Capítulo Quarenta y Siete

De la continuaçión de las cortes de Rratisbona, y de lo que en ella se concluyó para contra el turco, y de la partida del Enperador para Ytalia y jornada de Argel, y de la muerte de Çésar Fragoso Y Antonio Rrincón y de otras cossas 1.

 

Acábaseme el tiempo, que si éste no se acabara (con la partida de las naos, qu'es el término que tengo puesto a este libro) mucho más me hubiera estendido y vbiera mostrado al mundo quán inmundo 2 anduvo el Jobio contra la naçión española. Pero avn con haver hido hasta aquí harto breue, tengo por fuerça de abrebiar más en lo que me queda por causa de lo que tengo dicho. Y así, viniendo al libro quarenta jobiano, digo que los primeros capítulos d'él tratan de lo que Solimán hizo después de llegado a Vngría y cómo yncorporó en su ynperio aquel desdichado rreyno, dexando solamente al niño y a la madre con la provínçia de la Trasilbania, que le dio para sus alimentos. Y aquí el Jobio en esta materia haze vn grande discurso y pone / vna oraçión que hizo vn baxá a su amo, persuadiéndole a que se quedase con Vngría y lo quitase al hijo del Bayvoda. Que si él estuvo en el serrallo de Costantinopla o en el palaçio de Buda ha uérsela hazer, no tiene poco buena memoria en avelle quedado así en ella para podeua escrebir en sus Hislo,ias. En fin, lo que ay que dezir en esto es, breuemente, qu'este Solimán, después de hauer hecho a Vngría (que solía ser frontería contra turcos) frontera contra christianos y contra Avstria, y dexado probeydo todo lo que hera menester, y lo que se suele probeer para quien tiene por vezinos a sus enemigos, se volbió a su asiento de Traçia. Después de lo qual, suçedió la prisión de Maylato, gouernadnr de la Trasilvania. Y luégo haze nuestro autor vna grande digresión sobre lo tocante a las provinçias de Valachia y Trasilvania, que no ay para qué ni en qué poder estribar en el propósito que uevamos, y así no ay que tratar de nada de aqueuo, ni de vnos envaxadores qu'el rrey don Fernando envió al turco, pues ninguna cosa de lo tocante a aqueua emvaxada ovo hefecro. Y así viniendo a lo que / haze al caso, y a las enmiendas de lo que queda por enmendar en este lsibro quarenta, digo que, acavado de contar por el Jobio lo qu'está dicho, rrebuelbe con gran ynpetu sobre Alemania y sobre su Emperador, qu'estava haziendo Cortes en Rratisbona, y después de hauer contado lo que en ellas se determinó, quenta en el capítulo diez y seis la determinaçión que el Emperador tomóde ir aquel año sobre Argel, lugar vien sabido de nuestras desgraçias y desbenturas 3. Sobre lo qual dize el Jobio, en el mesmo capítulo, que murmuraban muchos en Alemania, diziendo que no hera de esforçado ni valeroso Emperador dexar al enemigo cara a cara y junto a él (como el turco entonzes lo estava en Vngría), y bolbiendo las espaldas, yr a buscar otros enemigos más lejos, como los de Argel, avnque tanbién turcos, pero nu el señor prinçipal, como acá estaua, siuo vn evnuco, baxa persoua y de baxos fundamentos. Y quenta tanvién vn dicho de Felipe Lasgraue sobre este propósito, que al avtor le cayó en graçia, sin pensar yo qu'el vno las savía dezir ni que el otro hera tan amigo de oyuas 4. Y asímismo va el mesmo Paulo / discantando sobr'esta materia otras muchas cosas, y poniendo en ella diversas opiniones ,y haze nuestro auctor, como buen maestro d'esta cosa que para fundar su opinión pone la contraria, harmada de fIacas y desbenturadas harmas, para que la suya se muestre más vitoriosa.

Pero agora se dirán algunas rrazones para lo contrario, para que modere más 5 el Jobio su bençimiento, y no lo tenga 6 por tan claro, que si él tiene 7 el juiçio d'este arte, verá 8 no solamente cómo bibe 9 engañado él y todos los demás a quien no pareçió vien la partida de Alemania y jornada de Argel, y confesarán claramente ser su opinión de poco hefecto y de vaxo entendimiento. Y la duda es (porque pongamos la conclusión y proposiçión primero) 10 si el Carlos 11 hizo conforme a diziplína de guerra, y al valor de animoso Emperador, estando el turco en Vngría (o viniendo ya a eua) haziendo guerra a su hermano, dexar la probinçia de Alemania, vezina de la mesma Vngría, e irse a la conquista de Argel, çiudad famosa oyen todo el mundo, y puesta y fortificada en parte donde haze el más notable daño a la christiandad que si Costantínopla estuvicra / en Çiçilia. Para lo qual digo que (como el mesmo Jobio dize en su libro treynta y nueve pasado) luégo qu'el Emperador supo la benida de los turcos a Buda, y el favor que començaban a dar al niño Esteuan y a su madre, probeyó bastantemente de dineros al hermano para que hiçiese gran copia de ynfantería, como la hizo, y ofendiese y se defendiese 12 vastantemcnte. Y demás d'esto, en la conclusión y reçeso de las cortes de Rrastisbona, prometió Alemania (de lo qual el Jobio no se le acordó palabra) de 13 que si el turco pasase de Buda y prosiguiese la guerra aquel año, de dar çierta gente de a cavallo e ynfantes en buena cantidad para la defensa de aquel común enemigo, y avn el Emperador pidió el dinero por más breuedad para, si el peligro lo rrequiriese, hazer la gente más de presto. Y avnque en esto ubo alguna dificultad, en fin se lo conçedieron, y así está visto que en quanto a gente de guerra, ynfantes y cauauos, la rresistençia del turco y la defensa de Avstria, quedaua vastantemente todo proveydo.

Pero es de ver si hera mejor (qu'ésta es la duda) irse a meter el Carlos , 14 en Vngría o yr sobre Argel. Y no rreçibe el negoçio duda ninguna, / sino que fue mayor grandeza y valor (avnque le pese al Jobio y a su opinión) prober a la mayor neçesidad, si nuestros pecados no lo estorvaran, e yr a tomar la fuerça de Africa que rresistir a la del turco. Y avnque pareçe esto 15 extraño, pruévase claramente, porque (auende de lo que se dirá) vna por vna no se me puede negar que fue vsar de mayor grandeça tener en tan poco al enemigo y dársele tan poco por él, que sin hazer caso de su entrada, bolbiese la proa a otros negoçios del mesmo jaez, mostrando ningún miedo al daño que podía hazer su contrario. Pero dexemos esto de su grandeça y vengamos a lo que toca a la diçiplina militar. Ya se save aqueua común rregla, puesta en execuçión por los rromanos contra cartagineses, que quando vno está apretado de su enemigo en su mesma tierra, es gentil preçepto de guerra ir a hazérsela a él en la suya, para apartalle de la ajena. Y si se me dixere a esto que aquí es diferente caso, y que no hera Argel tan propia tierra del turco como Avstria del Carlos 16, ni se le haçía tanto daño en hazer guerra en Africa, ni se le dava tanto por ello como se le avía de dar al Carlos 17 de que se la hiçiese al 18 otro en Vngría, rrespondo / que esto le avía de causar mayor miedo al turco, como por ventura se lo causó, porque de neçesario se le avía de enbaraçar el entendimiento con aquella novedad ynperial, considerando debaxo de aquello grandes misterios de vn honbre 19 tan tenido por honbre de guerra como el Emperador. Porque no sólo avía Solimán de creer la yda a Argel (y quiçá no la creya), pero considerar que en qualquier suçeso podía el armada carlesca 20 correr la Greçia, y avn la Suria, y hazer y ocupar plazas ynportantes, espeçialmente estando ya el mesmo turco lastimado de otro tanto en el tienpo que se aparexaban en la mesma Avstria los dos exérçitos, christiano e ynfiel, a darse la vatalla. Y avn 21 digo más: que avnqu'el Emperador no tubiera yntençión de ir a Argel aquel año, ni de hazer armada por mar, lo abía de fingir e irse haçia Ytalia para poner mayor espanto, y esto no hera dexar el enemigo a las espaldas, como el Jobio literalmente piensa, ynorando las alegorías de la guerra, sino acometeue e ir cara a cara derechamente contra él. Juntávase con esto que a esta sazón heran muertos Çésar Fragoso y Antonio Rrincón en Lonvardía, con grande açedía / del rrey de Françia (de lo qual de aquí a poco 22 trataremos), el qual françés avía tomado tan pesadamente estas muertes, que luégo se començó a preparar para la guerra y tomando al Emperador armado como le tomava en Ytalia, o en qualquiera otra parte de Africa çercana a España, avía poco que temeue; y avía mucho si el Carlos23 se metiera en Vngria, que según el estado de las Cosas d'entonzes, lo que podía hazer hera defender vna o dos plaças a su enemigo y aventurar (enbaraçándose en ello) todas o la mayor parte de las que tenía en Ytalia y en algunas fronteras de las 24 d'España. Y por defender vna fuerça o dos quiçá, perdía vna provinçia, espeçialmente qu'estas plaças que digo que se podían defender, les dexaua vastantemente la defensa probeyda, como queda dicho, porque de vatalla vnibersal no ay que tratar, qu'el Emperador no estaua aparejado ni se podía aparejar en lo que quedaua de aquel verano para daua, ni esperalla del enemigo. Lo que más pudiera hazer fuera canpear con él, pero con gran bentaja de los contrarios, aviendo de perder en los aloxamientos sienpre muchos, que no se podían hazer de parte del Carlos, sino con grandes / rresguardos, los quales suelen serbir muchas vezes de muy gentil miedo en la gente de guerra. Pues hablar en venir a çercar a Viena, çiudad prinçipal, hera escusado por lo que luégo diremos; demás y 25 auende de quedar muy bien probeydo todo el negoçio tocante a la defensa, con harto mejor aparexo para euo que quando se defendió del mesmo enemigo el año de veynte y nueve.

Y si con todo esto el Jobio es tan profiado que no se me 26 rrinda, no lo puede dexar de hazer con lo que agora diré, y es qu'el Emperador partió de Rratisbona mediando el mes de agosto de aquel año de quarenta y vno, y en fin del mesmo mes llegó el turco çerca de Buda, y en prinçipio del siguiente se apoderó de aquella çiudad, y vbo menesterlo todo entero para aconchar todas las cosas de Vngría y hechar de allí al niño y madre. Todo el qual tiempo, medido por el Emperador (y no por el juiçio del Jobio, que no mide estas cosas, sino por los juiçios bulgares) estávase 27 claro qu'el turco no podía dañar más adelante aquel año a cosa ninguna christiana, y que no le hera poca ventura si antes que cargasen las aguas y çerrarse de todo el ynbierno, podía bolver seguro / a su rresidençia, como rrealmente bolbió a eua con harto trauaxo de los rríos. Pues si quisiera ynvernar en Buda, allende de ser contra las hordenaçiones otománicas (que como fuese con esperança de ganançia çierta no hera mucho quebrantauas), pero demás d'esto muriera de hambre él y su hexérçito, porque estaua toda aqueua comarca destruyda (dexado aparte que aquel año fue neçesitado en Vngría) de la guerra y hexérçito del rrey don Fernando, quando su general Guillermo de Rrocandolfo, y primero Leonardo Belsio, avían tenido çercada a Buda y echo guerra en toda aqueua provinçia, de manera que fuera conoçidamente perderse. Y esto causó al Emperador salir de Alemania para su empresa de Argel, y no las frialdades y disparates que quenta nuestro Nochera; entre las quales es vna que me a caydo muy en graçia, harto más que a él el dicho de Lasgraue, que 28 diçe que en aquel tiempo que Alemania había menester hazer gente de guerra, le sacava la ynfantería para Argel, y hera toda la ynfantería seys mili alemanes solos 29 que sacó para aquella jornada. Para que se vea quién tal dize 30 de vna probinçia, / la más triste y estéril de gente que vbiera en el mundo, quánto más de Alemania 31, la más fértil d'esto, y que más ynnundaçiones hecha de gente de sí 32 de quantas ay, en aquellas con quien tenemos trato en Vropa para este exerçiçio de la guerra. Y en esto se berá hasta dónde se estiende el entendimiento militar del Jobio, que en el otro del aprobechamiento de sus çiençias yo no trato agora 33; y de lo que tratemos sea 34 de cómo salido el Emperador de Alemania, vino a Ytalia para su camino de Argel.

Y dize çerca d'esto nuestro avtor en el capítulo diez y siete, que al Carlos 35 se le hizo en Milán grandísimo reçevimiento, y sí hizo por çierto harto bueno. Y da a entender que se hizo con muchas costas de las çiudades de aquel estado, queriendo dezir así en pocas palabras, y de pasada, que fue escusado aquel rreÇibimiento. Y harto más escusada es su Hislo,ia en este paso, pues no entiende que aviendo entrado otras vezes el Carlos en Milán sin aquel trunfo (avnque siempre con muestra conviniente a la persona ynperial), y entrando agora con aqueua / nueva manera (persuadido y rrogado para ello por los senadores de Milán), qne tenía todo esto algún misterio; el qual es (pues no lo quiso poner el Jobio) que avnque otras vezes avía entrado el Carlos 36 en Lonbardía, feudataria suya como Emperador, pero hera ésta la primera vez que entraua en Milán como señor particular de aquel estado, porque después de la muerte del duque Esforçia no avía entrado en aquella çiudad. Y es ya muy sabido en todo el mundo lo que se husa en él 37, quando algún prínçipe poderoso o otro su semejante 38 entra en alguna tierra suya (qu'es notable y cabeça de probinçia), rreçibille con semejantes fiestas y aplausos y las demás cosas que se suelen hazer en semejantes rrcçibimientos. Pero vna cosa y vn yntento quería que lIeuase el lector jobiano para considerar las cosas de su autor 39, y es que con yr atentado en dezir mal de prínçipes, como quien haçía vna historia no más de para lesongiallos 40 a todos, avnque fuesen vnos enemigos de otros, sólo en vn género de cosa se atrebió a deziuo muy descaradamente / del Emperador, esto es en lo que toca a los derechos y tributos del estado de Milán, contando vexaçiones y trauaxos de los milaneses, que reçibían con semejantes ynpusiçiones. Lo qual muchas vezes rrepite 41 en su Historia, y agora en este capítulo diez y siete lo mesmo 42, diziendo que fueron los de aquel senado a suplicalle afloxase y moderase más aquellos derechos y tributos, a lo qualllama este avtor justas quereuas; y qu'el Carlos 43 no lo quiso hazer, vsando de poca clemençia y dexando aqueuos miserables (como él los uama) sin esperança ninguna de rremedio. Todo lo qual haze y dize (que en esto no vbo padre ni conpadre, ni se le dio nada de la lisonxa su conpañera) porque él hera de Como, çiudad de aquel estado, y miró más (si hubiera dicho berdad en ello) a la vtilidad de su tierra que a la de su señor. Avnque en aqueua probinçia otras bezes hemos bisto algunos d'ella no mirar a lo vno ni a lo otro; y çiertamente este comysta, según las palabras lastimeras que dize en este paso, pensó de hazer uorar a sus 44 lectores, que dizí- / pulos los iva a dezir, sino que me acordé que avnque bale el Jobio mucho para muchas cosas, vale poco para maestro, espeçialmente de hisiorias modernas. Lo qual pruebo con muchos, y con este paso de agora, pues 45 nunca el Emperador avía echado en aquel tiempo, ni echó xamás, quando no hubiese guerra 46, eapitán suyo ninguno nuevos tributos en aquel estado 47. Y los hordinarios con que se mantiene y sustenta los mesmos estados no se pueden alargar por los señores d'ellos, si quieren conseruarlos y ser prínçipes de aqueuas tierras. Espeçialmente hera menester esto en aquel tiempo, donde ya se beya la tenpestad de la guerra venir apuntando dende lexos, como que venía a descargar sobre aquel mesmo estado de Milán.

Y así çerca d'este capítulo, y del que se sigue, en el qual se contiene cómo el Emperador envió a pedir bistas al Papa en la çiudad y señoría de Luca, y cómo el Sumo Pontífiçe las açebtó y partió de Rroma para ello, no ay qué dezir ni qué menear al Jobio en esto, sino pasar a la muerte qu'escribe de Antonio Rrincón y de Çésar Fragoso, / que el vno es español y el otro ytaliano y anbos, en devoçión y seruiçio françeses. De los quales, como se saue (aunqu'el Jobio no pone ninguna particularidad d'éstas), el Rrincón avía muchos años que serbía al rrey de Françia y muchos d'ellos de enbaxador en Turquía por el mesmo Rrey. Y cada vez que venía de la corte de Solimán a la de 48 Françisco, avisaba luégo dende Veneçia y siempre le enbiavan luégo , 49 para aconpañador suyo al Fragoso, que como es notorio, hera capitán de honbres de armas del françés. Avnque hartas vezes tanbién el Rrincón pasava disimulado por tierras del Emperador, hasta pasar hecho barbero y haziendo baruas y tresquilando, y otras veçes frayle y de otras diferentes maneras, hasta que auegaua a tierras de su amo. Pero cuando yva por tierra esguízara, sienpre le cabía al Fragoso el cargo de acompañaue hasta Françia. Y agora avía poco tiempo, que serían como seis meses, qu'él avía benido a comunicar çiertos negoçios de su delegaçión con su rrey, y no / huiendo del turco como la Pontífical dize, sino muy fauoreçido d'él y avn aprouechado con vn bien rrico diamante y vn sanxaco de oro no mazizo que aquel báruaro le dio; lo qual quenta, *[n]o por [vi]çio si ...adad [s]ino* para que se vea el engaño de los que escriben que se vino huyendo antes y traxo consigo otro envajador del turco, pero ytaliano, el qual fue despachado brebemente. Y el Rrincón se quedó el tiempo que digo, porque yva más de propósito que nunca avía ydo a Turquía, y tan de arrancada, que yva con él toda su casa, muger e hijo y suegra, que todo esto uevaua. Y auegado a Turín, y hecho allí alto algunos días con el Çésar Fragoso, su hordinario aeonpañador, cayó doliente, y no de rrevmas como dize el Jobio, sino de vna pierna, qu'esto le hizo aborreçer los Alpes y la tierra fragosa, no podiendo sin alguna lástima y dolor ir bien a cauallo. Y asíse determinó hazer el camino por agua hasta Veneçia, como cosa de más descanso, pero contra el l,areçer del Çésar. Y para esto, dexando su muger y casa en Turín,/ para no ir tan conoçidos, y enbiando primero los despachos que uevaua para el turco y todos sus papeles con vna posta (para que se los guardase el emvaxador de Françia que rresidía en Veneçia, se metieron Çésar Fragoso y el Rrincón en barcos. En el qual viaje les suçediólo que ya es notorio y se saue, y cómo salieron otras barcas y los despacharon, sin hauerse sabido más d'euos, y no reçibe duda ninguna sino que se hizo y hordenó todo por comisión y mandamiento del marqués del Gasto; porque avnque al prinçipio se pudo dudar y ponerse en disputa, ya después acá no la tiene el negoçio. Pero ayla en si este negoçio fue primero por el marqués comunicado por cartas con el Emperador, que a la sazón estaua en Alemania, aviendo como hubo mucho tiempo para esta comunicaçión dende qu'el Antonio Rrincón se supo estar en Françia y qu'estaua despachado para bolber a Costantinopla. Y si balen presunçiones y congeturas, y si asímesmo tengo de deçir la verdad de lo que sospecho y siento,/ yo creo qu'el del Gasto no acometiera este echo sin comunicallo con su amo, y que comunicado con él lo hizo. Y 50 si así fue, fue vna de las cosas más justas y onestas qu'el Emperador consintió en el discurso de su vida, ni que el marqués del Gasto hizo en la suya, por lo que luégo diré, quando responda 51 a lo que diçe el Jobio que le 52 dezía Çésar Fragoso al Rrincón, que no devía (avnque abía treguas) fiar de la condiçión de los españoles los negoçios del rrey ni de su bida. Como si la condiçión de aquellos qu'él dize fuese tan bárbara y tan mala, y de tan ynhumanas costunbres, eomo él querría que fuesen, o como si devaxo de las treguas de Niça no se pudiera castigar vn honbre dado al bando 53 d'España, desnaturado de su tierra, no conforme a las leyes d'eua, sino a hurtadas y sin liçençia de su rrey, dado y publicado por traydor en su probinçia y en todas las de su amo 54, y lo mesmo el Çésar Fragoso, dado lanvién por traydor de su patria, prometido premio a quien le matase o pudiese matar, como honbre que dos O tres vezes avía ido con gente de guerra / contra eua, preiendiendo hazella esclaua, siendo libre. Y a esto llaman las historias modernas aver dibersas opiniones, que como no fuesen françeses, o sus afiçionados, todos los demás tuvieron el echo, como de justiçia y rrazón heran obligados a teneuo, por muy onesto y muy bueno. Y a lo que se dize de matauos a traYçión y huyendo la cara, esto se hizo (porque lo sepa el Jobio) para que vn prínçipe tan puesto de puntillas en las cosas de la paz, como el françés lo estaua, no tomase ocasión d'este echo para quebrantalla, ni las treguas que corrían; y con todo esto no se pudo obtener 55 lo que se deseaua, con hauer sido la muerte de arte que se pudiera sospechar aver sido más avna muertos por rroballes que por condenar delinquentes y buscar todos los modos posibles para que por vna parte la justiçia no quedase ofendida y tanbién 56 juntamente para que las treguas no se rrompiesen y la guerra çesase. No es hazer las cosas / a trayçionadamente, sino obrallas 56a con vn suave modo para que çesen tantas muertes de christianos y para que no se abra lo muy fino del ynfierno con la guerra. Y con todo esto digo que sospecho que si el Carlos 57 y el Alonso de Águalos 58 entendieran qué tan molestamente avía de tomar el françés aqueste 59

negoçio, queriendo creer a solas presunçiones, que si son berdaderas las mías y ellos lo hiçieron 60, que antes consintieran quedar aquellos grauísimos delitos sin castigo, que disponer las cosas de harte qu'el mundo quedase con guerra, puesto caso que (avnqu'el Jobio y otros historiadores lo yñoran) de aquel castigo se siguió no sólo la puniçión del delito, más exemplar que quanto a delitos públicos entonçes se savían en Evropa, pero otras muchas cosas ynportantísimas y de grande peso y calidad, conbinientes en grande manera a la christiana rrepública. De lo quallos Anales tocarán la parte de que se çufriere dalla en aquel propósito de la historia. /

Pero es cosa no poco de rreyr lo que dize este nuestro Jobio, que es congetura delicada, si quando prendieron a estos Fragoso y Rrincón los mataron luégo o no, o si les dieron primero tormento para sacalles los secretos de la embaxada, y que por ser cosa tan sutil lo den por dudoso. Como si hubiera duda en lo que se suele hazer con los malechores de aquella traza, quando ay que saber d'euos y no bastan las probanças para su condenaçión. Y a lo que más trata que algunos hubo a quien pareçió vien la muerte de Rrincón, por uebar embaxadas malbadas al turco, pero que la del Çésar Fragoso pareçió mal a todos, porque lo hizieron por enemistad y enbidia que le tenían, no ay que rresponder a ello como cosa rridiculosa 61. Y en todo género es de mucho gusto dezir que los españoles (si lo dize por euos), o el marqués (si lo dize por él), tenían enemistad y enbidia al Fragoso, no aviendo causa para lo vno ni para lo otro. Porque quanto a la primera, qu'es lo de la enemistad, / su tierra se la tenía, como rrebelde a eua, que no otro ninguno. Y quanto a la enbidia, en verdad yo no tengo ninguna al Jobio de velle escrebir esto, ni creo que nadie se la temía al otro tanpoco, porque no avían sido los echos tan eroycos, ni puestos tan en la cunbre o tan en las nuves, si no es en vna, avnque con todo lo que digo no es nube sino pluma, y con ésta tanbién se echan borrones como buena escritura 62, para que tubiese nadie enbidia de los echos de Çésar Fragoso. Al qua! todos conoçimos ser vn ca ballero harto prinçipal y mereçedor de harto buen lugar en la miliçia, como ay otros muchos que mereçen el mesmo, así de la vanda 63 françesa como de la española.

Y la causa de la muerte del Rrincón (que la del Çésar ya queda atrás dicha) no solamente (como el Jobio dize) fue por uebar al turco comisiones y enbaxadas del rrey de Françia, porque si esto sólo fuera, y como las uebaua vn español las uebara vn françés, tengo creydo para mí (vien puede ser que me engañe,/y creo que no hago) que durante las treguas no se tocara a su persona ni despachos, y que pudiera pasar muy seguro. Pero hera el que Ilebaua esta embajadavn español, vasauo de aquel contra quien la uevaba, y que avía ya metido yenbiado turcos y armadas d'ellos a Poniente, y vn hombre que, sin guardar las leyes de Castilla, se desnaturó y avsentó de su patria y fue a serbir a rrey estraño, sin hauer dexado el suyo por la horden que las dichas leyes disponen. Aunqu'él (porque lo digamos todo) negaua constantemente esto, y dezía que quando el Carlos 64 pasó por Yngalaterra el año veinte y dos, le avía pedido liçençia, sintiéndose por agrauiado de Su Magestad, y qu'el maestre Mota, qu'entonzes hera ovispo de Palençia a quien estaua rremetido el negoçio, le rrespondió que podía hazer lo que quisiese, y que, conforme a esta rrespuesta, se pasó a serbir a Françia. Pero, si como él lo dezía, bien lo mostrara así por escritura como las leyes / mesmas 65 lo quieren, no fuera malo, pero hera aqueuo hablar al sabor de su prouecho y paladar para descargarse de tan rruyn carga como traya; y como su palabra no bastase, ni vasta a ninguno qu, lo diga si no lo prueba, y se sabía lo contrario, no avía que parar en esto. Y la causa porqu'el Rrincón aborreçió su naturaleza y a quien ella le mandava ovedeçer y serbir, no ay para qué tratallo aquí.Sirba este paso sólo de rreportorio, rremitiéndonos en él a los Añales, donde se berá largamente escrita la causa de sus desgustos ynjustamente tomados. Solamente, para fin d'este capítulo, se sepa que si con ser todo esto así como lo es, fuera el Antonio Rrincón envaxador del françés açerca del Emperador, como lo hera del turco, que bien pudiera ser (y así creo que se hiziera), que el Carlos 66 no le dexara executar su comisión y enbiar a rrequerir al que lo enbiaba, que probeyese de otro para aqueuos negoçios, pero que no se tocara en su persona, / por rrazón de lo que toca a ser ynbiolables los envaxadores. Pero quando no es a ellos la envaxada dirigida no entran devaxo de aquella seguridad, la qual como preuillegio personal se entiende con aqueuos prínçipes solamente ante cuyo acatamiento son envaxadores.

1
Add.: con los apuntamientos necessarios sobre la Historia del ]ovio. Volver a ( 1)
2
Mut.: injusto. Volver a (2 )
3
Del.: y desbenturas. Volver a ( 3)
4
Del.: sin pensar yo. . . Volver a (4 )
5
Mut.: para que modere más: por las quales pudiera moderar. Volver a (5 )
6
Mut.: tuviera. Volver a (6 )
7
Mut.: tuviera. Volver a (7 )
8
Mut.: viera. Volver a (8 )
9
Mut.: vivió. Volver a ( 9)
10
Del.: (porque pongamos. . .). Volver a (10 )
11
Mut.: Emperador. Volver a (11 )
12
Transp.: se defendiese y ofendiesse. Volver a (12 )
13
Del.: de. Volver a ( 13)
14
Mut.: Emperador. Volver a (14 )
15
Transp.: esto pare~e. Volver a (15 )
16
Mut.: Emperador. Volver a (16 )
17
Mut.: Emperador. Volver a (17 )
18
Mut.: el. Volver a (18 )
19
Mut.: vn honbre: quien era. Volver a (19 )
20
Mut.: imperial. Volver a (20 )
21
Del.: y avn. Volver a (21 )
22
Mut.: de lo qual de aquí a poco. . .: como luégo. Volver a (22 )
23
Mut.: Emperador. Volver a (23 )
24
Del.: de las. Volver a (24 )
25
Del.: demás y. Volver a (25 )
26
Del.: me. Volver a (26 )
27
Mut.: estava. Volver a (27 )
28
Mut.: que me a caydo. . .: bien graciosa. Volver a ( 28)
29
Transp.: solos seis milI alemanes. Volver a (29 )
30
Mut.: Para que se vea. . .: No se dixera esto si se sacara este número. Volver a (30 )
31
Add.: que es. Volver a (31 )
32
Del.: de sí. Volver a (32 )
33
Del.: que en el otro. . . Volver a (33 )
34
Del.: sea. Volver a (34 )
35
Mut.:Emperador. Volver a (35 )
36
Mut.: Emperador. Volver a ( 36)
37
Del.: en él. Volver a (37 )
38
Del.: o otro su semejante. Volver a (38 )
39
Mut.: las cosas de su avtor: sus cosas. Volver a (39 )
40
Mut.: lisogeallos. Volver a (40 )
41
Mut.: Lo qual muchas vezes rrepite: y esto repite muchas vezes. Volver a (41 )
42
Del.: lo mesmo. Volver a (42 )
43
Mut.: Emperador. Volver a (43 )
44
Mut.: los. Volver a (44 )
45
Del.: que dizí / pulos los yva a dezir. . . Volver a (45 )
46
Del.: quando no hubiese guerra. Volver a (46 )
47
[Al margen, nota ilegible del corrector]. Volver a (47 )
48
Mut.: del rey. Volver a (48 )
49
Del.: tuégo. Volver a (49 )
50
Mut.: amo y que. . .: señor. Volver a (50 )
51
Mut.: quanto rresponda: cómo haya respondido. Volver a (51 )
52
Del.: le. Volver a (52 )
53
Del.: dado al bando. Volver a (53 )
54
Mut.: señor. Volver a (54 )
55
Mut.: alcan~ar. Volver a (55 )
56
Del.: y tanbién. Volver a (56 )
56a
Del.: obrallas. Volver a ( 56a)
57
Mut.: Emperador. Volver a (57 )
58
Mut.: Alonso de Aualos: Marqués. Volver a (58 )
59
Mut.: este. Volver a (59 )
60
Mut.: queriendo. . .: que si ellos lo hizieron conforme a mis presunciones. Volver a (60 )
61
Mut.: ridícula. Volver a ( 61)
62
Del.: si no es en vna. . . Volver a (62 )
63
Mut.: parte. Volver a (63 )
64
Mut.: Emperador. Volver a (64 )
65
Del.: mcsmas. Volver a (65 )
66
Mut.: Emperador. Volver a (66 )
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