"1.°  En primer lugar, y como medida más urgente y de más inmediatos y benéficos resultados para el saneamiento del puerto, hacer uno o más estanques o cisternas de cemento con armaduras de hierro, para recoger en la parte alta de la población las aguas lluvias para atender a las necesidades de los habitantes por medio de tuberías de hierro galvanizado;   " Rellenar con tierra de la parte alta de la población los grandísimos pantanos que en el centro de lo mejor habitado de ella se forman a causa de que hasta allí entran las aguas de la marea alta;" Formar canales de cemento en esos pantanos, que serviría para secar el piso y recibir los desagües de las casas, y aun por ellos podrían transitar canoas y establecerse un tráfico económico cuando sube la marea, y "Nombrar un buen médico. "Convendría confiar estos trabajos a una Junta compuesta del prefecto, el cura, el Director del Ferrocarril y dos o tres vecinos importantes, más bien que a una residente en Cali

  "2.° Establecer un lugar apropiado para mercado público y otro para matadero en condiciones higiénicas

  "3.° Balizar la bahía y poner una boya en el fondeadero de los vapores.

  "4.° Canalización de la bahía y de la desembocadura del río Dagua, para evitar que todo el detrito que arrastra sea arrojado sobre la población.

  "5.° Construcción de un muelle

  "6.° Construcción de edificios y bodegas para la Aduana y para la estación del Ferrocarril, siquiera medianamente cómodos y decentes".

    Algo de esto se ha hecho o empezado a hacer con posterioridad, a aquel informe.En otro tiempo tocaban aquí periódicamente barcos de una poderosa Compañía chilena, y como esto hacía competencia a la inglesa que desde mediados del siglo pasado tiene casi monopolizado el transporte de nuestro comercio, ésta dio a aquélla una suma considerable para que no enviara sus naves a los puertos colombianos; así lo hicieron.

    Después estuvieron viniendo por largo tiempo cómodos vapores de las Compañías Hamburguesa y Cosmos, alemanas, y de la Veloce, italiana, que llevaban nuestros frutos de exportación por el estrecho de Magallanes, a precios más bajos que los de la Compañía inglesa por Panamá, y se retiraron también, no sé si por alguna combinación semejante a la hecha con los chilenos, o si fue por falta de  carga.

    Ahora nuestras relaciones con el Extranjero  se sostienen  casi exclusivamente por vapores chicos, viejos, incómodos, desaseados y de repugnante reglamentación interna, de la Compañía inglesa de navegación del Pacificó. Estos  barcos costaneros hacen actualmente la carrera entre Panamá y Guayaquil cada quince días, tocando en Buenaventura y Tumaco, y cobran precios elevadísimo y por pasajes y fletes. Como nuestros puertos se consideran infestados, y en Guayaquil no se admiten procedencias de ellos, el vapor que viene de Panamá, después de tocar en nuestros dos mal reputados puertos, regresa a la capital del Istmo, y de allí va directamente al Ecuador; mientras que los que salen a Guayaquil con destino a Panamá sí entran a los puertos colombiano, a pesar de que aquel puerto se han vuelto casi endémicas  la fiebre amarilla y la peste bubónica. Quien vaya de Buenaventura para el Extranjero por Panamá, quiera librarse de la incomoda cuarentena, tiene que hacer el viaje tocando en Tumaco. Estos vapores son los encargados de transportar los correos Nacionales en virtud de costoso contrato. No se reducen a lo dicho las molestias que ocasiona la línea inglesa, pues para ir de aquí a Tumaco en uno de sus barcos tienen que proveerse los pasajeros de pasaporte expedido por el inglés; y en materia de embarques y desembarques de carga en el puerto, han establecido un monopolio odioso, pues no la  reciben  ni entregan si no es movilizada entre tierra y a bordo  por los agentes de la Compañía.

     Los señores Alejandro Ángel y Compañía, establecidos en Nueva York, formaron allí una Compañía llamada Colombian Maritime Company  Limited. Compuesta en mayor parte de accionistas antioqueños y algunos de Cali. Hace pocos meses estableció Navegación por medio del vapor  Balboa, de 800 toneladas, de buenas condiciones hasta para, veinticuatro  pasajeros. Este barco toca dos veces al mes en Buenaventura, y de regreso para Panamá va hasta Tumaco y hace escala allí. De venida del Istmo ha traído gratuitamente el correo; el de Buenaventura no se despacha en él  porque, no hay contrato para ello. Indudablemente  presta un buen servicio al país, pero no comprendo porqué se le entregan en Panamá correos tan  valiosos como son los de encomiendas sin constituir garantías.

      Como la compañía inglesa es muy poderosa y muy hábil, no le faltaran medios para  acabar con esta competencia.

      Por iniciativa de don Jorge Mercado, de lo más honorable que hay que hay  en estas costas, se formó hace algunos años una compañía llamada línea costanera fluvial de vapores, la cual tiene hoy en servicio 4 vapores de 25 a 110 toneladas, con camarotes regularmente cómodos para pasajeros, y que hacen sus carreras entre Buenaventura y el puerto de Negri en el río San Juan, y entre Tumaco y el puerto de Barbacoas en el Telembi subiendo por el Patía, estos vaporcitos prestan muy oportunos y eficaces  servicios al comercio y a los viajeros y dan garantías necesarias en todo sentido.

      Además toca o aquí de vez en cuando otros vapores y embarcaciones nuevos. En diciembre ultimo entraron por junto a este puerto catorce vapores, la mayor parte de los del comercio costanero, y doce buquecitos veleros.

      En la Comandancia del puerto están matriculados, según registro  que se lleva, dos vaporea y trece veleros de los que están en servicio; en  Tumaco están matriculados otros de los que vienen aquí. No se lleva por  oficina o autoridad alguna un registro de las embarcaciones mayores y  menores que entran y salen.

      Los champanes, y las canoas de bastante capacidad, llamadas aquí  ibaburas, que vienen de lugares lejanos de la Costa, no están inscritos ni  se examinan, y entran al puerto y salea de él sin que autoridad alguna intervenga para nada. Examínese la estadística aduanera, y se verá que la introducción de perfumes, relojes, sedería, joyas, licores, cigarrillos, cigarros, revólveres, y todos los demás artículos que tienen alto gravamen  en la Tarifa, no produce nada apreciable, y sin embargo hasta en las poblaciones más miserables ve uno grandes existencias de esos artículos puestos  a la venta; los cuales se introducen de contrabando en embarcaciones de todas clases, y éstas se celan tan poco que es raro que se sorprenda uno. Los guardacostas del Gobierno no han llegado a coger el primero en unos cuatro años que hace que están en servicio.

      No será inútil dar algunas noticias sobre estos guardacostas. Son tres bonitos buques, bastante cómodos movidos por gasolina con alumbrado  eléctrico, que fueron construidos en el Extranjero por cuenta del Gobierno y se armaron aquí. La armada de cada uno salió costando de   $ 15,000 a $ 18,000 oro. Hasta ahora sólo han servido para paseos de empleados y particulares y para llevar de cuando en cuando algún empleado a puerto o caserío de la costa para que se encargue de destino subalterno o practique visita a un resguardo, pero siempre se les aprovecha   ni para eso, porque con demasiada frecuencia están en reparación a causa de que no se nombran empleados que sepan manejarlos. Hace pocos meses, por ejemplo, tuvo que ir el Jefe del resguardo de la Aduana a hacer   visita a uno de los de su dependencia, y como no pedían moverse las embarcaciones del Gobierno porque estaban dañadas, para hacer ese viaje se tomó   a flete, por $ 600, uno de los vaporcitos de la Compañía costanera fluvial.

      Para que se vea lo gravosos que son para el Pisco los guardacostas, tomé  algunos datos de lo que cuesta su manejo. En Cauca consume veinte galones de gasolina y medio de aceite, en cada hora de marcha y como aquí esas sustancias valen a $ 0-50 y $ 1-80, respectivamente, resulta que el gasto en una hora en combustible y aceite es de $ 17-90. El año pasado  se invirtieron en el mismo guardacostas $ 4,150-17 en sueldos de empleados que lo manejan y $ 1,896-84 en material, y ha hecho por todo doce  excursiones por la coste norte y seis porta la sur. El guardacostas numero tres ha hecho de agosto de 1814a diciembre ultimo, diez y nueve viajes por  junto, y ha consumido en ese tiempo $5,000 en reparaciones y material, 12,500 en sueldos y $ 6,600 en alimentación de sus empleados.

      En cambio el vapor Bolívar, por ejemplo, en la Compañía costera fluvial, que es el más grande de ella, pues. tiene aforo de 110 toneladas,hace viajes constantemente y sostiene mayor numero de empleados para   atender a los pasajeros y a la carta que transportes, invierte $ 590 plata  (o sea $ 300 oro) por mes en esos empleados, y sólo $ 2 por hora es combustible y lubricante.

      El Gobierno tiene en el puerto una existencia de 2,500 galonea de gasolina, que se consumirás pronto en paseos.

      No me atrevería a aconsejar que se vendieran estos guarda costas tan gravosos e inútiles por el momento, sino que se organizara su servicio; pues que podría suceder con ellos lo que con tres vapores que tenía el Gobierno en la bahía de Cartagena y acaba de vender por unos pocos centavos, o lo ocurrido con el casco del Boyacá, que tenía aqui el cual  vendió en remate por. $ 500, y los rematadores vendieron en estos días a un peruano por $ 5.000.

      Al hablar de Buenaventura, que es el puerto de mayor importaciónque tiene la República en el mar Pacífico, hay que dar algunos datos sobre la Aduana establecida en él. Los edificios para oficinas de empleados y para bodegas son malos, muy malos, y éstos de tan poca capacidad, que cuando un buque trae regalar cantidad de carga no cabe en ellas, y mucha parte hay que tiraría en la calle mientras se afora y liquida, para llevarla a las bodegas del Ferrocarril o de los particulares. Ahora, pocos días se ve eso, porque han disminuido las importaciones en los últimos meses a tal extremo que antier que estuve en las bodegas las encontré completamente desocupadas.

     Sobre la marcha del movimiento de la Aduana dan idea estos datos; el año de 1913, antes de la guerra universal, produjo por los diferentes derechos que gravan la introducción de mercancías, $ 1.301,809-61; en el  año pasado, $ 974,664-43, y el mes de enero último, $ 33,859-89.

     Las mercancías introducidas en 1913 pesaron 12.416,849 kilogramos  y 737 gramos, por valor de  $ 2.963,809-97, según facturas, y se hicieron exportaciones por $ 2.252,316-85, con peso de 5.739,734 kilogramos y 607 gramos. El año pasado de 1917 las instrucciones pesaron 11.799,892 kilogramos y 808 gramos, por valor de $ 2.636,418-89, y se exportaron 14.452,122 kilogramos y 893 gramos, por valor de $ 4.741,680-94.

     Como se ve, la disminución de los productos de la Aduana y del volumen de las importaciones no es tan sensible como era de temerse al oír los lloriqueos del Gobierno y de la prensa sensacional, mientras que la cantidad y el valor de las exportaciones se han duplicado en  cuatro años.

     En el de 1914 se exportó por este puerto platino por valor de $ 215,897, y sólo en el primer semestre de 1817 por $ 336,188; la exportación de otros artículos fue así en los mismos períodos: oro, $ 384,360 y $ 128,547; caucho, 174 bultos y 26; café, 76,299 bultos  87,198, y pieles, 38,766 bultos y 43,186. 

     Los con trábamelos no se evitan fácilmente porque los guardacostas nada hacen en eso, y porque los resguardos, además de carecer de los elementos necesarios, tienen tan mal dotado su personal, que no es fácil escogerlo entro personas idóneas. El Resguardo de este puerto se compone de un Jefe, cinco Cabos, un Piloto, cuatro remeros y quince guardas, y de este Jefe dependen los Resguardos de Guapí, con un Cabo y cuatro guaras, el de Micay, con un Jefe, un Cabo y seis guardas, el de Palestina, con un Jefe, un Cabo y siete guardas, y el de Nuqui, con un personal igual al anterior. A los Guardas de Buenaventura les pagan, a $ 34 y a los de  los otros puertos a $ 27.

     Casi todos estos resguardos están situados en lugares malsanos de la costa, poco manos que desiertos y completamente desprovistos dé lo más indispensable para sostener la vida, y a eso se agrega y que con mucha frecuencia sucede que trascurren tres, cuatro o más meses ahí recibir el valor de sus sueldos. Por esto y porque carecen en absoluto de embarcaciones, de remeros y aun de remos, ya es de imaginarse, la eficacia de la acción de esos pobres empleados contra los contrabandistas, mucho más cuando saben de sobra que entre nosotros no hay sanción penal, social ni religiosa para esos criminales.

     Los fondos de la Aduana han sido objeto de robos y fraudes en diferentes tiempos. De dos años para acá ha habido un desfalco de $39,459-30 por medio de adulteración de documentos y omisión de asientos en 1916, y además se hizo reintegrar a ciertos comerciantes la suma de $ 6,591-51, proveniente de otras adulteraciones de documentos, y el año pasado se descubrió otro desfalco de $ 1,264-50, el cual reintegró el fiador del responsable esperemos que pase el tiempo y se verá que todo esto queda impune y que no se recupera nada de lo robado.

     En los últimos años se han ocupado mucho las Cámaras Legislativas, la Asamblea del Valle, el público y la prensa en disposiciones y discusiones que se relaciones con el proyecto concebido por algunos amigos de innovaciones para establecer en la ensenada de Málaga el puerto por el cual deba comunicarse el Cauca con el Exterior, y la consiguiente eliminación del de Buenaventura, y por eso no será baldío dar algunos datos sobre aquella, ensenada, atenido a mis escasos conocimientos sobre la materia y a noticias precisas que me suministró don Manuel S. Caicedo, persona muy conocedora de las costas del Pacifico.

    La ensenada de Málaga está a unas 25 millas al nordeste de la bahía de Buenaventura; fue descubierta por don Luis de Andagoya, hermano de don Pascual del mismo apellido. Se halla en el punto en que muere en el mar la baja estribación de la Cordillera Occidental que separa las agua de los ríos San Juan y Calima.

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