Descubrimiento del Nuevo Reino de
Granada y Fundación de Bogotá
Juan Freide
© Derechos Reservados de Autor


A Bogotá, antigua Santa fe, capital del Nuevo Reino de Granada.

                            EL AUTOR

 

”..Pero nuestra franqueza y amor a la verdad nos obliga a retractarnos de nuestras opiniones erradas, cuando a la luz de nuevos documentos, conocemos el extravió a que nos conducía el nimio respeto a la autoridad de aquellos primeros historiadores...”.

  D. Martin Fernández de Navarrete, en “Colección de viajes y descubrimientos que hicieron por mar los españoles desde fines del siglo XVI”..

 

AL LECTOR

 

Una historia basada en documentos, como lo es el presente estudio, no puede pretender la narración completa de los acontecimientos acaecidos en una época determinada; pues, eviden­temente, no todo lo sucedido ha dejado pruebas documentales en los archivos históricos. Su objeto principal es el de revelar aquellos hechos que, por una u otra razón, han sido deformados o ignorados por los relatos históricos.

Un documento está ligado indisolublemente a las circuns­tancias en que se produjo, a la época y al lugar. Simpatías o antipatías personales, odios y recelos, la favorable o adversa opinión pública, todo esto tuvo decidida influencia no solamente sobre la forma en que se comentaba un hecho, sino también sobre el relato del hecho mismo, ocasionando tergiversaciones de lo realmente acaecido, omisiones de importantes detalles o falsas añadiduras. Por esto, un documento histórico no suele ser por si solo una prueba fehaciente de un suceso, salvo en aquellos casos en que constituye un eslabón dentro de un conjunto que converge a un mismo hecho histórico. Su correcta interpretación sólo es posible si se tienenen cuenta las condiciones circunstanciales que lo rodean, la personalidad de los actores y el carácter de la acción que relata. Sólo tal postura crítica permite valorar con alguna exactitud la veracidad de un dato documental y ayuda a resolver las discrepancias que sobre un mismo hecho ofrecen, a veces, las distintas fuentes históricas.

Entre las crónicas coloniales que tratan principalmente del descubrimiento y conquista del Nuevo Reino de Granada encon­tramos tan sólo dos que pueden considerarse como fuentes de primera mano: la de Fray Pedro Aguado, provincial de la Orden Franciscana en Santafé y la de Juan de Castellanos, cura de Tunja, cronistas que aunque no tomaron parte personalmente en la Conquista, escribieron sus relatos históricos en la segunda mitad del siglo XVI, época en que aún vivían algunos conquis­tadores y aún el mismo licenciado Gonzalo Jiménez de Quesada, caudillo de la expedición descubridora; sirviéndose los dos de los informes que estos conquistadores les proporcionaron. Pero ambos historiadores, dejándose llevar por la “opinión pública” y por el inquieto ambiente social que imperaba en el Nuevo Reino, presentan en sus crónicas serias contradicciones que os­curecen la realidad histórica. Su influencia en la historiografía posterior, tanto de la época colonial como de la moderna, ha sido decisiva; por lo cual todavía son muchos los puntos dudosos acerca de algunos hechos fundamentales acaecidos en los mis­mos comienzos de la ocupación española, que exigen investigaciones directas de las fuentes documentales.

Obvias dificultades de carácter económico e internacional impidieron, hasta hace poco, el estudio del riquísimo caudal de documentos que se conserva en el Archivo General de Indias de Sevilla, el archivo colonial de mayor importancia para el estudio de la historia americana. Varios son los investigadores colombianos de valía que han trabajado en él, descubriendo ocultos tesoros para la Historia Patria, sin poder llegar, sin embargo, a agotar tan inmensa fuente. La sistemática labor que prosiguió el autor durante varios años recopilando documentos referentes al Nuevo Reino de Granada, con pleno apoyo de algunas enti­dades oficiales colombianas y, especialmente, de la Academia Colombiana de Historia, hace posible ahora el estudio de documentos desconocidos hasta hace poco, que esclarecen algunos aspectos del hecho colonizador sobresaliente que España acome­tió en el Nuevo Mundo, como fue la creación del Nuevo Reino de Granada y la fundación de su capital, Santafé, la floreciente Bogotá actual en la República de Colombia, a quien el autor dedica el presente trabajo.

                                               JUAN FRIEDE

 

Archivo General de Indias — Sevilla.

 

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