Capítulo Quarenta y Dos

 De lo que suçedió cabe la Previça a las harmadas ynfiel y christiana, y de la toma de Castilnobo, y de la guarniçión de españoles que allí quedó y de la pérdida después del mesmo pueblo, tornado a rrecuperar de los turcos 1. Vengamos agora a lo rrestante del libro jobiano treynta y siete, que comiença dende el capítulo quinze hasta el fin d'él, donde se tratan tres jornadas en que se yncluyen 2 la primera la que llaman de la Previça, quando aquel año de treynta y ocho se toparon las armadas christianas con la de Varbarroja y con él, y la segunda de la toma de Castilnovo por los fieles, / y la terçera la pérdiaa del mesmo pueblo quando los turcos lo tornaron a cobrar. 

Y quanto a lo primero, de la Preuiça, no ay que dudar sino que Paulo Jobio quenta vien y 3 fielmente lo que allí pasó a la letra, sin que sea neçesario enmienda ninguna. Solamente en lo de la nao de Macltín de Mongula andubo muy corto, por ser español; porque si las gentes no se conçiertan todas para haçer agrauio a vno solo, pero no creo que abrá tantos Jobios en el mundo, mientras lo vbiere 4, durará la fama de aquel capitán 5; pues no sé yo en qué se pueda ella mejor enplear, para andar derramándolo entre las naçiones de todos los siglos 6, que en dar poblicando por todos ellos 7 que vna nave y vn capitán con treçientos de su naçión, españo les, se defendiesen casi vn dia entero, y vatallasen, y saiesen con la vitoria, de çiento y çincuenta galcras de turcos. Y es lo bucno que dize el Jobio 8en este articulo 9 que mataron los turcos muchos españoles y marineros del nauío, porque 10 como heran pocos los muertos (que no pasaron de treynta y siete o treynta y ocho), pareçióle / que rredundaua en gran gloria de aquel baleroso vizcayno y no oso 11 poner el número çierto, sino dixo abulto que le avían muerto muchos españoles, siendo tan pocos, como he dicho.

Pero espantado estoy, y agradézcoselo mucho al ovispo, que en este negoçio ynfelize de la Previça no atribuyo siquiera alguna culpa a los españoles, avnqu'estobiesen metidos en las naues, o como no los hallo allí amotinados, o que no quisieron pelear, y otras gentilezas de las que suele dezir d'ellos. Y solo 12 quiso poner la culpa al 13 prinçipe Andrea Doria 14, y quizá, si el general de vna jornada se puede rrelebar de alguna, no tiene tanta como todos le ponen. Pero esto mejor lo dirán los Añales que yo agora; para entonçes se quede. En el entretanto, digo que quiero que se sepa 15 que no fue grande varraganía, a lo menos no tan por lo subido 16 como lo hazen todas las gentes 17, que hizo Barbarroja en salir en busca de nuestra armada; ni se piense que fue aquello más de vn rrepiquete de broquel, a manera de levada, jugando muy a lo seguro, y si no a lo seguro, a lo menos no con mucho peligro 18. Porque por donde él tomo el a- / cometimiento, que fue por la vanda 19 de la tierra, y haziendo espaldas seguras d'ella, y que a vna neçesidad forçosa, quando no le fuera víen en la batalla, podía tomar a la mesma 20 tierra por manparo, abenturando no más de los cascos 21, no se puede dezir aquello salir del puerto a ofreçer la vatalla, sino costear la rribera e ir mirando el suçeso de las cosas con algún 22 peligro, del qual quedaron libres 23 con la deshnrden del armada catolica, y pudieron hazer aquellos acomctimientos fáçiles 24; espeçialmente que avía en esto otro primor y secreto (y no trato 25 dela fIoxedad que atribuyen al armada veneçiana), que m'es forçado rreserballo para los Anales, y para entonçes se quede 26 lo que más ay que dezir de aquel día, que fue, sin ponello el Jobio 27, el día de Sant Cosmc y de Sant Damián, a vcynte y siete de setiembre de aquel año de treynta y ocho.

Y trátese agora solamente 28 de lo de Castilnobo. Y pasa 29 así, que después de pasados los enquentros de las armadas así cabe 30 la Previça, como otra çierta muestra de lo mesmo que pasó cabe 31 Corfú, determinaron los cristianos de ir a tomar (enmendando lo pasado) 32 algún lugar 33, haziendo algún echo notable en tierra de hencmigos 34. Y después de muchos / acuerdos, pusieron los ojos (los quales después les costaron) 35 en Castilnobo, pueblo en el golfo de Cataro; y no sé para qué, aviendo pocos años antes alargado a Corron, que no ay más diferençia de lo vno a lo otro para propósito christiano y frontena contra turcos, que In ay de lo bueno a lo malo o de lo prieto a lo blanco 36; y demás d'esto, a causa de algunos padrastos 37, el lugar no es nada fuerte. Y açerca de la toma d'esta plaza dize el Jobio mili hierros, y si no son tantos en cantidad, la calidad los haçe valer por más qu'el número que e dicho.

Dize, pues  38, quanto a lo primero39 que dexado los vezinos, no avía soldados turcos en aquel pueblo, sino vnos pocos de guarniçion en la guarda de los dos castillos que aquelIa tierra tiene. Y engañose Nochera en esto, y la Ystoria Pontifical tanbién, arrimándose a vn árbol no de muy buena sombra para ello 40, porque dexado aparte que en los castillos avía guarniçion 41 bastante, avía trezientos y çinquenta soldados turcos de guarniçion dende fin del año pasado de treynta y siete y comienço del de treynta y ocho.

En el qual tiempo el Gran Turco Solimano envió a fortificar (sabiendo la liga / del Papa y del Emperador y veneçianos que contra él se hazia) todas las fuerças de sus dos costas, así de la Greçia como de la Suria, y así de Evropa como de Asia. Y entr'ellas se avía guarniçionado a 42 CastiInnbo, quánto más que sin esto, acudióluégo mucha gente de todas aquellas aldeas y villages de la comarca, que con ella, y con los veçinos del lugar y gente de guarniçion, se pudieran defender más de lo que se defendieron. Y así fueron vastantes para salir a escaramuzar y defender el allegar al pueblo a los christianos 43, y matar al capitán Bocanegra y a otros, el qual murio en esta escaramuça (y no en el asalto, como el Jobio y la Pontifical dizen). Y en fin, el pueblo 44 se tomo no çierto con mucha defensa, pero guardándoles la palabra que se les dio en su rrendimiento, y no quebrantándosela, como nuestro ovispo dize, el qual sin sauello 45, quenta que se les prometio libertad; y no fue así, sino solamente las vidas fueron las prometidas 46.

Pero en lo que mayor hierro, y tras el hierro mayor pasion, cometió y mostro nuestro avispo 47, fue en dezir que no se les guardaron 48 a los / veneçianos lo contratado en Rroma (aunqu'es berdad que Veneçia sintióse d'ello, pero sin rrazón), en dezir 49 que heran obligados a entregar a Castilnovo a aquella Rrepública 50 porque si se mira el capítulo del contrato, no 51 diçe sino 52 que se les entregaran todos los lugares de Greçia y de Almaçia que vbieron en otro tiempo sido de aquella Señona, y esto 53 no estaba muy 54 líquido; y hasta averiguarse y consultar a las cabeças, no sé yo qué ynjuria se haçla a ninguna de las partes. Pero no se niegue no estar preçioso el Jobio en lo que dize, que se apoderaron dellugar los españoles, como si se hubieran entrado en él por su propia autoridad y contra la boluntad de sus superiores y fuera de la ovidiençia d'ellos, por no poner mácula ninguna (que no se la ponía en esto) 55 a dos pnnçipes ytalianos, deuajo de cuya mano yvan los soldados, que heran el de Oria y el de Gonçaga, que les mandaron allí quedar, que oxalá nunca lo obieran mandado. Pero porque de toda su narraçion saliésemos con pérdida, dize y da a entender 56 que vinieron en ello los generales por rrazón de hechar de Ytalia a los / españoles, temiendo su condiçión d'ellos que son deseosos de ynperio y mando y husados a rrouos y malifiçios, y que tanbién fue causa para que sospechasen los veneçianos de tan malos vezinos que les avían de tomar a Cataro.

En quanto al deseo de ynperio, engáñase el señor Nochera, porque si tan grande lo tuvieran, tiempo tuvieron y ternán siempre (plaziendo al que le plugo, lo demás qu'ellos an alcançado) 57 para que ningún prínçipe, sino el suyo, tubiese en Ytalia almena ninguna. Pero como no se avía de medir esto con su boluntad, sino con la de su rrey, y pareçiéndole a él otra cosa, alargo 58 y dio estados y a echo 59 señonos de nuevo en aquella probinçia, y otros conseruado 60, no queriéndolos para sí ni 61 sus españoles tanpoco (avnqu'el Jobio contra berdad diga lo contrario); que pareçe, si no se mirase más de a bulto, demasía de magnifiçiençia que liberalidad venida al justo, y como esto no lo es, el Jobio piensa que todos son de su condiçion y así 62 dize luégo que son los españoles husados a rrobos y malifiçios.

A la qual ynjuria, si agora 63 le rrespondiésemos con otra, hera / baxeza; y si le tubiésemos vn falso y le conçediésemos lo que dize 64, rredundaua en grande perjuiçio suyo y de su Ytalia, pues vnos ladrones, rrobadores tantas vezes, los an bençido y ganado grandes estados de su probinçia. Y así, mirando por la honrra del Jobio y por la mía, qu'es de no tratar ynjuriosamente de nadie, pasaremos adelante por esto, dexándole al Jobio en su posesion, con sólo dezir çerca d'esto, qu'el mundo sabe bien las condiçiones de todas las naçiones, como nadie no juzgue la suya mesma; y así, esta pendençia yo la dexo en mano de todas ellas, para que juzguen 65 los rrobos y las otras malas artes de los españoles y de los ytalianos, y den 66 la ventaja en esto a quien les 67 pareçiere.

Y en el 68 entretanto, trátese de lo que más dize este rreberendísimo 69, siguiéndole el doctor Yllescas, que quedaron en Castilnobo quatro o çinco mili españoles, abiendo quedado solos dos mili y quinientos, y avn d'éstos crco que son çiento o dozientos menos. Y porque los dichos avtores no se nos escapen por otro camino, sepan que con ellos no quedo soldado de naçion ninguna, si no fueron / albaneses, ochenta de a pie y beinte y çinco de a cauallo, con sus capitanes Lázaro, y Andrea, y Pinti, y Jorge Copos. De manera que toda la guarniçión fue d'españoles, y no más del número que he dicho, con sus capitanes Machín de Monguía, Masquefa, Luis de Haro, Juan Vizcayno, Mendoça, Silba, Sancho de Frias, Cusán, Zambrana, Zinbron, Arriarán, Pero Ruiz Galle go, don Pedro de Sotomayor que suçedió en la conpañía de Bocanegra, y sobre todos quedo Françisco Sarmiento, con su compañía, por superior y maestre de campo de aquella gente. Y como vn hierro 70 llama a otro (y así se han encadenando para no poderse desasir), dize tanbién el Jobio qu'estos soldados (que según se a de presumir guardo Dios después para mártires de su Yglesia muriendo por ella y por nuestra fee), que fueron los que se amotinaron en Lonvardía y destruyeron la tierra de Galera, y síguele en esto muy sin pena la Pontifieal.

Y es 71 engaño notorio, porque aquellos soldados de Lonvardía fueron los dos mili a Vngría, y otros tantos o pocos menos quedaron de guarniçión en aquel estado, y solos mili de aquel terçio se envarcaron para esta jornada de levante, / y d'éstos avían ya faltado hartos en el biaxe. Y así, no quedaron allí ochozientos soldados de los que dize el Jobio, ni más conpañías de las de Juan Vizcayno y Silva, y la de Gallego que sirbía la de Luis de Alcoçer, qu'estaua avsente y fue capitán de los qu'estauan en Lonbardía. Pero quando hubiera sido así qu'estos soldados de Castilnobo fueran todos o los más los de Lonbardía (como estos dos señalados barones quieren que sea), otros mayores rrouos por ventura abía echo vno de los ladrones que cruzificaron con el Rredemetor del mundo, y después le guardo el mesmo Dios para el estado que ya se saue; y asi agora, según el Jobio, muchos ladrones me pareçe que tenía Dios guardado para el mesmo estado.

Pero dexemos el suyo y vengamos al del Jobio 72. Dize 73, por postrera cosa de las de Castilnobo, que los beneçianos, visto que no les entregauan el lugar, se arrepintieron de hauer enprendido esta guerra, y que luégo pidieron treguas a Solimán y se las otorgú beninamente, porque Antonio Rrincon, embajador del rrey de Françia en Costantinopla, ynformo que la liga que los beneçianos hizieron con el / Emperador en Nápoles se avía echo contra boluntad de la mayor parte del Senado, y qu'esta nueva guerra se avía enprendido contra voluntad de todos ellos; que todo esto mezclado es el mayor disparate, hablando en rromançe 74, que se puede ymaginar. Porque, quanto a lo primero, las treguas que dize no se otorgaron benina sino asperísimamente, y d'ellas rresultodespués vna paz bergonçosa a los beneçianos y digna de gran vituperio, pues la compraron por trezientos milI escudos, y por Nápoles de Rromania, y Malvasia, y otras tierras que entregaron al turco. Y la ynformaçion de Rrincón, echa en Costantinopla sobre la liga del Emperador y veneçianos echa 75 en Nápoles, es, 76 diferente d'esta materia.

Que aquella hízose 77 para la paz de Ytalia y no contra el turco, y entonçes hubo 78 diuersos pareçeres entre los beneçianos 79; pero para contra ésta del turco todos estuvieron de vna opinion, sin faltar ninguno, porque 80 avnque quisieran, no pudieran hazer otra cosa. Porque la guerra no la començaron ellos, sino su contrario y el de todos los christianos, y por heso es d'espantar 81, / como se arrojo este honbre a dezir cnsas que traen no sólo contradiçion consigo, sino manifiesto desatino. Porque dize qu'esta nueva guerra contra el turco se avía enprendido contra la voluntad de todos los beneçianos, como si los pobres 82 fueran ellos 83 los acometedores y los que començaron la guerra; abiendo sido el turco el quebrantador de la paz que tenia con ellos, queriéndoles tomar a Corfú, y haziéndoles los otros daños qu'el Jobio quenta en su libro de treynta y seis pasado.

Pero pues hemosbisto 84 ganado a Castilnobo, démonos priesa y 85 veámoslo perdido bien prestamente; y veamos asímesmo nuevamente lleno el çielo de nuevos moradores 86, quedando sus cuerpos tendidos en las calles de Castilnobo. Digo, pues, que visto por el Gran Turco la pérdida de su Castilnobo, acordo el año siguiente de treynta y nueve de enbiar sobre él por agua y tierra. Y así enbio por la vna parte a Barbarroxa y por la otra al Sanxaco Vlamagno, con grande cantidad de gentes, muniçiones y artillena. Y el Baruarroxa envio delante a Dragut con treynta y seis galeras / a rreconoçer. Y dize el Jouio que salieron, a éstos que desenvarcaron para el rreconoçimiento, el capitán Machín de Monguía y el capitán Lázaro, albanés; y que matando algunos turcos, los hiçieron emvarcar.

Y lo mesmo dize nuestra moderna Ystoria Pontifical, sin tener rrazón de callar los demás que salieron contra los turcos aquel día (que, callándolo el Jobio 87, fue a doze de jullio del año de treynta y nueve), y fueron 88 el capitán Vizcayno y Luis de Alcoçer. Pero anvos autores callan tanbién otra segunda vez qu'este mesmo día a la tarde (porqu'estotro 89 fue a la mañana) que salieron y 90 desenbarcaron los turcos a lo mesmo, y 91 salieron segunda vez de Castilnobo a estorballo el mesmo capitán Juan Vizcayno, y Mendoça, y Garçiméndez de Sotomayor, alférez del maestre de campo Françisco Sarmiento, y dieron a los turcos vna braua carga, con la qual mataron a muchos y prendieron algunos y los hizieron segunda vez tornar a envarcar, hasta que de allí a tres días, / que fue a quinze del mesmo mes, allegú 92 Baruarroxa con toda su Ilota, y en el mesmo día allego asímesmo 93 el Sanxaco con su exérçito por tierra. Y después se asento la vatena por tres partes, estando a beynte y tres de jullio, todo puesto a punto para començar a batir la tierra.

Y déxase 94 de contar aquí, por guardallo para los Anales, los rrequiebros que pasaron entre B,ruarroxa y Françisco Sarmiento, primero que se començase el negoçio de la guerra. Pero lo que se me haze más lástima (y eslo, çierto, muy grande), que venga Paulo Jobio, en Vna ystoria suya tan  95 prinçipal, a callar las batallas que se dieron a Castilnobo. Porque no quenta más de las baterlas, sin contar más de vna hez que binieron a las manos, que fue el día que se entró en la tierra, y pasa con silençio las demás batallas, que fueron seis por todas, por no dezir quán valerosamente fueron defendidas. Y ya que tanta açedia le causaba la gloria española, acordár[a]se de la de Jesuchristo, que hera la prinçipal, y 96 contara 97 cómo se / derramaba aquella sangre espérica por su sancta fee y nonbre 98.

Estas batallas que se dieron a la tierra, sin podella entrar los enemigos, fueron: la vna a veinte y quatro dc jullio; y la otra el día siguiente en que çelebra la Yglesia Catolica la fiesta de nuestro patron Sanctiago; la otra a quatro de agosto, quando ya el castillo de arriba, y casamata y trabeses, estaua todo desecho; y otra el día siguiente, a çinco de aquel mes; y la otra fue otro día a seis de agosto, quando ya no avía muralla en Castilnobo, sino tan abierto lo de dentro como lo de fuera, y tan campo llano donde solia aver muralla, como la canpaña de fuéra; y la vltima fue a siete de agosto, quaundo fue entrado cl pueblo de los bárbaros, porqu'este día fue, y no el día antes, como la Y storia Pontifical dize, y la jobiana trata 99 en este paso; vna gran maldad (téngola de llamar así) 100.

Dize, pues, en el penúltimo capítulo d'este mesmo libro, que los milaneses, quando supieron la pérdida d'este Castilnobo, se alegraron grandemente de la muerte de los españoles, y que yvan a los altares de San Donato, porque en aquel día aria sido la toma de Castilnobo, / a dar graçias al bienaventurado sancto porque por su ynterçesion se auía alcançado vengança de aquellos rrobadores, lIeuando el pago de sus malefiçios. Lo qual yo no creo de los milaneses, porque ay entr'ellos muy buenos christianos, ya que'el Jobio no lo fuese para escrebir semejante cosa. Y son las qu'este honbre dize de manera qúe, ya hartn de llamarnos rrobadores y otros nonbres vituperiosos, le pareçe que si no busca nuevas maneras dc dezir mal y de ynbentallo 101, que no cunple con el odio que tiene a nuestra probinçia 102, hasta querer 103 meter a los sanctos en su pasion y çeguedad. Pero, tornando a lo que se trataua, digo que en aquellas batallas que he rreferido, hizieron los españnles en defensa de Castilnobo tales cosas y tan señaladas y nunca vistas, quales para siempre serán çelebradas por gloriosas en la tierra y en el çielo, nunca quiriéndose rrendir 104, jamás; y 105 mientras más se acababan, estavan más fuertes.

Y aconteçía en compañías de dozientos y trezientos honbres quedar doze o quinze no más, y aquellos solos estauan , 106 enteros, como quando estauan aconpañados de los demás qu'estauan ya en la gloria, / llamando a los otros poquitos compañeros que les quedaban en la tierra. Y con toda la puxança de los bárvaros, no pudieran tomar la tierra, si vn artillero esclabón no se saliera por la muralla y se pasara a los enemigos, el qualles dio el abiso de la proveza 107 de las muniçiones de la tierra, y de cómo les conbenía deshazer el castillo y la casamata que cabe él estava, y como no podían sin esto tomar jamás el pueblo. Y en lo que dize nuestro autor de la mina que hizieron los christianos para volar vn torreón qu'estaua ocupado de turcos, y que después, dándole fuego, por estar la pólbora húmeda hizo hefecro contrario, y que rrebolbio haçia los christianos y quemo muchos, digo que la pólbora 108 no estubo el daño d'ella 109 en la humidad  110 sino en una vena de agua que se descubrio y rronpio en la mesma mina y aquel ataxo del agua hizo rrebolber atrás el fuego.

En fin, el pueblo fue entrado para gloria senpiterna d'españoles, sin quedar vençidos / ni bibos de todos los defensores más de hasta trezientos y setenta soldados Y los demás (que por todos fueron hasta seiszientos, y no ochoçientos, como el Jobio dize) heran mugeres y moços de soldados, y mercaderes, y otras semejantes personas. Los trezientos de los quales estauan en el castillo debaxo metidos con los heridos que allí estauan, y los otros trezientos se prendieron alrrededor de las puertas del mesmo castillo por los geníçaros y gente de guerra, que aconteçio a ser tan buena vanda d'ellos, que con defenderse valientemente aquellos trezientos, no los mataron, avnque matauan ellos hartos turcos. Y entre ellos fue vno el maestre de campo Françisco Sarmiento, avnqu'éste no tubo la bentura por mayor suya que otros, porque allí, matando enemigos, fue muerto. Al qual tanbién por todo el estremo posible le quisieron saluar y rrendir los turcos; pero vnos que acababan de matar al capitán Juan Vizcayno, sin podello rrendir avn- / que se lo rrogaron, como Otros asímesmo estaban rrogando lo mesmo a Françisco Sarmiento sin aprovechalles su rruego, le acudieron por detrás y le mataron. ¿Y que con todo esto aya tan poca bergiiença en vn autor ytaliano cómo el nuéstro 111, que se pare públicamente a dezir en este su libro 112, que después d'entrados los turcos en el pueblo, y andando ya enpapados con la vitoria por las calles echando ánimas al çielo 113, que vbo desygualdad en el balor de vnos más que en otros, quando todos andauan matando turcos, y que no con la mesma fortaleça fueron muertos todos en aquellas calles, porque vnos pelearon mejor que otros, y que los pocos de cabe el castillo arrojando las armas se avían rrendido? Que quando todo esto fuera, no abía para qué mezclar entre tan admirable obra la particularidad de pocos que se rrendiesen ni peleasen no tan bien como otros, ni todo vn hedefíçio puede estar ygualmente aventaxado.

Pero es falso, y no será esto deçir que en esto estubo el ovispo falto de conçiençia / y de christiandad, pues le allego la cólera (o sea enbidia) a tanto, que le hiziese poner en semejante paso, y tan piadoso, cosas tan ynpías y contra verdad escritas 114. Porque todos los que quedaron bibos después d'entrado el pueblo, y tuvieron lugar y oportunidad para pelear por las calles (si no fueron los qu'estauan en el castillo de abaxo, a quien les falto esta comodidad y así se entregaron en poder de los turcos) 115 todos los demás 116 murieron peleando, y los que no 117, catibáronlos peleando sin hauer rrendimiento ninguno, y sin arroxar las armas, como falsamente el falso 118 Jobio dize. Y ya yo beo que me boy descomidiendo y faltando a lo que soy obligado; y será neçesario, porque mi calor no me lleue más adelante, que avnque avía más cosas que dezir y que enmendar sobre las que pasaron en CastiInobo, no pase a ello, porque no estoy para hablar más çerca d'esta materia y no quiero, tratándola, perder nada de lo que debo a honbre de bien, avnque me dé más ocasioncs a ello Paulo Jobio. Quédese 119 / lo demás d'esta historia, 120 para las coronicas dcl Emperador quinto Carlos y para los Añales del mesmo, donde se berá todo lo de Castilnobo, según se a d'esperar de sus coronistas, como conbiene.

1
Add.: con los apuntamientos necessarios sobre la Historia del Jovio. Volver a (1 )
2
Del.: en que se yncluyen. Volver a (2 )
3
Del.: vien y. Volver a (3 )
4
Del.: en el mundo mientras lo vbiere. Volver a (4 )
5
Add.: quanto el mundo durare. Volver a (5 )
6
Del.: para andar. . . Volver a (6 )
7
Mut.: dar publicando. . .: publicar por todas naciones. :. Volver a (7 )
8
Del.: y es lo bueno. . . Volver a (8 )
9
Add.: dize el Jovio. Volver a (9 )
10
Del.:porque. Volver a (10 )
11
Mut.: no osó: por esto no quiso. Volver a (11 )
12
Mut.: siendo tan pocos. . .: con todo esto es de agradecer al Jovio que en aquel ngocio desastroso. Volver a (12 )
13
Mut.: solo el. Volver a (13 )
14
Add.: sin cargar a nuestra nación. Volver a (14 )
15
Del.: que quiero que se sepa. Volver a (15 )
16
Mut.: grande varragania. . .: tan grande varragama. Volver a (16 )
17
Mut.: lo haz en todas. . .: la haz en todas las gentes la. Volver a (17 )
18
Del.: y si no a lo seguro. . . Volver a (18 )
19
Mut.: parte. Volver a (19 )
20
Mut.: a la mesma: la. Volver a (20 )
21
Mut.: vasos. Volver a (21 )
22
Mut.: poco. Volver a (22 )
23
Mut.: quedaron libres: quedó libre. Volver a ( 23)
24
Mut.: católica y pudieron. . .: christiana. Volver a (24 )
25
Mut.: y no trato: sin tratar. Volver a (25 )
26
Mut.: que m'es fort;ado. . .: el qual reservo para los Anales con. Volver a (26 )
27
Del.: sin ponello el Jobio. Volver a (27 )
28
Del.: solamente. Volver a (28 )
29
Mut.: y pasa: Es. Volver a (29 )
30
Mut.: cabo.. Volver a (30 )
31
Mut.: cabo. Volver a (31 )
32
Del.: (enmendando lo pasado). Volver a (32 )
33
Add.: para que. Volver a (33 )
34
Add.: se emendasse lo passado. Volver a (34 )
35
Del.: (IoS quales. . .). Volver a (35 )
36
Del.: 0 de lo prieto a lo blanco. Volver a (36 )
37
Mut.: padrastros. Volver a (37 )
38
Del.: Dize pues. Volver a (38 )
39
Add.: dize. Volver a (39 )
40
Del.: para ello. Volver a (40 )
41
Mut.: que en los castillos. . .: la guarnición de los castillos que era. Volver a (41 )
42
Mut.: se avía guarnit;ionado a: se guarnicionó. Volver a (42 )
43
Mut.: el allegar. . .: a los christianos el llegar al pueblo. Volver a (43 )
44
Mut.: lugar. Volver a (44 )
45
Mut.: lo saber. Volver a (45 )
46
Mut.: fue así. ..: se les prometió más de las vidas. Volver a (46 )
47
Mut.: y tras el hierro. . .: cometió y mostró mayor pasión. Volver a (47 )
48
Mut.: guardó. Volver a (48 )
49
Mut.: aunqu'es berdad: por. Volver a (49 )
50
Add.: as sí que aquella república se sintió d'esto pero sin razón. Volver a (50 )
51
Del.: no. Volver a (51 )
52
Del.: sino. Volver a (52 )
53
Mut.: y esto: lo qual. Volver a (53 )
54
Del.: muy. Volver a (54 )
55
Mut.: por no poner. . .: parecíale poner mácula en esto. Volver a (55 )
56
Del.: y da a entender. Volver a (56 )
57
Del.: y ternán sienpre. . . Volver a (57 )
58
Add.: la mano liberalmente. Volver a (58 )
59
Mut.:y ç echo: y hizo. Volver a (59 )
60
Mut.: conseruó. Volver a (60 )
61
Add.: parç. Volver a (61 )
62
Mut.: que paret;e si no. . .: quien esto mirase a bulto sin otra consideraciónantes juzgarla ser prodigalidad que liberalidad. Volver a (62 )
63
Mut.: malifit;ios. A la qual. . .: maleficios. Si a esta injuria. Volver a (63 )
64
Del.: y si le tubiésemos. . . Volver a (64 )
65
Mut.: con sólo dezir . . .: Mejor es dejar esto para que el mundo, pues sabe bien las condit;iones de todas las naciones, y ninguno conoce sus faltas propias, juzgue.Volver a (65 )
66
Mut.: dé. Volver a (66 )
67
Mut.: le. Volver a (67 )
68
Del.: y en el. Volver a (68 )
69
Mut.: este rreberendísimo: el Jobio. Volver a (69 )
70
Mut.: error. Volver a (70 )
71
Mut.: y es: siendo. Volver a (71 )
72
Del.: (como estos dos. . .). [La nota del corrector que reemplaza este párrç£o y está al margen es ilegible]. Volver a (72 )
73
Add.: el Jovio. Volver a (73 )
74
Del.: hablando en rromant;e. Volver a (74 )
75
Mut.: que passó. Volver a (75 )
76
Add.: mui. Volver a (76 )
77
Mut.: Que aquella hízose: Porque aquella sç hizo. Volver a (77 )
78
Add.: los. Volver a (78 )
79
Add.: que dize el Jovio. Volver a (79 )
80
Mut.: y. Volver a (80 )
81
Mut.: su contrario. . .: el turco. Cierto que es mucho de maravillar. Volver a (81 )
82
Add.: venecianos. Volver a (82 )
83
Del.: ellos. Volver a (83 )
84
Mut.: hemos bisto: vimos. Volver a (84 )
85
Del.: démonos priesa y. Volver a ( 85)
86
Mut.: bien prçstamente y. . .: y el t;ielo ganado nuevos mártyres. Volver a (86 )
87
Del.: callándolo el JooJJbio. Volver a (87 )
88
Add.: éstos. Volver a (88 )
89
Mut.: porque lo otro. Volver a (89 )
90
Del.: salieron y. Volver a (90 )
91
Del.: a lo mesmo y. Volver a (91 )
92
Mut.: llegó. Volver a (92 )
93
Mut.: alleg6 asÍmesmo: llegó. Volver a (93 )
94
Mut.: y déxase: Dexó. Volver a (94 )
95
Mut.: suya tan: que él tiene por tan. Volver a (95 )
96
Del.: y ya que tanta. . . Volver a (96 )
97
Add.: a lo menos, pues era christiano y obispo. Volver a (97 )
98
Mut.: espérica por su. . .: de españoles por la sancta fee de nuestro Redentor. Volver a (98 )
99
Del.: y la jobiana trata. Volver a (99 )
100
Mut.: vna gran. . .: trata vna gran maldad la Historia Joviana, porque as sÍ la tengo de llamarVolver a (100 ).
101
Del.: y de ynbentallo. Volver a (101 )
102
Mut.: nación. Volver a (102 )
103
Del.: querer. Volver a (103 )
104
Mut.: quiriéndose rrendir: quiriendo rendirse. Volver a (104 )
105
Mut.: antes. Volver a (105 )
106
Mut.: solos estauan: pocos eSo tar tan. Volver a (106 )
107
Mut.: pobreza. Volver a (107 )
108
Del.: la pó1bora. Volver a (108 )
109
Del.: d'ella. Volver a (109 )
110
Add.: de la pó1vora. Volver a (110 )
111
Mut.: ytaliano como el nuéstro: lombardo. Volver a (111 )
112
Del.: en este su libro. Volver a (112 )
113
Del.: y andando ya enpapados. . . Volver a (113 )
114
Mut.: que quando todo esto. . . (fol. ant.) : lo qual es muy falso. Volver a (114 )
115
Del.: (si no fueron los que. . .). Volver a (115 )
116
Del.: los demás. Volver a (116 )
117
Add.: murieron. Volver a (117 )
118
Del.: el falso. Volver a (118 )
119
Mut.: y ya yo beo. . .: y es que estavan en el castillo de abaxo no teniendo comadidad para poder pelear,Volver a (119 )
120
Add.: se quedará. Volver a (120 )
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