18. CAPITULACIÓN CON PEDRO DE HEREDIA PARA LA CONQUISTA DE CARTAGENA

La Reina.

Por cuanto vos, Pedro de Heredia, con deseo de nos servir os ofrecéis a poblar y conquistar la costa de Tierra Firme desde el río  Grande que está entre la provincia de Santa Marta y Cartagena hasta el río Grande que está en el golfo de Urabá, que serán hasta setenta leguas de costa, con las isletas que confinan con la dicha tierra, y sujetar a nuestro servicio y Corona Real a los indios de ella e industriarlos en las cosas de nuestra fe católica; y asimismo os ofrecéis a hacer en la dicha tierra una fortaleza cual convenga para la defensa de los españoles que en ella residieren, en la parte que mejor os pareciere, y tendréis con los dichos un clérigo de buena vida que los bautice, industrie y enseñe las cosas de nuestra santa fe católica, y así conviniere que haya  más clérigos lo pondréis, y no habiendo en la dicha tierra diezmos de que se paguen, los tendréis a vuestra costa todo el tiempo que no hubiere los dichos diezmos, y trabajaréis con dádivas y buenas obras de los pacificar y traer al reconocimiento y vasallaje que no deben, y que viniendo a recibir la doctrina cristiana les haréis sus iglesias según la disposición de la tierra en que la reciban; y nos suplicasteis y pedisteis por merced vos hiciese y otorgase las mercedes y con las condiciones que de yuso eran contenidas, sobre lo cual yo mandé tomar con vos el asiento y la provisión siguiente.

1. Primeramente vos doy licencia y facultad para que podáis hacer y hagáis en la dicha provincia la dicha fortaleza, cual convenga para la defensa de los españoles que en ella residieren, en la parte que os pereciere, y que vos haré merced, como por la presento vos la haga, de la tenencia de ella para vos y para un heredero vuestro cual pro vos fuere señalado, con doscientos ducados de salario en cada un año, de las rentas y provechos que tuviéremos en la dicha tierra, de los cuales habéis de gozar desde el día que la dicha fortaleza estuviere acabada a vista de los nuestros oficiales de la dicha provincia; y en cuanto a lo del clérigo que habéis de poner para industriar de los indios en las cosas de la fe, decimos que, habiendo obispo en la dicha provincia, a él pertenece poner los dichos clérigos; y no lo habiendo, que habemos por bien y queremos que entre tanto que haya prelado, vos pongáis uno o dos clérigos a vuestra costa hasta que haya diezmos eclesiásticos de que ser pagados, y de ello vos mandaremos dar provisión en forma.

2. Otrosí, entendiendo ser cumplidero al nuestro servicio y al bien y pacificación de la dicha provincia, y administración y ejecución de nuestra justicia, y para honrar vuestra persona, prometo vos hacer y vos hacemos nuestro gobernador de la dicha provincia por todos los días de vuestra vida, sin que por razón de la dicha gobernación llevéis salario alguno, con tanto que cada y cuando que nos fuéremos servidos vos podamos mandar tomar residencia del dicho cargo de gobernador.

Asimismo vos hacemos merced del alguacilazgo mayor de la dicha provincia por todos los días de vuestra vida, y que en él podáis nombrar la persona que quisiereis y por bien tuviereis, con tanto que no sea de las personas prohibidas.

3.  Otrosí, para que con más voluntad los dichos indios vengan a la amistad de los españoles, y porque esto parece que es un camino para que más presto con la conversación de ellos vengan en conocimiento de nuestra santa fe católica, y porque vos y los dichos españoles seáis aprovechados, vos damos licencia y facultad para que venidos los dichos indios de paz y contratación, para que vos y la persona que tuviereis en la dicha fortaleza, y los demás que vos quisiereis, contratéis con los dichos indios de la dicha provincia como hombres libres, como lo son, y rescatar con ellos todo el oro y plata y piedras preciosas y perlas y joyas y otros metales y mantenimientos y ropas de algodón y canoas y todo género de cosas que ellos tienen o tuvieren, dándoles por ello lo que con ellos concertéis, por manera que todo sea a su voluntad, con tanto  que no podáis recatar ni rescatéis indios algunos por esclavos.... 

7.Otrosí, habido respeto a los gastos que en lo susodicho se ofrezcan, y a la voluntad de nos servir con que a ello os movéis, es nuestra merced y voluntad que habiendo disposición en la dicha tierra tengáis en ella todas las granjerías, así de ganados y labranzas y todas las otras cosas que tienen en la isla Española y San Juan los vecinos de ella, y gozarlos según ellos lo gozan, y ocupar todas las tierras que para esto fueren menester, y asimismo que el primero ingenio de azúcar que hiciereis en la dicha provincia sea libre por vuestra vida, y de un heredero, de todos pechos y derechos; que asimismo para el dicho ingenio podáis llevar de estos Reinos y de las Indias todas las herramientas de hierro que sean necesarias, sin pagar derechos de almojarifazgo, ni otros derechos, y todo lo demás necesario al dicho ingenio hasta es­tar acabado para poder moler, de herramientas y otros materiales, y que los otros ingenios que se hicieren en la dicha provincia, tengan la li­bertad que tienen los de la isla Española.

8.  Y asimismo vos hacemos merced, como por la presente vos la hace­mos, que de todo lo que llevareis para hacer la dicha fortaleza, de materiales, no paguéis derechos algunos de almojarifazgo; y asimismo es mi voluntad que de todas las mercaderías y cosas que llevareis para rescatar con los indios de la dicha provincia, no paguéis almojarifazgo ni otros derechos algunos por cinco años, con tanto que lo que así llevareis para las cosas que son dichas, vayan derechamente a la dicha provincia; y si a otra parte se llevare, sea perdido para nos, y que todo lo que llevaren de mercaderes y mercadurías y mantenimientos y otras cosas para proveimiento de la dicha provincia, nos paguen los derechos a nos pertenecientes como se paga en la isla Española.

9. Asimismo vos daré licencia para poder pasar a la dicha provincia, de estos nuestros Reinos y del Reino de Portugal e isla de Cabo Verde, y donde quisiereis y por bien tuviereis, cien esclavos negros, la mitad hombres, y la mitad hembras, pudiéndolo hacer sin perjuicio del asiento de los alemanes, libres de todos derechos de almojarifazgo, con que sean para vuestras granjeras y labranzas, y hacer la dicha fortaleza, con tanto que los llevéis derechamente a la dicha provincia, y que si los llevaréis a otra parte, sean perdidos para nuestra Cámara.

10. Y porque me suplicasteis y pedisteis por merced mandase que si los dichos indios repudiasen la doctrina cristiana y no diesen la obe­diencia que deben, y haciendo con ellos las diligencias que está mandado que se hagan en las otras poblaciones, en tales casos, guardando aquella orden, les pudiesen hacer guerra y sean dados por esclavos, man­damos que vos basáis primero las diligencias y solemnidades que por nos está mandado y ordenado, y hechas las enviad a los del nuestro Consejo de las Indias, para que vistas mandemos proveer en ello lo que convenga; y entre tanto no podéis tomar ni tomáis ningún indio de la dicha provincia por esclavo....

Fecha en Medina del Campo, a cinco días del mes de agosto de mil y quinientos y treinta y dos años. Yo, la Reina. Refrendada de Sámano. Señalada del Conde, Beltrán, Xuárez, Bernal, Mercado.

(Friede, Documentos, pag. 277-281...282).

FRIEDE, JUAN, Colección de documentos inéditos para la Historia de Colombia (1509-1550). 10 Vols. (Bogotá, 1955-1960).

 

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