Capítulo Veinte y Siete

Del çerco todavia de Florençia, y de cómo el marqués del Gasto fue sobre Bulterra y no la pudo tomar, y de cómo el Prínçipe se fue a encontrar con Ferrucho que venia en socio de los çercados, y de lo que en este hecho aconteçió, y de la rrendida de Florençia y coronaçión del Archiduque don Hernando en rrey de rromanos 1. Y continuando el sitio de Florençia dize el Jovio en el libro beinte y nueve, en los primeros capítulos d'él, cómo el marqués del Gasto tomó a cargo el yr a tomar a Bulterra, lugar vien fuerte de aquella comarca, que hera y estava por fIorentines, sobre la qual avía días que estava Fabriçio Maramaldo con vna coronelía de ynfantería ytaliana, sin poder hazer hefeto ninguno, porque estava dentro el comisario y capitán Françisco Ferrucho con defensa vien bastante, y que para esto el marqués llevó ynfantería española y alemana y todo e1 rrecaudo conbiniente para la jornada. Y diçe cómo el marqués con esta gente fue por Ympoli y llebó de allí a don Diego Sarmiento, que avía ganado aquel lugar, con otra çierta gente que allí tenía y cómo el del Gasto allegó allí y puso su sitio, el qual pone el Jovio bien a la letra y no con ninguna priesa, "y diçe cómo los de Bulterra salieron y acometieron valientemente a los españoles que les venían a çercar...*, y quenta asímesmo la primera, segunda, terçera y quarta batería y asaltos que se dieron al pueblo sin poderse tomar. Y en la primera dize / cómo por vna parte arremetió la gente de Marramaldo, y que por aquella parte estava ganado el pueblo, porque los defensores se rretiravan ya a más andar, sino qu'el Fabriçio hizo gran tardança  en el mandato de arremeter y que, visto aquel espaçio, tornaron los de dentro a tener ánimo y bolber a la batería, y que por la otra parte los españoles en aquel mesmo día y asalto arremetieron avnque no tenían tan buena vatería hecha, y que pelearon con ánimo, pero que fueron rrepelidos y rrevatidos (porque vsemos del bocablo peculiar del trasladador) 2 con grandísima valentía de los de dentro. De la segunda vatalla tanbién dize cómo se dio por Otras dos partes brabísimamente, hasta poner los españoles algunas de sus banderas en lo alto de la muralla.

Pero dize que fueron tanvién maravillosamente rrepelidos, y que en aquel contraste muriódon Diego Sarmiento, y salió lleno de muchas heridas el capitán Machicao, aviendo subido con los demás al muro, y que así se hizo señal de rretirar, como se rretiraron, sin tener más feliçe suçeso, otra terçera batalla que después adelante se dio, donde los españoles, biendo quán dificultosa hera la entrada, dize que temiendo la fuerça de los enemiigos, no obraron muy de constantes o balientes, / y que así el marqués con grandísimo desgusto (avnqu'él no save otro que se le siguió d'éste pocos días después) se partió de Bulterra y se bolbió con la gente al campo de Florençia. Y avnqu'él no lo quenta, el marqués estubo allí en el campo después de venido de Bulterra poco tiempo, porque dejado aquella guerra, por no tenella con el prínçipe de Oranje, se bolvió a su casa por entonçes.

Y tornando al Jobio y a su Ystoria trata después d'esto de vna encamisada que dieron los florentines al quartel de los tudescos por tres partes, donde quenta bien menudamente todo el negoçio como pasó, si ello hubiera pasado así. Pero en fin dize cómo después de aver hecho marabillas los florentines, y teniendo ya ganadas las trincheas de los enemigos, y saqueando las tiendas de aquel quartel, fueron tornados a rrevatir y a hechar d'él con pérdida y muerte de liartos, dejando ellos muertos tanbién a muchos. Y quenta después d'este negoçio cómo los florentines trataron de rrendirse y que no se conçertaron en las condiçiones con el prínçipe, y que visto esto tomaron por postrer rremedio enbiar a llamar al Ferrucho, que después de lo de Bulterra se avía hido a Pisa donde tenía gente harta junta, el qua! llamamiento se haçía a hefecto de que con aquella gente, y con la que avía en Florençia, quando / Ferrucho allegase çerca d'ella, salir todos y dar la batalla a los enemigos. Y que rreçebido ,ste acuerdo por el Ferrucho, juntó tres milI ynfantes y tanbién le acudió con algunas conpañías de Otros algunos pláticos Paulo de Cherr hijo del capitán Rrençio Cherri, qu, de demás d'esta cantidad de ynfantería llebava quinientas çeladas y capeletes albaneses, cavallos ligeros los vnos y los otros. Y que sabido esto en el exérçito ynperial, el prínçipe se determinó (dexando bastante rrecaudo en el campo) de yr en persona contra el Ferrucho y enbió a mandar a Marramaldo (que después de los de Bulterra se avía ydo a pasar el estío con su gente en tierra de Pisa) y Alejandro Bitelo que anbos con sus coronelías se viniesen por las pisadas del Ferrucho para quando él le saliese a el enquentro y le acometiese, tanvién ellos cargasen por la otra parte; y que así lo hizieron llevando consigo vn capitán clauero, español, con algunos ,spañoles pocos desmandados. Y qu'el de Orange después d'esto, dejado a don Hernando de Gonzaga e1 cargo del sitio (porqu'el marqués ya hera buelto a su casa) y dexándole para esto casi toda la ynfantería española (que a esta quenta da a entender falsamente que llevo alguna d'ella el prínçipe consigo) y dejándole asímesmo toda la ytaliana, llevo vna legion de soldados biejos / tudescos y çierta cantidad de honbres de harmas y callallos ligeros y que con esta gente fue en busca del enemigo y se encontro con él, y le dio la vataLla, la qllal dize que paso d'esta manera: qu'el prínçipe yendo en busca de Ferrucho paro en vn lugarejo llamado Lagon, donde estando almorçando, le vinieron nuevas como los enemigos estaban çerca, que hera en oan Marçelo, vn lugar allí vezino, y qu'el prínçipe començo a camínar, y que sus caballos que yvan delante corriendo allegaron a Gaviñano, lugar dos miLlas del de oan Marçelo, y que no queriéndoles los del pueblo abrir (por detenellos en palabras mientras llegaba el Çid del Jobio, que hera Ferrucho, cuya afiçion elloo tanbién seguían) algunos caballos d'ellos corrieron adelante hazia oan Marçelo del qlla! ya avía salido Ferrucho y se benía con su gente a meter en el de Gabiñano; porque dize que le cunplía mucho tener aquel pueblo por rrazon de los bastimentos que en él avía. Y qu'estando los vnos caballos con los otros escaramuzando, mientras las ynfanterías de anbas partes llegavan, qu'el Marramaldo y el Bitelo que venían por los pasos de Ferrucho, avían tomado çiertos traveses y había entrado el vno ya en Gaviñano qllando el Ferrucho quería entrar en él, y que de hecho entro y que allí pelearon / Marramaldo y él con sus gentes, y que acudio Bitelo a buen tiempo en ayuda del Fabriçio, hasta qu'en fin el Ferrucho y su gente fueron vençidos, después de ser primero muertos muchos y el Ferrucho rrendido, a quien dize que mato por sus manos el mesmo Marramaldo y prendio a los otros sus capitanes. Y quenta más, que al tiempo que Ferrucho entro en Gabiñano, no pudieron entrar con él hasta quinientos honbres ynfantes, los quales se rretrujeron a vnos castaños qu'estaban cabe la muralla, y que ha éstos acometio el prínçipe con sus honbres de armas y caballos, y que yban en la delantera, y que en arremetiendo a ellos el prínçipe fue herido de dos arcabuçazos de que luégo murio, y que los honbres de armas huyeron luégo (y entr'ellos el capitán Rrosales, que a éste en espeçial fue menester nonbrar por ser español, al qllal da la vitoria del huyr). Los quales cavallos dize que huyeron tánto, que allego la nueva al campo de Florençia de la muerte del prínçipe, y avnque añadieron que su gente hera toda desbaratada. Y dize por vltimo d'esta bataLla como la gente del castañal, qu'estava por deshazer, abiendo ya ganado la vitoria Marramaldo, fue desecha por los honbres de armas que no avían huydo, y por la ynfantería tudesca qu'estava todavía en pie. Y dize / que este negoçio todo fue muy rreñido y que murieron dos mill honbres de cada parte.

Y después d'este vençimiento trata de çiertas cosas particulares aconteçidas dentro en Florençia, de que ya algunas vezes e dicho que yo no he de tratar. Y después pone la hanbre que avía en la mesma çiudad, y que al fm se rrindio con las condiçiones que aquí dize, y ya rrendida quenta vien a la larga (alargándose él harto en ello) aquella famosa disension que, ya rrendida Florençia, antes rretirase los exérçitos, paso entre españoles y ytalíanos del mesmo campo, donde quenta la cosa como suele contar las otras, sin ponello yo en esto tanta culpa por escusar aquel día de vergüença a su naçion. Avnque ninguna causa ha de bastar en el mundo para dejarse d'escrebir verdades por los que quieren tomar este ofiçio de ystoriadores, lo qual sinifica el mesmo bocablo griego, como lo diximos en el libro que yntitulé Los rratos de Suesca, en el capítulo primero del Quarto Rrato 3. Y luégo tornó a otros casos particulares de la mesma çiudad de Florençia, y del alegría que hubo el Papa de la muerte del prínçipe de Orange, al qual haze el mayor 4 plaçentero del mundo de muertes agenas, cada vez que se le ofreçe que mu,ra alguno. Y trata así mesmo de la probisión que luégo de allí a poco tiempo / el Emperador enbió dende Flandes, mudando la forma del rregimiento de Florençia, mandando que de allí adelante tubiese vna persona particular para cabeça y prínçipe a quien ovedeçiesen. Y qu'éste fuese Alejandro de Médizis, sobrino del Papa, y sus deçendientes, y a falta d'éste su pariente más propinco, la qual probísión dize que fue ovedeçida y cunplida. Y encaja en este trançe vn terremoto que vbo en Flandes y otro en Portugal, y por acabar sabrosamente su libro (el qual sin mirar en ello lo hemos todo sumado) 5 quenta la eleçión y coronaçión del rrey de Vngría y de Boemia, don Hernando, quando fue hecho rrey de rromanos, donde dize que vbo muchas fiestas y otras cosas d'esta traza. Y con esto ha quedado su libro epitomado 6 y también yo epitomaré 7 lo mucho que (salva la rreberençia del autor) 8 avía que contar.

Y quanto a lo primero de la jornada y enpresa del marqués sobre Bulterra, lo que ay que dezir es que no pareçe sino que de astuçia y' de propósito 9  todos los asaltos que se dieron a la tierra los herró o quiso herrar 10 con la yntençión que siempre a llevado, porque quando se asentó el sitio y salieron los del pueblo a contrastar con los sitíadores, solos los españoles que fueron los acometidos fueron los que hizieron rretirar a los bolaterranos, / sin que fuese menester que biniese la gente de Fabriçio, como el Jobio dize. Y avnque no fueran españoles los de aquel día, no vbieran menester socorro de nadie, porqu'el negoçio no tubo tanto peso ni sustançia como nuestro autor piensa, ni vbo más en ello de salir los de dentro a dar a los de fuera vn arma tan falsa, como tubo el hefecto no más de para cunplir 11 con la hordinaria costunbre que se tiene de salir los çercados a hazer aquel aspabiento (que algunas vezes no lo es sino ynportante), quando los que vienen a sitiar alguna plaça allegan nuevamente a ello12, y están Ocupados en hazer sus alojamientos. Y en este acaheçimiento avn fue menos que ninguno otro semejante 13, porque casi que 14 no se hizo más de salir y bolberse, siendo hecho tan presto lo vno casi como lo otro. Y e1 mesmo herror tubo en contar la segunda contienda, quando salieron otra vez por dos partes a dar por la vna en los ytalíanos y por la otra en los españoles, porque de tal manera les fue a los de Ferrucho con esta salida, que ni a los ytalianos pudieron hechar de la yglesia de Sant Andrés, junto aquel pueblo, que hera su pretensión, ni con los españoles tanpoco tuvo hefecto su acomctimiento. Y defecto sí harto grande, pues / se quedaron en aquella ora, por no saberse entender, dos (y avn quiçá tres) doçenas d'ellos, entre muertos y heridos, sin quedar d'esta traça ningún español, si no fueron quatro o çinco y no muchos más de anbas partes como el obispo dize.

Y çiertamente yo no sé en qué se estava pensando quando escrevía este negoçio de Bulterra, que avn en otros hierra y açierta, i en éste no vbo memoria de lo postrero 15. Y conforme a esto escribe luégo las baterías y arremetidas que se dieron al pueblo; y en la primera, que dize que se dio por dos partes, fue ello así; y tanbién lo que dize que si los ytalianos arremetieran, presto se tomara el lugar, porque tenían muy buena vatería hecha y el mesmo Ferrucho estaba herido y los defensores desmayados y aun se yvan ya rretirando de la mesma batería. Pero la causa de no hazello pregúntelo él aquellos de su naçión 16 y defiéndanse. Y viniendo a los de la mía  17, que casi no tenían batería ninguna, y en la que tenían (con ser tan pequeña) estaban por deshazer dos traveses que la huían peligrosísima, y hera ynposible por virtud d'ella hazerse ningún saludable hefecto, digu qu'esto sí causó no entrar entonçes los españoles en el pueblo, que no el ánimo qu'el Jobio dize que tuvieron los de / dentro, defendiéndose como él dize costantísimamente. Y para esto, como aquel que alaba a su enemigo con quien ha tenido pendençias, para que su ánimo se tenga en más en avelle vençido y sobrepujado, así ni más ni menos 18, dize que los españoles animosamente arremetieron y conbatieron, para dezir luégo la costançia de los de dentro en la defensa.

Pero bengamos al prinçipal asalto y de más tomo que en aquel sitio de pocos días aconteçió, que fue el día de la muerte de don Diego Sarmiento, cavallero baleroso, y de quien yo creo que si Bulterra no le atajara los pasos, y él no dexara los de la guerra, que fuera en ella vna de las señaladas personas que en aquella probinçia la naçión española a tenido. Y es así como el Jobio lo dize, que los españoles arremetieron por la parte y de la manera qu'él quenta lo que se hizo, con tanto esfuerço, que se vieron banderas ya ençima de la batería y de la muralla. Pero vbo quatro ynconbinientes bastantes que los Añales nos contarán quando hablen 19, parano poderse proseguir la vitoria (sin el de las pipas de piedra qu'el Jobio quenta). Y este día fue, el que más españoles feneçieron convatiendo, y entr'ellos aquel cavallero notable qu'está dicho, sin quedar el capitán Machicao herido de muchas heridas, como nuestro ovispo 20 dize, ni de ningunas, si no fuese de alguna pedrada o otra cosa / semeejante de poca calidad, porque no puede haver memoria para tanta particularidad. Pero lo que más es que notar, y para mi gusto de rreyr, es que contando después le vltima vatalla y asalto que se dio al lugar d'españoles e ytalianos, mezclados vnos con Otros (porque al marqués le pareçió hazer aquel día aquella ensalada que algunas vezes es probechosa y no sirve sólo d'este manjar sino tanbién de fruta de postre, porque con ella se acaba el negoçio, avnque otras tanbién se daña por ello), dize que arremetieron los d'estas dos naçiones rrebueltos vnos con otros, como está dicho, y que fue defendiendo 21 el pueblo maravillosamente porque los españoles (que d'estos solos trata, siendo los que convatían tanbién ytalianos mezclados con ellos) vieron quán dificultosa hera la entrada, y temiendo la fuerça de los enemigos no rresistieron balientemente quando fueron acometidos. ¡Desventurado Jobio, que çiego de pasión no cae en que el asalto dieron 22 los vnos y los otros mezcladamente, con acavallo de dezir 23, y queablando en general no podían pelear mal los españoles ni ser rrebatidos sin que tanvién por los ytalianos no 24 pasase lo mesmo neçesariamente, salvo si no quedaron los ytalianos en la muralla para estatuas d'ella 25, y losespañoles solos se rretiraron! Y a tanto como esto llega la çeguedad e ynconsideraçiones / de nuestro perlado de Nochera 26. Y es çierto así qu'en todo aquel çerco ningúndía pelearon mejor los españoles y los ytalianos, ni más ni menos 27; pero con todo esto la fortaleza del lugar hera mucha, y tanpoco no tanta que se ponga por estremo la dificultad de poderse tomar, pero son cosas y acon teçimientos, graçias y desgraçias de guerra que causan diversos hefectos en ella. Y en fin, el pueblo no se tomó y el marqués se rretiró con su gente al sitio de adonde la avía sacado, y de allí a pocos días, por desgustus qu'entre él y el prínçipe pasaron, de los qua!es en otra obra que ya tengo muchas vezes alegada se dará quenta d'ellos 28, se bolvió a su casa a Nápoles.

Después de lo qual nos da 29 quenta el Jobio de 30 la encamisada (con las espeçialidades d'ella) que los florentines dieron al quartel de los tudescos (y fue esto a quinze de jullio de aquel año). Y como no hera la contienda con españoles allegóse más a la verdad, avnque, por no perder su posesión, sienpre con defectos y 31 faltas. Porque dexa de contar cómo fueron los tudescos entonçes acometidos en aquella madrugada por diversas partes y 32 por más 33 que las qu'él quenta; y deja vna espeçialidad muy prinçipal, y es cómo vna parte de aquellos florentines que salieron a este hecho, fue rrodeando aquellos campos y questas hasta dar en el camíno que venía del quartel de los españoles al de los alemancs, / y cómo quando començava ya a andar la varaja y la grita, y los tudescos dando priesa a su arma, vinieron éstos que digo a grande priesa diziendo: IEspaña!, ¡España!, como que hera socorro del otro quartel que acudía a los tudescos, que los hizo descuydar vn poco, hasta que viendo que con el nonbre d'España heran tanbién acometidos como por las otras partes, entendieron el engaño y rrevatieron a los vnos y a los otros. Y de tal manera fue 34 este rrebatir, que casi fue vergonçoso según la manera y priesa con que fue la rretirada 35 , sin haver primero hecho aquellas barraganadas 36 qu'el Jobio quenta, que aunqu'él estava en Rroma, çerca de Florençia lo saven mejor 37 los qu'estaban más çerca, y avn los qu'estavan más lejos qu'él;  y çiertamente 38 los tudescos pelearon aquella mañana esforçadamente, hasta echar vituperosamente 39 de sí a sus enemigos 40, y el conde de Lodrón no faltó en nada sino sobró (si en esto pudieta aver sobra) a lo que devía a su ofiçio y coronelía. Y en quanto a lo demás de çiertas condiçiones que dize nuestro auctor que se trataron con que los florentines se querían rrendir, yo me rremito a lo que otra vez tengo dicho y todos (a lo meno' muchos) saben, que Florençia se rrendía de buena voluntad a la del Emperador, con que les dejase su rrepública en forma d'ella el gobierno, sin mudalles ni dalles nueva forma en el rregimiento / de su pueblo y de su Toscana; y todo lo demás qu'el Jobio quenta es burlería, porqu'estos ofreçimientos hiçieron muchas vezes sin jamás querelle, ser admitidos.

Pero bengamos a la vltima rresuluçión que los 1lorentines tomaron, biéndose ya muy apretados, que fue enbiar a llamar a Ferrucho y que tomase toda la gente de Pisa y de aquellas comarcas, y biniese con ella a Florençia para, quando estubiese a su vista, salir tanbién ellos con la guarniçión que tenían, y juntos dar en los enemigos a manera de desesperaçión, biendo que no les quedava otro rremedio; que si esto es así, lo qual yo no sé, ni si para esto 41 los florentines llamavan aquel su comisario 42, antes entiendo que hera para otro hefecto, que se contaría en otra parte más conbiniente. Sé al 43 menos qu'el Jobio quenta este enquentro como si a él se lo 44 dieran por 45 la bista, que de 46 desatentado no supo contar lo que pasó, lo qual se dirá agora con toda verdad y senzillez47, pues lo digo en tienpo que ay muchos que son testigos d'ello. Es, pues, e1 negoçio 48 que savido por el prínçipe y por los capitanes ynperiales, mediante 49 espías que para ello tenían, que Françisco Fe rrucho juntava en Pisa toda la gente que podía aver, sin la que avía sacado de Bulterra, y que tanvién le abía acudido Juan Paulo de Cherri con çierta ynfantería, y que por todos avía juntado quatro mill ynfantes poco más a menos, y ochozientos caua- / llos, los quinientos d'ellos muy escojidos, para venir la buelta de Florençia en socorro de los çercados, acordó que fuese rresistido, y que se le saliese al enquentro para este hefecto, sin dejade llegar a ver su çiudad sitiada. Y el mesmo prínçipe quiso tomar a cargo la jornada y el que hiziese la rresistençia a Ferrucho, y así salió del campo llevando de ynfantería milI ytalianos, y milI y quinientos alemanes, y mill españoles, y tres conpañías de caballos ligeros, y algunos honbres de armas. Pero a çinco millas del canpo y de Florençia, en vna casa prinçipal cuyo nonbre al presente no se me ofreçe, el prínçipe mandó bolber los españoles a su sitio y que se quedasen; hecho a propósito (avnque sin ninguno) 50, para que los españoles no alcançasen parte de aquella vitoria que él esperaba, ni se les pudiese atribuir ninguna cosa d'ella, por odio particular que algunos de los que podían mucho con cl prínçipe tenían, y tanbién el mismo prínçipe quiçá alguno 51, no por enemistad contra españoles (como algunos creen), sino por dependençia de los desgustos dentr'él y el marqués que hera superior de la ynfantería española, el qual sin este cargo lo avía tomado él muy grande de su afiçión. Y son los juyçios de Dios tan escondidos a los honbres, que mientras más quisieron quitar esta gloria a las manos españolas, en fin (a pesar del Jobio que lo quiso callar, y de los ytalianos 52 que lo / quisieren negar y tranpear), vinieron los mesmos españoles por casos no pensados aver aquella vitoria, de manera que perpetuamente a ellos les fuese devida esta honrra. Y para esto es menester tener memoria de aquellos soldados despedidos, de qu'el Jobio y yo algunas Veçes hemos echo minçión 53, a los quales, por mandado de los capitanes del Emperador, yva algunas veçes, donde sabían que se alojavan el capitán y maestre de campo Pedro de Guevara, a hablalles y a trabajar con ellos qu'estubiesen rrecogidos porque no hiçiesen 54 eçesos de que se causase yncomodidad al negoçio prinçipal de Florençia, y daño a la comarca qu'estava por españoles. Así que, tornando al prínçipe, aviendo hecho bolber los mill españoles a su alojami,nto de Florençia, él continuó su camino en busca d'este Ferrucho, abiendo enbiado a mandar (como el Jobio tanbién lo escribe) a Fabriçio Marramaldo y Alejandro Bitelo, que con sus gentes ytalianas biniesen por los pasos del enemigo, para que quando él le acometiese, ellos tanbién se aliasen çerca para molestalle por la otra parte. Y así caminando allegó hasta topar con los enemigos en San Marçelo, de adonde ya el Ferrucho salía para Gaviñano. Y estando junto a este lugar y escaramuçando los cavallos de la vna banda y de la otra, allegóel prínçipe con el golpe de su gente, y en la mesma coyuntura Ferrucho con la suya, la ynfantería de la / qual traya dividida en dos esquadrones, y como se començaron a encontrar pegados los vnos y los otros a Gaviñano, el prínçipe, a vna banda de honbres de armas que traya consigo, mandó arremeter a vno de los dos esquadrones contrarios qu'estava más a mano yzquierda del otro, y como fuesen a hazello y les oxeasen con los arcabuçes, quedando muertos quatro honbres de harmas, los demás començaron a rretirarse y avn a más qu'esto. Y el de Orange entonçes, con las congojas y desesperaçiones suyas acostunbradas, y con aquel ynpetuo que solía, dando a los que huyan al diablo, y avn crco que a sí tanvién (porque aquel hera su juramento), arremetió casi solo, donde le dieron dos arcabuçazos, con que le derribaron muerto en el suelo, que hizo más presto a todos los cauallos de harmas ligeros o a los más d'ellos huir, como ya lo avían començado a hazer en la primera rretirada. Y en este punto es quando huyeron algunos d'ellos, tanto que allegó la nueva al canpo de la muerte del prínçipe, como el Jobio quenta. Pero en esta sazón avn no estaba el Ferrucho dentro en Gaviñano (como el mesmo Jobio dize), avnque luégo fue su entrada, porqu'estando el negoçio de la contienda en este paso, començando casi ya los enemigos a cantar vitoria, avnque los tude,cos alargaban el paso a rronper con el otro esquadrón, / y yendo ya casi caladas las picas para ello, avajan por vn lado de vn rrecuesto, aquel capitán Pedro de Guevara ynpensadamente con trezientos españoles de los despedidos que avía podido rrecojer, y viendo la cosa que pasava, diziendo él y los que traya: ¡Españal, ¡España!, çerraron con los enemigos; que fue de tanto hefecto, pensando que por aquella parte avía enboscada de más españoles, que no puede dezir la ligereza y breuedad con que fueron desbaratados, entrando ya parte de los alemanes en el hecho de la pelea. Y en este estado es quando el Ferrucho se començó a rretirar al lugar, y e1 Marramaldo y el Bitelo, que venían tras el Ferrucho (qu'el día antes avia tomado vnos trabeses y allegado cave 55 Gaviñano), quando bieron el negoçio, diéronse tanvién buena priesa y hizieron más ayna rretirar al Ferrucho a lo poblado, espeçialmente al Alejandro Bitelo, porqu'el Fabriçio, viendo cómo se yva rretirando el mesmo Ferrucho, entró por otra parte tan presto como él, y avn no sé si primero, y començaron a pelear los vnos con los otros en las calles y plaça del pueblo. Pero como yvan ya desbaratados los ferruchistas, no vbo cosa de mucha defensa, porque luégo el Ferrucho y sus capitanes que con él allí avían podido entrarse, se rretrujeron en algunas casas, donde luégo se rrindieron. Y el Marramaldo, sabida la muerte del prínçipe, mató por su mano al Françisco Ferrucho, y así aquel campo ferruchano fue todo desbaratado y deshecho en muy poco momento de tiempo. Y ésta es la suma del negoçio y lo que a la letra pasó sin discrepar del aconteçimiento ninguna cosa, lo qual aconteçió vn miércoles a tres de agosto de aquel año.

Pero Paulo Jobio no se le acordó, o a lo menos no se le quiso acordar, d'estos españoles causadores d'esta vitoria, y le pareçió que hera vien no hazer memoria d'ellos. Y lo qu'es más graçioso, qu, llama a este hecho vitoria de Marramaldo, y a él, como se vec por su Ystoria, se la atribuye, que quando allí no hubiera avido españoles que la ganasen como la ganaron (en caso qu'ella sin ellos se ganara, que fuera ynposible, suçediendo como suçedió la cossa y de la manera que se vido proçeder), fuera muy más justo nonbrar por auctores de aquel vençimiento a los alemanes, que fueron los que más presto acudieron, y los que más firmes estuvieron en la canpaña, y los que con mejor meneo y denuedo acometieron. Porque de los ytalianos los más d'ellos, mandándoselo su capitán Fabriçio, se entravan por la otra parte en Gaviñano, y no / hazían mal él ni ellos en esto, considerando qu'el Ferrucho biéndose ya en triste estado, y medio o casi del todo desbaratado, se ynclinava aqu,lla parte y se rretirava a más andar a la Villeta, y fue muy buena probisión la del Marramaldo. Y después de muerto el Ferrucho, los capitanes suyos quedaron presos.

Y en verdad que yo no sabía lo qu'el Jobio quenta de un valero[soJ hecho de Marçio Colona, quc compró por dineros al capitán Amico de Arsoli, ferruchano, que hera prisionero de otro soldado, para matallo como lo mató por su propia mano, por haver muerto mucho tiempo antes éste a çipión Colona, pariente del Marçio. Pero yo sé que quan malos halla el ovispo a los españoles, que no hallara entonçes en Ytalia ninguno de su naçión 56 que tal comprara ni quien tal bendiera; y con todo esto, quien dixere que ay vár- / varos entre los ytalianos, que muera por ello.

Y así 57, tornando al propósito, los del campo del virrey y prinçipe se volbieron vituriosos pero tristes a su sitio de Florençia, y el don Hernando de Gonçaga tomó luégo cargo del campo y de proseguir la pendençia con los florentines y con su rrepública, lo qual duró poco, porque de allí a pocos días, que fue a los primeros días de agosto, la çiudad de Florençia se rrindió con las condiçiones qu'el Jobio pone. Que avnque se le olvidan dos o tres que se verán en otro lugar más de propósito, sola vna para el nuéstro es bien 58 se sepa agora: qu'ellos se rrindieron al Emperador libremente y hecha espresa mençión que pudiese disponer Su Majestad de la forma y manera que convenía tener el rregimiento de Florençia, mudando y alterando / la forma que hasta allí abía tenido, si se viese que convenía. Conforme a lo qual, de allí a pocos días el mesmo Carlos desde Alemania y 59 desde la çiudad de Agusta d'ella  60, envió sus probisiones en que mandó que por quanto convenía mudarse la forma del gobierno de aquella rrepública, nonbraua poc duque d'ella Alexandro de Médizis. Hera éste sobrino del Sumo Pontífiçe, hijo de otro sobrino suyo, que fue Lorenço de Médiçis, que algún tiempo se llamó duque de Horbino, y nieto de Pedro de Médizis, que sirviendo a françeses fue muerto en la vatalla del GaralIano. El qual Pedro hera hermano del Cardenal Juan de Médizis, que después fue Papa León déçimo, primos hermanos anbos d'este pontífiçe Clcmente sétimo, para que fuese prínçipe de la Toscana perpe- / tuamente, y a falta d'él y de suçesión suya, lo fuese su pariente más propinco. Y así le fue entregado aquel estado para que lo gobernase y rrigiese; y lo gouernó y rrigió algún tiempo, hasta que suçedieron las cosas con las quales por fuerça abrá de topar el Jobio adelante.

Pero tornando a lo de Florençia, digo que después de rrendida, que fue el día que está dicho, suçedió aquel negoçio bien pesado que quenta el Jobio entr'españoles y ytalíanos, y siendo él de harto mala digistión, lo quenta él de harto peor, como se verá agora, contada la verdad sençillamente, sin rrodeos ni fábulas, ni las otras cosas peculiares del Jobio. Digo, pues, que a veinte y nueve de agosto, estando ya Florençia allanada y rrendida, avnque la gente de guarniçión no avía salido, ni su Malatesta Vallón con ellos / (porque les durava el tiempo que tenían para ello), se levantó vn alboroto entre españoles e ytalianos, cuyo suçeso fue después muy nonbrado. Y da por causa d'este negoçio el ovispo Paulo, que los españoles mataron y hecharon en vn pozo dos ytalíanos que vinieron a su quartel por rroballos, en lo qual él es el que rroba la fama a la naçión española que allí estava. Y dize luégo que, visto esto, los ytalianos cogieron quatro españoles en su quartel, y que los mataron porque pensaron que avían sido en la muerte de los otros. Y el mesmo quento de la manera qu'él lo quenta se tray 61 escrito en la frente la verdad, contra 1o qu'él escriue; porque ¿a qué propósito se a de ereer que, avnque fuera çierto lo primero, que no lo es, se avían de ballar luégo quatro españoles que fuesen al quartel de los ytalianos consortes de la / maldad 62de la muerte de los dos de aquella nación? Es el caso qu'ellos mataron los quatro españoles sin propósito ni causa ninguna, ni sin avelles mucrto primero ninguno, ni avellos hechado en poço, como este Nochera dize; avnque en pozo y bien hondo y 63 más escondido, ,i fuese posible, avían los ytalianos hechado el secreto que hordenaron y concluyeron con los de la guarniçión de Florençia, para dar con los españoles al través y degollallos a todos, saliendo 64 ellos fuera quando fuese començada la varaja. Y así, sin propósito ni sin ocasión chica ni grande, los tres días antes, que fueron veynte y seis, y veinte y sietc, y veinte y ocho de agosto, se apalabrauan con españoles cada vez que los topavan, muy de mala manera, y con vna soberbia naçida y criada en el conçierto que tenían hecho, hasta que mataron los quatro españoles que / están dichos, que entonçes viniendo el negoçio a las armas el día qu'está contado, se comenzó la varaja. Y es sin duda verdad que con ser los ytalianos que sobre Florençia avían estado de doze mill para arriba, no vbo seteçientos españoles juntos, y d'éstos se hizo esquadrón para defenderse de todos los ytalíanos qu'están contados que venían contra ellos. Verdad es que esto fue al comienço, porque luégo en la continuaçión de la nueva del alvoroto acudieron hartos por diversas partes, que andavan desmandados, que çiertamente no pareçía sino que las yervas se bolvían españoles, con no ser todos çinco mill cavale" así los viejos como los visoños. Pero los seteçientos primeros se defendieron tan bicn de los treze mill ytalianos (cosa que pareçe yncreyble), que no solamente la defensa fue buena, pero la ofensa muy mejor, pues los bolvieron rretrayendo a su quartel de adonde avían ,alido. Y no con ten- / tándose con esto (aquellos pocos que defendian aquel dia la honrra d'España), entraron por el quartel enemigo y vna gran parte d'él, que fue la del alojamiento del coronel Pirro Colona, y su Coronelía toda la abrusaron y saquearon como rropa de enemigos. Avnqu'es asi que rrevolbieron los ytalianos travajando de hechar de sus estançias a los que avian entrado en ellas, dándoles vozes desde las murallas, y diziéndoles los de su naçión que cómo no avían vergüença de huyr tantos de tan pocos; pero ya en este medio acudían españoles, a más andar cada momento, y se peleava como convenia. Y los alemanes que hasta esta coyuntura estavan mirando de talanquera, pero puestos a punto y en esquadrón

(sin aver prometido a los ytalianos de no ayudar a ninguna d'ellas, como el Jobio falsamente dize, porque vien bean 65 el peligro / que después de mllertos los españoles ellos corrían), arremetieron en mitad d'esta braveça de vatalla, y tomaron a dar nueva carga a los ytalianos, con la qual ellos quedaron descargados de armas y de balijas y de todo su hato, hasta quedar del todo vençidos, y desbaratados y muertos como treçientn, d'ellos, y de los españoles honze. Y al Jobio le pareçió que fueron Otros dozientos, porqu'este Nerón d'España quisiera él, como el otro de Rroma, que en aquellos honze estuuieran ynjeridas las cavezas de los dozientos españoles qu'él diçe, y aun de dozíentos milI si fuera posible 66. Pero más qu'esto dirá, quien dize en este paso que se esperava que los españoles rreçibieran daño, si no les ayudaran los alemanes.

Lám. 6 TITULO DE LA OBRA PUESTO POR EL CORRECTOR (Fol. I r.). Compárese este título con el mismo corrector en el folio I v (pág. 3, nota)

 

Pero lo que dio la vida a los d'estas dos naçiones estrangeras de la Otra 67, fue la división que vbo dentro en Florençia, entre / los de aquella rrepública y los soldados, sobre que no avian de salir ni quebrar el conçierto qu'estaba hecho. La qual salida cton todo esto no pudieran prohybir 68 los fIorentines, sino que los capitanes suyos como vieron venir huyendo a los ytalianos, y que los alemanes ya se eomençavan aperçebir, entendieron que yendo el negoçio tan de eayda, que sería por demás meterse ellos de nuevo en la pendençia y hazerse a eosta de sus vidas consortes de tan grande maldad. En fin, el negoçio se apaçiguó a costa de los ytalianos y a travajo del general don Fernando y de los otros capitanes ynperiales que andavan haziendo todo 1o posible por rremediallo Pero sobre todos se le debe aquel día mucho 69 cuydado y trabajo a Alonso Picolohómini, duque de / Malfa, que con toda la eçelençia posible hizo y anduvo de vna parte a otra, metiéndose en los más peligrosos trançes de aquel día, hasta que se coneluyó el negoçio; el qual pareçe que tomó a cargo de contallo al rrevés de como avía pasado nuestro ovispo, por contar él al derecho su ystoria, qu'es contar todos los aconteçimientos al rrevés de como pasaron 70.

1
Add.: En que se da razón de las faltas que sobre estas cossas se contienen en la Historia del Jovio. Volver a (1)
2
Del.: (porque vsemos. . .). -Volver a (2)
3
Del.: lo qual sinifica . . .Volver a (3)
4
Mut.: mas.Volver a (4)
5
Del.: (el qual sin mi-rar...).Volver a (5)
6
Mut.: sumado.Volver a (6)
7
Mut.: sumaré.Volver a (7)
8
Del.: (salva la...). -Volver a (8)
9
Del.: de astuçia y.Volver a (9)
10
Add.: quiso errar.Volver a (10)
11
Del.: los herró o quiso herrar.Volver a (11)
12
Del.: a ello.Volver a (12)
13
Del.: semejante.Volver a (13)
14
Del.: que.Volver a (14)
15
Mut.: obispo dize. y çiertamente. . . .: Jovio dize. . . quiere adelantarse. . . que muchas cosas Volver a (15)
16
Mut.: pregÚn-telo él aquellos de su naçión: pregúnteselo el JovioVolver a (16).
17
Mut.: de la savia españolesVolver a (17)
18
Del.: ni más ni menos.Volver a (18)
19
Del.: quando hablen. -Volver a (19)
20
Mut.: nuestro ovispo: el Jovio.Volver a (20)
21
Mut.: defendido.Volver a (21)
22
Mut.: Des-venturado Jobio . . .: La passión con que el Jovio escrivía causóVolver a (22)
23
Del.: con acavallo de dezir.Volver a (23)
24
Del.: no.Volver a (24)
25
Del.: para estatuas d'ella.Volver a (25)
26
Del.: ya tanto como esto. . .Volver a (26)
27
Del.: ni más ni menos.Volver a (27)
28
Del.: d'ellos.Volver a (28)
29
Del.: nos da.Volver a (29)
30
Del.: de.Volver a (30)
31
Mut.: por no perder. . .: con algunas.Volver a (31)
32
Del.: diversas partes y. - Volver a (32)
33
Add.: puntos.Transp.: Volver a (33)
34
fue de tal ma-nera.Volver a (34)
35
Mut.: fue la rretirada: se retiraron.Volver a (35)
36
Mut.: barraganías. -Volver a (36)
37
Transp.: mejor lo saben.Volver a (37)
38
Mut.: y avn los qu'estavan . . .: çierto. -Volver a (38)
39
Del.: vituperosamente.Volver a (39)
40
Add.: avergonçados.Volver a (40)
41
Mut.: que siVolver a (41)
42
Add ; ytalinosVolver a (42)
43
M I 44esto es asl . . .: yo no se Volver a (43)
44
Mut.: para esto. - ut.: a o. -Mut.: le.Volver a (44)
45
Mut.: en.Volver a (45)
46
Mut.: que de: porque como.Volver a (46)
47
Mut.: senzilleza.Volver a (47)
48
Mut.: Es pues el negoçio: El caso es.Volver a (48)
49
Mut.: por. -Volver a (49)
50
Del.: avnque sin ninguno.Volver a (50)
51
Del.: quiçá alguno.Volver a (51)
52
Mut.: los ytalianos: otros.Volver a (52)
53
Mut.: el Jobio y yo. .: algunas veces está hecha mención.Volver a (53)
54
Mut.: por que no hiçiesen: sin hacer.Volver a (54)
55
Mut.: junto a.Volver a (55)
56
Mut.: ninguno de su naçión: ningún español.Volver a (56)
57
Del.: y así. -Volver a (57)
58
Mut.: para el nuestro es bien: es bien que.Volver a (58)
59
Mut.: mesmo Carlos. .: Emperador.Volver a (59)
60
Del.: d'ella.Volver a (60)
61
Mut.: se tray: trae.Volver a (61)
62
Del.: de la maldad.Volver a (62)
63
Mut.: y bien hondo y: hondo o en lugar.Volver a (63)
64
Mut.: saliéndose.Volver a (64)
65
Mut.: veían.Volver a (65)
66
Mut.: porqu'este Ner6n d'España . . .: porque as sí lo quisiera Volver a (66)
67
Del.: de la otra.Volver a (67)
68
Mut.: estorvar. -Volver a (68)
69
Add.: por el.Volver a (69)
70
Del.: por contar él al derecho. . .Volver a (70)
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