Capítulo cincuenta y  Vno

 De cómo el Papa mandó çelebrar conçilio vniversal en la çiudad de Trento de Alemaña, y del propósito con que se hizo, y de la causa por qu'el Enperador se ayudó del rrey de Yngalaterra, y de cómo el mesmo Enperador se enbarçó en España para yr a Flandes contra sus enemigos 1. De la ynfeliçe jornada y exérçito con el qual Alemaña tornó a su cargo la conquista de Buda para tornarla a rrecuperar 2 del turco y entregalla a su dueño, que hera el de rromanos (de que fue por general Joachín,marqués de Barandaburg, en que gasta el Jouio casi todo su libro quarenta y dos), yo no trataré palabra, porque las que trató nuestro autor fueron muy leal y fielmente tratadas y con grande verdad escriptas, sin auer cossa de sustançia que enmendar  3. Y así este libro pudiéramos pasar en blanco con él, dexándole con su bírgínidad y 4 honrra, si no me tomara gana de ser trauieso, por ver 5 dos o tres cossas que dize al cabo, que tienen grande 6 nesçesidad de enmienda. /

La vna d'ellas es las cossas del Conçilio, que en este tiempo y coiuntura el Papa dio bula para que se abriese y se çelebrase en la çiudad de Trento, fin de Ytalia y prinçipio de Alemaña, sobre lo qual dize nuestro Paulo, y más claramente la Ponrifical que lo siguió, que esto se hizo a rrequisiçión del Emperador y que así lo embió a pedir al Summo Pomtífiçe, y después que con él se vido en Luca trauajó asimesmo con Su Santidad ,obre lo del Conçilio, porque así lo dexaua prometido a las órdenes del ymperio en Rratisbona. Y es hierro grande dezir que después de abierta la guerra embiase la Magestad a la Santidad a suplicarle 7 que indixese conçilio, porque nunca tal hizo antes, como está dicho en otro capítulo atrás; quando el Papa con santa yntençión, y por ver si podría por este camino apartar a estos dos prínçipes de la guerra, yudixó conçilio y le notificaron la bula al Carlos 8, rrespondió que no hera tiempo oportuno para / conçilio, y estando las cossas como estauan, y que se espantaua de Su Santidad creer que, yendo los negoçios corno yuan, se pudiese zelebrar aquella vnibersal congregaçión, pero que corno hijo obediente y defensor de la ffe, haría lo que fuese obligado a hazer 9. Y demás d'esto, como el Papa asimesmo 10 procurase por todas vías dibirtir a los dos enemigos de las armas, les envió a cada vno vn cardenal, persuadiéndoles a este negoçio; y el que cupo a España, que fue el Cardenal de Biseo, boluiéndose después de su legaçía a Françia, y viéndose con el rrey, le dixo el françés al de Biseo 11 con muy grandes palabras y muy buscadas para este propósito, que muy bien se podría hazer el conçilio sinenbargo de las guerras de entrambos, lo qual dezía por sólo tener el paresçer contrario del 12 Emperador; que 13 quánto sea esto verdad 14 o no, el mesmo15 nuestro autor lo muestra aquí en pocos rrenglones bien claramente 16. / Porque, çierto, como él dize, es así que 17 hera imposible hazerse el conçilio vnibersal de todas las naçiones, aviendo guerra entre Françia y España y Alemania. De manera (porque rresumamos el yntento) 18 que no sólo el Emperador después que fue abierta la guerra no pidió el conçilio (corno estos dos senaliados barones 19 dizen), mas 20 antes tuvo Carlos 21 el mesmo paresçer que ellos, y así lo rrespondió a la bula quando le ffue notifficada, cuia notificaçión y rrespuesta se porná para este propósito a la letra en los Anales. Y porque acabemos de un golpe 22 esta materia del comçilio, digo que los mesmos dos autores, Jouio y Pontifical, dizen que Su Majestad embió a musiur de Granvela, y a su hijo, el obispo de Rraz  a Trento, a que se hallasen en el comienço del conçilio y a dezir a los conçiliantes cómo él se hallaría en / persona en él si conviniese. Que a qué propósito esto se hizo, y el Enperador lo embió a dezir, y qué yutento tuuo, otro lugar será el que lo contará 23.

Digo que 24 dizen ambos autores 25 gran verdad, y en lo de la oraçión que hizo su hijo del Granbela, lo mesmo. Y con todo esto, no quisieron los legados del Papa dar por abierto el conçilio, por donde se bec que la imtençión de Su Santidad (que los legados siguían) 26 no hera más de para ver si con aquel ynduzimiento de 27 conçilio podía desuiar la guerra, porque aviéndola, sintía lo mesmo que el Emperador, y que no se podía zelebrar vnibersalmente estando armados los rreiguos de Françia y España 28. Pero en lo demás que estos dos graues avtores quentan, que acavado esto Granvela pasó en Alemaña a negoçios del Empe- / rador, y que fue a las Cortes de Nuranuerga, donde se estaua tratando de la expediçión contra el turco, y que pasó a otros negoçios adelante en la mesma Alemania, digo que si mis 29 memorias que me an dado (y la que Dios me dio a mí en particular) no me engaña, que creo que estos dos solenes 30 autores son los que se engañaron; porque Granvela, acavado lo de Trento, boluió a Rroma a hazer çiertos autos ante el Sumrno Pontífize, y echo esto vino a Sena a apaçiguar çiertas differençias, y a otras cossas que allí le fueron cometidas por su amo 31, y acavado aquello se boluió a Génoba y se embarcó en galeras, y se vino a España a dar quenta a su Carlos 32 de sus comisiones, y después passó con él el verano siguíente- De manera que a mi juizio, si éste después acá no se me a trocado, / de aquella Vez Granbela no pasó de Trento, y si allegó asta Nuranverga (que no lo sé ni lo creo) boluió luégo a Trento 33, todo lo qual es contra lo que los dichos autores dizen. Pero estoi espantado (que Nuranverga me ha hecho acordar d' ello) cómo vn escriptor tan diligente 34 corno Paulo Jouio, escriuiendo las Cortes que allí en Nuranberga se hizieron, y el effecto para que ffueron hechas, y que fue para socorro de Vngría y toma de Buda, corno 35 no escribió de las Cortes de Espira, que elmesmo año y para el mesmo effecto fueron hechas en aquella çiudad. Lo qual 36 por no se haber podido allí concluir del todo, se hizieron luego 37 de allí a poto las segundas Cortes en Nuranberga, donde se effectuó la guerra contra el turco, que 38 no huviera sido inepto 39 para la ver- / dad yeIuçidaçión 40 de la historia, aver desmembrado esta particularidad en dos pares de cortes, corno ello pasó a la letra.

Pero véngase agora a 41 la segunda cossa enmendable d'este libro que agora bamos eluzidando, donde en el capítulo honze diçe nuestro autor 42, y lo sigue muy gentilmente la Pontifical, que aviéndose el Emperador en este tienpo ligado con el rrey Enrrique de Y ngalaterra a daño de ffrançeses, que se enojó de esto el  Pontíffiçe, Paulo terçio por auer tornado capitulaçión el Emperador con vn hereje, enemigo de la Yglesia, y ambos autores dizen que avía murmuraçión sobr'esto entre las gentes, las quales se espantauan d'ello. Y si hablan de murmuraçión particular, yo no lo sé, pero si hablan de la general, quando la maior parte de las gentes vienen en el consentimiento de vna cossa, ellos se engañaron, porque tal murmu- / raçión no huuo ni auía fundamento para qué avella. Y si el Papa Paulo beatíssimo se enojó d'esto, cnojóse a mi juizio y al de ottros ymfinitos mejores que el mío, contra rrazón; porque, ¿quién no se enojaua, y si se enojaua lo desimulaua, de que el françés metiese turcos en la christiandad y no solamente hizicsen daño en los bassallos del Emperador, sino en todas las tierras de christianos (quitado Françia aparte), y que se lleuasen aquellos báruaros de veinte en vcinte mill ánimas cada vez cautibas, la maior parte de las quales negauan después la ffee de Jesuchristo? No sé con qué color podía rresçevir enojo de quc el Emperador se ayudase de Yngalaterra contra sus enemigos, no pretendiendo de los yngleses otra cossa sino tener más campos y más gente en campo contra sus aduersarios para su ayuda. Y qué diferençia va del daño 43 / que Barbuarroja hazía 44 al que podian hazer los yngleses 45, la desdichada esperiençia (que oxalá no nos lo vuiera tanto enseñado) nos lo mostró bien claramente, saluo si por ventura sólo el yuglés y no el turco es enemigo de la Yglesia. Y si a esto se me dixiere (lo que en rrealidad de verdad es así) que es más malo y más de abominar el hereje que el ynfiel, según aquella bulgar rregla que es mejor no coguosçer el camíno del Señor quc después dc conosçido apartarse d'él y apostatallo, rrespondo que es aquello para otros effectos, corno es para los grados de sus condenaçiones eternas y para otras cossas semejantes a ésta; pero para ayudarse en guerra temporal de vn turco o de vn hereje, meticndo ymfíeles entre la ynoçente christiandad, júzguelo qualquiera que quisicre hazello; quánto más que si por ser herejes los yngleses, se enojaua el Papa Paulo de que se ayudase d'ellos el Carlos, ¿por qué no se sintía / también de que el Françisco se ayudase de otros herejes contra el Emperador, corno hcran los çuiços? Porque de aquella señoría y cantones (que así los llaman y lo sollían ser ellos de la fee, aunque no por esta causa tuuicron estc nombre y agora están todos caídos en el suelo de la herejía) se ayuda el ffrançés sicmpre, y d'éstos es la prinçipal masa de su exérçito; así también como el Emperador dc sus alemanes, en los quales también hay arios herejes. Pero es diferente, que el Enperador ayudáuase de sus basallos y el françés de ayuda agena de herejes. De suerte que esto es ya cossa común y ordinaria llamar estos dos rreyes quando peleaban y buscavan ayudas, avnque fuesen de apóstatas en su fauor de sus vezinos çercanos contra sus enemigos. Pero traeer cl turco de leuante a poniente, y metello por mitad de las entrañas dc la christiandad, y rreboluer todas estas entrañas que digo, dando causa a que ynfinitos millares / de gentes se aparten de nuestra cathólica ffee y resçiban aquella pérfida superstisçión y se siguan Otros ynumerabIes daños que aún ponen horror al entendimiento el voluellos a la memoria, sé qué differente cossa es lo vno de lo ottro, corno lo blanco de lo prieto, y así querelle culpar el Jouio en esto a Carlos y también seguirle la Pontiffical, ffue engaño d'estos dos exçelentíssimos harones. Y si se me desculparen con dezir que no hazen más de rreferir la murmuraçión, digo que tal no vbo, porque fuera grande yerro del juizio común de las gentes, quánto más que leyendo en ellos este paso se vee bien si tenían ellos la mesma opinión que los [que] ellos alegan 46.

Y pasando más adelante, digo que çerca d'este libro quarenta y dos, que no ay más que dezir, sino quc es como Jouio dize 47, que el Emperador proueyó, antes de su partida para Flandes, muchas cossas en España neçesarias 48, pero / dexa otras en el tintero más prinçipales, ya que se quiso meter en contar las cosas españolas de aquel tiempo, corno fueron los casamientos que el Emperador dexó conçertados de sus hijos, y concluídos; que el vno, que fue el del pnnçipe, se puso de allí a poco en exeçuçión 49. Y asimesmo quenta otras cossas que en el Mesmo 50 tiempo y antes aconteçieron, entre las quales pone el hecho del duque del yufantazgo con el alguazil en Toledo, que aunque pasó así como él lo escriue asta quedar el alguazill herido, lo de más adelante que dize, que se fueron los grandes de España a la cassa del duque para deffendello contra la guarda ymperial si lo quisiese prender, es juzgar báruaramente de los señores de España y de su ser, valor y autoridad y obediençia. Y conforme a esto dize otras cossas çerca d'ello que meresçen muy gentil 51 nombre de disparate, y así no ay que / tratar d'ello más de que es así: que acauado el Carlos todo lo que tenía que hazer en España, se emharcó en Barçelona la primauera de aqueel año, que ffue el de quarenta y tres. Y soi 52 marauillado de lo que çerca d'esto dize nuestra nueua Ysroria Pontifical, que lleuó consigo entonçes el Emperador a don Fernand' Aluarez de Toledo, duque de Alua, lo qual no fue así, porque lo 53 dexó el Carlos 54 aquella vez en el acompañamiento de su hijo y por capitán general de España. Y estoi espantado que en vna cossa tan fresca y pasada por los ojos de todas las gentes, huuiese hierro en ella 55. Los 56 que el Emperador lleuó entonçes consigo de grandes de su España 57 fueron a 58 don Pedro de Córdoua, conde de Feria, a 59 don Marrique de Lara, duque de Nájara, a 60 don Beltrán de la Cueua, duque de Alburqueque, y avn éste partió primero, él y Gran-Vela juntos 61, quando fue a lo del conçilio para esperar en Ytalia a su prínçipe, corno lo hizo. Y de 62 perlados ffueron / el Arçobispo de Santiago don Gaspar de Abalos, y los obispos de Jaém y Güéscar.

1
Add.: con los apuntamientos necessarios sobre la Historia del Jovio. Volver a ( 1)
2
Mut.: recobrar. Volver a (2 )
3
Del.: sin auer cossa de sustançia que enmendar. Volver a (3 )
4
Del.: birginidad y. Volver a (4 )
5
Mut.: ser trauieso por ver: averiguar. Volver a (5 )
6
Mut.: gran. Volver a (6 )
7
Mut.: la Magestad a la Santidad a suplicarle: el Emperador a suplicar al Papa. Volver a (7 )
8
Mut.: Emperador y. Volver a (8 )
9
Del.: a hazer. Volver a (9 )
l0
Del.: asímesmo. Volver a (10 )
11
Del.: al de Biseo. Volver a (11 )
12
Mut.: al. Volver a (12 )
13
Del.: que. Volver a (13 )
14
Mut.: sea esto verdad: tenga esto de verdad. Volver a (14 )
15
Mut.: o no el mesmo: aun. Volver a (15 )
16
Del.: aquí en pocos rrenglones bien claramente. Volver a (16 )
17
Del.: es así que. Volver a (17 )
18
Del.: (por que rresumamos el intento). Volver a (18 )
19
Mut.: senaliados barones: coronistas. Volver a (19 )
20
Del.: mas. Volver a (20 )
21
Del.: Carlos. Volver a (21 )
22
Mut.: que acabemos de vn golpe: concluir. Volver a (22 )
23
Mut.: Que a qué propósito. . .: el propósito con que esto embió a dezir el Emperador y qué yntento tuuo en otro lugar se Volver a (23 )
24
Mut.: contará. Digo que: Basta que. Volver a (24 )
25
Del.: ambos autores. Volver a (25 )
26
Del.: (que los legados siguían). Volver a (26 )
27
Mut.: aquel ynduzimiento de: aquella indición  Volver a ( 27)
28
Mut.: aviéndola, sintía . . .: no pudiendo, sin tía lo mesmo que  el Emperador. Volver a (28 )
29
Mut.: las. Volver a (29 )
30
Del.: solenes. Volver a (30 )
31
Mut.: señor. Volver a (31 )
32
Mut.: a su Carlos: al Emperador. Volver a (32 )
33
Del.: y si allegó asta Nuranverga... Volver a (33 )
34
Del.: (que Nuranverga me ha hecho...). Volver a (34 )
35
Del.: como. Volver a (35 )
36
Mut.: que.  Volver a ( 36)
37
Del.: luégo. Volver a ( 37)
38
Mut.: lo qual. Volver a (38 )
39
Mut.: sin propósito. Volver a ( 39)
40
Mut.: claridad. Volver a (40 )
41
Del.: pero véngase agora a. Volver a ( 41)
42
Mut.: enmendable d'este libro que agora. . .: que ha menester emienda es la [que dice] nuestro autor en el capítulo onze de estç libro. Volver a (42 )
43
Mut.: . ¿Quién no hiziera lo que Emperador, metiendo el rçy de Francia turcos en las entrañas de la christiandad, y haziendo daños inçstimables y a£rentas abominables y suziedades que rehuye el entendlmlenl: " re£erirlas, y sobre todo llevándose aquellos in£ieles de veintc en veinte mill ánimas cada vez cautibas, la maior parte de las quales renegaua después la f£eede Jesuchristo? De creer es que el Santo Padre siempre le pesara quc los príncipes christianos y cathoicos se ayudcn de paganos o hereges, agora sean ingleses, agora de cuyos cantones y señoría es siempre la principal massa del exército francés; mas por esto no dexa el Papa de entender la diferencia que ay del daño que Barbarroxa hizo. Volver a (43 )
44
Del.: que Baruarroja hazía. Volver a ( 44)
45
Add.: pues. Volver a (45 )
46
Del.: saluo si por ventura... (véase £01.399 r.). Volver a (46 )
47
Mut.: digo que c;erca d'este libro. . .: dize el Jovio en este libro XLII. Volver a ( 47)
48
Add.: y dize verdad.  Volver a (48 )
49
Del.: que el v no que £ue. . . Volver a (49 )
50
Mut.: en el mesmo: en aquel. Volver a (50 )
51
Del.: muy gentil. Volver a (51 )
52
Mut.: y soi: Estoy. Volver a (52 )
53
Mut.: le. Volver a (53 )
54
Mut.: Emperador. Volver a ( 54)
55
Del.: y estoi espantado. . . . Volver a (55 )
56
Add.: grandes de su España Volver a (56 )
57
Del.: de grandes de España. Volver a (57 )
58
Del.: a. Volver a (58 )
59
Del.: a. Volver a (59 )
60
Del.: a. Volver a (60 )
61
Mut.: primero él y Granvela juntos: primero junto con Granvela. Volver a (61 )
62
Mut.: y de: Los. Volver a (62 )
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