Capítulo Treynta y Ocho

 De cómo entró Carlos por Françia  contra Françisco,  y del propósito d'esta entrada, y de la pasada  del marqués  de Saluza  al serviçio del Enperador y de la muerte de Françisco, Dolfín y prínçipe de Françia  y de otras cosas 1. Y para contar la guerra de Françia que aconteçió el año mill y quinientos y treinta y seis, entre Carlos / y Françisco, lo qual el Jobio trata en el libro treynta y çinco, comiença para hazello (y no mal) por la benida del Enperador a Rroma a verse con la sanctidad del Papa Paulo terçio, donde le fue hecho solenísimo rreçibimiento y con alegre ánimo de todos, avnqu'el Jobio y la Pontifical digan otra cosa (si no fuesen los afiçionados a françeses, qu'éstos está claro que de qualquiera manera qu'el Emperador entrara en aquella común çiudad les pesara).

Y es cosa de ningún momento la qu'estos autores quentan, de dezir que tenían los rromanos memoria de la calamidad pasada y de honrrar y festexar a aquellos de quien avían rreçcuido tan mala obra. Por que los honbres comúnmente no se acuerdan tanto de los pesares pasados como de los plaçeres presentcs, ni de desgraçias para sentillas, como el Jobio, que la que particularmente padeçió entonçes en su persona (sin la que él quenta de sus libros), no me pareçe que la pudo olbidar toda la bida contra la naçión / española, pues tomópara esto por género de bengança adulterar su Ystoria.En la qual, y en el artículo que agora vamos, dize él y también el docto 2 Yllescas, que eu la oraçión pública que hizo el Emperador ant'el Papa y cardenales, y corte y enbaxadores de prínçipes, que rrecontó allí muchas cosas sobre las causas de las diferençias qu'entr'él y el rrey de Françia pasaban y avían pasado, dende el tienpo y 3 antes que anvos avían començado 4 a rreynar. Y que entr'ellas dixo el Emperador que nunca los pasados del rrey de Françia ni él 5 avían guardado palabra, ni tratado verdad, ni cosa que vbiesen capitulado ni tratado con él ni con sus predeçesores.

Lo qual es engaño notorio, y vien digo notorio 6, pues la oraçión qu'el Emperador hizo fue en público y la sustançia d'ella mandódar el mesmo Enperador y enbiar a su envaxador en Françia, para que se la rrefiriese al rrey, y la mesma oraçión está el traslado d'ella en muchas personas. Y así no sé cómo pudieron / herrar en esto el español ni el ytaliano, porqu'el Emperador no hera honbre que de los muertos ni de los que no se pueden defender avía de tratar sino muy modestamente, y los prínçipes quando hablan de otros prinçipes tienen otra obligaçión de la qu'el Jobio piensa. Y hablando del mesmo rrey Françisco habló en aquella plática el Emperador con toda moderaçión, sin los fieros y desgarros que r'epresentan estos autores. Y pues, como he rreferido, esta plática es biba y puesta en escrito, no ay que rresponder ni que confutar más lo que çerca d'ello el Jobio escribe, sino rremitirnos a la mesma obra donde se verá lo que he dicho.

Pero çiertamente el obispo de Nochera, queriendo escrebir esta guerra françesa que pasó en el año ya alegado, dexó en este paso 7 d'escrebir la cosa más sustançial que podía ser, y a lo qu'él hera más obligado según buen ystoriador. Porqu'el 8 de Yllescas no tubo esta obligaçión, porque 9 pretendía más, y con ello salió muy bien / y açertadamente, de rrecopilar e yr sumando lo que avía pasado en los tiempos de cada pontífiçe. Y esta 10 falta que digo que le hallo al Jobio en este articulo, es que no puso el fundamento sobre que se armó todo el hedifiçio de la guerra y entrada del Carlos 11 por el rreino y tierra del 12 Françisco, lo qual pondré yo agora aqui muy por la posta, por ser cosa de pundonor de mi prinçipe, y que no la he visto tratada por nadie de los que an escrito cosas del tiempo presente. Y tanbién, avnque 13 lo pudiera rremitir a los Anales y para 14 las otras corónicas ynperiaIes que abrá de más propósito 15, no lo quise haçer en quanto a este paso, porque me puedo morir antes (que ansí lo an d'esperar los de mi edad) y quedarse los Anales en banda  16. Y en 17 quanto a las corónicas del Emperador no quise tanpoco de puro congoxoso dexallo para lo que yo no bea con mis ojos escrito

Digo pues qu'estando el Emperador en Nápoles, muerto ya el duque / Esforçia, començaron a andar los tratos entre el rrey y el Enperador sobre lo del ducado de Milán, pidiendo el vno al otro que le diese aquel estado para su hijo el de Vrliens, porque allende de que deçía perteneçerle por çierto derecho muy sabido ya de todo género de gentes y de todos los ystoriadores. Y como no es muy derecho el camino de aquel derecho, deçia tanbién agora que rreçibiría particular venefiçio en ello por quitar dependençias a sus hijos sobre 1o del ducado de Bretaña. Porque quando se casó el rrey Luis doçeno con Ana, duquesa de Bretaña (que banse asiendo vnas materias de otras para qu'el letur padezca estas digresiones), fue el conçierto que así como el hijo mayor abía de heredar el rreyno de Françia heredase el segundo que fuese barón (en qualquier suçesión de las benideras que lo oviese) el ducado de Bretaña.

Y como aquel rrey Luis no tubo hijos barones sino dos henbras, que ninguna d'ellas heredaba el rreyno de / Françia (porque no heredan las de aquel sexo aquel estado)  18 heredó solamente la mayor el ducado de Bretaña, y casóla su padre el duodézimo Ludibico con el que avía de heredar a Françia, qu'es este rrey Françisco moderno 19 de quien bamos tratando. El qua! tenía de su muger, que a esta sazón muchos años avía hera muerta, tres hijos por esta horden en hedad: Françisco, y Enrique  20, Carlos. El mayor, que hera el prínçipe heredero, o como los françeses le llaman, Dolfín, avía de heredar el rreino; el segundo hera duque de Vrliens, estado ya apropiado para los segundos hijos de Françia; el terçero hera duque de Angulema, estado de su agüelo paterno, porqu'éste fue el de su padre primero que fuese rrey, y después por falta de suçerión de Luys, heredó este Angulema el rreyno.

Y por esta quenta venía el Enrrique de Vrliens a ser duque de Bretaña, estado muy neçesario para estar yngerido en 21 el mesmo rreyno, porque siendo de señor par- / ticular, estando a donde está qu'es rribera del mar oçéano, y teniendo otras calidades que tiene, puede correr algunas beçes trabaxo y rriesgo la mesma Françia, como lo corrió hartas en los tienpos de los rreyes françeses pasados. Y visto esto, para mayor estabilidad del mesmo rreyno avía yncorporado el 22 Françisco a Bretaña con Françia, con perjuiçio de su hijo segundo el Enrrique, el qual sienpre amenaçaha y daua a entender que cada y quando qu'ellos heredasen a su padre, que abía de trauaxar porque su hermano no se le quedase con Bretaña Y 23 éstas heran las diferençias que agora (muerto el duque Esforçia) dezía el françés y apuntaua que ataxase el Emperador, con dalle el ducado de Milán a su hijo Enrrique, porque con aquello alargaría el derecho de Bretaña.

Y a todo está el almirante de Françia con exérçito tomava en el Piamonte todas las tierras qu'él podía del duque de Saboya, / y el Emperador rrespondía (que todo esto pasó en Nápoles buelto de Africa) que él le hera neçesario el estado de Milán (dexado aparte los derechos que a él tenía) y que quando hubiese de disponer d'él y dallo a françeses, avía de ser al Carlos, hijo terçero del rrey, contentándose d'esto los potentados de Ytalia, y buscándose caminos y modos muy çiertos para qu'éI quedase asegurado de que no abría nobedad jamás entre las cosas de Françia y suyas. Y abiendo platicado esto sin determinaçión ninguna con musiur de Beli, envaxador françés, vino el Emperador a Rroma y pasó, la bíspera de su partida, la oraçión y plática de que se a tratado, que ya he dicho qu'está por escrito y se puede ber a la larga todos los puntos d'ella.

En la qual el Emperador, abiendo tratado todas las cosas suçedidas dende 24 qu'él y su émulo comenzaron a rreinar, y cómo sinenbargo de la rrenuçiaçión hecha en Madrid y Cambray a las cosas de Ytalia, cada vez que se le ofreçía co- / yuntura salia el françés con este pío de Milán, dixo al cabo de la plática (porque en esto está el punto que voy tratando) que por escusar tantos males como de la guerra podían subçeder a toda la christiandad, y tanta muerte de gentes, y tanta efusión de sangre christiana, que si el rrey de Françia quería que se ataxasen estos males con batalla singular de anvos prínçipes, que holgaría, pues se podían tomar medios y seguridades bastantes para que la plaça donde peleasen fuese segura, y que se acauase esto por este camino, y qu'el vençedor abría lo que pretendía Y qu'él se partía otro día camino de Lonbardía a defender las tierras del Sacro Ymperio, que heran las del duque de Saboya su cuñado, y a defender tanbién las suyas (que a él se le haçía la guerra con título ageno por ocupalle su estado de Milán), que si dentro de beinte días el rrey ynbiase rrespuesta como este particular desafío lo açebtaba para conbatir de persona a persona, qu'estaba / presto de alçar la mano de la guerra y que se concluyese por aquel camino.

A lo qual el françés rrespondió al Papa y cardenales otra plática por escrito satisfaçiendo (a su pareçer) a todos los puntos qu'el Emperador avía tratado en la suya. Y a lo del desafío que hera lo postrero (y es lo de nuestro propósito), dixo en sustançia qu'él y el Emperador estaban muy lexos para tratar de semejante desafío particular de persona a persona; pero si la guerra los haçía açercarse el vno al otro (como se creía que haría), que en la vatalla quando se topasen no le negaría tres golpes de lança ni su persona. Y a esto rreplicó nuestro Carlos 25, después de hauer satisfecho a la rrespuesta de los otros artículos, que pues lo del desafío guardaba para en la guerra y vatalla general, y para entonçes rreserbaba lo de las personas de anbos, qu'éI entraría por su rreyno y por su tierra, y estaría de asiento en ella treynta días alojado en canpaña (y después estubo / treynta y tres en Asaes, como lo prometió, esperando que biniese el rrey a dalle la batalla), donde se podían ver de persona a persnna, pues el rrey para entonçes lo dilataua. Y más qu'esto estubiera, y pasara adelante ocupando todo lo que pudiera en aquella probinçia, si las hanbres y enfermedades de su exérçito no le estorbaran (el pasar adelante y tornarse a salir como se salió) 26 de aquella probinçia y bolberse él a España desde Génoba, y su exérçito al Piamonte con el marqués del Gasto por general, que ya quedaua muerto en Françia Antonio de Leyva, para rrecuperar las tierras del duque de Saboya qu'el françés le avía tomado.

Bengo al propósito.

El Emperador en Françia entró entonçes con yntençión de destruylla y ocupar en ella todo lo que pudiese como de tierras de su enemigo; pero prinçipalmente (y si no prinçipal, a lo menos muy parexo y muy par a par con lo prinçipal) 27  por cumplir lo que avía dicho, y por ganar aquel pundonor con su contrario, qu'es el mayor que se / puede ganar en la miliçia. Y en la miliçia (quando ya está la persona en ella metida) es la mayor honrra que se puede ymaginar el conseguir lo que se pretende y hauer la vitoria que se desea; y ésta es bitoria (como si lo bençiese) esperar el enemigo en el campo señalado y no benir dentro del término a la batalla. De manera qu'el Carlos 28 estubo esperando al Françisco treynta días como quedó, y algunos de 29 más, y no luégo en la entrada de Françia, sino más de quarenta leguas dentro d'ella. Y hecho esto y ganado esta honrra (que lo fue grandísima), vistas las yncomodidades de su canpo, se tornó a salir de Françia y lo rreduxo sano y salbo en Ytalia.

Todo lo qual he dicho por causa de muchos (que no entienden más que las generalidades de las cosas) a los quales les pareçe que fue de poco fruto y de poca ynportançia la entrada que hizo aquel año el Emperador por la Prohença (probinçia françesa), y que fue muy dañosa y costosa, y sin hefecto ninguno de lo que se pretendía; y es, a mi juiçio, la mayor jornada y más / sustançial de quantas el Emperador hiço (con hauer hecho tantas y tan sustançiales), y donde más honrra ganó y mayor rreputaçión, y la que más perpetuada es rrazón que quede entre todas las que hizo, y la que sus basallos en memoria de aquel benditísimo su señor más abían de çelebrar, mientras este nonbre de honrra militar durase entre los honbres. Que según lo beo encaminado por nuestros pecados, quando ellos se acabaren, que será el postrer día d'ellos y del mundo, se acauará estotro que digo de la miliçia.

Volbamos al Jobio y bamos discantando snbr'éI algunos pasos que serán de contenplaçión, pero para contenpiar sus cosas. Y en 30 quanto a lo que dize, que por negoçiaçión de Antonio de Leyva se pasó el marqués de Saluzo a serbir al Enperador, y en otras partes d'esta su Ystoria, continuando esto, dize asímesmo qu'el trato que se traya para haçello apartar de Françia, y lo que Antonio de Leyba le prometió hera de casallo con vna hija suya, y de hazer con el Emperador que le constituyese/ general en el Piamonte, digo que todos estos son engaños de Paulo Jobio y niñerías suyas. Porque la pasada del de Saluza de vna afiçión a otra y de vn seruiçio a otro lo causó la pendençia que hubo entr'este marqués Françisco, que así le llamaba, y el almirante de Françia, quando éste enbió al otro a desazer çiertos ytalianos qu'estaban en Mondibi, puestos de guarniçión por Antonio de Leyva. Porque como se rretiró el marqués sin hazer el efecto a que fue enbiado, sin querelle enbiar el almirante çiertos alemanes que le hauía pedido de socorro, vbieron palabras, y sobre lo que se pasó entre ambos fue neçesario bolber el Saluza a Françia, y de allí bolber otra vez al Piamonte con nuevas comisiones del rrey, a tiempo qu'el almirante se bolbía a la corte françesa, donde de tal manera discantó de las cosas del marqués, qu'el rrey enbió al Piamonte a que lo prendiesen.

Y çierto, corríera rriesgo su vida y honrra, si no le avisaran secretamente; y entonçes, y no antes, començó a tratar con Antonio / de Leyva, porque no podía menos, si no hera abenturan do su persona. Y engáñase el Jobio en dezir que la gente d'este marqués no quiso seguille y que lo desanpararon, porque antes pasa así: que dende Coni se fue a su estado y allí dio quenta a todos sus soldados de su determinaçión y de las causas que le mobían a ello, y les dixo cómo le pareçía que todos se bolbiesen a seruir al rrey de Françia pues llebavan su sueldo (de los quales muchos heran françeses que no podían haçer otra cosa), y que pluguiese a Dios que no conoçiese mejor el rrey sus seruiçios d'ellos que avía conoçido los d'éI, y así los despidiómuy graçiosamente y les dio a los prinçipale, preseas y otras joyas, como 10 suelen haçer las otras personas semejantes qu'el marqués en semejantes ocasiones, y allíestubo algunos días hasta que bino ha Haste, que fue a beinte y vno de junio, ya conçertado con Antonio de Leyva, no secreta sino púhlicamente.

Y esto avnque 1o hiçiera sin cama, lo pudiera haçer sin cometer fealdad ninguna (pues / él no hera vasallo de la corona de Françia), antes la cometía en seruille, siendo él feudatario del ynperio, y por consiguiente vasallo del Emperador. Avnqu'el vn seruiçio y el otro le duró poco, pues murió en el año siguiente, como por fuerça lo contará el Jobio, y nosotros tanbién, si fuere menester añadir algo sobr'él 31 . Y después de hauer bien enlodado al marqués, torna a dalle otra buelta en el hecho de Fosán, quando el señor Antonio lo ganó a musiur de la Paliza que lo guardaua, diziendo que por no prober este marqués al de Paliza, como le estaua mandado, de vastimentos, se abía rrendido. Todo lo qual es falso, y de bastimentos 32 no tenían neçesidad ninguna 33 los sitiados, síno de ánimo, y este manjar no se lo podía prober Saluza. Avnqu'es berdad que fueron bien batidos, y tomado primero el monesterio de la Anunçiaçión qu'está çerca de Fosán, que fue rraçonablemente defendido por los enemigos, y que ymportaua para más breue despacho de aquel negoçio. Pero con todo heso 34 se pudieran defender / mejor y mástiempo.

Y vengamos agora a la determinaçión qu'el Enperador tomó de entrar por Françia, si fue açertada o no, qu'esta materia trata el Jobio en el capítulo segundo d'este su libro. Y para esto finge a dos ytalianos tener contrario pareçer de vn español: que los vnos son el marqués del Gasto y don Hernando de Gonzaga, y el otro Antonio de Leyva; éste que tenía por pareçer determinado que entrase el Enperador por la parte que entró en Françia, y los otros que no lo hiçiese, sino que rrecuperase lo que los françeses avían tomado en el Piamonte.

Y este pareçer aprueba nuestro Paulo, y el del de Leyba rreprueba. Y la causa de rreproballo no es porqu'éllo entiende, sino por el suçeso que tubo el negoçio, que avnque no tubo ninguno malo de los enemigos, no lo tubo bueno, pues se salió de Françia sin haçer hefeto ninguno. De manera qu'el Jobio, por falta de buenos suçesos, quiso caer en la deprecaçión, o sea maldiçión, del otro poeta que la hechó sobre que le faltasen / a él los suyos buenos, quando juzgase por el acaeçimiento de las cosas auer sido la eleçión d'ellas buena o mala.

Yo, çierto (fingiendo agora de mí, sólo para este paso y propósito, que tengo autoridad para poder hablar en esto) 35, si en mi mano estubiera, aviendo d'entrar en Françia (como por lo que dixe en este mesmo capítulo se abía d'entrar ya por fuerça estando la palabra del Carlos 36 en medio), no entrara en aquella probinçia por donde se entró y 37 saliera de Ytalia a busear otra parte, no tanpoco muy desbiado d'ella (avnque todabía harto) 38, para entrar por aquel rreino y poder dañar más cómoda y más sazonadamente a mi enemigo. Que en verdad que por la parte que yo señalo 39, no sé después de tantas guerras y entradas como en Françia se an hecho, cómo no se a escogido en alguna d'ellas la frontera de Françia que yo digo, y que no 40 nonbro porque no ay ya para qué. Graçias sean dadas y infinitas 41 al poderoso Dios, que lo hordenó de arte que pudiésemos ber lo que vemos en / nuestros días, y juntamente vna esperanza con ello de no avella xamás de guerra entre aquella y nuestra probinçia.

Pero avn no es éste el punto del Jobio, sino si hera más açertado haçerse la guerra en el Piamonte y rrecuperar 42 lo que el françés allí abía ocupado al saboyano, o haçelle , 43 guerra al mesmo 44 françés en las entrañas de su tierra. Y diérame el ovispo de Nochera dos cosas: la vna qu'el Carlos 45 no parara en Asaes tan de propósito, ni quisiera tener por frontera a Aviñón donde el rrey avía benido a haçer el cuerpo de su defensa, sino que tomara por otro camino sin tener neçesidad de pasar al Rródano hasta pasallo por León, que yo sé bien quán pocos d'este nonbre hubiera para defendello, según el miedo que avía en Françia entonçes, que no por otra falta ninguna, y si 46 allegado allí y saqueada aquella çiudad (que fuera vno de los buenos sacos y que hiçiera más alegres y orgullosos del mundo a los soldados), si 47 pudieta pasar adelante y sienpre muy çercano a tierras ymperiales, / dende 48 que se biera en León para rreduçirse en saluo a ellas, quando el tiempo y la coyuntura lo pidiera.

La otra es que no hubiera muerto la gente que murió, y que no hubiera dado las emfermedades que dio, para que durara aquel bigor en aquel solo cuerpo del exérçito, porque en singular 49 no faltaba a ninguno de los que andavan sanos, pero sin aquellos cuerpos de cada vno, tiene otro cuerpo el exérçito entero (qu'es el de que se ha de haçer caso), y quando éste está enfermo o padeçe otras faltas, haze poco al caso el valor de los particulares en particular. Y 50 si éste que yo digo no padeçiera las calamidades que padeçía, todavía sin enbargo del Rródano ni de Aviñón se sabe bien por los que entienden esta algarauía, dónde estubieran de aquella vez puestas las águilas rromanas y los castillos y leones d'España.

Pero no hera obligado Antonio de Leyva (como el Jobio lo adivina agora después de aconteçido el caso) a adivinar las hanbres y pestilençias que Dios tenía guardadas para aquel exérçito, / y rreseruadas para sí que no se supiesen 51. Avnque no niego, ni se puede negar, que la otra opinión (dexemos la palabra dada por el Enperador aparte de entrar en Françia) de no se ocupar en otra cosa sino en rrecuperar  52 lo del Piamonte, que abía y ay hartas rrazones para que se siguiera aquel parecer 53 así como el de la otra parte; y son cosas puestas en diferentes pareçeres y juiçios, que muchas vezes aconteçe no ser malas las vnas ni las otras y escogerse lo peor, no porque lo fue lo que se escogió en quanto al juiçio humano.

Y en lo demás que nota al señor Antonio de arrogante, es dicho de vn arrogante italiano 54 y de vn desconçertado juiçio. Y lo que más trata del  55, que se avía hechado sobre Antonio de Leyba, que abía de morir en Françia y ser enterrado en San Dionís de París, quando se hubiese ganado aquel rreyno (esto todo no mereçe otro nombre sino de niñería) 56 Y lo qu'el pobre Paulo 57 Jobio oya por ay a soldados y gente común, y quizá a menos gente qu'ésta, luégo le pareçió que venía / a propósito de su Ystoria. En la qual pone tanbién que mobióal Emperador la entrada por la Proença çierto trato que Antonio de Leyba trata en Marsella; lo qual no puedo afirmar ni negar, porque no sé lo que pasa en este ne. goçio, avnqu'es berdad que se sospechaba. Lo que sé es qu'el qu'estaha dentro es berdadero françés y que con mucha lealtad a seruido siempre a la casa de Françia.

Pero antes que se nos baya Antonio de Leyva d'entre las manos, es bien que vengamos a lo que más dize nuestro autor (avnqu'éI tanbién lo tiene por burla, que en esto no trato yo contra él, sino contra françeses, no contra los de agora sino contra los d'entonçes), qu'es lo de la muerte de Françisco, Dolfín de Françia (o prínçipe como en España le llamamos) 58 , que murió en aquella sazón y se creyó que avía muerto de yerhas y atormentado. Aquel ytaliano de qu'el Jobio haze mençión confesó avérselas dado, y que se lo mandó Antonio de Leyva y don Hernando de Gonçaga, que avn nos dio la vida para en quanto al / Jobio hauer metido en esta ensalada tanbién al don Hernando, porque de otra manera quizá, si del señor Antonio solamente hobiera dicho, no dexara este negoçio tan rreprouado como lo dexó.

Y dexado aparte qu'es así la verdad çertísima que acabado el pobre moço de jugar a la pelota, y estando sudando de pies a cabeça, bebió un Xarro de agua fría con que luégo (como a otros muchos de la mesma ocasión les 59 aconteçido) se sintió malo y le dio 60 muy gentiles calenturas que le despacharon d'esta vida 61, síno que 62 supiésemos çierto que muriese 63 de yeruas, pregunto: la qué propósito ningún ynperial se las abía de mandar dar? Pues dexado aparte la maldad y abominaçión del negoçio, y de que España está tan línpia quanto naçión ay en el mundo (y oxaIá tanto la estubiera la del Jobio)  64, no avía prínçipe, dexado su hijo aparte, que tanto amase el Emperador como a este hijo de su enemigo, porque se esperaua de su condiçión no sello el moço del Carlos, antes 65 se sabía que hera su 66 afiçionadísimo 67 y lo tenía como a padre, y no avía cosa / en esta vida que más desease que casar en España, ni que más aborreçiese que la guerra que su padre avía movido en el Piamonte.

Y avía en este negoçio otrass ynteligençias, amores y cosas, que no ay ya para qué rreferilIas, a lo menos en este lugar. Y porque se digan berdades (qu'éstas no se an de dexar de deçir, pese a el diablo, en la ystoria) 68 muerto este prínçipe Françisco, no se esperauan tan buenos deseos (digo de la paz ni de las 69 cosas ynperiales) en el Enrrique, si a él viniese (como bino después a parar) la suçesión del rreino; porque tenía otros bríos, como después lo mostró, y llebaua su balor por otro camino. Y es verdad que si se presumiera la muerte tenprana del Françísco, que tengo por averiguado que después de la vida del prínçipe don Felipe, que oy vienabenturadamente es Rrey Nuestro Señor y de las de sus hermanas, por ninguna vida entiendo que rrogara más a Dios el mesmo Carlos, y los españoles lo mesmo, digo los que están obligados a entender estas cosas, que por la vida del prínçipe françés que entonçes murió  70.

He dicho / todo esto 71por causa de que en aquellos hartos años de después, no hiçieran creer en la corte françesa a muchos de aquella naçión (avnque confieso que tanbién avía otros no de tan baxo entendimiento) síno que avía, muerto con ponçoña y poc parte de ynperiales. Y d'esta opinión no les sacaran quantos avía en el mundo, y es tanta la çeguedad de aquella naçión (ya e sacado los de mexor juiçio) que 72 no solamente lo deçian, pero algunos lo escrebían y escribieron en sus libros y ystorias, y entr'ellos Guillermo Paradíno, con gran cargo de su conçiençia en dexar semejante cosa escrita perpetuaente 73. Pero no me espantaré d'eserituras françeras quando 74 entonçes con plumas dulçes y  sabrosas lo escribían 75 contra españoles, nombre ynfetísimo para ellos 76 .

1
Add.: con más los apuntamientos necessarios sobre la Historia del Jovio. Volver a (1 )
2
Mut.: dotor.Volver a (2 )
Mut.: dende el tiempo y: desde. Volver a (3 )
4
Mut.: avían començado: començssen. Volver a (4 )
5
Mut.: los pasados del rrey . . .: el rey de Françia, ni sus antepassados. Volver a (5 )
6
Del.: y vien digo notorio. Volver a ( 6)
7
Del.: en este paso. Volver a ( 7)
8
Mut.: El. Volver a (8 )
9
Del.: porque. Volver a (9 )
10
Mut.: y esta: La. Volver a (10 )
11
Mut.: Emperador. Volver a (11 )
12
Add.: rey. Volver a (12 )
13
Mut.: y tanbién avnque: bien. Volver a (13 )
14
Mut.: a. Volver a (14 )
15
Mut.: que abrá de. . .: mas. Volver a (15 )
16
Mut.: en banda: sin publicar. Volver a (16 )
17
Del.: en. Volver a (17 )
18
Del.: (porque no...). Volver a (18 )
19
Del.: moderno. Volver a (19 )
20
Add.: y. Volver a (20 )
21
Mut.: yngerido en: vnido con. Volver a (21 )
22
Add.: rey. Volver a (22 )
23
Mut.: pues. Volver a (23 )
24
Mut.: desde. Volver a (24 )
25
Mut.: nuestro Carlos: el Emperador. Volver a (25 )
26
Mut.: le estorbaran. . .: se lo estorbaran y por esto uvo de salir.  Volver a (26 )
27
Del.: (y si no prinçipal. . .) . Volver a (27 )
28
Mut.: Emperador. Volver a (28 )
29
Del.: de. Volver a (29 )
30
Del.: y en. Volver a (30 )
31
Del.: sobr'él. Volver a (31 )
32
Mut.: y de bastimentos: porque. Volver a ( 32)
33
Add.: de bastimentos. Volver a ( 33)
34
Mut.: esto. Volver a (34 )
35
Del.: (fingiendo agora...). Volver a (35 )
36
Mut.: Emperador. Volver a (36 )
37
Mut.: mas. Volver a ( 37)
38
Mut.: parte no tanpoco. . .: no poco desbiada d'ella. Volver a (38 )
39
Del.: que por la. . . Volver a (39 )
40
Mut.: y que no: aunque no la. Volver a (40 )
41
Del.: y ynfinitas. Volver a (41 )
42
Mut.: recobrar. Volver a (42 )
43
Mut.: haçer.Volver a (43 )
44
Del.: mesmo. Volver a (44 )
45
Mut.: Emperador. . Volver a (45 )
46
Del.: que no por. . . Volver a (46 )
47
Mut.: se. Volver a (47 )
48
Mut.: desde. Volver a (48 )
49
Mut.: particular. Volver a (49 )
50
Del.: en particular. Y. Volver a (50 )
51
Del.: y rreseruadas... Volver a ( 51)
52
Mut.: recobrar. Volver a ( 52)
53
Del.: aquel parec;er. Volver a (53 )
54
Mut.: lombardo. Volver a (54 )
55
Add.: juyzio. Volver a (55 )
56
Add.: y vanidad. Volver a (56 )
57
Del.: Paulo. Volver a (57 )
58
Del.: (o pclnçipe . . .). . Volver a ( 58)
59
Add.: ha. Volver a (59 )
60
Mut.: causó. Volver a (60 )
61
Del.: d'esta vida. Volver a (61 )
62
Mut.: sino que :Pero si ya . Volver a (62 )
63
Mut .:murió Volver a ( 63)
64
Del .: ( y oxala) Volver a (64 )
65
M t. que: ero Si ya.  ut.: muno.  e .: y oxa a. . . .  u., no sello el. . .: y aun. Volver a (65 )
66
Del.: su. Volver a (66 )
67
Add.: del Emperador. Volver a (67 )
68
Del.: (qu'éstas no. . .). Volver a (68 )
69
Mut.: digo de la paz ni de las: quantc a la paz y. Volver a (69 )
70
Mut.: y es verdad que si. . .: y es cosa cierta que nc sólo a todos los españoles tenían noticia de lo que tengo dichol pero al mismo Emperador pessó que elDelfín di Francia muriese. Volver a (70 )
71
Transp.: Todo esto he dicho. Volver a (71 )
72
Mut.: eçaquellos hartos. . .: duró muchos años después en la corte de Francia esta opinión que el Delfín avía muerto de ponzoña y por parte de imperiales, la qual opinión no les pudiera sacar todo el mundo y.Volver a (72 )
73
Del.: perpetuamente. Volver a (73 )
74
Mut.: porque ¡o escrivían. Volver a (74 )
75
Del.: lo escribían. Volver a ( 75)
76
Del.: nonbre ynfestísimo para ellos. Volver a (76 )
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