9. OTRAS DECISIONES.

Real cédula dirigida al gobernador o juez de Cartagena, sobre que cum­plan la ley que manda quitar los indios los oficiales Reales y los pongan en la Corona Real (13 de enero de 1548).

                                                       El Príncipe.

        Gobernador o juez de residencia de la provincia de Cartagena y a vos, Alonso López de Ayala, teniente de gobernador en la dicha provincia, y a cada uno y cualesquier de vos, a quien esta mi cédula fuere mostrada: Ya sabéis y debéis saber cómo por las Nuevas Leyes por el Emperador y Rey, mi señor hechas para el buen gobierno de los indios y buen tratamiento de los naturales de ellas, está mandado que todos los indios que tuvieren cualesquier oficiales de su Real hacienda en esas partes, se les quiten y pongan en la Corona Real. Y en cumplimiento de ello, el licenciado Miguel Díaz de Armendáriz, juez de residencia de esa provincia, quitó a los oficiales de ella los indios que tenían en cierta forma. Y porque no cumplió en todo la dicha ley, por una carta que le mandamos escribir, fecha en Madrid, a 14 días de enero del año pasado de mil y quinientos y cuarenta y séis, se le envió a mandar que luego proveyese cómo en ninguna manera ni por ninguna vía los dichos oficiales llevasen maíz, ni servicio, ni otra cosa alguna de los indios que así tenían encomendados. El cual dicho Licenciado os cometió a vos, el dicho Alonso López de Ayala, que sacaseis del poder de los dichos oficiales todos los indios que ello y cada uno de ellos tuviesen encomendados y depositados, y que por ninguna vía, directa ni indirectamente, tuviesen los dichos indios ni llevasen servicio de ellos, y para que los dichos indios fuesen mirados y bien tratados, los depositaseis en persona de buena vida y fama, dándoles por el trabajo que habían de tener en administrarlos, la parte que os pareciere del servicio que hiciesen. Y vos, el dicho teniente, por virtud de la comisión que pa­ra ellos os dió el dicho licenciado, quitasteis los dichos indios a los dichos oficiales y los depositasteis en ciertos vecinos de la dicha provincia que os pareció que eran personas de buena vida y ejemplo y que tratarían bien los dichos indios, y mandasteis que acudiesen con todo el tributo quediesen a los dichos oficiales, para que se hiciese cargo de ello el tesorero, exento de cierta cantidad que mandasteis que llevasen por su trabajo, según parece por los autos que sobre ello hicisteis, que fueron traídos y presentados en el nuestro Consejo de las Indias.

Y porque nuestra voluntad es que en todo y por todo se guarde la ley por donde se mandaron quitar los dichos indios a los dichos oficiales, y que contra ello no se vaya ni pase en manera alguna, sin embargo de lo hecho por vos, el dicho teniente, vos mando que conforme a la dicha ley quitad del todo a los dichos oficiales los dichos indios y los pongáis en la Corona Real, sin que se encomienden ni depositen en persona alguna, ni lleven de ellos ningún provecho ni tributo, sino fuere Su Majestad, y las encomiendas que por vos, el dicho teniente, fueron hechas, las déis por ningunas y nos por la presente mandamos a los dichos oficiales que tengan cuidado de cobrar los tributos que dieren los indios que se hubieren puesto en cabeza de Su Majestad, así los que ellos tenían como otros cualesquiera, y lo que así cobraren de los dichos indios conforme a la tasación que estuviere hecha o se hiciese, se haga cargo de ello al tesorero, como de las otras cosas de Su Majestad, para que de ello dé cuenta. Y los unos ni a los otros no hagáis ende al, por manera. Fecha en Alcalá de Henares, a trece días del mes de enero de mil y quinientos y cuarenta y ocho años. Yo, el Príncipe.

Refrendada de Sámano y señalada del Marqués, Gutierre Velázquez, Sal­merón, Hernán Pérez.

Audiencia de Santafé, leg. 987, lib. 2, fol. 218.

Real cédula a las autoridades de Santa Marta, para que no permitan que nadie se sirva de los indios que están puestos en la Corona Real, y tengan cuidado de la cobranza de los tributos que dichos indios han de pagar (14 de julio de 1548)

                                                        El Príncipe.

Nuestros gobernadores que es o fueren de la provincia de Santa Marta o vuestro lugarteniente en el dicho oficio o a otras cualesquiera nuestras justicias de la dicha provincia y a cada uno y cualesquiera de vos, a quien esta mi cédula fuere mostrada: Sabed que el licenciado Juan de Villalobos, nuestro fiscal en el nuestro Consejo Real de las Indias, me ha hecho relación que en esa provincia había muchos indios en nuestra cabeza, así de los que estaban de antes como de los que de nuevo se han puesto, que tenían nuestros oficiales de esa provincia. Y por haber sido en nues­tra cabeza, vosotros, con color de administrarlos, os servís de ellos, a cuya causa no pueden los dichos oficiales tener cuenta de los tributos que dan los dichos indios ni de su buen tratamiento y de la administración de ellos y dar cuenta y razón de los dichos indios pertenece más a nuestro factor de esta provincia que a otra persona. Y me suplicó lo man­dase proveer como conviniese a nuestro servicio y buen recaudo de nuestra hacienda y a la conversión y buen tratamiento de los dichos indios, o co­mo la mi merced fuese.

Lo cual visto por los del dicho Consejo fué acordado que debía mandar dar esta mi cédula para vos, y yo túvelo por bien, porque vos mando que ahora ni de aquí adelante no os sirváis ni consintáis que otra persona al­guna se sirva de los indios, que así están o estuvieren en esa provincia en nuestra cabeza, y mandamos a los nuestros oficiales de esa dicha provincia que tengan cuidado de la cobranza de los tributos que los dichos indios han de dar, y de hacer su oficio en el buen recaudo de nuestra ha­cienda. Y los unos y los otros no hagáis ni hagan ende al por alguna manera, so pena de la nuestra merced y de cien mil maravedís para la nuestra cámara. Fecha en Valladolid, a catorce días del mes de julio de mil y quinientos y cuarenta y ocho años. Yo, el Príncipe. Por mandado de Su Alteza, Juan de Sámano.

Justicia, leg.490.

Real cédula dirigida a la Audiencia del Nuevo Reino de Granada, para que informe sobre el número de indios que hay en sus provincias y con arreglo a ello poder efectuar los repartimientos con Justicia (27 de noviembre de 1548)

                                                        El Rey.

Nuestro presidente y oidores de la Audiencia Real de la provincia del Nuevo Reino de Granada: Alonso Téllez y Pedro de Colmenares, en nombre de esta provincia del Nuevo Reino, me han suplicado que, aunque la dicha provincia había tenido por especial merced haber nos mandado revocar la ley que habla en lo de los indios aquella no era suficiente provisión para remedio de la dicha provincia, fuese servido con brevedad se diese orden en repartirlos perpetuamente, por la forma que pareciese más convenible, porque allende que se conservaría y aumentaría la tierra, nuestras rentas y patrimonio real serían acrecentados, por razón de que se labra­ría y cultivaría, de que se seguiría comercio y contratación y se darían a las minas, que es lo más sustancial. Y como quiera que nuestro fin y propósito ha sido y es de dar orden en esto y hacer merced a los españo­les que en aquella provincia residen como sus servicios lo merecen, y por ser el negocio de tanto peso y calidad, conviene mirarse mucho en ello, y así os encargamos y mandamos proveáis que se entienda en averiguar y saber el número de indios que habrá en esa dicha provincia del Nuevo Reino de Granada, así los que están en nuestra cabeza como los que han vacado y están al presente encomendados y con título y permisión los tienen, y hecha esta diligencia y sabido lo cierto de lo que es, ni más ni menos que si os lo hubiésemos cometido, así haréis el dicho repartimien­to lo más justo e igualmente que pudiereis, apuntando lo que se debe dejar para nos, que han de ser las cabeceras, puertos de mar y pueblos principales, y del resto de los indios se hará un tiento, repartiéndolos por los conquistadores y pobladores y las mujeres e hijos de los que fueron y por los otros españoles que en esa tierra residen que tengan méritos para ello, teniendo respecto y consideración a la calidad y servicio de cada uno para que sean gratificados y satisfechos como lo merecen, y nadie se pueda agraviar. Y que asimismo se debe dejar alguna parte para que se pueda hacer merced a los que fueren de nuevo, porque de otra manera ya sabéis que, faltándoles esta esperanza, habrá pocos que lo hiciesen, miran­do también con qué condición y tributos se les debería dar, reservando para nos la jurisdicción civil y criminal. Y habiendo tan bien tanteado y trazado, sin poner en ejecución cosa alguna, de ello nos enviaréis relación particular, firmada de vuestro nombres y cerrada y sellada de todo, con la más brevedad que ser pueda, juntamente con vuestro parecer, decla­rando en ello la cantidad que valieren en cada un año lo que a cada uno señalareis y el valor y renta de lo que queda para nos y de lo que más quedaren por señalar y de la calidad de ello /y/ de cada cosa de ello, en que venga distintamente declarado todo ello, poniendo los motivos que ha­béis tenido y los méritos de cada uno, para que visto por nos, podamos mejor y más justamente resolver y determinar lo que se deba hacer. Fecha en la villa de Valladolid, a veintisiete días del mes de noviembre de mil y quinientos y cuarenta y ocho años. Maximiliano. La Reina. Por mandado de Sus Majestades, Sus Altezas, en su nombre, Juan de Sámano. Al pie de esta cédula están seis rúbricas y señales. En la ciudad de Santa Fe, a nueve días del mes de diciembre, año de mil y quinientos y cincuenta y un años, ante los señores presidente y oidores, estando haciendo audiencia pública, la presentó el mariscal Gonzalo Jiménez.

Indiferente General, leg. 532, lib. 1. Fol 11 v.

Real cédula dirigida a la Audiencia del Nuevo Reino, para que haga cumplir la ley inserta sobre que ninguna persona se sirva de indios por vía de naboría ni otro modo alguno contra su voluntad (28 de noviembre de 1548)

                                                              El Rey

Nuestro presidente y oidores de la nuestra Audiencia Real del Nuevo Reino de Granada. Ya sabéis cómo en las nuevas leyes por nos hechas para el buen gobierno de esa provincia y buen tratamiento de los naturales de ellas, hay una ley de tenor siguiente: “Ninguna persona se puede servir de los indios por vía de naboría, ni tapia [sic], ni otro modo alguno contra su voluntad”; y ahora Alonso Téllez, vecino y regidor de la ciu­dad de Santafé, en nombre del cacique e indios de Boza que él tiene encomendados, me ha hecho relación que muchos indios de sus sujetos están en poder de algunos españoles y los tienen en su casa y servicio, sin los querer dar ni dejar volver a sus tierras, contra el tenor y forma de la dicha ley suso incorporada, y me suplicó en el dicho nombre mandásemos que cualesquier indios que de los sujetos al dicho cacique estuviesen en poder de cualesquier españoles, se los diesen y entregasen, queriendo ellos irse a vivir a su pueblo, sin que fuesen compelidos a que contra su voluntad sirviesen a nadie por vía de naboria ni en otra manera, o como la mi merced fuese.

Lo cual visto por los del nuestro Concejo de las Indias, fué acordado que debíamos mandar dar esta mi cédula para vos, y yo túvelo por bien, porque vos mando que veáis la dicha ley que de suso va incorporada y la guardéis y cumpláis y hagáis guardar y cumplir en todo y por todo, como en ella se contiene y declara, y guardándola y cumpliéndola cerca de lo que el dicho cacique e indios piden, llamadas y oídas las partes a quien tocare, haréis sobre ello entero y breve cumplimiento de justicia. Fecha en Valladolid, a 28 de noviembre 1548 años. Maximiliano. La Princesa. Refrendada de Sámano, señalada de los dichos.

Audiencia de Santafé, leg. 533, lib. 1, fol,3 v.

REGRESO AL

INDICE

 

 

Comentarios () | Comente | Comparta c