Capítulo Çinquenta y Çinco

De cómo el Enperador don Carlos entró poderosamente por Françia, y de cómo rrecobró lo que le estaba tomado en el estado de Luçenburg, y de cómo / hecho esto, tomó por fuerça de harmas a San Disir y otras plaças y pueblos de aquel rreyno, y de cómo, después d'esto, yendo camino de la çiudad de París, y estando no lejos d'ella se hizieron ynopinadamente pazes entr'el  rrey y el Enperador, y de la manera qu'esta paz se concluyó y se dio fin a la guerra 1.

 

Fáltanos agora por dezir la guerra que nuestro autor escriue que 2 en este mesmo año de quarenta y quatro hizo el Carlos 3 en Françia, tomando primero lo que los françeses le avían a él ocupado en el prínçipio de la guerra en el ducado de LuÇenburg, y después entrando por Ffrançia tomó muchas villas y pueblos, espeçialmente a San Disier, plaça fortíssima, y caminó tras esto a 4 la buelta 5 de París, donde antes de llegar se hizieron las pazes entre él y el rrey su enemigo 6. Y así, quedando amigos, se boluió el vn prínçipe a sus estados de Fflandes y el otro se quedó en su rreigno. En todo lo qual yremos discantando sobre el Jouio lo que conbiniere. Y quanto a lo primero, tratando este autor 7 / de cómo a este mesmo tiempo entrava el ynglés por otra parte de Ffrançia (comforme a la capitulaçión tomada 8 con el Emperador), dize que d'esto 9 se enojó mucho el Papa. Y porque a esto tenemos rrespondido atrás lo que conviene, no tenemos más en ello qué rresponder, añadiendo snlamente vna palabra 10: que este enojo venía muy 11 a propósito en los mesmos 12 días que Barbarroxa, boluiéndose a Constantinopla 13, traído por el framçés a la christiandad, y aviéndole tenido casi vn año en Françia a su sueldo, se boluía y lIeuava al mesmo dueñn del enojo 14 diez o quinze mili obejas de las 15 de su rrebaño, a las quales o a la maior parte d'ellas les 16 quitaron después el nomb,e de abejas de Jesuchristo y las almagraron con la señal de Mahoma. Pero el enojo del Papa, si lo tuuc, consistía en otras cosas que ygnoró el Jouio, y no las ygno,arán, creo yo, los/ Anales 17.

Y contando el mesmo obispo 18 más espeçialmente esto de Ynglaterra, dize que los ffrançeses estauan congoxados en ber entrar al Emperador por vna parte y los yngleses por otra, a los quales dize que temen mucho, dende 19 los tiempos pasados de quando las 20 guerras nombradas de 21 entre Ffrançia e Ynglatierra; a lo qual rrespondiendo 22 digo que teme agora menos vn ffrançés a vn ynglés que a otro de ninguna nasçión que sea 23, y qu'el Jnbio en esto se ffue por  antiguo, sin entender lo moderno 24. Porque ,25 antiguamente es gran 26 verdad que solían dezir por rreffrán general, que vn ynglés para diez ffrançeses y vn español para diez moros, y vn vngaro para diez turcos; pero esto todo está ya 27 de otra manera, por las guerras continuas que los vnos con los otros an traído, que an / causado averse hecho 28 los vnos 29 tan buenos hombres como los ntros, y no sé si 30 diga 31, en algunas naciones 32 de las que he nombrado, que se an hecho 33 mejores hombres de guerra que sus contrarios. ¡O gran mal, y no entendido de los prinçipes (que el paso en que boi me haze haze, esta exclamaçión)  34, el hazer guerra ningún potentado o monarca a ottra gente fflaca y poco diestra en la miliçia, donde de neçescidad an de tnmar lns fflacos el ardor y destreza de los valientes por la continuaçión de la guerra, y los animosos y diestros por causa de pelear con los no tales, an de yr perdiendo de su bigor y ánimo, emprestándolo a sus contrarios de neçesidad por la que ellos padesçen para, por fuerça, rresçebir aquel empréstido, y amostrarse en lo que veen amostrados a sus enemigos! 35 No sin / causa lo digo, porque dende el tiempo de nuestros agüelos ffasta agora emos visto y sabemos, algunas nasçiones de las con quien tratamos de las [de] Europa, averse hecho hombres de guerra porque sus enemigos lo an querido con avérsela hecho a ellos. Lo qual, si quando se començó a beligerar, lo huvieran acauado de vn golpe, avnque dura,a este golpe algunos años, estuuiera acauado la guerra y la prouinçia sujeta para podelles después dar leyes. Pero 36 lIeuar este negoçio por pazes y guerras, por guerras 37 y por entretenimientos, por entretenimientos 38 y pendençias, y después por sosicgos, a causado lo que he dicho. Y conforme a esto vn español (porque comiençe de mi naçión) tiene harto qué hazer con vn moro, y vn vngaro a quedado ya por nuestros pecados ynfferior de vn turco, y vn françés (porque / boluamos de 39 a donde partimos) tiene en muy poco ya al de Ynglaterra, porque los françeses anse hecho más diestros con las continuas guerras, y los yngleses paresçiéndoles que les bastaua aquella superioridad de destreza y ánimo, anse oluidado de lo de más, y an hecho a sus enemigos superiores d'ellos; alliende de que 40 el deshuso de la guerra 1es ha hecho 41 no aprender los géneros nueuos de armas (hablo en general) y las ottras artes, astuçias y destrezas que ay agora en la miliçia, con que queda hecho escarnio justamente de todo lo antiguo çerca de 42 la gnerra. Y así los yngleses anse 43  quedado con sus arcos y ffIechas y con sus rronças, paresçiéndoles que aquello y su antigüedad les basta, avnque también husan de los arcabuzes, pero de tal manera lo vno y lo otro, que si se viesen en esquadrón en canpaña, se rrey- / rían los que fuesen a encontrar con ellos.

Pero bolvamos a nuestro yntento y a nuestro Carlos 44, que entra haziendo maravillas por Ffrançia, en la qual 45 jornada llevaua 46 diez y seis mill alemanes, veinte mili borgoñones de todos sus Estados Baxos y çinco mill españoles, y no siete como dize el Jouio, porque solos dos mil avía de los que vinieron con el 47 Emperador quando 48 de Dura, y tres mili que vinieron entonçes poco abía 49 con su coronel Basca de Acuña. Y demás d'esto lleuava en su exérçito ocho mill cauallos, de manera que, a mi paresçer (que otros lo juzgarán mejor)50, consistía el cuerpo del campo del Emperador de 51 çinquenta mili hombres, poco más o menos, y con este exérçito tomó los dos lugares que el Jouio dize, sin lleuar ytalyano ninguno, como el mesmo quenta, pero no por la causa que él rreffiere, que es que 52 / les pagaron mal en la guerra pasada, aviéndoles pagado tan bien que no se les quedó deviendo vn solo rreal. Y también dize que no binieron a esta guerra los de aquella naçión a seruir al Emperador, porque 53 Camilo Colona, su capitán, les auía hecho muchas ynjurias y villanías 54. Y todo es disparate notorio, porque aquello ni las crueldades de vn capitán, ni de dos, ni de tres, no avía d'estoruarles a níngún género de soldados (quánto más a los buenos) el venir a la guerra, espeçialmente que es falso lo que del capitán Camillo 55 dize. Y este obispo 56 no entiende 57 el misterio de no auer abido ytalianos entonçes en el campo del Enperador, que hera la disimulaçión que 58 pretendió todo aquel ynbierno el Carlos 59 para poder entrar en 60 el berano en Ffrançia, tomando más desaperçeuidos a sus enemigos, lo qual no se pudiera hazer si cabra gente / de Ytalia, y pasando los Alpes se biniera allegando hazia los estados de Fllandes y de Luzemburgue, y los que avían quedado de la guerra pasada, la avían dexado poco a poco e ydose a Ynglaterra. Ni entiende tampoco 61 la causa de dexar pocos meses antes el Emperador a Fflandes y quererse hallar en persona en las Cortes de Spira, estando tan metido en la guerra. Pero todo esto se quede en buen ora, hasta que yo dé la buelta con mis Anales en la mano, sino que la ffIaqueza de la vida y mi hedad de sesenta años, que me ayuda a este temor, me haze sospechar que no he de ver cossa de mí tan deseada. Lo qual me lo acreçienta pues 62 ha diez y siete años, *avnque no continuados*, que los començé y boi agora en el año de veinte y ocho solamente.

Y 63 tornando a 64 nuestro Paulo Jouio, digo que no 65 tubo rrazón en lo que dize, que entró el Emperador por Ffrançia muy temprano y muy en la primabera, / pues 66 que a seis de junio se rrimdió Luzenburg y a diez del mesmo partió él 67 de España para entrar por Françia, y vino a Mez de Lorena a diez y ocho del mesmo, y a quinze se tomó Camerçi, y a dos de jullio partió el Carlos de Metz, y Lini se rrindió a treinta de jullio, tras lo qual 68 se ffue a poner çerco sobre San Disier, que hera la plaza más ffuerte de todas, avnque las otras lo avían sido harto, y el qual pueblo 69 se entregó a diez y siete de agosto. De manera que ya auía panes hartos cogidos, y no todos por coger, como el Jouio dize, avnque en todo esto ha poco; pero ba mucho en ottras algunas cossas que quenta çerca de la toma d'estos lugares y de otros suçesos d'esta jornada de Françia. Pero yo ya no puedo yr más adelante, que la alegría de verme ya entrar por cl pllerto me haze no acordarme de cossa ninguna. Mas no se me a de pasar entre rrenglones, con todo mi contento, lo que 70 / este obispo 71 dize en la toma de San Disir: que fue grande cossa para que se rrindiese vnas cartas falsas que contrahizo Granvela con el sello de musiur de Guisa, que quitó de vna carta vieja suia y la embió con vn aguador dísímuladamente al pueblo, en que el Guísa, en nombre de los otros, le deçía a Sansarreno, capitán de San Disir, que se rrindiese, que el rrey no le podía socorrer. Y rríome de cómo el pobre hombre halla estas ynvençiones para ponellas por historia, avnque en ésta estuuo más torpe que en otra ninguna, porque se avía de acordar que halló otro sello de otra carta vieja para contrahazer otra carta (como si en las Cartas también no fuesen menester ffirmas) para que se diese otro pueblo a los imperiales, de lo qual hizo minçión en otro capítulo de los pasados, sin acordarse d'ello, para ponello aquí otra vez 72. De manera que cada vez / que los çesarianos 73 tomaren vn pueblo es menester que se halle el Jouio vna carta vieja y vn sello en su mano.

La nuéstra está ya cansada, bengamos al fin d'estos negoçios, y dígo que 74 yendo Carlos 75 a encontrarse con París, se trató de medios de paz, pero no por la orden y manera 76 que el Jouio lo quenta, porque es menester tener grande advertençia con este hombre, para que no engañe su Ystoria y quente 77 lo contrario de lo que pasa. Y así dize que a Vertouila, françés, que fue pleso en Líni, quando fue suelto le dixieron el marqués Jacobo de Médicis 78 y Françísco de la Somalla, millanés, que el Emperador andaua ya enfadado de aquella guerra y que si el rrey le pidiese paz, se la daría con honestas condiçiones y por eso 79 que se tratasen con los françeses d'ello, y que éste fue el comienzo de la tratanza de 80 paz en tiempo de tanta guerra 81 y que se concluió la paz 82 más fáçilmente / porque la rreina de Françia embió a frai Grabiel de Guzmán, estudiante en París, con cartas a su hermano suplicándole por la paz para su marido. Y pasa todo al contrario: que primero vino el ffrai Graviel que acontesçíese lo de Vertobilla y a éste no sé yo si le dixieron el Médiçis y el Somalla las palabras que él dize, pero sauemos 83 que ningún rrumor hubo de paz hasta que el ffraile vino y se boluió sin rrespuesta, y tornó segunda vez al campo y habló con ffrai Pedro de Soto, comfesor del Emperador, ffraile de su mesma orden, y después vino vn secretario del rrei de Ffrançia con otrn rrecaudn, que no me acuerdo si se llamaua Rroberto o Bayart. Y después començaron los tratos, biéndose Gonçaga y Diáquez y Granvela con Anibao y con otrns comisarios françeses, espantándose todos viendn tan ençcndida la guerra de aquellos coloquios, no atinando avn a la paz (aunque algunos a 84 / tinaban), hasta que ya en otras juntas bieron y entendieron de qué hera la materia de que tratauan. Pero el doctor YlIescas, en su Hisroria Pontifical, ba por otro camino y atribuye todo este benefiçio dc la paz a sólo la buena maña y eficaçes persuasiones de aquell rreligioso frai Grauiel, del qual dize que hera a la sazón confesor dela rreina doña Leonor de Françia, y que hera gran matemático, y le compone de otras partes harto prinçipales, y entre ellas vna mejor que todas, que hera cauallero hijodalgo, y dize en esto la verdad, porque lo hera tal, natural de Valdemorn, çerca de Madrid, de unos hijosdalgo que allí en aquella comarca ay de este apellido. Y hera, juntamente con esto, rrazonable theólngo, pero matemático no era ni entendía ninguna parte de las que tocan aquella sçiençia. De tal ma nera que ni vna theórica de planetas entendía ni ningunos otros prinçipios matemáticos 85, y deviólo según esto escreuirlo 86 el doctíssimo / doctor 87 por rrelaçión de otros. Y lo qu'él entendía, y esto no por thcórica, sino por plática, y por çiertas rreçeptas que para ello tenía, sin saber las causas naturales * de aquella cosa, hera * un poco de alquimia, y çierto 88 hizo plata, e yo la vide 89 hecha de su mano, a cuio prnpósito, tratando d'esta materia, hize mençión d'este rreligioso en el libro que intitulé Los rratos de Suesca, y con rrazón, por ser tan señalada persona. Ni 90 tanpoco hera comfesor de la rreigna, como la mesma Pontifical dize, ni en toda su vida la avía confesado, sino acaso la rreina 91, offresçiéndosele 92 aquella neçesidad, embió a buscar vn fraile español para llevar 93 aquellas cartas y aquel rrecaudo, por paresçerle que el hábito de rreligioso y la nasçión hera a propósito para la demanda y suplicaçión que lIevava; y no aviendo huído de París al prinçipio de la guerra (como los demás españoles legos), ffuelleuado ante la rreina, y lIeuó su embaxada y boluió, y anduvo en ello hasta 94 / concluillo y hasta que entraron otros en el negoçio. Y en lo demás que se le lIeuantó en la siguiente guerra del dar avisos secretos al Emperador, por donde le fue quitado 95 el abadía que se le auía dado en Françia, ffue lIeuantamiento, y la Ponti/icaltiene rrazón en lo que dize, y yo creo en esto lo mesmo qu'él dijo que cree 96.

Y en fin, la paz se concluió y se firmó a diez y siete del mes de setienbre de aquel año de quarenta y quatrn, y el Emperador desde Aspernai, que el trasladador acordó de llamar Asperneto, hechas las pazes con su enemigo, y tomada la capitulaçión que se beerá en las corónicas çesarianas, y los rrehenes que se le dieron para la seguridad de la mesma 97 paz, se boluió a Flandes por el ottro camino de San Quíntín y Cambray. Y en este artículo pone el obispo de Nochera algunas causas que mouieron al Carlos 98, estando tan pujante en Françia, dar paz sus enemigos. Y 99 ninguna de las causas que da, la da en el clauo y / oxalá la diera en la herradura 100. Quatro o çinco son las verdaderas, y 101 no pienso rreferillas en este lugar, sino guardallas para el mío. Pero así rreboçadamente 102 quiero que se sepa, de pasada, que el Emperador lleuaua en aquella jornada la más rruin abanguardia, llamo abanguardia al terçio de los españoles (que siempre suelen servir d'esto) con 103 que jamás auíapeleado 104; porque quitados algunos soldados de los qu estauan en Flandes desde el año pasado, y 105 d'éstos auían muerto hartos en San Disier, todo el demás 106 terçio que truxo Basco de Acuña, hablo en general y no en particular, hera la más desastrada gente y más ynvtil que de aquesta naçión se avía visto hartos años avía, y esto hera 107 en muy grande grado.

Pero no hera esta sola la causa que bastara (aunque bastaua mucho) para dexar de verse en París el Carlos 108, sino otras que llegan al número que he dicho, tan bastantes quanto se berán en las partes que tengo alegadas, si Dios ffuere seruido que salgan / a luz- Con esto y con que antes d'ello trata 109 de cómo en este medio tiempo el ynglés ganó a Bolonia (porque no quiso entrar en la paz con el Emperador), hemos allegado110 hasta el prinçipio del postrer capítulo de las Hisrorias del Jouio. Con el qual ¡quién pensara que en este final paso auía yo de tener paz, aviendo tanto barajado con él! Porque çierto yn le quedo grandemente devdor viendo su buen conoçimiento, y lo tengo por grandemente avisado, pues que escriuiendo en el dicho capítulo vltimo la guerra que hizo el feliçíssimo Carlos 111 el año de quarenta y seis y quarenta y siete a los herejes de Alemania, que fue hazella a casi toda aquella prouinçia, y así a casi toda ella bençió y sujetó (lo que los rromanos lo desearon harto), la escriue por sumario y no historialmente, porque aviéndola escripto y debuxado el que la escriuió en su comentario, que es el muy yllustre don Luis de Auilla y de Çúñiga, comendador mayor de Alcántara, de la manera que la eseriuió, que fue de arte que çerró la puerta a que nadie la / pudiese escreuir sino trasladar su escriptura, lo açertó muy bien el obispo de Nochera en no hazer más de rrecapitulalla.

Al qual Paulo Jouio pido perdón humillíssimamente, pues bee que el boluer por mi naçión me hizo tomar el coraje que he tomado para atreverme a querer yo pendençias con quien podía yo tomar, con gran hoorra mía, nombre de su desçípulo. Y çiertamente esto se me deue: que he dexado muchos más passos y más doblados en número de los que he acotado. Mas esto no lo hize (que así lo confieso) por rreguardo del Jouio, sino porque mi priesa hera tanta, porque en estos navíos ffuese este libro (si acaso se pudiere yntitular d'este apellido), que no pude dexar de correr sin rrepararme en muchas cossas, ottras que casi heran sin número 112.

Fin

El Adelantado,

Don Gonçalo Jimenes de Quesada.

[Hay tres rúbricas].

1
Add.: con los apuntamientos necessarios sobre la Historia del Jovio. Volver a (1 )
2
Del.: Fáltanosagora.. . Volver a (2 )
3
Add.: guerra. Volver a (3 )
4
Mut.: camin6 tras esto a: pasando adelante... [ilegible]. Volver a (4 )
5
Del.: la buelta. Volver a (5 )
6
Mut.: su enemigo: Francisco. Volver a (6 )
7
Mut.: En todo lo qual: escribiendo el Jouio esta guerra dice que. Volver a (7 )
8
Mut.: hecha. Volver a (8 )
9
Mut.: dize que d'esto: y quc d'esta entrada. Volver a (9 )
10
Mut.: no tenemos. . .: no ay para qué repetillo, solamente se añade. Volver a (10 )
11
Mut.: venía muy: viniera más. Volver a (11 )
12
Del.: mesmos. Volver a (12 )
13
Del.: boluiéndose a Constantinopla. Volver a (13 )
14
Mut.: se boluía . . .: robó al Padre Santo. Volver a (14 )
15
Del.: dc las. Volver a ( 15)
16
Mut.: las. Volver a (16 )
17
Del.: Pero el enojo del Papa. . . Volver a (17 )
18
Mut.: el mesmo obispo: Jovio. Volver a (18 )
19
Mut.: desde. Volver a (19 )
20
Mut.: quando las: las famosas. Volver a (20 )
21
Del.: nombradas de. Volver a (21 )
22
Del.: rrespondiendo. Volver a (22 )
23
Del.: que sea. Volver a (23 )
24
Del.: sin entender lo moderno. Volver a (24 )
25
Del.; Porque. Volver a (25 )
26
Del.: gran. Volver a (26 )
27
Transp.: todo ya está. Volver a (27 )
28
Mut.: averse hecho: que infundiéndose en los vencidos la disciplina de los vencedores. Volver a (28 )
29
Add.: sean. Volver a (29 )
30
Del.: y no sé si. Volver a (30 )
31
Add.: quc. Volver a (31 )
32
Del.: naçiones. Volver a (32 )
33
Del.: que se an hecho. Volver a (33 )
34
Del.: (que el paso en que boi me haze hazer esta exclamaçión). Volver a (34 )
35
Del.: emprestándolo a sus contrarios... Volver a ( 35)
36
Mut.: lo gran mal y no entendido... (fol. anterior) : Lo que se deviera hazer, aunque el consejo viene tardc, mas servirá para otros tiempos, era que quando se començó a pelear con nación enemiga y flaca la deshizieran y acabaran de vn golpe sin le dexar rrayz ninguna, aunque la guerra durara muchos años. Esta es la forma de acabar la guerra, y de sugetar las provincias enemigas para darles leyes, cuando están desarmadas y domadas.Volver a (36 )
37
Del.: por guerras. Volver a (37 )
38
Del.: por entretenimientos. Volver a (38 )
39
Del.: de. Volver a (39 )
40
Mut.: y an hecho. . .: 1úntase a esto quc. Volver a ( 40)
41
Mut.: causado. Volver a (41 )
42
Mut.: çerca de: cuanto a. Volver a (42 )
43
Mut.: se an. Volver a (43 )
44
Mut.: Emperador. Volver a (44 )
45
Mut.: haziendo maravillas por Ffrançia en la qua!: lleno de valor y en esta. Volver a (45 )
46
Add.: el Emperador. Volver a (46 )
47
Mut.: vinieron con el: sirvieron al. Volver a (47 )
48
Mut.: quando lo: en la jornada. Volver a (48 )
49
Del.: poco bía. Volver a ( 49)
50
Del.: (que otros lo juzgarán mejor). Volver a (50 )
51
Mut.: en. Volver a (51 )
52
Mut.: sin Ileuar . . .: y la causa de no llevar, como no llevó, el Emperador italianos cn esta jornada... [ilegible].Volver a (52 )
53
Mut.: aviéndolcs pagado. . .: ni por la otra que apunta. Volver a (53 )
54
[Nota marginal del corrector, ilegible en su mayor parte]. Volver a (54 )
55
huvo, y la verdadera causa. Volver a (55 )
56
Del.: y este obispo. Volver a (56 )
57
Add.: Paulo llvio. Volver a (57 )
58
Mut.: Porque ésta. Volver a (58 )
59
Mut.: Emperador. Volver a (59 )
60
Del.: en. Volver a (60 )
61
Mut.: Ni entiende tampoco: tampoco entiende. Volver a (61 )
62
Mut.: Lo qual me lo acreçienta pues: Acreciéntascme este miedo con ver que. Volver a (62 )
63
Mut.: Pues. Volver a ( 63)
64
Mut.: tornando a: tampoco. Volver a (64 )
65
Del.: digo que no. Volver a (65 )
66
Mut.: por. Volver a (66 )
67
Del.:él. Volver a (67 )
68
Mut.: tras lo qual: y luégo. Volver a (68 )
69
Mut.: y el qual pueblo: y ésta. Volver a (69 )
70
Del.: De manera que ya. . . Volver a (70 )
71
Mut.: este obispo: El mayor ierro del lovio es decir cómo. Volver a ( 71)
72
Mut.: y rríome de cómo. . .: Esto es todorisa y cosa que no pudo ser, porque aunque se hallava el sello, avía de faltar la firma que era en lo que consistía el principal crédito de la carta, y como si fuese imposible ganar los españoles vna fuerza sin esta industria, auía dicho en otro capítulo que con la misma que se ganó otra.Volver a ( 72)
73
Mut.: imperiales. Volver a (73 )
74
Del.: La nuéstra está ya cansada. . . Volver a (74 )
75
Mut.: el Emperador. Volver a (75 )
76
Del.: y manera. Volver a (76 )
77
Mut.: y quente: contando. Volver a (77 )
78
Mut.: Jacobo de Médizis: de Mariñán. Volver a (78 )
79
Del.:y por eso. Volver a (79 )
80
Mut.: comienzo de la tratanza de: principio de proponerse la. Volver a (80 )
81
Del.: en tiempo de tanta guerra. Volver a (81 )
82
Del.: la paz. Volver a (82 )
83
es hacer principio de las paces en el ánimo del Emperador, y que quando llegó la diligencia de la Reyna por medio del relegado ya estaba el Emperador movido a dejar la guerra, cosa cierto que por sí misma, sin otro testimonio, fuera increíble, pues el estado en que el Emperador tenía al rey no sólo le desobligaba a tratar de paz, pero aun ofrecida por el rey la rehusava si pudiera resistir la clemencia y. . . [ilegible] y así lo que sabemos y realmente pasa es. Volver a (83 )
84
Mut.: espantándose todos. . .: con los quales valió mucho para el buen suceso la entrada y diligencia del dicho frai Gabriel de quien la Reyna hizo elección para asentar las pazes, porque como español y religioso pareció el sujeto más a propósito para ganar la gracia del Emperador.Volver a (84 )
85
Del.: De tal manera que ni vna theórica. . .Volver a (85 )
86
Mut.: escribir. Volver a (86 )
87
Mut.: doctíssimo doctor: dicho autor. Volver a (87 )
88
Add.: dezían que. Volver a (88 )
89
Mut.: la vide: vi la que afirmavan ser. Volver a (89 )
90
Del.: Ni. Volver a (90 )
91
Mut.: sino acaso la reina: mas. Volver a (91 )
92
Add.: a la reina. Volver a (92 )
93
Mut.: para llevar: que llevase. Volver a (93 )
94
[ Además de las correcciones indicadas, todo el folio está tachado por el corrector]. Volver a (94 )
95
Mut.: quitada. Volver a (95 )
96
Del.: y yo creo en esto... Volver a (96 )
97
Del.: mesma. Volver a (97 )
98
Mut.: Emperador. Volver a (98 )
99
Add.: con. Volver a (99 )
100
Mut.: que da, la da en el clauo. . .: acierta en la herradura, cuánto más en e] clavo. Volver a (100 )
101
Mut.: mas. Volver a (101 )
102
Del.: Pero así rreboçadamente. Volver a (102 )
103
Del.: con. Volver a (103 )
104
Mut.: peleado: llevado para ninguna de sus jornadas. Volver a (104 )
105
Add.: aun. Volver a (105 )
106
Mut.: el demás: lo demás de aquel. Volver a (106 )
107
Del.: hera. Volver a (107 )
108
Mut.: Emperador. Volver a (108 )
109
Mut.: que antes d'ello ~rata: tratar antes. Volver a (109 )
110
Mut.: llegado. Volver a (110 )
111
Mut.: Emperador. Volver a (111 )
112
Mut.: Al qual Paulo Jouio pido perdón humillíssimamente. . .: Este trabajo he tomado por defender mi nación como soy obligado conforme a naturaleza, ya las leyes de cavallería, principalmente diziendo siempre verdad. Todo esto me relieva de culpa si no he guardado la templança y mesura que se deve a las letras y dignidad del obispo Paulo Jovio, en quien veo bien que avía mui buenas partes, si hiziera diligencia en averiguar la verdad de los negocios. Si los lugares que en la Historia del Jovio tengo reprehendidos, y reformados parecieren muchos, [yo] certifico que he dexado más de otros tantos que pudiera reprehender, y esto no por contemplación del Jovio, sino porfaltarme tiempo, estando los navíos a pique con los quales avía de embiar este libro a España.Volver a (112 )
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