Capítulo Terçero

De 1 las Comunidades y rrebeliones 2 que vbo en los rreynos d'España poco después que el rrey don Carlos bino a rreynar en ella y de las causas de las dichas Comunidades 3 y de cómo en aquellos tienpos las hubo en toda la rredondez de la tierra 4.

En la primera parte de su corónica, en el libro beinte de ella, en el capítulo primero que trata de la benida del nuestro 5 Carlos a rreynar en España, que es el lugar y tiempo de donde yo puedo barajar, si me es líçito hazello 6, con el dotísimo Jobio, y dende más atrás baraje quien pudiere, dize este doctísimo barón 7 en sustançla  qu'el Emperador don Carlos pasó a rreynar a España y tomó la posesión de sus rreynos y qué, como se bolbiése a Flandes, los pueblos d'España se rreuelaron por causa de que los flamencos que venían cabe su magestad y espeçialmente musiur de Gebres su ayo e camarero mayor y sumo 8 priuado, ise avían mostrado muy codiçiosos durante el tienpo que abían estado en España y que las Comunidades ( que así fue llamada comúnmente esta rrebelión), tomando por capitanes a Juan de Padilla y a Juan Brauo y Maldonado, , abían proseguido su yntento, de lo qual se siguió que quedó quemada por Antonio de Fonseca la villa de Medina del Canpo, y qu'el Condestable don Yñigo de Belasco y Almirante don Fradrique Enrríquez rrompieron el exérçito de los comuneros cabe 9 Villalar, y que de Juan de Padilla. y de sus conpañeros que quedaron presos se hizo públicamente justiçia, y que después no les faltó  ánimo a los comuneros para que doña María Pacheco, muger del muerto Juan de Padilla, lebantase vandera para qu'ellos se mantubiesen en su rrebelión, y que a la fama d'estar alterada España 10 al rrey Françisco de Françia le paresçió 11 buena ocasión para rrestituir en su rreyno de Nauarra a Enrrique de Labrid qu'estaua d'él despojado, y que así enbió exérçito que entrase por aquella probinçia y entró 12, y avnque tubo al prinçipio próspero suçeso la enpresa, al fin los françeses fueron vençidos por los dichos Condesable y Almirante y su capitán Asparros preso, y 13 con esto se apaçiguó España y tomó a su antigua tranquilidad ¡por la singular prudençia del cardenal Adriano Florençio ( que por otro nonbre llaman el cardenal de Tortosa), que después fue Papa, a quien el Emperador avía dexado por gouemador de sus rreynos d'España. Esta es la sustançia d'este capítulo, en la qual ay muchas cosas que dezir para declaraçión de la berdad y de lo que pasó, lo qual él quenta de otra manera de como ello aconteçio.

Y presupongo primero 14 que no le pongo culpa enque no tubiese notiçia de las Comunidades d'España de la forma que pasaron, por ser él estraño d'esta naçión y porque de las particularidades d'esta guerra no temía entera rrelaçión. En lo que se la pongo es en querer escreuir poco ni mucho d'ello, no teniendo el aviso que conbenía de lo que avía pasado 15, y si todabía cunplía a su y storia no dexar guerra por escrebir de las que pasasen en el mundo en su tienpo ( avnque todabía dexó hartas más de las qu'él piensa, como se berá en los Añales del quinto Carlos ), pudiera dezir que en aauel tienpoavía habido vna alteraçión en España y se abí:il apaçiguado y esto bastaua, sin degender a particularidades, que passaron de otra manera que as puso en su corónica 16 .Y para confutaçión d'ellas diré en este paso lo que pasa, avnque primero digo que yerra notablemente el Jobio en dezir en el prinçipio de su capítulo qu'e] Emperador don Carlos vino a tomar la posesión de los rreynos d'España elegido y hecho ya Enperador, porque pasa lo contrario. Y es así, que la magestad de nuestro 17 Carlos bino con solo título de rrey, que tan solamente hera 18 a rreynar en España, a diez y nueve de otubre del año de nuestra rredemçión de milI y quinientos y diez y siete y estubo de aquella vez en sus rreynos hasta mayo del año de beinte. Y el de diez e nueve años, murió el ynbitísimo 19 Emperador Maximiliano su aguelo y por jullio d'él fue eleto su nieto al mesmo ynperio. De manera que después de rresidir dos años en España fue la eleçión del Emperador, y no bino hecho Emperador a rreynar enella, como el Jobio dize, lo qual pensara que lo avía querido dezir por rrecapitulaçión, si no me desengañara d'ello el capítulo treynta de su libro diez y ocho y el capítulo segundo del libro diez e nueve de la mesma parte primera donde trata de la muerte del Emperador Maximiliano, sin hauer tratado de la benida de su nieto a rreynar a España, y donde trata de la capirulaçión de Noyon y de otras cosas que allí pone como presupuestos para la benida del rrey don 'Carlos a rreynar .

Pero biniendo a tratar de las Comunidades digo qu'el docto 20 Jobio se engañó en asignar por causa de las alteraçiones españolas la cobdiçia de los flamencos. Porque como se berá en los Añales ya alegados ( si Dios da ugar a qu'el mundo los bea), avnque vbo algo d'esta codiçia en algunos, otros bibieron muy moderadamentey como personas que mereçían tener el lugar que tenían cabe 21 su prínçipe. y está claro que aquella no hera bastante ocasión para vna general rrebelión, porque la codiçia de ningunos particulares puede mober a 22 los ánimos de todos y al ánimo general de todo el rreyno (llamémosleasí) a rrebelarse. Las causas d'estas comunidades fueron muchas y avnque ninguna bastante (porque ninguna puede hauer que lo sea para levantarse los pueblos contra el theniente que Dios tiene puesto en aquella probinçia, qu'es el que allí rrçyna y rreside) pero a lo menos a los ojos y coraçones çegados 23 de pasión como los comuneros lo estaban, paresçíales a ellos ya otros çiegos 24 de la mesma enfermedad que heran sufiçientes, las quales abemos de hurtar 25 agora a los Añalcs pero no de rraíz, y así le conberná bien el nonbre de hurto porque apañaremos de allí sin que nadie lo sienta, a hurtadas, no todo lo que fuera menester, pero lo que así de priesa, para pon ello aquí y lo de propósito quedarse a allá en su lugar 26.

Fueron pues las causas en suma y en sustançia que mobieron a los comuneros, tres las prinçipales: la primera el querer su rrey, ya nuevo Emperador, salir de sus rreynos para yr a tomar las primeras ynsignias de su dignidad en Alemania,fporque ésta hera vna purga de tan mal sabor para los estómagos españoles ( avnque hera como después se bio para sanar todo el cuerpo de la christiandad, que si aquel bendito prínçipe esta y otras salidas no hiziera 27, ella estubiera casi acabada), que no podían llevar a la boca 28 esta salida. y en la berdad paresçía, mirándolo humanamente y sin consideraçión de lo que después Dios quiso descubrir a España, que tenían rrazón de congojarse ( avnque no de rrebelarse porque para esto no puede hauer rrazón ninguna) de ber salir a su prínçipe de su tierra y rreyno, cosa a qu'estavan muy desabezados 29 desde el rrey don Pelayo, primer rrey d'España después de los godos, si no fue v no que con solo querello hazer pasó por la mesma 30 calamidad, siendo elegido para la mesma dignidad 31 por el rrey don Alonso el Sabio, digo, al qual 32 su hijo don Sancho persiguió, entre otras causas por ésta prinçipal, teniendo los pueblos d'España diferentes opiniones, v nos teniendo la del padre, que fueron los menos, y otros la del hijo. y aquellas fueron 33 berdaderas Comunidades de temer 34 porque todas las demás 35 donde no ay voz de dos rreyes, son de tener en ç poco, como tanbién fueron tenidas d'este arte 36 las nuestras españolas de que tratamos, digo de los sabios y discretos juizios d'España 37. y çierto, tornando a nuestro propósito, era cosa estraña ber vn rrey estrangero ( digo 38 naçido en estraña tierra, avnqu' el natural rrey d'España) 39 benir a rreynar a ella sin avella visto jamás, y junto con esto gobernarse por aquellos sus connaturales estrangeros, y belle bolber luégo fuera d'ella 40 y pasar por España como de corrida, o como caminante si así se pudiera deçir, y paresçía cosa harto bien rreçia 41 a los oydos ya los ojos ya los ánimos de todas las gentes. La segunda comunera 42 causa, que tanbién la pornemos abrebiada 43, fue el darse ofiçios y benefiçios a estrangeros que, como la magestad del Carlos 44 los traya cabe 45 sí, y se abía criado con ellos, y estaua obligado a gratificalles sus seruiçios. I paresçíale que se les podrían pagar a costa d'España; y sí podían, avnque bien questa arriba, la qual no querían subir los españoles con el entendimiento, sino 46 andarse por aquel espaçioso llano de los rreyes pasados de gloriosa; memoria. y pesábales en lo yntimo de sus corazones ber aquellas merçedes tan ,largas en los pechos y haçiendas y personasde aquellos que no conoçían ni avn entendían y que sus pasados d'ellos 47 las abían tenido y poseydo. Y, por que abrebiemos esta materia, fue la terçera causa ( qu'estas tres y no más pornemos en este yntento) 48, ber sacarse 49 el dinero del rreyno en grandes cantidades, qu'es cosa que qualquier rrey y rreino debe mirar mucho para 50 que no se haga, como vna de las cosas 51 más sustançiales que puede hauer para su consistençia. Y hera grande azedia en los ojos españoles ber desfrutada a España para que Flandes se hiçiese jardín de Evropa y se contase por vna de las feliçes tierras del mundo.

Y d'estas causas que he contado se deribaban otras muchas, que se an de buscar con las rrespuestas d'ellas en los Añales que tengo alegados, y muy mejor en las corónicas del mesmo 52 Carlos. Pues juntas estas causas todas 53, acordó Toledo ( çiudad prinçipalísima de nuestra probinçia), de armar la fragua para esms disensiones, acudiendo tanbién a dar sus çiertas martilladas algunos pueblos, y no todos, como el Jobio quiere sentir, harto contra la honrra d'España. y de la manera que pasó la capitanía de Juan de Padilla, de qu'él haze minçión, es cosa que no se puede contar en la priesa que yo llebo; baste saber qu'es diferente de la manera 54 qu'el Jobio la 55 quença. y que la quema de Medina fue antes que fuesen estotros capitanes de la Comunidad, como él quiere dar a entender y 56 pasaron asímesmo otras muchas cosas hasta qu'el Almirante y Condestable, que tanbién heran gouernadores d'España como el cardenal de Tortosa a quien él haze vnico gouernador, los desbarataron y vençieron. y lo que quenta, que después de bençidos y degollado Juan de Padilla, su muger doña María Pacheco lebantó bandera para fauorsçer a las Comunidades, es al contrario, porque aquella señora, muger de bien recia condiçión más que de letras, como el Jobio la haze, sinenbargo de que todos sus hermanos y deudos ( que fueron como después el mundo a visto eçelent1simas y señaladas personas) andaban sirbiendo a su rrey, ella con corazón enpedernido quería estarse en su dureça, no para ayudar a los rrebeldes, porque ya no los avía, porque después de algún tiempo que fueron vençidos tanbién aquella çiudad se abía allanado, pero quería ella en aquel pueblo tener y 57 quedarse con el avtoridad y lugar qu'ella y su marido allí 58 abían tenido 59 y como esto no se podía hazer sin gran rriesgo de la rreduçión de Toledo, fue neçesario qu'el mesmo Toledo nuevamente rreduçido y otras gentes que abía metido consigo don Grauiel Merino obispo de Jaem, gouernador de aquella tierra, forçasen a la dicha doña María a más allanarse, la qual se quiso poner en alguna defensa, pero al fin fueron des baratados los que la ayudaban ya ella le fue forçado dexar el pueblo y salirse del rreyno donde fuera d'él murió. y este alboroto particular que duró dos oras en la çiudad de Toledo y pasó a tres de hebrero del año de beinte y dos, pasadas y acabadas ya las Comunidades en Castilla y acabada la guerra de los françeses en Nauarra de que en este capítulo el Jobio haze minçión 60, le llama él 61 nuevo alboroto y ayuda de las Comunidades, harto sin propósito, pues nunca doña María Pacheco ni dio ni pudo dar ayuda a las Comunidades d'España; pues 62 a las particulares de Toledo tanpoco pudo 63, después de ya allanado y entregado en poder de don Antonio de çúñiga, prior de San Juan, que dexó allí por gouernador al ovispo ya dicho. Dignos este cauallero y perlado y los demás que sirbieron a su rrey en estas alteraçiones de ynmortal gloria. Las quales no son tanto d'espançar, abido rrespeto a que no se hallará rreyno en el mundo que dure çinquenta años sin algún alboroto, y ansí se berá por todas las corónicas antiguas del mundo 64, si no es la mesma España, de quien agora bamos tratando 65, que después de pasadas estas rrebuluçiones, a perseberado en su quietud y sosiego por benefiçio particular del mesmo don Carlos su señor 66, que de tal manera fue después temido y amado y conoçido, que nunca más hubo ni abrá semejante desgraçia.

Y en fin, por que diga lo que siento, yo creo que permitió Dios las Comunidades españolas para vna grandeza del Emperador don Carlos nunca bista ni oyda jamás desde qu'este nonbre de prínçipe se yntroduxo entre los honbres: y es que con ser señor de gran parte de la tierra y tener anpliada su potençia en todas las quatro partes del mundo, en las quales tenía tanta diuersidad de rreynos y probinçias y estados prinçipalísimos, ninguno de los dichos estados ni rreynos se le dexó de rrebelar durante el discurso de su bida o hauer rrebeliones en ellos; porque las vbo en España, como hemos visto; húbolos andando el tienpo más adelante67 en algunas çiudades de Flandes; húbolos ansímesmo68 en su ynperio de Alemania; húbolos 69 corriendo más el tienpo en Ytalia y espeçialmente en su rreyno de Nápoles, y rreçién muerto el rrey don Fernando Católico y él heredado 70, hubo tanbién otros pocos de alborotos en la ysla de çiçilia, y en las otras yslas que posee España en el mar Mediterráneo; húbólos tanbién 71 en Africa por algunos rreyes de aquellos bárbaros tributarios d'España que no acudían a las fortalezas que Su Magestad allí tenía con el debido tributo; y hubo tanbién alborotos y Comunidades, prosiguiéndose el tiempo muy más adelante en las Y ndias llçidentales del mesmo Emperador. Y en fin, no quedó señorío suyo sin que alcançase en él esta plaga,para que se pudiese contar esta vnica feliçidad del carlos 72, que por su persona sola, con su capa y espada no más, sin deber nada a sus predeçesores que le dejaron el derecho para ello ( avnque les deue otras muchas y sustançiales cosas) , alcan - / çase 73 ( dexándole la fortuna hecho cauallero sençillo que así se puede dezir ), a hazerse 74 a pesar d'eLla señor de la mayor parte de la tierra criada 75, sujetando a aquellos que de justiçia y rrazón heran sus basallos. Pues ningún estado tubo que en todo o en parleno lo ganase de nuevo, como si no se lo hubieran dexado  herençia sus pasados. y por que concluyamos con las Comunidades d'España, digo que para que las hubiese en ella lo debió de causar tanbién algún yn£lujo çeleste que por aquellos años aconteçió de rreynar sobre el huniberso orbe de acá abajo 76, porque se alIará y se berá en los Añales bien largamente que no hubo probinçia, ni rreyno de christianos ni de ynfieles, ni ningún género de gente de los que abitan en la rredondez de la tierra 77; en los quales desde el año de beinte que començaron las Comunidades en España hasta el año de treinta, no hubiese rrebeliones y Comunidades contra sus señores y rreyes y rrepúblicas en cada prouinçia, sin faltar ninguna, ni hauer eçesión la menor del mundo en esto, contando a 78 España para esto por sola vna probinçia, por no sacar a Portugal donde no las hubo, y en todos los otros rreynos y probinçias del mundo sí las hubo, como ya tengo dicho 79, de adonde se siguió en muchas partes grande mudança d'estados y señoríos, las quales rrebeliones particularmente se berán contadas donde tengo ya alegado.

* ABREVIATURAS EMPLEADAS

Mut. = mutavit. Add. = addidit. Del. = delevit. Transp. = transposuit.

1
En la margen izquierda, de letra del corrector: "No se ponga, sino el emendado"; el texto de todo este capítulo está anulado porel mismo con rayas trasversales, pero tiene además las correcciones interlineales que se dan en notas.  Volver a (1 )
2
Del. *: y rrebeliones. Volver a (2 )
3
Mut.; de las dichas comunidades: que para ellas uvo. Volver a (3 )
4
Mut.: las hubo en toda. . .: hubo semejantes rebeliones en las más partes del mundo y en qué cosas yerra el Jovio y se deve corregir. Volver a (4 )
5
Mut.: Rey Don. Volver a (5 )
6
Del.: si me es líçito haz ello. Volver a (6 )
7
Mut.; y dende más atrás. . .: porque lo de más atrás dexo para que otros lo averigiien, dize. Volver a (7 )
8
Mut.: su gran. Volver a (8 )
9
Mut.: cabo. Volver a (9 )
10
Add.: pareció. Volver a (10 )
11
Del.: le paresçió. Volver a (11 )
12
Del.: y entró. Volver a (12 )
13
Add.: que. Volver a (13 )
14
Del.: primero. Volver a (14 )
15
Del.: de lo que avía pasado. Volver a (15 )
16
Del.: en su corónica. Volver a (16 )
17
Mut.: de nuestro: del Rey Don. Volver a (17 )
18
Del.: que tan solamente hera. Volver a (18 )
19
Del.: ynbitísimo. Volver a (19 )
20
Del.: docto. Volver a (20 )
21
Mut.: cabo. Volver a ( 21)
22
 Del.: a. Volver a (22 )
23
Mut.: ciegos. Volver a (23 )
24
Del.: çiegos. Volver a (24 )
25
Mut.: abemos de hurtar: hurtaremos. .Volver a (25 )
26
Del.: y así le conberná bien. . . Volver a (26 )
27
Transp.: no hiciera esta y otras salidas. Volver a (27 )
28
Mut.: llevar a la boca: tragar. Volver a ( 28)
29
Mut.: desvezados.Volver a (29 )
30
 Mut.: por la mesma: gran. Volver a (30 )
31
Mut.: Este fue. Volver a (31 )
32
Mut.: digo al qual: a quien. Volver a (32 )
33
Mut.: v nos teniendo la del padre. . .: Aquellas fueron de temer como. Volver a (33 )
34
Del.: de temer. Volver a (34 )
35
Del.: todas las demás. Volver a (35 )
36
Mut.: tanbién fueron. . .: lo fueron. Volver a (36 )
37
Del.: digo de los sabios. . . Volver a ( 37)
38
Del.: estrangero (digo). Volver a (38 )
39
Del.: avnqu'el natural rrey d'España. Volver a (39 )
40
Del.: fuera d'ella. Volver a ( 40)
41
Mut.: y paresçía cosa. . .: esto pareçió harto rezio. Volver a ( 41)
42
Del.: comunera. Volver a (42 )
43
Del.: que tanbién . . . Volver a (43 )
44
Mut.: Rey. Volver a (44 )
45
Mut.: cabo. Volver a (45 )
46
Mut.: a costa d'España. . .: de esta manera, lo qual se hazía muy cuesta arriba  a los españoles que procuravan. Volver a (46 )
47
Del.: d'ellos. Volver a( 47)
48
Del.: (qu'estas tres. . .). Volver a (48 )
49
Mut.: sacar. Volver a (49 )
50
Del.: para. Volver a (50 )
51
Del.: cosas.  . Volver a ( 51)
52
Add.: EmperadorVolver a (52 )
53
Transp.: todas estas causas. Volver a (53 )
54
Del.: manera. Volver a (54 )
55
Del.: la. Volver a (55 )
56
Add.: que. Volver a (56 )
57
Del.: ella en aquel. . . Volver a (57 )
58
Del.: allí. Volver a (58 )
59
Add.: en aquel pueblo Volver a (59 )
60
Mut.; mençión Volver a (60 )
61
Add :Jovio . Volver a (61 )
62
Mut .ni Volver a (62 )
63
Del.: pudo. Volver a (63 )
64
 Del.: del mundo. Volver a (64 )
65
Mut.: bamos tratando: tratamos. Volver a (65 )
66
Mut.: mesmo Don Carlos su señor: Emperador Don Carlos. Volver a (66 )
67
Mut.: húbolos andando. . .: y poco después. Volver a (67 )
68
Mut.: húbolos ansímesmo: y. Volver a (68 )
69
Mut.: y. Volver a ( 69)
70
Del.: y él heredado. Volver a (70 )
71
Mut.: húbolos tanbién: y. Volver a (71 )
72
Mut.: está vnica. . .: por vnica feliçidad suya. Volver a (72 )
73
Del.; no más sin deber nada. . . Volver a (73 )
74
Mut.: a hazerse: se hiziesse. Volver a (74 )
75
Del.: criada. Volver a (75 )
76
Mut.: acá abajo: la tierra. Volver a (76 )
77
Del.: ni ningún género. . . Volver a (77 )
78
Mut.: ecesión la menor. . .: ecepción contando a toda. Volver a (78 )
79
Del.: y en todos los otros rreynos. . . Volver a (79 )
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