INTRODUCCION

El establecimiento de la Audiencia en la Nueva Granada señala -dentro de los marcos de la historiografía tradicional- el fin del período de la con­quista y la iniciación de un período ‘colonial’. Aun si se prescinde de examinar la inexactitud forzosa de cualquier intento de periodización histórica, subsiste, sin embargo, en este caso, el testimonio de una copiosa documentación que tuvo su origen en una institución centralizadora. En otras palabras, puede discutirse acerca del alcance conceptual de expresio­nes tales como ‘conquista” o ‘colonia’ y de sí la aparición de la Audiencia bastó o no para establecer un linde inequívoco entre dos períodos. Pues esto no es lo que suele ocurrir en la realidad histórica. La historia colonial está marcada por las modalidades de la ocupación española, es decir, de la conquista y el estudio de sus problemas tienen que remitirse forzosamente a las primeras etapas de esa ocupación.

Pero aparte de esta cuestión de fondo queda el problema formal de las fuentes históricas. En este caso la presencia de toda la información rela­tiva a los asuntos que se gestionaron o que tuvieron su origen en la Audiencia: visitas, ordenanzas, repartimientos, composiciones, representaciones de los indios, pleitos, etc.

Sin duda alguna la documentación más rica se refiere a las visitas que periodicamente debían realizar los oidores a los repartimientos indígenas. En este tipo de documentación se encuentran las fuentes relativas a la magnitud de la población indígena, a sus tributos, resguardos, comercio y, en general, a todos aquellos datos que harían posible la reconstrucción más viva de una historia económica y social.

La extensión de este tipo de documentos es tal que resultaba imposible su reproducción dentro de estas lecturas. Se incluyen en cambio una descripción de tales visitas (exacta, por lo demás) y una instrucción general de 1614 para la visita que el licenciado Francisco Herrera Campuzano debía realizar en la provincia de Antioquía. Con muy pocas variantes pueden tomarse estas instrucciones como un modelo para el resto de las visitas que se realizaron n el siglo XVII y aun como un resumen de la experiencia de visi­tas anteriores.

Otros documentos se refieren a la condición general de los indios en el distrito de la Audiencia. Vale la pena subrayar aquí la importancia de un documento (inédito hasta ahora, que sepamos) de 1562. Este documento, del fiscal de la Audiencia, García de Valverde, fue escrito con la intención de ilustrar al visitador Angulo de Castejón sobre todo aquello que debería reformarse con respecto a los indios. Se trata de una visión lascasiana del problema pero posee la característica singular de una sobriedad que nunca traiciona con exageraciones la condición real de los indios. Algo parecido puede decirse acerca de otro documento del fiscal que se refiere a la retasa de los tributos practicada por el oidor Angulo en 1562.

Completan esta imagen de la sociedad indígena otros dos documentos, ya conocidos, pero que se incluyen en las lecturas debido a su importancia indudable. Se trata del llamado ‘Memorial de agravios’ del cacique de Turmequé y una carta del padre Diego de Torres a Felipe III.

El problema de las encomiendas resulta igualmente demasiado basto como para poder iniciar a su estudio mediante un documento singular. No obstan­te se han incluído las instrucciones que dejó el adelantado Jiménez de Quesada al administrador de sus encomiendas en los llanos, las cuales revelan ciertos aspectos económicos de la institución.

Han querido ilustrarse, finalmente, ciertos aspectos de la sociedad co­lonial tales como los ‘poblamientos’ de indios o la organización del trabajo. Este intento de ilustración, como es obvio, apenas constituye el resultado da una exploración preliminar de las fuentes.

G.C.

 

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