Las famosas crónicas de Ximénez
Fecha de publicación: 1996

Descripción:

Una madrugada de enero de 1940, dos jóvenes bogotanos enamorados de una misma muchacha, que se ganaba la vida trabajando de modista, se enfrentaron a cuchillo en una pequeña fonda del barrio Las Cruces. La pelea empezó en el negocio de la loca Carmen y terminó sin muertos ni heridos graves, varias cuadras más abajo. Al día siguiente, en la sección judicial de El Tiempo, el duelo fue reseñado por un periodista que tituló así su crónica: «Dos poetas de arrabal se baten por rivalidades sentimentales» . El párrafo de entrada decía: «Bajo las débiles luces anaranjadas de un farol municipal se batieron al amanecer de ayer dos poetas de arrabal. Los enmohecidos aceros de antiguos yataganes se cruzaron frente a la mutilada estatua de La Libertad...». 

Después de contar los incidentes del duelo entre los jóvenes Mauricio Cifuentes y Carlos Rodriguez por los favores de la modista Dorotea Amador; el redactor anónimo aseguraba que en los bolsillos de Cifuentes la policía había hallado un papel doblado, con una balada escrita de su propiopuño y letra, para el caso de que muriera en la pelea. La nota terminaba citando las primeras estrofas, escritas en un español antiguo, que parecía del Siglo de Oro:Maguer la vida me embista por partes que yo no miento...En las páginas de El Tiempo de los años treinta y cuarenta, ésta no era la primera noticia sobre hechos de sangre que terminaba con versos. En la sección judicial del periódico, un cronista parecía estar dedicado en forma exclusiva a buscar esa clase de historia sórdidas y sentimentales. y sorprendía a los lectores cada dos o tres semanas con noticias de suicidios y crímenes que parecían capítulos de un folletín publicado por entregas en algún periódico europeo del siglo XIX. El hombre casi nunca firmaba las crónicas o, cuando lo hacía, escondía su nombre con seudónimos.Sin embargo, el director del diario y los compañeros de la redacción judicial sabían a ciencia cierta quién era. Se vestía de saco, chaleco y corbata y usaba sombrero, como casi todos los señores del Bogotá de la época. Era un hombre alegre, alto y delgado, «un poco loco» . Con excepción de los poetas piedracielistas, no tenía odios conocidos. Se definía a sí mismo como «un cronista, un reportero vil, un escritorzuelo estúpido e ingenuo». Se llamaba José Joaquín Jiménez, pero se había hecho popular entre los lectores de El Tiempo con su seudónimo Preferido: Ximénez.

Tabla de contenido

Biografía

Prólogo

Noticia de la calle del romance

La calle del Pecado Mortal

Relato e historia de la calle sola

La calle yerma

La calle doce

La calle de "las esmeraldas"

El patio de las brujas

Bogotá vive del café

Un puerto, unos barcos y unos marineros

Se van los estudiantes

La central de mercados

Una isla de náufragos en el mar urbano

Nota necrológica sobre el auriga

Historia del limpiabotas

Los fotógrafos ambulantes, pescadores de imágenes

Las gafas, las mangas y el desempleo

Relato del hombre que asesinó

Ernesto Ríos, "el palillo", se casará en la cárcel Modelo

Chivas

El maestro Hipólito Zambrano, albañíl

Edilberto Ávila, una víctima del pronombre "nos".

La novia de la policía

Presentación de la aldea de Madrid

Juan Arana Torrol, enviado celestial

Vulgar y sentimental historia de la hampona Bárbara Jiménez

Nepomuceno Guerrero: tarzán colombiano

Francisco Duarte: vida de marinero

Relato de Guillermo Guzmán y de la obia

Vida y aventuras de Jayme Abozaglo

Acabamiento y muerto de Jayme Abozaglo

Una existencia extraordinaria: Nepomuceno Sastoque

Gustavo Navia Barona, el individuo que pretende parecerse a Dios-hombre

Nella Jay Pang

La huelga de Barrancabermeja

Huelga en Barrancabermeja

El Magdalena: río providente

El capitán, el río y el "muerto"

Barrancabermeja, ciudad burguesa

Los doce mil siervos del río

La angustia humana de navegar

Un taxi cayó al salto de Tequendama

Comentarios () | Comente | Comparta