El Correo Urbano se estableció el 10 de junio de 1916. El movimiento en octubre último fue en él de 2,121 cartas, 1,436 tarjetas y 15,400 impresos de la ciudad; de otros destinos, 3,127 cartas y 2,694 impresos, y para otros destinos, 2,280 cartas.
Hay colocadas 102 cajillas de apartados, que pagan a $ 4 por año. De esta Administración Principal dependen 43 Subalternas, entre ellas la del Chocó. Las encomiendas postales para esta región tienen que venir a Manizales, entrando por Barraquilla; se liquidan y se devuelven al Chocó para que se entreguen a los destinatarios y se paguen los derechos. Esto causa un crecido gasto en transportes, pérdidas y averías y perjudica a los interesados con las demoras; cuando lo indicado es que aquellas operaciones se hagan directamente en Cartagena.En 1880 el producto del correo sólo ascendía a $ 49-85.
El telégrafo fue establecido en Manizales por el
Estado de Antioquia en 1871, por el sistema de circuito cerrado, y
fue primer Telegrafista don Alejandro Restrepo. En 1889 vendió sus
líneas el Estado a la Nación para uniformar el servicio, y como
primer Director General del ramo me tocó recibirlas entonces.
La Oficina es de traslación y repetición, y tiene este personal: un Jefe, con $ 65 de sueldo; un Subjefe, con $ 60; seis Ayudantes, a $ 52; un Contador, a $ 50; dos Oficiales de Recibo, a $ 40; un Copista, $ 30, y cinco Carteros, a $ 12. Por el local se pagan $ 50 de arrendamiento. De enero a noviembre de 1917 se transmitieron 60,701 telegramas porteados, que produjeron $ 14,612-20 ; 376 cables, por valor de $ 2,080-32, y 15,157 despachos oficiales. Los recibidos en el mismo tiempo fueron 64,429 despachos particulares y 9,904 oficiales.
El 2 de noviembre de 1898 concedió el Municipio privilegio exclusivo por veinte años a los señores Segismundo Escobar, Francisco Grégory, Pedro Jaramillo J. e Hipólito Jaramillo para establecer el servicio telefónico en el área de la población. Las principales condiciones de este contrato, que ya está al vencerse; y tal vez por eso presta malísimo servicio, fueron éstas: los empresarios dan al Distrito cuatro aparatos, no cobran a los particulares más de $ 12 por instalación y de $ 3 por el servicio mensual (hoy se cobran $ 6 y $ 1, respectivamente); vencido el término del contrato la empresa pasa a sor propiedad del Municipio, pero si antes quiere tomarla por su cuenta debe comprarla por avalúo; el Distrito se obligó a dar gratuitamente local para las oficinas de la empresa y a no establecer gravamen alguno sobre ella. Hay colocados 76 aparatos, y de ellos 15 en casas de campo.
El día del centenario de la proclamación de la independencia de Antioquia se inauguró en Manizales, por cuenta del Departamento, una biblioteca pública, que está instalada en no mal salón de los bajos de la casa de gobierno, con regular estantería y escaso mobiliario. Al mes se presentan unos 50 lectores. Se calculan en 2,500 los volúmenes de esta biblioteca, pues no se ha hecho catálogo, y la mayor parte de ellos son de escasísimo mérito. Hay unos pocos objetos de cerámica indígena y varios retratos de próceres de la Independencia y de fundadores de la población. Los de aquellos que no dejaron retratos están representados por alegorías que no estarían mal vueltas al muro o cubiertas con velos. Al primer bibliotecario, el meritorio institutor don José María Restrepo Maya, lo sucedió una señorita hija suya desde hace un año.
Los principales establecimientos industriases y fábricas de Manizales son :
Seis trilladoras de café, movidas dos por energía eléctrica y las otras por agua,
Una fábrica de velas, con energía eléctrica, y seis a mano.
Dos fábricas de jabón, y se está montando otra en grande escala para producir jabones finos perfumados.
Dos de bebidas gaseosas.
Una de fósforos de cerilla, servida por electricidad.
Una de licores destilados.
Cuatro de chocolate, servidas por electricidad.
Tres eléctricas de tejidos, en que se emplea hilaza extranjera, pero una de ellas está paralizada por falta de materia prima.
Una eléctrica de moler café y dos rudimentarias.
Dos talleres de aserrar, movidos por electricidad.
Tres de calzado.
Tres fotografías.
Cinco imprentas.
Ocho dentisterías.
Seis ebanisterías.
Cinco fábricas de cigarrillos hechos a mano.
Cinco sastrerías.
Siete talabarterías.
Diez y nueve peluquerías.
Un molino hidráulico para trigo.
Diez fábricas de mantequilla.
Ocho de pan.
Veinte de quesos.
Veinticinco galpones.
Cinco tenerías.
Catorce trapiches hidráulicos y sesenta y cinco movidos
por fuera animal.
Tres librerías y papelerías.
Dos casas de juegos permitidos.
Nueve boticas.
Dos agencias mortuorias.
Siete hoteles y restaurantes llamados de primera y machas casas de asistencia.
Una fábrica de puntillas, que está al empezar a funcionar,
y ya tiene levantado el edificio.
Una fábrica de sombreros de telas llamada La Mundial, que
produce por ahora sombreros sólo para hombres, con tal perfección y
apariencia que a un metro de distancia se confunden con los de
iraca, siendo de muchísima mayor duración que los de esta paja. Son
impermeables, y se lavan como cualquier otro objeto de tela sin
que se deformen. El único pero que se les pone es que son algo más
pesados, que los otros; sin embargo, se están usando ya mucho, pues
hay agencia establecidas en Bogotá, Medellín, Honda, Girardot e
Ibagué. En la semana que visité la fábrica debió inaugurarse el
servicio eléctrico para mover las máquinas de coser sombreros. El
precio de ellos es de $2 a $ 3. Hay empleadas unas cuarenta
señoritas de buenas familias, a quienes se paga por unidad de obra;
de ellas estaban veinticuatro gozando de vacaciones. Actualmente se
fabrican quince sombreros por día, y terminadas las vacaciones y
empleada la energía eléctrica se podrán hacer mil. Una vez que se
conozcan en todo el país los productos de esta nueva industria y se
aprecien su comodidad y economía, el expendio se extenderá
muchísimo, sobre todo si se les hace de peso más ligero y se
fabrican en diferentes formas y colores para señoras y niñas.
También se han dado ya los primeros pasos por otros empresarios con el objeto de obtener patéate de privilegio para fabricar sombreros de piel de cordero, los cuales resultarán de mayor duración, menor precio y la misma apariencia que los de tela, pero algo más pesados.
Una fábrica de cigarros y cigarrillos movida por vapor y dos de cigarros en pequeña escala. Ha aquélla, llamada Sociedad Tabaquera del Ruiz, se refundió la de La Legalidad, que venía funcionando en Manizales desde hace años, con muy buen éxito. Su capital es de $200,000; tiene edificio propio, y el mercado de sus productos se extiende al Valle del Cauca, al norte del Tolima y a todo el Departamento de Caldas. La materia prima que emplea es picadura de La Habana y tabaco de Ambalema, Palmira, Bucaramanga, Ovejas (Bolívar) y del Departamento. Hay empleados en la fábrica doce varones y setenta señoritas de buena posición. Los empresarios dieron ahora $ 2-50 a cada obrero como aguinaldo.
Una fábrica de libros de cuentas y de sobres para oficios y cartas. Se fabrican libros de todas clases, rayándolos, como los mejores que vienen del extranjero. Además se prepara toda clase de papel para escribir, y se encuadernan libros con rara perfección. Ahora que el precio de loe artículos extranjeros ha subido tanto, llama la atención lo moderado de los que allí se confeccionan.
Desde 1913 funciona una fábrica de hielo, que produce unas 300 libras diarias, y se vende a $ 0-04, pero este artículo casi no se emplea más que para enfermos. .
Las trilladoras pagan impuesto de $15 mensuales; las fábricas de velas, de $ 2 a $ 5; la de jabón, $ 5, y la de fósforos, $ 5; las de chocolate, $ 10; las de hilados, $ 2; las de café molido, $ 5; la de cigarros, $ 10; las de aguas gaseosas, $ 7; las de cerveza, $ 2; las fotografías e imprentas, de $ 0-50 a $ 2; las dentisterías, de $ 1 a $ 3; los aserraderos, $ 2.
Son muchos los talleres, fábricas y demás establecimientos industriales que no pagan impuesto. Hay una gallera, que paga $ 10 mensuales, y por apertura $ 40; cinco billares que pagan $ 5, y por derecho de apertura $ 20; tres clubes con billares, que pagan $ 20 por mes y $ 60 por apertura, y otro que paga $ 15 y $ 40, respectivamente. Los hoteles sólo pagan $ 0-50 mensuales.
