PANAMA
 

Dentro de la historia republicana de Colombia lo relacionado con Panamá tiene una importancia especial por múltiples razones (22). Era la porción de territorio que más ventajas ofrecía por su posición de istmo lo cual hizo posible la construcción primero de un ferrocarril y luego de un canal para unir el océano Pacífico al Atlántico. Por esta misma razón los intereses de las potencias estuvieron vinculados a este territorio y las más difíciles negociaciones internacionales de Colombia tuvieron re1ación con él. En Panamá hubo siempre el mayor número de extranjeros en Colombia y la mayor inversión de capital no nacional. Esto por lo siguiente: a mediados del siglo XIX por la gran cantidad de inmigrantes que iban de tránsito hacia California en busca de oro. Este tránsito se facilitó con la construcción de un ferrocarril de capital norteamericano, "el quinto que se construía en el mundo" (23). Luego, cuando la compañía francesa inició la obra del canal afluyeron por millares, técnicos y trabajadores de todo el mundo. Durante todo el siglo se ubicaron en Panamá comerciantes de todas las nacionalidades para beneficiarse de la estratégica posición de la región en el tráfico internacional y del gran mercado que ofrecía el abastecimiento de la masa de inmigrantes hacia California y luego de los trabajadores de la Compañía del Canal. Esta gran masa de gentes compuesta en gran parte por aventureros que no se caracterizaban propiamente por su buena conducta fue fuente de continuos conflictos internacionales para Colombia, puesto que las potencias imperialistas, en defensa de intereses no siempre claros de sus súbditos, llegaron hasta desconocer la jurisdicción colombiana.

Panamá siempre fue una entidad no muy integrada a la estructura colombiana. Posiblemente lo que más contribuía para esto era la distancia geográfica en una época en que las vías de comunicación eran muy precarias (24). Para remediar esto Colombia osciló entre dos políticas diferentes: el autonomismo y el centralismo. Con Panamá se inició en 1855 el régimen federal en Colombia cuando aún la constitución era de tipo centralista. Esta situación se acentuó durante la vigencia de la Constitución de Rionegro. Luego, a partir de 1886 Panamá vivió la reacción de un rígido centralismo con autoridades nombradas directamente desde Bogotá. Ambas políticas crearon en los sectores dominantes de Panamá o bien una actitud independentista aumentada por la falta de vínculos efectivos, o bien el sentimiento de dominación e imposición respecto a las autoridades del centro del país.

El 28 de noviembre de 1821 una Junta de Gobierno declaró a Panamá libre de España y decretó su anexión a Colombia. La estratégica situación geográfica del istmo hizo que desde los tiempos coloniales se pensara construir un canal interoceánico por su territorio y esta posibilidad se convirtió, durante el siglo XIX, en un motivo de conflicto entre Colombia, las potencias europeas y los Estados Unidos. Colombia, con miras a conservar la soberanía sobre el istmo, optó por beneficiarse de las contradicciones entre potencias y confiar la protección a los Estados Unidos. Entre éstos y las potencias europeas la pugna se basó no sólo en el cálculo de ser los detentadores del canal sino también en descartar a los otros competidores e impedir que cualquiera otra potencia lograra un dominio exclusivo sobre la vía interoceánica. Este último hecho explica la serie de tratados elaborados, a ese respecto, a mediados del siglo XIX.

El 12 de diciembre de 1846 fue firmado en Bogotá el Tratado Bildack-Mallarino entre los representantes de Colombia (Nueva Granada) y los Estados Unidos. Por dicho tratado Colombia ponía bajo la protección de los Estados Unidos la soberanía del istmo, pues en la mente de sus gobernantes primaba la idea de que ese país, en desarrollo de la "Doctrina Monroe", se limitaría a garantizar los derechos colombianos frente a las pretensiones de las potencias europeas, especialmente Inglaterra. A cambio de ciertas ventajas de tránsito, los Estados Unidos se comprometían, según la cláusula 35 de dicho tratado, a garantizar la soberanía de Colombia:

"Para seguridad del goce tranquilo y constante de estas ventajas, y en especial compensación de ellas y de los favores adquiridos según los artículos 4, 5 y 6 de este Tratado, los Estados Unidos garantizan positiva y eficazmente a la Nueva Granada, por la presente estipulación, la perfecta neutralidad del ya mencionado istmo, con la mira de que en ningún tiempo, existiendo este tratado, sea interrumpido ni embarazado el libre tránsito de uno a otro mar; y por consiguiente, garantizan de la misma manera los derechos de soberanía y propiedad que la Nueva Granada tiene y posee sobre dicho territorio" (25).

Con este tratado los gobernantes colombianos reconocieron su impotencia para defender una porción del territorio nacional y cándidamente lo pusieron bajo la protección de una potencia interesada. Su texto dio lugar a interpretaciones como la del Secretario de Estado Freylinhuzsen en el sentido de que lo que ejercían los Estados Unidos era un protectorado sobre Panamá y a que con el pretexto de conservar la neutralidad y el tránsito en el istmo los Estados Unidos desembarcaran tropas.

Entre las razones que movieron a los gobernantes colombianos para concluir dicho tratado pesó la actitud de Inglaterra que movida por su interés en controlar una vía interoceánica por Centroamérica había reconocido, en el año de 1845, la coronación del Rey de los Mosquitos. En efecto, en la región de la Costa Mosquitos existían desde el período colonial ciertos indígenas y esclavos cimarrones que no habían sido totalmente sometidos por el estado español y que incluso habían prestado protección a Nelson en una desgraciada intervención que éste intentó contra Centroamérica. Los ingleses reconocieron al Rey de los Mosquitos y establecieron un protectorado sobre la región con el objeto de firmar tratados que la colocaran en una posición ventajosa para construír una ruta interoceánica. Colombia y Nicaragua protestaron contra esta soberanía ficticia y ello le valió a Nicaragua una ocupación inglesa en el año de 1848.

La intervención inglesa hizo manifiesta la pugna que existía con los Estados Unidos, lo que dio como resultado la firma de un tratado entre estos dos países el cual en la práctica impedía a cualquiera de los dos el control exclusivo de un futuro canal. Este tratado (Clayton-Bulwer) estuvo vigente hasta finales del siglo XIX y sólo fue abolido en favor de los Estados Unidos cuando circunstancias internacionales rompieron el equilibrio que había impedido el predominio de uno de los firmantes. El día 19 de abril de 1850 Estados Unidos e Inglaterra firmaron el tratado Clayton-Bulwer que en algunas de sus cláusulas decía:

"Artículo 1. Ni uno ni otro contratante se establecerá jamás ni conservará por sí mismo la dominación exclusiva del canal; ninguno levantará jamás fortificación alguna sobre el canal ni en su vecindad; tampoco ocupará, fortificará, colonizará ni asumirá o ejercerá ningún dominio sobre Nicaragua, Costa Rica, la Costa de Mosquitos, o parte alguna que pertenezca a la América Central, ni hará uso de ninguna protección ni de ninguna alianza que el uno o el otro hayan podido tener con un Estado o pueblo, tendiente a construír o mantener tales fortificaciones; ni los Estados Unidos ni la Gran Bretaña podrán aprovecharse de ninguna intimidad ni harán uso de ninguna alianza, relación o influencia que el uno o el otro pueda poseer con ningún Estado o Gobierno por cuyo territorio pueda pasar dicho canal, con el fin de adquirir o de tomar, directa o indirectamente, para los ciudadanos o los súbditos de uno de ellos, ningún derecho o ventaja con respecto al comercio o a la navegación a través de dicho canal, que no sea ofrecido en las mismas condiciones a los ciudadanos o súbditos del otro".

Por el Art. 8, el tratado se extendía a

"todas las demás vías de comunicación posibles, canal o ferrocarril, que atraviesan el istmo que una la América del Norte y la del Sur, y especialmente a las comunicaciones interoceánicas, si fuesen posibles, se por un canal, sea por el ferrocarril que se propone actualmente establecer por la ruta de Tehuantepec y Panamá (26).

En el año de 1848 se firma en Washington un contrato entre una compañía norteamericana y el gobierno colombiano para la construcción de un ferrocarril sobre el istmo de Panamá. Dicho contrato fue ratificado en Bogotá en el año de 1850 y por él se concedía a la compañía el privilegio exclusivo de establecer un ferrocarril y además el gobierno colombiano otorgaba, gratuitamente a los contratistas, los terrenos necesarios para el establecimiento de la línea férrea y de los puertos marítimos, secos y fluviales, las tierras baldías de la isla de Manzanillo, en la bahía de Limón en donde estaba ubicado uno de los terminales del ferrocarril, y además, gratuitamente, se le concedía a la compañía 150.000 fanegadas de tierras baldías que ésta escogería libremente en las provincias de Panamá y Veraguas. El gobierno recibiría como compensación el tres por ciento de los beneficios netos de la empresa (27). El ferrocarril fue terminado en el año de 1855 y dio tales rendimientos a sus propietarios que se consideraba como una de las empresas más prósperas del mundo.

Con la marcha colonizadora hacia el oeste de los Estados Unidos, el istmo de Panamá se convirtió en el punto neurálgico de comunicación entre las dos costas de los Estados Unidos y en el paso obligado para los inmigrantes que iban hacia California, sobre todo con la "fiebre del oro" que se desató al descubrirse allí ese metal. Las dificultades de Colombia con los Estados Unidos se hicieron manifiestas con el paso por Panamá de miles de aventureros norteamericanos que actuaban allí como en una región colonial y de acuerdo a concepciones racistas.

Precisamente el incidente conocido como de "la tajada de sandía" dio lugar a la primera confrontación, a la primera interpretación del tratado Bildack-Mallarino, y al primer desembarco norteamericano. El 15 de abril de 1856, un norteamericano que transitaba por la ciudad de Panamá, en estado de embriaguez, se negó a pagar a un vendedor nativo de raza negra la tajada de sandía que le había comprado y luego esgrimió una pistola contra el vendedor, lo cual originó la reacción de la población contra los "yanquis". Estos tuvieron que refugiarse en la estación del ferrocarril a donde la turba logró entrar dando muerte a 16 americanos e hiriendo a otros tantos. En el combate murieron también dos panameños. "Aun que el gobernador de Panamá y los cónsules de Gran Bretaña, Francia y Ecuador confirmaron que la responsabilidad inicial era del ladrón Jack Oliver, el fogoso presidente norteamericano Franklin Pierce exigió no solamente una indemnización de 400.000 dólares, suma fabulosa para la época, sino que, además, Colombia aceptase por un nuevo convenio que las ciudades de Panamá y Colón -terminales del ferrocarril en cada extremo transístmico- fuesen declaradas ciudades libres, protegidas, lo mismo que el posible canal, por fuerzas navales o terrestres de los Estados Unidos".

"Los plenipotenciarios colombianos rechazaron la exigencia: 'tales proposiciones -alegaron- significan en el fondo una cesión integral del Estado de Panamá, a los Estados Unidos'…" (28).

Como no se llegaba a ningún acuerdo, los Estados Unidos respondieron con el primer desembarco en octubre de 1856, y ante las circunstancias, se firmó una convención (10 de septiembre) por la cual el estado colombiano reconoció su culpabilidad "derivada del atributo y la Ligación que tiene de conservar paz y buen orden en aquella vía interoceánica" y procedió a pagar una indemnización de 412.394 dólares, discriminados así: 195.410 por los muertos, 65.070 por otras reclamaciones, 9.277 por gastos de comisión y 142.637 de intereses (29).

Es bueno ligar estos hechos con los que acontecían por la misma época en la vecina república de Nicaragua. Un aventurero norteamericano, William Walker, que ya en dos ocasiones había tratado de invadir a México para crear un estado bajo su mando, a partir de 1855 intervino en las guerras civiles de Nicaragua hasta hacerse nombrar comandante general del ejército y luego presidente reconocido por los Estados Unidos. Al mando de un ejército de aventureros denominado "La Falange Americana" y con el objeto de "llevar a estas fértiles regiones la civilización", lo cual para él era sinónimo de régimen esclavista, este aventurero inició con la complacencia del sector surista de los Estados Unidos y del presidente Pierce, tres expediciones contra Nicaragua. Con el cambio de gobierno en los Estados Unidos, el presidente Buchanan retiró el apoyo al filibustero y por su orden fue entregado a los tribunales norteamericanos que lo absolvieron. Envalentonado, Walker intentó una tercera expedición pero vencido por el pueblo centroamericano fue tomado prisionero por las autoridades hondureñas y fusilado el 12 de septiembre de 1860 (30).

Ya desde el año de 1841 Mariano Ospina Rodríguez, como Ministro de Relaciones Exteriores de la Nueva Granada, había firmado con el Encargado de Negocios de la Gran Bretaña un acta relativa a la protección británica sobre el istmo de Panamá e inclusive el gobierno colombiano, para conjurar la revolución de aquel año, solicitó la intervención británica la cual no se verificó. Este mismo Mariano Ospina Rodríguez, fundador del partido conservador, ante las luchas de los artesanos y otros sectores populares, consideraba en 1854 la posibilidad de anexar el país entero a los Estados Unidos (31).

Además, basándose en el tratado Bildak-Mallarino, los Estados Unidos desembarcaron tropas e intervinieron en las contiendas civiles colombianas. Durante la revolución que acaudilló el General Tomás Cipriano de Mosquera contra el presidente Ospina Rodríguez, el general y expresidente Pedro Alcántara Herrán, ministro de la confederación Granadina (Colombia) en Washington, solicitó y obtuvo, a nombre del Gobierno colombiano, un desembarco norteamericano en el año de 1862;

"Durante la. vigencia del tratado de 1846 hasta 1902, las fuerzas de los Estados Unidos se emplearon en las siguientes fechas: octubre de 1876; septiembre de 1860; mayo de 1861; junio de 1862; marzo de 1865; en 1873; marzo de 1885, y noviembre de 1901. En todas estas ocasiones el desembarco de esas fuerzas se hizo a solicitud del gobierno colombiano o con su previo permiso o consentimiento" (32).

Los acontecimientos que se sucedieron en Panamá durante la revolución de 1885 son muy ilustrativos acerca de la forma en que tanto el gobierno colombiano como los insurrectos acudían al arbitrio de los Estados Unidos. Los norteamericanos, por su parte, en nombre de la neutralidad y del libre tránsito aprovechaban para intervenir militarmente de acuerdo con sus intereses. En el año de 1885 tropas revolucionarias se apoderaron de Colón y en el combate contra fuerzas del gobierno, al retirarse los revolucionarios, la ciudad se incendió. Según la versión del Gobierno y de las fuerzas norteamericanas de ocupación, el incendio fue provocado conscientemente por los revolucionarios cuyo jefe Pedro Prestán tomó esta medida como represalia. Prestán, quien era negro, fue hecho prisionero y ahorcado lo mismo que otros dos de sus compañeros, tras un consejo de guerra, en momentos en que aún estaba vigente la Constitución de Ríonegro que prohibía terminante la pena de muerte (33). Eduardo Lemaitre en su documentado libro "Panamá y su separación de Colombia", después de expresar que "Menos mal (si es posible que para el honor de Colombia podía considerarse como un bien una ocupación extranjera) que en esos momentos, sobrevino el desembarco dé los marinos norteamericanos. Ya era tarde. Las ruinas calcinadas de Colón, clamaban venganza" (34), da cuenta de la forma como se ejecuto la "venganza":

"Para ésto, lo primero que hizo el General Reyes, fue organizar un Consejo de Guerra con el objeto de juzgar a los individuos a quienes la voz pública acusaba como responsables directos de aquella catástrofe, o sea al cartagenero Pedro Prestán, al haitiano Antonio Petricelli o Pautricelli y al jamaiquino o "yumeca" Jorge Davis, apodado con el remoquete, que pasó a la historia, de "Cocobolo". Prestán había logrado huir hasta las cercanías de Cartagena, donde se incorporó a las fuerzas radicales que sitiaban a la ciudad. Pero los otros dos cayeron pronto en manos de la justicia y fueron condenados a la horca.

"Aquellos episodios nos los cuenta en un relato vívido y apasionante, un ingeniero francés, contratado por la Compañía del Canal, que llegó a Colón en medio del pandemonio resultan de la destrucción de la ciudad, y a quien adelante conoceremos más a fondo porque luego habría de tener una figuración de primer orden en la Historia de Panamá, en cuya separación de Colombia le tocaría hacer el papel del 'Villano de la película'; Philippe Bounau Varilla".

"Desde que las tropas regulares colombianas reasumieron el control de la ciudad -nos dice el francés-, lo primero que hicieron fue ahorcar a un negro llamado 'Cocobolo' acusado de haber propagado el incendio. Para ejecutarlo simplemente construyeron un pórtico a través de las vías férreas del Panama Railroad. Se colocó bajo aquel pórtico un vagón plataforma y allí se hizo subir al condenado. Detrás de él, y provisto de una cuerda engrasada y un nudo corredizo, brincó al vagón el capitán del puerto. . . y con mano hábil y brazo vigoroso, lanzó la zona por encima del pórtico, y a el nudo en el cuello del negro. Luego amarró el otro extremo de la cuerda a uno de los puntales, e hizo empujar el vagón por un grupo de gentes. Así acabó 'Cocobolo"; pero en medio de la ciudad en ruinas el pórtico fue cuidadosamente conservado para colgar a Prestán, jefe de la insurrección y tenido por responsable del desastre, pero quien, había lograd huir disfrazado. Capturado por fin, y traído meses más tarde a Colón, fue juzgado por un Tribunal Militar colombiano y también condenado a la horca… yo asistí desde un remolcador a la ejecución (18 de agosto de 1885), que por fin no se llevó a cabo en el pórtico de marras sino a la orilla del mar. La víspera me había encontrado con el Capitán del Puerto, quien llevaba bajo el brazo un grueso paquete. Le preguntó qué llevaba allí y me respondió 'Qué más va a ser sino la soga! Están juzgando a Prestán y espero a que me llamen para colgarlo yo mismo', y queriendo hacerme admirar la delicadeza de su arte, el hombre abrió el paquete y me hizo ver la cuerda, y su nudo corredizo, admirablemente engrasada y preparada de tiempo atrás para la ejecución" (35).

La versión del gobierno colombiano y de los norteamericanos sobre él incendio de Colón fue impugnada desde el principio. Algunos hablaron de incendio fortuito como consecuencia del combate e inclusive se dijo que el incendio había sido provocado por comerciantes, en su gran mayoría extranjeros, motivados por el deseo de cobrar una fuerte indemnización y que los norteamericanos habían propalado su versión para justificar el desembarco, el cual a su vez convenía militarmente a las fuerzas gubernamentales. Desde un comienzo se hizo notar también que Prestán y sus compañeros eran negros y que como tales habían sido víctimas de sentimientos racistas (36). En el sentido de todo lo anterior son importantísimas las palabras del Cónsul General de Francia en Bogotá en su comunicación del 23 de septiembre de 1885, dirigida al Ministro de Relaciones Exteriores (Affaires Etrangéres) de su país:

"...Pedro Prestán, sospechoso y acusado formalmente de haber prendido fuego a Colón, ha sido enviado a colón el 9 de este mes. Allí ha pasado a Consejo de Guerra y después de un juicio breve y sumario ha sido condenado y después ejecutado. Los testigos de la defensa no han sido escuchados y sin embargo en el mismo Colón comienza a creerse que el elemento americano a la cabeza del cual se encuentra el Sr. Burt, antiguo director del ferrocarril, es el autor de este abominable crimen, que cierta mente ha merecido un castigó ejemplar" (37).

El mismo día del incendio de Colón, otras fuerzas revolucionarias se tomaron la ciudad de Panamá al mando del General Rafael Aizpuru quien, según el historiador Alvaro Rebolledo, propuso al cónsul norteamericano que si los Estados Unidos le garantizaban la gobernación, él declararía la secesión de Panamá y colocaría al istmo bajo la protección del gobierno de los Estado Unidos (38). Por su parte, el jefe de las fuerzas gobiernistas, Coronel Ramón Ulloa, autorizó el "permiso para desembarcar" que le "solicitaron" el Comandante McCalla, en Panamá y el Almirante Jouett en Colón (39) y entonces "careciendo ambos bandos de fuerzas suficientes para lanzarse al ataque y hallándose, por otra parte, consumada la ocupación norteamericana, resolvieron los dos contendores firmar un originalísimo compromiso -único quizá en nuestra historia militar- en virtud del cua1 se suspendían hostilidades por el término de 30 días y las fuerzas legitimistas reconocían al gobierno revolucionario a cambio de que éste, con sus fondos, sostuviera las fuerzas del Gobierno" 40..

En la correspondencia del representante diplomático de Francia en Bogotá se encuentran observaciones muy esclarecedoras sobre la conducta del gobierno colombiano frente a la acción norteamericana. Dicha correspondencia tiene un valor especial puesto que el diplomático francés estaba especialmente atento sobre lo que sucedía en Panamá, pues ya una compañía francesa había iniciado trabajos en el istmo con miras a la construcción de un canal. Veamos algunos de estos documentos.

En la comunicación que el Cónsul General de Francia en Bogotá envió el 18 de abril de 1885, al Ministro de Relaciones Exteriores de su país aparece clara la aquiescencia del Gobierno colombiano para el desembarco norteamericano en Panamá:

"Señor Ministro:

"He interrogado confidencialmente al Ministro de Relaciones Exteriores en lo relativo a los pretendidos envíos de tropas de Estados Unidos al istmo. El Ministro me ha dicho: Nosotros hemos recibido la noticia de que los perjuicios causados a la ciudad de Colón por los insurrectos se elevan a 30 millones de piastras. En esas circunstancias estamos forzados a aprobar la intervención de los Estados Unidos…" (41).

En comunicación de 18 de Mayo de 1885, el mismo funcionario daba cuenta a su superior, el Ministro de Relaciones Exteriores de Francia, de los acontecimientos relacionados con Panamá y sobre el papel que estaban jugando los Estados Unidos en la contienda, en nombre de la neutralidad:

"Señor Ministro:

…………

"10 de Abril. El Gobierno Colombiano recibe de su Ministro en Washington un cablegrama que le anuncia el incendio de Colón.

"4 de Mayo. El Ministro de los Estados Unidos acaba de decirme que ha recibido de Washington un telegrama fechado el 30 de Abril, por el cual se le anuncia que el Gobierno de los Estados Unidos no tiene la intención de inmiscuirse en los asuntos internos de Colombia, que ha hecho ocupar el istmo para proteger el tránsito entre los dos mares conforme al tratado de 1846 y que retirará sus tropas desde el momento en que ellas no sean necesarias" (42).

Estas declaraciones de neutralidad en la contienda están contradichas por la intervención armada; además, en la relación que hace el Vice-Cónsul de Francia en Barranquilla aparece clara la intervención norteamericana en favor de las tropas del Gobierno del Sr. Núñez y la búsqueda de un pretexto por parte de los norteamericanos para poder intervenir no solo en el Istmo de Panamá sino también en Cartagena. Escribía el Cónsul General de Francia en Bogotá al Ministro de Exterior de su país el 23 de septiembre de 1885:

"Señor Ministro:

"Tengo el honor de transmitir adjunto, a Vuestra Excelencia, la copia de dos informes interesantes, que me han sido dirigidos por nuestro Vice-Cónsul en Barraquilla sobre lo que ha ocurrido en esa ciudad mientras que estaba ocupada por las tropas de la revolución…

…………

"Texto del segundo informe:

"El señor Pérez nos ha leído un telegrama oficial que el General Gaitán ha enviado de su campamento ante Cartagena para transmitir una comunicación que ha recibido del Comandante del vapor de guerra americano 'Parahaton' estacionado frente a Cartagena desde el comienzo del sitio.

"Además de las indicaciones que el documento en cuestión contiene, a propósito de la acción del Comandante del 'Parahaton' que según lo que ellas expresan no es más que una intervención directa en favor de los sitiados, el Sr. Pérez nos ha expuesto los siguientes detalles que en su opinión demuestran los proyectos de intervención que se han atribuído a este Comandante y que yo resumo en la misma forma en que me han sido comunicados, así como a mis colegas.

"El Cónsul de los Estados Unidos de América en Cartagena no ha hecho ningún misterio de su parcialidad en los acontecimientos y se asegura que ha cometido actos de hostilidad contra los sitiadores y en favor de los otros beligerantes, no solamente en los comentarios que ha hecho, sino también por sus actuaciones.

"De acuerdo con el Comandante del 'Parahaton' este Cónsul ha hecho desembarcar una guarnición para proteger el Consulado, así como a los ciudadanos e intereses americanos aunque estos últimos tengan poca importancia y no se conozca bien su existencia.

"El desembarco de marinos del 'Parahaton' ha dado lugar, y es allí precisamente donde se encuentra el propósito deliberado que ha inspirado esta medida, a que el navío mantenga una comunicación diaria y constante con la plaza sitiada, lo cual ha estorbado y sigue entorpeciendo cada vez más las operaciones militares de los sitiadores.

"El Consulado aludido está situado en la primera fila de casas próximas a las murallas que forman las fortificaciones y que tienen su fachada hacia el exterior y en la dirección del fuerte de San Felipe. Esto ha sido objeto de constantes reclamaciones del Comandante del 'Parahaton' so pretexto de que algunos proyectiles lanzados contra la plaza han caído en el consulado

"El 'Parahaton' ha cambiado varias veces de posición poniendo cuidado en colocarse ostensiblemente de manera de entrabar la acción de los sitiadores:

"El Cónsul se ausentó para ir al istmo de Panamá en búsqueda de provisiones para revituallar la plaza y ha dejado encargado de la administración de su cargo a un ciudadano colombiano.

"El navío americano 'Amlerose Light' que ha sido comprado y pagado por el Gobierno revolucionario y ha sido provisto de patente y de pabellón colombiano. Partido de aquí el 21 de Abril para Cartagena con 60 hombres y una cargazón de carbón, provisión y agua para los navíos que hacen el bloqueo de Cartagena, ha sido capturado en el mar por el navío de guerra americano 'Alliance' y enviado a un puerto de los Estados Unidos como botín. Los americanos consideran la flota revolucionaria como pirata, pero según una reciente declaración dada por el Secretario Boyard, esos navíos son rebeldes y no puede dárseles la denominación de piratas" (43) (44).

La conducta de franca intervención de los norteamericanos no deja de inquietar al gobierno francés pues era la época en la que capitales y técnica francesa estaban vinculados a la Compañía del Canal de Panamá y Francia ya tenía la experiencia del Suez en donde había excavado el canal pero cuyos beneficios posteriores habían sido ingleses. En ese sentido es muy interesante la comunicación del Cónsul General de Francia en Bogotá al Ministro de Relaciones Exteriores de su país, el 22 de junio de 1885. Ella da cuenta de la conversación que había tenido el diplomático francés con el Ministro de Relaciones Exteriores de Colombia durante, la cual el cónsul le había recordado al ministro colombiano la interpretación que el gobierno francés tenía del Tratado Bildak-Mallarino La comunicación tiene también gran valor histórico porque según palabras del ministro de Relaciones Exteriores, había sido el propio presidente Núñez el que había solicitado la ocupación del istmo de Panamá por las tropas norteamericanas. Veamos el texto de la comunicación.

"Bogotá 22 de Junio de 1885

"Señor Ministro:

"……

"En mis frecuentes conversaciones con el secretario de Relaciones Exteriores, no he creído que debía dejarle ignorar cómo el gobierno francés comprendía, hace una veintena de años, el Art. 35 del Tratado concluído en 1846 entre los Estados Unidos y la Nueva Granada. He dicho pues al Sr. Vicente Restrepo, inspirándome en el despacho escrito el 24 de julio de 1862 por el Sr. Thourvenel a nuestro ministro en Washington, que en el pensamiento de nuestro gobierno en esta época, lo que los dos gobiernos contratantes se habían propuesto era únicamente prevenir la invasión del territorio del istmo por otra nación o la atribución exclusiva a un gobierno cualquiera de las ventajas unidas a la posesión de esta vía interoceánica; pero no de garantizar el territorio de Panamá contra una insurrección o una guerra civil. Y he agregado que yo no tenía ninguna razón para creer que las intenciones de nuestro Gobierno fuesen, diferentes hoy en día. Lo que me ha decidido a utilizar este lenguaje es que el Sr. Restrepo me ha anticipado que el Presidente Núñez había demandado directamente al Gobierno de los Estados Unidos el envío de tropas para ocupar el istmo" (45).

Por lo demás el "Regenerador" Rafael Núñez tenía una posición claramente pro-norteamericana. En este sentido es muy diciente la comunicación del Cónsul General de Francia en Bogotá al ministro de Relaciones Exteriores de su país, el 22 de septiembre de 1894, en la cual da cuenta de la muerte del presidente Núñez:

"Señor ministro:

"Tal como he tenido el honor de Comunicar antier por telégrafo, a Vuestra Excelencia, el doctor Rafael Núñez, presidente titular de la República de Colombia, ha sucumbido en Cartagena el 18 de este mes, debido a un acceso de fiebre perniciosa. A causa de una interrupción en las comunicaciones telegráficas entre Cartagena y Bogotá, sólo dos días después del acontecimiento, la noticia ha llegado a Bogotá.

"La desaparición del hombre que desde la penumbra en que la enfermedad lo tenía confinado guardaba entre sus manos todos los hilos de la política nacional, es un gran acontecimiento para la República Colombiana. Yo no oso agregar que esto sea una gran desgracia, pues 1a debilidad del gobierno y la influencia que pesaba desde Cartagena sobre todos los asuntos del Estado han estado lejos de ser benéficos para el país.

"Falta tiempo para emitir desde ya un juicio sobre la obra del autor de la Regeneración y para estudiar si esta obra está destinada a sobrevivir a su fundador. Me reservo el volver sobre esta cuestión en un próximo despacho pues la personalidad que acaba de extinguirse -si bien, no es de las más puras- ciertamente cuenta entre las más interesantes figuras de América del Sur y merece ser estudiada.

"Hoy me limitaré a observar que en lo que nos concierne, la muerte del Dr. Núñez está lejos de ser una desgracia. Enfeudado a los Estados Unidos, el Presidente titular de Colombia siempre se había mostrado como adversario declarado de Francia y constantemente lo encontramos ante nosotros en todos los asuntos en los que buscamos la solución en este país" (46).

Esta afirmación la repite, en comunicación al Ministro de Relaciones Exteriores de Francia, el Cónsul General de aquel país en Bogotá, el 3 de noviembre de 1894:

"Señor Ministro:

"... Seguramente no será lo mismo con el Sr. Núñez. El Presidente titular, enfeudado a los Estados Unidos, sin simpatía por Francia y las empresas francesas en general, hostil a la obra del Canal por motivos cuyo origen sería delicado indagar, suscitó a la Compañía serias dificultades…" (47).

En las dos comunicaciones anteriores hay una sugerencia que no se desarrolla sobre la "moralidad" de Núñez y sobre los "motivos que sería de delicado indagar" la cual deja el diplomático sin respuesta (48). Pero en la comunicación que el Cónsul General de Francia dirigió al Ministro de Relaciones Exteriores de su país, el 24 de junio de 1884, sí aparece un caso claro e ilustrativo de cómo las "grandes familias" comerciaban con los intereses del país buscando al mejor postor:

"Señor Ministro:

"He recibido la comunicación que Vuestra Excelencia me ha hecho el honor de escribirme el 26 de marzo último para solicitarme que le transmitía las informaciones que pudiera recoger a propósito de un rumor que se ha extendido en Washington y según el cual Inglaterra habría tomado posesión de una isla situada sobre la costa occidental del istmo de Panamá con el propósito de establecer allí una estación naval.

"La noticia, por informes confidenciales que me han sido comunicados recientemente, es la de que el gobierno inglés ha buscado comprar al gobierno colombiano la isla de Coiba.

"Una porción de esta isla pertenece a la familia del General Mosquera, antiguo presidente de Colombia; la otra parte al gobierno colombiano. Hacia el fin de 1882 el Sr. Harris Gastrell, entonces Ministro de Inglaterra en Bogotá, después de haberse asegurado de que los herederos del General Mosquera consentirían en vender sus propiedades, habría demandado al gobierno colombiano que cediera a Inglaterra sus derechos de soberanía sobre la isla entera. El gobierno inglés habría ofrecido, según parece, como precio de esta cesión, que tomaría a su cargo la deuda exterior de Colombia, es decir, doce millones de piastras. El gobierno colombiano se habría negado perentoriamente a escuchar estas proposiciones.

"Yo no puedo garantizar Sr. Ministro la exactitud de todos estos detalles; pero yo sé de fuente segura que hacia fines de 1882, uno de los herederos de Mosquera fue a buscar al Ministro de los Estados Unidos en Bogotá y le dijo: 'El Gobierno inglés nos ha ofrecido tal precio por nuestra propiedad sobre la isla de Coiba. El gobierno americano estaría dispuesto a ofrecernos más? El Sr. Scruggs respondió que su gobierno no deseaba comprar ningún territorio". (49).

Respecto a las negociaciones para la apertura de un canal éstas pueden sintetizarse así: el 14 de enero de 1869 se firmó entre los representantes de los Estados Unidos y Colombia (Estados Unidos de Colombia) un Protocolo por el cual se concedía al primero el derecho de ejecutar la obra. El senado colombiano rechazó dicho protocolo porque en la práctica constituía una cesión de territorio en favor de los Estados Unidos.

Un tratado firmado por los plenipotenciarios colombianos y norteamericanos el 26 de enero de 1870 fue aprobado con modificaciones por el Congreso colombiano mediante la ley 97, de julio de 1870. Como el Senado de los Estados Unidos no ratificó el tratado dentro del plazo acordado, el ejecutivo colombiano fue autorizado por la ley 33, de 1876 para negociar la apertura de un canal interoceánico de acuerdo con dicha ley (50).Con base en esta autorización el gobierno colombiano celebró otro contrato con el ciudadano francés Lucien Napoleón Bonaparte Wyse, el cual fue aprobado por la ley 28, de 1878. Bonaparte Wyse transfirió su derecho a la "Compañía Universal del Canal Interoceánico de Panamá" dirigida por Fernando Lesseps. Con esta base, la compañía francesa comenzó los trabajos en el istmo y tras uno de los escándalos más fuertes en la historia de la República Francesa, éstos fueron suspendidos. El Tribunal Civil del Sena, decretó el 4 de febrero de 1899 la disolución de la compañía (51).

El interés norteamericano por construír el canal se revivió con el fracaso de la compañía francesa. La guerra contra España en 1898 puso de presente para los Estados Unidos la necesidad de controlar una vía que permitiera la movilización rápida entre las flotas del Pacífico y del Caribe, y el Tratado Hay-Pouncenfote firmado con Inglaterra el 18 de noviembre de 1901 le dejó las manos libres para poder ejecutar la obra con exclusividad. Inglaterra firmó este tratado que modificaba el Clayton-Bulwer de 1850, cediendo en este aspecto ante los intereses norteamericanos. La actitud de Inglaterra se explica por el contexto internacional pues no quería tener complicaciones militares en América en momentos en que la guerra de los Boers le mostraba las limitaciones de su ejército para sostener una guerra lejana y en momentos en que el imperialismo alemán iniciaba su política de crecimiento de la flota de guerra.

Durante la "guerra de los mil días" Panamá fue uno de los escenarios más fuertes de batalla. Los Estados Unidos desembarcaron allí en el año de 1901 so pretexto de mantener el libre tránsito por el istmo y fue en el buque norteamericano Wisconsin en donde se firmó el tratado que puso fin a la guerra civil en Panamá. Después de la guerra, Colombia quedó en situación de postración económica y social; en esas condiciones se firmó el 23 de enero de 1903, en Washington, el tratado Hay-Herrán por el cual Colombia permitía a los Estados Unidos la construcción de un canal por Panamá. El tratado se llevó al congreso colombiano y en plena discusión el representante diplomático de los Estados Unidos en Bogotá envió al gobierno colombiano una serie de notas amenazantes. Una de ellas, la del 11 de junio de 1903, decía que en caso de que el Congreso colombiano modificara el tratado "las relaciones amistosas entre los dos países quedarían tan gravemente comprometidas que nuestro Congreso, en el próximo invierno, podría tomar medidas que lamentaría todo amigo de Colombia" (52).

El Senado colombiano se sintió herido en su soberanía y el 12 de agosto de 1903 desaprobó el tratado por unanimidad.

En estas circunstancias se unieron los intereses de los círculos imperialistas de los Estados Unidos a la cabeza de los cuales estaba el presidente Teodoro Roosevelt, los intereses de los capitalistas franceses de la Compañía del Canal (53) y los de un sector de la clase dominante de Panamá, sobre todo comerciantes que temían que la construcción de un canal por Nicaragua barriera las posibilidades económicas de Panamá. El 3 de noviembre de 1903 una junta de notables decretó la separación de Panamá con respecto a Colombia, la cual quedó consumada cuando los Estados Unidos reconocieron el nuevo Estado, 3 días después, e impidieron con sus navíos de guerra todo movimiento de tropas colombianas. El 18 de noviembre de 1903 Felipe Bunau-Varilla, quien se había hecho nombrar representante diplomático de la nueva República, firmó en Washington el tratado Hay-Bonau-Varilla, por el cual en los Artículos: 1, 2, 3, 4, 5, 23 y 24 se establece:


ARTICULO I:
 

Los Estados Unidos garantizan y mantendrán la independencia de la República de Panamá.


ARTICULO II:
 

La República de Panamá concede a los Estados Unidos, a perpetuidad, el uso, ocupación y control de una zona de tierra y de tierra cubierta por agua para la construcción, mantenimiento, funcionan saneamiento y protección del citado Canal de diez millas de ancho que se extienden a una distancia de cinco millas a cada lado de la línea central de la ruta del Canal que se va a construir, comenzando dicha zona en el Mar Caribe a tres millas marítimas de la línea media de la bajamar y extendiéndose a través del Istmo de Panamá hacia el Océano Pacífico hasta una distancia de tres millas marítimas de la línea media de la bajamar, con la Condición de que las ciudades de Panamá y Colón y las bahías adyacentes a dichas ciudades, que están Comprendidas dentro de los límites de la zona arriba descrita, no quedan incluídas en esta concesión. La República de Panamá, concede, además, a perpetuidad a los Estados Unidos, el uso, ocupación y control de cualesquiera otras tierras y aguas fuera de la zona arriba descrita, que puedan ser necesarias y Convenientes para la construcción, mantenimiento, funcionamiento, saneamiento y protección del mencionado Canal, o de cualesquiera canales auxiliares u otras obras necesarias y convenientes para la construcción, mantenimiento, funcionamiento, saneamiento y protección de la citada empresa.

La República de Panamá concede, además, y de igual manera a los Estados Unidos, a perpetuidad, todas las islas que se hallen dentro de los límites de la zona arriba descrita, así como también, el grupo de pequeñas islas en la Bahía de Panamá, llamadas Perico, Naos, Culebra y Flamenco.


ARTICULO III:
 

La República de Panamá concede a los Estados Unidos en la zona mencionada y descrita en el Artículo II de este Convenio y dentro de los límites de todas las tierras y aguas auxiliares mencionadas y descritas en el citado Artículo II, todos los derechos, poder y autoridad que los Estados Unidos poseerían y ejercitarían si ellos fueran soberanos del territorio dentro del cual están situadas dichas tierras y aguas, con entera exclusión del ejercicio de tales derechos soberanos, poder o autoridad por la República de Panamá.


ARTICULO IV:
 

Como derechos subsidiarios de las concesiones que anteceden, la República de Panamá concede a los Estados Unidos, a perpetuidad, el derecho de usar los ríos, riachuelos, lagos y otras masas de agua dentro de sus límites para la navegación, suministro de agua o de fuerza motriz o para otros fines, hasta donde el uso de esos ríos, riachuelos, lagos y masas de agua puedan ser necesarios y convenientes para la construcción, mantenimiento, funcionamiento, saneamiento y protección del mencionado Canal.


ARTICULO V:
 

La República de Panamá concede a los Estados Unidos a perpetuidad, el monopolio para la construcción, mantenimiento y funcionamiento de cualquier sistema de comunicación por medio de Canal o de ferrocarril a través de su territorio, entre el Mar Caribe y el Océano Pacífico.


ARTICULO XXIII:
 

Si en cualquier tiempo fuere necesario emplear fuerzas armadas para la seguridad y protección del Canal o de las naves que lo usen, o de los ferrocarriles y obras auxiliares, los Estados Unidos tendrán derecho, en todo tiempo y a su juicio, para usar su policía y sus fuerzas terrestres y navales y para establecer fortificaciones con ese objeto.


ARTICULO XXIV:
 

Ningún cambio en el gobierno o en las leyes y tratados de la República de Panamá, afectará, sin el con sentimiento de los Estados Unidos, derecho alguno de los Estados Unidos de acuerdo con esta convención, o de acuerdo con cualesquiera estipulaciones de tratados entre los dos países que en la actualidad existen o que en lo futuro puedan existir sobre la materia de esta Convención.

Si la República de Panamá llegare a formar parte en lo futuro de algún otro Gobierno o de alguna unión o confederación de estados, de manera que amalgamare su soberanía o independencia en ese Gobierno, unión o confederación, los derechos de los Estados Unidos, según esta Convención, no serán en manera alguna menoscabados o perjudicados (54).


LUCHA DE INFLUENCIAS SOBRE AMERICA LATINA
 

La Historia de América Latina a partir del tercer decenio del siglo XIX está marcada por su independencia política formal. Sobre esta base se operó la dominación a través de relaciones económicas, de intervenciones militares o de ocupaciones transitorias pero manteniéndose siempre la ficción jurídica y política de INDEPENDENCIA. En esto, la historia latinoamericana difiere fundamentalmente de los casos africano o asiático en los que las potencias imperialistas ejercieron una pura y simple relación de tipo colonial que comprendía la ocupación permanente del territorio y el hecho de que la representación internacional se reconocía en cabeza de las potencias colonialistas. La situación latinoamericana implicó un tipo de dependencia que puede llamarse "Semi-colonial" con ejercicio de la dominación a través de zonas de influencia reconocidas expresa o tácitamente. El primer elemento de reconocimiento de ese hecho era precisamente la enunciación y la aplicación de la Doctrina Monroe. Esta no prohibía la acción económica de las potencias extra-continentales pero fijaba las condiciones en las que ella podía ejercerse: sin ocupación territorial y conservando la independencia política formal (55).

En este contexto se desarrolló la lucha imperialista en América Latina la cual varió a medida que cambiaba la correlación de fuerzas entre las potencias. Durante el siglo XIX Inglaterra mantuvo la preponderancia. Francia le siguió en importancia. Por su lado los Estados Unidos ejercieron una tutela que de preventiva durante casi todo el siglo XIX se convirtió en activa a partir de finales de ese siglo mediante la penetración económica, los desembarcos, la intervención en Cuba y Puerto Rico, con su acción expropiatoria en Panamá, etc.

La rivalidad imperialista en América Latina no dejó de provocar incidentes entre las potencias pero con excepción de la guerra entre España y los Estados Unidos no hubo, por esta causa, conflicto bélico entre ellas. Las potencias europeas cuyos principales puntos de conflicto estaban en Europa, Africa y Asia, encontraron entre ellas los medios económicos para batirse en América Latina. Respecto a los Estados Unidos que a más de su poder económico contaba con la ventaja geográfica para adelantar una guerra en el continente americano, las potencias europeas no estaban dispuestas a batirse militarmente para defender sus intereses económicos, pues de todas maneras éstos estaban protegidos por la independencia formal de las Repúblicas latinoamericanas y por las presiones que sobre ellas podían ejercer, por ejemplo: a propósito del control de un canal en América Central, Inglaterra prefirió arreglar el diferendo con los Estados Unidos en 1850, por el tratado Clayton-Bulwer, pues como ninguno de los dos contendientes era lo suficientemente fuerte para imponerse al otro, se acordó que un canal en Centro América sólo se construiría con consentimiento recíproco. Cuando en 1901 la correlación de fuerzas estuvo de parte de los Estados Unidos el anterior tratado se modificó por el Hay-Pouncenfote y los norteamericanos procedieron unilateralmente; a su vez, cuando el ascendente imperialismo alemán se vio confrontado con los Estados Unidos, en Venezuela en 1902, retrocedió frente a la decidida acción de los norteamericanos expresada en el "Corolario Roosevelt"; Alemania sin perder en sus intereses económicos, en vez de afrontar a los Estados Unidos con una acción militar, reconoció su preponderancia sobre esta zona y prefirió la lucha a través de los medios económicos.

Tal vez el ejemplo más claro de participación de los potencias sin entrar directamente a la acción militar pero apoyando a los países contendores fue el de la Guerra del Pacifico (1879-1884) en la cual se enfrentó Chile contra Perú y Bolivia. "La guerra del Pacífico fue aprovechada por las metrópolis europeas y norteamericana para consolidar sus planes de penetración en América Latina. La rivalidad intercapitalista entre Estados Unidos e Inglaterra por el control de la economía de los países del Pacífico se puso de manifiesto en el distinto apoyo que brindaron a las naciones en conflicto. Estados Unidos respaldó abiertamente a la burguesía peruana, en oposición a Inglaterra que se alineó de parte de la clase dominante chilena... Desde el Inicio de la guerra del Pacífico, Estados Unidos respaldó a la burguesía peruana con el fin de conquistar en el Pacífico la influencia que no había podido lograr hasta ese entonces. La forma más concreta de ayuda fue la venta de armas a Perú y Bolivia. Otra manera de manifestar su Posición en contra de Chile fue el embargo de salitre que los exportadores chilenos habían enviado a Norteamérica" (56). Por su parte, Inglaterra terció a favor de la burguesía chilena debido a que el gobierno peruano había tomado ciertas medidas nacionalistas respecto al salitre y el gobierno chileno, por el contrario, dio garantías a los capitalistas extranjeros. Su apoyo consistió en la venta de armas y de buques modernos que decidieron la supremacía de Chile en el mar. A su vez el capitalismo inglés, puso luego todo su peso para derrocar al presidente chileno Balmaceda cuando a su turno éste trató de frenar las pretensiones de los capitalistas extranjeros en el sector económico del salitre. "Otras potencias europeas, como Alemania e Italia, también apoyaron a Chile porque sus intereses habían sido afectados por las medidas de los gobiernos peruanos de Pardo y Prado... En cambio los franceses no fueron lesionados por la política de Pardo porque sus inversiones salitreras alcanzaban solamente a 4.500 soles. Los capitalistas franceses estaban interesados en el triunfo de Perú porque querían cobrar supuestas deudas relacionadas con el negocio del guano" (57).


 

22.
Aunque ha existido el consenso de que la "separación" de Panamá ha sido el acontecimiento más grave de la historia de Colombia, muy pocas obras se han dedicado a esclarecer este asunto. Esto, claro está, tiene su explicación en la clase de historia que ha dominado en Colombia de tipo encubridor y apologético, puesto que una verdadera historia sobre el "Asunto de Panamá" descubriría lo que en general ha sido tema vedado de los historiadores colombianos: el dominio imperialista sobre el país y la cooperación y la complacencia de las clases dominantes colombianas con esta situación.
23.
Eduardo Lemaitre. Panamá y su separación de Colombia: una historia que parece novela. (Bogotá, Biblioteca Banco Popular, 1971), p. 75.
24.
Aún en el día de hoy Colombia no está unida a Panamá por carretera ni ferrocarril y el tramo limítrofe entre los dos países, constituído por la selva del Darién, es el único trecho que separa la carretera Panamericana que va de Canadá a la Argentina.
25.
Alvaro Rebolledo. El Canal de Panamá: Reseña histórico-política de la comunicación interoceánica, con especial referencia a la separación de Panamá y a los arreglos entre los Estados Unidos y Colombia. (Cali, Biblioteca de la Universidad del Valle, 1957), p. 81.
26.
Citado por Luis Alfredo Otero. Panamá. (Bogotá, Imprenta Nacional, 1926), p. 21.
27.
Alvaro Rebolledo, Op. cit., p. 97.
28.
Gregorio Selser. Roosevelt inventa un país: Panamá. En: Diplomacia, garrote y dólares en América Latina. (Editorial Palestra, Buenos Aires, 1962), p. 310.
29.
Germán Arciniegas. Bibliografía del Caribe. (Buenos Aires, Editorial Suramericana, 1951), p. 492.
30.
Véase Isidro Fabela. Filibusterismo de William Walker en América Central, en Buena y Mala Vecindad. (Editorial América Nueva, México, D.F., 1958), pp. 101-144.
31.
Frank Safford, "Significado de los antioqueños en el desarrollo económico colombiano. Un examen crítico de las tesis de Everett Hagen". Anuario Colombiano de Historia Social y de la Cultura. (1965). Vol. II, Nº 3, p. 55.
32.
Alvaro Rebolledo, Op. cit., p. 91.
33.
El periódico Star and Herald, en su edición del 12 de mayo de 1885, con pura lógica militar de Consejo de Guerra, decía, para justificar las ejecuciones: "Hay casos en que la pena capital es necesaria, casos en los cuales no existe ley ni constitución que puedan amparar a seres que por sus hechos se han semejado a bestias feroces... Prestán y con él todos sus cómplices, se hallan en este caso: les negamos el derecho de ampararse de una ley o de una Constitución que ellos han violado al cometer un crimen tan inaudito". Citado por Eduardo Lemaitre. Reyes. Biografía de un Gran Colombiano. (Bogotá, Editorial Iqueima, 1967), p. 44. Bella lógica de consejo de guerra aquella de negar la aplicación de la ley a quien la viola, como si jurídicamente el delito no fuera precisamente la violación de la ley!
34.
Eduardo Lemaitre. Panamá y su separación de Colombia: una historia que parece novela. (Bogotá, Biblioteca Banco Popular, 1971), p. 153
35.
Ibid., p. 156. Y lo anterior se hacía en nombre de la civilización!
36.
Una muestra de cómo la "historia oficial" valora a los compañeros de Prestán y al mismo tiempo no emite juicio sobre la intervención norteamericana, se encuentra en el clásico texto de Henao y Arrubla: "La separación del General Santodomingo Vila de Panamá dio ocasión a un levantamiento allí, del que fueron jefes Rafael Aizpuru y Pedro Prestán, quienes se titularon Generales de la revo1ución, movimiento que fue apoyado por gentes de mala condición que cooperaron a los desmanes y atentados de que fueron víctimas los habitantes de Colombia y Panamá, lo cua1 dio motivo a la intervención de tropas extranjeras para proteger la vida e intereses de sus Connacionales". Jesús María Henao y Gerardo Arrubla. Historia de Colombia para la enseñanza secundaria (Bogotá, Librería Voluntad, 1967), p. 775. El subrayado es nuestro.
37.
Archivos del Ministére des Affaires Etrangéres (M.AE) de France. Colombie, Correspondance Politique (C.P), Vol. 34, 1882-1885, pp. 423-433
38.
Alvaro Rebolledo Op. cit., p. 89.
39.
Una muestra sobre la conducta de los ocupantes de Panamá respecto a las fuerzas del gobierno colombiano es la siguiente: "Así, apenas clarea la mañana del 28 de abril, cuando un falucho norteamericano se aproxima a la cañonera 'Boyacá' y pone en manos del General Montoya un comunicado del mirante Jewett y del Coronel Mac-Kella, jefes de las fuerzas de ocupación, en dónde perentoriamente manifiestan que no permitirán desembarcar a los colombianos en el muelle, único que existía por entonces en Panamá. La actitud de los comandantes norteamericanos era un reto a las fuerzas legitimistas del gobierno, aunque, en el fondo, dentro de la anormalidad y del caos a que la guerra nos había llevado, tenía toda la lógica del que se ha constituído en árbitro entre facciones en pugna…". Eduardo Lemaitre. Rafael Reyes. Biografía de un gran colombiano. (Bogotá, Editorial Iqueima, 1967), p. 32.
40.
Ibid.,p. 38:
41.
Archivos del MAE de France, Colombie CP, Vol 34, 1882-1885.
42.
Ibid., pp. 359-360.
43.
 Ibid., pp. 423-433.
44.
Luego de presidir el consejo de guerra de Colón, "El General Reyes, se encamina a Cartagena. El viaje lo hace, acompañado apenas por una escolta de cuatro soldados a bordo de una nave norteamericana que le cede el contralmirante Jewett". Eduardo Lemaitre. Reyes. Biografía de un gran colombiano. (Bogotá, Editorial Iqueima, 1967), p. 46.
45.
Archivos del MAE de France, Colombie (CP), Vol. 34, 1882-1885 pp. 367-368.
46.
Archivos del MAE de France, Colombie (CP), Vol. 36,1892-1895, pp. 235-236
47.
Ibid., pp. 244-246.
48.
"La frialdad y el escepticismo de Núñez hacia la Compañía francesa, tuvieron al Parecer su origen en el disgusto que al presidente colombiano le causó la compra que Lesseps hizo del Ferrocarril de Panamá sin contar para nada con Colombia, a lo cual vino a sumarse después un resentimiento de origen personal que se explica con la sola lectura de los siguientes cables: 'Bogotá, mayo 2 de 1885. Conde de Lesseps, París. Gobierno estimaría gran servicio que Canal anticipe Agente Obregón millón y medio de francos. Rafael Núñez'. 'París, 11 Mai, 1885. Rafael Núñez Bogotá. Regrets de ne pouvoir donner satisfaction á votre lettre. Lesseps'". "'Posteriormente y a través de los años, Núñez siguió rumiando su resentimiento contra Lesseps. En carta a un amigo, fechada el 12 de abril de 1887, le decía:
'Bueno es que sepas que la Empresa del Canal Carece de recursos, pues ha habido farsa en las noticias sobre empréstitos. El último de Berlín, ha resultado completa mentira. No debe hacerse a dicha empresa ninguna concesión nueva de ninguna especie'. Y en 1890 el Regenerador en un editorial de El Porvenir, de Cartagena, descorría así el velo de su resentimiento: 'En 1885 el gobierno solicitó de M. de Lesseps un préstamo de 3.000.000 para la compra de uno o más vapores que trayesen a Cartagena agonizante, las tropas del Cauca detenidas en Panamá…'. La posición del Presidente en Bogotá, era patética. Hijo de Cartagena, veía comprometida la tradicional gloria de ésta, que iba por momentos careciendo de todo lo necesario durante los últimos días de asedio; teniendo él por otra parte, entre los cerrados muros a su familia (menos su esposa, que lo acompañaba) e inclusive a su venerable madre... M. de Lesseps contestó secamente por cable que lamentaba no disponer de esa suma"! Eduardo Lemaitre. Panamá y su separación de Colombia: una historia que parece novela. (Bogotá, Biblioteca Banco Popular, 1971), p. 653.
 
49.
Archivos del MAE de France, Colonibie (CP), Vol. 34, 1882-1885, pp. 247-249. El subrayado está en el original.
50.
Sobre la actitud de Procónsul que observó el representante diplomático norteamericano en Bogotá a propósito de la firma de este tratado. Véase Capítulo IV.
51.
Jean Bouvier Les deux scandales de Panamá. (Mesmil-Sur l'Astree, Collection Archives dirigée par Pierre Nora, 1964),p. 124.
52.
Citado por Eduardo Lemaitre, Op. cit., p. 455. Sobre los acontecimientos de la separación de Panamá consúltese además la obra del escritor panameño Oscar Terán, Del tratado Herrán-Hay al tratado Hay-Bunau-Varilla, Historia Crítica del atraco yanqui mal llamado en Colombia, la pérdida de Panamá, y en Panamá, nuestra independencia de Colombia. (Panamá, motivos colombianos, 1935).
53.
Estos intereses estaban representados fundamentalmente por Philippe Bunau-Varilla quien se autodenominó "Padre de Panamá". Sobre el tema y para justificar sus actuaciones Munau-Varilla escribió. Panamá, la Creation, la Destruction, le Resurrection. París, Librairie Plon, 1913. La Grande Aventure de Panamá: son role Essentiel dans la defaite de l'Allemagne. (París, Livraire Plon, 1919).
54.
Tomado de: Harmodio Arias. El Canal de Panamá un estudio en derecho internacional y diplomacia. Traducción de Diógenes Arosemena. (Panamá, Editorial Panamá-América, 1957), pp. 223 y ss.
55.
Bueno es recordar que no obstante la famosa Doctrina Monroe, se mantuvieron los enclaves coloniales ingleses, franceses y holandeses en las Antillas, subsistieron como colonias las Guayanas inglesa, francesa y holandesa, el "Territorio Británico" de Belice, etc., y se hizo la intervención francesa en México a la cual combatió victoriosamente el pueblo mexicano.
56.
Luis Vitale. Interpretación Marxista de la Historia de Chile, IV; Ascenso y declinación de la burguesía minera. (Frankfurt, Verlag Jugend und Politik= GmbH, 1975), p. 143.
57.
Ibid., p. 152.

 

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