Capítulo Treinta y Çinco

De cómo el Enperador don Carlos pasó en Africa contra Barbarroxa y reyno de Túnez, y de la cantidad de gente que llebó para esta enpresa, y de los comienços de aquella guerra, y de la manera que pasa lo de las dos trincheas ytaliana y española, donde entraron los turcos  1. En la guerra tan nonbrada de Túnez, hecha por e1 quinto Carlos quando ganó aquel rreyno, que agora en este su libro treynta y quatro  tenemos entre las manos, no pongo culpa a Paulo Jobio en que aya perdido el nonbre de ystoriador y se nos aya buelto en barias formas, hecho otro Proteo, haçiéndosenos graçioso vnas bezes, otras trágico y otras bien eómico, y de otras diferentes maneras, porque fue hecho todo para ensalçar sus ytalianos 2 y para otras gentileças como ésta. Lo qual el pudiera hazer sin perjuiçio d'españnles y vbiera el 3 ganado más y yo menos 4 trabaxo, que çiertamente lo es harto grande destexer vna tela / como la d'este Paulo 5 obispo, para tornalla a tramar y a perfiçionar de quentos berdaderos y que ayan pasado, para que se pueda dezir historia.

Bengamos a ello, y 6 començemos por lo que dize qu'el rrey Françisco en este tiempo pretendía hechar en el mundo otra nueba guerra, sin las pasadas, probando frescamente su ventura y que ofreçía, si nuestro Emperador le daba a Milán, de juntarse con el para contralos ynfieles. En lo qual el Jobio quenta lo que pasó, pero sin propósito, no más de para que quede escrito perpetuamente en su libro para nuestros suçesores, que por no dar el español aquel estado al françés se siguieron los males en la christiandad, que después muchas vezes apareçíeron en ella; sin caer el ynfeliçe 7 Jobio 8 que si aquello que tantas vezes pedía se le diera (y se le quitara a Françisco Esforçia, su propio dueño, o después de muerto esto se hiçiera), que acauado de entregarse de Lombardía avía de pedir luégo y contrastar sobre lo de Nápoles y después (si fuera menester) sobre lo de Çiçilia, y d'esta manera hera / proçeder en yufinito; callando el Jobio, por falta de notiçia o disimulándolo por sobra de maliçia, cómo muchas bezes el Emperador con los Summos Pontífiçes, a boca y por sus enbaxadores y después con veneçianos asímesmo 9, trató dibersas vezes que se buscase forma y manera çierta y segura cómo se pudiese confiar qu'el rrey françés no buscaría nobedades después de poscer a Milán, y qu'el se lo largarla en fauor del vno de sus hijos. Y si hera menester pedir esta seguridad o no, claramente se pareçe, pues después de hauerrrenunçiado el FranÇisco, vna bez en Madrid y otra en Canbray, a las cosas de la 10.

Ytalia Y milanescas y a rodolo demás d'ella, tornaba de nuevo cada año (mejor diria11 cada día o cada ora) 12 a salir con semejantes pedimientos y nobedades, no pudiendo matar (con matar yufinita gente sobr'ello quando ponía por las armas) 13 la sed que tenia de Lonbardía.Y viniendo a la prop materia del libro jobiano, digo qu'el Carlos no fue contra/ Barbarroxa (como este autor dize) por antiçiparse y hallarse armado contra sus enemigos, que avía de dexar por 14 las espaldas; porque avnque no tubiera ningunos y fuera el Emperador el másrremiso prínçipe del mundo (como Dios le hizo el de mayor coraxe d'el)  15, no pudiera dexar de enprender laguerra que aquel año tomó a sus questas, si quería ser rrey y llamárselo 16 de Sçiçilia y de Nápoles. Las quales probinçias, Como tuviesen a sus enemigos y de la fee 17 en Túnez, podemos deçir qu'estavan çercadas y sitiadas, ni más ni menos que una fortaleça lo suele estar quando sus contrarios le tienen puesto sitio. Dexado aparte el peligro que corria España con vn Argel antiguo y otro nuebo, agora que la çeñían por anbas partes, por poniente y por lebante, con no mucha mar en medio, para que dende el estrecho de Meçina hasta el de Gibraltar ninguno de la parte de Evropa (,i no fuesen los françeses que llevaban en esto otro camino y amparo), pudiesen tener comida ni sueño seguro los que / bibiesen a la rriuera de la mar.

Y tras esto dize el Jobio luégo, muy sin pena, haçiéndonos muy enbidiosos (rruin y vaxo pecadoen el qual pluguiera a Dios que no hubiera caydo tantas vezes el mesmo que lo dize)  18, que les pesó a los yinperiales de que el Papa Paulo, nuevamente elegido, conçediese la déçima de los benefiçios eclesiásticos al rrey de Françia, que no tenía guerra con ynfieles, ni más ni menos que , 19 los avía conçedido al Emperador para la guerra de Túnez. De la qual tratando, digo que 20  tanbién dize que solamente comunicó esta jornada el Carlos 21 con el prínçipe Andrea Doria, y a esto no ay qué rresponder, porque no ay qué, a 22 vna tan grande frialdad y disparate, sino pasar a lo más sustançial d'estos negoçios. En los quales, para Començallos 23 el Jobio a escrebir, y Contando 24 el número de gente que se mandó hazer en Ytalia para esta empresa, en el capítulo quarto dize que fueron a esta jornada ocho o diez mili ytalianos y otros tanros alemanes, sin haçer minçión / (según su costunbre) d'español ninguno; antes dize que les fue proybida la pasada a Africa, porque quedasen en Lombardía con Antonio de Leyva, a causa de que hubiesc rreparo en aquella probinçia, si acaso Françia yntentase lo que solía. Y con no hauer el hallado español en Ytalia que fuese a esta jornada, lo halló después para vn comienzo de motín en el capitulo quinro siguíente, donde trata de dos españoles qu'el marqués dizque mandó hechar en la mar, que fueron Fulano de Molina y vn Miguel, aragonés, porque alborotaban la gente.

Caminando ya para Africa, avnqu'es verdad que ya a lo 25 muy lexos, pasado ya 26 el quento del número de la gente (que allí no hera menester, porque a su parecer 27 no hera gente la española), dize que después en Sçiçilia se enharcaron los soldados biejos que avían benido de Corrón; y de alli (si el cayera en ello) no binieron sino pocos más de dos mili, y a esta empresa fueron quatro mili / españoles de los de Ytalia, todos pláticos y soldados biejos que heran de los del rreyno de Nápoles y otras partes y terçios italianos 28, sin otros diez milI d'esta naçión nobeles, que pasaron d'España con el Emperador. Y en lo demás, fuera d'esto, en 29 quanto al número de toda la gente, quenta el Jobio la berdad y la quenta berdad era que pasó a la letra, llebando el negoçio por lo poco más o menos, que en tanto número de gente no se puede hablar de otra manera. Y paréçeme a mí que pagaria el Emperador entonçes en Africa hasta trcynta mill honbres, ocho mil ytalianos y otro tanto número de tudescos y catorze mill españoles; pero hera tanto el número de otra gente mucha sin paga, española 30, y toda muy vtil con poca yjada 31, que me pareçe que avnqu'estuviera aquel campo a las puertas de Costantinopla, como estava a las de Túnez, que  32 no hera de menospreçiar.

Allegada pues toda el armada en Africa al puerto en cuya demanda yvan, a quinze de junio de / aquel año de treinta y çinco (en la qual armada abría sobre quatrozientos nauíos de todas suertes), se desenvarcaron otro día adelante y se començó la guerra contra aquel rreyno, de la qual no ay para qué dar quenta sino yr romándola al Jobio, haçiéndole en ella los alcançes neçesarios, quando se ofreciere 33 las partidas conbinientes para este hefeto. Y viniendo a ello 34, quenta este autor en el capítulo dézimo, después de vna plática que finge (que fingida es y no berdadera) que hizo Barbarroja a sus capitanes y gente, que  35, los turcos de la Goleta salieron 36, çierta cantidad d'ellos  37, y dieron en las trincheas ymperiales, y acometieron particularmente a vna donde estava el conde de Sarna con siete compañías de ynfanteria ytaliana. Y dize el gentil honbre de nuestro Jobío que hera aquella la trinchea más peligrosa, y que les pesó a los españoles de que vbiese pedido el conde aquel abentajado lugar, y que por esto y por otras causas, avnque los españoles estavan çerca, no quisieron / (sinenvargo de ber los ytalianos en aquel peligro) socorrellos, y así los enemigos ganaron la trinchea y mataron al conde de Sarno y a otros muchos de aquella gente.

Y avnque, guardando su vso el obispo, no pone el día d'este aconteçimiento, fue a los beinte y tres de junio, vispera de San Juan Bautista, como a las ocho oras del día. Y luégo tras esto pone (el mismo Nochera) la bengança (que así la llama el) que los turcos hiçieron en otra trinchea de los españoles; y tanbién la ganaron y mataron a muchos, y entr'ellos al capitán Méndez de Sotomayor y a otros muchos, y que ganaron la vandera de Françisco Sarmicnto y que hiçieron otros destroços con que los ytalianos quedaron bien satisfechos. Y dize qu'el marqués avia rreprehendido a los españoles porque por tan libiana causa avían sido ran crueles que no abían socorrido a los ytalianos. Y dize asimesmo que fue mayor bergüença la de los españoles en hauer peleado mal, que la de los ytalia uos, por çiertas / causas qu'el en este paso escribe. ¡O triste Jobio! ¡Quán dulçe trae siempre la péñola para estas cossas y para desbariar a su plaçer cuando le pareçel

Y viniendo a lo d'estas dos trincheas ganadas a ytalianos y a españoles, digo que, quanto a lo primero, es grande falsedad la que dize que los españoles no dieron socorro a los que peleaban; antes se lo dieron 38 por dos partes. Porque , 39 bea quán mal 40 ynformado estuvo el de Nochera de lo que pasó, porque 41 del bestión qu'estaba a orillas de la mar salieron algunos españoles de quatro banderas, que allí estavan en guarda de aquel lugar, a este socorro y 42 rremedío de los ytalianos, y por la otra parte salieron otra gran cantidad d'españoles a lo mesmo, y los vnos y los otros hiçieron harto daño a los turcos en la rretirada. Pero quiero que sepa nuestro avtor que quando las tríncheas están algo apartadas vnas de otras y los enemigos acometen a la vna, como fue cn este caso, y los qu'están en guarda d'ella salen a escaramuçar / fuera, qu'es mala horden de guerra si los de las otras trincheas saliesen a socorrer en aquella escaramuça a los del otro quartel, y dexasen el suyo qu'está a su cargo por yr a escaramuçar, que no es esto lo sustançial que l'está encomendado, pero son obligados a socorrer quando ya los enemigos les vbiesen entrado en sus trincheas, porqu'es esto ya 43 de la sustançia maçiça de la guerra; y asíquando los españoles vieron turcos ençima del bestión ytaliano les enbiaron a socorrer por dos bandas, como está dicho, y no antes quando ellos, saliendo de la trinchea, fueron a loçanearse con los contrarios.

Pero bengamos (que rrazón será) 44 a lo que quenta de la segunda desgraçia de la trinchea española, donde haze y dize marabillas de quán medrosos andavan los españoles en la pelea y cómo les ganaron los ynfieles vna bandera y que hiçieron otros estragos en qu'el se saborca contándolos; y rrespondo en quanto a todo esto que vna por vna, el vn bestión guardavan siete conpañlas ytalianas y est'otro guardavan / solas tres compañías d'españoles; y lo otro, la trinchea de los ytalianos, fue acometida en medio del dia y la de los españoles vna ora antes que amaneçiese estando (que así lo quiso la ventura) durmiendo los españoles y no aviendo guarda fuera del vestión, como se solía haçer, por çierta causa que en los Aña/es se dirá por no l' aquí tan largo. Y si le pareçe al Jobio gran vfanía para sus ytalianos que llevasen los turcos la bandera del capitán Françisco Sarmiento, sepa que los españoles no la tienen de que los mesmos enemigos les llevaron quando su desgraçia la del capitán Otabiano Corço (lo qual el Jobio, como diestro, calla). Y avnque le, llevaran todas las demás banderas, no se alegraran ni se espantaran d'esto los españoles, cuyo bestión diçe qu'estaba puesto a menos peligro qu'el de los ytalianos, a lo qual no ay qué rresponder, porque no se puede dar rrazón si no es con la pintura en la mano, para que se biera / bien el desvario, y ésta no se puede poner aqui. Pero si tanta gana tiene Paulo de ygualar la sangre a estas dos desdichas ytaIiana y española, hágalo en ora buena, pero 45 no se le quede en el tintero vna cossa harto sustançial çerca d'este hartículo, que por aqui sacará quizá lo que no le conbiene: que la trinchea perdida de los ytalianos nunca más la guardaron, porque visto el mal cobro que avian dado 46 d'ella, mandó el marqués que se guardase por españoles, y así entraron los capitanes Luis Piçaño, Çisneros, Carrillo, Pelus, Françisco Rruiz 47, Alcoçer, a guardalla; la qual mudança no vbo en la trinchea de los españoles, ni metieron otra naçión para suplir su pérdida, porque vieron que no la avía hauido de honrra, según las çircunstançias que pasaron en ello.

Tanbién nuestro autor quenta çierta plática muy singular (sacada de su juiçio y no de otra parte) qu'el marqués dize que hizo a los españoles que abían perdido la trinchea, rreprehendiéndoles su cobardía, / y yo al Jobio su atrebimiento, en lebantar al del Gasto y a los d'España semejante testimonio. Pero, ¡pese al diablo!, no basta a nuestro novocomo 48, para que se satisfaga de lo pasado, que si por sus italianos 49 aconteçiera, yo sé quánto lo hubicra encareçido: que de allí a pocos días, que fue a quatro de jullio, tornaron grande cantidad de geníçaros, turcos y moros, a dar sobre otra trinchea española tan determinadamente, qu'estuvieron ençima d'ella y fue de tal manera defendida, que no sólo los echaron abaxo haçiendo pedaços aquella bárbara gente, pero tanbién asímesmo 50 salieron tras ellos, y haçiéndolos huír y matando a Giofer, su capitán, los llevaron hasta metellos por la mesma fuerça de la Goleta, y allegados alli pidieron escalas (que si las llevaran no sé lo que fuera) para ganar así de rrevato aquella fortaleça, vna de las nonbradas agora del mundo. La qual haçaña (avnque a la rretirada, por no traelles escalas con que probar su ventura, y aviendo matado 51 / muchos turcos, les mataron algunos españoles y entr'ellos el 52 alférez Diego de Auila) me pareçe a mi y a otros que fue gran parte de la vitoria que después se consiguió de los báruaros; porque dende 53 aquel día vieron ya que peleaban con honbres a quien avían de temer. Pero no hay duda (y no se me tenga por maliçia) 54 sino qu'es cosa graçiosa que, contando esta feliçidad española de aquel día, llama nuéstros a los españoles, biéndolos bitoriosos. Y sienpre que en este trançe habla d'ellos, dize este término: "Los nuéstros allegaron a la Goleta", y otras cosas por este modo, todo para ber (como por fuerça ay de todas gentes y de todos entendimientos) si con el calor de la leçión algunos de los que leyeren aquel común bocablo pudiesen tanvién entender que no solos españoles acometieron aquel hecho; pero quando quiere contar alguna desgraçia aconteçida no husa d'este vocablo, sino el d'españoles solamcnte.

1
Add.: con más los apuntamientos necessarios sobre la historia del Jovio. Volver a (1 )
2
Mut.: sus ytalianos: su nación. Volver a (2 )
3
Del.: él. Volver a (3 )
4
Mut.: yo menos: excusádome a mí de. Volver a (4 )
5
Del.: Paulo. Volver a (5 )
6
Del.: Bengamos a ello y. Volver a (6 )
7
Del.: ynfeliçe. Volver a (7 )
8
Add.: en. Volver a (8 )
9
Del.: asimesmo. Volver a (9 )
l0
Del.: la. Volver a (10 )
11
Mut.: mejor diría: y aun. Volver a (11 )
12
Del.: o cada ora. Volver a (12 )
13
Del.: (con ma-tar...). Volver a ( 13)
14
Mut.: a. Volver a (14 )
15
Del.: (como Dios.. .). Volver a (15 )
16
Del.: y Ilamár-selo. Volver a (16 )
17
Del: y de la fee. Volver a (17 )
18
Del.: (rruin y. . .). Volver a (18 )
19
Mut.: ni más ni menos que: como.Volver a (19 )
20
Del.: De la qual. . . Volver a (20 )
21
Mut.: Emperador. -Volver a (21 )
22
Mut.: porque no ay qué a: por ser. Volver a (22 )
23
Mut.: En los quales . . .: que para començarlos. Volver a (23 )
24
Mut.: y contando: cuenta. Volver a ( 24)
25
Mut.: avn-qu'es verdad que ya a lo: verdad es que ya. Volver a (25 )
26
Del.: ya. Volver a (26 )
27
Mut.: que allí no hera . . .: pareciéndole que. Volver a (27 )
28
Mut.: de Italia. Volver a (28 )
29
Mut.: y en lo demás. . .: fuera d'esto. Volver a (29 )
30
Transp.: mucha gente española sin paga. Volver a ( 30)
31
Del.: y con poca y jada. Volver a (31 )
32
Del.: que. Volver a (32 )
33
Add.: y. -Volver a (33 )
34
Del.: y viniendo a ello. Volver a (34 )
35
Add.: de. Volver a (35 )
36
Mut.: salió. Volver a (36 )
37
Del.: d'ellos. Volver a (37 )
38
Mut.: antes se lo dieron: antes socorrieron. Volver a (38 )
39
Add.: se. -Volver a (39 )
40
Mut.: bien. Volver a (40 )
41
Del.: porque. Volver a (41 )
42
Del.: socorro y. Volver a (42 )
43
Mut.: porqu'es esto ya; porque esto ya esVolver a (43 )
44
Del.: (que rrazón será). Volver a (44 )
45
Mut.:mas. Volver a (45 )
46
Mut.: avían dado: dieron. Volver a (46 )
47
Add.: y. Volver a ( 47)
48
Mut.: novoco-mense. Volver a (48 )
49
Mut.: sus ytalianos: su nación. Volver a (49 )
50
Del.: tanbién asímesmo. Volver a (50 )
51
Mut.: muerto. Volver a (51 )
52
Mut.: al. Volver a (52 )
53
Mut.: desde. Volver a (53 )
54
Del.: (y no çe me tenga por maliçia). -Volver a (54 )
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