Capítulo Veinte y Nueve

De cómo el Canos fue contra el Solimán para presentalle la batalla, y de cómo el Gran Turco huyó y se rrtiró vergonçosamente, y de la, correriass que pasaron entre fieles e ynfieles, y de cómo fue desbaratado el capitán Casón con diez mill tnrcos que traya, y de cómo se amotinaron los ytalianos en el canpo de los cristianos, y de las crueldades que durante el motin hizieron 1. Aviendo el ovispo de Nochera (y no mal sino muy bien) pintado esta guerra de tanto aparato, que vbo el año treynta y dos entr'e,tos dos emperadores, fiel e ynfiel, la pro,igue agora en todos los capítulo, que quedan d'este libro treinta, hasta / dalle el fin y rremate al mesmo libro y a la guerra Y en los capítulo, diez y siete, y diez y ocho, y diez y nuebe, y veinte, deçiende a vna particularidad que pasó en aquel tiempo, que fue vn rrenquentro (avnque berdaderamente, según lo qu'entendemos modernamente por este nombre, no se puede llamar así), o sea correría (o como lo quisiéramos nonbrar), doude el turco perdió ocho o diez mill honbres, Y todos de a cavallo, de quc luégo trataremos. Pero estoy espantado ya que no quiso el Jobio escrebir los días y tiempo en que cada cosa d'esta guerra pasó, dende qu'el turco salió de Costantinopla. Porque siquiera no escribió las mesmas cosas, que si no fue ésta d'esta correría, y lo del sitio d'Estrigonia y de Guinz, en otra no puso la mano, aviendo avido algunas y no pocas bien sustançiales. Como fue quando solos mill ynfantes y dos mill de a cavallo, que yvan haziendo escolta a çiertos carros de vastimentos y muniçiones, derrocaron a tres mill turcos alcanzís. Avnqu'es berdad que fue con alguna bentaja, / porque a los christianos les acudió socorro de christianos en doblada cantidad.

Y ni más ni menos 2 calla Paulo Jnbio lo que aconteçió en fin de jullio, quando mill cauallos y seis mill arcabuçeros tudescos y españoles desbarataron a quatro mill turcos que guardavan çierto ganado para mantenimiento del exérçito turquesco. Y tanvién se le quedó en el tintero quando quinientos españoles, o pocos más, s'encontraron y dieron al través con quatro mill tártaros, de treynta mill d'esta naçión que avía en el exérçito turquesco, sinenvargo de su ligereza barvaresca (que çierto hera grande), la qual contienda pasó cabe el Danubio, cuyas aguas aquel día ahogaron más de trezientos d'ellos, y así por este horden olvida otras algunas cosas, que no heran de menospreçiar en ninguna corónica, quánto más en la christiana, y describe solamente la correría de Casón, vno de los capitanes del quartel del Vajá Micaloglo, el qual con quinçe mill honbres, todos de a cavallo, fue a correr por todas aquellas comar-/ cas hasta la çiudad de Linçe, y al bolver se perdió con ocho mill d'ellos, porque le fueron tomados los pasos por alemanes y más alemanes en otro puesto, y españoles en otro, y vngaros al cabo en otro vltimo, aviéndose escapado seis o siete mill de aquellos que echaron por otro diverso camino, diferente de aquellos pasos que les estavan tomados, y es la graçia que, començando a dar quenta d'esto, dize que quando los turcos entraron corriendo hasta Linçe, qu'el primero que los hido fue e1 cardenal Ypólito de Médizis, legado del Papa; lo qual aliende de ser burlería notoria, porque ya seisçientas gentes avían buelto a Linçe, dando el rreVato y auiso d'esta cosa, pero ase de notar que vn ytaliano los avía de ver primero que otra ninguna naçión; y vídolos así 3 el cardenal, ni 4 primero ni nunca, como los vido quando andava paseándose por Rroma.

 

Lám 7; VERSOS LATINOS DE JUAN DE CASTELLANOS (Fol. VII v. sin numerar). Estos dísticos en elogios de Quesada fueron escritos para prologar El Antijovio

Pero pasemos a lo demás que dize çerca d'esta correría, que salieron del campo del Emperador por diversos caminos a tomalles / los pasos, y también el marqués del Gasto para alcançallos, y que no pudo, después de hauer andado tres días en su busca. Y en lo del marqués así fue, y en lo demás no sabe lo que trata ni lo entiende, porque el campo del Emperador y él mesmo en persona y su hermano, caminavan todos entonçes para Viena, a donde entraron a veinte y dos de setienbre. Y el negoçio y desbarato de los turcos fue a diez y seis del mesmo mes, y si la gente saliera del campo ynperial, no pudieran tomar pasos ningunos a los turcos; lo que pudieran hazer fuera alcançallos y no tomalles pasos, y aun 5 alcançallos tanpoco, por la priesa con que corrían y por la ligereça de sus caballos, en que nos haçen grande ventaja. Y así el del Gasto 6 por esta rrazón no pudo 7 dar con ellos, de manera que los que salieron en busca d'estos turcos que corrían (digo para atajalles y tomalles los pasos), fueron todos gente qu'estava de guarniçión en Viena y en su comarca. Y el Jobio en este punto quenta todos los que salieron / por diuersas partes a tomar diversos 8 pasos y caminos, y no halla que salióespañol ninguno, de suerte que quenta a Federico, conde Palatino, y a Ludivico, conde de Lodrón, y a çiertas conpañías de morabos y voemios, pero de don Luis de la Cueva y de sus españoles, ni por 9 memoria, hasta que después los halla desbaratados de los turcos, que entonçes sí 10 la hizo muy prinçipal, porque se vea 1o poco que pudieron.

Pero aora se verá mejor y más berdaderamente, y no se a de negar sino qu'es muy bueuo y muy gustoso lo que dize, que yvan con don Luis de la Cueba quarro compañías d'españoles y de ytalianos. Y quien sin temor ni vergüença dize cosa semejante, ¡qué no dirá! pues se saue público y notorio que no avía un hombre de naçión ytaliana entre las compañías d'españoles que allí yban, ni nunca don Luis fue superior de ytalianos ningunos. Y quenta luégo que los españoles se encontraron primero con los turcos que otra ninguna naçión; y quenta la 11 verdad, pero en la manera de la pelea / no la dize, porque afirma dos cosas falsas: la vna que los españoles después de hauerse encontrado con los turcos y muerto algunos, y los turcos tanvién muerto a christianos, que los españoles huyeron a vna laguna y estubieron en el agua hasta la varriga, escondidos toda la noche. Lo qual no pasó así, sino acauado de rreconoçer los españoles 12, la gran muchedunbre turquesca, y aver 13 començado a escaramuzar con ellos, se rretruxeron no a la laguna, como él dize, avnque allí çerca avía çiertos pantanos 14, sino a vna arboleda, adonde estuvieron como frontero 15 de los turcos toda aquella noche. Y avn por más señas puede saber el 16 Jobio que en todos los quartos de la mesma 17 noche, la çentinela y cuerpo de guardia, todo 18 se hizo ençima de los árboles suvidos 19.

Y ni más ni menos es lo segundo que dize del mesmo coronel don Luis, que se fue huyeudo a donde estavan los alemanes, porque no hera honbre don Luis que, avnqu'estuvieran ytalianos mezclados con los / turcos, huyera él de los vnos y de los otros, ni hiçiera lo que no devía, avnque perdiera la vila, la qual savía él muy bien trocar por la honrra, quando hera menester. Lo que pasa es que rrecogidos los españoles, que todos serían mill y dozientos escasos, al arboleda que he dicho, y dejadas sus guardas, y puesto todo en orden como en frontería de enemigos, y dejado el cuydado d'ello al capitán y comendador çerdán, y saviendo que venían çerca los alemanes, digo vna partida de los d'esta naçión, fue a rrogalles avnqu'en balde 20, que se diesen más priesa en el caminar, dándoles el aviso de lo que avía pasado, y de cómo los turcos estavan ençerrados, si querían poner vna poca de diligençia en darse más priesa. Pero ellos no lo hizieron, ni les sacaron de su paso, y así los lurcos vbieron de dar en otros, saliendo por otra parte, donde fueron perdidos y acavados. Y no fue de tan poco hefecto la priesa y diligençia que se dio don Luis y sus españoles, a quien culpa el Jobio de herborosos y 21 apresurados, que si no se la dieran, los turcos es- / caparan y no fueran desbaratados, porque pudo, con aquella priesa que se dio, tener vista d'ellos y detenellos, lo que 22, si vbieran ydo al paso de los alemanes, no 23 pudieran haçer y vbieran tenido los ynfieles tiempo y lugar para salir de aquellos malos pasos.

De manera que aquella vitoria que se vbo entonçes de los turcos, a solos los españoles se deve como causa prinçipal del començar a pelear con ellos y enbarazallos, y si alguuo, leyendo esto, me pregunta que pues el campo del Emperador no hera llegado a Viena, ni llegó en aquellos siete v ocho días, y esta gente no hera del campo del Emperador, que qué españoles heran éstos, le rrespondo que sepa qu'éstas heran las quatro conpañías de gente española, que tres años antes se avían hallado en defensa de Viena, de que dimos quenta en el capítulo veynte y çinco pasado. Los quales españoles 24 se avían quedado de guarniçión después en la mesma probinçia, y hecho muy buenos hefectos contra turcos, ayudadores del Bayvoda que se yntitulaba / rrey de Vngría. Y avn avían venido después de Ytalia otras tres compañías de más españoles para rreforçar estotros con sus capitanes, el comendador Çerdán, Queto y Medinilla, porque avía comido la guerra muchos, y fue menester que viniesen de Ytalia los demás que digo. Después de todo 1o qual por ser ya muerto Luys Dávalos, que hera coronel de aquella gente, el qual murió de vn arcabuçazo que le dieron en la caveça en la toma de vna tierra, enbió el Emperador, y si no me acuerdo mal fue desde Agusta, por coronel de aquellos españoles vngaros 25 a don Luis de la Cueva, de quien bamos tratando, el qual en todo lo que se avía ofreçido dende 26 que tomó cargo d'ellos, no avía quedado en ninguna cosa deudor a sus pasados. En el qual cargo estuvo hasta que vino agora el campo del Emperador contra el del turco, donde después a la partida de Vngría para Ytalia, estas compañías españolas se rresumieron todas en las demás compañías de aquel exérçito, si no / fue el comendador Çerdán y la suya, que quedaron en Avstria y Vngría.

Y porque çesen digresiones y no se nos pierdan las materias entre las manos 27, bolbiendo al Jobio, digo que en el número que pone al exérçito del Emperador no anda muy herrado, pero en la horden con que se avía d'esperar al enemigo, lo anda 28 mucho, porqu'éI como devió de oyr aquello entre algunos capitanes, comunes Y hordinarios amigos suyos, quadróle luégo y asentósele en el juiçio, y enamoróse luégo de 29 aquel pareçer, para ponello en su Ystoria. Es el caso que no la horden qu'éI dize, avnque tanvién ésta se trató, a lo menos gran parre d'ella, pero tanbién orras muchas que quiçá heran más de media doçena d'ellas 30 para escoger la mejor según el tiempo y coyuntura que suçediera o para pelear con e1 enemigo. Y quiero tanvién yo oponer mi pareçer, como el Jobio el suyo, avnque vien diferente el vno del otro. Y digo que tengo entendido 31 que si la guerra proçediera, y el turco no hiçiera la vergonçosa rretirada que hizo (que según las çircunstançias d'ella más / ayna 32 se puede dezir huyda), que antes que la batalla se diera se vbiera dado tal orden, con que quando viniera a darse, tuviera el turco en veçes comida harta parte de su exérçito, y que entraran ya los christianos en la vatalla vnibersal, con grande confiança de la vitoria. De manera que no piense el Jobio que luégo en açercándose los campos se diera la vatalla de exérçito a exérçito con la horden qu'él escribe.

Pero vengamos al motin de los ytalianos, qu'es lo postrero d'este libro, a la qual naçión se mandava quedar en aquella parte para qu'estuviesen hechos a la tierra para el año siguiente, después de tantos como allí avían estado españoles, y no para yr sobr'el rrey Bayvoda (como el Jobio dize), porque entonçes no se podía yr contra a por muchas causas. Y las prinçipales, porqu'el turco dexaba destruyda la tierra y no avía manera cómo mantenerse ninguna gente de guerra en aquella probinçia, digo entrando por ella adentro, y demás d'esto tanbién començava aver vna poca de pestilençia, que hera cosa / probable que avía de benir a ser muclha, pues ya avía començado. Y junto con esto enpeçava ya el ynbierno, y no se podía canpear cómodamente. Y lo que mocho haçía al caso asímismo 33 para no eutrar aquel año por las entrañas de Vngría, hcra qu'el turco en su buelta a Costantinopla dobló la guarniçión de Belgrado, y dejó sin esto mill y quinientos genízaros de rrespeto para socorro de neçesidades de sus fronteras y de su aliado y amigo Bayvoda, lo qual todo se le pasó por alto al señor ovispo. Pero démonos priesa al motín de los ytalianos, que ay mill quentos buenos de nuestro Jobio en ello. Porque quanto a lo primero es de notar la horden con que lo escribe, poniendo muchas causas para el motín, dando a entender al mundo y a los que leyeren su obra, que tuvieron justa causa entonçes para amotinarse los de aquella naçión, aviendo sido el más cruel motín y alboroto que si se juntaran todos en vno 34 quantos en Ytalia se an hecho por españoles; que 35 cada vez que se ofreçe alguno, lo 36 sabe nuestro autor vien encareçer, y aun encaréçelo tanto / quando se le ofreçe, que pasando de los términos de la rrazón en lo qu'escribe, entra en los términos de la no berdad muchas veçes 37. Pero pregúnteselc al ovispo de Nochera 38 en este paso: ¿en qué motín españoles jamás quemaron Y abrusaron 39  las tierras y lugares por donde pasavan, y 40 tanto trecho dc camino como ay dende  41 Avstria a Ytalia, y 42 tanto número de pueblos abrusados?, ¿ y dónde se mataron 43 tantas gentes sin hazelles por qué?, ¿y dónde se hizieron 44 tantos ynsultos y rrobos y otra ynfinidad de heçesos de que se acordará Alemania parasiempre jamás? ! o Jobio!, y 45 ¡qué plazer es oyros agora el buscar 46 justificaçiones 47 para esta tacañería! Pero ya búsquelas como las buscó 48, finjidas y falsas, pero tanvién mete allá 49 vn español en la trama sin propósito ni causa, sino 50 para dar a entender al siglo siguiente (que malo se lo dé Dios a los que no escriven berdades en sus ystorias), que también algunos españoles avían tenido culpa y dado causa a 51 estemotin de los ytalianos. /

Porque dize que vn español, como se les diese muy mal pan a los del exérçito entró con vno de aquellos panes ant'el marqués del Gasto y se lo arrojó a los pies blasfemando del Emperador, y que causó con aquel echo grande alboroto. Lo qual no sólo cs falso, pero muy más qu'esto mereçía, y mereçia buscar nonbre peculiar 52 y particular para tan gran levantamiento. Porque a vn soldado solo, y a muchos más, castigáralos el marqués quando fueran descomedidos; y ¿vn soldado solo qué alboroto podía causar, avnque fuese así que arrojase vn pan a los pies del marqués? 53 ¿a qué propósito se avía de quexar 54 del mal pan, pues no se lo davan por rraçión, sino que todos 1o compra van y así lo podía el soldado 55 conprar mejor en Viena? Y tanviéu es muy bueua la disculpa que apunta que los ytalianos se amotinaron, no porque no les pagavan, que no se les devía nada, sino por temor de que no les pagarían adelante por las neçesidades del don Hernando, rrey de rromanos. A lo menos / es la primera vez que jamás soldados se amotinaron por la falta qu'está 56 por venir, y quando entreespaño!es aconteçido semejantes escándalos, es 57 deviéndoseles a los pobres so!dados no vna, ni dos, ni tres pagas, sino grande número d'ellas. De manera que pidiendo dinero debido, y no por deber, se ar, amotinado las Veçes qu'ello aconteçido 58 avnque de ninguna manera ello no 59 puede dexar de ser con grande culpa. Y para que en ninguna manera en este hecho tengan ninguna los ytalianos, dize nuestro autor que tanvién se quejavan y les pesava de que quedava Fabriçio Marramaldo 60 por superior de toda la gente ytaliana: que 61 quánta apariençia tenga esto de verdad, qualquiera honbre de guerra de aquel tiempo, y avnque sea d'éste, lo entenderámuy bien, y verá 62 si aquel Fabriçio hera de aquella manera desamado, ni de vn desamor general, de harte qu'estorbe a vno 63 la superioridad de semejante cargo. Y si tras esto 64 se quiere deleytar el lector jobiano 65 en leer vn rrazonamiento de vn / Marconio que aquí entroduçe el auctor, en que juntó todas las causas del motín y el propósito para que fingió esta plática, podrá ver la yntençión d'este nobocomista 66 el propósito de sus cosas y la fee de su Y storio. Pero lo singular es que pareçe sentir y 67 poner culpa al serenisimo Hernando en que envió a dezir, por los lugares del camino, que matasen todos los que pudiesen de aquella gente amotinada, lo qual él no mandó sino que se pusiesen en harma para su defensa. Pero quando enviara a mandar que los mataran, ¿paréçele al Jobioque ay ley (si no es en su Ystoria) para que los ytalianos maten y no les maten? Pero la ley y defensa natural, según el Jobio, no se deve de entender con ytalianos, los quales (digo aquellos de que vamos hablando) hiçieron 68 las mayores crueldades que jamás honbres hiçieron en semejante propósito; y con toJo esto, todas las gentes son bárvaras, si no los ytalianos Y por conclusión d'este su libro pone la prisión del legado y soltura. Y d'éstas pu- / diera poner algunas, lo qual se a de callar agora, avnque nuestro Jobia no calló muchas cosas suyas en estos dos capítulos vItimos, dando al través con todo el vien y alavanças que avía dieho d'él en vn capítulo suyo 69 ya pasado, y asi mesmo en otro mío donde se trató la mesma materia  70.

1
Add.; y se nota las faltas que sobre todo esto hay en el Jobio Volver a (1 )
2
Mut.: Y ni mas ni menos; TambienVolver a (2 )
3
Mut ; pe ase de notar y asi los vio-notar. . .: así los vio. - Volver a (3 )
4
Del.: ni. Volver a (4 )
5
Mut.: lo que pudieran. . .: ni. Volver a ( 5)
6
 Del.: y así el del Gasto. Volver a (6 )
7
Add.: el del Gasto. Volver a (7 )
8
Mut.; los. Volver a (8 )
9
Muy. :por; no ay. Volver a (9 )
10
Del.: sí. Volver a (10 )
11
Mut.: quenta la: dize. Volver a (11 )
12
Mut.: pasó así sino. . .: es as sí porque acabando los españoJes de econocer. Volver a (12 )
13
Mut.: y aver: aviendo ya. Volver a (13 )
14
Del.: avnque allí çerca . . . -Volver a ( 14)
15
Mut.: adonde. . .: donde estuvieron fronteros. Volver a (15 )
16
Mut.: puede saber el: hago saber aJ. Volver a ( 16)
17
Mut.: la mesma: aquella. Volver a (17 )
18
Del.: todo. -Volver a (18 )
19
Transp.: subidos ençima de los árboles. Volver a (19 )
20
Del.: avnqu.en balde. -Volver a (20 )
21
Del.: herborosos y. Volver a (21 )
22
Mut.; lo que: y. Volver a (22 )
23
Add.: lo. Volver a (23 )
24
Del.: españoles. Volver a (24 )
25
Mut.: de Vngría. Volver a (25 )
26
Mut.: avía ofreçido dende: ofre-çió desde. Volver a (26 )
27
Mut.: y porque çesen . . .: Pues. Volver a (27 )
28
Mut.: lo anda; yerra. Volver a (28 )
29
Del.: y asentósele. . . Volver a (29)
30
Mut.; tanvién ésta se trató. . ,: se trató de ésta y de otras muchas. Volver a (30 )
31
Mut.: por cierto.- Volver a (31 )
32
Del.: ayna. Volver a (32 )
33
Del.: asimismo. Volver a (33 )
34
Mut.: si se juntaran. . .: todos. Volver a (34 )
35
Mut.: los quales. Volver a (35 )
36
Del.: alguno 1o. Volver a (36 )
37
Mut.: encaréçelo tanto quando se le ofreçe. . .: encarécelos tanto que pasa mucho de Volver a (37 )
38
Mut.: ovispo de Nochera: Jovio. Volver a (38 )
39
Mut.: españoles jamás. . .: jamás los españoles quemaron. Volver a (39 )
40
Mut.: ccmo entonces hizieron italianos en. Volver a (40 )
41
Mut.: desde. Volver a (41 )
42
Mut.: quemando. Volver a (42 )
43
Mut.: abrusados y dónde se mataron: y matando. Volver a (43 )
44
Mut.: dónde se hi-zieron: haziendo. Volver a (44 )
45
Del.: O Jobio y. Volver a ( 45)
46
Mut.: oyros agora el bus-car: oyr las. Volver a (46 )
47
Add.; que el Jovio busca. Volver a (47 )
48
Del.: pero ya búsquelas . . . Volver a (48 )
49
Mut.: pero tanvién mete allá: Pone entre estos italia-nos. Volver a (49 )
50
Mut.: causa sino: verdad. Volver a (50 )
51
Mut.: y dado causa a: en. -Volver a (51 )
52
Mut.: muy más qu'esto. . .: mereçía nonbre más pesado. Volver a (52 )
53
 Mut.: soldados quando así fueron descomedidos [hiciera] castigar el marqués, quánto porque a vn soldado solo. . .: y aun castigo exemplar; por cierto que a muchos más a uno solo; mas diga el Jovio. Volver a ( 53)
54
Add.: nadie. Volver a (54 )
55
Mut.: y así lo podía. . .: y el soldado lo pudiera. Volver a (55 )
56
Mut.: qu'está: que estava. Volver a (56 )
57
Mut.: aconteçido semejante. . .: acontecieron algunos motines fueron. Volver a (57 )
58
Del.: de manera que pidiendo. . . Volver a (58 )
59
Del.: ello no. Volver a (59 )
60
Mut.: grande culpa. y para que. . .: gran culpa. También pone e lJovio entre las desculpas de tanVolver a (60 )
61
Del.: que. -Volver a (61 )
62
Mut.: sabrá. Volver a (62 )
63
Mut.: ni de vn desamor. . .: que mereciese perder. -Volver a (63 )
64
Mut.: y si tras esto. . .: Si el lector del Jovio. Volver a (64 )
65
Del.: el lector jobiano. Volver a (65 )
66
Mut.: lombardo. Volver a (66 )
67
Mut.: pareçe sentir y: quiere. Volver a (67 )
68
Mut.: les maten. Pero. . .; los maten haziendo. Volver a (68 )
69
Del. : suyo. Volver a (69 )
70
Del.: y así meçmo en. . . -Volver a (70 )

 

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