CAPITULO III
La lengua chibcha y las obras que tratan de ella-Cosmogonía de los
Chichas-Chiminigagua, el Dios creador-Bachué, la madre de los
primeros hombres-Dos caciques convertidos en sol y luna-Fiesta del
huán-Bochica, civilizador y maestro de la nación-¿Existió Bochica,
o es un mito que personifica el Bien?-¿Fue uno de los
apóstoles?-Las cruces chibchas-¿Era Bochica el mismo personaje que
Idacansás?-¿Quién era éste?-Errores de Piedrahita relativos a
Bochica-Quién fue Huitaca-Formación del salto de Tequendama.
El primer misionero que estudió gramaticalmente la lengua chibcha
fue el Padre José Dadey; "para conseguir su comprehensión,
se hizo discípulo de los que no podían ser maestros. Hablando
materialmente con los indios, les oía una palabra y la apuntaba;
como podía examinaba su significación, que ponía al lado, y con
suma paciencia y continua aplicación fue formando un diccionario.
Hasta aquí pudo ser trabajo material; pero hecho éste, como ya
hablaba corriente, empezó a observar los casos y géneros de los
nombres; los tiempos de los verbos, la construcción de las
oraciones, y dispuso su Arte, cuyos dos libros duran, hasta el día
de hoy, y han sido, son y serán guía de todos" 49. El Arte de la lengua
chibcha del Padre Dadey se perdió; sólo queda la gramática de
esta lengua, que, junto con un Catecismo y Confesionario
de la misma, compuso el Padre Bernardo Lugo y se imprimió en Madrid
en 1619. El señor Ezequiel Uricoechea prestó a las letras
colombianas el servicio de reimprimirla en 1871, agregándole el
vocabulario del Padre Lugo, que se conservaba manuscrito, y
poniéndole interesantes notas y comentarios. El trabajo del Padre
Lugo es imperfecto, incompleto, y contiene numerosos teologismos
tomados del español y aun de idiomas indígenas: esto es muy
sensible, por que el escaso conocimiento de la lengua chibcha
dificulta los estudios de lingüística americana comparada. No dio
siquiera reglas para la pronunciación y el acento, que cayeron en
olvido 50.
Faltaban a este idioma las letras d, l,
ll, ñ, r y v, algunas de las
cuales se encuentran en el hunsa, el tundama, el iraca y en otros
dialectos, pues como este pueblo no alcanzó a tener unidad de
gobierno, en cada señorío o cacicazgo se hablaba un dialecto
distinto 51.
El sonido de la ch, la y 52 y la z era muy diferente del
castellano, y propiamente hablando no hacían uso de esta última
letra, puesto que el Padre Lugo dice que ha de pronunciarse como la
s 53.
Era escasa de vocablo y no pocos de ellos tenían varios
significados. Las sílabas cha, chi, cho, chu, repetidas
con bastante frecuencia, la hacían desagradable al oído. No se
advierte en ella la languidez y la dulzura que algunos le han
atribuido; más bien era monótona por la frecuente repetición de
sonidos semejantes. Carecía de palabras propias para expresar ideas
abstractas; no tenía nombre genérico aplicable a sus falsos dioses.
Finalmente, ya que los Chibchas no conocieron ninguna clase de
escritura ideográfica ni fonética, les faltó la ocasión de pulir y
cultivar su lengua. Aunque tenían cantares a manera de villancicos,
en los, que referían los sucesos presentes y pasados, y fórmulas de
oraciones para sus diversas clases de sacrificios, no nos ha
quedado de ellos ni la más pequeña muestra. Por lo dicho, bien se
comprende cómo se alterarían todas las tradiciones, copiladas
únicamente a la memoria. Así dice, con razón, el Padre Simón
"que si tienen persuadida alguna verdad, está tan envuelta
en fabulosas mentiras y vanidades, que con ellas se confunde y
quita su fuerza." Veamos cómo brillan verdades primitivas
mezcladas con ritos absurdos.
Tenían los Chibchas noticia de la creación del mundo. Decían que
cuando era noche y antes de que hubiera nada, estaba la luz metida
dentro de algo grande, que daban a entender que era un ser
omnipotente: el Chiminigagua. Este ser luminoso comenzó a amanecer
y a mostrar la luz que en sí guardaba. Procedió luego a crear
cosas, empezando por unas grandes aves negras, que mandó por todo
el mundo echando aire resplandeciente por los picos, quedando con
esto el orbe iluminado54. El Señor de todas las cosas, el Ser
bueno, creó también el sol; la luna y todo lo que forma la belleza
del universo. Si los cronistas no agregaron algunos rasgos a esta
cosmogonía, no puede menos de observarse que tiene cierta semejanza
con las de los pueblos primitivos del antiguo continente. De
Chiminigagua no hacían ninguna figura ni le tributaban culto,
porque decían que debían más bien adorar al Sol, por ser criatura
más lucida, y a la Luna, como a su mujer y compañera.
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PADRE CASSANI. Cap. III.
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El Padre Lugo no hacía uso de la diéresis, ni aun en
castellano, y por lo mismo no sabemos cómo pronunciaban los
Chibchas las sílabos gue, gui. Se ignora, por ejemplo, si
casa debe escribirse gue o güe, veinte,
gueta o güeta. La b la vuelve
u, como en estaua por estaba; auia por había;
xiua por xiba, laguna; ytiua por
ytiba, punta del dedo de la mano, etc.
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Presentaremos como ejemplo un dialecto del Norte.
En la Introducción a la Gramática de la lengua chibcha de
Uricoechea se pueden ver once preguntas del Catecismo con
sus respuestas en el dialecto de Tundama. Las más de las palabras
que figuran en ellas tienen alguna semejanza con las voces chibchas
correspondientes. He aquí las principales:
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CHIBCHA
|
TUNDAMA
|
Padre
|
paba
|
paba
|
Hijo
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chuta
|
tutia
|
Sol
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sua
|
sa
|
Luna
|
chía
|
tia
|
Tierra o región
|
quica
|
coga
|
Monte
|
gua
|
gua
|
Quebrada
|
guatoc
|
guiatiba
|
Rayo
|
pcuahasa
|
pcuare
|
Verdad
|
ocasa
|
cub
|
Pues
|
nga
|
nran
|
Uno
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ata
|
atia
|
Tres
|
mica
|
meia
|
Si hay
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aguene gue
|
com chi aguene
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Es uno solo
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atugue
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atia gu chi
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Existe en la Biblioteca Nacional de Bogotá una gramática
chibcha manuscrita, sin nombre de autor; en ella se dice que la
pronunciación de la ch no se ha de hacer con toda la lengua, sino
con la punta no más, y que la y no tiene el sonido de e ni de i,
sino que suena entre las dos. Conviene advertir que los españoles
convertían esa letra y o ypsilon inversa, como la denomina el P.
Lugo, en e, como en las palabras chyquy, muyquy, nymy y
quyne (sacerdote, campo, leoncillo o gato montés, y hueso),
que pronunciaban jeque, mueque, neme, quene, y Muequetá,
Nemequene, en los vocablos compuestos.
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Ser lógico, por consiguiente, no emplear la z en las palabras
chibchas, y escribir Sipa, Sipacón, Sipaquirá, Saque, etc. Por
conformarnos con el uso establecido, no hemos hecho esta
conveniente innovación.
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Dice candorosamente el Padre Simón que "no advertían
que es el sol el que da la luz."
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