11. INSTRUCCIÓN DADA POR EL REY A PEDRARIAS DAVILA PARA SU VIAJE A LA PROVINCIA DE CASTILLA DEL ORO.

El Rey. - Lo que vos Pedrarias Dávila, que vais por nuestro capitán general e gobernador así por mar como por tierra a la Tierra Firme, que se solía llamar, e agora le mandamos llamar Castilla Aurifia, e a las o tras partes contenidas en el poder que lleváis, habéis de hacer desde que con la buena ventura os hiciéredes a la vela en la cibdad de Sevilla con la armada que con vos mandamos ir para poblar e pacificar la dicha tierra e provincia fasta llegar allá, e después de llegado, la for­ma e orden que acá ha parescido que vos debo mandar que tengáis e guardéis e fagáis guardar e cumplir, es lo siguiente:

1º. Lo primero, que habéis mucho de mirar en que los navíos que lleváredes no vayan sobrecargados como suelen ir, que a muchos les ha acaecido peligro en el viaje por ello, especialmente cuando fué el comenda­dor mayor de Alcántara por nuestro gobernador de la isla Española: por  excusar el daño e peligro suso dicho debéis proveer que no lleven más carga de la con que puedan seguramente navegar, e lleven la manguera   descubierta como lo tengo mandado, e al tiempo que cargaren en Sevilla habéis de mirar que han de tomar más carga en Canaria.

2º. Lo segundo es que, fecha vela en Sevilla con la buenaventura,  habéis de tocar en Canaria, e tomar allí las cosas que se proveyeron que estovieren fechas para este vuestro viaje.

3º. Demás desto, hilando vuestra derrota derecha para la provincia de Darién, si sin estorbo ni tardanza de viaje lo pudiédes facer, habéis de tomar en las islas de los canívales que son isla Fuerte, Buin Sant Bernaldo, Santa cruz, Guira, Cartagena, Camarico de Go,  que estan dados por esclavos por razón que comen carne humana y por el mal e daño que han fecho á nuestra gente, e por el que facen a los otros in­dios de la otras islas e a los otros vasallos, e a la gente destos reinos, habemos enviado a poblar en aquellas partes, e por más justa función nuestra, si halláredes manera de poderle, requerir, les requerid  que vengan a obidiencia de la iglesia, e sean nuestros vasallos, e si no lo quisieren facer o no lo pudieredes requerir, habéis de tomar to­dos los que pudieredes y enviarlos en un navío a la isla Española, e allí se entreguen a Miguel de  Pamamonte, nuestro tesorero, e a los otros nuestros oficiales, para que se vendan, y el navío que con ellos fuere os ha de llevar lo que de la dicha isla Española se hobiere de llevar a la dicha Castilla Aurifia, e por todas las otras partes que pasaredes, especialmente en  cualquier parte que tocaredes en la costa de la dicha tierra, habéis de excusar que en ninguna manera se faga daño a los in­dios, porque no se escandalicen y alboroten de los cristianos, antes  les haced muy buena campaña e buen tratamiento, porque corra la nueva la tierra adelante, e con ella vos reciban e venga a comunicaros e en  conoscimiento de las cosas de nuestra santa fe católica, que es a lo  que principalmente vos enviamos e deseamos que se acierte.

4º. En el repartimiento de las cosas que se tomaren, así en la mar  como en la tierra, así de esclavos como de otra cualquier cosa que se  hobiere, habéis de tener esta  manera en el repartir: que lo que se tomare con el armada que lleváis en que Yo mando poner los cascos de los navíos, ó mando dar el mantenimiento a la gente que en ella va conforme a la ley del fuero del Ayro, demás del quinto me han de dar las dos par­tes de lo que se hobiere, la una por razón de los cascos de los navíos, e la otra por razón de los mantenimientos; e si en Vuestra compañía fueren navíos de algunas personas en que ellos pongan los navíos e bastimentos, y aquéllos tomaren alguna pieza. Yo tengo de haber mi quinto o dinario; pero aunque lo tomen aquéllos, porque por razón de favor e compañía de armada se toma, han de repartir lo que se tomare con toda la gente del armada, si se tomare en la mar con la ventaja que se suele repartir entre marineros; si dentro en la tierra, ha de ser repartido  todo igualmente, ecepto la ventaja del capitán general: en las cosas que en tierra se hobieren, no yendo armada de mar por ellas, se ha de  sacar el quinto, y lo otro se reparta entre la  gente como se acostumbra hacer.

5º. Llegados allá con la buenaventura, lo primero que se ha de facer es poner nombre general a toda la tierra general, a las cibdades e vi­llas e lugares, y dar orden en las cosas concernientes al aumento de  nuestra santa fe e a la conversión de los indios, e a la buena orden  del servicio de Dios e aumento del culto divino, e para ello énviamos al R. P. Fr. Juan de Quevedo, obispo de Santa María, del Darién, e con él  los clérigos que agora parescieron necesarios; los cuales, e ellos, han de ser proveídos en tanto que hay asinos del salario nescesario; e por­que para la persona del obispo Yo mando proveer, y a los clérigos se deben dar a cada uno .... pesos de oro para su mantenimiento e; tanto que haya asinos, e se hace el repartimiento dellos de la parte que cada uno haya de haber: en tanto que esto me hace se han de cobrar los diezmos para mí, e para la serenísima Reiná, mi muy cara e muy amada hija, en aquellas cosas que se cogieren, e acodir con ellas a nuestro tesorero  que estoviere en la dicha tierra.

6º.  Una de las principales cosas en que habéis mucho de mirar, es en los asientos o lugares que allá se hobieren de asentar: lo primero es  ver en cuántos lugares es menester que se hagan .asientos en la costas la mar para se guardar la navegación e para más seguridad de la tierra; que los que han de ser para se guiarla navegación, sean en puertos que los navíos que de acá de España fueren, se puedan aprovechar dellos en refrescar e tomar agua, e las otras cosas que fueren menester para su viaje: así en el lugar que agora está fecho, como en los que de nuevo se hicieren, se ha de mirar que sean en sitios sanos e no anegadizos, e donde se puedan aprovechar de la mar para cargo e descargo, sin que haya trabajo o costa de llevar por tierra las mercadurías que de acá fue­ren; e si por respeto de estar más cercanos a las minas se hobieren de meter la tierra adentro, débese mucho mirar que por alguna ribera se  puedan llevar las cosas que de acá fueren desde la mar fasta la población, porque no habiendo allá bestias, como no las hay, sería grandísimo trabajo para los hombres llevarlo a cuestas, y ni los de acá, ni los indios, no lo podrían sufrir; y que sean de buenas aguas e de buenos aires e cerca de montes e de buena  tierra de labranza, e destas cosas las que más pudiere tener.

7º. Vistas las cosas que para los asientos de los lugares son nescesarias, e escogido el sitio más provechoso y en que incurren más de las cosas que para el pueblo son menester, habéis de repartir los solares del lugar para facer las casas, y éstos han de ser repartidos segund las calidades de las personas, e sean de comienzo dados por orden; por manera que, hechos los solares, el pueblo parezca ordenado, así en el lugar que se dejare para plaza, como el lugar en que hobiere la iglesia, como en la orden que tovieren las calles, porque en los lugares que de nuevo se hacen dando la orden en el comienzo sin ningund trabajo ni costa que dan ordenados e los otros jamás se ordenan; y en tanto que no hiciéremos mercerd de los oficios de regimiento perpetuos, habéis de mandar   que en cada pueblo los elijan entre sí por un año, e vos lo confirmad siendo personas hábiles para regir: asimismo se han de repartir los he­redamientos segund la calidad e manera de las personas; e segund lo que sirvieren, así les creced en heredad, y el repartimiento ha de ser de manera que a todos quepa parte de lo bueno e de lo mediano, e de lo me­nos bueno, segund la parte que a cada uno se le hobiere de dar en su calidad; e porque los primeros que allá pasaron con Hojeda e Nicuesa e Enciso han pasado mucho trabajo e fambre e necesidad, a Hojeda e a ellos se les ha de facer mejoría en repartimiento, a él como a capitán, e a ellos como a vecinos en el lugar que está fecho, si por alguna causa de más comodidad se hobiere de mudar, o si no se mudare en él; y en los que de nuevo se hicieren, la más principal cosa e que con más diligencias se ha de facer es la iglesia, porque en ella se haga todo el servicio de Dios que se debe hacer; e de más de lo quel R. P. Fr. Juan de Quevedo obispo de Santa María, el Darién, platicare, habéis de tener desto entero cuidado que se pornga en obra con mucha diligencia.

8º. Debéis de procurar por todas las manera e vias que vierdes e pensardes que para ello han de aprovechar, e por todas las otras vías e formas que se  pudiere tener alguna experiencia que se podrá hacer atraer con buenas obras a que los indios estén con los cristianos en amor e amistad, e que por esta vía se haga todo lo que se hobiere de facer con ellos, y para que ello mejor se haga la principal cosa que habéis de procurar es no consentir que por vos ni por otras personas no se les quebrante ninguna cosa que les fuere prometida sino que antes que se les prometa se  mire con mucho cuidado si se les puede guardar e si no se puede bien facer que no se les prometa; pero prometido se les guarde enteramente, de manera que les pongáis en mucha confianza de vuestra verdad e no habéis de consentir que se les haga ningún mal ni daño porque de miedo no se alboroten ni se levanten, antes habéis mucho de castigar a los que ficieren mal o daño sin vuestro mandato porque por esta vía vernán antes a la conversión e al conoscimiento de Dios e de nuestras santa fe católica, e más segura en convertir ciento desta manera que cien mil por otra.

9º. Y en caso que por esta vía no quisieren venir a nuestra obidiencia e se les hobiere de facer guerra , habéis de mira que por ninguna cosa se les haga guerra no sinedo ellos los agresores, e no habienso fecho o probado a hacer mal e daño a nuestra gente  e aunque los hayan acometido antes de romper con ellos les fagáis de nuestra parte los requerimeitnos nescesarios para que vengan a nuestra obediencia una e dos e tres e más veces, cuantas vierdes que sean nescesarias conforme a lo que lleváis ordenado; e pues allá habrá e con vos irán algunos cristianos que sabrán la lengua, con ellos les daréis primero a entender el bien que les verná de ponerse debajo de nuestra obidiencia, e mal, e daño, e muertes de hombres que les verná de la guerra, especialmente que lso que se tomaren en ella vivos han de ser esclavos, e que desto tengan entera noticia e que no puedan pretender  inorancia, porque para que lo puedan ser, e los cristianos los pueden tener con segura consciencia, esta todo el fundamento en los suso dicho habéis de estar sobre el aviso con cosa que todos los cristianos, porque los indios se les encomienden, tiene mucha gana que sean de guerra e que no estén de paz e que siempre han de hablar en este propósito, e aunque no se pueda excusar de no le platicar con ellos, es bien estar aviso desto para el crédito que en ellos se  les debe dar y paresce ami que el más sano parescer para esto será el del R. P. Fr. Juan de Quevedo, obispo del Darién, e de los clérigos que están más sin pasión e con menos esperanza de haber de ellos intereses.

10º. En caso que se hayan de dar los indios encomendados a los vecinos por navorías, habéis de facer que se guarden las ordenanzas que para ello lleváis, porque se han fecho con mucha información, que de aquella manera sena más conservados e mejor pasados e más adotrinados a nuestra santa fe católica e por eso no se ha de disminuir dellas ninguna cosa, antes si alguna cosa vierdes de más de lo que en ellas se consiente que se debe hacer en provecho de los indios e de su saluda e  conversión, sea bien que se hagan para que ellos sena mejor tratados e vivan en más contentamiento en compañía de los cristianos; la resolución destos es que todo lo que aquí en el capítulo antes deste se dice es para que con amor e voluntad e amistad e buen tratamiento sean atraídos a nuestra santa fe católica, ese excuse de forzallos e maltatallos para ello cuando fuere posible porque desta manera se servirá mucho Nuestro Señor, e Yo me terné de vos por muy servido en ello.

11.  Esto es más necesario que  allá se haga así que no en la isla Española, porque los indios son más aplicados al trabajo en han acostumbrados simpre a folgar, e habemos vistos que en la Española se van huyendo a los montes por no trabajar e es de creer que lo harán muy mejor los de alla pues se pueden ir la tierra adelante, lo que no pueden facer en la isla Española, e no tienen que dejar sino las casas, y por eso paresce muy dubdoso y dificultoso que los indios se puedan encomendar a los cristianos a la manera que los tienen en la Española, e a esta causa perece que será mejor que por vía de paz e de concierto, aliviándolos lo más que ser pueda del trabajo en esta manera, que los que quisieren estar en  la paz e concierto e los cristianos, e a la obiediencia de vasallos, e darseien, e nos sirviesen con cierto número de personas, ya que no fuesen todos, sino una parte dellos como tercio o cuarto o quinto de los que hobiere en el pueblo o de los que tuviere el cacique principal si allí están debajo de caciques, como están en la isla Española, y de estos anden un mes o dos, e que se remuden e vayan a holgar, e vengan otros tantos por otros dos meses  o por el tiempo que allá os paresciere que serán mejor las remudas, porque fasta acostumbrarlos cuanto más breve se remudaren paresce mejor, e así remudándose, lo sufrirían mejor e ternán menos peligro de morir, e si hagora en los principios hobiese tanto que hacer en coger  oro en los ríos como acá dicen que lo hay que no fuese tan nescesario meterlos a cavar en las minas paresce acá que sería bueno comenzarlos a ocupar en lo de los ríos por la orden suso dicha e después de la segunda vuelta se meterán con menos dificultad en las minas porque ya estarán habituados a servir aunque sea con más trabajo.

12.  Presupuesto que en cualquier de las maneras que arriba se dice que por vía de encomendarlos, o por vía de conciertos se pudiere facer que sirvan, está bien ansi, e se sacare dellos el servicio e provecho que se debe sacar; más en caso que lo uno ni lo otro no se pudiere hacer, parece otra tercera cosa, que será que cada pueblo segúnd la gente que en el hobiere, o cada cacique según la gente que toviere cada uno, de tantos peso de oro cada mes o cada luna, como ellos lo cuentan e quedando estos, sean seguros que no se les hará mal ni daño, e tengan en sus pueblos señales que sean para conoscer que son pueblos que están a nuestra obidiencia, e también trayan en sus personas señales como sean conoscidos como son nuestros vasallos, porque no les fagan mal nuestra gente pagando su tributo, como con ellos fuere asentado, y esto mirad que se asiente de manera que sea provechoso; e porque aquí no se puede señalar bien la cantidad hacedlo lo más provechos que os paresciere que se uede bien hacer.

13. Item:  Porque soy informado que una de las cosas que más les ha alterado en la isla Española, y que más les ha enemistado con los cristianos, ha sido tomarles las mujeres e hijas contra su voluntad, e usar dellas como de sus mujeres, habiendolo de defender por cuantas vías e manera pudierdes, mandandolo pregonar las veces que os paresciere que sea nescesario, ejecutando las penas en las personas que quebraren vuestro mandamientos con mucha diligencia; e así lo habéis de mandar hacer en todas las otras cosas que nos pareciere nescesarias para el buen tratamiento de los indios.

14. Habéis de procurar que con todo cuidado de tener fin en lo de los pueblos en la tierra adentro, que los fagáis en parte e asientos que os podáis aprovechar dellos para por tierra descubrir la otra costa de la mar, que estos indios dicen que está tan cierta y tan cerca desta otra; e porque de acá no se os puede dar regla cierta, ni aviso particular por la manera que se ha e tener en hacerlo, sino que la experiencia e las cosas que allá subcedieren os ha de dar los habitantes e aviso de cuándo e cómo se ha de facer:  solamente se os puede decir esto generalmente, que procuréis con mucha instancia y diligencia e con toda la brevedad que pudieredes de certificaros dello, e certificado que es así verdad, todas las cosas que ordenardes e hicieredes, las fagais e determineis con pensamiento que os han de seguir e aprovechar para aquello, porque habrá muchas dellas que hagora sin ninguna costa ni trabajo los podáis facer porque no costará más sino determinarlas que se hagan a la parte que sean provechosas, como se había de hacer en otra parte que no lo fuesen, de donde si después los hobiéredes de mudar par esté propósito seguía muy trabajoso, e algunos tan dificultosos que será imposible.

15. Item: Habeís de defender por ordenanza la cual mandó hagáis pregonar las veces que os paresciere nescesarias e en las partes que fueren menester, que ninguno juegue dado ni naipes, ni otro juego prohibido, ni tengan dados ni naipes para vender ni lleven so grandes penas, las cuales mandaréis ejecutar en los que lo ficieren e también en lso que los vendieren por manera que no haya juego ninguno en la dicha tierra; e se inventaren alguna manera de juego ninguno en la dicha tierra aunque no sea expresada en la dicha ordenanza ni en el pregón, también  gue lo defended. Finalemente la intensión es que no haya ninguna manera de juego e que jueguen cantidad para que por ello se revuelvan, e se siga daño de los unos a los otros y escándalos e enemistades e reniegos e blasfemias, como se suelen seguir; e desto e de otra manera de trafago de mentiras, el R. P. Fr. Juan de Quevedo, obispo del Darién por su parte e vos por la vuestra, habéis mucho de procurar de apartarlos, e que no vivían en ello a la manera de acá, sino que sean en ello tan limitados que los de la tierra puedan recibir dellos muy buen ejemplo, e procurar siempre de ocupar la gente de manera que la ociosidad no les haga gastar tiempo en los vicios.  

16. Item: Habéis de procurar e defender que ninguno de los cristianos juren a Dios, ni renieguen ni blasfemien, e sea defendido por público pregón, e allende de las penas que por leyes destos reinos están establecidas es de mandarle pongan alguna pena de dinero, una al que jurare a Dios, e mayor al que dijere pese, o no creo o descreo o renegare, e así al que jurare, sino cuando le fuere mandado por el juez, e estas penas se apliquen e gasten  e se conviertan en cosas que sean provecho de todos lo que allá estovieren, e de que todos ellos comúnmente sean  más contentos que se gasten, porque gastándose a su contentamiento, ellos las pagaran de mayor voluntad, e los que cobren lo harán e no lo encubriran, e aunque se gasten en cosas de su placer como en fiestas e en colaciones, e otras cosas en que a todos quepa parte, será mejor, e ellos se obligaran e habrá palcer dello.

17. Item: Habéis  de pregonar que se guarde la premática en el vestir, como la lleváis a la letra, e no se exceda della nada, porque por expe­riencia se ha visto en la  Española, que cuando no está ordenado lo que cada uno había de traer, todos o los más dellos ficieron en ella tanto exceso que se destruyeron e empobrecieron, e quedan muchos dellos perdidos, e con defendergelo han tornado a remediarse.

18. Item: Habéis de  hacer publicar e pregonar que sepan todos los vecines e moradores que allá fueren, que los oficiales de justicia no han de hacer ejecución en bienes ni en persona de ninguno por ninguna cosa que le fueren, si no fueren mantenimiento; o herramientas para sacar,  cavar, coger, labrar oro, e no por paño ni seda, ni otra ninguna cosa, para que cada uno vea de quien fía, e no fíen con esperanza que la justicia le ha de hacer paga, ni hacer ejecución por ello a nadie.

19. Item: Habéis de defender que no vaya a la dicha tierra ningún  letrado que vaya a abogar, ni procurador de cabsas, e si alguno fuere  clérigo o lego, que no le consintáis allá abogar, ni procurar, ni consejar en ningún pleito, por cuanto nos lo suplicaron los procuradores que de allá vinieron, e habemos hallado por relación e por experiencia que en la isla Española han mito cabsa de muchos pleitos e debates que ha habido entre los vecinos della, los cuales no hobieran sino por su indus­tria e consejo; pero por que no padescan los que no supieren, vos o vuestros oficiales habéis de procurar de saber verdad de las cosas que, ante vosotros se pidieren, e suplir por los que así fueren, e juzgar  las cosas brevemente, sin términos superfluos e no nescesarios, e en las cosas dubdosas procurad de concertarlos e sentenciarlo a albedrío de  buen varón, por manera que no reciba agravio, e habéis de, procurar cuanto fuere posible que no haya pelitos entre ellos, esto en lo civil; en lo criminal habéis de juzgar seguid las leyes de estos reinos, castigando por todo rigor los de pecado abominable, e ladrones e mortandades: en lo de los ladrones, porque sí se castigasen muy rectamente los prin­cipios, escarmentase hían otros o excusarme hían muchas muertes, que  por castigar a los principios blandamente se han de  ejecutar de necesidad en sí; podréis en este caso de los ladrones eceder algo de las le­yes destos reinos, mirando en todo el descargo de nuestra real conciencia.

20. Item: Habéis de procurar de llevar labradores para que allá prueben a sembrar la tierra, e lleven su adreszo de las cosas necesarias para ello, e habéis de dar orden cómo llevéis trigo e cebade nuevo, e trigo tresmesino, e  otras simientes,  aparte de lo que lleváis que vaya para sembrar, que sea escogido para ello, e vayan de manera que en la mar no se dañen, e se sepa claramente allá que, si no acudiere o nasciere, que no es por defecto de la simiente; e a los labradores que lo ficieren les hagáis allá en las cosas de repartimiento alguna ventaja que sea buena, en las cosas que se dieren a los vecinos, por manera que ellos sean contentos, e reciban algund provecho por su trabajo, e los otros hayan ga­na de trabajar por que con ellos se haga.

21. Item: Habéis de proveer en le manera que han de tener los que  fueren a contratar e a rescatar con los indios, que no vaya ninguno sin vuestra licencia por cédula vuestra e con sabiduría de nuestros  oficiales, e han de llevar consigo persona que lleve poder de nuestros oficiales para que sea veedor e vea lo que se rescate, e traya cuenta e razón dello, porque por aquélla pague a nuestro tesorero el quinto; e si lo que se hobiere fuese cosa de estimación, como perlas o piedras, o otra cosa semejante, que siendo de un género e de un tamaño por la diferencia de bondad vale uno mucho más que otro, en estas cosas han de pagar el quinto por una de estimación de lo que estimaren que valen, e en las otras por número o peso como fuere.

22. Habéis de estar muy avisado que todos los que allá están, e todos los que con vos  fueren, e fueren después de vos, han de tener toda libertad para escribir acá todo lo que quisieren, sin que por vos ni por vuestros oficiales, ni por otra persona ninguna les sea tomada carta, ni mandado que no escriba, sino que cada uno escriba lo que quisiere; e si alguna persona las tomare, mandamos que ejecutéis en ellos las penas que de derecho se deben ejecutar, e si por vuestro mandado se ficiere os certifico más, que demás de lo que de derecho se debe hacer, mandaremos que se provea como cosa que nos tenemos por deservido, e habiendo mucho enojo.

23. Asimismo, con los vecinos que allá se avecindaren, si acá quisiren venir durante los primeros cuatro años que han de residir para ganar sus haciendas, dejando sus faciendas, habéisles de dar licencia, e después asimismo les dad licencia para que vengan e gozen de sus haciendas, e no se la impidáis ni estorbáis, sí no fuese acaso que los hobierdes menester para alguna cosa que quisieredes facer por quince, veinte o treinta días, o más, fasta dos meses, los podéis detener; pero pasado el término de la necesidad que dellos teniades, les deis  libremente su licencia pera que so vengan como quisieren.

24. En todas las cosas arduas que conciernan a la buena gobernación de la tierra e pueblos della, e al bien común de los vecinos, las debéis platicar e comunicar con el R. P. Fr. Juan de Quevedo, obispo del Darién, e con nuestros oficiales, tesorero, e contador, e oficial, porque con acuerdo de todos se hagan; e así cuando estubierdes juntos en un lugar, demás de lo que escribieren particularmente de lo que toca a sus cargos cada uno, las cosas generales que tocan a toda la comunidad las debéis escribir vos e los oficiales juntos, por que por relación de todos conforme las sepamos, e se provee como al bien de todos conviene.

25. Por ende, Yo vos mando que, conforme a la dicha instrucción e declaración de suso declarada e contenida, fagáis e cumpláis, e fagáis facer e cumplir e guardar todas las cosas en ella contenidas, a los que en la dicha armada fueren, así por mar como por tierra, después que con la buena ventura hayáis llegado a ella; e si otras cosas algunas conviniere hacerse para el bien e pacificación e población del dicho viaje e de la dicha tierra, demás de las contenidas en la dicha instrucción que aquí no van declaradas ni especificadas, por no tener entera relación ni noticia, acá dellas habéislas vos de hacer e ordenar con el cuidado e fidelidad e buena diligencia que Yo de vos confió, e después de así ordenadas e acordadas enviarmelas eis para que Yo las mande ver y aprobarlas que viere que son tales e las que no se enmienden e fagan como convengan. Fecha en Valladolid, 2 de agosto de 513. YO EL REY.

(Fernandez de Navarrete, II, pag. 208-214)

Fuente

FERNANDEZ DE NAVARRETE, MARTIN, Colección de los viajes y descubrimientos que hicieron por mar los españoles desde fines del siglo XV. 5 Vols. (Biblioteca de autores Españoles, Madrid, 1943-1948).
 

 

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