Capitulo Vndéçimo

De la guerra y paz del Papa Clemente y el virrei de Nápoles, y de la y da del exérçito ynperial amotinadamente con musiur de Borbón sobre Rroma, y de la toma y saco de aquella sancta çiudad 1. Basta que tomó más gusto 2 Paulo Jobio de escrebir en el tiempo de que agora ,ba tratando su ystoria de las cosas y suçesos de la guerra que pasaba en la comarca de Rroma, quiçá con el amor de su rresidençia, porque allí en corte rromana estaua él entonçes, que no tratar de las cosas de Lonbardía, donde estaba lo maçiço de la guerra, sabiendo que la dama sobre quien diferían Françia y España hera el estado de Milán, Así que dejó la guerra prinçipal por la açesoria, como se vido en el capít:ulo pasado, que no trató de otra cosa sino de lo qu'está dicho, no 3 se por que y si se 4, pero que ese agora por dezir, cómo tanbién él dexó sin contar (a lo menos en el tiempo debido) la rrendida del castillo de Milán por el duquequ'estaua dentro, el qual, quitándose la máscara (que para mí no se la quitó entonçes), se fue al canpo de los enemigos, y tanbién dexa, sin hazer memoria d'ello, de quatro exérçitos de la liga divididos y juntos quando hera menester / en el estado de Milán, por ocupallo sin podello ocupar y sin conseguir su hefecto, que hera el canpo del Papaçon su5 Malatest:a Vallón por general, y el duque de Orbino conel de beneçianos, v el del duque de Milán el terlSero, y el postrero que vino y entró en Ytalia fue el del rrey de FranlSia, de que venía por general Micael Antonio, marqués de Saluzo. Y dexa asímesmo decontar nuestro autor el sitio que pusieron todos estos canpos a la mesma Siudad de Milán, y lo poco que les aprouechó sinenvargo devna batería y vatalla brabísima que dieron, donde después de perdiday muerta mucha gente, perdieron tanbién quatro banderas deynfantería que les fueron tomadas en la mesma vatería; y loshexérsitos después d'esto se rretiraron, y dexa de dezir la venida de Otabiano Esforlsa, ovispo de Arelso, con catorlSe milI esguílSaros en socorro de los hexérlSitos ya contados, y dexa asímesmo de contar cómo durante todo el año d'esta guerra supieron los de la liga pegalla tan mal a sus cosas, que si no fue a Lodi, por trayçión de Ludibico Bestarino, ytaliano, que lo bendió vna noche a los benelSianos, y así fue vendida hurtadamente y echado de allí Fabrilsio Marramaldo con setelSientos ytalianos qu'estauan dentro, ya Cremona, porqu'estaua el castillo por el duque, que de otra manera no la tomaran, y fue sobr' ella Malatesta Vallón, general del Papa, la qualle costó como tres milI honbres de los mejores de su canpo, y así la vbo de rrendir el Comendador V rrías porque no podían estar a la defensa de la vatería por aquella parte, que luégo del castillo no les hilSiesen pedalSos con el artillería. Nunca otra plalSa pudieron tomar en todo aquel estado milanesco, si no fue estas dos que he dicho, la vna bendida por trailSión y la otra por estar el castillo por los enemigos con su alcayde y guarnilSión dentro, y deja asímesmo de contar cómo no teniendo de qué pagarse el exérlsito lesáreo, y viniendo nuevos alemanes con su coronel Jorge de Frondesperg, fue nelSesario buscar dónde se mantubiesen los vnos y los otros, y se sacó todo el exérçito por esta rraçón de Milán para danificar las tierras del Papa que se abía declarado por su enemigo, y así fueron sobre Plasençia, pero entendido el designio por los contrarios, / fueron la buelta d'ella a socorrerla, y así no vbo hefecto su pensamiento; y el Jobio (hechado todo esto qu'está dicho a vna parte) , no cura de más sino de contar la toma y saco   vergiiença; y pues él lo quiere, sea así, vengamos a ello.

Dize pues, que dando algunos falsa esperança de paz, movieron elánimo del Papa para que la tratase o la oyese, tanbién a esto sus neçesidades y falta de dinero, porque no le vastando la guerra que tenía en aquella su comarca, manterua otro exerçlto en on ar la, e que aslmesmo mobió el ánimo del Sumo Pontífiçe a la paz, ver que en aquellos días el Emperador le avía escrito cartas desde España con çésar Ferramosca, llenas de mucha blandura y comedimiento y de rreligiosas escusas, y así envió a llamar al virrey Lanoy que, como en el capítulo pasado se bio, estava con su exérçito en çeperano, y el Papa le dio rrehenes para la seguridad d'esta venida (y avnque nuestro autor no lo dize, éstos fueron el cardenal Tribu1çio, que fue llevado a Fundi, tierra de coloneses, mientras Lanoy estuvo en Rroma), y en fin, dize qu'el Papa y el virrey hiçieron vna paz desdichada para la rrepública, con condiçión que Lanoy fuese a la Toscana a haçer rretirar el exérçito que musiur de Borbón traya para saquear a Rroma.

Porque dize qu'el Borbón venía con este deseo y esperança, aviendo poco antes los alemanes rrebatido el exérçito de Françia de Veneçia, biniendo de Alemania a Lonbardía, en el qual rrenquentro fue muerto el valeroso Juanín de Médizis, y dize más, que le pareçía a Borbón que no debía de temer mucho a los exérçitos françés y veneçiano con sus generales, marqués y duque, que le benían siguiendo, y que Borbón, prosiguiendo su propósito y pasando el Apenino por las montañas de Arezo, encontró el virrey allí con él, y que la paz que traya conçertada para que Borbón la açeptase, y la plática d'ella, fue ynterronpida con grita y vozes de los soldados que no quisieron açetalla, y que así Borbón, viendo esto, llevó adelante su camino, porque deseaua oprimir al Papa. El qual avía despedido fuera I de tiempo su exérçito, y est:ava desarmado y sin ninguna defensa, y que fauoresçió la fortuna al malvado engaño y façinerosos designios, y caminando Borbón con esta yntençión y priesa, llegó a Rroma a seis de mayo ( entiéndese del año de beinte y siete ), y que llegó el exérçito sin bituallas y sin artillería y qu'el Papa estava turbado, sin saber modo cómo huír, y que en fin, entraron los soldados de aquel exérçito en el burgo, y después en la çiudad, aprouechando las rruynes armas y medro ent:rados, que mataron crudelísimamente casi ynfinita multitud de honbres, y tomaron los ornamentos de los tenplos, y todos los vasos sagrados, y saquearon la çiudad con todo egenplo de abariçia y crueldad, y que después d'esto çercaron el castillo de Santángel, donde el Papa se avía rrecogido, el qual después vino a sus manos, y dize luégo que se ,espanta su ánimo y rrehuye de contar las miserias de varbáricos tormentos que padeçió aquel ynfeliçe pueblo, y que se pudiera pensar que Dios hera contrario a su salud, si sus sanctos patrones, queriendo su divinidad hazer vna notable vengança, no vbieran ( avnque el consuelo fue en bano) hecho sacrifiçio, a la entrada dela çiudad, de aquel traydor, ladrón crudelísimo (que todos estos nonbres le llama).

Porque dize que luégo fue muerto Borbón, pasado de vna pelota que le dio en la yngle del muslo yzquierdo, estando con malvada mano hechando vna escala a los muros, para que no se le alegrase su tan gran sacrilegio, biendo que avía alcançado vitoria, y ésta es la suma de su capítulo. Y para que se entiendan las cosas herradas que trata,  que fue traydo preso a España el rrey de Françia, Vorbón vino a ella a sus nego\ios con el Emperador, que ent'onçes estaua en Toledo, y durante la confederaçión que se tomó con el françés se trataron muchas cosas tocantes al Vorbón, que no son d'esta materia. Vaste sauer para este propósito qu'el'Carlos6 se acordó d'él en la capitulación honrrosísimamente, como en los Anales y corónicas ynperiales será visto. Pero como después el Françisco, buelto a su rreyno 7, / quebrase la capitulaçión, y no se acordase del cunplimiento de su palabra (sinenvargo de qu'el Carlos8 se lo envió a pedir y rrequerir con el virrey Lanoy que entonçes estaua en España, y que fue para esto a Françia y bolbió después otra vez en España sin concluir ninguna cosa), el Enperador mandó a musiur de Vorbón que se tornase a Ytalia, con cargo de su teniente del ynperio en aquella probinçia.

El qual vino a Lonbardía, pocos meses antes de su partida para Rroma, y asímesmo el Emperador, estando en Granada, despachó a Carlos de Lanoy, su visorrey de Nápoles, con el armada de que en el capítulo pasado se a hecho mençión, que allegó después de conbatida de tres armadas ( como está vist'o ) a Gaeta, y hizo los hefetos la gente d'ella que en el capítulo pasado están contados, aposentándose vltimamente en çeperano, y el exérçito papal ( como tanvién entonçes se dixo) en Piperno, del qual hera caueça y superior aquel valeroso Rrençio Cherri que hemos dicho, y por otra parte, en Lonbardía trataron sobre las cosas de la guerra muy pensadamente musiur de Borbón y el marqués del Gasto, y Antonio de Leyba, y el prínçipe de Oranje, general de cauallos ligeros que nuevamente avía bellido a rresidir en la guerra de y talia, después de çierta prisión françesa que avía tenido, y acordaron todos los superiores que he dicho que, pues que no avía de qué pagarse el exérçito, que se desanparase Lonbardía y se fuesen haçia el rreyno de Nápoles asentar las cosas de allá, que heran del Papa molestadas, como está visto, y prouaron primero a Plasençia, tierra fuerte del Papa, en balde, y Antonio de Leyva, que fue sienpre contrario al desanparo de Milán, voluió a ella y se le dio cargo de aquel estado con solos milI y quinientos españoles, que los más d'ellos estavan en guarniçiones, y quatro milI alemanes, y dos milI ytalianos, y doçientos honbres de armas tanvién españoles, y dozientos cauallos ligeros, y así Antonio de Leyba se volbió a executar su cargo a Milán; que quán vien en él lo hiço, todos los siglos venideros lo dirán, y el Borvón y los demás, vjsto el poco fruto que se esperaua de lo de Plasençia, por hauer bellido el exérçito / françéç y veneçiano en su socorro, dexado aquel yntento, caminan la buelt:a de la Toscana con seis milI españoles, y treçe milI alemanes, y tres milI ytalianos, y seisçientas lanças, y milI cauallos ligeros, y así esto todo presupuesto, para inteligencia de nuestro capítulo, bolbamos al Jobio.

Y digo que, en quanto a lo primero que dize, que devaxo de falsa esperança le aseguravan al Papa con concordia, es burla, porque los capitanes ynperiales se la ofrecieron sienpre con ánimo sençillo, y nunca dio oydosa ella, hasta que se vido alcançado de dinero, el qual él de suyo hera enemigo de gas tallo, y en lo que más dize, que tanbién le movió y hizo más al caso las cartas qu'el Emperador l'enbió en aquellos días, digo que Su Señoría vibe engañado, porqu'esto fue en el año anl:es, y no en el tiempo que dize, y estas cartas fueron en rrespuesta de otras del Sumo Pontífiçe, hechas la vna en Rroma, a veinte y tres de junio del año pasado de beinte y seis, y la otra tres días después. En las quales dezía el Papa muchas cosas de quexas y agrauios qu'el Emperador a su pareçer le abía hecho, y que por eso se avía ligado con los otros prínçipes y abierto guerra contra él; y las del Emperador, cuyas fechas heran a diez e siete del mes de setienbre la vna, y la otra vn día después de aquel mesmo año, eran en rrespuesta de las del Santo Padre, donde se disculpaba de lo qu'el Clemente le oponía muy largamente, y donde le daua a entender asímesmo, por palabras bien claras, quién tenía la culpa de todo, y le suplicaua y le rrequería con la sangre de Jesuchristo, que no se dixese d'él semejante cosa, como hera que abría guerra entre los christianos la cabeça d'ellos, y que dava causa a tanta mort'andad de gente, y que mirase qu'estava entonçes lejos de la guerra, y que ya savía los ynsultos d'ella, y cómo no está en manos del prínçipe rremediallos muchas veçes, espeçialmente hallándose él fuera de Ytalia.

Y que de su parte y mandato, él/presupusiese vna cosa, que no heçedería los límites de la defensión, avnque la ventura y coyuntura le diese ocasiones para más qu'esto; pero que no podía poner él más rremedio qu'el mandallo, por no poder adivinar los suçesos de las cosas, y diziéndole otras muchas que, vistas, se berá cómo no se escribieron sin lágrimas y con grande blandura christiana. Y tanbién escriuió entonzes al colegio de los cardenales sobre lo mesmo, y enbió a hazer otras deligençias y rrequerimientos neçesarios para su descargo perpetuo. Todo lo qual no aprouechó nada, y el Papa clemente, sinenvargo d'ello, continuó la guerra contra el Emperador y se ligó con el françés, y después continuándolo, hizo guerra al virrey, hasta que oyó deçir que musiur de Borvón venía la buelta de la Toscana, al qual no le pasó por pensamiento entonçes de venir sobre Rroma ni saquealla ( como el Jobio dize) , ni hera su yntento otro sino tomar a Florençia y dalla a saco a su gente, que fuera poco menos bueno qu'el de Rroma, y quiçá tanto y mejor. Pero como el campo o los campos de la liga le vieron dexar a Plasençia, y la buelta que llevaba, luégo entendieron el disignio borvonesco, y caminan tras él trabajando como trauajaron por tomalle la delantera; y llegados anbos hexérçitos, ynperial y el contrario ala Toscana, y aposentándose en conbiniente lugar los ene migos, çesó con aquello la esperança de lo de Florençia, y pasadas otras ,cosas más menudas, que ,para aquí lo son y no para las corónicas de Carlos9, sino muy grandes, tiró Borbón el camino de Rroma.

Pero antes es menester tornar a lo qu'el ovispo dize del acuerdo y paz tomada entre él y el visorrey. Lo qual çierta forma, que será en otros libros fuera d'esta obra contada, y aquí tanvién es menester dezir algo d'ello. Conçertóse pues entre anbos treguas por ocho meses, con otras salsas en ellas que no son d'este pro / pósito, si no es la vna, que fue que Borbón rretirase su campo a Lonbardía como ya está dicho y que el Emperador rratificase estas treguas; y así le fueron enbiadas y las rratificó ( avnque quando vino la rratificaçión ya Rroma estava per dida) , y así, conforme a las treguas, el virrey rretiró suexérçito desde veperano a Nápoles y el suyo el Papa a tierras de la y glesia, ya esto llama el Jobio despedir la gente. Quánto más que Rrençio Cherri, con otros muchos capitanes señalados y con su gente y conpañías, entraron y se alojaron en Rroma por mandado del mesmo Sumo Pontífiçe, y después se hallaron a la defensa d'ella, como fueron los capitanes Tebaldo, y Juan Bautista, y Nicolín de Florençia, y Cuyo Florentín, y Jullio de Ferrara, y Tofano de Pistoya, y el Chechín, y Juan Antonio, y Valerio ( de casa V rsina anbos) , y Gerónimo Mateyo, y Braçio Valón, y Rranuzo Franes, y Fauio Petruçio, y Juan de Fano, y Alfonso de Perosa, y sobre todos su general Rrençio. Todos los quales capiçanes ( de los quales hartos murieron allí en la defensa de aquella comÚn patria) e nonbrado a propósito del disparate jobiano, el qual se para a dezir, que por estar e] Papa desapreçebido por uirtud de las treguas, y hauer despedido la gente, por esta causa le tomaron ynpensadamente. Lo qual es falso, porque avía más de siete milI honbres de guerra dentro; pero quando no vbiera ninguno, qué neçesidad tenía Rroma de quien la defendiese, pues en Vil pueblo como aquel se juntan beinte y treinta mill honbfes en vn momento a defendella, como la defendieron, si les aprouechara.

Pero el Jobio, por no dar esta gloria ( que no fue sino vituperio, que así lo confieso) a las naçiones que la conbatían, haze a Rroma sin gente ninguna que la defendiese, y espántome cómo tanvién para este hefecto no sacó todos los vezinos y moradores de Rroma a la campaña, y dejó las mugeres solas dentro. Pero torno terçera vez al trato de la paz o treguas (o como quisiéremos llamallas) . Digo, pues, que vna de las condiçiones d'ella, como está contado, fue qu'el virrey hiçiese bolber el campo de Borbón a Lonbardía y encon / cluyendo la que fue mediado março (no me acuerdo el día señalado), envió (qu'esto se le olvidó al ovispo) aquel çésar Ferramosca ( de quien a otro propósito hemos tratado en este capítulo) a Borbón, a noteficalle el acuerdo, y alIó al hexérçito alojado en Castil de San Juan, donde él ni Borbón, su superior, fueron de pareçer  tomar la paz que les hera propuest:a, avnque algunos dizen qu'el Carlos Borvón açetara aquellas treguas, sino que vido atreguados a los soldados y desatinados por yr a su demanda, y así no pudo, por escusar mayor mal, sino hazer lo que hizo en yr en su conpañía.

Que si es así o no, yo sé vn día en que creo yo que lo sabremos, y hasta entonçes no se juzguen yntençiones, y en fin, como aquello de Ferramosca no vastó, fue después el mesmo virrey en persona y alcançó al Borbón y al hexérçito a la bajada ala Toscana, en vn lugar de florentines, donde tornaron a tratar sobre el asiento que abía tomado con el Papa, y el Vorbón no quiso azetar aquellas treguas y sobreseymiento de guerra, y falta agora t:ratar si estava obligado açeptallo o no ( dexo la ynjustiçia de la en presa aparte, quánto más que entonçes no avía determinaçión entera de lo de Rroma), y claro está, y engenplo tenemos de los que guerrearon a todo el mundo, que el vn cónsul no daua paz quando la daua, o treguas a sus enemigos, sino por la parte qu'él militaua, y la seguridad hera de su exérçito y no del colega su conpañero. Porque cada v no tenía su juridiçión y su cargo aparte; y así Lanoy, que hera general del Emperador, pudo quanto a su hexérçito y generalato y virreynado hazer la paz que le paresçió; y musiur de Borvón, que hera teniente del Emperador y capitán general, así ,como pudiera dar otra semejante en Lonbardía o en Toscana y no açetal1a el virfey, pudo él tanvién hazer lo mesmo. Hablo todoesto para laorden de la guerra, y solamente para que no vbo quebrantamiento ninguno de treguas, que no para otra cosa. Quánto más que aviendo el Papa quebrantado la primera tregua que se tomó con don Yugo de Moncada, / no ay rrazón para que, avnque se oviera quebrantado esta otra ( que no se puede dezir tal), se guardara ninguna que se oviera echo.

Pues todos los derechos dan liçençia que, al quebrantador de vna fee y palabra, se le puede quebrar a él tanvién la que se le diere. Y buelto el virrey, y enbiado a significar al Papa la dureza de Borvón, como lo hizo, no era más obligado. Y después de la partida y buelta del virrey ( que no fue con aquellos gritos ni voçes qu'el Jouio dize, ni avn casi se supo la venida suya al exérçito, que lo de las voçes de la gente fue quando lo de Ferramoxca), se consultó, visto que lo de Florençia avía salido en bano, qué se haría. Y Borbón, contra la voluntad y paresçer del marqués del Gasto ( que ya antes avía dado) , fue de contrario voto, y viendo el marqués el malo que se tomava ( ya e dicho que no juzgo la yntençión de Borvón), se fue a Ferrara, a donde tanbién se fue Jorge, coronel de los alemanes, que avía a la sazón caydo malo. Y el Borvón, como está dicho, acordó de yr sobre Rroma ( acuerdo malbado e ynico) 10, sobre lo qual vbo algún rrumor en el campo, paresçiendo a muchos, y al erizamiento de sus cabellos, rreçia determinaçión. Pero otros muy muchos, o por mejor casi todos, así españoles como alemanes ( que no saco a ninguna de las dos naçiones) , viendo que no pagauan su sueldo devido, ni avía manera tan poco como  samente con grande aplauso, el acuerdo tomado.

Y así Borbón partió con su gente (bien digo, ya no gente del Emperador, sino suya del Vorbón, que así se puede dezirmás propiamente que de otra manera) y caminan a la buelta de Rroma, dejando burlados, con çierto designio de querer todavía de cometer a Florençia a los exérçitos françés y veneçiano, que devajo d'este engaño les pudo cobrar dos jornadas o tres de bentaja, y así llegó a Rroma a çinco de mayo, y otro día adelante dio la batalla al burgo con toda la defensa posible que vbo dentro, y se entró y después, avnque vbo la mesma y mayor defensa en la çiudad, asímesmo fue / entrada y saqueada y hecho todo lo demás qu'el ovispo dize.

Pero bien save él quánto menos fue en este caso y en este día, y en los siguientes, lo de los españoles, que no lo de los tudescos, y que muchos rromanos andavan buscando españoles a quién rrendirse, y que con gran parte no llegó la maldad de los v nos a la die los otros; quitado lo de la cudiçia aparte, en que todos fueron yguales, y bien sé que avn en esto de la codiçia boy contra mi naçión, pero quede contento el Jobio siquiera vn rrato, avnque sea a costa de la verdad, por que yo dé tanbién vn poco tras ella, como él sienpre 11.

Pero en lo demás de fuerças y escarnios, y tormentos y muertes, que no fueron con mucha parte tantas como dize, y otras cosas semejantes qu'este autor y otros de su naçión quentan, todo aquello se quede para los tudescos, y hágales buena pro, que no hará, sino muy mala, como la hizo a los v nos y a los otros todo lo que allí ganaron. Porque con aver sido el saco rriquísimo (si nunca otro en Ytalia lo vbo), nunca ví por la mayor parte sino que muriesen de mal arte, y sin aquella ganançia, todo quanto llevaron los v nos a España, y los otros a su prouinçia de Alemania. Dios perdone a los que tuvieron la culpa ya los que dieron la causa d'ella. Y así se concluye este capít\lio con que aquellahazaña fue abominable. sacrílega y cruel, y que puso espanto grande a las gentes. y que fue llena de tanta maldad como de vitoria, qu'ésta no se puede negar sino que fue grandísima; pero nunca se vido este nonbre vitoria, vençimiento e grandeça de gloria en la guerra, con falta de plaçer en los prínçipes, a quien se atribuye la honrra (y por cuya causa se pelea por abella ganado), sino entonçes.

1
Add.: con las notas necessarias contra el Jovio.Volver a (1)
2
Mut.: Basta que. . ,: as gusto tomo)Volver a (2)
3
Mut : bien Volver a (3)
4
Del : y sí sé. Volver a (4)
5
Del: su. Volver a (5)
ó
Mut: emperador. Volver a (6)
7
Mut.: Françisco buelto a su rreyno: rey de Francia.. Volver a (7)
8
Mut.: Emperador. Volver a (8)
9
Mut.: de Carlos: del Emperador.Volver a (9)
10
Del.: (acuerdo. . .).Volver a (10)
11
Del.: avnque sea a costa. Volver a (11)
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