Capítulo beinte y Seis

De la continuaçión del sitio de Florençia y de los conçiertos que sin efecto algunas vezes se trataron entre florentines y Papa, y de algunas escaramuças que en aquel çerco pasaron, y de la toma que hizieron españoles de los lugares Lastra e Ynpoli, del territorio florentino 1. Lo que rresta d'este libro beinte y ocho, qu'es dende 2 el capítulo quinze basta el treynta y seis qu'es el final, lo gasta Paulo Jobio en el çerco que dejamos asentado sobre Florençia, y acaba el libro con la tomada 3 de Ynpoli, pueblo rrazonablemente fuerte de florentines, con lo qual acavaremos tanvién nosotros este capítulo, Presuponiendo primero dos cosas (que falsamente cada momento tray 4 nuestro autor en la boca de su Ysroria en las5 tocantes a Florençia): yes la vna6 que los vezinos populares7 de Florençia / heran los que davan causa a esta guerra, defendiendo como él dize vanamente el nombre de libertad, y que los nobles 8 de aquella rrepública estavan de otra opinión muy allegados a la del Papa, lo qual todo pasa al contrario.

Porque, quitados algunos çiudadanos que heran vien pocos, Y éstos estavan fuera de Florençia, en el campo o en Rroma con el Pontífiçe d'ella, todos los demás sentían y tenían vn mesmo pareçer, y entr'ellos buena parte de los parientes de la mesma casa de Médizis, por defender su libertad, qu'el Jobio llama vana, que no sé yo quál será a su quentala maziza, si es banidad defender vna rrepública el bivir según forma d'ella, sin rreconoçer señor particular sino al supremo, y defender aquella horden de gouernaçión con que dende el naçimiento de aquellas muraças avían bivido. Y en fin, lc pareçe a este autor (a quien le parezen todas las cosas a su dispusiçión) 9 que tener amo o no teneuo y 10 bivir libremente, es cosa de ningún hefecto, juzgando él por bana toda la filosofía antigua y moderna, digo la moral, que nos pone por rregla vnibersal en sus preçetos que todas las rriquezas criadas no se ygualan ni es bastante preçio para conprar con ellas la libertad de vn honbre, quánto más la de tantos y de tan prinçipal rrepública y estado 11. Pero no se entiende ni entra en esta libertad el bibir libremente para los viçios y sin cabeça / y superior, que por esto saque el supremo, qu'es el Emperador, y entonçes tanbién éste puede mudar, si be que conviene la forma de gouernaçión de aquella rrepública.

La otra cossa que çerca d'esta materia florentina le hallarán cada ora entre las manos al Jobion 12 es que los fIorentines tenían esperança de buen suçeso, así como los sitiadores tenían el mesmo, de adonde saca vn corralario bien engañoso y no berdaderamente sacado de la conclusión, qu'es dezir 13 qu'el prínçipe d'Oranje no quería batir la çiudada por el rrezelo que tenía de no poder hazello cómodamente, de arte que pudiese salir con su yntençión y enpresa y tomar el pueblo. Sabiendo como save toda la Ytalia d'entonçes, y harta parte de Europa de la que negoçia y tiene tratos e ynteligençias en la mesma probinçia, que la rrazón de durar el sitio de Florençia honze meses, y de no ser tomada y saqueada con façilidad, a lo menos no con muy notable dificultad, fue querer el Papa (por cuya horden se huía esta guerra por mandado del Emperador) 14, qu'este negoçio se llevase con aquella templança que se llevaba, avnque fuese a costa de mucho dinero como lo fue, que se consumía en la paga de los soldados 15, y no se hablase ni tratase en ninguna manera por bía de vatería y vatalla. Y lo prinçipal que se tratava hera qu'este trato estuviese secreto a los soldados, que engolosinados con la esperança del saco (que fuera vno / de los prouechosos que se avían hecho en Ytalia), pasasen con menos pesadunbre aquella prolixidad del sitio y peleasen de mejor gana y no se enfadasen con la largueza.

Porque de otra manera, muy visto está si después que binieron los soldados bisoños españoles con don Pero Vélez y los alemanes con el conde Vautista de Lodrón (porque el duque Félix de Vitenberga que los avía traydo 16 se avía ya buelto Alemania) si pudiera tomarse la çiudad sin mucha pesadunbre, acreçentado el exérçito de la manera qu'está dicho. Y si en esto m'engaño o no, de buena gana lo dexo a quien mejor lo entiende que yo, como entienda d'esta algarabía de la guerra, que lo será algaravía para quien no lo entiende 17. Y a las dos cosas que tengo dichas del lobio se puede añadir Otra terçera, qu'es que si se mira en todos estos capítulos, se allará qu'en todas las cosas suçedidas en este çerco, escaramuzas, correrías, escoltas, tomas de pueblos de florentines, y todas las demás semejantes y no semejantes, en todas no nonbra Otra gente, así capitanes como particulares, sino a sus 18 ytalianos; ni más ni menos 19 como si aquella çiudad no estuviera çercada de otra naçión, y quando biene a nonbrar alguna vez alemanes o españoles, es a cavo de muy gran rrato y por muy gran milagro, y a cossa bien desbiada de la materia prinçipal de que se trata, Que me pareçe (no sé si lo conparo bien) a vn barquillo pequeño / en la mar que se ve de muy lejos de vn' grande y poderosa armada, que casi no se haze caso ni miran en él los vnos ni los otros, *... más que nos [hon-] rrara y [en] tan pequeña manera se mentan [ ?] de españoles y alemanes toda importancia dexa para sus italianos*. Que quando la persona lo considera, y lo mesmo creo que les aconteçerá a todos los que leen la ystoria jobiana, qu'él llamó de su tiempo (que mejor llamara de su cabeza), no puede algunas vezes dexar de tomarse vna nezesaria cólera, avnque otras vezes tanvién confieso que me causa vna ynportuna rrisa.

Y porque todo no se nos pase en lo vno ni en lo otro, dezendamos a las particularidades que trata en estos capítulos, los quales no avía neçesidad de ser sumados20 como los demás, porque los prosupuestos que agora acavamos de dezir, vastarán por suma. Y digo que después de aver siliado el lobio a su plaçer a FIorençia, y puesto el quartel de los españoles en el más seguro puesto, y a los ytalianos en el más peligroso, siendo todo al contrario, porque a la naçión española de astuçia y21 de propósito (como a gente que ya se save por qué se haze esto hordinariamente) se le dio la más peligrosa estançia y la más junta a la muralla. Trata luégo de las escaramuzas que pasaron entre los de dentro y los de fuera, y en vna d'ellas, qu'es en el capitulo diez y siete, trata de quando Estéfano Colona salió vna noche a dar en los ynperiales con mucha gente florenlina, y de la22 de guarniçión que avía dentro, y quenta allí grande matan que hizieron los florentines, / y que si no fuera por vn ganado que se soltó de vn corral (y es cosa de corral el contallo de la manera que lo quenta) 23, que , alió dando bramidos y desbarató a los de la çiudad, que IVn se hiziera mayor matança y mayor desbarato, y que asi los florentinos bolvieron muy vitoriosos al pueblo, dando todos muy grande alavança como autor d'este hecho al Estéfano Colona Y es el caso que cn aquella escaramuza o encamisada (o como la quisiere él llamar24, de aquella noche) no vbo más espeçialidad que en otras muchas que de poco efecto se hizieron por los de Flo rençia, sino que se le antojó al lobio gastar en esto más tinta y papel; y quiçá debio de causallo que como ello paso de noche lo devio de soñar Y si llama vitoria de florentines aquélla, gozense mucbo en buen ora con ella, todas las vezes que se acordaren de aquel hecho Y para que se les acuerde mejor, les acuerdo yo a ellos que fue a veinte y ocho de novienbre del año de veyn'e y nueve, y avn les puedo tanbién acordar eomo después de muertos aquella noche beinte o treynta d'ellos de la barraganada (que no fueron la mitad muertos de la gente contraria), los fueron los çesarianos siguiendo hasta ençerrallos en la segurida y sonbra de Florençia

Pero bengamos ya a la tratança25 de la toma de la Lastra, lugar fuerte de florentines (para que se vea bien quán avorreçible nonbre le es el español al labio). Dize, pues, que al prmcipe le pareçió que se tomase la Lastra / y que enbió sobr'ella, y qu'estavan dentro para la defensa tres capitanes qu'él nonbra, yen este nonbramiento haze dos cosas, y ojalá con ellas solas en este caso se contentara La vna, que no pone el número de la gente que tenían, y la otra, que dize que Ferrucho les avía prometido de socorrellos luégo con vastimento y muniçiones Todo dicho a hefecto que los lectores tengan en este yntento26 al lugar por desprobeydo y mal guarneçido Y es así çierto, que avía en él nobeçientos ynfantes ytalianos, que haziendo lo qu'eran obligados, podían defender la Dlaça que teman a cargo, a vn canpo de veinte mill honbres, como le será notorio a qualquiera que entendiere las cosas d'este exerçiçio militar y 'ubiere notiçia del pueblo que tenían tomado a cargo el defendello27.

Y en quanto a lo segundo, cs cosa donosa, como si huviera sido tomado por hanbre, asi haze mençion de vas imentos, aviendo estado solos día y medio sobre aquella fuerça, y teniendo dentro (pues quiere el labio que todo lo digamos)28 harta probisión, y que avnque no tuvieran ninguna, vastaba la qu'ellos salían a rrobar cada dia, para mantenerse muchos meses Porque d'estos rrobos con que se estorvaba el vastimento que venia al campo ynperial (porque todo lo salteaban los de la Lastra), naçió la causa, porqu'el prmçipe envió a tomalla Y para esto dize nuestro novocomo (que creo que mejor le quadrara nuevo cómico) que envió la ynfantería / españolael prmçipe a este negoçio (que no se puede sin cólera, y no pequeña sino muy grande, leer 29 este autor quien supiere lo que paso, y ver 30 con qué yntençión trata las cosas), porque dize que fue sobre la Lastra la ynfante ría española, por dar a entender que toda ella fue a este negoçio Y presupone y describe el número por este tér mino que e dicho, *llamándole la ynfanterí, española absulutamente*, porque se entienda ali de los que no le entienden a él Y para conplir tanvién, con los que le entienden, no dixo tanpoco toda la ynfanteria, por poderse escapar, como aquel saçerdote de Hércules de quien se quenta que jugaua con la mano derecha por si y con la izquierda por su adbersario Y asi, para poderse escapar con vnos, no dize toda la ynfantería, y para hazer creer a otros lo contrario, dize que fue la ynfantería española a tomar la Lastra, avnque según el rrigor del bocablo bien beo que se a d'entender toda la ynfantería, pero él haze para conplir con todos semejante maoera de discriçion 31

El caso es que para aquel negoçio enbió el prínçipe solos mili soldados españoles, y llevó Cargo d'ellos y de la enpresa el capitán Rrodrigo de Rripalda, con los quales fueron asímesmo 32 dos mili alemanes. Y dize el Paulo que allegados los españoles, que fueron rrevatidos, y qu'entonçes envió el capitán al prínçipe por artillería y por más gente, el qual dize 33 que se la enbió, y le envió asímesmo 34 dos mili alemanes. Y es esto 35 como todas las / demás 36 cosas d'este honbre. Lo que pasa es que los alemanes y españoles todos salieron juntos del campo, y digo en vn día, y los vnos y los otros se detuvieron en ganar vna casa fuerte qu'estava vna milla poco más o menos antes del lugar, dond'estava vna poca de gente que con gran façilidad fue desecha, en el despojo de la qual se detuvieron los alemanes algunas oras, y los españoles, que caminaron delante y llegaron primero, pusieron algunas escalas para subir al pueblo, y fueron rrevatidos , como el lobio dize, avnque casi que37 en el comienzo del negoçio se vido luégo la fortaleça del pueblo, y para que las gentes que no lo saven crean y enliendan que no vastaron los españoles solos a tomar la fuerça, dize que enbiaron al campo por alemanes para su socorro, aviendo salido todos juntos como he dicho, y aviéndoles dado el prínçipe quando salieron dos pieças de harlillería, que avn entonçes no heran llegadas, pero como llegaron, y los alemanes lo mesmo, hizieron su batería por la parte d'ellos, y con hazella rrazonable, los tudescos no pudieron entrar hasta que los españoles sin vatería, sino a escala vista, entraron por la otra parte, y tomaron y ganaron muy esforçadamente aquel pueblo. Y para escusar los de dentro d'esta flaqueza  (que avn si supiesen vien los que leen esto quánta fue, se espantarían), dize el autor que desmayaron / (que desmayo le llama lo que avía de llamar Otro nonbre, que yo tanvién por guardar la oneslidad no llamaré)38 de ver que Ferrucho no les avía socorrido de pólbora y mantenimientos; que 39 si estando peleando con los españoles ençima de la muralla, y defendiendo que no les entrase, se acordavan de comer y se desmayavan por no tenello, no hera muy malo que otros quando se desmayan no se acuerdan d'ello- En fin, los desmayados fueron muertos y desvalijados, y tomado el pueblo. Y es de notar quán por la posta corre luégo a rrienda suelta por la vitoria que huvieron los mesmos españoles de allí, quando viniendo de allí a poco 40 el socorro, que venía (al41 lugar ya tomado) de ynfantería y cauallería en gruesa cantidad, viniendo a cargo lo vno 42 del capitán Montacuto y lo Otro del capitán Arsulaño, salieron a ellos y los mataron y desbarataron, y huyendo se escaparon los que pudieron, y acabados estos dos aconteçimientos e bolvieron al campo sin pérdida de vn solo honbre. Y quenta más adelante que Hércules d'Este, hijo del duque de Ferrara, que los florentines tenían elegido por su general, y por su ausençia rregía aquel cargo Malatesta Ballón, envió gente con el conde Rrangón a los de Florençia, y que no fue él en persona por conplaçer al Emperador Pero que no se pudo acabar / con él que no enbiase gente. ¡Miserable Jobio!, que ni él sabe en esto lo que pasó, ni las desculpas qu'el ferrariense dio al Carlos43 sobr'este negoçio, ni los descargos qu'él envió a Florençia, ni el propósito de la gente de Rrangón. Y métese en hablar en todo aquello que no entendió ni supo, pero entenderse a en las ystorias y corónicas Carlescas44. Y hasta la quenta de los años (hesas pocas veçes que la pone) acordó el ovispo que hera vien herralla, porque dize luégo en començando el capitulo beinte, que pasado el año de mill y quinientos y treinta, fue elegido Rrafael Gerónimo por supremo magistrado de la rrepública florentina, durando el sitio de aquella çiudad. Y es ynposible, porque a la quenta jobiana hera el año de treynta y vno, pues dize pasado el año de treynta, y no hera sino el mesmo de treynta, porque en el postrer terçio de veinte y nueve se puso el sitio, y a los primeros días de agosto siguiente, que fue en el de treynta, se acabó y concluyó aquel negoçio y quedó Florençia y la Toscana toda hechada a vna parte, y después de todo esto que a contado, pone la venida de don Pero Bélez con los españoles visoños a1 campo, y engáñase, porque muchas, o a los menos algunas de las cosas que a contado, suçcdieron después de aver allegado el don Pedro; y avn de allí a hartos días, el qual llegóal canpo con su gente a quinze de henero d'este / mesmo año de treynta Y por no los dcxar mucho descansar en paz el Jobio, en haziéndolos reçién llegados, dize luégo quc despidió el marqués a çiertas conpañlas d 'ellos posque no quisieron yr con el Emperador Alemania, y ello asi fue como él lo quenta. Pero añade que fueron despedidos afrentosamente (por hechar su lançe, contra españoles), como si fuese afrenta la que me haze el que me tiene, onduzido a su,ldo en no qu,rer que gane más su salario. Bien es berdad que aquellos españoles despedidos, quon cl saco que speraban de Florençia no quisieron yr con su prínçipe, lo hizieron mal, pero d'este mal sacó la ventura después gran bien para , mesmo negoçio florentino, como a pesar del Jobio y de ytalianos45 se contará, ya que no quiso contallo en el libro siguiente, donde es la materia dello. Y estos despedidos y por despedir de quien tra[tamos] mostraron después vien quando Alemania y la christiandad los vbo menester, si rrehusaron la partida y el yr aquella probinçia y a la otra su vexina, quando vbo el peligro que corrió el cristianismo. Pero todo se le perdone a nuestro autor, con que luégo, vn poco adelanre, quenta vna piedad que hizo vn ytaliano (y d'éstas quente él muchas) 46 llamado Vitelo, que en vna escaramuza (que más fue qu'esto) donde los ynperial,s hizieron gran destrozo en florentines, / no quiso tomar al capitán Anguiloto rrendido (avnque se le rrendla), porque savia que lo avlan de matar, por averse pasado del Emperador a los florentines. Y qu'el otro le rrogó que le matase, y que asi lo hizo; y con conrar esto, le pareçe al Jobio que puede llamar a los de las otras naçiones bárbaros, y plugiera a Dios qu'en sólo este género parara el barbarismo dc alguna naçión.

Pero no se niegu, qué maravillas y alabanças quenta luégo en otra escaramuza del marqués del Gasto, del qual dize cómo yba muy señalado, y le conoçían todos por vna bandereta que IIcvaba en la lança, y otras gentilezas d'esta traza, que no son poso de agradeçelle, ni devieron de ser mal agradeçidas .por aquel generoso prínçipe', mas con todo esto, luégu de allí a poco contando el desafío que hubo entre los quatro florentines (y con rrazón hizo memoría d'éI por qu'éI fue acto solene en aqu,l género), dize al cavo, que se ynterpretó de aquel suçeso que los bençidos y vençedores avían de llorar, dando a entender que así suçedió después, como si hubieran quedado perdidos los ymperíales después del vençimiento, o como si éste se hubiera avido con grandísimas pérdidas y desastres, o como si quedaran tan desechos y quebrantados después de aver sujetado a la Toscana, que no avian tenido fuerças para rrespirar a nuevas empresas. /

Pero trátese agura de lo que nuestro auctor trata, qu'es de la prinçipal contienda y escaramuça señalada por la muerte de Barragán, valeroso capitán de ynfantería española. ! O Dios, y 47 qué cosa es ber cómo la quenta, y qué de cosas trastrueca! ¡Quántas calla! ! Qué de verdades se le quedaron en el tintero, y qué de ynconbinientes pone para contar por desdicha no aver habido los fIorentines la vitoria ! Mas digamos en ello vna sola palabra y quédese lo demás para la parte y obra donde conbiene, y que esté más de rraíz escrito esta escaramuça, pues48 que avnqu'el autor no lo dize, fue a los seis de mayo de aquel año de treinta, y fue vna de las solenes que en aquel sitio pasaron. Y para escribilla el Jobio dize de pasada qu'entre otras palabras que Malatesta Vallón dezía a sus soldados animándolos, hera que no se le 49 diese nada de los españoles qu'estavan confiados en el fuerte sitio de su alojamieoto. Y esto lo dirá el auctor çien veçes si fuere menester por su pasatiempo, y d'este talle pareçe esto 50; porque, como otra vez creo que51 he dicho, se les dio a los españoles el más peligroso asiento y el más çercano a los enemigos, y luégo contando la escaramuça de aquel día, después de otras galanías que trata sin / querer contar claramente cómo fue, y qu'el quartel español fue acometido por tres partes, por la delautera 51 y espaldas y por vn lado, dize y da a entender muy gentilmente que los fIorentines se tenían con los españoles de firme a firme hasta que les allegó de socorro çierta ynfantería ytaliana del capitán Andrés Gastaldo, sin querer contar la verdad el pobre honbre, porqu'este capitán Andrés quando allegó fue a socorrer aquel lado y parte solamente de las tres por donde heran acometidos los españoles; de manera que la cara y espaldas del quartel, sin socorro ninguno se quedó, y solas manos españolas fueron los que hizieron la rriza de aquel día.

Y que no hubieran venido los ytalianos para en socorro de aquella terçera parte, hiziera poco al caso y poco hizieron d'él los fIorentines, pues luégo en matándoles a vn capitán suyo llamado Pietro Conçio , se rretiravan y avn rretiraron lindamente. Pero en el hervor d'esta escaramuça, el Jobio (que sé yo bien que no la estava mirando) dize que se tenían los de Florençia muy bien con los españoles sin mostrarse ynferiores a ellos; lo qual es conposiçión de la suerte de las 52 pasadas sus cosas 53, pero ojalá con esto se contentara, más no quiso, sino dize / que en matando al capitán Varragán (que allí murió entonçes), que los ytalianos cobraron ánimo y esperança de vitoria, y avn da a entender que yvan en seguimiento d'ella. Yes así qu'el capitán Varragán murió de vna pieça de artillería, quanto a lo primero, y no de valor de enemigo ninguno; y quanto a lo segundo es tanvién de sauer que acudieron luégo quatro capitanes de ynfantería a la contienda (pero quien se llevó toda la alabança o la mayor parte d'ella fue el capitán Machicao), los quales no sólo hizieron estar en el peso que se estaba la pelea, pero luégo los hizieron rretirar yrretraer a grande paso. Y poco les duró éste, porque luégo de allí a poco 54 el rretirar paró en 55 correr y huír, derribándose y hechándose por las laderas de aquellas cuestas, y dexando muchos d'ellos las armas en aquel campo.

Y en este estado y punto (digo quando la rretirada antes del huír) fue quando llegó Andrés Gastaldo, de que tanta fiesta haze nuestro autor, el qual tanvién dize que murieron quinientos de cada parte aquel día, por ser tan buen arismético como coronista. Es el caso que en aquel negoçio murieron como çiento y treinta españoles, seis más a menos. Y de los / contrarios es çierto que murieron más çerca de mili que de ochozientos; pero el Jobio, por ygualar la sangre (que no sé según su condiçcón cómo la quiso ygualar con la española) , pareçióle de partillos por medio. En lo de los capitanes nos hizo honrra, porque de los ymperiales contó los dos muertos, que no quiso fingir otros, avnque de los fIorentines no pudo sostenerse 56 sin hurtar al número de capitanes muertos vn par o 57 dos pares d'ellos, porque sin los qu'éI nonbra aqui heridos y muertos, que fueron quatro muertos y siete heridos, murieron asimesmo 58 el capitán Marioto Corzo y el capitán Ascanio Piçinelo y otros muchos que mereçian tener el mesmo cargo de gente.

Pero pasemos d'esto y de otras cossas hartas que tenían no pequeña neçesidad de correçcón y vengamos a la enpresa y presa de Ynpoli, lugar fuerte del territorio florentín, qu'estava guarniçionado 59 con mucha más60 gente de guerra que yo podré dezir ni el Jobio callar, el qual negoçio se cometcó a don Diego Sarmiento, que fue con vna parte de la ynfantería española a hefetuallo y con otra parte de ytalianos de la coronalía de Alejandro Vitelo, el qual allegado a la tierra y batida por dos partes, a la segunda / hatalla de las manos fue entrado y saqueado. Pero, por avajar la estimaçcón de la jornada, dize este lonbardo que tenía poca defensa el lugar, aviéndola probeydo Françisco Ferrucho, comisario fIorentín, no sólo bien sino eçelentemente. Y sin esto , les avía entrado de socorro (quando apareçieron los enemigos sobr'ellos) treçientos soldados balerosos, con su capitán Borne de Luca, que heran de los de la guarniçcón de Pisa. Y el auctor , quando apunta algo d'esto, es por vnas palabras escuras y menguando la cantidad, y por vna manera dicho, que pareçe que no vbo lugar el socorro. Pero benido al conbate es muy bueno lo que dize, y da muy claro a entender que fueron más benturosos en la batería los españoles que los ytalianos, y que la hizo mejor su artillería que no la de los otros. Y al superior, y que tenía a cargo aquel lugar, házelo61 juez; y si para españoles fuera62, cosa conbiniente que lo fuera63, hiziéralo capitán, ceguedad de honbre, que64 no considerara que haze poco al caso el nonbre, pues hera superior de siete capitanes qu'estavan dentro! Y así65 él, como capitán y no como juez, defendcó al66 pueblo muy honrrada y valerosamente. Y avn 67 avnque le fue rrogado y persuadido, no vna vez ni dos, sino más número, / que lo rrindiese con honestas condiçiones, nunca lo quiso hazer. Pero para esto se nos atraviesa nuestro Davo terençiano que todas las bitorias de nuestra naçcón quiere perturbar, y dize (y si no lo dize claro, allá lo masca no sé de qué manera sin acavar de digirirlo) que con estos asaltos de Ynpoli, si se tomo el lugar fue porqu'estava ya medio asentado el rrendimiento, y por esto se descuydo el capitán que huía la guardia quando arremetieron los españoles. Y echándolo a este descuydo (por no descuydarse él de ponelle otro más fuerte apoyo)68, dize tanbién que se dixo qu'el capitán Orlandino avía traydo trato secreto con los ymperiales para entregalles el lugar, y porque en esto asímesmo 69 levantaha vn brabo 70 testimonio al otro pobre capitán (que avnque lo puso en duda, ponella en escrito perpetuo 71 es gran rruyndad quando no la vbo), échalo luégo por otro terçer camino, diziendo que se descuydaron los de dentro con el conçierto que se avía tratado, dando a entender que creyan que vbiera hefecto. Y todo, lo vno y lo otro y lo terçero, todas son cosas ynventadas 72 por el que ha ynventado todas las demás, que ni el conçierto llego al medio, quánto más al cavo. Y los ynpolenses y la guarniçcón d'ellos siempre estuvieron firmes en no quererse rrendir avn- / que vbo algunas opiniones entr'ellos; y los asaltos, si se dieron con furia, con la mesma fueron defendidos. Y allí murio en ellos vn capitán valeroso (avnque visoño) qu'el Jobio no deviera callar, pues tenía tantas partes, fuera de la de capitán, para hazer mençion d'él. Este 73 fue Françisco de Avila, dellinage y casta de los que ay d'este apellido en la çiudad del mesmo nonbre, cavallero esforçado y que avía suçedido en la conpañía de don Luis de Avila, su pariente, a quien poco avía que su74 magestad del Emperador lo75 avía pasado de la guerra al seruiçio de su cámara. Así que Ynpol fue balerosamente ganada, y con el mesmo halor (no se lo neguemos) defendida.

Y entrados dentro, pregúntole76 yo al Jobio: qué habían de hazer los soldados sino saquear el lugar? Ha visto él por bentura otra cosa, ni por ventura ase 77 oydo jamás* después de ganado vn pueblo por la fuerça de las armas ?* Dígolo porque encareçe mucho el saco y manera d'éI y dize que les quitaron a las mugeres hasta las ajorcas y anillos y nominas que trayan por deboçion, contándolo por crueza. Y no es muy bueno qu'este ytaliano 78 quente esto por cosa estraña, como si los soldados vbieran de dejar las joyas de oro por tomar las sartenes y calderas de las cozinas. Y en lo de los rrelicarios, yo le aseguro que como ellos tuviesen algún preçio por / rrazon de ser la obra d'estima, que sin mirar a las oraçiones que dentro tenían o rreliquias (por muy sanctas que fuesen), que se avían de aprouechar los soldados de aquel preçio, que a más qu'esto llega la codiçia soldadesca. Y no anda este buen honbre sino buscando modos cómo cargarnos, como si hubiese cosa más sabida en la guerra que los sacos, y en los sacos ninguna más que el aver todo lo que se puede coger de cosas de eso, y de seda, y paño, y otras semejantes. Pero de lo qu'él pareçe congojarse es que los ytalianos no se aliaron en este saco sino muy a la postre, porque no entraron en el pueblo hasta que los españoles estavan dentro, y quánto ganaron los de Ynpoli en esto y en ser saqueados por españoles y no por ytalianos, las otras naçiones que no sea ninguna d'estas dos lo pueden juzgar, y avn los mesmos ytalianos saqueados lo mesmo 79, quando an acontezido sello80 de sus naturales, porque como es notorio y la desbenturada yspiriençia se lo a mostrado, ninguna naçion, y meto en ella la turquesca, allega en ynpiedades y cruezas81 al saco y destruymiento de pueblos tomados por los mesmos ytalianos, y, lo que peor es 82, falta de rreverençia, qual nunca se a visto entre christianos83, a los tenplos y cossas sagradas. Sinenvargo d'él, ¡biba la gala del Paulo / Jobio, ovispo de Nochera, que en esta su ystoria canta!84. Hablo del vulgo de soldados de cada naçion, que de particulares y personas de quenta no la hay, según es grande; quántos85 soldados de lustre y 86 de gran y de gran valor alçanza la naçión ytaliana.

1
Add.: con los apuntamientos de las faltas del Jovio. Volver a (1 )
2
Mut.:desde. Volver a (2 )
3
Mut.: toma. Volver a (3 )
4
Mut.: cada momento tray: trae siempre. Volver a (4 )
5
Del.: en las. - Volver a (5 )
6
Transp.: la vna es. Volver a (6 )
7
Mut.: comunes. Volver a (7 )
8
Del.: d'ella. - Volver a (8 )
9
Del.: (a quien le. . .). Volver a (9 )
10
Mut.: amo o no tenello: señor 'o. Volver a (10 )
11
Del.:digo la moral. . .: - Volver a (11 )
12
Del.: que çerca d'esta. . . Volver a 12( )
13
Mut.: saca vn 1. . . d. Volver a (13 )
14
Del; (pro cuya) Volver a (14 )
15
Del.. . . - e .. que se consumIa. Volver a (15 )
16
Mut ; corra ano. . .. Viene a ezIr. - e .. por cuya. Volver a (16 )
17
Del:.avIa tray o: truxo. - e .: que o sera. . . - Volver a (17 )
18
Del.: a sus. Volver a (18 )
19
Del.: ni más ni menos. Volver a (19 )
20
Mut.: ser sumados: Silmar Volver a (20 )
21
Del.: de astuçia y. Volver a (21 )
22
Del.: la. Volver a (22 )
23
Del.: (y es cosa. . .) : - Volver a (23 )
24
Del.: o como la quisiere. . . Volver a (24 )
25
Mut.: ya a la tratança: a cómo tra-ta 10. Volver a (25 )
26
Del.: en este yntento. Volver a (26 )
27
Del.: el defendello. Volver a (27 )
28
Del.: (pues quiere. . .). Volver a (28 )
29
Mut.: sino muy grande, leer: leer a. Volver a (29 )
30
Mut.: viere. Volver a (30 )
31
Del.: como aquel saçerdote. . . Volver a (31 )
32
Del.: asímesmo. - Volver a (32 )
33
Mut.:el qual dize: y. Volver a (33 )
34
Mut.: le envió asímesmo: más. Volver a (34 )
35
Transp.: esto Volver a (35 )
36
Del : demás Volver a (36 )
37
Del :que Volver a (37 )
38
Del :lo que avia de Volver a (38 )
39
Mut .es. - e .. emas. - e .. que. - e .. o que avla e. . . Del.: que. Volver a (39 )
40
Mut: viniendo de allí a poco: viniéndoles. Volver a (40 )
41
Mut.: que venía (al. . .) : después del. Volver a (41 )
42
Mut.: viniendo a cargo lo v no: lo v no a cargo. Volver a (42 )
43
Mut.: ferrariense. . .: de Ferrara dio al Emperador. Volver a (43 )
44
Mut.: del Emperador. - Volver a (44 )
45
Del.: y de ytalianos. Volver a (45 )
46
Del.: (y d'éstas. . .) . Volver a (46 )
47
Mut.: O Dios, y: válame Dios. Volver a (47 )
48
Del.: pues. Volver a (48 )
49
Mut.: les. Volver a (49 )
50
Del.: y d'este talle. . . Volver a (50 )
51
Mut.: otra vez creo que: ya. Volver a (51 )
52
Add.: otras. Volver a (52 )
53
Del.: sus cosas. Volver a (53 )
54
Mut.: de allí a poco: tras. Volver a (54 )
55
Mut.: paró en: vino el. Volver a (55 )
56
Mut.: abstenerse. Volver a (56 )
57
Mut.: y aun. Volver a (57 )
58
Del.: así-mesmo. Volver a (58 )
59
Del.: guarniçionad,o. Volver a (59 )
60
Mut.: mayor guarnición de. - Volver a (60 )
61
Mut.: házeles. Volver a (61 )
62
Add.: esto. Volver a (62 )
63
Del.: que lo fuera. Volver a (63 )
64
Del.: 0 çeguedad de honbre que. Volver a (64 )
65
Mut.: que. Volver a (65 )
66
Mut.: el. Volver a (66 )
67
Del.: aun. - Volver a (67 )
68
Del.: (por no descuydarse...). Volver a (68 )
69
Del.: asímesmo. Volver a (69 )
70
Add.: falso. Volver a (70 )
71
Del.: perpetuo. Volver a (71 )
72
Mut.: fingidas. Volver a (72 )
73
Mut.: que. Volver a (73 )
74
Mut.: la. Volver a (74 )
75
Mut.: le. 7 Volver a (75 )
76
Mut.: pregunto. Volver a (76 )
77
Del.: por ventura ase. - Volver a (77 )
78
Mut.: lombardo. Volver a (78 )
79
Del.: saqueados lo mesmo. Volver a (79 )
80
Mut.: an acontezido sello: aconteze ser saqueados. Volver a (80 )
81
Mut.: y meto en ella. . .: llega en crueza. Volver a (81 )
82
Mut.: los mesmos . . .: soldados ytalianos con. - Volver a (82 )
83
Del.: qual nunca se a. . . Volver a (83 )
84
Del.: sinenvargo d'él, biba. . . Volver a (84 )
85
Mut.: no la ay según él. . .: muchos. - Volver a (85 )
86
Add.: cavallerla y. . Volver a (86 )
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