consistente en dos presiones opuestas ejercida la una sobra la frente y la otra sobre el colodrillo." La observación está de acuerdo con los hechos, pues el Padre Simón refiere que los Panches "en naciendo la criatura le ponen una tablilla en el colodrillo y otra en la frente, y atándolas por los extremos aprietan ambas partes y hacen subir la cabeza hacia arriba y quedan aplanados la frente y el colodrillo." (T. II, pág. 161).
La conclusión del doctor Zerda carece, pues, de fundamento.
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