Capítulo Quarenta

De dos jornadas que hizo el turco defendiéndose y ofendiendo, la vna en la provinçia de la Posega de Vngría, y la otra vinieodo en persona por mar y tierra contra Ytalia y de las cossas que en cada  jornada d'éstas suçedieron 1. Poco nos deternemos en el libro treynta y seis de nuestro autor, porque solamente trata en él de enpresas del turco, y en ellas, por hauer acertado2 mejor que en otras cosas, las escribió no mal sino açertadamente 3. Y avnque tratan 4 de muchas acontecidas 5 en aquel año (que avnqu'él no lo dize 6 fue el de treynta y siete y parte del de treinta y seis), solamente 7 pornemos pocas enmiendas, y hesas livianas 8, / en dos maneras de guerras qu'escribe que hizo el turco entonçes: la vna acometiendo a Ytalia, y la otra defendiendo a la Posega, probinçia en Vngría. Porque lo demás que quenta tanvién 9, de hauer acometido en estos mesmos tiempos a la Yndia y contrataçión qu'el rrey de Portugal tiene (con gran gloria suya) en el oriente, yo no tengo rrazón de lo que allí pasó, para podella dar, ni entender 10 si erró o no 11 nuestro Jobio en el quento d'ello, más de que sé a bulto y generalmente, como es notorio y 12 saven todos 13 que los portugueses en defensa de su çiudad de Dío y de las demás cosas de que fueron acometidos, se defendieron s valerosamente y ganaron grande honrra en su defensa coo los bárbaros, y hiçieron otras muchas eçelençias con que dieron grande estima de su naçión, como sienpre la an tenido.

Pero bolbiendo a las dos empresas que he dicho, esla primera 14 la qu'el Gran Turco quiso tomar aquel año qu'está / contado 15 de venir 16 sobre Ytalia, y de benir él en persona 17. Y assí truxo grande armada de mar, con sus generales Barbarroxa y el de Galípoli, y 18 viniendo él por tierra, con aquella multitud de ynfedilidad con que suele venir a semejantes jornadas. Y así allegó hasta la Beloña, frontero de Ytalia, y sus galeras pasaron a Otranto y corrieron aquella costa, sin haçer cosa más notable de tomar a Castro, pueblo de aquella rribera, y Ileuarse la gente d'éI sinenbargo de averles asegurado, quando se le rrindieron, que no les llevarían catibos. Y en este comedio se desavinieron beneçianos y turcos por no auerse saludado çiertas galeras que se toparon con otras, acometiendo las christianas a las ynfieles, de adonde rresultó rromperse las antiguas treguas d'entre Veneçia y Turquía, y detenellas Solimano por rrotas.

Y así mesmo, en esta coyuntura, Andrea Doria / con el armada ynperial andando buscando ocasión para haçer algún buen hecho en el armada turquesca, se topó con çiertas galeras de las de los turcos, y peleando con ellas y 19 muy bien, los vnos y los otros, el de Oria huvo la vitoria y tomó las galeras, con grande mortandad de los enemigos. Y en esta jornada asímesmo s'escapó el Gran Turco de vn gran desastre que restaua aparejado, de querello matar vnos zimeriotos, hasta llegar çerca de su pabellón. Y los acometedores d'esta terrible hazaña heran solos tres, que fueron por causa del vno sentidos; y tomado aquél y atormentado, y después hecho pedazos, escapó e1 bárbaro emperador de aquel peligro. El qual, teniendo ya grande odio a veneçianos, hizo que pasase Var barroja a Corfú, a ver si la podía Ileuar de buelo, y no pudiéndolo baçer (después de tenella alguno! dias sitia. da y no pudiéndola/tomar), rrouando la canpaña llevó de las aldeas de aquella ysla grande cantidad de eautivos, y se boluió donde estaba su amo, el qual sin haçer más hefecto, se bolbió a Costantinopla. Y avnqu'el Jobio, en el prinçipio de la narraçión d'esta ystoria, no dexa de contar cómo musiur de Fiores', envaxador del rrey de Françia estaba en Costantinopla, y da a entender el propósito para que estaua en aquella bárbara corte, pero dízelo muy al oydo, sin que se pueda entender de su ystoria lo que agora se dirá.

Es, pues, el caso que Antonio Rrincón, del qual adelante en esta ystoria se hará por fuerça mençión, bera envaxador hordinario del rrey de Françia en Costantinopla; que quando no ay negoçios particulares o ocasión de alguna cosa aconteçida, viene muy a propósito el tener negoçios cotidianos vn prínçipe chrisriano con vn ynfie 20. Y estando así este embaxador en Tur- / quía envió otro particular el mesmo françés, qu'es Alfiorest, para solamente persuadille el Christianísimo (que así se yntitulan, como es notorio, los rreyes de Françia) 21 al Ynfidilísimo que pasase aquel año a molestar el rreyno de Nápoles por aquella parte de la Pulla, y así se hizo Y de qué manera vn prínçipe católico puede aprouecharse de vn ynfiel, para contra otro asímesmno 22 católieo en defensa suya, y no para ofender por otra parte sino por donde estuviere la guerra, y esto con 23 muchas limitaçiones que se contarán; otra será la parte y otro será el libro donde 24 se tratarán largamente.

Pero no puedo dexar de gustar en este paso del Jobio, y de la Ysroria Pontifical asímesmo, que en amvos libros veo muy creydo por los autores d'ellos 25, qu'el Habrayn Vaxá, antes qu'el turco le matase, defendía mucho el hazer guerra a christianos. Cosa rridiculosa 26, porque en vida / de Habrayn y después d'éI muerto, nunca dexó el Gran Turco de hazer guerra bordinaria a la christiandad, y conforme a su preçeto d'ellos (y si no es preçeto es costunbre antigua que tiene ya la misma fuerça), de tres en tres años (a lo menos) a de salir exérçito turquesco en canpaña contra los de agena ley. Y así, dende 27 qu'este turco Solimano heredó, que fue el año de veynte, lo hizo; y conforme a ello, el año veynte y vno bino y tomó a Belgrado; y el siguiente de veynte y dos y comienzo de veynte y tres, tomó a Rrodas; y el beinte y seis adelante, rrebolbió otra vez sobre Vngría y la tomó y mató al rrey d'ella; y el de beynte y nueve adelante, sobre Avstria y çercó a Viena; y el de treynta y dos más adelante, vino poderoso a las mesmas probinçias, quando el Enpera. dor le salió al enquentro y le ahuyentó.

Y el de treynta y quatro siguiente, sinenvargo d'él estar ocupado en la guerra del Sofi que le / dava priesa, envió a Barbarroxa contra christianos y ginoueses espeçialmente, avnque no les acometió, lo qual le eostó al Habraín la vida, para que hecho esto pasase a Túnez; y en este tiempo fue la mllerte de Habrayn. Y no sé yo, y querría que me 1o dixesen estos autores, pues esto es así y lo bimos, qué guerras fueron las que Habraín quitó y disuadió al turco para que no las hiçiese contra la christiandad; que las de allí adelante tanbién las hiremos biendo en esta escritura y en la del Jobio, para que se bea quán engañados biben los que han escrito la buena yntençión de Habrayn çerca de lo qu'está dicho.

Que en lo demás, tocante a su vida moral, él hera vn honbre birtuoso, amigo de su palabra y de su honrra (cosa nueva para bárbaro), enemigo de ynjustiçias y sinrraçones, con otras cosas muchas buenas semejantes a éstas. Y quiero que sepan los avtores ya contados (qu'el no saver esto no es ynjuria / que se haze a su doctrina y a la eçelençia de sus letras), que tienen por más sancta guerra los turcos (hablo rregularmente sin deçender a casos espeçiales que justífiquen o no la guerra) la que se haçe eontra los sofistas 28 y persianos, que la que se haze contra la christiandad, avnque tenga ésta, como la tiene tamvién 29, por santísima. Así como nosotros también 30, conforme aquella sentençia católica, tenemos qu'es mejor no aver conoçido el buen camino, que después de avello conoçido apostatallo 31 y apartarse d'éI; y por más açertado el castigo y guerra que se haçe a los herejes, qu'el que se baze contra los ynfieles puros 32. Y así, avnque los de Persia y el Sofi guarden y biban debaxo del Alcorán de Mahoma, es con çiertas ynteligençias y nobedades que çerca 33 de los turcos lo hazen, y tienen 34 por herrejes en aquella suprestiçión 35. Y mírese el odio que 36 tiene el católico al luterano, más 37 que al moro, / y 38 hese mesmo tiene el turco al de Persia, más que al ehristiano.

Pero dexado d'esto, digo qu'en lo qu'el Jobio más dize, que çiertas galeras beneçianas toparon con otras de turcos, y que por no haçer éstas la salba a las otras se trauó la pendençia y se abrió con aquello la d'entre veneçianos y turcos, digo que no fueron galeras, como el Jobio dize, sino sola vna, la acometida por Alexandro Contareno, y esto no bastara para abrir la guerra entre Solimán y la Señoría veneçiana, si no suçediera el caso de Janus Dragomán, de que tanbién el mesmo Jobio haze minçión, con que se acabó de rromper todo el negoçio.

Y en lo que más dize nuestro ovispo de Nochera, y 1o mesmo el doctor Yllescas, que se encontró el príncipe Doria con çiertas galeras turquescas, y que las bençió y vbo vna rreñida vatalla, dizen la verdad, y dizen los mesmos asímesmo que heran doze solas. En esto se engañaron 39 en el número, porque heran diez y siete, eçepto / que las çinco no pelearon, que veuian en rretaguarda, y sin allegar 40 a la pelea se rretiraron d'éI, avnque después dieron sus desculpas a Varuarroxa (que no sé yo si fueron justas). Pero las doçe que quedaron en la contienda pelearon tan bien, que las que se huyeron devieron de dar poder a las que quedaron para que peleasen por todas diez y siete, porque se defendieron maravillosamente, y hizieron todo lo que conbenía a vnos esforzados bárbaros, avnque peleavan con treynta y çinco galeras. Y no solamente hubo ventaja en el número (qu'ésta no más pone el Jobio), pero tanbién la tuvieron los christianos en otras muchas cosas, eomo fue en tener ya abiso los católicos 41 de los ynfieles, y abellos descubierto a prima noche antes, y los otros no a ellos.

Y tanvién como fue 42 ser de noche la vatalla, porque se començó dos oras antes que amaneçiese, y traer faroles, aunque de diuersa / manera, las galeras de los turcos, y no lIeuar ningunos las de los christianos, ni la del general tanpoco, de astuçia, para que no fuesen vistos, como no lo fueron, hasta dar sobr'él los enemigos. Que aquel rrebato tan rrepentino y tan sin poder volber sobre sí (sino qu'el mesmo rrebato es el comienço de la pelea) 43, haze mucho al caso en las batallas, y avn en las contiendas particulares de persona a persona, avnque mucho más en lo primero 44.

Y en lo que toca a la conjuraçión hecha contra Solimán por los tres de Zimera, sin poner los avtores que e dicho otra causa para ello sino la voluntad de aquella rrústiea gente, tanvién es engaño, porque la eausa que les mobió para acometer aquella estrañidad 45, fue queya antes d'esto, el turco avía enbdo vn Sanjaco con mucha cantidad de gente a haçer guerra en aquellas montañas, contra toda aquella naçión, como contra salteadores y enemigos del género / humano. Y en ella no avía 46 beinte días 47 los turcos avian muerto al 48 Da mián (que asi se llamó 49 el que tomaron en el hurto y aquartizaron) 50 tres hermanos 51, y le abian arruinado asímesmo otra gente de su parentela, cuya lástima y dolor le mobió a lo que quiso haçer. Pero es beldad que tomando d'esto el turco nueva ocasión, tornó a enbiar más gente contra aquel villanaxe y rrustizidad 52, y les mataron por esta causa muy más de propósito grande cantidad de aquella canalla.

Y conclúyase este negoçio d'esta jornada turquesca, con que lo que quenta el Jobio, de que los cativos de Castro que los hizo bolber todos Solimán libres a su territorio, y que castigó a los quebrantadores de la palabra turquesca, que no pasa así, porque el castigo no fue el qu'él quenta, y quanto a1 bolber de los cautibos, no bolbieron todos. Y allá ynfidamente 53 se quedaron con mucha parte d'ellos, y de los que volbieron tampoco se deue/toda la gloria d'ello (si es gloria cunplir vno su palabra) 54 al turco, porque muchos d'estos Castriños los 55 tomó Andrea Doria a diez y siete de agosto de aquel año, en dos nauíos cargado de muniçiones de guerra, que pasada la desdicha de Castro, se bolbían tras su 56 Babuarroxa. Y esto es lo que ay que añadir en lo que toca aquella jornada, que fue tan temida y tan nonbrada y de tan poco hefecto, pues acauado 57 sin hazer ninguno contra Corfú, tanpoco como 58 contraYtalia, se bolbió el turco a su 59 Costantinopla.

Pero fuera vien que siquiera para dulçorar 60 esta entrada del turco y estas jornadas suyas en que gastó todo su libro, que pusiera lo que en este mesmo tiempo acon teçió en Niça a dozientos españoles con quatrozientos turcos que saltaron de ocho galeras en que venían / a rrobar la canpaña de aquel pueblo y a vn monesterio de frayles que está junto a la muralla, donde 61 vna noche, savido por 62 los españoles que allí estavan de guarniçión, la desenbarcada de los turcos, salieron la cantidad d'ellos que he dicho con su maestro de campo y capitán, Juan de Vargas, que allí avia quedado dende 63 qu'el Emperador salió de Françia, y dio en los ynfieles y los desbarató, y mató çincuenta y tantos, y catibó los demás, eçecto los que se pudieron huyr a la montaña, porque les abían ya tomado la marina por 64 que nn se embareasen; aunqu'éstos tamvién binieron a sus manos, sin que se pudiese después tornar a los navíos ninguno. Pero bien sé que a- / viendo pasado este negoçio por manos españolas, que avía de tener atadas las suyas el Jobio para no escrevillo ni haçer memoria d'ello 65, con ser rramo y dependençia de la guerra turquesca que a contado de aquel año de treynta y siete, porqu'estos navíos que aportaron a Niça se apartaron y derrotaron del armada a buscar sus abenturas, y según otros para traer çiertas cartas y rrecaudos a Françia.

Pero bengamos (pues me cupo mi suerte litigar con el Jobio que mereçía otro eompetidor más ynstruto que yo)  66 a la segunda guerra que pasó contra los mesmos turcos en Vngría, qu'es vna de las que más berdaderamente él  escribió. Dize, pues, qu'este mesmo año qu'estácontado, viendo / el rrey don Hernando las correrías que le hazían los turcos dende la probinçia de Posega, la qual dize que rreseruó el turco para sí dende 67 la primcra vez que entró en Vngría; las quales haçian sinenvargo de çiertas treguas, porqu'es costunbre entre vngaros y turcos escaramuzar Y correr la canpaña ,inemvargo d'ellas, por no entenderse aquellas 68 sino de exérçito en exérçito, que determinó de 69 enviar a ocupar aquella probinçia, y que así juntó de diuersas naçiones, alemanes, boemios, y de los de Avstria, y vnos pocos ytalianos, hasta diez y seis mili ynfantes y ocho mili cavallos.

Y enbió por general d'este exérçito a Juan Cançianer, honbre no nada / diestro para aquel ofiçio, y que no fue el mesmo 70 rrey en persona a esta guerra, porque siguiendo vna costunbre no para rreprouar 71, solía por consejo de sus priuados y por secretos rrespectos suyos, no meterse en los peligros de las guerras y vatallas, prinçipalmente contra turcos, de quien muchos rreyes de Evropa, rrompidos sus exérçitos, an sido muertos en tiempos pasados. Y que así, no por miedo, sino movido de fatal ynfortunio de los prÍnçipes dichos, envió su capitán a esta jornada y se quedó él sin yr a ella, llevando por comisión aquella gente de yr a la prouinçia de Posega ya contada, y çercar y tomar a la çiudad de Exequio, qu'es la más fuerte de aquella prouinçia, y grande en cantidad de diez y seis mili vezinos. / Y después de otras cosas muchas que quenta en prosecuçión d'esto, hasta llegar a Exequio, dize eómo Mahometo, Sanxaco de aquella provinçia de Posega, determinó de meterse en el pueblo y esperar dentro en él a los ehristianos con gente vastante que metióde guarmiçión dentro 72, porque escribe qu'el Gran Turco, su amo, se lo avia así mandado, y que no pelease en canpaña con aperçebimiento que le costaria la vida de otra manera.

Y dize asímesmo cómo salieron los báruaros a escaramuçar, y dize tanvién cómo esta escaramuza 73 fue notable, y que en ella huyeron los boemios y pelearon valerosamente los ytalianos (qu'esto ya se estaba claro siendo él el que lo escribía) 74, después de todo lo qual / quenta cómo los christianos levantaron el sitio por falta de vastimentos y hanbre que padeçían, y que en esta rretirada salió el Sanjaco con la gente que tenia, y que fue molestando los christianos, hasta que vna noche, diez millas de Valponio, tierra ya de christianos, su general Cançianer los desanparó y huyó, y otros muchos con él. Y venida la mañana, y visto los ynf,eles el desconçierto de los cbristianos, dieron sobr'ellos y los acabaron de desbaratar y matar, eativando a los que quisieron tomar vibos. Y entre los muertos fue el capitán Ludivico de Lodrón, persona notable, y que aviendo desanparado el Cançianer su campo, avía tomado el de Ladrón cuydado d'él; y ternélo yo agora pequeño en quanto a esta jornada de Exequio, porque como he dicho, el Jobio / la escriuió 75 açertadamente. Y lo que ay sólo 76 que dezir çerca de su enmienda es que, quanto a lo primero, erró mucho en dezir qu'el turco rreseruó para sí dende la vatalla de Mogazo la probinçia de Posega.

Y en esto haçertó mejor 77 la Ysroria Ponrifical, que quenta verdaderamente quándo esta rreseruaçión se hizo 78, que fue no quando el turco entró la primera vez en Vngría y mató al rrey d'ella, como el Jobio dize, sino quando después ganó segunda vez aquella probinçia y puso por rrey d'ella a Juan Sepus, porque la otra vez antes, si no fue en Velgrado que ya primero se tenían, no quedó en toda aquella probinçia turco ninguno de guarniçión en ninguna parte. Y en 79 quanto a la cantidad de la gente tamvién se engaña en anvos géneros d'ella 80, porque los ynfantes no heran tantos, / y esto es ansí sin duda, y los cauallos heran más de los que quenta. Y dize con astuçia que los ytalianos no heran más de vnas mangas d'ellos, porque suçedió la jornada ynfeliçemente, y porque no se les asiente a su quenta parte de aquel desbarato. Y  heran verda deramente dos mili y quinientos ynfantes todos los lonbardos, y con 81 todos estos, no los haze más que mangas, aviendo en este número para faldas y todo. Que yo aseguro que si algunos españoles allí se hallaran, avnque no fueran sino dozientos solos, que Paulo Jobio hiçiera mençión d'ellos y dixera que por su causa se había todo perdido.

Pero en lo que más este autor dize, qu'el rrey don Fernando nn fue a esta guerra, porque por su pareçer y por el de sus priuados no quería ir a ninguna, espeçialmente contra turcos, y qu'este consejo no es de rreprouar por las / causas qu'éI quenta, digo que en quanto a no l' el rrey de rromanos a esta guerra, no lo dejó por lo qu'él dize, tino porque no hera de ynportançia, avnque por otra parte tenía mucha. Y no avía de yr vn prínçipe semejante a no más que a çercar a Exequio, mayormente qu'esta entrada por tierra de los ynfieles, se baçía contra la tregua tomada con ellos, y no quería aquel prínçipe que tuviese aquella jornada más nonbre que de correría, avnque en hefecto fuese de más ymportançia. E yendo su persona no le quedaua escusa ninguna en lo de las treguas, ni para mí (porque diga la 82 verdad) tanpoco le quedó en esto del rronpimiento de ellas, ni jamás querría ver que se quebrantasen al ynfiel, tanpoco comn al fiel, porque se les da ocasión grandísima para nuestro aborreçimiento y para / que sobre sus bárvaras costunbres las tengan rrespecto de nosotros muy más bárbaras, y por otras muchas causas que no ay aquí para qué rreferillas, qu'están de suyo claras.

Y otra vez lo 83 leemos hauerse quebrantado a esta mesma naçión, en guerra que tuviernn los mesmos vngaros con ellos, y suçedió ni más ni menos que agora en esta jornada, y temeré 84 lo mesmo cada vez que aconteçiese otro tanto. Pero tornando a lo de la persona del rrey don Her nando, no tiene rrazón el Jobio, porque quando alguna, vezes se le ofreçió guerra digna de su persona, no dexó de enplealla en semejante jornada 85, como fue vna contra el rrey Juan, quando la primera vez le hurtó el nonbr, de rrey de Vngría, y otras algunas semejantes. Y en lo que más el / ovispo dize çerca d'este punto, qu'este consejo de no meterse el prínçipe con su persona en las guerras, que no In rreprueba, ¡mía fee!n86, yo sí; y daría muchas rrazones para mi opinión, sin envargo de lo que comúnmente se dize qu'el rrey vale por todo su exérçito, y que perdida su persona se pierde todo, porque lo mesmo es perdidos los exérçitos (o poco menos), y todo queda perdido y asolado avnque quede el rrey entero, Y quando en ello pudiese hauer rrecuperaçión, ha quedado el pundonor ya muy por el suelo.

Y en fin, yo confieso qu'el rrey solo bale por todo su exérçito, y eso me haze tener más el pareçer que tengo, porque yendo el prínçipe en el campo lleva dos exérçitos / consigo para contra los enemigos: el suyo y el de su persona, porque vale tanto lo vno como lo otro, porque cada vn soldado de los que Ileua son dos, o quizá dozientos, en el valor y coraxe. Y no se me a de negar 87 esta proposiçión: que después de lo de Dios, no ay cosa que más amemos ni más estimemos que a nllestro prínçipe. Y siendo esto así, está claro quánto miraremos por la cosa amada, teniéndola delante en la pelea, y qué fuerças sacaremos de las fuerças, y quando no las hubiese, de la fIaqueza, para batallar y haçer lo que se nos mandare por nuestro prínçipe, cara a cara, saviendo que está entre nosotros con la espada en la mano.

Y en conclusión, dexemos las rrazones que ay para esto, que son muebas / y vengamos a los enxemplos. D'esta manera lo hizieron todos los magnánimos prínçipes pasados, y avn los presentes que quisieron dexar de sí ynmortal fama y ganar nombre senpiterno; y así comiénçese dende Jullio Çésar, y avn comiénçese desde muy atrás, y hallarse a que siguieron esta espeçialidad solos los que quisieron alcançar nonbre de balerosos. Alexandro d'esta manera lo hizo, Y quedárase sin el otro sobrenonbre de Maguo de otra manera; y algunos de sus subçesores llevaron la mesma derrota, y Augusto Çésar, y muchos de los suyos en el ynperio; lo mesmo Carlo Magno (porque vengamos a christianos), y hartos tanbién de sus deçendientes, caminaron por este mesmo camino. Pues si venimos / con esta quenta aquel que Dios tiene en su gloria, Carlos Quinto, sernos ha enxenplo (o por mejor dezir deçisión) de lo que tratamos.

Hasta 88 las guerras del Testamento Viejo, así hechas por rreyes como por capitanes (antes que vbiese e1 otro nonbre entre los judíos) 89, todas o la mayor parte d'ellas, de Dabid y de los otros antes y después 90, se hiçieron por sus propias personas, sin cometellas a otros eapitanes ynferiores. Y çierto, quando la guerra lo mereçe (que no ba de ser en todas) no ereberé de 91 ningún prínçipe, de los qu'el mundo tiene por valerosos, que 92 niegue el valor de su persona a este exerçiçio, y más en 93 tiempos presentes, donde en las más de las guerras que se ofreçen se nos ofreçe la gloria del çielo, quando suçediese la muerte / de la tierra.

Así que a qualquicr prínçipe y gran señor le está a mi juiçio muy bien, y él lo considera açertadamente, quando mete 94 su persona en semejantes trançes. Y doy agora en vn pensamiento, escriviendo esto: que no sería mal discurso (y quizá lo haré teniendo salud y tiempo para ello) de escrebir algún tratado sobre esta materia particular, por vía de diálogo, yntrudiziendo a Traxano y Adriano, emperadores suçesivos el vno del otro, que tuvieron (según por sus bidas lehemos) diferentes pareçeres en esto, teniendo el Traxano la vna opínión, y el Adriano la otra, y proseguir por este yntento hasta adonde el discurso del yngenio alcançare, si otras materias más plátieas no me estorvaren este propósito 95.

Y volbiendo al nuestro 96, digo / que en lo que más dize el Jobio çerca de la guerra de Exequio, qu'este lugar tenía diez y seis mili vezinos, o lo dize la Ystoria Pontifico/, digo que yo no estado en él, pero de quien a estado, y hombre çierto y de verdad, sé que no tiene siete mili; y en esto del número de vezinos en los pueblos, es vna de las cosas en que más engaño rreçiben las gentes. Y rreçibiólo el Jobio tanvién en el que le informóqu'el gran Solimán avía enbiado a mandar a Mahometo que no saliese de Exequio, y que ençerrado all¡ esperase a los christianos, porque en Costantinopla no se supo la jornada tan a tiempo que pudiesen de allá avisar la horden de la guerra, si no me mintió a mí Antonio Rríncón, envaxador del rrey de Françia en aquella corte ynfiel.

Y esto / se pareçe claro, porque después de desçercada Exequio, no saliera aquel Sanjaco con toda su gente tras los christianos, siguiéndolos tantas jornadas y leguas, ni hiçiera más que enbiar a escaramuzar en su rretirada (como se suele hazer hordinariamente), y no seguillos por días continuados, aventurando contra el mandato de su señor a que rreuolbiesen los otros y esperasen la vatalla. Y d'este mismo jaez es lo que más dize al cabo el ovispo, qu'el turco mandó cortar las cavezas a todos los catibos de aquella presa, porque no es cosa que se suele haçer, avn entre aquellos báruaros, si no es qua! y qual persona de quien se tenga particular enojo, salvo si no tiró en esto al quebrantamiento de las treguas. Pero en esta particularidad / no tenía culpa la generalidad de los soldados, y así creo a mi ynformaçión, espeçialmente siendo tal persona como en sauer las cosas de la corte tur. quesca bera el que he nonbrado, y vno de los que me dieron rrelaçión d'esta jornada.

1
Add.: con los apuntamientos necessarios sobre la Historia del Jovio. Volver a ( 1)
2
Mut.: y en ellas. . .: en las quales acertó. Volver a (2 )
3
Del.: las escribío Volver a (3 )
4
Mut.: trata.Volver a (4 )
5
 Mut.: que acontecieronVolver a (5 )
6
Del.: avnqu'él no lo dizeVolver a (6 )
7
Del.: solamente. Volver a (7 )
8
Del.: y hesas libianas. Volver a (8 )
9
Del.: tanvién. Volver a (9 )
10
Del.: ni entender. Volver a (10 )
11
Del.: o no. Volver a (11 )
12
Mut.: a bulto y. . .: en general ser notorio. Volver a (12 )
13
Mut.: se defendieron: lo hizieron. Volver a (13 )
14
Transp.: la primera es. Volver a (14 )
15
Del.: qu'está / contado. Volver a (15 )
16
Add.: en persona. Volver a (16 )
17
Del.: y de benir él en persona. Volver a (17 )
18
Del.: y. Volver a (18 )
19
Del.: con ellas y. Volver a (19 )
20
Del.: que quando no ay... Volver a (20 )
21
Del.: (que as{...). Volver a (21 )
22
Mut.: príncipe. Volver a (22 )
23
Mut.: esto con: las. Volver a (23 )
24
Mut.: se contarán. . .: para esto son necessarias, en otro libro. Volver a (24)
25
Del.: por los autores d'ellos. Volver a (25 )
26
Mut.: digna de mucha risa. Volver a (26 )
27
Mut.: desde. Volver a (27 )
28
Mut.: del Sophi. Volver a (28 )
29
Del.: tamvién. Volver a (29 )
30
Del.: también. .Volver a (30 )
31
Mut.: avello conoçido, apostatallo: haverle conocido, apostatarle. Volver a (31 )
32
Mut.: paganos. . Volver a (32 )
33
Mut.: por las cuales acerca. Volver a (33 )
34
Mut.: lo haz en y tienen: son tenidos. Volver a (34 )
35
Mut.: supersti¡;ión. Volver a ( 35)
36
Mut.: el odio que: quánto más odio. Volver a (36 )
37
Del.: más,  Volver a (37 )
38
Mut.: que. Volver a (38 )
39
Mut.: En esto se engañaron: Engañáronse. Volver a (39 )
40
Mut.: llegar. Volver a (40 )
41
Mut.: fieles. Volver a (41 )
42
Del.: como fue. Volver a (42 )
43
Del.: (sino qu'el mesmo. . .). Volver a ( 43)
44
Mut.: mucho más en lo primero: no tanto. Volver a (44 )
45
Mut.: hazaña. Volver a (45 )
46
Mut.: no av{a: avn no. Volver a (46 )
47
Add.: antes. . Volver a (47 )
48
Mut.: al: a tres hermanos del. Volver a (48 )
49
Mut.: llamaba.  Volver a (49 )
50
Mut.: le desquartizaronVolver a (50 )
51
Del.: tres hermanos. Volver a (51 )
52
Del.: y rrustizidad. Volver a (52 )
53
Mut.: y allá ynfidamente: Porque. Volver a (53 )
54
Del.: (si es gloria. . .). Volver a ( 54)
55
Mut.: Castriños los: de Castro. Volver a (55 )
56
Del.: su. Volver a (56 )
57
Del.: acauado. Volver a (57 )
58
Mut.: tanpoco como: ni. Volver a (58 )
59
Del.: su. Volver a (59 )
60
Mut.: saborear. Volver a (60 )
61
Add,: sabien do. Volver a (61 )
62
Del.: savido por. Volver a (62 )
63
Mut.: desde. Volver a ( 63)
64
Mut.: para. Volver a (64 )
65
Del.: ni haçer memoria d'ello. Volver a (65 )
66
Del.: (pues me cupo...). Volver a (66 )
67
Mut.: desde. Volver a (67 )
68
Mut.: por no entenderse aquellas: porque no las entienden. Volver a (68 )
69
Del.: de. Volver a ( 69)
70
Del.: mesmo. Volver a (70 )
71
Mut.: para rreprouar: reprovada. Volver a ( 71)
72
Del.: dentro. Volver a (72 )
73
Mut.: y dize tanvién. . .: y que la escaram uva. Volver a (73 )
74
Del.: (qu'esto ya se estaba...). Volver a (74 )
75
Mut.: y ternélo yo...: Esta jornada está escrita. Volver a (75 )
76
Del.: sólo. Volver a (76 )
77
Transp.: mejor açert6 en esto. Volver a (77 )
78
Transp.: se hizo esta reseruaçión. Volver a (78 )
79
Del.: y en. Volver a (79 )
80
Del.: en anvos. . . Volver a (80 )
81
Del.: con. Volver a (81 )
82
Mut.: ni para mí (porque diga la. . .) : y para mí, por dezir. Volver a (82 )
83
Del.: lo. Volver a (83 )
84
Mut.: yo temería. Volver a (84 )
85
Del.: en semejante jornada. Volver a (85 )
86
Del.: mía fee. Volver a (86 )
87
Mut.: a de negar: negará. Volver a (87 )
88
Del.: Hasta. Volver a (88 )
89
Del.: (antes que...). Volver a (89 )
90
Del.: de Dabid... Volver a (90 )
91
Mut.: que.  Volver a (91 )
92
Del.: que. Volver a (92 )
93
Add.: estos. Volver a (93 )
94
Mut.: y él lo considera . . .: meter. Volver a (94 )
95
Del.: y doy agora en vn pensamiento. . . Volver a (95 )
96
Mut.: propósito. Volver a (96 )
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