Capítulo Veinte y Quatro

. . .y se la ofreçía como hombre que quería perdonar a su patria, y que no quería que aquella rrepública padeçiese por causa de algunos malos que la alborotauan. y en otra parte d'este mesmo libro dize, no sola vna vez, que el mesmo Sumo Pontífiçe se contentaua con muy onestas condiçiones y mui saludables para Florençia y que los dexaua en su liuertad como al pressente estauan, con que le dexassen el derecho de çiudadanos a los Médiçis sus deudos, y gozar de las rrentas de su patrimonio, y que fuessen admitidos a las dignidades y ofiçios públicos, y que le rrestituyessen a su sobrina que estaua en Florençia, y que aquella rrepública no se metiesse en quitar la liuertad eclessiástica y dezmar los venefiçios por su propia autoridad, y que ansí mesmo sus 6 armas de los Médiçis que los florentines auían traído de sepulcros y lugares públicos y particulares se tornasen a poner como antes estauan, y luégo tras esto torna nuestro Paulo a tratar del camino que lleuó el de oranje con su exérçito hasta llegar y sitiar a Florençia. Y dize cómo fue este campo sobre algunos lugares antes de llegar en el territorio florentino, que estauan ( siendo de la y glesia) rreuelados al Papa, y quenta cómo en v no d'el1os, que fue Yspelo, mataron en la toma d'él al maestre / de campo Juan de Urvina, al qual ensalça todo lo possible, y no sé por qué segund su pluma 1o ha tratado antes. Mas en fin, quenta que fue hombre de gran fama, lo qual dize que no alcançó por nobleza de linage sino por sus ualerosos hechos de la guerra, y después viene a tratar de otros lugares que se tomaron y entre ellos quenta la toma de Perossa, çiudad prinçipal y nombrada, y luégo adelante va contando el camino del exérçito, y cómo  españoles a Cortona ya Arezo ya otros lugares, y cómo en fin llegaron a Florençia, y de çierta escaramuça que uvo al al sentar del campo sobre aquella nombrada çiudad, y cómo los de fuera no perdían el esperança de ganalla, ni los de dentro dudavan del feliçe subçesso, y luégo vltimamente quenta todos los capitanes muy despaçio que se hallaron en este çerco con el prínçipe, y a todos los halló ytalianos, que no pone de otra naçión ninguno. Y con esto da7  su libro rremate, se hizo esta historia para venderse en almoneda tal le tengo, porque primero que este rremate, se hizo esta ystoria para vendersse en almoneda, donde se suelen  rematar todas las cossas; y no llamo venta la del libro, porque eso po fuerça se a de hazer siendo impreso, sino sl de su pretensieon es bien que vengamos./

Y antes que ninguna otra cossa 8, començemos por el comienço que trata, qu'es9 la venida del Emperador la primera vez en y talia. Para lo qual dize que fue menester qu'el Papa se conçertase primero con el Carlos 10, da a entender que sin este consentimiento no se pudiera hazer el bicige. Grande 11 engaño. Pero mucho mayor lo que tras esto dize: que la causa porqu'el Summo Pontífiçe se ligó con el Emperador e vino en querelle cororençia no sólo como primero lo tenía, pero haziéndole particular señor de la Toscana a él ya sus deudos perpetuamente. y tratando otra vez esto 12, digo que nadie no 13 bastaua a estorbar el biaje entonçes en la tierra 14 al Enperador por vía de contraste e ympedimenros humanos. Porque en Ytalia exérçito no avía 15 que lo impidiese 16; todos estaban 17acabados en Nápoles asi el el campo françés como el pontifiçio y tanbién el florentín, sin quedar allí cosa que diese desgusto, si no es en la rribera de la mar dos o tres pla\as que de allí a poco binieron a poder d'españoles. Y estauan entonçes los de aquellas plaças tan fuera d'ellas, que más se podía dezir estar en rrincones escondidos que no en lugares públicos. Y en Lonbardía asímesmo el françés ya estava rroto, con  tierra sino v nos pocos d'esforçianos y otros tantos veneçianos, que en biendo rrotos a los françeses pasaron el rrío Ada y se bolbieron y 18 tornaron a sus términos. De manera qu'en toda Yta:lia (çérquese en rrededor toda la mar d'ella y atrabiésense los montes que la dividen de Alemania y de Françia), no avía exérçito formado, ni honbre de armas françés, ni ynfante suyo, que pudiese defender el paso, no digo al Carlos 19 pero a vn prínçipe qualquiera por particular que fuera. Ni tanpoco el Papa de nuevo lo pudiera hazer, porque alliende de no tener aparejo ni dinero para ello, por los grandes gastos pasados y le faltava esta comodidad 20, le faltava ranbién el tiempo, porque quando los vltimos françeses fueron rrotos, se alIaba el Emperador a la lengua del agua en Barçelona. Y avnque hubiera t:iempo, no avía pordónde pasase el exérçito d'enemigos, como fuera es Lonbardía, por donde hera el camino, estaba ella vitoriosa y 21 llena de las bitorias españolas, y ningunos enemigos pudieran por ella pasar seguramente, espeçial acudiendo allí luégo, como acudió, el mesmo Carlos 22con el exérçito que d'España traya y que de Alemania tanvién le vino. Todo lo qual se dize a propósito del desconçierto del Jobio, al qual le pareçe que sin el consentimiento de Clemente, no pudiera el Carlos23 pasar a su jornada. De lo qual saca otra conclusión tan falsa como la primera: y es dezir qu'el Papa consintió en esta venida (avnqu'estava ynjuriado del Emperador), porque le rrestituyese a / Florençia. y verdad es que en la capitulaçión así se trató, pero si se prometió esto fue sin neçesidad ninguna qu'en el Emperador vbiese, sino solamente vn querer agradar al Summo Pontífiçe y mostralle por obras cómo las pasadas no avían sido hechas por su mandado. Pero esto tanpoco no bastara para mober al Emperador a oprimir a Florençia y forçalla a mudar rregimiento, porque quedara dañada en tal caso la conçiençi del 24 que simpre tuvo tan limpia como es notorio que la tubo el Carlos25. Pero júntese con esto la rrazón que tuvo el Emperador para bo1ber la gouernaçión de Florençia en otra forma de la que hasta allí avía tenido, avido rrespeto a la rrevelión que contra él el yugo ymperial (cosa harto perbersa), pero lo que más es, para enbiar a Nápoles exérçito para26 ocupar las tierras patrimoniales del mesmo 27 Emperador, aviendo hecho antes qu'esto otras muchas gentilezas y rrebeliones, dende que el año de veinte y v no començaron España y Françia a litigar sobre el ducado de Milán. y está a cargo del señor del feudo proveer de la más conbinient:e manera de gouernaçión a los lugares del mesmo 28 feudo,  y seis, se avía mudado por mandado del Emperador el rregimiento de Sena, vezina a Florençia, y quitádolo /a los Petruçios, porque convenía así a la mesma cossa feudal, y considerando todo esto y el conplaçimiento del Papa ( que no se puede negar que se tuvo tanbién quenta muy prinçipal a esto), y hechas sobr'ello más de dos consultas para seguridad de la conçiençia ( de las quales sé yo que ninguna notiçia tuvo el Jobio ) , se determinó el Emperador que en la Toscana, parte del feudo ymperial de y talia ( sinenbargo de la bana libertad que de los pasados emperadores pretenden, la qual ningún emperador pudo por donaçión ni venta conçeder a Florençia en perjuiçio del mesmo ymperio) estuviese sujeta a vn solo señor para el dominio vtil, quedando el direto y lo que más él en esto probeyese çerca del Emperador. y con quánta rrazón todo esto se hizo 29, más de propósito se verá en los A nales si ellos se vieren algún tiempo.

Agora en éste no tratemos más d'esta materia, si no es en qu'es así qu'el Papa enbió a Barçelona los ofreçimientos qu'el Jobio dize, y el Emperador hizo asímesmo los qu'están contados y se asentó y capituló ( entre otras cosas qu'en los Anales se berá) que los Médizis (dados por rrebeldes por los florentines) fuesen rrestituydos en sus casas y de sus pasados, y que aviendo de mudarse ( como en echo de verdad se mudó después) el rregid'ella Alejandro de Médizis, y lo casaría con Margarita, su hija natural, como todo a la letra / se cunplió. Después de todo lo qual, y de hauer pasado ya el Emperador en Ytalia, estando en Plasençia, dize el Jobio que le tomava codiçia al Emperador del estado de Milán, tan grande, que pareçía que le hazía titubear, poniendo en duda si cunpliría lo capitulado çerca de la paz de Ytalia. Dicho, çierto, de desconçertado juiçio, porque ni la hermosura de aquel estado, ni la neçesidad d'él, que çiertoes grandísima (para el prínçipe que quisiere tener negoçios en Ytalia y conseruar qualquier otro estado que  rador su propósito. Esto 30 ya se bido y por esto no dize vien. Lo que quiero dezir es31 que ninguna cosa bastó en esta vida a hazelle 32 estar tibio al Emperador en lo que vna vez hubiese prometido. Lo qual ni sus amigos ni enemigos, que tubo hartos de los v nos y de los otros, lo pudieron jamás negar. Y si supiera el Jobio o cayera quántas vezes dio el Emperador este estado durante su vida a pedimiento de los mesmos33 amigos y enemigos suyos que agora dezíamos. Con que si se pudiera dar caso ( que no puede)34, avía de dar antes vn pedaço d'España, si se pudiera hazer 35, no dixera lo que dize. Y no lo digo por las vezes que se prometió este estado  hijos del v no y del otro se casasen; ni tanpoco lo digo por la vez que agora de aquí a poco tienpo36 lo bolvió al duque Esforçia, sino antes de todo esto, y si no vbo v. hefeto esta dádiba que quento, fue / porque Françisco Esforçia en aquel tiempo no murió quando estuvo muy 37 doliente, tan çerca d'ello qu'estuvo sin 38 esperança de vida. Y tanbién porque en aquel mesmo tiempo no se avía determinado el negoçio de su rrebelión y esperábase lo v no a lo otro para que vbiese hefecto el prometimiento hecho a pedimiento de veneçianos y Papa en caso que qualquiera de los dichos dos casos suçediese. Pero es toda esta materia de Añales y más prinçipalmente de la corónica ynperial, y así se puede hasta entonçes quedar esta cosa.

Y39 viniendo a las que más trata Paulo Jobio, digo que del mesmo jaez es lo que luégo dize después d'esto, que el Emperador se movía a dar la paz a Ytalia quetenía prometida ya rrestituir a Françisco Esforçia en su estado*sin enbargo de su título de amigo y duque*, mobido para ello de la guerra que los turcos hazían en Austria y

del çerco que tenían puesto sobre Biena, cabeça de aquel estado, no   acordándose este ystoriador ya que quiso tomare ste ofiçio 40, de la concordançiade los tiempos, qu'es vna de las más neçesarias partes de laystoria. Porqu'el turco entró por aquella probinçia qu'el Jobio dize, y puso çerco a la Viena qu'él quenta  a su Costantinopla a diez y seis de otubre. y el Emperrador quando 41 partió de Plasençia, dond'estuvo do mesespoco más o menos, no avía memoria de turco en Avstria ni en su vezina Vngría, de manera / que la paz,que después en Volonia dio a Ytalia, que fue por el prinçipio del año siguiente de treinta, y el bolber el estado de Milán a Françisco Esforçia, fue quando el mesmo Enperador estaua trivnfando en la mesma42 Volonia, hecho el 43 señor en hefeto y virtualmente de toda Ytalia, sin tener vn enemigo en ella, si no fuese en los Coraçones dañados de algunos. Y éstos yo sé que heran pocos, a los quales ningunas buenas obras, con ser las mayores qu'ellos pudieron desear, les pudieron haçer44 rronper su dureza, que no sé cómo ni por qué causa se les avía entrado en las entrañas.

Y como dixe en el sumario, después d'esto nuestro autor salta al agua y quenta el desdichado caso de Rrodrigo Portundo, y de las galeras españolas que llevaba a su cargo, y de 45 cómo Andrea Doria, quando lo supo, tuvo grande enojo y codiçia de vengar aquel daño. En el quento de lo qual quenta46 dos yerros notables: el v no dezir que de aquella presa y despojos avidos en aquella vitoria enbió Barbarroja a Costantinopla vn presente al Gran Turco; lo qual es falsísimo, porque ni entonçes Barvarroja trataua con el t!urco, ni tenía ni pensava tener con él que ver jamás, ni pensava tan poco bolver en ningún  de aquel gran señor, hasta que después pasaron algunos años, quando se començaron por nuestros pecados los tratos para esto, que no fueron de tan poca ynportançia ni trayan consigo tan poca dificultad, que no dudó harto Barbarroja d'ellos, / antes que concluyese su negoçio y su asiento con Solimán señor de Turquía. Pero todas éstas son cosas que se le pasaron al Jobio, como otras muchas. y la segunda es dezir que por vengar a Portundo bolbió aquel berano Andrea Doria hazia poniente; y no ,bolvió a eso, ni a cosa que tocase a esas venganças ( dejado lo común, enemistad que avía entr'él y cosarios hordinaria). A lo que bo1vió es a cunplir el mandato del Emperador, su nuevo amo y 47 señor, que aviendo quedado la costa d'España vaçía de defensa marítima por causa de la pérdida de las galeras d'España, le paresçió que volbiese su nuevo general de la mar a guardar, lo que rrestava de aquel berano, aquella 48 rrivera española,mientras se probeya de nuevas galeras, y misiones del Carlos 49, y de camino le paresçió acometer a Sargel, o Cherchelo como él le llama, y suçedió lo qu'él quenta a la letra, y después de todo esto trata de la partida del Carlos50 de Plasençia para Volonia, donde el Papa lo estaua esperando. y dize que dexa de contar lo de Biena, que en este tiempo acaeçió, quando el turco la tuvo sitiada, por pareçerle que se leerá confusamente, como quiera qu'es al contrario, que de contarse cada cossa en su tiempo ( como él lo haze) se sigue la confusión que en su y storia se bee. y tanvién en lo que quenta de aquella primer vista, qu'el Carlos 51 y el Clemente se vieroll a la entrada de Bolonia, ençima del tablado ( que para esto es / tava públicamente hecho), quedó engañado de sus ojos, porque no como él lo quenta, qu'el Papa súbito que vio al Enperador se le alegró el rrostro, porque otros que miraron mejor en ello que no él, vieron claramente que así como se fue el Carlos para el Summo Pontífiçe y se vieron, se le demudaron al v no y al otro los rrostros, no con turvaçión muncha 52 ni con enpacho, y pareçe que no hera posible menos, aviendo pasado tan grandes negçios entre anbos; y aquello ase de at!ribuir a vna 53 birtud, que no a faltado filósofho moral que le diese nonbre propio. Pero luégo tras aquello, que casi se puede dezir momentáneo (porque si más durara aquel ynpedimiento fuera defecto) 54 entró el alegría de anvos prínçipes 55 en sus caras, y aquel desenpacho y façilidad con que56 ó se vieron y hablaron 57, quando el v no llegó çerca del otro, y desde la entrada de Volonia prosigue este nuestro avtor la paz que luégo de allí a poco tienpo hizo con veneçianos y Françisco Esforçia, y de cómo el Emperador bolvió a este su estado de Lonbardía. En lo qual yo, çierto, quisiera qu'el Jobio gastara más palabras de 58 vn echo semejante; dón que fue hecho a vn deseruidor que avía sido suyo, y de vna cossa que le costaua 59 más de doze millones de oro y más de çien milI honbres, y entr' ellos balerosísimos y estimados capitanes y soldados, y perdonándole sobre todo su rrevelión, para que viese Ytalia y el mundo si aspiraba el Carlos 60 ala monarchía, como sus enemigos / lo publicavan y lo haçían derramar entre todas las naçiones de la tierra.

Y luégo se sigue en el Jobio las fiestas y juegos que en Volonia se hiçieron, antes y después de la coronaçión del Carlos 61. La qual quenta muy particularmente, contando asímesmo62 las personas que en ella se alIaron.Después de lo qual rrebuelbe sobre Florençia, contando63 el sitio qu'el exérçito ynperial le puso, que con 64 esto se acava este su libro. Pero todavía es menester, antes que quede sitiada, deçir dos palabras sobre otras tantas 65 que dize de pasada. y es la vna que muy de propósito da a entender, pero no da sino dízelo claro 66, qu'el Papa de buena gana perdonaba los florentines y alçava la mano del castigo y suje<s:ión, qu'el Emperador la avía prometido en Varçelona, por medio del ovispo de Vasona, con que tornasen a rreçebir los Médizis en su pueblo y les dexasen su derecho de çiudadano, y con otras livianas condiçiones que ya están dichas en el epílogo d'estos capít:ulos. Lo qual es burla notoria, porque dende67 qu'el Papa Clemente se vido ynjuriado y burlado de sus çiudadanos, hechados sus parientes los Médizis de aquella rrepública, y afirmó con el Emperador la sujeçión d'ella, nunca se dessitió vn solo punto d'esta pretensión, y al mesmo Clemente se le hazían por los florentines singulares partidos, estando él en Volonia y antes d'esto en Rroma ,y para esto 68 se le envió a Françisco de Portinario ya otros, con diversas legaçías y enbajadas, hasta tratallo los mesmos florentines particular y escondidamente por medio de algunos cardenales, y alguno d'ellos pariente del mesmo Summo Pontífiçe69, y nunca aprouechó nada. Verdad es qu'el Clemente sienpre pretendió qu'este señorío de Florençia se alcançase con largo sitio, y no en ninguna manera más70 rrigurosamente con destruyçión y saco de la mesma71 Florençia, y esto comunicó con el prínçipe de oranje, y vien secret:amente tratado, porque los soldados no entendiesen que avían de perder el esperança del saco, que hera la cossa más deseada d'ellos entonçes que se podía ymaginar. y avn estoy por dezirvna cossa, que no afirmo avnque tengo 72 yndiçios hartos 73 d'ella: qu'el mesm 74 Emperador se olgara d'este perdón 75, el qual faltando 76, no podía él hazer el suyo 77. Lo qual se pareçe más 78 claro porque después de çercada Florençia, vinieron los pobres florentines a ofreçer algunos partidos en que se yncluyan las cosas qu'el Jobio quenta, y nunca les fueron admitidos. Así qu'el prínçipe vino a çercar la çiudad ya señorearse de la Toscana en nonbre de su amo 79, y de camino, como nuestro autor lo quenta 80, fue tomada Perossa, qu'estava rrebelada a la y glesia, siendo del patrimonio d ' ella, y otros pueblos del mesmo estado que sentían lo mesmo, y entr'ellos fue Hispelo, en la toma del qual haze minçión el Paulo que fue muerto el maestre de campo y capitán Juan de orbina de vna herida de arcavuz, al qual alava de honbre muy / de guerra, aviéndolo desalabado ( a costa de su conçiençia) otras vezes harto en estremo81, y dize que el lugar qu'en la miliçia tenía lo avía alcançado por sus esforçados hechos y no por nobleça de linage, dando a entender claramente que le falta al de V rbina esta calidad, y es falso porque, avnque pobre ( digo su açendençia), pero 82 de casta noble, y de hijosdalgo tan cono çidos por tales en aquel pedazo de montaña que les cupo por morada, como el mesmo83 Jobio y qualquier otro hijodalgo ytaliano, y deviera d'estar vien çertificado de lo qu'escrevía, antes que quitara ni pusiera nobleças como le paresçió en su y storia.

A la qual tornando 84, digo que después qu'el exérçito entró por la Toscana, aviendo tomado los lugares y pueblos que ya están contados, se açercó todo el campo 85 a Florençia, y dexó de contar, como suele nuestro ovispo 86,la cautela de guerra de los florentines, qu'en este artículo tuvieron, la qual avnque cautela, no es87 de culpar sinode alavar, ofreçiendo entonçes v nos partidos fingidos como después los ofreçieron verdaderos, para qu'el campo se viniese deteniendo, y haziendo jornadas adrede perezossas, para que en diez o doze días que supieron sutilmente granjear por esta vía, se pudiesen mejor probeer de lo neçesario, así de vastimentos como en fortificar mejor su çiudad, y al fin llegó el campo al sitio florentino (avnqu'el Jobio no lo pone), a diez e seis / de setiembre del año passado 88 de quinientos y' veinte y nueve, y así allegado le 89 pareçió a nuestro autor de contar 90 todos los coroneles y capitanes qu'en este çerco se allaron en particular, y así pone aquí 91 vn grande número d'ellos, pero todosytalianos, porque de 92 las otras naçiones, española y alemana, no le paresçió a él que hera de hazer caso de sus superiores93, ni que se puede 94 contar por gente; sino 95 que vastaba dezir a bulto ( como lo dixo ), que abría en el campo seis mili españoles y alemanes, así a bulto ya carga çerrada 96 Lo qual prometo de hazer al rrevés en los Anales y de no pagalle 97 en la mesma moneda.

Y acabado el Jobio de sitiar a Florençia, dize que ni el prínçipe de oranje perdía la esperança de ganar la çiudad, ni Malatesta Vallón ( éste hera el superior98 prinçipal, capitán de los florentines, y tenía buena guarniçión de gente de guerra dentro) de defender la çiudad, y que abría buen suçeso en esta defensa, y ésta es cosa del aljava de las pasadas, porque si no se tubiera consideraçión a lo prinçipal que sienpre el Clemente pretendió, de que no se diese a saco Florençia, viera claro el ovispo Paulo 99 quán de poco momento hera el misterio de haver estado çercada aquella çiudad los meses que lo estuvo. Porque venido después el segundo campo d'españoles y alemanes, los v nos y los otros visoños, los v nos con don PeroVélez de Guevara, y los otros con el duque Félix de Vitenverga, juntados con estotros alemanes y españoles pláticos ( como después vinieron y se juntaron), no ay que dudar / ( según buen juiçio 100) de guerra, no sé yo el que en esto será el de Nochera) 101, sino que fuera muy fáçil, a lo menos no muy difíçil 102, el entrar por fuerça de armas en la tierra después de vatida y dada la vatalla y saquealla. Pero túvose sienpre esta quenta encubierta (y no mucho), de que aquel pueblo no padeçiese aquesta yltima calamidad. Porqu'el Papa para la firmeza del señorío toscano qu'esperava, pretendía no quedar aborreçido para siempre de sus naturales, avnque lo quedó después harto, y tanto quanto se puede encareçer. Pero Florençia se quede agora rrezién çercada, que quando fuere tiempo, nuestro Jobio y yo que voy en sus alcançes, sabremos rrebolber sobr'ella.

7

Add.: conclusión. Volver a (7)

8

Del.: rremate y yo por tal. . . (fol. ant.). Volver a (8)

9

Mut.: comienzoo que trata qu'es: principio en que trata de.Volver a (9)

10

Mut.: Emperador. Volver a (10)

11

Mut.: gran.  Volver a (11)

12

Del.: y tratando. . . Volver a (12)

13

Del.: no. Volver a (13)

14

Del.: en la tierra. Volver a (14)

15

Transp.: no avía exérçito. Volver a (15)

Add.: porque. Volver a (16)

17

Mut.: eran. Volver a (17)

18

Del.: bolbieron y. Volver a (18)

19

Mut.: Emperador. Volver a (19)

20

Del.: y le faltava. . .Volver a (20)

21

Del.: vitoriosa y. Volver a (21)

22

Mut.: Emperador. Volver a (22)

23

Mut.: Emperador. Volver a (23)

24

Add.: Emperador. ;Volver a (24)

25
Del.: que la tubo el Carlos. Volver a (25)

Mut.: que ayudase a. Volver a (26)

27

Del.: mesmo. Volver a (27)

28

Del.: mesmo. Volver a (28)

29

Transp.: se hizo todo esto. Volver a (29)

30

Mut.: como. Volver a (30)

31

Mut.: y por esto. . .: Es cierto. Volver a (31)

32

Mut.: hazer. Volver a (32)

33

Del.: mesmos. Volver a (33)

34

Del.: dar caso. . . Volver a (34)

35

Del.: si se pudiera hazer. Volver a (35)

Del.: agora de aquí. . . Volver a (36)

37
Mut.: tan.  Volver a (37)
38

Mut.: tan çerca d'ello. . .: que no tenía. Volver a (38)

39

Mut.: pues. Volver a (39)

40

Del.: ya que quiso. . . Volver a (40)

41

Transp.: quando el Emperador. Volver a (41)

42

Del.: mesma. .Volver a (42)

43
Del.: el Volver a (43)
44

Mut.: les pudieron haçer: pudieron.Volver a (44)

45

Del.: de. . Volver a (45)

46

Mut.: ayVolver a (46)

47
Del.: amo y. Volver a (47)
48

Mut.: la. Volver a (48)

49

Mut.: Emperador.  . Volver a (49)

50
Mut.: EmperadorVolver a (50)
51

Vut.: qu'el Carlos: quando el Emperador.Volver a (51)

52

Transp.: mucha turvaçión. Volver a (52)

53

Mut.: y aquel1o ase. . .: lo qual se deve atribuir a cierta. Volver a (53)

54

Del.: que no a faltado. . . Volver a (54)

55

Del.: de anvos prínçipes. Volver a (55)

Del.: aquel desenpacho. . . Volver a (56)

57

Add.: con mucha facilidad y desenboltura. Volver a (57)

58

Mut.: gastara más palabras de: se detuviera más y encareciera. Volver a (58)

59

Mut.: dón que fue hecho.. as sí en respeto de quien lo recebía que era Volver a (59)

60

Mut.: Emperador. Volver a (60)

61

Mut.: Emperador. Volver a (61)

62

Mut.: contando asímesmo: nombrando. Volver a (62)

63

Mut.: escriviendo. Volver a (63)

64

Mut.: que con: y. Volver a (64)

65

Mut.: otras tantas: lo. Volver a (65)

66

Del.: y es la vna. . . Volver a (66)

67

Mut.: desde. Volver a (67)

68

Mut.: lo qual. Volver a (68)

69

Mut.: mesmo. . .: Papa Clemente. Volver a (69)

70

Del: en ninguna manera más. Volver a (70)

71

Del.: la mesma. Volver a (71)

72

Add.: muchos. Volver a (72)

73

Del.: hartos.Volver a (73)

74

Del.: mesmo. Volver a (74)

75

Add.: sin. Volver a (75)

76

Del.: faltando. Volver a (76)

77

Mut: hazer el suyo: perdonarlos. Volver a (77)

78

Del.: más. Volver a (78)

79

Mut.: de su amo: del Emperador. Volver a (79)

80

Mut.: lo quenta: dize. Volver a (80)

81

Del.: harto en estremo. Volver a (81)

82

Mut.: avnque pobre. . .: era. Volver a (82)

83

Del.: mesmo. Volver a (83)

84

Mut.:a la qual tornando: Pues. Volver a (84)

85

Mut.: aviendo tomado. . .: acercándose. . Volver a (85)

86

Mut.: Jovio. Volver a (86)

87

Mut.: tuvieron la qual. . .: no son. . Volver a (87)

88

Del.: passado. Volver a (88)

89

Del.: y así allegado le. Volver a (89)

90

Add.: aquí. Volver a (90)

91

Del.: aquí. Volver a (91)

92

Add.: los superiores de. Volver a (92)

93

Del.: de sus superiores. Volver a (93)

94

Mut.: devía. Volver a (94)

95

Mut.: mas.  Volver a (95)

96

Del.: así a bulto ya carga çerrada. Volver a (96)

97

Mut.: le pagar.  Volver a (97)

98

Add.: y. Volver a (98)

99

Mut.: ovispo Paulo: Jovio. Volver a (99)

100

Add.: en las cosas. Volver a (100)

101

Del.: no sé yo el que. . Volver a (101).

102

Del.: a lo menos. . Volver a (102)

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