16.  NOMBRAMIENTO DE PROTECTOR DE INDIOS.

Don Carlos, etcétera. A vos, el devoto Padre fray Tomás Ortiz, de la Orden de Santo Domingo, salud y gracia: Sabed que nos somos informados que los indios naturales de la provincia de Santa Marta no son tratados de los cristianos españoles que en ella residen, que los tienen en administración y encomienda, ni de otras personas, como deberían y como va­sallos nuestros y personas libres como lo son; los cuales, no mirando el servicio de Dios ni lo que son obligados, les han dado y dan demasiado trabajo pidiéndoles más servicios y cosas de las que buenamente pueden cumplir y son obligados, y asimismo tomándoles sus mujeres e hijas y otras cosas que ellos tienen por fuerza y contra su voluntad, y asimismo haciendo esclavos por rescates y por otras formas a los que son libres y los herrando por tales y sirviéndose de ellos como de tales y haciéndoles otras crueldades enormes, lo cual demás de ser en mucho de servicio de Nuestro Señor y estorbo para la conversión de los dichos indios a nuestra Santa Fe Católica, a sido y es en mucha disminución de los dichos indios y causa de despoblarse la dicha provincia; lo cual visto por los del nuestro Consejo de las Indias y conmigo, el Rey, consultado, queriendo proveer y remediar cerca de lo suso dicho como los dichos indios y naturales de aquellas partes sean libertados y administrados como libres y vasallos nuestros y vengan en conocimiento de nuestra Santa Fe Católica por amor, que es nuestro principal deseo e intención, siendo tan poblada y rica, fué acordado que debíamos proveer de una persona celosa del servicio de Nuestro Señor y nuestro para que sea protector y defensor de los dichos indios y mire por su buen tratamiento y conservación y conversión de ellos a nuestra Santa Fe católica, y no consienta que se les hagan agravios y sinrazones y se guarde con ellos las leyes y ordenanzas para su buen tratamiento. Y nos tuvímoslo por bien, por ende, confiando de vuestra fidelidad y conciencia, buena vida y ejemplo, y que en esto guardareis el servicio de Dios y nuestro y con toda rectitud y buen celo entendiereis en ello, es nuestra merced y voluntad que cuanto nuestra merced y voluntad fuere seáis protectos y defensor de los indios de la dicha provincia de Santa Marta. Por la presente vos cometemos y encargamos y mandamos que tengáis mucho cuidado de mirar y visitar los dichos indios y hacer que sean bien tratados e industriados y enseñados en las cosas de nuestra Santa Fe Católica por las personas que los tienen o tuvieren a cargo, y veáis las leyes y ordenanzas e instrucciones y provisiones que se han hecho e hicieren cerca del buen tratamiento y conversión de los dichos indios, las cuales hagáis guardar y cumplir como en ellas se contiene con mucha diligencia y cuidado, y si alguna o algunas personas las dejaren de cumplir y guardar o fueren y pasaren contra ellas, ejecutéis en sus personas y bienes las penas en ellas contenidas, para lo cual y para todo lo demás que dicho es por esta nuestra carta vos damos poder cumplido con todas sus incidencias y dependencias, anexidades y conexidades, y mandamos al nuestro gobernador de la dicha provincia de Santa Marta y a los nuestros oficiales y otros jueces y justicias de ella que usen con vos en el dicho cargo, y para ello vos den y hagan dar todo el favor y ayuda que les pidiereis y menester hubiereis, y los unos ni los otros no hagáis ni hagan ende al por alguna manera, so pena de la nuestra merced y de diez mil maravedíes para la nuestra Cámara a cada uno que lo contrario hiciere. Dada en Burgos, a quince días del mes de febrero, año del nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo de mil y quinientos y veinte y ocho años. Yo el Rey. Refrendada de Cobos, firmada del obispo de Osma y doc­tor Beltrán y obispo de Ciudad Rodrigo y licenciado Manuel.

(Friede, Documentos, I, pag. 280-282).

Fuente

FRIEDE, JUAN, Colección de documentos inéditos para la Historia de Colombia (1509-1550). 10 Vols. (Bogotá, 1955-1960).

 

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