Capítulo Çinquenta

 De las partes por donde començó el rrey de Françia la guerra, y de lo que hizo Carlos, su hijo segundo, en el estado de Luçenburg, y del sitio, y de lo que en él suçedió, de Perpiñán, viniendo a sitiallo Enrrique, hijo mayo, del françés, con poderoso exérçito, y de las enbaxadas qu'el mesmo rrey de Françia enbió al turco para que enbiase harmada contra el Enperado y christndad, y de las cossas y rresuluçión que sobresto pasaron, y de la guerra del Piamonte entre françeses e ynpiriales, y de la ynvençión que los mesmos çesarianos husaron para poder tomar a Turín con ella 1.

 

Comiença 2 Paulo Jobio a contar 3 todaslas partes pordonde començó a hazer guerra el françés y sus confederados, y comiença 4 en el capítulo segundo a tratar 5 de la del Piamonte, y sin dezir (a lo menos claramente) cómo a hurtadas y sin rronper la guerra, antes diziendo cada ora que quería guardar las treguas, musiur de Lange, general del Piamonte por el françés, / començo la guerra por aquella parte, primero a hurto y después público6 *se para a contalla, y * en lo del hurto dize cómo los françeses (estando descuydados los çesarianos) hurtaron a Quirasco, y cómn la mesma noche quisieron hurtar otra vanda d'ellos a Alba, y no pudieron porque oyeron el rrebato y fue valerosamente defendido, y cómo asímesmo aquella mesma ora y aquel mesmo día (que avnqu'el Jobio no lo señala fue día de San Bartolomé a veinte y quatro de agosto de aquel año de quarenta y dos), los mesmos françeses desbarataron vna banda de cauallos ymperiales qu'estaua en Beruca, sin guarda ninguna y sin rrecato, mediante estar atreguados los vnos con los otros. Y en lo de Quirasco, qu'es lo que haze al caso (pues vbo hefecto el trato), dize que Gerónimo de Sangro, qu'estava dentro en Quirasco por el marqués del Gasto, quando sintió el rruydo fue algo tarde, y que, mediante el descuydo de las treguas, lo vbo en la guardia y que así fue tomado el pueblo, y que visto Cómo ya hera entrado por los françeses, el Sangro se rretruxo al castillo, donde después / de dos días lo rrindió a los que ya heran enemigos, con çiertas condiçiones. Y dize que hizo esto este capitán ytaliano por no tener mantenimiento' en el castillo, avnque befa çiertas bestias cargadas de mantenimiento 7 que con escolta vastante pasavan el rrío Tanaro, enbdas en su socorro por Pirro Colona.

Y dize más, que viendo el marqués del Gasto en Milán que las treguas heran rrompidas y la guerra descubierta, que se partió luégo al Piamonte y que con gente de alemanes que hizo para juntalla con los soldados biejos, sacó de las guarniçiones toda la gente y tornó doze lugares de los françeses, sin nonbrar sino solas tres o quatro; y con todo esto dize que no fue ygual el daño que rreçibieron los de Françia, avnque les fueron tomados tantos lugares, al que rreçibieron los españoles con sola la pérdida de Quirasco, y con esto haze fin el trasladador al capítulo segundo, en el qual ay harto que emmendar. A lo de Gerónimo de Sangro en Quirasco, como mal suçeso y echo por ytaliano, no contó a la letra lo que pasaua. Y es el caso que después de rretirado / al castillo y sauido por Pirro Colona, en avsençia del marqués, la pérdida del pueblo y el ençerramiento del Gerónimo en el castillo, mandó a vn español llamado Salzedo, que con la más gente que pudiese tornar de las guarniçiones vezinas fuese a socorrer el castillo, llevando los bastimentos neçesarios para que se detuviese y para que por él (medizote estar el castillo por españoles) se pudiese tomar a ganar la tierra. Y llegado Salzedo con gente vastante y vastimentos, llega a la mesma puerta de la fuerça y se habla con Gerónimo de Sangro (que todo esto calla el Jobio) y no le quiso abrir, diziendo que no podía rromper çierta palabra que avía dado a los françeses, y el Salzedo le rreplicó 8 que se saliese él del castillo para que no la quebrase, y que le dexase y entregase a él con la gente que tenía, qu'éllo defendería. Y paréçeme qu'este Gerónimo (que no lo fue sino Françisco, pues estando tan pobre no quiso rreçebir lo que avía menester) 9 que tuvo más quenta con su palabra qu'el françés con la de sus treguas, pues tan rrecatado estuvo en no querer tornar los bastimentos / para defenderse, sin acordarse de que al que quebranta la fee se le puede quebrantar. Finalmente, dando y tomando y porfiando el Savzedo con el Sangro, bino el español a derramar por sus mesmas manos vn saco de harina a la puerta del castillo, para que le fuese testimonio cómo avía llegado allí con el socorro y vastimentos con tiempo y sazón. Y así dio la buelta a Aste y el Gerónimo a entregar el castillo, que si él quisiera guardallo con la gente y vastimento que le venía, fuera façillísima cosa por allí 10 tornar a ganar el pueblo.

Y viniendo a los que ganaron los ynperiales, biendo ya la guerra en las manos, no quenta el ovispo más de Villanueva y Arraconis, y a Carmiñola y a Caramaña, y pues él no quiso contar más qu'éstos, contémoslos nosotros. Y sin los dichos, digo que ganaron los españoles los siguientes: Castilnobo, Botillera, Gaso, Castellón, Canbia, Cariñán, Orfañela, Monbaruzi, Seto, Chiuas, Brandicor, Rrondicón, Gavián y otros hartos. Pero lo qu'es de notar es que / diga el Jobio que todo esto no fue ygual a la pérdida de Quirasco, comoquiera que Villanueva de Aste y otras dos o tres plaças de las tornadas a françeses ymportaban grandísimamente mucho para podellas ygualar con Quirasco. Pero lo que más es de notar d'este gentil honbre es que, aviendo ganado los françeses a sólo Quirasco, quenta la torna del pueblo con sus çircustançias y aderentes y toda la manera como pasó el negoçio, sin faltalle letra, y en doze pueblos tomados por la naçión española, ni siquiera 11 los que se tornaron por fuerça de harmas, dexemos los rrendidos que fueron quatro o çinco d'ellos, no alió qué contar, ni la manera con que algunos d'estos pueblos fueron tomados, ni la osadía y haçaña d'estos negoçios, que quiçá fueron tan de contar como la de Quirasco, y no devaxo de treguas, como aquello, sino ya la guerra abierta y rronpida.

Pero pasemos a lo demás de las otras pllles por donde el françés envió gente a tierras del Carlos 12. Y quenta para esto el Jobio, en el capítulo terçero, / el rrepartimiento que hizo de sus hijos el rrey Françisco, y de lo que el vno d'ellos, que fue el duque de Vrliens, hizo con la gente que su padre le dio en el estado de Luçenburg; y para esto alava primero a estos moços, y con rrazón. Pero yva mucha diferençia dclmayor (que lo hera en todas las cosas, así corno en la hedad) al segundo, el qual Carlos, que así se llamava el de Vrliens, hera vn moço desenbuelto, más que convenía a prínçipe, y no hera tan hermoso como él le haze, que dize que hera como vna rrosa. Y hallólo tanbién liberal, y héralo çierto, pero hera menester que lo fuese para que el Jobio escribiese esto, y dejóle de pintar de otras buenas partes que tenía, por ponelle algunas que no le convenían. Porque en lo de avisado yo no lo sé, ni se puede sauer, avnque huviese tenido con él dos o tres negoçios, sobre que fue menester / hablalle otras tantas vezes. Pero en lo de sençillo, y que quería ser más temido que amado (como lo quenta el ovispo), çierto yo no creo 13 tan por el cabo heso 14, antes me acuerdo qu'estando su padre en Anbuesa, y aviendo echo no sé qué trabesuras çiertas noches, y muerto él y los que yvan en su compañía 15 otros algunos 16, gente comund que toparon por las calles, y 17 se acuchiliaron vnos con otros 18 sin conoçerse, y avn demás d'esto, si no me acuerdo mal, hecharon de la puente avaxo en el rrío caudaloso que por allí pasa, otro alguno la 19 mesma noche, tornando ocasión del mesmo rruydo y 20 venido 21 a notiçia de su padre, lo 22 llamó y le dio vna braba rreprehensión y le trató con palabras vien hazedas, y entr'ellas le dixo qu'él no hera vien que se llamase el / duque de Vrliens, sino el duque Valentín, pues bivía a su talle y manera. Y todo lo contrario tenía el Enrrique, gran valor, gran avtoridad, gran ser, eçelente rreposo, avnque éste a la françesa, y otras partes ynfinitas con las quales el mundo perdió muncho en perdello. Pero, bolviendo a su hermano, digo que * después de hauer ymaginado a su sabor el ovispo las perfiçiones naturales y morales d'este duque Carlos, pinta luégo sus echos y házenoslos 23 muy guerrero. Y fue el negoçio todo 24 qu'estando devaxo de treguas (todas las tierras del Emperador), entrase , 25 con mucha gente de guerra y que 26 con musiur de Guisa, capitán famoso que llevaba consigo, y acometiese 27 a las tierras que de suyo no tienen defensa ninguna, a lo menos no la tenían entonzes, ni por harte ni por natura, ni guarniçión de gente, y començase 28 a devastar y a destruyr a su plaçer en aquellos pobres pueblos y pobre gente, que viéndolos labradores 29, / y otra gente semejante no 30 de guerra, más me pareçe que hera 31 cosa vergonçosa que no de honrra 32. Sólo a vn pueblo acometió, que a éste se puede dezir aver tornado, qu'es Aybodio, que nuestro trasladador llamó Envosio, porque estaua bien fortificado, y tenía gente de guarniçión dentro y se pudiera defender más de lo que se defendió, avnque a los prinçipios no se defendió mal, pero después afloxaron viendo la pertinaçia del duque. De modo que tanto y más por fIoxedad de los de dentro corno 33 por ánimo 34 de los de fuera (que no fue sino vna costançia o porfía 35 sabiendo que no podía el pueblo 36 ser socorrido), vino a rrendírseles el lugar. Lo qual echo y acavado, el d'Vrliens se bolbió adonde estaila su padre.

Pero demos la buelta sobre lo prin- / çipal, Y donde estaua el meollo d'esta guerra, que es sobre Perpiñán, a quien el delfín tenía çercada. Mas antes que contemos esto corno 37 pasó, es menester (por seguir las pisadas del Jobio) contar lo que hizo el duque de Cleues, confederado con Françia, y su capitán Martín van Rrosen. Enlo qual ay muy poc0 que dezir, si no son 38 solas dos palabras: la vna es no 39 menos de rreyr que quantas a dicho este avtor d'este talle en todo lo passado, y es que contando las naçiones que defendieron a Enberes de 40 los tratantes que en aquella çiudad de todas las probinçias de Evropa rresiden, quenta 41 entr'ellas a los portugueses particularmente, sin nombrar otros españoles, porque la naçión española no entrase en la parte de la gloria de avella defendido, no quiriendo consi- / derar, de pura maliçia, que Anberes heran muy poquitos los portugueses, que 42 no serían çinquenta; no, çiertamente 43,  *hablo en aquel tiempo de entonçes * y españoles son tantos los 44 que allí rresiden, qu'estoy por dezir que son más que los naturales del mesmo pueblo, y que más pareçe andar por pueblo d'España que andar por Amberes 45, según los muchos mercaderes y hombres que se an allí avezindado y por otras muchas bías, de nuestra naçión. Y dize luégo, para el 46 rremate de todo este negoçio de Martín Rrosen, que hubo fama que de secreto fue corronpido aque1 capitán para que no prosiguiese adelante aquel sitio. Y aquesta 47 fama es sola del Jobio que de 48 otro no 49 ninguno; y si de otro alguno fuere o fue 50, sería del mesmo entendimiento o de la mesma yntençión, porque en ello no hubo otro trato para levantarse de sobre aquel pueblo, sino el ver aparejados los / brazos para la defensa y de hauer ya començado los de dentro a poner en obra su propósito.

Y prosiguiendo el nuéstro y viniendo al caso de Perpiñán, qu'es donde acudió todo el exérçito françés, que serían çinquenta mili honbres poto más a menos, porque heran doze mili tudescos y diez y ocho mill esguíçaros, y ocho mili gascones, y siete mili ytalianos, y çinco mili honbres de a cavallo, sin gran cantidad de abentureros, porque corno la guerra hera en casa acudió gran cantidad51 de françeses, digo qu'es así como el Jobio lo dize, qu'el delfín, que después fue rrey Enrrique segundo de Françia, vino a sitiar aquel pueblo; pero de la manera qu'éllo cuenta ay un millón de hierros en ello. El primero sea que dize 52 que pareçiera mal ir el delfín Enrrique sobre Perpiñán, si no hubiera sido primero de / los rreyes de Françia, corno si declarada ya la guerra ynjusta de parte del françés (pero teniéndola él por justa o queriéndolo dar así a entender al mundo avnque sintiese otra cosa) 53, no fuese líçito acometer a los lugares que le pareçiesen avnque no tubiese otro derecho a ellos sino el de la guerra, o corno si los prínçipes presentes  y avn Ios pasados mirasen en estas menudençias, después de auerse bestido las armas para pelear con sus enemigos. Y pegado a este hierro dize otro no menor, qu'es eontar diferentemente de corno pasó la rrestituçión hecha por Carlos, otauo rrey de Françia, al 54 Católico, de los lugares de Perpiñán y Salsas.

Pero éste quédese agora por explicar (pues no es este lugar aparexado para esta materia), y pasemos a lo que dize que el delfín hizo jornadas perezosas / quando vino en aquella enpresa, y que dio con esto lugar a que los de Perpiñán se fortificasen. Y que conforme a esto el duque de Alba fue en aquella çiudad, y la dexó probeyda vastantemente, dexando en ella a Machuca, y çerbeIlón, y a Mendoça, maestre de campo, todos soldados biejos, y a Beçerra, capitán tanvién en aquel negoçio. Todo lo qual, no entendiendo lo que dize ni de la manera que pasó, es falso, porque la venida de los françeses fue prestísima, y con gran diligençia puesta en hexecuçión, porque avnque se tenía notiçia qu'en Françia, hazia 55 la parte de León, se haçía gente y venían çuysos a más andar en aquella comarca, sienpre se pensó, y así andava la voz general d'ello, que hera para pasar en el Piamonte, / hasta que ya començaron a marchar la buelta d'España. Y quánto lugar puede quedar dende León o Aviñón, o de otro lugar de aquella comarca, para forteficarse la frontera antes de llegar el exérçito, quienquiera que supiere la vna probinçia y la otra y el no mucho 56 camino, lo podrá ver bien claro; quánto más que, después de hauer buelto el delfín con su exérçito la cara haçia España, avn tubo otra disimulaçión, que fue publicar que yva sobre Nauarra, y así se creyó por las muestras que hizo d'ello para más descuydar a las gentes, hasta que ya le vieron lleuar la derrota derecha de Rruysellón. Y es berdad que entonçes, en aquel poquito de tiempo que rrestava, que casi no avía lugar para hazer una trinchea (a modo 57 de / dezir), entró el duque d' Alba a prouer en aquella plaça lo que pudiese, y así lo hizo, dexando en ella por governador y prinçipal persona sobre todas a don Juan de Acuña, de quien fuera rrazón que se acordara el Jobio, corno se acordó de otros capitanes. Y no puedo pensar a quién llama el ovispo el capitán Mendoza y le haze maestre de campo, porque si yo no tengo olvidado todo quanto ay en el mundo, no avía allí 58 en Perpiñán capitán ni maestre de campo d'este nonbre, tampoco como otro que la Historia Ponrifical llamó Machicao en esta mesma defensa, en la qual, corno digo, no vbo tal capi- / tán, porque el d'este nonbre ya quedava muerto años avía en la Morea. Y sospecho qu'el vno llamó Mendoza a don Vernaldino, el general de las galeras, que vino entonçes a Colibre a traer çiertas pieças de hartillería para meter en Perpiñán, y es muy bueno, si por él lo dixo, llamalle el capitán Mendoça y hazelle maestre de campo; y el otro devió de llamar Machicao al capitán Machuca, engañado por la semexança del nonbre. Es pues el easo 59 que, según la gran breuedad del tiempo, Perpiñán casi no se pudo fortifiear ninguna cosa, ni proverse de gente vastantemente, avnqu'el duque / hizo todas las diligençias posibles; pero el Jouio, por quitarnos la gloria de la defensa, o moderárnosla, finge todas estas cossas. Y para que se bea que no hablamos al sabor del paladar, digo que en Perpiñán, çiudad bien grande y que ha menester mucha gente de defensa, y entonçes mucha más por no estar tan fortificada corno agora, no quedaron más de los capitanes y gente siguiente: el don Juan, goilernador que está dicho, y luégo, corno su coajutor y segunda persona, quedó don Juan çerbellón, y ninguno d'estos dos caualleros tenía gente ninguna más de sus cargos. Y sin ellos auía seis capitanes d'esta manera: Antón Moreno, maestre de campo, tenía quatroçientos soldados; y el capitán Moreno, su hijo, dozientos y çinquenta; y Machuca, otros tantos; y Bezerra, trezientos; y Juan Sánchez de Padilla, dozientos e çinquenta; y Pagán, dozientos, que son por todos mill y seisçientos y çinquenta; y esta sola gente es la que deffendió a Perpeñán, y no huvo vn soldado más ni menos. Que en la gente del/pueblo no auía que hazer caso, porque mucha d'ella se auía salido y la otra no estaua aperçebida de armas, ni de lo que más hera menester para poderse llamar soldados de guerra en aquella sazón, espeçialmente estando tantos tiempos avía deshusados de las armas.

Pero sobre todo pido atençión para vn exçelente paso del Jouio, donde dize qu'el Emperador embió a mandar que se le embiase a España para Perpiñán, o el marqués del Gasto lo embió de suio, vn çierto socorro de quatro mili alemanes y de çierta cantidad de españoles, y que asimesmo don Hernando de Gonçaga embió el terçio de españoles de Çiçilia para el mesmo effecto, y que, bisto todo esto por mosiur de Anibao y los demás capitanes françeses, aconsejaron al delfín que se Ileuantase de sobre Perpiñán y no llevase adelante aquella empresa, dando a entender en esto este galán ytaliano 60 que aquel socorro, o socorros, llegaron a Perpiñán a buen tiempo y que / (juntamente con la demás) aquella gente defendió a Perpiñán. Sólo para que se bea, o se crea, por mejor dezir, en tiempo venidero (que 61 en el presente bien saven todos lo que pasó), que quando Perpiñán estuuo çercada, estaua muy fortificada de grande número de gente, siendo todo falsísimo; porque quando los alema nes y los de Zizilia llegaron, abía más de treinta días (y acortéme mucho que 62 creo que heran más de quarenta) que los françeses se auían rretirado de sobre aquella plaza y se auían buelto a su Françia.

Y dize después de todo esto cómo los çercados, digo çiertos soldados d'ellos, durando el sitio, salieron a enclauar el artillería de los enemigos y la enclauaron. Pero quenta este hecho maluadamente y no corno pasó; porque quanto a lo primero, dize que estaua el artillería sin guarda porque dize que como hera medio día, abíase ydo y no benido 63 la que auía de suçeder en su lugar 64. Lo qual es falso, porque allí estauan dos mili e quinientos gascones, a quien / quinientos españoles solos con sus capitanes Machuca y Bezerra desbarataron, y ganaron y clauaron honze pieças de artillería, de treze que en aquella parte estauan. Y dize más (este gentil honbre de Como), que les suçedió mal esto a los españoles, porque queriendo lleuar el artillería, acudieron gran cantidad de gascones e ytallianos, que metieron con sangre a los españoles en la çiudad, lo qual es de la mesma harina (porque husemos vn bocablo latino, que mejor dexiera saluado o affrecho) 65 que lo pasado. Porque nunca aquellos españoles quisieron Ileuar el artillería, ni se pusieron en ello, que con el arma que se dio en el campo ffrançés cargaua tanta gente, que heran ymposible aguardar más en la campaña, que si no cargaran, ellos truxieran el artillería al fosso; pero no la auían los españoles por ella, sino por lo que hizieron que hera enclavalla y dexa11a yuvtil, como lo hizieron, que es en lo que consiste la honrra y la hazaña de a- / quel negoçio, que fue vna de las cossas buenas que hartos años atrás se auía hecho y de las más afamadas. Y dize luégo más adelante el mesmo 66 nuestro autor que la osadía de los espa ñoles se rrefrenó con ygual daño del que rresçebieron los françeses, porque los hizieron rretirar, como si abían d'estar en la campaña solos quinientos españoles contra çinquenta mili, después que auían hecho el negoçio a que salieron. Y dize asimesmo 67 muy sin enpacho, no teniendo ninguno en su pluma 68, que rresçebieron ygual daño los españoles que los françeses.  Y que sea 69 posible que vn obispo y saçerdote se atreua , 70 a escreuir esto en el 71 tiempo que ello pasó!¡Y qué hiziera en otro tiempo adelante! Y es así que después de aver muerto muchos françeses, los que salieron a lo del artillería se boluieron todos sanos y saluos a la çiudad, sin faltar sino solos ttres hombres, y el vno se cree piadosamente que no lo mataron los enemigos del campo, sino vno particular 72 suio que allí también 73 yba en aquel hecho, a quien el/muerto tenía cargado con çierta pesada ynjuria. Y después d'esto, párase 74 a contar vn escaramuça de San Pedro Corço, el quallo fue aquel día en el huír y en el rretirarse 75. Con todo eso, dize que le dieron vn collar de oro porque lo hizo muy bien; y bien es que auiendo cada día su escaramuça y 76 escaramuças, donde se ganaua y se perdía, como se vsa en aquel exerçiçio, quente 77 sola ésta, porque a tan buen batallador como a 78 San Pedro Corço hera menester tan buen 79 ystoriador para ello 80 como Paulo Jobio.

En ffin 81, el caso es que el delfín se rretiró y lleuantó el sitio de sobre Perpiñán, porque también, a pesar de las guardas y rrecaudo, auía entrado socorro a los çercados, avnque vna vez que lo probaron no pudieron. Pero segunda vez que yntentaron este negoçio, salieron con ello y ottra terçcra noche lo mesmo, y entraron los capitanes Pero Mingo, y Cueto, y Rrobledo, y Juan de Alamos y Bolíuar. Pero antes Que se nos baia el delffín de Perpiñán, es bien que demos quenta, / así por la posta, del hecho que dize nuestro autor que hizo 82 Paulo Cherrl, yendo a Elna, donde dize que 83 topó dozientos españoles en el camino y los desbarató. Sin contar 84 cómo llevava este capitán ytalliano más de quatroçientos cauallos 85 y llama desbaratar sallir al capitán Salazar (que éste hera el que 86 tenía cuidado de aquellos españoles) con solos çinquenta y siete honbres 87, a escaramuçar al campo con los enemigos y después de aver durado la escaramuça vn rrato y muértose algunos de vna parte y otra, boluerse al pueblo; y a esto llama dozientos hombres que quiçá les pareçieron a sus contrarios más que esos en número 88.

En conclusión, como he dicho 89, el delfín y sus capitanes Anybao y Paulo y musiur de Tampe, (a quien dize nuestro autor que le dieron el generalato de los çuyzos por honrra, que no lo creo yo así sino que ffue por deshonrra), todos con su general y prínçipe Enrrique 90 se lleuantaron y se boluieron a su prouinçia, dexando la nuéstra sana y salua y todas las demás del Emperador / con tan poto daño que casi quc se puede dezir lo mismo de todas las ymperiales 91. Después de lo qual, por fruta de postre del negoçio perpiñanesco dize el Jouio que çiertos alemanes, a quien prendió Virginio Vrsino con sus galeras, que avían dado al traués con tormenta cabe 92 Marsella, los mandó el rrei liberalmente soltar, lo qual se tuuo por gran elemençia, porque los ymperiales avían hechado con grande ynjuria a algunos françeses (a quien avían prendido en la guerra del Piamonte) a galeras, como si no silpiese este autor (que bien lo saue bien sauido) 93 qilé es 94 la causa de aquella liberalidad, y que si fueran españoles, se 95 estuuieran al rremo o no 96 los que no fueran de rrescate. Y corno si los françeses no hechasen semejantemente 97 a los çesarianos en galeras, y 98 corno si solos los españoles 99 huvieran hecho 100 en el Piamonte, y corno si esta ynvençión de hechar enemigos a galeras ffuera el origen 101 de españoles a 102 ffrançeses, y no de ffrançeses a 103 es- / pañoles dende 104 antes que el rrey Françisco ffuese preso, y corno si esto no fuera vna de las dificultades que huuo el año de veinte e ocho entre Carlos 105 y el 106 FrançiscoPero el Jouio por encaxárnosla todas las vezes que pudiere hará todo su posible; y haziendo nosotros el nuéstro 107, en lo demás que ay que contar, digo que nuestro autor gasta tres capítulos, que son dézimo y vndézimo y duodézimo, sobre la embaxada que el françés, enbió al Gran Turco Solimán, para que él enbiase a Barbarroja con su armada a poniente en daño de las cossas del Emperador; y para esto dize que enbió a Polino, el qual estuuo con el turco potos días (sin saver él 108 la causa de la buelta d'este embaxador a Ffrançia sin 109 armada turquesca consigo) con largas y diligençias, que no truxo otra cosa 110. Y la causa fue tres dificultades que el turco ponía, * sin hazer mençión de ninguna el Jobio *. La vna pedía que su armada y galeras se abrigasen en Marsella y tuviesen aquel puerto desenbarazado, y 111 no hera tal ni tan bueno el de Tolón que se les offresçía. Y esto hera cossa de gran pesadunbre y peligro para Françia. Y la / segunda demanda turquesca hera la paga de las galeras, no contentándose (por yndustria de Baruarroja a lo que se cree) con seis mili escudos por cada vna, sin que se le diesen tantos mill ducados más de rrespecro, que también 112 hera presçio 113 yntolerable. Y héralo tanto (que en fin esta segunda cossa conçedióselo a Baruarroja)114 que si el armada, quando después vino, estuviera más meses en Françia de lo que aquella vez estuuo, bastaua sólo aquel sueldo a dexar de tal manera pobre a Françia que todas las rriquezas d'ella quedaran trasladadas en 115 Constantinopla. La terçera cosa hera vna niñería de pllle del báruaro 116 que pedía 117 que por los estados de Françia fuese aprouado y se hiziese liga y hermandad perpetua con la cassa de los otomanos. Y avnque llamé niñería a esto, la ynteligençia hera muy honda, y con sello tanto le hallaremos 118 suelo quando sondemos este negoçio en el lugar que conviene. Corno quiera que sea, el Polino se boluió sin el armada, pero luégo 119 tornó a despachar el 120 Ffrançisco otra vez a Constantinopla, con resoluçión de los tres / artículos en que diferían, que el vno solamente corno he dicho se concluió y a los otros dos se dieron muy buenas palabras.

Y tras el Polino enbió el rrey otro embaxador, que llama Dexio nuestro autor 121, comendador de San Juam, para que se vea quám bien cumplía el voto que profesó, quando juró y prometió ,122 de ser siempre enemigo y hazer guerra a turcos, yendo agora por enbaxador al báruaro y a traer su armada contra la christiandad. A cuio propósito tengo de contar (avnque lo hurte de lo de más secreto de los Anales) vn dicho que ,123 Baruarroja dixo 124 a este caballero de San Juan (ya no de aquella orden santa, sino del ynfierno, aunque tenía la otra que auía tomado). Es pues el casso que ,125 este Dexio (por la vergüença e ymfamia que se le causara, avn entre aque llos báruaros), traía durante la legaçía su cruz blanca de San Juan encuvierta y metida en los pechos, sin que ,126 en capa ni en 127 sayo truxese 128 la señal de aquella bendita orden. Y Baruarroja 129, grande enemigo de françeses (que esto nadie creo que lo creerá) 130 y que todas las vezes que / les benía a seruir, hera contra su boluntad y por cumplir la de su amo, y siempre131 en los consejos y paresçeres 132 les hera contrario, supo de christianos latinos (o sea francos como aquellos báruaros nos llaman) 133, que aquel Dexio hera comendador de la orden del bienauenturado 134 San) uam Bautista 135 y topándole vna bez, cabe ,136 las ataraçanas de Constantinopla, llegúse a él y con gran bergúença de aquel que se Ilamaua comendador, le hechó mano de la çinta que traía al cuello y le sacó la cruz blanca affuera, y le dixo estas palabras: dezid, mal cauallero, ¿ vos no auéis bergüença' siendo nuestro enemigo y aviendo jurado y profesado esta enemistad, de veniros aquí a la presençia del gran señor tan sin enpacho?; porque 137, o vos sois muy desbergonçado, o tenéis en poco el juramento que hizistes y la orden que profesastes. Con lo qual 138 quedó tan corrido el musiur de Dexi que no supo / dar otra rrespuesta sino callar, y despacharlo 139 con breuedad el Polino y tornarlo a enbihar 140 con negoçios a Françia. Después de lo qual, por ser ya pasado gran parte del berano, no pudo aver lugar lo que el françés pedía avnquelo pedía con harto 141 grande ynstançia, tanto que ya amohinaua; pero no pudo sacar otro despacho sino que el año benidero abaxaría el armada temprano y bernía a poniente, corno en rrealidad de verdad así bino 142.

Y aquí quenta 143 en este paso 144 el Jouio çiertas molestias que rreçeuían los turcos con la pesadunbre del Polino, sobre lo qual escriue que le hizieron vna oraçión los bajáes, la qual es apócrifa 145, corno las demás de su Ystoria. Y salido d'esto torna a tratar la guerra del Pmonte, y cómo fue musiur de Anibao en aquella prouinçia y sitió a Coni (que el Nochera llama Cunio), sin poderlo tomar; en lo qual no ay que tratar, porque pasó así corno / él lo escriue a la letra. Y por postrero 146 de su libro trata de la invençión de çiertos carros con que los çesarianos pretendieron tornar a Turín, yendo escondidos en ellos debaxo de vnas compuertas, las quales yban eubiertas y los carros paresçian yr cargados de feno, lo qual no huuo lugar por lo que se dirá en los Anales y no por lo que aquí escriue el Jouio, que alliende de no contar esto en el lugar conueniente (porque pasó ello 147 por hebrero del año de quarenta y tres siguiente), quenta sus çientos hierros 148 que no pasaron en aquel negoçio; lo qual se contará adonde tengo dicho muy como 149 pasó, y en qué estuuo la desgraçia de los ymperiales (avnque graçia para los françeses) ,150 para no tornarse aquel día el pueblo. Y en aquello 151 no se halló 152 ningún capitán Mendoza (corno el Jouio escriue), avnque se halló en las enboscadas traseras 153, que quedaron cabe 154 el rrío. Pero çiertos soldados / de los que yuan en 155 su compañía, heran algunos de los carros 156 ni menos ningún 157 herrero 158 de Turín descubrió la traYçión, corno el mesmo lo quenta, ni estuuo en otra cossa la mohina (o a lo menos ésta fue vna de las prinçipales), sino en que vn çapatero, que estaua tendiendo vnos cueros en la muralla, y vido la rrebuelta que andaua 159 abaxo, peleando balientemente los ytalianos y españoles, que avían salido de los carros, y no mal como dize el Jouio, dexó caer la sarraçina de la puerta del pueblo, de manera que quando llegaron los primeros emboscados, que estauan para el socorro, no pudieron entrar. Y pelearon tan bien y tan marauillosamente los de los carros, que huuo algunos d'ellos, que fue Antonio de Herrera, que entró más de trezientos pasos por la çiudad adentro, y con él Alexand,o de Mayno, ytaliano; y 160 corno he dicho, para los Anales se guarde el rresto del quento d'este negoçio, donde se berán quántos hierros sobre / tan poco quento quiso poner Paulo Jouio en este paso.

 

 

1
Add.: con los apuntamientos necessarios sobre la Historia del Jovio. Volver a (1 )
2
Mut.: cuenta. Volver a (2 )
3
Del.: a contar. Volver a (3 )
4
Del.: comien\a. Volver a (4 )
5
Mut.:a tratar: trata. Volver a (5 )
6
Del.: primero a hurto y después público. Volver a (6 )
7
Mut.: bastimento. Volver a (7 )
8
Mut.: replicó. Volver a (8 )
9
Del.: (que no lo fue sino. . .). Volver a (9 )
10
Del.: por allí. Volver a (10 )
11
Mut.: ni siquiera: siquiera en. Volver a (11 )
12
Mut.: Emperador. Volver a (12 )
13
Add.: que fuesse. Volver a (13 )
14
Del.: heso. Volver a (14 )
15
Add.: a. Volver a (15 )
16
Add.: de. Volver a (16 )
17
Add.: con quien. Volver a (17 )
18
Del.: v nos con otros. Volver a (18 )
19
Mut.: aquella. Volver a (19 )
20
Mut.: mesmo rruydo y: ruydo que tengo dicho, pues.  Volver a (20 )
21
Add.: esta. Volver a (21 )
22
Mut.: le. Volver a (22 )
23
Mut.: haciéndonosle. Volver a (23 )
24
Transp.: todo el negO\io fue. Volver a (24 )
25
Mut.: entró. Volver a (25 )
26
Del.: que. Volver a (26 )
27
Mut.: acometió. Volver a (27 )
28
Mut.: comen\ó. Volver a (28 )
29
Mut.: y pobre gente que viéndolos labradores: Por cierto que siendo, como eran, labradores. Volver a (29 )
30
Mut.: y otra gente semejante no: y no gente. Volver a (30 )
31
Mut.: fue. Volver a (31 )
32
Mut.: honra. Volver a (32 )
33
Mut.: que. Volver a (33 )
34
Add.: o porfía. Volver a (34 )
35
Del.: que no fue sino vna costan\ia o porfía. Volver a (35 )
36
Del.: el pueblo. Volver a (36 )
37
Transp.: como esto. Volver a (37 )
38
Mut.: ay muy poco que dezir si no son: diré. Volver a (38 )
39
Mut.: es no: de las quales no es. Volver a (39 )
40
Mut.: y. Volver a (40 )
41
Mut.: cuenta. Volver a (41 )
42
Add.: ciertamente. Volver a (42 )
43
Mut.: no \iertamente: en aquella sazón. Volver a ( 43)
44
Transp.: y son tantos los españoles. Volver a (44 )
45
Mut.: andar por Anberes: de Flandes. Volver a (45 )
46
Del.: el. Volver a (46 )
47
Mut.: y aquesta: Esta. Volver a (47 )
48
Mut.: que de: y no de. Volver a (48 )
49
Del.: no. Volver a (49 )
50
Mut.: fuere o fue: fue. Volver a (50 )
51
Mut.: número. Volver a (51 )
52
Mut.: sea que dize: es dezir. Volver a ( 52)
53
Mut.: ynjusta de parte del. . .: por justa al parecer del Jovio, aunque injusta según la verdad. Volver a (53 )
54
Add.: rey. Volver a (54 )
55
Mut.: a. Volver a (55 )
56
Mut.: no mucho: poco. Volver a (56 )
57
Mut.: manera. Volver a (57 )
58
Del.: allí. Volver a (58 )
59
Transp.: pues el caso es. Volver a (59 )
60
Mut.: lombardo. Volver a (60 )
61 
Mut.: porque Volver a (61 )
62
Mut.: acortéme mucho que: aun. Volver a (62 )
63
Mut.: abíase y do y no benido: se abía y do y. Volver a (63 )
64
Add.: no era venida. Volver a (64 )
65
Del.: (porque husemos...). Volver a ( 65)
66
Del.: el mesmo. Volver a (66 )
67
De1ut.: más. Volver a (67 )
68
Del.: no teniendo ninguno en su plu Volver a (68 )
69
Mut.; y que eran muchos más de los qu.el Jovio dize. Volver a (69 )
70
Mut d .. .: mlsmo. Volver a (70 )
71
Add . ma.  ut.: que sea: es.  ut.: esverguence. Volver a (71 )
72
Mut.: v no particular: un particular enemigo. Volver a (72 )
73
Del.: también. Volver a (73 )
74
Mut.: párase: se para. Volver a (74 )
75
Del.: en el rretirarse. Volver a (75 )
76
Add.: aun. Volver a (76 )
77
Mut.: cuente. Volver a (77 )
78
Del.: a. Volver a (78 )
79
Mut.: tan buen: tal. Volver a (79 )
80
Del.: para ello. Volver a (80 )
81
Del.: En ffin. Volver a (81 )
82
Del.: hizo. Volver a (82 )
83
Mut.: donde dize que: hizo, y es que. Volver a (83 )
84
Mut.: sin contar: y olvídasele a nuestro amigo de escrivir. Volver a (84 )
85
Add.: ya los nuéstros que eran cincuenta y siete solos los haze dozientos y puede ser que a su contrario pareciesse Volver a (85 )
86
Del.: éste hera el que. Volver a (86 )
87
Mut.: con solos \inquenta y siete honbres: que tengo dicho. Volver a (87 )
88
Del.: ya esto llama. . . Volver a (88 )
89
Del.: como he dicho. Volver a (89 )
90
Del.: todos con su. . . Volver a (90 )
91
Mut.: las imperiales: ellas. Volver a (91 )
92
Mut.: cabo. Volver a (92 )
93
Del.: (que bien. . .). Volver a (93 )
94
Mut.: fue. Volver a (94 )
95
Del.: se. Volver a (95 )
96
Del.: no. Volver a (96 )
97
Del.: semejantemente. Volver a (97 )
98
Mut.: o. Volver a (98 )
99
Del.: lo. Volver a ( 99)
100
Add.: esto. Volver a (100 )
101
Del.: el origen. Volver a (101 )
102
Mut.: contra. Volver a (102 )
103
Mut.: contra. Volver a (103 )
104
Mut.: desde. Volver a (104 )
105
Mut.: el Emperador. Volver a (105 )
106
Add.: rey. Volver a (106 )
107
Mut.: por encaxárnosla todas. . .: siempre es el que suele. Volver a (107 )
108
Add.: Jovio. Volver a (108 )
109
Add.: traer. Volver a (109 )
110
Del.: (. . . consigo) con largas. . . Volver a (110 )
111
Mut.: porque. Volver a (111 )
112
Mut.: que también: lo qual se ]e concedió aunque. Volver a (112 )
113
Add.: tan. Volver a (113 )
114
Del.: y héralo tanto. . . Volver a ( 114)
115
Mut.: a. Volver a ( 115)
116
Del.: hera vna niñería. . . Volver a (116 )
117
Add.: era. Volver a (117 )
118
Mut.: y avnque llamé niñería. . .: Era la ynte]igen~ia de esta condición muy honda pero hallarémosle. Volver a (118 )
119
Mut.: le. Volver a (119 )
120
Add.: rey. Volver a (120 )
121
Transp.: nuestro autor llama Dexio. Volver a ( 121)
122
Del.: y prometió. Volver a (122 )
123
Mut.: (avnque lo hurte...): (10 que dixo). Volver a (123 )
124
Del.: dixo. Volver a (124 )
125
Del.: (ya no de aquella orden. . .). Volver a (125 )
126
Mut.: traer. Volver a (126 )
127
Del.: en. Volver a (127 )
128
Del.: truxese. Volver a (128 )
129
Add.: que era. Volver a ( 129)
130
Mut.: esto nadie creo que lo creerá: (parece que nadie lo creerá).  Volver a (130 )
131
Del.: y siempre. Volver a (131 )
132
Add.: siempre.  s. Volver a (132 )
133
Mut.: (0 sea francos. . .) : que ellos llaman franco Volver a (133 )
134
Del.: de la orden. . . Volver a (134 )
135
Del.: Bautista. Volver a (135 )
136
Mut.: cabo. Volver a (136 )
137
Del.: porque. Volver a (137 )
138
Mut.: lo qual: esto. Volver a (138 )
139
Mur.: y procuró que. Volver a (139 )
140
Mur.: y tornarlo a enbiar: ]e despachase. Volver a (140 )
141
Mur.: avnque lo pedía con harto: con mui. Volver a (141 )
142
Mur.: como en rrea]idad. . .: y as sí se hizo. Volver a (142 )
143
Mut.: cuenta. Volver a (143 )
144
Del.: en este paso. Volver a (144 )
145
Mur.: fingida. Volver a (145 )
146
Mur.: fin. Volver a (146 )
147
Del.: ello. Volver a (147 )
148
Mut.: sus ~ientos hierros: cientos yerros suyos. Volver a (148 )
149
Mur.: lo qual se contará. . .: Lo que. Volver a (149 )
150
Del.: (avnque gra~ia. . .). Volver a (150 )
151
Mur.: y en aquello: se dirá fielmente donde tengo dicho y. Volver a ( 151)
152
Add.: en ello. Volver a (152 )
153
Del.: traseras. Volver a (153 )
154
Mur.: cabo. Volver a (154 )
155
Add.: los carros eran de. Volver a (155 )
156
Del.: heran algunos. . . Volver a (156 )
157
Del.: menos ningún. Volver a (157 )
158
Add.: ninguno. Volver a (158 )
159
Mut.: que andaua: y como andauan. Volver a (159 )
160
Mut.: mas. Volver a (160 )
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