Quedó suspendido el Colegio hasta 1808, en que el Cabildo promovió la fundación de una cátedra de Latinidad, para la cual se levantó una suscripción entre los vecinos, y su producto se juntó con lo poco que había podido salvarse de las donaciones del siglo anterior, que estaban en deudas. El 9 de diciembre de 1809 se formuló la fundación, y volvió a abrirse el Colegio el 12 de marzo de 1810, en la misma casa en que tuvieron el suyo los Jesuitas, pues el 15 de enero de este último año fue entregada al, presbítero Joaquín Fernández de Soto, quien fue nombrado Director de estudios. El acta. dice que era casa alta y baja.
Aunque ley de 6 de agosto de 1821 dispuso que se aplicaran a la enseñanza de cada localidad los bienes y rentas de los conventos suprimidos, el Vicepresidente Santander ordenó, en 1.825, que de los del antiguo convento de Santo Domingo de Buga-que eran más de $ 7,000- se aplicaran al Colegio de Santa Librada de Cali $ 4,352. Además de los bienes del Colegio de Buga se destinaron algunos a pagar haberes militares. Por ejemplo, la hacienda de Barragán, que fue de lo donado por el señor Botín, se adjudicó al Coronel José Concha;
La iglesia que fue de los Jesuitas la dejó arruinar el Gobierno español, y en agosto de 1810 el Gobernador Tacón la cedió a la Orden Tercera para que la construyera, y se levantó la iglesia de San Francisco.
El Colegio tomó el nombre de Académico en 1859. Tuvo épocas de decadencia y de prosperidad, y un llegó a expedir títulos profesionales y hasta de doctor en jurisprudencia y Medicina. Quizá no se había, visto en mejor pie que el que tiene hoy.
El local, que pertenece al Colegio, es un gran edificio de dos pisos, casi todos de construcción moderna, que está avaluados en $ 35,000, con patio muy grande claustrado, salones de estudios y de aulas con buenos pupitres y asientos; espacioso salón de historia natural, con aparatos, cuadros y útiles necesarios para el estudio de la materia; otro gran salón con rico museo, también de historia natural, especialmente de zoología, formado por los Hermanos Maristas de la manera más artística, y clasificado científicamente; otro salón para actos públicos, con galería de retratos de Directores que han sido del Colegio; biblioteca en cómodo salón y buena estantería., con 953 volúmenes y muchos documentos interesantes sobre la historia del establecieron, etc.
En la parte baja del edificio hay almacenes y tiendas que se alquilan al comercio producen $ 1,243 anuales. El Gobierno Nacional tiene votada la partida de $ 1,000 anuales para auxiliar al establecimiento; el departamental, $ 350 mensuales; el Municipio, nada, Tiene también renta nominal que le produce, cuando pagan, $ 1,084: por año. Además tiene derechos en unos terrenos situados en Los Chancos y en La Quesera, que están indivisos.
Está a cargo de un Rector y tres Superiores de la comunidad de Maristas, y tiene nueve Profesores laicos. No hay internado, y está autorizado el Colegio para expedir diplomas de bachillerato.
Hay noticia de que el primer Cura de la parroquia de San Pedro de Buga fue el presbítero Francisco Martín Ginete, en 1558, pero en los archivos de la parroquia no hay libros más que de 1682 en adelante. Se cree que se destruyeron en el incendio de 1722 o en el de 1785. En el libro de partidas de matrimonios, la primara está firmada este último año por el presbítero José Valenzuela Fajardo, y en el de bautizos firma en abril de 1687 como cura el presbítero Joseph Alonso Bar Bossa, pero en 1686 se ve que ya había comunidad de Predicadores, porque algunos religiosos de esa Orden firman partidas. Continúan incompletos los libros, y 1688 se encuentra la firma del doctor Diego de Mesa y Maldonado como Cura y Vicario hasta 1698, y muchas de las partidas de esos años están firmadas por Primo Feliciano de Herrera, como Teniente Cura; de allí en adelante siguen las firmas, así: doctor Marcos Maldonado de hasta 1.729; doctor Juan Nieto Polo, hasta 1737; Pedro Pablo Escobar hasta 1756; doctor Nicolás de Piedrahita, hasta 1789; José Matías de Plaza, hasta 1807; Mariano de la Peña, hasta 1813; José Ignacio de la Peña, primero como Coadjutor y después como Cura, hasta 1821; Pedro José Salcedo, hasta 1822; doctor Luis Antonio de la Peña, hasta 1831: José Benito Rodríguez, por quien firman varios Coadjutores durante su largo período, hasta 1885; Víctor Saavedra, hasta 1902; Vicente Sánchez hasta 1908; Jorge Salcedo, actual Cura., desde el 24 de febrero de último año.
La parroquia tiene casa cural, pero es incómoda, y por eso está en arrendamiento.
El 22 de mayo de 1913 se dividió en dos la parroquia, se eligió la de Santas Bárbara, y fue nombrado primer Cura el presbítero Manuel A. Fernández, quien la sirvió hasta el 10 octubre de 1.915; lo sucedió el presbítero Uladislao González Concha hasta el 2 de Julio de 1916, que quedo la parroquia a cargo de la matriz hasta el 29 de octubre del mismo año; en seguida se encargó el presbítero Manuel S. Romero, hasta el 31 de diciembre de 1917, que entró como Cura el actual presbítero Juan Clotet.
Donde existió la primera iglesia parroquial se halla la actual matriz de Buga. La historia dice que aquella y parte de la ciudad fueron traídas por el terremoto de 9 de julio de 1776; sin embargo, en una de las piedras del que está contraído el achatado frontis de la actual, está marcado el año de 1775 en caracteres may visibles, lo cual parece dar a entender que edificación empezó antes de que ocurriera la catástrofe. En atención a ésta, el Rey destino $ 8,000 para la reconstrucción de la iglesia, y la tradición dice que ésta costo menos, y se devolvió dinero. El frontis da a una calle estrecha, y a un contado de la laza principal. hoy Parque de nabal, y tiene un feo y chico campanario esquina. Es poco espaciosa, dividida en tres naves por columnas delgadas de madera, con pavimento de mal ladrillo. Los altares son de muy poco merito, y sí lo tiene el pulpito, con dorados finos; hay unos pocos escaños muchos reclinatorios. Fuera de un cuadro de San Antonio de Padua, que parece que fue de los Jesuitas antes de su expulsión en el siglo XVIII no vi en el templo una sola imagen de mérito artístico.
La otra parroquia, Santa Bárbara, de construcción antigua, muy humilde, desmantelada, con altares miserables, da frente a la plaza de La Victoria, y no estaría mal como capilla de el corregimiento, al lado hay una casa cural que hace juego con la iglesia.
Todavía parece más vieja, y es mas fea e inferior en todo a esta última, la iglesia de San Antonio que está situada a corta distancia de allí. La están refeccionando y han empezado por la construcción de un frontis de ladrillo.
La iglesia de San Francisco, de una sola nave, chica, desmantelada con feo frontis y una torrecita vieja de ladrillo, está en el centro de ciudad, y apenas no es de inferior mérito que las anteriores cambio tiene Baga un bellísimo y elegante templo, que haría papel may lucido al lado de las mejores catedrales del país: el del Milagroso, cuya imagen es veneradísima y atrae numerosos fieles basta de largas distancias. Desde los primeros años del siglo XVII data la devolución a la imagen de Jesús de los Milagros del Milagroso o el Señor de los Milagros, que con todos estos nombres se le ha conocido, es una estatua de cristo, pendiente de una cruz enchapada en carey, con clavos oro, adornados con rabíes; tiene valiosa corona de oro puro y una toalla con perlas. No es obra de mérito artístico, y ha recibido reto ordinarios. Antiguamente se veneraba la imagen en una capilla que se conocía con el nombre de Ermita del Milagroso, situada al actual templo, y de la cual sólo se conservan una, alta y airosa y parte de la techumbre del cuerpo del edificio, Parece que no de la torre, por ser un recuerdo históricos; lo demás lo están destruir.
En 1600 se hicieron los cimientos de la Ermita, y el Obispo Vasco; Jacinto de Conueras y Valverde le dio solemnemente a la imagen el nombre de Milagroso de Buga. La Ermita fue destruida por el terremoto de 1776, y después se construyó la que encontraron los Redentorcitas en 1884 cuando vinieron a establecer aquí su comunidad y se les hizo entrega de el.
Inmediatamente dieron principio a la construcción del gran templo, y lo concluyeron en años catorce años, pues lo inauguraron el 20 de agosto de 1909. Tiene 73 metros de largo por 29 de ancho. Es todo de ladrillo, inclusive el techo, que forma una gran bóveda en que entró cantidad inmensa de cemento; está sobre luces firmes de piedra labrada; con dos altas y elegantes torres, en una de las cuales hay reloj público, que fue costeado por el General Rafael y por don Modesto; la cúpula principal es muy elevada y tiros y tiene otras chicas y graciosas; el pavimento; de madera fina trabajada con gusto; y estatuas y los cuadros, inclusive los del vía crucis, son todos de mérito, y entre ellos algunos antiguos; el nicho de la imagen des Milagroso tiene portada dorada de gran valor, trabajada por un notable artista de Paría.
Hay 50 lujosas lámparas de alumbrado eléctrico y pocas bancas y reclinatorios. Es uno de los templos más suntuosamente decorados del país y de los más hellos. Su altura es considerable, y de todas apartes se le ve dominando a la ciudad. El atrio en de piedra labrada al frente de la iglesia, y se extiende de cemento hacia el, frente del convento de la comunidad. Sobre la elegante portada hay una gran estatua de bronce del Salvador.
El convento, de dos pisos, contiguo al templo, es un grande y notable edificio de mucha comodidad, y fue construido por los Padres; tiene un extenso patio que forma tres claustros cerrados por los muros de la iglesia. Allí tienen una Escuela, que es buen de noviciado, con diez y seis niños.
Los Padres Redentoristas que hay actualmente en Buga son sólo siete., porque algunos pasaron a Popayán a establecer noviciado allí, en la población de Sevilla, en los flancos de la Cordillera Central y en clima templado, están fundando otra casa para noviciado con José María Cañadas, oriundo del Chocó, muerto Quito, dos haciendas situadas en el Distrito del Cerito (Valle), para fundar un hospital de caridad en Buga; se vendieron en $ 22,000, que se colocaron a interés. son créditos, que constituyen la renta principal para sostener el establecimiento, y con $ 3,000 que votó la Asamblea del Cauca, se empezó el 2 de marzo de 1891 la construcción del edificio, por representantes de la Sociedad de San Vicente de Paúl y de los médicos de la ciudad, y bajo la dirección del doctor Ángel Cuadros, quien durante machos años prestó ese servicio y los de su profesión de médico gratuitamente, y con constancia y abnegación dignas del mayor encomio.
La Nación tiene votado un auxilio de $ 35 mensuales; el Departamento, de $ 100, y el Municipio, de $ 20. Está al cuidado el establecimiento de ocho Hermanas de la Caridad, Vicentinas, a quienes se pagan $ 5 mensuales. se costea un Capellán, que cuesta $ 10, y el doctor Mario Garcés presta caritativamente sus servicios como médico. Es uno de los mejores y más bien dispuestos locales de su género que hay en el país; tiene bella y bien decorada capilla, que está también al servicio del vecindario del retirado barrio en que se halla; agua en abundancia, distribuida con tino para todos los servicios, inclusive el de baño; departamentos separados para hombrea, mujeres, pensionados, enfermos especiales, asilados del Orfelinato, habitaciones de las Hermanas, etc.; botiquín muy regularmente provisto; ropero bastante surtido; luz eléctrica suficiente; sala de cirugía con algo de instrumental; bonito jardín y extensa huerta, corral con abundancia de animales domésticos; elegante portada y buena verja; muy cómodos lavaderos; amplio salón de talleres, en que se dan enseñanzas de Lectura, Escritura y Religión, y trabajan con provecho los huérfanos recogidos que son seis varoncitos y cuarenta y tres muchachas, en toda clase de obras de mano, para lo cual se cuenta con elementos necesarios propios de un taller de esta clase bien montado. Estas asiladas cosen, bordan, lavan, aplanchan, etc. para las familias de la ciudad. Los pensionados pagan de $ 9 a $ 30 mensuales, según su situación económica. El último de diciembre había diez y siete varones enfermos y veintiséis mujeres.
Por disposición testamentaria del señor Cañadas, y a solicitud de su hijo don Aurelio, los restos de aquel benefactor fueron traídos a Buga cuando don Emiliano Isaza venía de representar diplomáticamente a Colombia en el Ecuador. Los recibió el señor Cura doctor Saavedra, y para colocarlos en un mausoleo en el Hospital hizo solemne fiesta religiosa.
Don José María Cañadas nació en Quibdo el 6 de abril de 1815 de familia muy pobre, pero resultó tan hábil para los negocios tan honrado y tan consagrado, que todavía joven tenía ya un regular capital, con el cual adquirió un lavadero de oro en el Atrato, quo le produjo con qué emprender negocio con el Cauca y con Jamaica, y pudo establearse en Cali. De allí lo obligaron las persecuciones de los revolucionarios de 1860 a ir a radicarse en Guayaquil, donde aumentó considerablemente su capital cuando murió en Quito, el 1.° de abril de 1895, dejó $ 300,000 (sucres) para los hospitales de Buga., Cali, Palmira, Popayán, Pasto, Quito Ambato, Riobamba y Loja. El señor Cañadas fue Sanador y Representante en Colombia.
Antiguamente el cementerio era en lo que hoy es Hijas de Nuestra señora del Carmen y patio de la parroquial, y hace como un siglo que se trasladó a su actual asiento cercándolo con ladrillos y levantando una modesta capilla. Últimamente se le está reconstruyendo, y ya se has gastado en él unos $ 6,000 recogidos entre los vecinos piadosos, y con el producto de las bóvedas que se colocan se le están formando galerías cubiertas sostenidas por altos muros de ladrillo, con series de bóvedas superpuestas. Los monumentos que hay son de poco mérito. Parece que no se preocupan más que en adelantar la obra de reconstrucción, y que lo demás lo descuidan, pues lo encontré muy enmalezado y pastando allí algunas bestias.
Lo que llaman "cementerio civil" establecido por cuenta del Municipio en otro extremo de la ciudad, no es más que un lote con mucho pasto, cercado con alambre de púas, sostenido en columnas de ladrillo y con una portadita del mismo material.
