Capítulo Treinta y Uno

 De cómo el Papa determinó 1a causa que ant'él pendia, entr'el rey de Yngalatera y la reyna doña Catalina, su muger, sobre la balidaçión de su matrimonio, y de cómo el Enperador se vino a España y sacó los soldados viejos de Ytalia, y de cómo el mesmo Enperador envió a Andrea Doria con harmada d'españoles a  socorer a Corón y le socorrieron y del casamiento del segundo hijo de1 rrey de Françia con Catalina de Médiçis, sobrina del Papa Clemente 1.

 En el capítulo otauo d'este mesmo  2libro de que bamos dando quenta, trata nuestro autor el pleyto matrimonial de Enrrique, rrey de Yngalaterra, con la rreyna doña Catalina, su muger, tía del Emperador. Y dize así, que buelto el Emperador a Ytalia de la jornada del turco, el Papa bolvió de Rroma a Volonia a speralle y verse con él, i avnqu'el Jobio no lo dize, llegó e1 Emperador a Bolonia, donde ya el Summo Pontífiçe estava, a treçe de diziembre, día de Santa Luçía de aquel año/qu'entonçes corría, que hera 3 de treynta y dos. Y que en aquellas bistas (que avnqu'él tanbién no lo pone, duraron dos meses y medio), entre otras cossas que se trataron en ellas  4, fue pedir el Emperador al Papa que sentençiase el pleyto que he dicho, porque dize que  Carlos 5 estava sentido mucho d'esta ynjuria, y de qu'el  ynglés hubiese rrepudiado y apartado de sí a su muger, con achaque de haver sido ella 6 casada primero con Arror, su 7 hermano mayor del Enrrique, que ya hera muerto, y de quien avía ella quedado viuda y sin hijos ningunos, diziendo que avnqu'el Papa Jullio, segundo d'este nonbre, avía conçedido dispensaçión para ello, el caso hera yndispensable para casar ninguna muger con dos hermanos, por ser proyvido por derecho divino Y avnque tenía en esta señora vna hija, se le dava por ello poco al Enrrique, ynduzido por el cardenal de Yngalaterra, arçovispo boraçense, qu'en lengua ynglesa se llama Diort aquel pueblo, y que lo haçía este cardenal por estar de secreto cohechado del rrey de Françia para que nunca el ynglés pudiese apartarse de su con- / federaçión, por tener grauemente, con esta ynjuria del rrepudio de la tía, ofendido al Carlos 8.

Y que tanbién el Enrrique se mobía a esto por estar perdido de amores de Ana de Bolán algunos años avía, con quien tenía puesta su afiçión y apetito, sin habelle hartado la conversaçión d'ella, sino perdiéndose cada día más por la continuaçión d'este negoçio. Y que el Papa Clemente, dende qu'este pleyto se trataba en Rroma, por conservar en la ovidiençia al rrey de Yngalaterra y al Enperador, avía suspendido la determinaçión d'este negoçio y rremitídolo a los jueçes de su rrota, mostrando en alguna manera que hera el negoçio dudoso, y que agora, vistu lo qu'el Emperador le pedía, que hera que determínase la causa, y que salba su avtoridad no podía más entretener a estos prínçipes, quiso más la justiçia y rrazón que la amistad del rrey Enrrique, y que así le amonestó y rrequirió que dexase dentro de çierto término a la amiga y hiçiese vida maridable con la muger, y que si dentro de aquel término no lo hiçiese, que le dexcomulgaría 9. Y dize más por vltimas palabras d'este capítulo: qu'estas amenazas e yntenpestiba seberidad del Papa, fue / dañosísima a la christiandad, porque dentru de pocos días el rrey Enrrique quitó la ovidiençia a nuestra Yglesia Católica, y al Summo Pontífiçe, caveça d'ella, y se apartó de su antigua birtud, haziéndose herexe; todo lo qual tiene gran neçesidad de correpçión.

Y por primera cossa de las d'este capítulo 10 , me quexo de vn dicho tan desonesto eomo es dezir qu'el Papa no queria sentençiar el pleyto por conserbar en ovidiençia al ynglés y al Emperador, como si bastaran quantas cossas ay devaxo del çielo hasta llegar con este término al çentro de la tierra, abersidades ni prosperidades, agrauios ni otra cossa de la d'esta vida mortal 11 , para que ynmortalmente 12 el Carlos 13 dexara d'estar a la ovidiençia de la Yglesia No digo yo avnque no le fuera hecha justiçia en lo de su tía, pero avnque se amontonaran todas las sinjustiçias y sinrrazones judiçiales y estrajudiçiales para descargar en él sólo. Y es 14 grande ynadbertençia 15 de vn honbre docto y graue, dezir palabra semejante de un semejante prínçipe, cuyo ofiçio como Emperador hera defender la Yglesia, y como Carlos español morir mártir, si fuese menester por ella.

Y ya qu'el Enrrique, mobido / de aquella locura enamorada, hereticó (que tanto eomo esto no pensé yo que podían los amores, avnque bien sabía yo que podían harto), pudiera dezir que se temía el Papa de lo que suçedió y no meter, no digo yo al Emperador, pero a qualquiera otro prínçipe christiano que fuera el del letigio, en aquella quenta, poniendo duda en su perseberançia de la fee. Antes quando alguna duda sintiera, abía de dezir (conformándose eon los ynfeliçes tiempos en que bibimos para animar a no sólo los prínçipes sino a todas las gentes) que avnque se diera la sentençia en fauor del Enrrique, que él aseguraba que nunca el otro prínçipe su contrario cayera en el yerro, según su christiandad, en qu'el ynglés cayó 16. Del qual quenta 17 el Jobio que andaba 18 con este daño del enteudimiento, ocupándolo en los contentos de su amiga Ana tres años avía Y haze muy mal 19 la quenta, porque ya abía çineo que aquella torpeza pasaba, avnqu'el pleyto en Rroma abía solos tres, o a lo menos poco más.

Pero tanpoco 20 en esto no hazertó 21 nuestro obispo, porque no se sentençió agora 22 quando él 1o quenta, hasta que pasaron dos años después d'esto o çerca d'ellos, o a lo menos / más de año y medio 23. Porque la sentençia firmada del mesmo Summo Pontífiçe (que d'esto no se le acordó al Jobio), se pronunçió a beinte y tres de março del año adelante de treynta y quatro, habiendo primero con nuçios hordinarios y después con particulares heeho el Summo Pontífiçe 24 muchos complimientos y muchas persusiones, y todas con gran blandura, sin hauer las amenazas y rrequirimientos qu'el Jobio dize, para qu'el Enrrique bolbiese a hazer vida con la Catalina. Y en quanto aver el eardenal evoraçense dado causa a este pleyto y a la desonestidad d'éI, ya se dixo así de corrida en el capítulo treze pasado la causa d'ello; y aquélla fue, y uo la que pone el Jobio aqui en este paso, diziendo del trato qu'el cardenal trata secreto con el françés.

Avnque tengo entendido que después para que se continuase y se saliese con el yntento, que devió el eardenal, para más firmeza y perseberançia de su mala voluntad, busear en Françia las espaldas y fauor que allí pudiese. Y sólo en este negoçio de Yngalaterra me queda por dezir, que entiendo yo de mi benditísimo prínçipe, que si él entendiera y creyera / que tan gran falta (sin ser juego el que se perdía en hazella) avía de caber en el Enrrique, y que a vn çiego y muchacho rapaz abía de bastar a tornar tanbién çiego a vn honbre viejo, y demás d'esto prínçipe, y que Se yntitulaba defensor de la fee (cossa que nadie pudiera creer), y que se abía de tornar hereje con toda su probinçia y rreyno, y que abía de quedar de la manera que quedó, que permitiera no sólo el agrauio de su tía, pero el de toda la Casa de Austria junta y de la d'España, antes que seguir ni hablar en el negoçio. Pero como el saber esto estaua reserbado a solo Dios (el qual plega a su ynfinita misericordia lo rremedie), no pudo hazerse otra cossa (que harto se hizo en no seguillo por las armas, avnque quizá se trató d'ello, sino por los térmínos ordinarios del derecho) 25.

Y después d'este negoçio de Yngalaterra, trata Jobio en los eapítulos siguientes hasta fin del libro, vna mezcla de diferentes materias. Vna de las quales es 26 que, sin enbargo de las pazes que avía con Françia, Françisco, rrey de allí 27, amenazaba 28 que abía de enbiar gente al Piamonte, a los lugares del marquesado de Saluzo, para fauoreçer a sus amigos y allegados, porque Françisco, marqués saluzano, devoto / de françeses, aviendo hechado en prisiones a su madre y a su hermano porque seguían el afiçión del Emperador, se avía ydo a Françia a fauorezerse del rrey Françisco 29. Todo lo qual es engaño notorio, e ynorançia de lo acaeçido en su tiempo y en su tierra mesma 30, del mesmo Jobio, porque nunea la madre del marqués Françiseo fue jamás de la parte del Emperador, sino contraria, y así no pudo estar presa por la devozión ynperial, antes ella tubo presos a otros (y a vno de sus hijos entr'ellos), porque seguían el bando contrario del suyo. Lo que pasa, pues 31, es que muerto el marido d'esta señora, qu'es la cabeça y casa de los monseñores (que d'esta casta son los señores de aquel estado), quedaron d'éI y d'ella tres hijos: Miguel, y Juan, y Françisco. Y el Miguel, que fue el mayor, abiendo heredado aquel estado, siguió muy por la bida (y bien digo por la bida pues le costó la suya las partes françesas), porqu'éste es aquel marqués de Saluzo que se halló en el exérçito de Lutreque sobre Nápoles, y después fue herido, y murió en Anversa, de quien atrás en otros capítulos está hecha minçión 32.

Y a este tiempo la madre viuda, qu'estava en Saluzo, tenía preso a su hijo segundo, qu'es el Juan que hemos dicho, en vn eastillo de aquel/ estado llamado Rroel. Y la causa d'esta prisión hera porque la madre, françesa, veta que el hijo hera ynperial por todo estremo. Este Juan hera de horden sacra y tenía harta rrenta por la Yglesia, y así pareçía que, muerto el Miguel, avía de benir la suçesión al terçer hijo y menor de todos, que hera el Françisco, el qual hera, avnque 33 ytaliano, ynxerto en françés y seguía la opinión de la madre. La qual no solamente hera françesa en el afiçión, sino en la naturaleza asímesmo34, porque hera gascona, hermana del baleroso musiur de Lutreque. Pero muertu el Miguel en Anbersa, los basallos saluzanos tomaron las armas y sacaron de prisión al Juan y le llamaron y hizieron marqués de aquel estado, lo qual él pretendía y tenía más gana d'ello que de seguir la otra vida eclesiástica. El qual, por pagar a la madre en la mesma moneda, luégo que se vido marqués y libre, la prendió y la eehó en la mesma prisión qu'éI avía tenido, avnqu'estubo poco en ella, porque después la soltó y ella dexó a Ytalia y se bolbió a Gascuña.

Pero el rrey Françisco con cudiçia 35 de tener siempre pendençias en Ytalia, buscó forma cómo el terçer hijo, su afiçio- / nado, hubiese el marquesado, y para esto dexadas muchas cosas que pasaron de tal manera, truxo la negoçiaçión con el nuevo marqués, que devaxo de çierta causa lo hizo yr a Françia, y allá se quedó, porque preso y quitada su libertad, no le dexaron bolber. Y el rrey teniendo ya detenido al Juan (el qual sienpre en ,us trabajos tubo tan verde y tan fresca el afiçión del Emperador como sienpre), enbió al terçer hijo, Françisco, para que ocupase aquel estado de Saluzo, el qual lo ocupó y poseyó después hasta su muerte, todo lo qual pasó en el año de veynte y ocho y veinte y nuebe. De manera qu'este Françisco que quedó con el estado, no prendió a su madre y a su hermano por ynperiales, como el Jobio dize, porque hera de la opinión de la madre, y la madre de la suya, avnque en lo que toca al hijo no duró mucho en ella, porqu'el año de treynta y seis adelante, como por fuerça este honbre lo tocara, dexando su antigua afiçión françesa se pasó al serviçio guivellino e ynperial, en el qual murió el año de treynta y siete siguiente.

Y en lo que luégo trata más adelante de la liga y confederaçión de Bolonia, diziendo que enbió el rrey de Françia a los cardenales / Tormi 36 y Agramonte a contradeçilla, y a mostrar cómo se haçía agrauio a él en que se hefetuase, pasa así como lo dize el Jobio. Pero en dezir que los beneçianos por esta causa no quisieron entrar en ella, ni hazer más de rrenobar la antigua por sólo medio año no save 1o que se dize. Porque Beneçia, como los demás potentados de Ytalia, entraron en aquella liga defensiba de Bolonia, la qual se hizo y coneluyó a beinte y siete de hebrero del año de treinta y tres. En la qual 37 todos los confederados nombraron por general d'ella a Antonio de Leyva, y no por medio año, eomo este nuestro lonbardo dize, sino absolutamente sin nonbrar el tiempo que pone, como por el mesmo contrato pareçe, que avn en lo qu'estaua por eseritura públiea quiso herrar, eomo tanbién herró en lo que más quenta de la pendençia de entre el Papa y el duque de Ferrara sobre el hecho de las çiudades de Módena y Rrezo. Hera esta vna baraja antigua y de que no se puede sacar propósito para esta ystoria. Damos han la quenta d'ella los Ana/es del Quinto Carlos, si Dios fuere servido. Y luégo, por no perder el hilo acostunbrado, torna el obispo a contar el alegría que vbo en Ytalia porque sacó el Emperador d'ella los españoles, y hasta / esto yo se 1o ereo, y lo juraré por él, y avn podría ser quetanbién jurase que le pesóde abello hecho hartas vezes después al Carlos 38. Y a,ícomo el mesmo Jobio 1o quenta, parte d'ellos fueron al socorro de Corrón y de la Morea, y parte se fueron de guarniçión a Çiçilia y rreino de Nápoles en conpañía de los demás que ay 39 d'esta naçión en aquellos dos rreyno" y asímesmo 40 la otra terçera parte de los españoles, que fueron quinze vanderas, se fueron con el Emperador a España. 

Y no tubo rrazón el de Nochera (y sobre todo sin propósito ninguno) 41 de tratar mal de otro obispo, que quando él husase tanbién aquel saneto cargo eomo el otro 1o husó, y tubiese el cuydado de sus ovejas qu'el otro tubo, no le abría suçedido mal para su ánima. Dígolo por 1o que dize qu'el Summo Pontifiçe en este medio hizo ynméritamente cardenal a don Gabriel Merino, ovispo de Jaén, al qual pinta hombre baxo, ydiota, y eon otras faltas, dexándole solamente la de serbiçial y solíçito 42. Y así rreprehende al Papa porque le dio el eapelo, pudiéndolo dar a otros honbres de letras, las quales si abían de ser tan bien enpleadas como las suyas, poco haçía al caso; ni tanpoco lo haze el linaje, i pecador de mí 43 (avnqu'el del obispo de Jaén / sin enbargo de ser humilde lo hera harto linpio), sino la birtud. Esto es lo 44 que haze al caso para cossas semejante  y en lo que consiste la berdadera nobleza, no negando qu'es muy mejor tenerlas anbas. Pero quisiera yo que como a vn cardenal español halló de humilde linage y sin letras, se fuera a vna eorte de vn prínçipe christiano que yo le dixera, y hallara en la rresidençia d'ella doze personas de aquella dignidad, tan faltos de letras los más d'ellos, como el eardenal Merino, y ninguno d'ellos (que no quiero dezir más d'esto) más virtuoso qu'éI ni con más méritos (por hablar tenpladamente y dexando las letras aparte), para tener aquella prinçipalísima dignidad.

Pero bengamos a lo postrero que ay que tratar en este libro en que agora bamos, qu'es sobre la, cossas de Corrón, y digo que eomo se a visto en lo pasado, don Gerónimo de Mendoça quedó con dos mill españoles y algunos más en guarda de Corrón, dend'el setiembre del año de treynta y dos; y por el abril siguiente de treynta y tres el Gran Turco enbió por mar y por tierra a sitiar aquel pueblo Y así fue sitiado por anbas partes, y el maestre de eampo Mendoça enbió a dar aviso de todo ello al visorrey de Nápoles a Ytalia, y al Emperador / a España, y primero qu'esto 45 abía enbiado al capitán Hernando de Bargas, estando avn el Carlos 46 en Bolonia, dándole quenta de la sospecha que se tenía de que serían presto sitiados como lo fueron. Y sauido por el Emperador (que ya estaba en España) el sitio, luégo mandóprober cómo Andrea Doria fuese con el socorro, y así se hizo, y d'esto es lo que tratan los postreros capítulos del Jobio. Y dize que Andrea Doria, eon el armada ynperial de galeras y naves que juntó, se aprestó para yr a este socorro, y avnque primero dize que se amotinaron los soldados cabe 47 Anbersa, lo qual no pasa así, ni tal motín de sustançia vbo ninguno, más de pedir que, pues los sacaban de Ytalia y los llebaban a guerra tan apartada d'ella, que les pagasen, y así les pagaron.

Pero por poco tanbién dixera qu'el marqués del Gasto se amotinó, pues dize que abiendo prometido de yr a esta guerra, lo dexó de haçer de sentido y enojado, Por averle sido preferido Antonio de Leyba en el generalato de la liga de Bolonia, y que así estaua quejoso del Emperador, de cuya 48 causa se quedó en Ytalia sin yr en el armada. Lo qual si él no quisiere que la llame sinpliçidad suya, llámese al menos engaño grande, y el cuytado por alabar al marqués lo desalaba, porque no hera hombre / don Alonso Dáualos que si conbiniera que su persona fuera a Corrón lo dexara de haçer por sentimiento ninguno (tanta fue sienpre su bondad y lealtad), quánto más que quando semejantes personas suelen estar agrauiadas y sentidas de su prínçipe, rretíranse de la corte a sus estados y haçen otras muestras de sentimiento semejantes a ésta, que ni perjudican a su lealtad ni a su pundonor. Pero el marqués, después de la liga de Bolonia qu'el ovispo dize, no salió de la corte del Emperador, y eon Su Magestad bino España, y le aeonpañó en todo el biaje, y nunca tan fauoreçido avía andado como entonçes lo andubo, ni tan rregalado. Y con los mesmos rregalos y fauores se bolbió a Ytalia, estando él entonzes con el Emperador en la eunbre de su estimaçión * como sienpre lo estuvo *.

Pero dexemos todas estas menudençias para el Jobio que las quiere entender todas (y quizá entiende pocas d'ellas), y bolvamos a nuestro propósito prinçipal del socorro corronense  49. Digo, pues, que toda el armada de nabes y galeras, que heran las qu'el ovispo quenta, se juntaron en Çiçilia, y en ellas dos mili y quinientos soldados españoles, pocos más o menos, devaxo de muy singulares capitanes, de la qual gente yva por su- / perior y maestre de campo el capitán MaChicao. Y mientras el armada se acababa de meter en borden, y meter los bastimentos que en ella avían de yr para basteçer el lugar, dize el Jobio (y así fue) qu'el prínçipe Andrea Doria ynbió  50 a Christóbal Doria con vna sola galera delante, para que trabaxase de entrar en Corrón y salir asÍmesmo, y dalle nuebas de lo que dentro pasava. Y así este capitán lo hizo, que pasando por mitad del armada turquesca entró y salió de Corrón, y bolbió a Çiçilia y dio quenta al prínçipe de la neçesidad de los çereados, que çierto fue vn rrazonable acometimiento. Pero con menos que galera, que fue eon vn bergantín, lo abía hecho antes d'esto vn soldado español llamado Fuensalida, que después de çercados los españoles lo enbiaron a Ytalia a pedir socorro, y pasó por medio de las galeras de los ynfieles, y tornó a deçir que no por esto dexó de ser est'otro negoçio ymportante y de valor.

Pero, ¡pese al diablo con el señor Paulo Jobio! ¿No fuera rrazón que dixera los españoles que yban en aquella galera, la qual, aunqu'el autor no lo dize, se llamaba la Marquesota, con los capitanes Bargas y Pedro de Silva? Los quales dieron toda la horden de aquel negoçio, / y si no la dieran se perdieran. Porque estando ya para entrar a bista de la çiudad en el puerto (que avnque no lo quenta el ovispo, fue el primer día de junio y primer día de Pascua d'Espíritu Santo de aquel año de treinta y tres), biendo que abían de pasar por mitad de las galeras eontrarias, que hera vna multitud d'ellas, en començando a entrar por esta dificultad, hecharon áncoras y surgieron, y pusieron su toldo, que de otra manera se perdieran y fueran tomados en medio sin rremedio ninguno. Que todo esto fuera bien que contara nuestro auctor, y que con el quento contara la manera d'él. Lo qua! visto por los tureos, teniéndola por galera de su conserua, o a lo menos por galera ynfiel que benía de alguna parte a hallarse en aquel negoçio, se asosegaron y descuydaron del primer alboroto que abían començado a tomar, y después que los christianos hubieron deseuidado a sus enemigos, alçando de presto vn áneora sobre qu'estaban, 'e metieron dentro del puerto eon grande alegria de los sitiados, sin poder rremediallo quando ya miraron en ello los tureos, y començaron a seguir la galera sin poder alcançalla.

Y a la salida hubo mayor peligro, por abelles abisado el hecho pasado, pero todavía tanbién se husó de maña para el/salir. Y pues contamos la de la entrada, fue ésta: que cada noche y cada día, muchas beçes mientras la galera estubo en Corrón, acometía a salir, y los turcos, eomo le beyan endereçar su biaje, yhan luégo sobr'ella y la çercaban por todas partes sin que se les pudiese yr, y así el de oria y el eapitán Silba se bolbían al puerto. Y esto haçían tantas vezes, que neçesariamente eansaron los entendimientos y el cuydado de los tureos, hasta que miércoles siguiente, quatro de junio a las ocho oras del día (y hízose de día porque los turcos pensasen que yba a lo falso como las otras beçes), salieron del puerto mostrando que yban a tomar vn esquiraço que les eaya haçia aquella parte, y salen del puerto eon aquella bentaja, de tal harte que quando los turcos miraron que yba la cosa de berdad, no pudieron aleançalla avnque enbiaron tras ella media doçena de galeras, que la siguieron muy gran trecho sin podella aleançar.

Y así bolbió Christófaro Doria a Çiçilia, donde halló el prlnçipe y su armada, y le dio las cartas y larga quenta de lo que en Corrón pasava, y de la gran neçesidad que dentro se padeçía. Y así luégo aquel general de la mar, teniendo ya 51 aprestado todo lo que convenía, hizo su biaje enbiando / otra bez delante a la mesma galera y al capitán d'ella, Christófaro Doria, con otras dos galeras y vna fragata, para espiar el armada de lo; turcos. Y la fragata entró en Corrón y las tres galeras quedaron aguardando el armada después de hauer espiado a la de los enemigos, de manera qu'estas galeras ni su Christóbal con ellas, nunea hasta que llegó el prínçipe, bolbió a él ni al armada, eomo el Jobio dize. La qual armada christiana allegó a vista de los enemigos que a Corrón tenían çercado por mar y tierra, vn biernes a ocho de agosto, llevando el prlnçipe vna prinçipal horden para este socorro, que fue poner en dos lados todas las naves y galeones y en medio sus galeras, con otrasçircunstançias y partieularidades, que no ay para qué eserebillas, pues el Jobio no trata d'ellas, y nosotros no somos obligados a tratar sino de lo qu'éI tratare. Y d'esta horden tanbién trata el Jobio algo, y avía  52 qué enmendar en ello, mas no puede ya la persona de cansado rremendar tanta rrotura a eada parte que buelbo los ojos.

Pero digamos agora a la letra 1o qu'el Jobio quenta, el qual dize que yendo así el armada del Emperador, dos navíos de los que se quedavan traseros, se .1sieron vno eon otro eon las entenas y se enbaraçaron sín poder eaminar, y que çiertas / galeras de los tureos dieron sobr'ellos, y ganaron los dos nauíos; y si dixera que entraron dentro tubiera rrazón, pero no la tubo en deçir que los ganaron. Mas todo esto se le perdonara de buena gana, eon que no dixera lo queluégo dize: que los españoles que dentro yban pelearon rruynmente, y que perdido el ánimo se hechavan en los bateles y avn al agua, para yr nadando a guareçerse en el armada que ya yba delantera. Y en alguna manera tiene rrazón, si lo que dixo de todos los españoles que allí vban 1o dixera del capitán Hermosilla solo, con diez o doze soldados que hiçieron aquel disparate.

Y tras esto diçe que Andrea Doria los bolbió a socorrer, y los socorrió sin poder las galeras de los turcos estorbárselo, porque vn biento ábrego que haçía los metía dentro en Corrón de adonde los hechavan a fondo, y así dexaron desanparados a sus conpañeros qu'estaban metidos en las nabes, peleando con los españoles, y que allegando Andrea Doria los navíos fueron libres, y trezientos genízaros que dentro avía, muertos y presos Sobr'el qual quento le pregunto yo al Jobio: ¿con qué cara dize que los españoles faltaron este día a su ánimo y valor? Pues quando bolbióAndrea Doria a socorrellos, con verse desanparados del armada que ya yba muy delante, / nunca los turcos los pudieron rrendir ni apoderarse de las nabes, sino sienpre peleando en los castillos de popa y por otras partes de los nabíos balentísimamente y con el esfuerço acostumbrado.

Y espeçialmente ganó este día grande honrra y fama vn soldado de aquel capitán Hermosilla. que peleó por él y por su capitán, llamado Juan de Herrera, que hizo marabillas y las haçía eada momento, deteniendo la furia de los genízaros con otros muchos buenos soldados que le seguían en aquella buena pelea. Y libertadas las naos, y después de abellas 53 socorrido el prínçipe, entraron todos con grande alegría en el puerto de Corrón y deçercaron a los çercados, porque tanbién por la tierra los qu'estavan sobre el lugar lo 54 desanpararon, y biendo el armada que 55 avía entrado en el puerto, casí huyendo dexaron los alojamientos y levantaron el sitio. Y don Gerónimo de Mendoça salió fuera y rrobó todo lo que en ellos avían dexado los turcos, después de todo lo qual, y de hauer socorrido y vasteçido a Corrón, dexó el prínçipe en guarda d'éI aquel eapitán Machicao, con todos los españoles y capitanes que llevaba consigo, y sacando la guarniçión vieja / (y al de Mendoça su superior con ella), se bolbió a Ytalia.

Y por la vltima cossa turquesca d'este libro, quenta el Jobio cómo después d'esto se toparon en la mar dos armadas, vna beneçiana y otra del moro de Alejandría (cosario famoso), y pelearon balientemente, puesto caso que abía paz entre turcos y veneçíanos. Pero mostró el moro no aver eonoçido al beneçiano, y fue ésta, para 56 pelea naval, bien sangrienta (y avnqu'el Jobio no lo diçe fue a primero de novienbre, día de Todos Sanctos d'este mismo año de treynta y tres). Y el Gerónimo del Canal, que así s, llamava el eapitán b,neçiano, llebaba doze galeras, y el contrario treze, las quales todas fueron tomadas, y el mesmo moro preso, y aunqu'el Jobio dize que salió con sólo vna herida, fueron ocho, y todas bien peligrosas. Pero fue bien curado y después suelto, por birtud de la concordia qu'entonçes la rrepública de Veneçia tenía con el tureo, mostrando como está dieho, que por yerro y no conoçerse avían batallado los vnos con los otros.

Y en lo que más quenta nuestro Paulo por postrero d, todo el libro, qu'el Papa Clemente y el rrey Françisco, salido el Emperador / de Ytalia, conçertaron de casar el françés a su hijo segundo Enrrique, que después bino a ser el primero, con Catalina de Médizis, sobrina del Papa (el qual fue a Marsella y llebó la sobrina donde vino el rrey), y se hiçieron las bodas, de las quales (tan profundos son los secretos y juiçios de Dios que con haçerse para emulaçión del Carlos) bino después d'este easamiento harto bien y harta feliçidad, andando los tiempos adelante, a España, y otras muchas fiestas que sobre este easamiento allí pasaron, y pasadas, el Summo Pontífiçe se bolbió a su Rroma, dexando a su sobrina casada en Françia, ello pasa así todo como él lo quenta y no tiene neçesidad de ninguna enmienda.

1
Add.: con más los apuntamientos necessarios sobre la Historia del Jovio. - Volver a (_1)
2
Del.: mesmo. Volver a (2_)
3
Del.: qu'entonçes corría . . . Volver a (3_)
4
Del;: en ellas. Volver a (_4)
5
Mut.: Emperador. Volver a (5_)
6
Del.: ella. Volver a (6_)
7
Del.: su. Volver a (7_)
8
Mut.: Em-perador. Volver a (8_)
9
Mut.: descomulgaría. Volver a (9_)
10
Mut.: y por primera. . .: pri-meramente. Volver a (10)
11
Del.: abersidades ni. . . Volver a (11)
12
Del.: ynmortalmente. Volver a (12_)
13
Mut.: Emperador. Volver a (13_)
14
Del.: No digo yo. . . Volver a (14_)
15
Add.: es. Volver a (15_)
16
Del.: de un semejante prínçipe. . . (. ant.). Volver a (16_)
17
Mut.: del qual quenta: dize. -Volver a (17_)
18
Add.: el inglés. 1Volver a (_18)
19
Transp.: muy mal haze. Volver a (19_)
20
Add.: acertó. -Volver a (_20)
21
Del.: no hazertó.Volver a (_21)
22
Del.: agora. Volver a (_22)
23
Del.: o a lo menos / más de año y medio. Volver a (23_)
24
Transp.: hecho el Summo Pontí£içe primero con nu-çioshordinarios y después con particulares. Volver a (24_)
25
Del.: y só1o en este negoçio. . . . ant.). Volver a (25_)
26
Mut.: vna de las quales es: como es dezir. -Volver a (_26)
27
Del.: Françisco rrey de allí. Volver a (27_)
28
Add.: el rey Francisco. Volver a (_28)
29
Del.: Françisco. Volver a (29_)
30
Mut.: su tierra mesma: tierra. Volver a (30_)
31
Transp.: pues lo que pasa. Volver a (31_)
32
Mut.: mençión. Volver a (32_)
33
Del.: avnque. Volver a (33_)
34
Mut.: la naturaleza asimesmo: naturaleza. Volver a (34_)
35
Mut.: codiçia. Volver a (_35)
36
Mut.: Tornon. Volver a (36_)
37
Mut.: la qual: que. Volver a (_37)
38
Mut.: Emperador. Volver a (38_)
39
Mut.: avía. Volver a (39_)
40
Del.: y así-mesmo. Volver a (40_)
41
Del.: (y sobre todo. . .). Volver a (41_)
42
Mut.: serbiçial y solíçito: solí-cito servidor. Volver a (42_)
43
Del.: pecador de mí. Volver a (43_)
44
Mut.: esto es lo: ésta es la. -Volver a (44_)
45
Del.: qu'esto. Volver a (45_)
46
Mut.: Emperador. Volver a (46_)
47
Mut.: cabo. Volver a (47_)
48
Mut.: de cuya: y que por esta. Volver a (48_)
49
Mut.: de Corrón. Volver a (49_)
50
Mut.: enbió. Volver a (50_)
51
Del.: ya. Volver a (51_)
52
Add.: bien. Volver a (_52)
53
Mut.: después de abellas: aviéndolas. Volver a (53_)
54
Mut.: le. Volver a (_54)
55
Mut.:le,Volver a (55_)
56 
Del.: para. -Volver a (_56)
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