Capitulo Treze

De la pasada de Lutreque en Ytalia con exérçito de Françia, y de lo que hizo en Lonbardía, y del origen de las diferençias de entre el Enperador y el rey Enrrique de Yngalaterra 1. Entra tras lo ya contado la entrada de musiur de Lutreque en ytalia, con el más poderoso exérçito que en memoria de honbres presentes se a visto ni oydo, ni la perdiçión d'él tanpoco de la mesma manera, de cuyo propósito daremos agora quent!a, quando ayamos abrebiado el capítulo del Jobio qu'es el sesto de aquel libro beinte y çinco donde dize ansí. Que los rreyes Françisco y Enrrique, de Françia e yngalaterra, abiendo sauido la toma y saco de Rroma y prisión del Papa, paresçiéndoles que en ello ganauan grande honrra en librar al Sumo Pontífiçe, pues el vno se llamaba christianísimo y el otro defensor de la fee, de hazer exérçito y librar al Papa. y que para esto les 2  ynçitaban sendos cardenales que en cada corte d'ellos estavan: Salbiate el v no ( que avnqu'él no lo dize, avía poco antes venido d'España y agora estava en Françia), y Gánbara el otro, qu'estava en Yngalaterra.

Los quales ponían grandes espuelas a los dos prínçipes para esta enpresa, trayéndoles delante el detenimiento de nuestro muy sancto padre, las muertes ynfinitas de ynfinitos honbres,hasta muertes de presos, porque no se rrescatavan, degollándolos en la prisión, ynchendoasimesmo de sangre los altares de San Pedro y de otros tenplos, y sacando a vender en almoneda los obispos consagrados y metidos en cadenas, las quales cosas oydas por los honbres de aquellos rreynos, se paraban atónitos, y dize más, que tanbién movió a estos prínçipes ver que Enio Filonardo, legado del Pontífiçe ( que avnqu'el Jobio no lo dize, hera ovispo de Berula) estaba en tierra esguíçara persuadiendo / a los çuyzos a lo mesmo, como enbaxador del Papa en aquella probinçia, en la qual estava haziendo mucha gente de aquella naçíón para, en pasando los françeses los Alpes, juntarse con ellos, y que visto esto todo, y tomada por anvos rreyes la dicha determinaçión, hizieron a musiur de Lutreque (persona valerosa de Françia) capitán de aquella enpresa, el qual pasó los montes, y con la gente que se lejuntó de los esguíçros, entró en Ytalia con vn poderosísimo exérçito, quanto otro semeJante en nuestros tiempos no se avia bisto, y entrando por el estado de Milán, tomó a Bosco y echó de allí la gente alemana qu'estava dentro, y al capitán Ludivico de Lodrón que la tenía a cargo, y que de allí pasó el exérçito françés sobre Alexandría, y como en ella vbiese poca defensa, la ganó asímesmo, y que después se juntó el exérçito de veneçianos con Lutreque, el qual fue sobre Pauía y la tomó, batiendo vn pedaço del castillo primero, y que el capitán Varbiano, qu'est:aba dentro, se rrindió con conçierto lloroso para los de Pavía, en la qual abiendo entrado los enemigos, como çiudad aborrçida  d'ellos (por la fresca memoria de aver sido allí destruído y preso su rrey), hizieron grandes crueldades en la gente d'ella, saqueándola y prendiendo los çiudadanos, y mostrándose tan crueles que no perdonaron a los templos ni a los monesterios de monjas, avnque Lutreque tenía gran cuydado de defender la honrra de las mugeres.

Y agora qu'está contada la sustançia del capítulo, es menester que se bea la mala yntençión del autor d'él 3 en muchas cosas, y para esto ase de presuponer y saver, que al prinçipio de jullio del año de que vamos dando quenta, le vino la nueva al Emperador del desastre rromano y detenimiento del Papa, y estando en v no de los mayores contentos ocupado, y quiçá el mayor de todos los que en su bida avía tenido, que hera el naçimiento de su hijo el prínçipe don Felipe ( que avía como treinta o quarenta días que Dios lo avía dado al mundo para bien / general d'él), sabida la desgraçia rromana, moderó su plaçer y mandóçesar las fiestas, que dibersas y nuevas maneras estavan ya començadas a poner en exerçiçio, y que con aquella calamidad christiana todo zesase, como çesó, y luégo despachó para el virrey de Nápoles, que entonçes no hera muerto, comisiones vastantes para qu'el Sumo Pontífiçe fuese puesto en libertad, y ase de saber tanbién qu'el rrey de Yngalaterra, dende la prisión del de Françia, se avía començado a desgoznar de la amistad ynperial, que ¡avnque començaron estos desgustos por lo que se leerá sin ninguno en las corónicas del Carlos4 de çierto casamiento, de la hija vnica del ynglés con el Emperador  (el qual se caso de allí a poco tiempo con la Enperatriz doña Ysauel de Portugal), vinieron después a suçeder las açedias en vn amor desordenado, en que el Enrrique dio con vna Ana de Bolén, por quien desatinadamente se perdía. Y porque a los prínçipes nunca les faltó la pestilençia de los lisongeros, no faltó así, mesmo entonçes en y ngalaterra esta mesma dolençia, espeçialmente del sumo priuado del rrey ( que a este ponen la mayor culpa), que hera aquel cardenal de Yngataterra de quien otras vezes se a hecho mençión, el qua estaua mal con el Emperador después de la muerte del Papa Adriano, por no abelle fauoreçido con los botos de los cardenales sus afiçionados,como él se lo avía enbiado a pedir, para quefuese elexido en Sumo Pontífiçe. Sobre lo qual se dexó deçir contra el Emperador muchas palabras; y si en ellas vbiera parado el negoçio, no fuera muy malo, pero ynpuso asímesmo a su amo Enrrique que le befa abobado en la desbentura de su çeguedad y amor, que por hazer mayor agrauio al Emperador rrepudiase a la rreyna doña Catalina su muger, tía del mesmo Carlos5, hermana de su madre, con quien hera casado. y que l'apartase de su coabitaçión, y que para esto avía justa ocasión, pues el prínçipe Artur, hermano del Enrrique, que murió sin hijos, por cuya causa avía bellido a parar a él la suçesión del rreyno, abía sido casado con aquella señora ( espejo de toda vondad y virtud) , y que así no podía ser casada con dos hermanos, y que la despensaçión que sobr'esto avía dado el Pontífiçe d'entonçes, / no avía balido

por falta de berdadera rrelaçión, y por ser el negoçio yndispensable, por ser contra derecho dibino; que quánto todo esto fuese berdad o falsedad, las corónicas y los Anales lo dirán, y como al rrey agradase darse así este gusto y dar desgusto al Carlos 6, juntándose con esto la causa de sus amores ( que después en desamores pararon de la fee, como se berá adonde tengo dicho) , començó dende el año de veinte y seis pasado el ynglés estas geltileças, y el de veinte y siete començó a apartarse de su muger, avnque no por p eyto, qu este començo espués, pero no se juntaua ya con la rreyna, teniéndola apartada de su palaçio y de sus plazeres, procurando en todo lo demás, sin esto, dar sinsabores al Carlos7, y en este estado estavan las cosas de y ngalaterra en el fin del año de veinte y siete y prençipio de veinte y ocho

Pues presupuesto todo esto, al Jobio es menester bolber 8, el qual en hefecto dize, por muy encareçidas palabras, que para librar al Papa se juntaron los dos rreyes, ynglés y françés, biendo la prisión del Pontífiçe y la desçruiçión rromana, que por tantas maneras él encareçe, todo lo qual es contra verdad escrito, porque ni los males rromanos fueron tantos como él en este capítulo encareçe (avnque la maldad fue más de Jo qu'él la puede encareçer), ni el exérçito de Lutre que entró en Ytalia, ni fue enbiado de Françia, ni alimentado con el dinero de Y ngalaterra pata librar al Papa del detenimiento, avnqu'es berdad qu'éste hera el apellido que trayan.

Y si el Jobio dixera esto no más, pudiera pasar, porque no hazía más de rreferir lo que los rreyes dezían ser su pretensión. Pero afirmallo y no señalar otra causa de la venida de Lutre que a Ytalia, esto como digo, es falso, por-que avnqu'ésta hera la voz de Jacob, mas qué digo, peca-dor de mí, que la voz y las manos todohera de Esaú. La qual se prueva claramente, y que heran sus fines e yntereses particulares su pretensión, por lo que agora se dirá 9 , Claro está qu'el pasar el exérçito a Ytalia no hera / para lo qu'ellos dezían de librar al Papa, pues el rrey  10 Enperador ya 1o abía mandado poner en su libertad, lo qual los françeses ni yngleses no podían ynorar, porque anbos tenían enbajadores açerca del Carlos  11 entonçes, el vno Eduardo Leo, y el otro Juan de Calbimont, presidente de Burdeos, que neçesariamente avían de hauer hecho saver a sus amos el sintimiento con que se avía tomado en España el desasçre rromano y la libertad en qu'el Emperador avía mandado luégo poner al Sumo Pontífiçe, De más y 12 alliende de 13 qu'el mesmo Carlos 14, con carta particular 15, avisó al mesmo Enrrique de Yngalaterra  d'este sentimiento suyo, y de la libertadque avía mandado poner en 16 la persona del Santo Padre hecha la carta en Valladolid, a dos de agosto de aquelaño de veinte y siete 17, y avnque todo esto no vbiera pro- sado, así como en rrealidad de verdad pasó, ¿ a qué propósito se auía de enbiar exérçito para la libertad de Papa, sin rrequerir primero al mesmo Carlos18 que lo pusiese en libertad ? y si para libertar al Papa se hazía ¿ qué neçesidad avía, quando pasó Lutreque los montes ocuparse en las cosas del estado de Milán y tomar en é las plaças qu'el Jobio dize en este capítulo? y para quc asímismo 19 después de ynbernar en Bolonia este exérçito sabiendo qu'el Papa estaba en Orbieto ya libre, y qu'él de su mano lo avía escrito así a todos los rreyes christianos, y que no tenua culpa el Emperador en el ynsulto que en su persona y Rroma se avía hecho, ¿ para qué pasava adelante a querer tomar el rreyno de Nápoles ? Que quán bien le salió el negçio, adelante se verá20.

De manera que, rresumiendo este artículo, no la libertad del Papa, pues él s'estaua libre ya, sino los odios e yntereses particularesdeanvos rreyes, les movieron a ello, y así en los carteles de desafío que enbiaron a veinte y dos de henero del año de veinte y ocho al mesmo Carlos21 estando en Burgos, no so1o ponen para el hefecto d'ellos la prisión del Papa por causa, sino otras muchas en aquellos / papeles contenidas. Que avn en esto estubieron tan çiegos, que no cayeron en que no hera justo (avnque vbiera otras muchas causas), mezclar ninguna con la qu'ellos llamaban amor de la rreligión. Porque puesto caso que otras cosas les quedaran en su pecho, pudieran para mostrar al mundo presente y venidero ( ya que les22 querían engañar ), dar a entender que sólo los negçios del Papa, sin acordarse el v no de sus hijos, ni de Milán, ni el otro de sus dineros en prestados, avían llebado, por julio de beinte y siete, que entonçes es quando paso a Lvtreque a Ytalia.

A la qual es menester que tornemos, y digo que las tomas todas de pueblos que quenta en este capítulo nuestro autor, todas pasaron de otra manera de como él lo dize; porque Bosco, quanto a lo primero, fue eçelentemente defendido por el capitán Ludibico de Lodrón; y Alejandría, con no tener casi guarniçión ninguna, se defendió asímesmo muy prinçipalmente de sesenta milI honbres que avía en aquel exérçito, y de quarenta y dos pieças de artillería con que batían el pueblo. El qual después de tomado, es berdad que fue Lutreque sobre Pauía con todo su canpo, y abiéndola batido, como el Jobio dize, se le rrendió Ludivico Barbiano, capitán de aquella guarniçión, que tanbién hera ytaliana, y estando en la tienda de Lutreque, ya rrendido el pueblo, pues se abía rrendido el que lo tenía a cargo, entraron los enemigos en el lugar rrendido ( cosa que muchas vezes an hecho ya françeses y es muy ordinaria suya), y saquéanlo como si lo vbieran tomado por fuerça de armas, y hizie-ron en él no las crueldades que dize el Jobio, sino tantas más y mayores, que avn tengo asco de bolbellas yo a la memoria. Pero por éstas bien es qu'el Jobio pase de presto, pues él quiere que le devan menos los tenplos y los saçerdotes de Pauía que los de Rroma, adonde nunca se tocó a honrra de monja a Dios consagrada ninguna, / que yo sepa, como en Pauía. Y es lo bueno que dize, que musiur de Lutreque trauajó lo que podía por defender la honrra de las mugeres, como quiera que, hasta pasados ocho días, nunca le movieron aquel capitán ( que de suyo sin esto hera ynexorable) lágrimas, ni vozes, ni gritos, ni otras cosas, que avn agora escriuiéndose, haz en dar acá adentro vn buelco, acordándose de la miseria vmana.

Y puédese bien ber, si en ocho días basmvan sesenta milI honbres a destruir toda y talia que tuvieran en sus manos, saqueándola; dígolo para el rremedio tan a propósito que dio Lutreque, después de pasados los días. Vna cosa sé yo dezir al Jobio: que cada cosa en su tanto, fue más cruel el saco de Pauía qu'el de Rroma, y más mugeres desonrradas, y más saçerdotes muertos y heridos, y más gente destruída. Pero no se acabaron mis espantos en el capítulo pasado, por que tanvién en éste tengo rraçón d'espantarme cómo el Jobio, çiendo cosa tan de su apetito, no hizo mençión en este paso de la toma de Génoba por los françeses, que dende Lonbardía enbió gente Lutreque a ello, y se hefetuó, por guardallo para lo contar muy adelante por vía de rrecapitulaçión, y dexando burlado al tienpo presente, hizo banquete al por benir de lo que no le perteneçía.

1
Add.: con las faltas que en esto haze el Jovio Volver a (1)
2
 Mut.: los. -Volver a (2)
3
Del.: d'élVolver a (3)
4
Mut.: EmperadorVolver a (4)
5
Mut.: mesmo Carlos: Emperador. Volver a (5)
6
Mut.: Emperador. Volver a (6)
7
Mut.: Emperador. Volver a (7)
8
Transp.: es menester Volver a (8)
9
bolber al Jobio. Volver a (9)
10
Mut.: de Jacob, mas qué digo. .: otra era su pretensión. Volver a (10)
11
Del.: rrey. - Volver a (11)
12
Mut.: Emperador. Volver a (12)
13
12 Del.: de más y. Volver a (13)
14
Del.: de. Volver a (14)
15
Mut.: E Add.: desde Valladolid a dos de agosto dç aquel año.  mperador. Volver a (15)
16
Transp.: en que avía mandado poner. Volver a (16)
17
Del.: he Volver a (17)
18
Mut.: Emperador. cha la carta. Volver a (18)
19
Del.: asímismo. - Volver a (19)
20
Del.: que quán bien. Volver a (20)
21
Mut.: Emperador.Volver a (21)
22
Del.: les.Volver a (22)
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