Capítulo Veinte y Ocho

De cómo Solimán, el Gran Turco, vino con el más poderoso exérçito que jamás avía juntado, y dcl miedo general que avia en toda Europa sobreste negoçio, y de cómo el Enperador don Carlos le salió al enquentro tanvién con g,uesso canpo a rresistille, y de la cantidad y número de los exérçitos christiano e ynfiel, y de qué naçiones de los christianos y de los ynfieles heran los vnos y los otros 1. Queriendo el Jobio tratar la guerra de más sustançia que en nuestros tiempos ni en los pasados, y se cree que en los por venir a avido, pues no yva en ella (según por buenas rrazones se puede colegir) menos que toda la rredondez de la tierra, con quien pocos años después de la vitoria abia de quedar (se- / gún se cree) el vençedor, comiença a encareçer (y con rrazón), por muy sublimadas palabras, el prinçipio y ocasión d'este negoçio, contando como por vía de presupuestos, en los primeros capítulos del libro treynta, las causas que movieron a esta empresa a los dos mayores prínçipes del mundo y que lo tenían casi partido entre si anvos a dos.

Y después de los presupuestos que digo, trata de los exérçitos con que cada vno d'estos rreyes y emperadores (porque al vno nombremos como él se quiere nonbrar) entró en esta contienda: así el 2 Carlos, que hera el vno, rrey d'España y Emperador de Poniente, como el Solymán, que hera el otro, rrey de Turquia y Emperador de Levante- La suma de todo lo qual consiste de qu'estando el Emperador cn sus estados de Flandes y después en los de Alemania, el Gran Turco bolbió con muy pensado pro- / pósito sobre Vngría, por muchas causas qu'éI quiso tomar para ell, con el más poderoso y extraño exérçito qu'éI ni ninguno de sus diez predeçesores pasados 3 avía jamás juntado Porque según alguna opinión, heran treçientos mill honbres, y según otra quatroçientos mill, y no faltó entr'estas dos opiniones otra terçera, y quizá la más çierta, que heran quinientos mili honbres de pelea, y los treçientos mili de a cavallo A lo qual el Emperador christiano puso su persona y estados, y le salió al enquentro tanvién 4 con tanta cantidad de gente, que en el ymperio de oçidente otra tanta jamás no5 se había juntado. De la qual también vbo opiniones diversas, y vnos allegaban con la cantidad de ynfantes y de cavallos a dozientos mili honbres, y otros se quedavan en çinquenta mili menos, / y tanvién otros terçeros no pasaban de çiento y veinte mill. Y la conclusión que tuvo este negoçio en que yva tanto como está dicho, ya se save, pues nuestros ojos y oydos vieron y oyeron aquel moderno contento de ver vençidos (que vençidos se pueden llamar) los ynfieles.

En la qual jornada, después de aver el bárvaro hecho qu'el estruendo d'esta guerra sonase en casi todos los fines de la tierra, y el católico salídole al camino y presentádole la vatalla, pasaron algunas peleas libianas, y que no fueron en diversas partes de liviano entretenimiento, en todas las quales el ynfiel fue vençido y desbaratado. Y aviendo el mesmo 6 enbiado a desafiar al 7 Carlos y esperándole él en el campo, y açercándose los de anvos prínçipes para que vbiese vna vnibersal vatalla (en la qual / yva tanto como está contado) 8 el Solimán no sólo no la osó dar, como avía blasonado, pero se rretiró bergonçosamentc, y en la rrerirada perdió tanvién mucha cantidad de sus bárvaros que avía enbiado a correr hazia la çiudad de Linçe. Y rretirándose así con tanto oprobio, y aviendo ynchido con su espanto 9 a toda la christiandad, se volvió a Buda, caveça de Vngría, donde dejó a su amigo y conpañero (y no tanto bien avn como esto, sino su súbdito y 10 tributario) el 11 Bayvoda o rrey Juan, y de allí se tornó con toda presteça a su Constantinopla. Y éste fue el fin de aquella guerra, que se creyó generalmente que fuera (en quanto al daño y muertes) el de la christiandad o el de la ynfedilidad.

Pero bolvamos a nuestro ovispo, autor que queriendo escrevir esta guerra que pasó el año de treynta y dos, pone y escrive algunas cosas quc tienen grande neçesidad de enmienda, para con ella rrefrenar su sol- / tura; y agora en este capítulo enbeveremos 12 las que son menester en diez y seis primeros de 13 los suyos d'este mesmo libro deu treynta. Los quales no será menester sumar (que quando lo fuere, hazerse a), sino yr poniendo las proposiçiones del Jobio y luégo al pie de cada vnala enmienda que fuere neçesaria. Y la primera es 14 en el primer capítulo de aquel libro donde 15 dize qu'entre otros prínçipes que favoreçian las herejías del Lutero, hera Filipo, Lasgraue de Hasia, y Juan, duque de Sajonia, por ser antiguo enemigo de la casa de Austria- Y engáñase cn este paso en dos cosas: y la vna es (que luégo diremos la otra) 16 en dezir qu'el favor del saxón y su conpañero se dava a los herejes por rrazón de enemistad con Austria, porque no se daua sino por la qu'ells tenían a la fee, con las nuevas opiniones en las quales estavan tan çiegos y con tan açivilido 17 entendimiento, quc / no por via de bandos (aunque los hubiera) 18, proçedía la cossa, sino por çeguedad19 diabólica; y d'esta çeguedadad 20 naçieron los bandos (si así los quisiéremos llamar, o si no 21 enemistades) pero no de la enemistad naçió  22 la erejía. Y claro lo 23 pudiera ver esto el Jobio, pues sin enemistades antiguas a quien él atribuye esta desbentura, sino entre deudos y hermanos de la mesma cassa saxónica se litigaua sobre lo luterania, y así Jorge tanvién, entonçes duque de Sajonia (que ya se save que allá 24 todos los de vna casa se llaman de vn mesmo título), primo hermano de Federico, padre d'este Juan, traya grandes pendençias con cI primo primero, y después con el sobrino, sobre la defensa de la verdad católica- Y así los prinçipios, y después los medios de la Çeguedad luterana, otros fueron y no pocos, y entr'ells tanbién alguna mezcla de enemistad, pero no con los señores de Avstria, como los Anales nos lo 25 mostrarán, y mejor otras corónicas / que habrá ymperiales.

Pero biniendo a 1o demás que dize este avtor, que la cassa de Sajonia es antigua enemiga de la de Avstria, es tanvién engaño suyo como lo demás, porque entr'estas dos casas huvo sienpre muy gran deudo y amistad, y no hordinaria sino particular, y mucho mayor después que la cassa de Borgoña se yncorporó y juntó con la de Avstria, como deçendientes todos, saxones y austríacos, de Hermano o Hermanio, terçer hijo de Vitichindo, rrey (que asi se llamaron antiguamente) de Saxonia; que son estas cossas todas que se an de buscar en otra parte y no el) estas enmiendas jobianas. Y conforme a esto el Federico, padre d'este duque Juan, que se halló en la eleçión del Carlos, hizo mucho, y todo lo que le fue posible, porqu'el mesmo Carlos fuese, como lo fue, elegido; y avn hizo tanto, que en çierta manera se puede dezir que se lo quitó a sí mesmo por dárselo a él, como en otra obra de más peso y tomo qu'ésta será mostrado. / Y d'este mesmo jaez es lo que dize al cabo d'este capitulo primero, donde trata (a propósito de qu'el Emperador estava en cortes en Rratisbona, entendiendo en las cossas de la fec, quando le vinieron a dezir qu'el turco entrava por Vngría poderosamente), qu'el cardenal Canpegio dezia a Su Majestad que vien podía condenar y rreprobar las heregías del 26 Lutero por ser cosas rridiculosas 27, y por otras causas que allí dize, como si el bendito Carlos dudara d'ellas, o no las tuviera ya rreprouadas y malditasy condenadas dende que la primera vez puso los pies en Alemania. Y asi estoy espantado muchas veçes 28 de laspalabras que, sin más mirar lo que dize, sele sueltan a este Jobio; y como hizo minçión de las cortes de Rratisbona, que se tuvieron aquel año de treinta y dos, hiziérala tanbién de las que se tuvieron en Bormes el año veinte y vno, y en Agüesta en el pasado de treinta, y viera  29 yenten- / diera lo que quiçá no a savido ni entendido 30 que allegú 31 el zelo de la fee a tanto en el Carlos 32, que como Carlos, y no como Emperador ni rrey, quiso determinar esta varaja, poniendo la mano en el puñal para despachar de aquella manera las desbergüença' de alguno, qu'estando asentado en aquellas cortes se atrevia a poner lengua en las cosas de nuestra fee y de las sanctas constituçiones de nuestra vnica 33 Y glesia Católica Rromana. Y si no tuviera hermano al lado que se lo estorbara, que sintió el movimiento y el ademán ynperial, se cree que con él, a ventura de su propia vida, quitava el Carlos 34 a otro rruin desbergonçado la suya Y çiertamente, estando el Emperador entonçes entre sus súbditos los alemanes, pero en quanto a esto enemigos, sin gente de guerra ninguna, no ay duda sino que si aquel caso suçcdiera, que ponía a gran rriesgo su persona. Pero todas estas cosas qu'están secrestadas en otras partes, me haze el Jobio a cada paso que me haga mal depositario, / trasportándolas de sus lugares propios a otros agenos.

Pero vengamos a lo demás que dize este rreverendo ovispo 35, que se tuvo sospecha qu'el Gran Turco vino esta vez tan pujantemente 36 contra la christiandad a persuasión de Juan Vayboda, rrey que se yntitula de Vngría y de otros rreyes de la christiandad qu'éI aquí nombra, de 37 la qual verdad 38 otro libro y lugar será donde se declare  39 Y entr'ellos señala a Françisco, rrey de Françia, de lo qual en este paso yo no le arguyo, ni de que le 40 aya hecho venir, sino de lo que me quexo es de 41 que le hizo bolber- Y esta culpa podría ser qu'él tuviese y no otra, y ésta tanpoco no se save, ni Dios quiera que en ninguna parte yo se la ponga. Pero díxose y vbo yndiçios hartos para crell (de los quales sé yo qu'está 42 bien ayuno el Jobio), y qu'el mesmo 43 rrey Françisco, biendo el aparato de guerra con qu'el turco hera esperado de la christiandad y de Carlos 44, su capitán, le avisó(según dizen) para que se rretirase, avnque fuese con / gran pérdida de su gente, como suçedió, y con toda la de su rreputaçión, y que no hiziese jornada porque se perderia y aventuraba todo lo que en esta vmana , 45 vida sc puede aventurar, en la qual ventura avía de quedar sin ella neçesariamente, si solamente se consideravan los probeymientos y diligençias humanas. Y en la verdad 46, si este consejo le fue por el françés dado, no ay que dudar sino qu'éI fue provechoso al bárbaro, porquc como está dicho, si solamente se mira a la horden humana de la guerra, y no tenía Dios guardado algún desastre notable para castigar pecados de la christiandad 47, no avía duda sino que lo tenía en su casa el Gran Turco 48, según los aparejos qu'estavan hechos y prevenidas todas las cosas que podían contrariar a la muchedunbre de los bárvaros, ya la ynfinidad de sus cavallos, y a la destreza vanamente temida de sus genizaros 49

Y luégo, yendo ynxiriendo 50 toda la tela d'esta gucrra, dize en el quinto capítulo la enviada por el Papa de 51 su legado y sobrino el cardenal Ypólito de Médizis, al qual alava por muy estendidas y encareçidas palabras, que vien pareçieron cscritas en tiempo de su tío el Summo Pontífiçe Clemente, avnque publicadas después en tiempo de los siguientes pontífiçes 52- Yo a lo menos, si tomara a cargo de alavar a este cardenal, o a vn padre que tuvo, de quien en todas estas Ystorias casi no be hecho 53 mençión por el Jobio, que se llamava Juliano de Médizis, y fue casado en la casa de Saboya, más ayna alabara al biejo muerto que no al moço bibo; porque fue vna persona valerosa y dotado de muchas letras y de mucho ánimo, y que mostró lo vno y lo otro cada vez que fue menester. Este es aquel Manífico Juliano, de quien se haze tanta mençión en el neçesario y gustoso libro d'EI cortesano 54 Pero bastóle al Jobio para alavar al hijo, avnque devía de tener otras virtudes, bell 55 / liberal y gastador, y csto quede así, que no es mala cubierta la manífiçiençia para qu'estén guardadas otras birtudes o 56 muchas veçes para encubrir viçios.

Y prosiguiendo más adelante por su quento, nuestro ystoriador dize qu'el Emperador mandó benir las conpañías d'españoles que avía en Ytalia a esta guerra, los quales diçe 57 que vinieron a ella y que partieron de la Rromaña, donde después de lo de Florençia, en 58 alojamientos que avían tenido 59, avian hecho grandisimos daños a los moradores de aquella fertilísima tierra. De lo qual 60 estoy espantado, y que aya tan poco empacho en vn honbre que se atreva a dezir semejante cossa. Porque con ser cossa hordinaria 61 dar la gente de guerra de suyo 62 pesadunbre, en todo aquel tiempo que vbo dende 63 el fin de lo de Florençia hasta la partida para Alemania, que fue cl año de treynta y dos, más pareçieron los soldados en quanto a las molestias 64 honbres çiudadanos, que gente de guerra. Porque quanto a lo primero, el exérçito partido de Flo- / rençia se aposentó en el Senes, donde bibieron quietos y sin dar ni tomar pendençias con nadie- Y si no fue Altisiñano, plaça rrazonablemente fuertc que no quiso abrir las puertas para rreçebir el alojamiento, y fue neçesario tomalla por fuerça como la tomaron, y castigar aquella rruindad, no séotra cosa general ni particular que en la tierra de Sena pasase, salvo si no lo dize por los bandos mesmos de los seneses, que vnos trayan con otros. Pero esto no tocaua cosa ninguna a los españoles, ni en aquellas pendençias avía mal tratamiento ninguno, aunque fueran españoles y no seneses los que vandeaban, quánto más qu'el exérçito estava alojado en el Senes y no dentro de la çiudad, en la qual avía solamente la conpañia del capitán Pedro de Gucvara, y avn luégo de allí a poco se fue a la corte del Emperador, y quedó solo con la gente su alférez Martín Alonso de los Rríos. Y en fin, concluyo con que todo el tiempo qu'estuvo el campo en tierra senesa, vibió tan rrecogidamente, / que venido después por general, en el abril de treynta y vno, el marqués del Gato, por delito bien fáçil de perdonar y que tenía muchos rremedios, mandó cortar la cabeça al capitán Hernando Montañés, y le fue cortada; tanto hera el acatamiento, temor y ovidençia que se tenía a los ministros del exérçito.

Pues salidos los españoles de la Toscana, y viniendo para Lonbardía, así en Perosa como en Asís, patria y entierro del glorioso San Françisco, y en Pésaro, y después en Rrimen, y por Módena, y por otras muchas , partes por donde caminaron hasta sus alojamientos lonbardos, no se hallará que los soldados tuviesen menos conçertada vida que la pasada, ni menos quieta que hasta allí avían tenido, hantes muy más estrecha, por çiertas instruçiones y nuevos mandatos qu'el marqués avía hecho fijar en los alojamientos, que contenían estrecha manera de vida para65 soldadesca, con grandísimas penas a los quebrantadores, las quales gentilmente se hexecutavan quando avía neçesidad. / Y por hallar nuestro Paulo a los españoles ynquietos camínantes (como de la mesma manera los halló estando rreposados en los alojamientos), dize que se amotinaron cabe el rrío Adige, y quenta cosas en el que llama motín que no pasaron; porque lo que allí vbo no fue más que vn prençipio, y no motín consumado, por algunos que dixeron que pues los sacaban de Ytalia, les pagasen lo que se les devía. Pero otros pasaron liberalmente la puente del rrío, sin embargo de aquel tumulto que comenzaua 66 aver, que fue causa para que no pasase adelante aquel alboroto, y a los vnos y a los otros dieron çierta paga, con que prosiguieron su camino. Y prosiguiéndolo, dize el Jobio que otra vez se amotinaron cabe Cremes, çiudad de Alemania, lo qual cs falsísimo, porque allí no ovo motín ninguno ni manera d'él. Y la muerte de Gerónimo de Leyva, a quien fue cortada la caueça por mandado del marqués, tuvo otro 67 origen, y avn dos, que al obispo se le pasaron por alto, como se le pasó tanbién / en lo del asiento tomado por Nicoliza, defensor de Guynz, con Habrayn Baxá. Que vna de las cosas que se dixo en aquel conçierto, sin las que pone el Jobio, fue qu'éllevantaría el sitio de sobr'ellugar, si vuelto de sobre Viena la tomase, y qu'en tal caso le fuese entregado Guynz, Qu'estas y las demás condiçiones fueron vergonçosas para los turcos, rrespeto del grande exérçito qu'estava sobre aquel pequeño lugarejo, y que aquellas condiçiones no servían de otra cosa sino de vnos banos cunplimientos para templar con aquell el gran menoscabo de la honrra que allí los turcos avian perdido.

1
Add.: En que se notan las faltas de la Historia del Jobio. Volver a (1 )
2
Add.: Emperador. - Volver a (2 )
3
Del.: pasados. Volver a (3 )
 4
Del.: tanvién. Volver a (4 )
5
Del.: no. Volver a (5 )
6
Mut.: turco. Volver a (6 )
7
Add.: Emperador. Volver a (7 )
8
Mut. (en la qual...): (en que tanto iba). . Volver a (8 )
9
Mut.: ynchido con su espanto: atemorizado. Volver a (9 )
10
Del.: amigo y compañero. . . - Volver a (10 )
11
Del.: el. Volver a (11 )
12
Mut.: sumaremos. Volver a (12 )
13
Mut.: mesmo libro de: libro. Volver a (13 )
14
Del.: los qua les no será. . . Volver a (14 )
15
Del.: donde. Volver a (15 )
16
Del.: es (que luégo...). Volver a 16( )
17
Mut.: y con tan açivilido entendimiento: en su. Volver a (17 )
18
Del.: (aunque los hubiera) . Volver a (18 )
19
Mut.: por çeguedad: necedad. Volver a ( 19)
20
Mut.: y d'esta çeguedad: de la qua!. Volver a (20 )
21
Mut.: (si así los. . .) : o. Volver a (21 )
22
Mut.: pero no de la enemistad naçió: y no de las enemistades. Volver a (22 )
23
Del.: lo. Volver a (23 )
24
Del.: allá. Volver a (24 )
25
Mut.: los. Volver a (25 )
26
Mut.: de. - Volver a (26 )
27
Mut.: de burla. Volver a (27 )
28
Mut.: estoy espantado muchas veçes: muchas veces me espanto. Volver a (28 )
29
Del.: y viera. - Volver a (29 )
30
Del.: ni en-tendido. - Volver a (30 )
31
Mut.: llegó. - Volver a (31 )
32
Mut.:Emperador. Volver a (32 )
33
 Mut.: nuestra f:nica: la. Volver a (33 )
34
Del.: el Carlos. Volver a (34 )
35
Mut.: este rreverc:ndo ovispo: el Jobio. Volver a (35 )
36
Mut.: pujante. Volver a (36 )
37
Del.: de. - Volver a (37 )
38
Add.: en. Volver a (38 )
39
Mut.: será donde se declare: se declarará. Volver a (39 )
40
Mut.: de que le: me quexo que le. Volver a (40 )
41
Mut.: sino de lo que me quexo es de: mas quéxome. Volver a (41 )
42
Mut.: que estuvo. Volver a (42 )
43
Del.: mesmo.- Volver a (43 )
44
Mut.: de Carlos: del Em-pc:rador. Volver a (44 )
45
Del.: v mana. Volver a (45 )
46
Del.: en la qual ventura. . . Volver a ( 46)
47
Del.: como está dicho. . . Volver a ( 47)
48
Del.: lo tenía. . . Volver a (48 )
49
Add.: aconteciendo al gran turco lo que el rey decía. . . [recortado]. Volver a (49 )
50
Mut.: yendo ynxi-riendo: procediendo en. Volver a (50 )
51
Mut.: la enviada por el Papa de: cómo el Papa enbió. Volver a (51 )
52
Mut.: de su tío el Summo. . .: del Papa su tío. - Volver a (52 )
53
Mut.: hecha. Volver a (53 )
54
Mut.: el neçesario. . .: los autores de aquel tiem-po. Volver a (54 )
55
Mut.: verle. Volver a (55 )
56
Mut.: y. Volver a ( 56)
57
Mut.: los quales diçe: y. Volver a (57 )
58
Add.:los Volver a (58 )
59 
Del.: De lo qual. Volver a (59 )
60
Del .: de lo cual. Volver a (60 )
61
Mut.: cossa hordinaria: hordinario. Volver a (61 )
62
Del.: de suyo. Volver a (62 )
63
Mut.: desde. - Volver a (63 )
64
Del.: en quanto a las molestias. Volver a (64 )
65
Add.: la. Volver a (65 )
66
Add.: a. Volver a (66 )
67
Mut.: otra. Volver a (67 )
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