Capítulo Duodeçimo

De la primera rrebelión que cometieron los florentines contra el Papa Clemente séptimo, y de munchas cosas aconteçidas después de la toma y saco de Rroma, de que no hizo mençión el Jovio en sus Historias. En el saco de Rroma, contado en el capítulo pasado, acabó Paulo Jobio su primera parte, y esta segunda que agora se comiença, y es tanbién por la quenta el comienço del libro veinte y çinco, en los çinco capítulos prime ros d'él, trata nuestro autor el prinçipio de las alteraçiones de Florençia, lo qual, con lo demás tocanre aquella çiudad y entonçes señoría, es vna de las cosas en qu'él mejor puso la mano, a mi juiçio, y en que más açertadamente trató la ,berdad; y bien pareçe ser la direçión dela obra echa a Cosme de Médizis, que al presente es duque de Florençia, con el qual se quiso esmerar como a honbre que no le podía hechar dado falso, y así como digo, en pleó muy bien su pluma en las guerras tocantes a Toscana. Pero esto se entiende hasta que entraron españoles en aquella guerra, como después entraron, quandoel Emperador pasó en Ytalia.

Porque abiendo españoles en qualquier guerra qu'él tome entre las manos, avnqul aya aconteçido de otra suerte, no haze al caso para que todo no baya perdido y se quente de otra manera de como ello pasó. Pero en el entretanto podemos pasar estos çinco capítulos que e dicho, sin tener neçesidad de rresumillos ni su mal los como a los demás, pues no siento en ellos cosa ninguna que tenga neçesidad, en estas cosas que tocan a Florençia, de correçión, si no es solamente vna en que ba bien poco, y es que quando la primera rrevelión de los florentines contra los Médizis, antes que Rroma fuese saqueada, sino yendo Borbón a haz ello, pone la capitulaçión que hizo con florentines el prínçipe de Bozulo y el duque de Vrbino a veinte y seis de abril y fue hecha a primero de mayo de aquel año de beinte y siete; la qual acabada, se fueron los exérçitos françés y beneçianos y el del Papa tras Borbón y su campo que llebava ya, como está dicho 'en otro capítulo, dos o tres jornadas grandes de bentaja, y con esta enmienda tan de poco peso como se bee, pueden sin escrúpulo, si en mi crédito no ay alguno, leerse todos los çinco capítulos primeros de la segunda parte que, como he dicho, comiença en las cosas de Florençia.

En las quales tanta gana tubo de entrar con priesa el Jobio, que dexó olbidadas para buen ystoriador muchas y diversas cosas que convenían a su ystoria y le heran neçesarias. / Fue la vna la eleçión y coronaçión de don Hernando, archiduque de Avstria, en rrey de Boemia; que ni la persona elegida, ni las fiestas que en aquel acto pasaron, ni las que después por aquella eleçión se siguieron, no merçieron que las dexase tan docto honbreo1bidadas. El y'a que no quiso dársele nada por Boemia, por fuerfa se le abía de dar por Vngría, pues tomó a cargo contar la ystoria d'ella y la muerte de  su rrey, de la qual neçesariamente se seguía, no avierido dexado, como no dexó hijos, dar quenta de quién suçedió en aquel rreino, de adonde se siguía otra segunda cosa, sin la qual que daua destroncado todo aquello qu'él de aquella probinçia avía tratado, que hera cont:ar los prinçipios de las diferençias que vbo sobre la suçesión de Vngría entre el mesmo rrey archiduque y Juan Sepus, Bayboda de la Trasilbania, que tomó tanbién como el Hernando nonbre de rrey de V ngría.

Porque avnque después adelante contó algo d',ello, no todo y haziendo ynjuria al tiempo en que aví,a aconteçido, y si lo hizo por no desbiarse esta vez tanto de y talia ( como otras que lo haze) , asímesmo en ella dexó otras cosas olbidadas, como fue el suçeso del sitio del castillo de Santángel, y cómo a quatro de junio fue rrendido y puesto allí castellgno o alcayde (porque ablemos a la española) por los españoles, que fue don Felipe çervellón, y cómo el Papa se quedó en el castillo todavía con aquella magestad y rreverençia y acatamiento que heran obligados a tenelle todos, teniendo cuydado d'ello y de que así se hiçiese el señor Alarcón, y dexó asímesmo olvidados los hechos de Napolión Vrsino, bien conçido por otro nonbre, y por éste poco, que hera el abad de Farfa, los quales en la comarca de Rroma en este tiempo grandemente floreçieron. Porque tanvién ay flores malas como buenas, y de malo como de buen olor ,y çiertamente los aconteçimientos 1 de aquel honbre fueron en parte esforçados, y en parte donosos, y en fin, él fue vn hermoso cosario de tierr'a (hvrtemos este nonbre a la mar) 1 por no llamalle el que él en la tierra, hazien do lo que en ella hazía, meresçía, y tanvién se le olvidó la muerte del virrey de Nápoles, don 'Charles de Lanoy, el qual poco después de la desgraçia rromana, cayendo / en Sena enfermo, e yendo a curarse a Nápoles, no Ilegó allá y en Anbersa se le agrauo la enfermedad y murió allí, dexando por su lugarteniente y virrey de Nápoles, hasta qu'el Emperador lo proueyese, a don Yugo de Moncada.

Y el olbido de nuestro autor que más espanta en est'a coyuntura, es no aver dado rrazón, después delsaco de Rroma, lo que se hizo del exérçito, o por mejor decir hexérçitos de la liga, que y van tras Borbón la buelta de aquella santa çiudad. El qual exérçito, por que diga mos algo d'ello, luégo que supo la toma y saco de Rroma, y que los enemigos estavan apoderados d'ella, medio atónitos o quiçá del todo del suçeso, se fueron alojar a vn lugar llamado la y nsula, donde estubieron algunos días. y de allí después desbiándose más, tomaron alojamiento en Coldipepo, rribera del Tíver, que de la çiudad de Rroma está veinte millas, donde les vino nueva del acuerdo que avían tomado Papa y ynperiales, que fue hazelles caer más las alas de lo que las tenían caydas (avnque las tenían harto) 2 y parte de la gente de Beneçia se bolbió a Lonbardía, y toda la demás quedó en aquellas comarcas hasta la venida de musiur de Lutreque, de lo qual trataremos en el siguiente capítulo.

Pero a quien más lástima le3 tengo en esre paso y en esta cosa de los olvidos del Jobio (porque sé que no lo fueron en quanto a esto ), es a la memoria del buen Antonio de Leyva, cuyos hechos no contó desde que dende Plasençia 4 le tornaron a enviar en guardia de Lonbardía 5, quando Borvón partió con la masa del exérçito para su ynfeliçe viaje, porque como entonçes diximos, quedó Antonio de Leyva en el estado de Milán con tan poca gente como allí se contó, quedando d'enemigos en el mesmo estado harto sufiçiente número; porque heran, sin las lanças, quinçe milI ynfantes con su duque  Françisco Esforçia, y fuera vien que nuestro Paulo contara cómo, sinenvargo de la poca gente que tenía, salió con ella de Milán y fue al Mariñano, donde ofreçió la batalla a los enemigos; y cómo los hizo rretirar de aquel a Joçiento con gran rreputaçión suya y perdida la de los adbersarios; y cómo estuvo allí en canpaña al desabrigo hasta que vinieron nuevos socorros de Veneçia a los es forçianos; y cómo entonçes / rretraydo a Milán, y estando allí sola vna noche, y dexando para guarda d'ella solos dçientos españoles, estando el exérçito de enemigos solas tres leguas de allí con la cantidad de gente qu'está contada ( que pareçe todo esto cosa más de fábula que de ystoria si no las vbieran visto los ojos modernos) 6, fue sobre Casán con su pequeño exérçito, y aviendo partido a prima noche llegó al esclareçer del día, y dio el con bate a la tierra ya los enemigos, y sin envargo d'estar allí seys milI esguíçaros, y no con falta de buen capitán (pues lo hera tal Juan Jacobo de Médizis que entonçes, y desputs mucho mejor 7, le tuvo Ytalia por tal), fueron todos rronpidos y deshechos, y la tierra lo mesmo. Y avida esta vitoria, y otras cosas de no menor ynportançia qu'el Jobio calla, se bolbió a Milán donde quando le hera neçesario estar en pueblos lo estaua, y quando en canpaña lo mesmo, ganando cada día, y avn a bezes cada ora, nuebas bentajas y nuevas honrras con sus enemigos.

  Y tornando a los desaquerdos de nuestro obispo, digo que no fue menor el no acordarse de la pesti1ençia grandísima que entonçes vbo en Rroma (pago justo de Dios contra los acometederos de aquella mala haçaña), y cómo después de algún tienpo los 8 mandaron sus superiores salir de la çiudad y alojarlos en las comarcas d'ella,) cómo tanbién después d',estar allí alojados, por gertc atrebimiento y furia que los alemanes començavan a enprender, de querer otra vez segunda bolver a Rroma a prrender los ya presos ya saquear los ya saqueados, fué neçesario, para rremedio d'esto, mandar a los españoles tornar a entrar en Rroma como entraron. Y así çesó e ynsulto començado por los tudescos, sauiendo que lo españoles estavan en la defensa. Pero todos estos olvidos del autor no sé yo a qué propósito los he rrecopilado en este capítulo; y si me valiera hazer vna protestaçión para lo de adelante, la hiziera, para mostrar no ser yo obligado a dar quenta de lo que al Jobio se le olbida, cada vez que le acontezca, pues no me obligué yo, quanto tomé este trauajo, a boluer a la memoria de los honbres los olvidos suyos, sino solamente para en aquello sólo que contó poner yo la / enmienda, que según la verdad acaeçida fuese neçesario ponerla9.

1
Del.: (hvrtemos este...).volver a (1)
2
Del.: (avnque las...) volver a (2)
3
Del.: le.volver a (3)
4
Del: dende Plasençia.volver a (4)
5
Add.: desde Plasencia.volver a (5)
ó
Mut.: de muchos que viven hoy volver a (6)
7
Mut.: después mucho mejor: mejor después volver a (7)
8
Mut.: les. volver a (8)
9
Del.: Pero todos estos olvidos(tol. ant.). volver a (9)
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