Estas tres rentas son departamentales, y de los productos corresponde al Distrito de Ibagué el 10 por 100 para sus rentas comunes, y otro 10 por 100 como auxilio extraordinario para el alcantarillado de la ciudad.
En las oficinas municipales no encontré datos sobre los nacimientos habidos, y en la nacional se me dijo que había orden superior de no suministrarlos, y aun se me citó no recuerdo qué artículo de la Ley 63 de 1914; sin embargo, alfin se humanizó el Jefe, y, tal vez violando ley muy severa, me dio los siguientes, que sólo se refieren al año de 1916, pues diz que no se habían recibido todos los del año siguiente: nacimientos, 1,229; defunciones, 443; matrimonios, 176. No hubo modo de que me facilitaran el dato de los hijos ilegítimos, pero por un cuadro que había correspondiente a octubre último puede calcularse cómo marcha eso en Ibagué: en dicho mes hubo 150 nacimientos, y de ellos 51 ilegítimos.
El presupuesto de rentas para el presente año asciende a $ 36,815-63; de él se destinan $ 1,440 para instrucción pública, $ 1,440 para beneficencia, y $ 10,493-56 para obras públicas. El producto de las rentas en 1910 fue $ 6,880.
La renta de timbre nacional produjo en 1917 $ 7,527-55, y la deconsumo, $ 1,238-65.
El año pasado se consumieron 5,718 cabezas de ganado mayor y 3,437 cerdos. En 1910 el consumo ascendió a 3,234 el del primero y a 2,538 el de cerdos.
Datos oficiales dicen que hay en el Municipio 18,300 reses vacunas, 9,135 caballares y 1.875,500 matas de café.El censo de 1870 da a Ibagué 10,346 habitantes; el de 1905 le da 26,566, y 26,693 el de 1912, esto a pesar de que aumenta visiblemente la población.
Fabricas hay tres de aguas gaseosas, dos de jabón. Las imprentas son ocho, y hay seis hoteles, dos fotografías, cuatro dentisterías, siete billares, una prendería, una gallera, dos automóviles y cinco carros. los automóviles pagan impuesto mensual de $ 2; los carros, $1 , la gallera, $5; la prendería,$ 20, y los billares a $ 5.
Extranjeros establecidos en el comercio están dos italianos y dos sirios, y en la agricultura otros dos turcos.
Antes de la revolución de 1885 las faldas de la cordillera que domina a Ibagué estaban completamente incultas, y apenas vino la paz empezaron a llegar agricultores antioqueños a establecerse allí, talando el bosque antes virgen. Hoy, por todas partes, hasta el pie de la nieve perpetua del Tolima y hasta la cima de la Cordillera Central por las hoyas de los tributarios del río Coello, se ven grandes aberturas con extensas y ricas dehesas de pastos artificiales y naturales pobladas de ganados y de productivas sementeras de papas, maíz, frijoles, arracacha, etc., quesurten abundantemente los mercados dé Ibagué y de otras poblaciones del valle del, Tolima. Aquellos inmigrantes se establecieron en las vegas del río Anaime y fundaron allí la población de ese nombre, y más tardefundaron el caserío de Briceño, que es Distrito desde 1912, al lado del nevado del Tolima. Antes de este siglo carecían de agua los llanos de Ibagué hacia el Oriente, y por eso no se veía en ellos un solo cultivo, y sólo tal cual rancho para vender guarapo a los caminantes: los prados estaban tapizados de paja poco nutritiva, de manera que los ganados que allí pacían estaban permanentemente flacos, delgados, lanados, y en los veranos prolongados se morían por centenares, de hambre, de sed y de las pestes que se desarrollaban.
En 1908 don Francisco Laserna, don Telésforo Jiménez, don Gabriel y don Manuel Mejía, y don Julio Rubio, todos ellos de origen antioqueño, menos el último, obtuvieron licencia del Concejo para tomar agua del río Combeima y llevarla llano abajo hasta la finca llamada La palma, que había comprado el señor Laserna. De los dueños de predios que debían beneficiar esa agua ninguno contribuyó, fuera del señor Rubio citado ingenieros graduados fueron de concepto que no podía llevarse el agua a los llanos y sin embargo un indio minero de la Provincia de Supía, de apellido Colorado, se encargó de la obra y la realizó con poco gasto en las primeras leguas, y después la hizo terminar por su exclusiva cuenta el señor Laserna en una extensión de 25 kilómetros.
Desde que se puso el agua no se han presentado una sola vez pestes en los ganados en la región regada por ella. La paja que antes cubría esos prados va siendo reemplazada por suculenta grama; se ven ya cercadas las propiedades que antes estaban en común, y el estado de las vacadas y yegüerizos de esos prados comparado con el de aquellos que pacen en donde no cruza el riego fecundizador, revelan cuánto vale el beneficio recibido. Sin embargo, ese elocuente ejemplo que les ha dado el señor Laserna no ha sido seguido por propietarios tolimenses que tienen tierras en condiciones semejantes a las de este caballero, sí no en mejores. "Es que la rutina y el mezquino espíritu regionalista pueden todavía más que los interesen generales y particulares bien entendidos :pero con el tiempo prevalecerán éstos, y el enérgico octogenario tendrá imitadores para bien de aquellas tierras. Por allá hacia 1886 contrataron el Gobierno Nacional y el del Estado del Tolima a un extranjero de apellido Randolf y al señor. Roberto B. White para que estudiaran las regiones mineras de aquel Estado y los informes que rindieron fueron tan halagüeños que entonces se despertó una especie del fiebre o epidemia minera, que llevó su contagio a otros pueblos y causó gravísimos perjuicios pecuniarios y aun la ruina a muchas personas. Atenido a esos informes el Jefe del Estado creó una junta de minas, y una Comisión científica mandó establecer en Ibagué una casa de ensayes apartado y fundición de los minerales de oro y de plata que aquellos comisionados científicos prometían que se explotarían en los ricos yacimientos que decían haber estudiado; y se introdujeron del Extranjero aparatos y elementos valiosos. La Asamblea Nacional Legislativa de 1886, contagiada de la fiebre, mandó auxiliar la obra, y dispuso por la Ley 60 de aquel años se estableciera Escuelas de Minas en Ibagué y en Medellín, y destinó $ 10.000 para la instalación y $ 20,000 anuales para sostenerlas: por decreto de,1887 nombró el Gobierno Nacional Director de la Escuela de don Francisco de P. Muñoz,- Subdirector al General Isaías Lujano se abrió el 5 de mayo de ese mismo año, pero sólo se presentaron tres jóvenes a matricularse en Física experimental y Química mineral, y por eso se cerró inmediatamente y definitivamente. El edificio levantado y los aparatos y maquinarias costaron más de $ 50,000. Ningún servicio prestaron para la industria minera y de aquello lo único que ha venido a aprovecharse es el edificio porque se destinó veinte años más tarde para planta de alumbrado eléctrico. En las fabulosas minas estudiadas por los científicos ninguna dio rendimientos que compensaran los gastos que en ellas se hicieron. Hoy solo se benefician en el territorio de Ibagué las llamadas Golondrina y Norcacia, las cuales dan escasos productos.
Desde 1907, y por acuerdo municipal, se estableció una feria semestral de ganados, bastante animada, pues la situación del poblado es muy propicia para la concurrencia de negociantes de Antioquia, Caldas, Cauca, Cundinamarca, etc. Se celebra en julio y diciembre durante cinco días.
Después de que el cementerio se retiró de la iglesia parroquial, se estableció en el lote en que se está edificando el Asilo de Mendigos, y de allí se trasladó en 1890 al lugar que ocupa hoy. Es chico, cercado con tapias, se conserva limpio y tiene muy modestos monumentos.
Las comunidades religiosas que hay en la ciudad son las de las Hermanas de la Caridad, Lazaristas, Maristas y Salesianos.
Hay establecida Sociedad de San Vicente de Paúl, pero funciona con mucha informalidad.
No hay Cámara de Comercio.
En materia de servicio telefónico no hay más que seis líneas privadas para entenderse con propiedades rurales.
Hay la banda de música del Regimiento y una de particulares.
El servicio de policía y serenos lo prestan 72 Agentes departamentales uniformados y 16 municipales sin informe.
Se publican tres periódicos como órganos oficiales del Departamento, del Municipio y del Poder Judicial, y seis semanarios.
El movimiento comercial es poco animado.
Como lugar de bastante tránsito, hay tres hoteles no malos.
El clima de Ibagué no es bueno porque por la situación intermedia de los nevados de la Cordillera Central y las vegas del río Magdalena curren frecuentemente muy sensibles cambios de temperatura.
El joven Arturo Camacho Triana está escribiendo una monografía de Ibagué, y si la termina, será muy completa e interesante, pues él es muy competente como escritor y como investigador. Parten de Ibagué el camino el Quindío para el Departamento del
Valle, el de Calarcá, para el de Caldas, uno para Ambalema, el que viene a Girardot, y los de Míraflores, Briceño, San Luis y Piedras.
Después de tres días da permanencia en aquella ciudad, emprendí marcha para Bogotá. Sea esta la ocasión de declarar que estos viajes míos no han sido en misión oficial.
A poco de salir empieza uno a encontrar empleados y obreros ocupados en preparar el terreno para el ferrocarril. En la quebrada de Gualanday- donde supongo que se establecerá una estación, porque esa será el balneario más visitado del país cuando llegue allí el tren,-donde sólo había antes una modesta casa y dos ranchos pajizos, encontré ahora gran movimiento, muchas edificaciones y un restaurante muy regularmente servido, pues los trabajos de explanación de la vía van en ese lugar,
El puente del camino de herradura sobre el río Coello, en el Chicoral, está muy descuidado, a pesar da que produce buena renta. El impuesto de pontazgo que allí se cobra a razón de $0-02 por persona, por cabeza de ganado y por carga, está rematado.
Del lado do acá muy cerca del puente, es la estación de Chicoral, la terminal del actual servicio férreo. Hay allí cómodo y buen edificio de tapias y teja metálica para oficinas de la estación, bodegas y vivienda de los empleados ; pero no tienen una báscula para aforar la carga. A su sombra se ha establecido una feria semanal de víveres regularmente provista y concurrida y Oficina Nacional de Correos y Telégrafos. Pocas y no buenas casas se han levantado, porque el dueño del terreno no da facilidad para ello, a pesar de que si hubiera comodidades sería lugar concurrido en los meses de veraneo. Esta estación es de carácter permanente, porque es lugar apropiado para la comunicación con las poblaciones de San Luis y Miraflores y para los llanos de la ribera izquierda del río Coello, donde la propiedad está bastante subdividida y por consiguiente poblada y cultivada.
Poco más adelante de Chicoral hay un paradero, sin edificio, para las haciendas vecinas. Sigue la estación del Espinal, de ladrillo y de las condiciones de la de Chicoral. Entre ésa y la de Flandes hay otro paradero, como el anterior, llamado Santa Ana. Cuando pasé por allí acababa de caer un fuerte aguacero, y como el terreno en ese trayecto es completamente llano y las aguas tienen muy difícil salida, las cunetas estaban inundadas.
La línea férrea se conserva ordinariamente limpia; las traviesas que se emplean, de las cuales hay una grande existencia en los patios de Chicoral, son de guayacán, diomate y cumula, maderas de larga duración, el balasto no es en general sino de arena bien escogida, y sólo en una legua próximamente se ha usado cascajo, pues que en aquellos lugares no se encuentran cascajeras.
La estación de Flandes tiene un buen edificio para oficinas y para pasajeros, pero carece de bodega para la carga. Además hay una elegante casa para vivienda de los empleados superiores del Ferrocarril, taller regularmente montado para lo más urgente, almacén de materiales y útiles; depósito de carbón mineras, que es el combustible que consumen las locomotoras y es llevado de Cundinamarca; una bomba a la orilla del río Magdalena servida por vapor. Podría adoptarse para esto, con grande economía, como se hace en Cali y en Palmira, la energía eléctrica llevada de Girardot.
En Flandes, a la sombra dé la estación del Ferrocarril, ha nacido una población que crece de día en día, y los propietarios de los terrenos en que va formándose, han procedido con tal tino, patriotismo y desprendimiento, que pronto será un poblado de grande importancia, pues han empezado por trazar una gran ciudad, de estilo moderno, con plazas, anchas calles y avenidas, reservando amplios lotes para oficinas públicas, Escuelas, un Colegio, iglesia, cementerio, etc., todo esto, según me informaron, por iniciativa de don Luis Calderón, uno de los dueños. Además, el Ministerio de Obras Públicas cedió para un parque cinco fanegadas de los terrenos comprados a don Carlos Tanco. Desde 1916 hay allí Oficina de Correo y Telégrafos de algún movimiento, en local y con mobiliario facilitado por el Ferrocarril. En octubre último se transmitieron 192 telegramas porteados, por valor de $ 40-10, y se recibieron 135. El correo está mal organizado, pues el que viene de la capital del Departamento y de la cabecera del Municipio pasa directamente a Girardot, y de allí se devuelve la valija a aquella Oficina.
Flandes es Corregimiento del Espinal, con alumbrado eléctrico procedente de la planta de Girardot; una Escuela alternada, en mal local arrendado y con escaso mobiliario suministrado por el Ferrocarril y los vecinos; oficina del Corregidor en local de propiedad del Distrito; bastantes casas buenas; un hotel cómodo bien servido; están construidos grandes y lujosos edificios con la maquinaria ya montada para una fábrica de puntillas y otra de fósforos de palo. Si se eleva este Corregimiento a la categoría de Municipio, como creo que se hará pronto, la población tomará gran vuelo. Los que llegan a Girardot de viaje para el Tolima, el Cauca y Caldas, empiezan a preferir con acierto pasar la noche en Flandes.
