Capítulo Treinta y Seis

 De la continuaçión de la guerra de Túnez, y de la toma de la Goleta, y de la batalla que se dio a Barbarroxa, y de la presa y saco de la mesma çiudad de Túnez, y de la partida del vitorioso Enperador de Africa para Ytalia. Y quando començé  este trauajo yo pensé 1 que convno abria la rrefriega, que hera con nuestro Paulo 2 Jobio, pero anse ofreçido después en el discurso tratar de otros autores que ansimesmo han escrito ystorias de nuestru tiempo, pero con moderaçión quando se ofreçió de yrles a la mano, porque ninguno a ydo tan ynmoderado como nuestro autor, con quien vamos contrastando 3. Y no es mucho que acontezca esto cn autores modernos y antiguos quando los hierros son pocos y pequeños, y no como los del Jobio, el qual es sólo a mi juiçio el que se lleuó el primado (no por falta de sus letras y de otras muchas buenas partes que tenía) 4 d'escrebir ystoria viçiosamente. Y asl me pareçió obra conviniente, como en los prinçipios d'esta obra queda dicho 5, sacar la verdad en linpio en este tiempo donde podia hauer muchos testigos d'ella.

Y lo mesmo en sus ystorias y libros creo yo que harán otros algunos d'esta mesma edad. Todo lo qual 6 digo a propósito que, yendo con mis contradiçiones jobianas adelante y llegando a este / paso en que agora bamos de la guerra de Túnez, y teniendo ya començado a contradeçir los herrores del 7 obispo de Nochera que 8 çerca d'ella escrebía, bide 9 vn libro que nuebamente nos an traydo d'España, que se yntitula la Ystoria Pontifical. hordenada según por el título pareçe, por el doctor Gonzalo de Yllescas, al qual yo no conozco, por hauer tanto tiempo que salí de la tierra donde le pude conoçer, más de entender, por lo que en esta su obra escriue, qu'él deue de ser honbre doto, y sobre todo escribió píamente y con las otras partes muchas y muy buenas, conpetentes y conçernientes a ystoria.

Y la suya (que fue trocar la suerte con la Ystoria imperial del doctísimo Pero Mexia, que Dios tenga en su gloria) donde en las hidas de los emperadores pone lo que aconteçió a los Summos Pontífiçes y lo demás que aconteçió por el mundo, tomó él al rrebés, y debaxo de las bidas de los Pontífiçes pone lo que aconteçió a los Emperadores y a los rreyey y rreyuos de toda la tierra, eçccto que allegú nuestro nuevo auctor hasta la vida del Pontífiçe / que agora tenemos (el qual nos guarde Dios, por su yufinita misericordia, muchos años), me pareçe toda leyda ella muy buena y muy sustançiaI; pero çiertamente es d'esta manera la fIaqueça humana, que no todo de vn golpe puede salir perfecto.

Y rregla es ésta  10 tan berdadera, que no ay sçiençia nínguna donde no nos la ayan dexado escrita los qu'escribieron sobre las mesmas sçiençias. Assí me pareçe qu'esta Ystaria Pontifical y católica (que tal es ella) 11 tiene neçesidad de algunas correcçiones ynportantísimas a la ystoria, como tamvién la deve tener ésta mía, de las quales, quando así acaezca, no me pesará de ser avisado y corregido. Pluguiera a Dios yo estuviera en parte donde yo12 pudiera adbertir particularmente al autor d'ella de las cosas que heran neçesarias, para qu'éI se corrigiera a sí mesmo en la segunda ediçión; pero como estemos tan apartados (y por esta rrazón ynpidido de haçer esto) pareçióme que ya que me hallava, con el Jobio entre las manos (avn- / qu'estOtro negoçio no va por hese camino), de yr tanbién apuntando en el Pontifical, dende 13 aquí adnnde se me vino a las manos, lo que me pareçiese que tenía neçesidad de adbertençia.

Y çierto yo quisiera avello 14 bisto vn mes o dos antes, para yr haçiendo lo mesmo dende15 los tiempos que Carlos Quinto començó a ymperar y rreynar, qu'es dende 16 quando yo m'encontré con el Jobio, Y avía grande neçesidad que hubiera esto sido así, para que entre esta Ystoria del doctísimo Yllescas 17 y la mía, se hubiera sacado la berdad en linpio. Y çiertn pareçe ynperfeçión començar a tratar y apuntar las cosas d'esta nueva corónica desde donde agora comiença, teniendo tanta neçesidad lo pasado como est'otrn de las adberten,çias que e dicho y vista esta falta y no me quedando tiempo para bolber haçia 18 atrás, porque se van las naos en que ha de yr esta obra (si acaso mereçiere este nonbre)  19, podría ser que en los márgenes de mis capítulos pasados pusiese algunas apostilas para ma- / yor declaraçión de lo que çerca de aquellas materias queda dicho en aquella Hystoria Pontifical, en la qual todas las beçes qu'el doctor Yllescas sigue al Jobio (como lo sigue muchas y muchas vezes, que casi se le puede dar nonbre de que sienpre le sigue, pues no pareçe tino que en muchas partes le traslada) hubo por esta causa de caer en las mesmas dificultades e ynconbinientes que cayó el Jobio, faltándole no más 20 al discreto dotor la maliçia que sobró al ytaliano. Porqu'ésta faltó a estotro nuestro señalado barón, y como bueno (qu'ésta es muy propia condiçión de los tales y no de los malos como yo) creyóle y dexóse 21 engañar y llevarse de la letura del Jobio, y fuese 22 en muchas cossas al amor del agua tras ella.

¡O pecador de mi!, que 23 no e de dexar de llorar esto toda la vida (no por falta de no abello llorado otras muchas beçes) 24 que no puedo acabar de ver entre los de mi naçión (teniendo ygenios y avilidades para ello, como las ay 25 muy buenas, y las / mesmas, y quizá mejnres que en las otras probinçias) cossas que no sean rreportorios -la quallástima tanbién la toqué en los prólogos  26 y que no sepamos aplicarnos, y yo el primero, sino a rrecollegir y rrecnpilar las ystorias o las cosas de otros, haziendo montones de trauajos agenos, abiendo yngenios (y así creo yo que deue de ser, según muestra en su erudiçión, eI autor del Pontefical) para poder disponer materias gustosísimas, en la sçiençia que más les agradase, según la aplicaçión y aprouechamiento qlle los tales tubiesen en cada vna d'elIas.

Pero biniendo a mi propósito (porque no sepa, salgamos d'él) 27 digo qu'en lo qlle toca al Pontifical yré no más de tocando, para que su insigne 28 autor en la segunda ympresión lo baya enmendando, si a él le pareçiere que yo no e herrado en la enmienda. Y con mi 29 Jobio (o séase de quien él quisiere) será de otra manera, porque lo yré contradiziendo, rredarguyendo como hasta aquí lo he echo, y 30 guardaré mi posesíón  31 hasta el cabo / del libro. El qual prosiguiendo, digo que dende del capítulo treçe d'este libro treynta y quatro, hasta el fin del capítulo treynta y dos, donde eI Jobio acaba la guerra de Túnez y la estada del Enperador en Africa, dize muchas cosas que tienen grande neçesidad de se; rremiradas y enmendadas. Y quanto a lo primern (como In haze muchas vezes) trastrueca los tiempos y pone la toma de la Goleta (castillo plaçiendo a Dios perpetuamente ynespunable) primero que dos cosas notables que abían acnnteçido antes, y él las quenta por postreras (y el Pontifical tanbién la vna d'ellas). Estas fueron la escaramuça notable que se tubo con los turcos en los olibares, de la qual salió herido don Luis Hurtado de Mendoça, marqués de Mondéxar, y la otra la benida del rrey Muley Hazén a ver al Emperador a su canpo. Porque la toma de la Goleta fue a catorze de jullio, aunqu'el Jobio la pone a quinze y el Pontifical a doze, y la escaramuça del marqués,qu'este nombre es justo 32, / fue a veinteyséis de junio, y la venida del rrey bárbaro a veinteynueve del mismo mes.

Pluguiera a Dios que nunca el yerro estuviera en otras cosas sino en estas menudençias, pero por no mirar en cosas pocas (como éstas lo heran), acuerda el Jobio luégo que los errores sean los más grandes que él puede, según la sujeta materia de que trata. Así diçe que los bastiones que se pusieron para batir la Goleta fueron tres (y en esto tantos fueron), pero en deçir, como diçe luégo, que cada bastión estaha encomendado a su naçión, de las tres que allí abía, para que batiese y diese la hatalla, en esto anduvo desconçertado, porque de estas tres trincheas, que la vna estaba a la marina, y la otra al estuario y la otra en medio de amhas, las dos de ellas estaban a cargo de españoles y la del estuario estaba al cuidado de los ytalianos.

Dejaré de tratar por menudo lo que pasó en las baterías y ha-/tallas (avnque avía que rrebolber sobr'ello), por deçir vna eçelençia del Jobio. Y es que contando la toma d'esta fuerça, no acordó de poner los primeros que abían entrado en ella, y quenta otras vezes (pero son ytalianos) 33, los que lo 34 hazen entonçes 35 y quién entró en lugarejos y en fuerzas quando se tomaban, cuya guerra no ynportaua para contallo doçe marauedís (porque no ayamos olbidado la moneda antigua d'España)  36 y en est'otro negoçio, y en la guerra más nonbrada de nuestros tiempos, y en la fuerça más d'estimar y de más ynportançia que ay agora entre los christian os, pareçióle que hera bien olbidarse de los alférez Fuensalida y Mendoça y Pedro Gaytán y de los soldados Alonso de Toro y Juan de Herrera y Miguel de Salas, por contar çiertas pláticas (que d'esto es muy amigo) que pasaron entre Sinán, turco (avnqu'éI se llamaba el Judío), y Barbarroxa. Pero lo qu'está más bueno de todo 37, que dize luégo, siguiéndole en esto también el / Pontifical, que muchos daban por pareçer al Çésar que no fuese a Túnez y que bastava aver tomado la Goleta, y que el Emperador les rreprehendió sobr'ello, no abiendo pasado tal, ni tal nadie tubo por opinión ni habló, si no foe vn caballero borgoñón de la cámara de Su Magestad, llamado musiur de Prat, cuyo pareçer (avnque devió de ser dado con buena yntençión y no por falta de ánimo) fue rreprouado.

Y en fin, fue el Emperador y su exérçito a, Túnez, a beinte de jullio, en el qual día fue desbaratado el exérçito de Barbarroja, y en el siguiente fue entrada y saqueada Túnez, que de la manera que todo esto pasó se contará en los libros y corónicas ynperiales. Y agora solamente, çerca de 1o que anbos avtores dizen, trataremos sobre el artículo de qu'el Emperador quisiera que no se saqueara Túnez por conplaçer al rrey de allí, y que porque pareçía 38 que se querían amotinar los soldados, se dio a saco. Y lo que pasa es que avnqoe los / soldados tratauan que hera bien que les dexasen saquear la tierra, pero 39 no se desbergonçaban a querello hazer por fuerça, y avn ellos 40 les benía más prouecho que del saco en no haçello 41.

Porqu'es así, que llegando ya el Emperador a la çiudad, el moro rrogaua por sus moros para que no fuesen saqueados, y que pagaría çiertas pagas a los soldados, y el Emperador açectó el partido y de mejor gana lo açectaran ellos. Pero yban y benían del rrey a Túnez y de Túnez al rrey, y no se traya el dinero, y biendo que todo hera dilaçiones y que no avía paga, estábase de suyo el saco. Y esta falta de no traer la moneda, no fue por loqu'el Jobio dize, de que lo dilatahan por ver primero en qué paraban los designios de Barbarroxa, ni se haçía con esa astuçia, sino qu'el rrey no tenía la moneda, la qual hera grandísima cantidad, como estaba despojado de su rreyno y los tuniçis andavan tan turbados (dexado aparte su miseria), que no podían juntarse en vno para contribuyr / y juntar todo el dinero que fuese neçesario, espeçialmente en tan breue término.

Y avnque ba el Jobio contando todas estas cosas, no se le olbidó 42 de haçer minçión en dibersos capítulos d'esta guerra, de tres ytalianos para tres hechos notables: el vno, don Hernando de Gonçaga (que ojalá así fueran todos los demás que quenta), del qual dize que acometió solo (a no menos ni más de a çien mill honbres) que tantos heran los del exérçito de Baruarroxa, y dize que les acometió primero y solo y que mató y hendió y hizo mill marauillas, y de quien él lo trata bien sé que podía haçer muchas. Pero no pasó lo qu'éI diçe, digo de la manera que lo quenta. Y el otro, de quien haze grande fiesta, es de vn sçiçiliano en la toma que hiçieron los cautibos del eastillo donde lo pinta (a vsadas 43, como conbiene a pintura del Jobio). Del terçero no me acuerdo, ni ha tanpoco mucho en que se olbide; no sé si es vn Tulio Ziçerón (que así dize que se lIamaua), que son amigos los de aquella / naçión de tomar estos nombres 44, que dizque que murió de sed en las Çisternas, vendo a Túnez v bebiendo en ellas. Y, según este nuestro autor 45 , drxó espeçificado por su nonbre, çierto le dibió de 46 pareçer qu'en morir de aquella manera vebiendo, que murió como rromano.

Que cómo todas estas cosas de la guerra pasaron 47, ya tengo rreferido muchas beçes dónde se an de buscar y hallar; para allí se queden  48, que agora no haçemos más de correr, y avn a rrienda suelta, por los campos de Paulo Jobio Y çerca de lo que más en estos negoçios de Túnez pasó, quando enbió Andrea Daria catorçe galeras tras Barbarroxa y lo alcançaron en Bona y le dexaron emvarcar, tanbién no ay para qué tratar ,ora d'ello. Quédese todo para quando e dicho, porque entonçes se berá la culpa qu, tubieron aquellos 49 christianos que yhan en busca del aquel cosario, saluo si por ser ytalianos la dexaron de tener y les basta esto por disculpa. Y dígase 50 agora solamente quánto hierro de quenta hechó  51 el autor del Pontifical en deçir qu'entró el Enperador a veynte / de jullío en Africa y que a cabo d, beinte y seis días, que solos dize estubo en aquella probinçia, salió d'ella bitorioso, aviendo hecho las haçañas que en aquella tierra hizo y ganado aquel rreyno tan nonbrado en tan poco tiempo, las quales quedarán perpetuadas para todos los siglos. Porqu'el Emperador no estubo en Africa beynte y seis días (como él lo escribe) sino dos meses, vn día o dos más a menos, y no entró a beinte de jullio (como él tanbién dize) sino a quinze del mes antes, qu'es el de junio, y salió y se enbarcó a los treze o catorze de agosto, y otros de aquella armada salieron a diez y nueve. Y entr'estos dos números de agosto salieron todas las armadas, y el vitorioso Çésar, Con las galeras de Nápoles y Çiçilia y de Andrea Daría, tomó el camino de la mesma ysla de Sçiçilia y de Ytalia, aviéndose las otras armadas buelto cada vna a su prouinçia donde abían salido.

 

1
Mut.: yo pensé: crt:í. . Volver a (1 )
2
Mut.: con nuestro Paulo: el. Volver a (2 )
3
Del.: con quien vamos contrastando. Volver a ( 3)
4
Del.: (no por falta. . .). Volver a (4 )
5
Mut.: en los prinçipios . . .: al principio dixe. Volver a (5 )
6
Mut.: Todo lo qual: Esto. Volver a (6 )
7
Mut.: que el. Volver a (7 )
8
Del.: que. Volver a (8 )
9
Mut.: vi. Volver a (9 )
10
Transp.: Esta es regla. –Volver a ( 10)
11
Del.: (que tal es ella). Volver a (11 )
12
Del.: yo. Volver a (12 )
13
Mut.: desde. Volver a ( 13)
14
Mut.: averlo. Volver a (14 )
15
Mut.: desde. Volver a (15 )
16
Mut.: desde. Volver a (16 )
17
Mut.: doctísimo YlIes-cas: dicho autor.  Volver a (17 )
18
Del.: haçia. Volver a (18 )
19
Del.: (si acaso. . .). Volver a (19 )
20
Mut.: faltándole no más: pero faltóle. Volver a (20 )
21
Mut.: porqu'ésta faltó. . .: y co-mo buena persona le creyó y se dexó.Volver a (21 )
22
Mut.: y fuese: yéndose. Volver a (22 )
23
Mut.: ella ¡O pecador de mí!: él. Volver a ( 23)
24
Del.: (no por falta...). Volver a (24 )
25
Del.: como las ay. Volver a (25 )
26
Del.: la qual lástima. . . Volver a (26 )
27
Del.: (por que no. . .). Volver a (27 )
28
Del.: ynsigne. Volver a (28 )
29
Mut.: el. Volver a (29 )
30
Del.: (o séase. . .). Volver a (30 )
31
Mut.: propósito començado. - Volver a (31 )
32
Del.: qu'este nombre es justo. Volver a (32 )
33
Del.: (pero son ytalianos). Volver a (33 )
34
Mut.: esto. Volver a ( 34)
35
Del.: entonçes. Volver a (35 )
36
Mut.: para contallo . . .: dos marauedís. Volver a (36 )
37
Mut.: qu'está más. . .: mejor de todo es. Volver a (37 )
38
Mut.: porque pareçía: pareciendo. Volver a (38 )
39
Del.: pero. Volver a (39 )
40
Del.: ellos. Volver a (40 )
41
Mut.: que del saco. . .: en no lo hazer que del saco. -Volver a (41 )
42
Mut.: olbida. Volver a (42 )
43
Mut.: lo pinta (a vsadas . . .) : le pinta. Volver a (43 )
44
Del.: que son amigos. . . Volver a (44 )
45
Mut.: le. Volver a (45 )
46
Del.: deVolver a (46 )
47
Transp.: passaron to-das estas cosas de la guerra. Volver a (47 )
48
Del.: para allí se queden. Volver a (48 )
49
Mut.: los. Volver a (49 )
50
Mut.: y les basta. . .: Digamos. Volver a (50 )
51
Mut.: hizo. -Volver a (51 )
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