Habían visto los españoles algún oro y esmeraldas pequeñas,
ofrecidas como holocausto en cierto adoratorio, y se preparaban á
marchar hacia los lugares en que creían hallar mayor abundancia de
este metal, y en donde se cuajaba la sal que les servía de norte
para preguntar por señas á los indígenas el rumbo que debían
seguir. Detengámonos antes de acompañarlos á tan venturosa jornada,
y recordemos que por este tiempo marchan hacia las regiones que
ocupa la única nación importante que había aquella época no había
sido visitada, tres capitanes famosos: Fredemán por las llanuras
situadas al oriente del ramo oriental de los Andes; Belalcázar,
seguido de millares de esclavos y caminando como un sátrapa de
oriente, desde el Ecuador hacia la hoya del Magdalena; y
últimamente el letrado granadino, á quien la suerte había reservado
el honor y las ventajas principales de este
descubrimiento.
Las ricas y civilizadas regiones de los Aztecas fueron descubiertas en 1519, y el vencedor de Montezuma estaba ya de regreso en España cuando salió Francisco Pizarro para el Perú. En 1532 quedó sujeto el imperio de los Incas, mientras que en 1536 existía todavía desconocido sobre las planicies elevadas de la cordillera oriental de los Andes entre los 4 y 7o de latitud boreal, un pueblo cultivador, compuesto de más de un millón de almas, con templos, altares, sacrificios, gobierno regular hereditario, ejercito, cómputo aproximado del tiempo, alguna industria y mucha inteligencia en los trabajos agrícolas.
Mas ya había sonado su hora final. Veremos á la nación Chibcha ó Muísca privada en el curso de dos años de su independencia, de sus jefes, de su libertad y hasta de su idioma, á impulsos de la más cruel, ciega y perseverante persecución, que ha conseguido borrar aun su nombre mismo del catálogo de los pueblos que existieron, condenando á sus descendientes al olvido total de su cuna, y dejando á los que se ocupen en adelante de las antigüedades de América en la confusión y en la duda de los tiempos fabulosos, respecto de acontecimientos que precedieron sólo de algunos años la época de la conquista. Baste decir que las nociones que hoy poseemos del calendario muísca, desconocido en la época del descubrimiento, las debemos á un ilustrado canónigo de Bogotá, nuestro contemporáneo, (7) porque los primeros europeos que pisaron el territorio de los Chibchas se propusieron extirpar como diabólicas cuantas tradiciones, ritos y ceremonias hubieran podido servir para darnos una idea de la constitución política y religiosa de aquel pueblo. Lo poco que se ha conservado se halla mezclado de tantas fábulas y conjeturas, que al reproducirlo, como es nuestro deber hacerlo, nos rodea la más penosa incertidumbre, por carecer de datos seguros y contestes, que son los únicos que tranquilizan al que pretende ser exacto; á fin de inspirar confianza en sus escritos, ya que no le es dado ganar aplauso por la corrección de la frase y la elegancia de la dicción.
En la parte alta del fertilísimo territorio de la provincia de Vélez, descansaron los españoles el mes de Enero de 1537, restableciéndose de las fatigas pasadas. Los indígenas proveían el campo de todo género de mantenimientos, como patatas, ahuyamas, maíz, frijoles, yucas y otras raíces, y sabrosas frutas. Llamaron de las Turmas un valle alto en que abundaba este tubérculo nutritivo, que en el Perú llamaban papas y en lengua chibcha yomí. (8)
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Hé aquí un nuevo argumento para probar que las papas ó patatas son producción espontánea de la tierra en Nueva Granada, y que no fueron introducidas del Perú ó Chile, como algunos escritores célebres, entre otros el barón de Humboldt, lo han sostenido. Estos pueblos no tenían comunicación alguna con los del Perú, y aun los de Pasto hacía muy pocos años se habían agregado al dominio de los Incas. Una de las pocas palabras de su idioma que los indios de Bogota han conservado, es el nombre de esta raíz, su principal recurso y alimento. A las más gruesas que escogen para hacer presentes al tiempo de cosechar sus pobres sementeras, llaman yomogó, según lo noté hace ya muchos años en el pueblo de Usme. (Regresar a 7) |
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El barón de Humboldt publicó un extracto de la Memoria del señor Duquesne sobre los Muíscas, en sus vistas de las cordilleras y monumentos americanos. (Regresar a 8) |
