Capítulo Treynta y Nueve

 De lo que al Enperador suçedió estando con exérçito en Françia, y de 1as correrías que se hizieron, y de los pueblos que tomó, y de la hanbre y pestilençia de su exérçito, y de la defensa de Perona y toma de Hedín por françeses, y de la muerte de Ana de Bolén que se yntitulaba rreyna de Yngalaterra, y de cómo el Carlos se salió de Françia y se vino a Génova 1. Vengamos agora (ya que a mi juiçio está aprouada la jornada de Françia) a ver y entender lo que se hizo en ella, y 2 no según el Jobio, sino según la berdad aconteçida  3. Y para esto, entiéndase  4 (pues ay testigos hartos de bista d'ello) qu'el Emperador con sus exérçitos, así de tierra como de mar, tomó más de treynta villas y çiudades en Françia, y todas d'estima y sustançia, y en muchas de las qua!es se puso guarniçión d'españoles, avnque después, quando el Carlos 5 se salió de aquella prouinçia, no tubo neçeridad de más guardallas.

Y qué pueblos ayan sido éstos, y ,qué ynportançia el de cada vno, será largamente visto en los Anales; que agora, como otras beçes he dicho, no soy obligado a más que irme por los pasos del Jobio  6. Y vengamos a vno, el qual primero que se quente, es bien que se sepa cómo el Emperador entró entonçes poderosamente en aquella prouinçia (como el ovispo dize), pero herró en el número de la gente. Y 7 en esto para su propósito ni para el mío no ba mucho, pero balo en que dexa de contar para los que no an andado aquella / tierra ni saben aquella comarca, vna cosa muy ymportante para el pundonor (qu'es lo que sólo se sacó de aquella jornada), y hera sauer quánto camino entró el Emperador por las tierras del rrey, hasta haçer su asiento en Asaes, çiudad rraçonable y bien prinçipal, y tanto, que ay allí vn parlamento (o a nuestro huso chançiller!a), de ocho o diez que ay en Françia, donde estuvo el Carlos 8 esperando al Francisco 9 en aquel asiento y en otros de aquella probinçia, los días y tiempo qu'está dicho en el capítulo pasado, y hallarse a que dende Niça' qu'es del duque de Saboya y donde luégo entra Françia, hasta Asaes (avnque los españoles muy más adelamte corrieron), ay quarenta o más leguas españolas.

Pero bengamos a las particulares cosas 10 que en esta entrada por Françia pasaron. Y sea la primera la que apunté agora que nuestro Nochera quenta, qu'es la tomada de Bruñola por don Hernando de Gonçaga, que yva por superior de la gente que llebaba. El qual desbarató a los capitanes Montejián y Boysi, y a otros muchos que consigo llebavan. / Y quéntalo d'esta manera: que don Hernando deseaba mucho haçer correrías y qu'el Emperador casi que se lo ynpedía, y que al fin, siendo avisado de la gente que estaba en Bruñola, le dio liçençiaque fuese a deshaçella. Y es lo donoso que da a entender muy gentilmente que le pesaba d'esto Antonio de Leyva 11 y le plaçia al marqués del Gasto, y que animaba al don Hernando, como si fuera menester poner ánimo al deGonzaga, o como si ellos dos, marqués y don Hernando, ytalianos (que avn lo del vno no se lo conçederemos)  12, estubieran mal y en emulaçión del señor Antonio, a lo menos para podella entender el de Nochera. Y aquí toca Otra vez de arrogante al de Leyba y Otras gentileças como éstas, Y que se lo quería mandar todo; y bien pudiera, y yo sé de los dos qu'éI dize y pone en la otra valança' que no tenian por bituperio ni por desgusto ser gouernados d'éI en la miliçia.

Y allí yva otro español entonçes que a mostrado después al mundo, y antes tanbién, su pedaço de 13 aprouechamiento en estos casos de la guerra, y que / llevaua cargo tan preeminente como qualquiera d'ellos, que  14 no sólo no se despreçiaba de ser hordenado en lo que hiçiese por el señor Antonio, pero para más mostrar su valor y obidiençia (que la obidiençia es valor espeçialmente en la guerra y materia de que tratamos), sin mandallo el mesmo Leyva, mandando algunas vezes  15 en aquella jornada 16 a sus honbres de harmas o a otros particulares soldados, cuando se ofreçia la coyuntura o probeyendo él 17 alguna cosa, lo rrefería a probisión del señor Antonio, y deçia qu'él lo mandaua, diziendo y 18 adbirtiendo que hiçiesen lo que les dezía porque lo mandava así Antonio de Leyva.

Pero no se nos baya Bruñola de las manos. Dize, pues, que salió Gouzaga del campo del Emperador a esta correría con çierta gente de cauallo y con vna legión de alemanes, y que yendo corriendo los caua!los, antes de llegar al pueblo donde estaban los françeses, tuvieron éstos notiçia de los otros. Y que biéndose con mucha gente, caua!los e ynfantes no se qllisieron / rretirar, y que dos capitanes, albaneses griegos, entraron delante en el pueblo. Y luégo enbió don Hernando nuevas bandas de cauallos que hiziesen espaldas a los demás y que, en fin, después de hauer llegado todos y los françeses asímesmo, habiendo dado la horden de la vatalla en el campo, çerraron los vnos con los otros y fueron los françeses vençidos con muerte de dos capitanes ytalianos qu'éI aquínombra, V que para acabar la vitoria fue neçesario que allegase Valerio Hvrsino y Çantelmo, conde de Popoli, con lo qual acabó de ser desbaratada la ynfantería françesa. Y que a la postre fueron tomados en prisión Monteján y Boisy, el vno por un caua!lero ytaliano de Bresa, y luégo tras esto fue saqueada Bruñola. Y con esto 19 acaba el quento de aquella correría.

Y pregunto al lector de su corónica 20 si según esta sustançia qu'está verdaderamente rreferida, si 21, entenderá que en esta correría vbo español ninguno 22; porque a mi pareçer, si no m'engaño, todo el negoçio 23 según su / rrelaçión y los que hiçieron el hecho, todos fueron ytalianos, y no se gana poco en que así lo crea el lector, porque si allí avía españoles como él pinta el negoçio, fueron 24 los más para poco del mundo, porque todo lo corrieron, y todo lo pelearon, y todo lo prendieron los de la naçión de Paulo Jobio. Pero es esto  25 según su escritura, y no según la verdad de lo que pasó, la qual se contará agora a la letra, pues ay entre las naçiones d'Evropa que allí yvan, hartos que son bibos y lo bieron, y no abía yo de ser tan desbergonçado (como otros)  26 que en este tiempo osase afirmar lo que no abía pasado. Pues pasa 27 así: que don Hernando lIeuó a esta jornada seis çientos cauallos, los más d'ellos españoles y los menos ytalianos, y nonbraré particularmente los vnos y los otros, para que se vea si soy yo o el Jobio el que anda desatinado. Los españoles fueron los capitanes don Sancho de Leyva, Bega, Rrosales, Arze, Juan Yváñez, Moreno y la conpañía de Françisco / de Prado, que no yva él con ella sino su teniente.

Los ytalianos capitanes fueron: el conde de Populo, el marqués de Ansise, Vfredo y otros dos o tres cuyos nonbres no tengo al presente en la memoria. Y el hecho pasó d'esta manera: qu'estando ya a dos millas de Bruñola, envió don Hernando a don Sancho de Leyva por superior, con otros capitanes españoles que corriesen y entrasen por 1os burgos de Bruñola y encomençasen la pelea, y envió otros que corriesen la canpaña alrrededor del pueblo, porque si los françeses saliesen a ella para tomar la montaña no lo pudiesen haçer. Y así españoles començaron la contienda y la mediaron y acabaron, haçiendo perder a los françeses los burgos y salir fuera del lugar, donde Sanpedro, corço, capitán bien conoçido, puso en horden la ynfantería, como el Jobio quenta, y avn de tal manera salió del lugar a ponella, que llevaua prisionero al conde de Populo, en quien haze el Jobio quenta que se rremató / la vitoria. Sino que allegó luégo don Hernando con los demás cauallos por la canpaña y todos, los vnos y los otros, acabaron de rronper a cauallos e ynfantes françeses y libertar al Conde, y catibar a los que quedaron bibos, que fueron todos los enemigos sin escaparse sino siete solos, de más de mili y trezientos que heran. Y luégo fue el lugar saqueado como el Jobio lo dize. La qual rrota françesa pasó vn 28 viernes por la mañana, a los quatro de agosto de aquel año de treynta y seis; que preguntalle al Jobio por estos días y por las particularidades es escusado.

Y así bolbió el 29 Gonçaga y su gente vitoriosos al campo, el qual con su Emperador caminó 30 hasta Asaes, qu'es la çiudad qu'está dicha, y dende allí tomó el Carlos vn pedaço 31 de su exérçito y fue a dar vna 32 vista a Marsella. Y luego 33 después de considerada y bien vista, se bolbió a su puesto. Y espántase el Jobio, o dize que s'espantaron todos, no sabiendo ni pudiendo entender la causa por qué se avía / presentado delante de aquella çiudad. A lo qual le rrespondo que sí es berdad lo qu'éI apunta en otros capítulos antes de la entrada de Françia, que Antonio de Leyva traya trato en Marsella, que sería su yda a entender la comodidad del trato. Pero avunque nada d'esto no hubiera, claro está que fue la causa de querella ver nuestro prínçipe, y ber 34 por sus ojos vna çiudad tan nombrada por fuerte e ynespunable, para con aquello que biese 35, conformarse con lo que debría de 36 hazer para sitiada o no. Porque antes d'esto 37, lleuar el exérçito a ella 38 a çercalla en forma y de propósito, hera temeridad hazello, perdiéndose todavía vn poco de punto, y no tan poco, mas de otro punto (que no más cantidad), si después se levantaua el sitio sin tomalla 39. Y a esto, entiendo yo entendieron otros, que fue la ida del Emperador: a que Marsella le biese. Después de lo qual començáronse 40 a haçer por todo aquel territorio tantas correrías y tan sustançiales, que no ay para qué escrebillas, pues el Jobio no quiso haçello / porque heran hechas toda 41 la mayor parte d'ellas por españoles, hasta que cargaron las hanbres. Y éstas no bastaran, con ser la mayor pestilençia de los exérçitos, para no pasar adelante, si no sobrebiniera luégo la otra segunda de las enfermedades, que de la manera qu'éstas fueron, fue verdaderamente 42 pestilençia, y así se puedellamarr. Y más en la generalidad que comprehendió por todo el canpo, con la muerte sobre todo del que lo gouernaba, el qual antes de su muerte dexó dado por pareçer a su amo 43 que se saliese de Françia, pues ya avía cunplido con lo que hera obligado. Y el pareçer que pone nuestro lonbardo auctor44 del marqués del Gasto para que sinembargo d'estas dificultades se pase adelante con la guerra, yo no lo sé si lo dio, pero sé que las rraçones que da aquí el Jobio para ello son muy fIacas, y que si el del Gasto tubo esta opinión, que devió de dar otras más sufiçientes, avnque yo no sé ningunas que lo fuesen para semejante pareçer.

En fin, el Carlos 45 determinó / de salirse de aquella probinçia como lo hizo. Y dize el Jobio muy sin enpacho, que poco antes qu'el Emperador partiese de Asaes, bino Juan Pablo de Cherri con vna gruesa vanda de cauallos ytalianos y françeses y con ynfantería, y que pasando el rrío de Durença' se le ofreçió ocasión para haçer algún daño en los ymperiales que andavan esparçidos Y lo que pasa en esto es (para que se bea lo qu'este hombre quenta por daño, y qué materias escribe por caudalosas y sustançiales) qu'este capitán Cherri, hijo del ualeroso Rrençio (y el hijo lo fue harto), con çiertas bandas de caballos e ynfantes, pasó aquel rrío ya dicho y quemó vnos molinos que allí avía, y mató vnos doze soldados que alli estaban moliendo trigo, y prendió otros no sé quántos -lo qual pasó a veinte y nueve de agosto y tornó luégo a pasarse de la otra banda del agua y boluerse Aviñón; avnque ya el rrey con la masa de su exérçito, si no me engaño, se avía açercado a Caballón y / hera no açcrcarse según todavía querría estar desbiada del campo del Emperador. Y aquí se buelbe nuestro obispo contra el rrey de Françia, en esta rretirada, en no aver seguido en ella 46 a los ynperiales y haçelles todo el daño posible y decir 47 que el mesmo rrey le dixo después las causas que en su capítulo pone para no avello hecho. Y sé yo otra mayor, sin aquellas, y es que, avnque lo prouara, no hiçiera hefecto ninguno, y quiçá aventurara lo que no pensaua en ello. Porque la rretaguarda, sinenvargo dem las hanbres y enfermedades, fue sienpre muy fuerte, y todo yva tan apreçevido 48 sin hauer descuydo ningún día en cosa ninguna  49, que se ganara poco en ir siguiendo a los ynperiales.

Pero antes qu'el Carlos 50 salga de Françia, es menester de 51 dar quenta de otras dos guerras de que la da el Jobio (porque de la terçera que tanbién pasó en este tiempo, que fue la de Génoua, el auctor / la contó fielmente). La vna es la que pasó en el Piamonte, y la otra la que suçedió en Picardía y en el çerco de Perona. Quanto a la primera, el Enperador quando quiso entrar por Françia dexó en el Piamonte vna rrazonable copia de gente con dos marqueses que la gouernasen, que fueron el de Mariñano y el de Saluza. Dize, pues, nuestro nobocomo 52 que Marco Antonio Cusán, ytaliano, coronel de Françia, siendo enviado dende Turín a conbatir a Saviñán, y aviendo quemado una yglesia qu'estaua fuera (poco eçelente hecho para ytaliano), que trabó la vatalla con los ynperiales que vinieron al enquentro y los rrompió, y a Escalengo su coronel con ellos. Y que en mitad de la vitoria le dieron vn arcabuzazo al Cusán, de que murió Y dexado aparte qu'éI hierra en el lugar donde pasóla contienda, / calló como diestro (si no contar la verdad es destreza en ystoria) 53  la falta de sus ytalianos de 54 aquel día. Y si no es falta, sea sobra de traición 55, porque de ocho banderas de ytalíanos que tenía el Escalengo consigo, y estando ya puestos a punto los vnos y los otros para arremeter, se pasaron de los ocho los çinco alférez 56 con sus compañías gritando: ¡Françia!, ¡Françia!, a los enemigos. Y avn los tres alferes 57 leales que quedaron corrieron harto peligro: el vno se escapó a uña de cauallo, y el otro salió mal herido, y el terçero su bandera hecha pedazos. Y a ésta, muy sin pena  58, llama vitoria el Jobio; y con todo eso no hubo hesas señales de vitoria qu'éste nuestro autor quenta, sino los vnos y los otros se rretiraron con poca pérdida de anvas partes, si no es al pareçer que suele engrandecer estos negocios cuansole pareçe.

Y en lo que toca a lo de perona y Picar-/día yo tengo poco qué deçir, porque asímesmo sé poco lo que allí pasó, más de saber que no se tomó Perona, avnque la çercó el conde Nasao. Pero 59 sé bien çierto, de personas que allí se hallaron, que no fue tan valiente la defensa como fue rruyn el conbate, avnque no por falta de general, sino de su gente, porque tuvieron la mejor batería que jamás casi 60 se vido, y en las arremetidas y vatallas se vbieron fIoxamente, y así se lehantó el sitio. Y no sé a qué propósito Dama a Floraoje (que tenía a cargo el pueblo) Gran Mariscal, porque en Françia no ay este nonbre de mayoría en los mariscales, avnqu'es el cargo dignísimo y de grande autoridad en aquella probinçia, y son quatro en todo aquel rreyno, personas de grande calidad, por ser el cargo muy preminente. Lo qual ya se va perdiendo en Castilla, y no sé por qué, si no es por ir corron- / piendo y tener en poco todas las cosas, por buscar otras mayores. Y ésta de que tratamos lo es muy grande, dende 61 que ay esta digoidad de Mariscal en nuestra probinçia, qu'es dende qu'el rrey don Enrrique, que llaman el Bastardo 62, rreynó en ella. Que como vino ayudado de Françia para litigar con su hermano, truxo de allá algunas dignidades, y entre otras ésta, para ynstituyllas en su rreyno, quando ya fue suyo,como las ynstituyó.

Y en lo que más dize el Jobio en este capítulo, qu'es el nobeno, que vn conde de Vermandoys que prendió en esta Perona a un rrey de Françia y lo tubo así hasta que murió en la prisión, no sé por quién lo dize, y creo que alega ystoria falsa, porque en Perona no sé ningún rrey que aya estado preso, si no es el onçeno Luduvico quando lo detuvo allí el conde Carlos, que después fue duque de Vorgoña, y de nuestro Emperador bisagüelo,/ y esto fue solos dos o tres días, y ésta no se pudo llamar prisión sino vn forçalle a complir lo que avía con él 63 puesto, como lo leemos en las ystorias françesas y vorgoñonas. *[Av]nque como voy tan [de] priessa no tengo espaçio para mi[ r ]allo en Rroberto [?] angui... o, o en Paulo Emilio que nos lo dixeran, [y] así no afirmo ni contradigo en esto al Jovio*. Y en lo que dize en el capítulo dézimo, que después de todo esto, libre ya el rrey del miedo pasado, que fue con su 64 exérçito que tenía aparexado y tomó a Hedín, dize la berdad; porque la gente borgoñona que allí estaba de guarniçión se defendió muy mal, y no tenían neçesidad ninguna del socorro qu'el Jobio dize que les faltó, sin sauer lo que se dize, porqu'el pueblo hera fuerte y avía en él vastimentos y muniçiones conbinientemente, y la batcrfa de los enemigos muy rruyn, faltándoles solamente el ánimo a los sitiados.

Y concluye al fin nuestro autor su libro con la muerte de Ana de Volén, rreyna que lIamavan de Yngalaterra, el qual caso pasa todo a la letra / como él lo quenta, mandando matar el rrey a su mugcr, y primero al cardenal  eboraçense (justo castigo de Dios) que fue el autor de todas estas maldades, haçiendo desbariar a este rrey Enrrique. Pero así como ésta fue justa muerte, fue ynjustisima la de los nuevos mártires de la Yglesia Católica, Tomás Moro y el ovispo rrofense, a los quales nuestro autor haze, al vno, qu'es al Moro, secretario del rrey, y al rrofense cardenal, y es menester entender de cada vno vna palabra. Quanto al Moro, no era secretario, como él lo llama. Los cargos que tuvo, dichos así suzintamente fueron: del Consejo primero, y después thesorero, y vltimamente tuvo el mayor cargo que ay en Yngalaterra que fue chanziller de aquel rreyno. Y éste dexó él de su voluntad, o se lo hiçieron dexar contra la suya, teniéndole ya por sospechoso, y que fauoreçía a las cosas de la Y glesia y a la ovidiençia / del Summo Pontifiçe, la qual nuevamente se la avía quitado 65 en aquel rreyno. Y en quanto al ovispo, lo que pasa es qu'estando ya avía muchos días preso, teniéndole el nuevo hereje así, por la causa de66 que deçía y confesava la ovidiençia del Papa, el nuebo electo que fue Paulo terçio, sabiendo su prisión, le enbió el capelo desde Rroma a la cárçel de Yngalaterra, que fue ocasión para que luégo se açelerase su muerte, la qual fue luégo hexecutada en su persona 67.

Y tornando a la rretirada del Emperador de Françia (donde se nos quebró el hilo), digo que así como el bendito Carlos 68 entró triunfante en aquella probinçia, salió d'ella de la mesma manera, sin rreçibir molestia ninguna. Y allegado a Génoba después de despachadas allí, y avn antes 69, algunas cosas, y entr'ellas elegido por capitán general para Milán y para la guerra del Piamonte al/marqués del Gasto, y hauiéndole mandado entregar la gente, visto que avía cunplido con su onor y con lo que al rrey de Françia avía prometido y lo que el mesmo rrey avía demostrado desear sin deseallo, según después pareçió, se envarcó en las galeras y se bolbió a España.

1
Add.: con los apuntamientos necessarios sobre la Historia del Jovio. Volver a (1 )
2
Mut.: ya que a mi jui\io . . .: a entender lo que se hizo en aquella entrada de Françia, pues ya la dejamosaprobada, y esto. .Volver a ( 2)
3
Del.: aconteçida. Volver a (3 )
4
Mut.: es de saber. Volver a (4 )
5
Mut.: Emperador. Volver a ( 5)
6
Del.: que agora. . . Volver a (6 )
7
Mut.: avnque. Volver a (7 )
8
Mut.: Emperador. Volver a (8 )
9
Mut.: rey de Francia. Volver a (9 )
10
Transp.: cosas particulares. Volver a (10 )
11
Mut.: Antonio de Ley-va: al señor Antonio. Volver a (11 )
12
Del.: ytalianos (que avn. . .). Volver a (12 )
13
Mut.: pe-daço...: valor y. Volver a (13 )
14
Mut.: el qual. Volver a (14 )
15
Mut.: y materia de que...: mas quando. Volver a (15 )
16
Add.: mandaba algo. Volver a (16 )
17
Del.: él. - . . . Volver a (17 )
18
Del.: y deçÍa qu'élVolver a (18 )
19
Mut.: con esto: as sÍ. Volver a ( 19)
20
Mut.: su corónica: la çorónica joviana. Volver a (20 )
21
Del.: si. Volver a (21 )
22
Mut.: alguno. Volver a ( 22)
23
Del.: si no me. . . Volver a (23 )
24
Transp.: fueron como él pinta el negoçio. - Volver a (24 )
25
Transp.: esto es. Volver a (25 )
26
Del.: (como otros). - Volver a ( 26)
27
Mut.: abÍa pasado. Pues pasa: passó. Es. -Volver a (27 )
28
Del.: vn. Volver a (28 )
29
Del.: e]. Volver a (29 )
30
Mut.: el qual. . .: y caminó con el Em-perador. Volver a (30 )
31
Mut.: Carlos vn pedaço: Emperador vna parte. Volver a (31 )
32
Del.: vna. Volver a (32 )
33
Del.: luégo. Volver a (33 )
34
Mut.: de querella. . .: querer ver. Volver a (34 )
35
Del.: con aquello que biese. Volver a ( 35)
36
Del.: de. Volver a (36 )
37
Mut.: d'esto: de hazer esto fue-ra temeridad. Volver a (37 )
38
Del.: a ella. Volver a (38 )
39
Del.: hera temeridad. . . Volver a (39 )
40
Mut.: se començaron. Volver a (40 )
41
Mut.: todas o. Volver a (41 )
42
Transp.: verdaderamente fue. -Volver a (42 )
43
Mut.: Majestad. Volver a (43 )
44
Del.: auctor. Volver a (44 )
45
Mut.: Emperador. Volver a (45 )
46
Del.: en ella. Volver a (46 )
47
Mut.: aun dize. Volver a (47 )
48
Mut.: aperçevido. Volver a (48 )
49
Del.: ninguna. -Volver a (49 )
50
Mut.: Emperador. Volver a (50 )
51
Del.: de. Volver a ( 51)
52
Mut.: Jovio. Volver a (52 )
53
Mut.: (si no contar. . .) : en no dezir verdad. Volver a 53( )
54
Del.: de. - ,Volver a (54 )
55
Del.: y si no es fal-ta. . . Volver a (55 )
56
Mut.: alféreces. Volver a (56 )
57
Mut.: alférezes. Volver a (57 )
58
Del.: muy sin pe-na. Volver a (58 )
59
Mut.: y. Volver a ( 59)
60
Transp.: casi jamás. Volver a ( 60)
61
Mut.: desde. Volver a (61 )
62
Mut.: viejo. Volver a (62 )
63
Transp.: con él avÍa. Volver a (63 )
64
Mut.: el. Volver a (64 )
65
Transp.: se la avÍa quitado nuevamente. Volver a (65 )
66
Mut.: la causa de: causa. Volver a (66 )
67
Del.: la qual fue luégo. . . Volver a (67 )
68
Mut.: Emperador. Volver a (68 )
69
Del.: y avn antes. -Volver a (69 )
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