Capítulo  Sesto

De cómo se tomó por los españoles la çiudad de Géooba, y de cómo el Papa Adriaoo bino a Rroma, y de cómo la çiudad de Parma, después de abella perdido, no la pudieron ganar los françeses, y de / la nonbrada batalla de la Bicota que vençieron los ymperiales, y de la toma de Rrodas por el turco, y de la prisión del ca,denal de Bultetra en Rroma, y de la creaçión del Papa Clemente sétimo, y de los desgustos que mostró luégo, en siendo elegido, a 1as cosas del Emperador  1.

El 2 libro beinte y vno de aquella mesma parte primera se sigue luégo, donde 3 en el capítulo primero y Ynico, dize nuestro autor 4 que los françeses, vista la muerte del Papa León, pensaron, antes de la eleçión del nuevo pontífiçe, poder rrecobrar durant'el conclave 5 a Parma, y que la fueron a conbatir, y no pudieron tomalla. Dize asímesmo qu'el año siguiente (y avnqu'él no lo dize se entiende por el de beinte y dos), visto por los ynperiales, después de hauer ganado a todo el estado de Milán, cómo Génoba estaba por Françia, a causa d'estar gobernada por los Fregosos, de pocos años antes 6 sus afiçionados, que fueron sobr'ella y la tomaron (y avnqu'él no lo quenta fue esta toma a treynta de mayo de aquel año de beinte y dos). Tanbién dize cómo el Papa Adriano, nuevamente elegido, estaua en España, y que a grandes suplicaçiones del pueblo rromano y persuasión de los cardenales, vino a Rroma, y que en este tiempo Solimán, señor de los turcos, convatía a Rrodas, y qu'el nuevo Sumo Pontífiçe Adriano quiso enbiar en socorro de aquella horden a la ynfantería que abía traydo d'España, y que por persuasión de algunos banderizos la enbió a Lonbardía para rreforçar con ella las fuerças del Emperador, y que as¡ fue forçado a 7 Felipo ViIladamo, maestre de la cavallería de Rrodas, después de hauer sido convatida brabísimamente, a rrendilla 8 con çiertas condiçiones, y qu'esta herida rreçibió la christiandad por causa de la locura, que así la llama, de los rreyes que peleaban vnos con otros, sin poder por esta rrazón socorrer a Rrodas  9. Y trata tanbién en el mesmo capítulo de la pestilençia que vho en Rrnma, y de cómo el Papa prendió al cardenal / Françisco Soderino porque hera enemigo del Emperador, lo qua! avía mostrado en ymbiar 10 gente a la Toscana contra el cardenal Jullio de Médizis, y a Rrençio Cherri, capitán famoso con ella, la qual empresa dize que no tuho buen efeto, y que pocos meses después d'estar preso el Soderino, el Papa Adriano murió 11, y que después de hauer durado 12 el conclave muchos días, fue elegido el cardenal Jullio de Médizis, el qual se llamó en su pontificado Clemente sérimo, y que luégo, en tomando aquella suma diguidad a su cargu, mostró estar de por medio entre el Emperador y rrey de Françia, para mostrar que hera padre común de todos y que no fauoreçía a ninguna de las partes.

Todas las quales cosas 13 o a lo menos algunas d'ellas, tienen neçesidad de correpçión 14.Y quanto a lo primero, sin acordarse el autor 15  que en el capítulo próximo 16 pasado avía dicho que los ynperiales y hexérçito del Papa no avían podido tomar la çiudad de Parma, dize agora en el prinçipio d'este otro siguiente 17 que, muerto el Papa León, quisieron los françeses rrecobralla; porqu'está claro 18 que no avía para qué rrecobrar lo que no avían perdido. Y sí 19 , perdieron, pero no lo pone el Jobio, y así deja la contradiçióu que e dicho. Pasa pues así 20, que quando se rretiró el exérçito ynperial de Parma dexaron los françeses eu ella a Federico Gonzaga, prínçipe de Boçulo, ytaliano, que la guardase, y como después se tomó Milán por los españoles, diose el aviso a Rroma d'ello 21 y el Papa desde allí a pocos días murió, y 22 antes de saberse la nueva de la muerte del Sumo Pontífiçe' musiur de Lutreque, general de Françia, enbió a llamar al Federico que biniese a rresedir 23 de guarniçión en Cremona, la qual nuevamente avía benido a sus manos después de çierta rrebelión de los cremoneses. Y salido el prínçipe Federico a cunplir este mandato (dexando en Parma primero el mejor rrecaudo que pudo), bino la nueva de la muerte de León déçimo, la qual 24 sabida por Lutreque, tomó a enbialle a mandar que se estubiese quedo sin salir de Parma, como plaça ynportante y frontera de los enemigos. Pero como ya las cartas le tomaron fuera d'ella, / quando quiso holber halló que Rroberto Sanseberino, casado con vna parienta del Papa pasado, sabiendo su muerte y haziendo çierta gente de priesa, medio público y medio trayçionadamente, se avía entrado en la çiudad- Y así el Boçulo no pudo entrar en ella y prosiguió su camino y fuese 25 a Cremona y d'esta manera perdieron a Parma los françeses- La qual pérdida abía de contar el Jobio neçesariamente, aviendo dicho que no la pudieron ganar los ymperíales y diziendo agora que la querían rrecobrar los françeses. Y este Rroberto de Sanseberino qu'emos dicho, y la gente que metióde guarniçión consigo, fue e1 que defendió a Parma quando agora en este capítulo los françeses la tentaron de rrecobrar, y no, como dize nuestro autor 26, el comisario Guichardino, amigo que sé yo 27 que fue grande 28 del Jobio. El qual trata 29 luégo tras esto, de 30 la tomada y saco de Génoba, sin hazer minçión 31 de vna de las prinçipales cosas que en aquella guerra pasaron primero, que fue la vatalla nominatisima de la Bicoca, que se dio de exérçito a exérçito, a veinte y siete de abril del año de beinte y dos. Y sí la pone, pero 32 escribela en los capítulos antes, poniendo después de la batalla cosas que pasaron en el año de veyute y vno, abiendo sido dada quando e dicho. La qual los françeses perdieron, como se sabe, y élla pone y escribe no çierto mal, sino muy açertadamente 33, qu'esto no se lo negaré ninguna vez que tubiere rrazón, en aquel su libro de Pescara. Y en quanto a la tomada 34 de Génoba, çierto él dize / cosas en ello que no pasaron, lo qual quenta en la mesma vida del de Pescara, donde dize, entre otras gentilezas, que mientras 35 se daua la batería al pueblo, se rretiró y estuvo escondido el capitán Juan de Hurbina, maestre de campo de los españoles. Lo qua! no pasa así, porque no se desbió el capitán qu'él dize durante aquella contienda del lado del marqués, o tan çerca d'él, que no avía quatro houbres en medio; y si se desbiaba a prober algo, holbía luégo con presteza al puesto, y juntos anbos, marqués y Vrbina, entraron en la çiudad, vn poco más delautero el marqués, quanto siete o ocho cuerpos de honbre

Mas para qué gasto yo palabras en defensa d'este eçelente capitán, pues son harto más escusadas que las ofensas que d'él en este paso trata el Jobio, avnque a mí me cupo por suerte lo vno y a él por maldad 36 otro Y está muy savido y notorio 37 el valor, el ánimo, la destreza de aquel señalado barón, que por solas estas cosas mereçió alcanzar el grado que alcançó en la guerra- Y es lo bueno que, por no dexar a sus ytalianos de la mano, dize 38 que por aquella parte entraron en Génoba losde aquella naçión, y los españoles todos juntos, cosa que no pasó, ni avía honbre de aquella probinçia ytaliana 39 en aquel quartel, sino más avajo buen pedaço  40, Pero después d'entrados en Génoba, sólo / a los españoles dexa para las fuerças y malos hechos del saco, que los ytalianos, como sanctos y justos, y vna 41 naçión tan piadosa (y tan piadosa 42 en estas cosas de la guerra quanto todo el mundo sabe), no devieron de haçer cosa ninguna. Y así quenta en particular que çiertos españoles quisieronforçar a çierta 43 señora ginobesa, y qu'el marqués corrió a los gritos y a el escándalo, y que los hizo pedazos 44 Cosa es que yo no 45 bi ni supe; y deviera de sabello 46 tan bien como el ovispo 47- Pero avnque 48 oviera aconteçido, no m'espanto 49, porque no puede en vn exérçito ni en vna congregaçión de gente en cantidad 50, dexar de hauer rruynes y buenos, y de otras muchas mezclas, saluo entre ytalianos, qu'éstos, según el pareçer del Jobio, en ninguna manera puede haver ninguno de ellos de desastradas 51 costunbres; y si hubiera muchos Jobios que lo dixeran, no perdieran nada los ytalianos en ello.

Pero béase de 52 vn escritor graue a qué propósito pone vn egenplo tan ynfimo y tan vmilde 53, que en vn saco de vna çiudad tan grande quisiesen dos soldados acometer a vna muger para sus suzios pensamientos, porque si no aconteçió más de aquel / caso, no avía para qué ponello, qu'era avajar la ystoria de su estimaçióu. Y si aconteçieron muchos casos de aquellos, con deçir que en el saco avían aconteçido muchas fuerças de mugeres y muchos rrobos bastaua, me paresçe a mí. Pero no parando sólo en esto, tanvién es menester que maten los españoles 54 tres o quatro biejos gínoueses, que d'esta hedad dize que heran, después de andar en hexecuçióu del saco por el pueblo. Y tauvién hirieron a su quenta  55 a vn obispo de vn arcabuzazo en vn muslo, que fue al ovispo de Nebio (que avnqu'él no lo dize es en Córçega aquel ovispado y él natural de Génoba, llamado Agustín Justiniano); el qual ovispo no trata 56 tal cosa en los Anales qu'el mesmo ovispo 57 rrecopiló de la Señoría de Génoba, donde quenta él mesmo 58 esta toma y saco muy a la larga. Antes dize (dejemos lo suyo de su herida de que no trata, y tratara si aconteçiera)  59, que de quatrovezes que se a tomado aquella çiudad por enemigos, ésta fue donde menos daño se hizo, y donde menos peligro corrieron todas las cosas / públicas y particulares y doude (que así lo dize espresamente) fue guardada la honrra de las mugeres enteramente. Pero qué no dirá el ovispo de Nochera 60, quando atribuye tanbién a los españoles en aquel negoçio; porque tras los males que quenta d'ellos quenta estotra cosa, y de astuçia no tomó a deçir este nonbre: españoles, porque como le avían hecho los tudescos, quiere a pesar del mesmo acaheçimiento que se atribuya (según su escritura) a los d'España. Dígolo, porque da a entender que los españoles 61 fueron a rrobar la yglesia de San Lorenço, y a tomar aquella joya tan estimada que los gínoueses tienen, de aquella piedra preçiosa 62 qu'está a manera de plato, o casi escudilla, y dizen algunos 63 qu'es en el que çenó Nuestro Rredemtor su vltima çena sacratísima, conbertida después por Su Magestad Divina en esmeralda (cosa a mi pareçer bien apócripha) 64. Y es cosa savida y notoria, y no negada por las mesmas partes, que 65 los que qllisieron hazer aquello, avnque después no vho hefeto porque la rrescataron 66 la presa antes de tomalla y les dieron milI es cudos, fueron vna banda de tudescos, y su coronel Jorge de Frondesperge con ellos.

Pero 67 pasemos de Génoba a lo que más dize de las persuasiones y rruegos que se hiçieron al Papa Adriano para que viniese a Rroma, cosa que tal no pasó, porque no vbo allegado la carta del colegio de los cardenales con la eleçión, la qua! nueva le tomó en Vitoria, cabeça de Alaba, / quando luégo se començó aparejar para su jornada porqu'él fue elegido a ocho de henero, y a diez de hebrero tuvo la nueba çierta d'ello y luégo mandó adereçar armada en qué pasar, y sin enbargo de las calores del berano 68 luégo entró en camino la buelta de Catalunia, y se enbarcó, y allegó por agusto a Génoba con diez y ocho galeras, entre las quales yvan las suyas propias rromanas, y llevó 69 tanbién vna carraca y çinco nauíos gruesos. Lo qual quento a propósito de lo que más dize, que a persuasión de çiertas personas banderizas, no quiso el mesmo 70 Pontífiçe enbiar la ynfantería que trujo d'España al socorro de Rrodas por enbialla a Lonbardía a rreforçar las fuerças del Emperador. Lo qual es falso, porqu'el 71 Adriano no llevaba ynfantería de propósito, porque 72 la mayor parte de la gente hera pasagera y que yva a sus abenturas, y no conduçida a sueldo ninguno, y el mesmo Papa 73 no quiso dar 74 sus galeras para la mesma 75 expediçión por no dexar la costa desanparada y en manos de los cosarios que por allí la molestavan harto entonçes, y avn agora, avnque 76 dio seys mill ducados en oro 77 para aquel socorro; y de los prínçipes que dize 78 que por su locura d'ello, 79 se perdió Rrodas, mi fee 80, yo no lo atribuyo sino sólo a la desdicha 81 de la christiandad y a pecados d'ella 82, porque avnque los dos rreyes no pelearan, como alguno d'ellos no fuera / en persona, o enbiara grueso exérçito para desçercalla, o grande número de galeras para desbaratar el armada de mar 83 turquesca, no bastara otro ningún rremedio. Y avn esto se bavía de hazer con suma diligençia, avnque harta gente de juizio común (que en esto , 84 no es sólo el Jobio el que lo 85 dize), piensan que las guerras de christianos hiçieron perder a Rrodas. Y sin envargo de las que trayan Carlos y Françisco ynbió 86 el Emperador en su socorro quatro navíos gruesos con pertrechos neçesarios y liçençia para que pudiesen sacar armas de su rreyno de Nápoles y muniçiones en la cantidad que fuese neçesaria. Y el rrey de Françia, no se lo neguemos 87, mandó con gente y vastimentos 88 armar seis uauíos medianos en el puerto de Marsella, y Enrrique de Yngalaterra con harta copia de moneda enbió tres vrcas gruesas

Berdad es que todos estos socorros llegaron tarde, o por mejor dezir no allegaron allá, porque los más delanteros no pasaron de Seçilia, y allí 89 supieron la desgraçia aconteçida. Porqu'el várbaro se dio mucha priesa a sitiar aquella fuerça, tomando casi desaperçevidos a los cavalleros de aquella sagrada 90 rreligión, siendo llegado allá / nuevamente por maestre (porque le tomó avsente su eleçión en poniente), Felipo Valerio de Lisladan, françés- Y ni más ni menos se dio la misma priesa 91 a conbatilla estando los que la avían de socorrer muy lejos; y en fin, son desgraçias que nuestros pecados mereçen, avnque 92 no niego que más desenvaraçados se ballaran 93 los prínçipes para qualquier socorro grueso y de ynportançia que quisieran haçer, o enbiar para desçercar aquel amparo de los christianos latinos con que teníamos çerrada la puerta a aquellos bárvaros, que no lo an sido en conquistarnos, o al menos en debilitamos de fuerças y hinchirnos de miedo. Y en 94 quanto a lo que dize qu'el cardenal Soderino hera enemigo del Enperador, y que lo prendió el Papa Adriano por ello, es grande ympropiedad llamar a ningún particular, avnque 95 puesto en aquella prinçipalísima diguidad, enemigo de vu prínçipe semejante. Quando 96 este nonbre enemistad o de caheren persoua alguna, es con otra su semejante 97, como es vn rrey con otro o otras personas que puedan litigar enemistad de muchas 98 maneras que se suele litigar 99. Y si lo dixo el Jobio por / que hera afiçionado a la parçialidad de Françia, no avía más causa para llamalle , 100 enemigo del Emperador por eso 101, que a otros muchos cardena les que tienen la mesma afiçión françesa, como otros, tanvién 102 muchos, la española. Y no hera persona el Emperador nuestro rrey d'España con quieu avía de tener particular enemistad el Soderino 103. Lo que pasa en este caso es qu'este Françisco Soderino, que más comúnmente llamavan el cardenal de Bulterra, hera grande enemigo del cardenal Jullio de Médizis, que después fue Papa Clemente, anvos fIorentines y por sus antiguos bandos de Florençia grandes contrarios el vno del otro, de tal manera que como al de Médizis le vbiese dado el capelo su primo hermano León déçimo, y no pudiese el de Bulterra rreclamar de aquello, y suçediese después la muerte del mesmo Papa León, estando todos en conclabe para elegir nuevo Pontífiçe (como de allí a poco eligieron al Adriano), el Soderino pidió en aquel ayuntamiento que hechasen fuera d'éI al Médizis, porqu'el capelo se le avía dado contra las sanctas ynstituçiones y 104 constituçiones / de la Yglesia, por fauor de su primo el Papa León, que proyben que aquella tan aventajada 105 dignidad eclesiástica no se dé a ningún bastardo, y que así no se le pudo dar al Jullio, atribuyéndole en esto que no era ligítimo. Y para deçir la verdad, sienpre huvo vu escrúpolo de aquel hecho, porque 106 pasa así, que quando Lorenço de Médizis, de cuya fama y loor las corónicas modernas están llenas, y su hermano menor Juliano de Médizis, hijos anvos de Pedro de Médizis y nietos del nonbrado Cosme, gobernavan a Florençia y tenían a cargo aquel estado, en vna conjuraçión que contra los dos hermanos se hizo, por otros çiudadanos llamados los Paçis, y los acometieron estando oyendo misa mayor en vna yglesia, quando el saçerdote estava alçando 107 la ostia. El Juliano, hermano menor, fue muerto a puñaladas, y éste dexó preñada a vna muger, amiga o euemiga 108 que tenía, que de allí a pocos meses parió a este Jullio de quien tratamos. Pero después, quando el primo le vho de dar el capelo, se hiço ynformaçión y él dio testigos que su padre se avía casado con aquella su madre antes de su muerte- Y de crer es que no fal- / taría gente que lo jurase; y así en el conclaue desecharon aquel pedimiento del de Bulterra, y le dexaron al de Médizis en su posesión, rreservando el derecho a su contrario de lo que quisiese pedir en quanto al negoçio prinçipal.

Y elegido entonçes el 109 Adriano, luégu que vino a Rroma, tuho gran quenta con el cardenal de Médizis, por saber que le hera al Emperador afiçionado 110, y que avía sido legado en su campo, y así le dio a cargo y le conservó en la administraçión de la rrepública fIorentina, lo qual fue de tanta açedia para el de Bulterra, que luégo començó a tratar con françeses. Y esto es lo que apunta el Jobio, sin oyr más de cantar el gallo y no saber dónde, para que hechasen de aquella administraçión de Florençia al cardenal Médizis; y asi enbiaron a Rrençio Cherri con alguna gente, que no hizo hefeto ningunoLa qual trama entendida por cartas, prendió el 111 Adriano a este cardenal Soderino, y hasta la muerte del mesmo Adriano estuvo en el castillo de Santángel preso. Y como el Adriano murióse 112 a catorze de setienbre del año de veynte y tres, el colegio de cardenales para elegir nuevo Pontífiçe le mandaron soltar de la prisión / y venir al conclaue, donde se rrenouaron las barajas d'entre el Soderino y Médizis su enemigo. Y fue la bentura del vno, que fue el 113 Jullio, que allí 114 entonçes saliese elegido por Sumo Pontífiçe, y los cardenales todos 115, biendo aquello, se echaron a los pies del uuevo eleto que, como hemos dicho, se llamó Clemente sétimo para que, pues Dios le avía subido en aquella alteça, perdonase al cardenal su enemigo, y él así lo hizo. Pero el otro, de puro enojo de abelle suçedido mal todo, y haber benido a parar el Sumo Pontificado en su antiguo y moderno enemigo, murió de allí a pocos días, y éste es el caso de los dos cardenales de Bulterra y de Médizis, en que nuestro ovispo mete tanvién al Emperador por euemigo del vno bien sin propósito 116. Y en lo que dize117 qu'este mesmo Clemente sétimo, luégo nuevamente que fue elegido, se mostró padre común d'entranvos prínçipes, Françisco y Carlos, digu que, así 118 como en otras cosas, el ovispo 119 se engaña manifiestamente en esto. Porque abiendo hecho el Emperador por el Clemente grande ynfinídad de 120 buenas obras, como fue avelle tenido sienpre muy particular afiçión, y hauer echo con Adriano / que le tuviese la mesma, y que le pusiese en grandes negoçios, como le puso y le tomó por sumo pribado suyo entre todos los cardenales, y haver el mesmo Emperador tomado, luégo que supo lo de Bulterra 121, el negoçio tan a pechos y tan a su cargo la familia de los Médizis, que enbió luégo a mandar a los que tenían sus vezes en aquella probinçia que, dexadas las cosas de Lonbardía (quando lo vno no se pudiese rremediar con lo otro), se enviase socorro a Jullio de Médizis a Florençia contra su enemigo, para conservalle en la administraçión de la Toscana; y aviéndole dado asímesmo y consignado diez mill ducados de pensión de rrenta sobre el arçovispado de Toledo; y vltimamente enbió tres nonbrados quando la muerte de Adriano, a su envajador don Luis de Córdoba, duque de Sesa, para que trauajase que vno d'ellos fuese el elegido *(de todas estas menudençias y particularidades podemos avisar al Jovio) *, el primero de la memoria fue el mesmo Papa Clemente, y que quando esto no pudiese ser, trabajase que lo fuese otro segundo, que era el cardenal Colona, y quando esto tanpoco no 122 pudiese, lo fuese el cardenal Frenessio 123, que después, andando los tiempos, fue Sumo Pontífiçe y se llamó Paulo / terçio; dígolo para que se bea quánta hera el amistad con el Clemente, que él fue puesto por cabeça entre todos los afiçíonados del Carlos, y con todas estas subidas buenas obras, en tomando la silla de San Pedro a su cargo, lo primero que hizo fue afiçionarse a Françia y ser enemigo encubierto y después, andando el tiempo, declarado, del Emperador- Y conforme a esto, avnque fue rrequerido, en siendo electo, que aprobase la liga hecha entre Adriano y el Emperador y veneçianos para la defensióu de Ytalía, en la qual tanbién se contenía que si el Pontífiçe muriese, el siguiente la aprobase, y aviendo sido el mesmo Clemeute, siendo cardenal, el que avía soliçitado y entendido en el efecto de la liga, no lo quiso hazer, antes de allí a poco tiempo rrebocó el exérçito de la Yglesia y lo mandó rreduzir a las tierras d'ella y que desanparase al del Emperador. Y éstos fueron los prinçipios del Papa Clemente en lo que toca a este propósito, y de allí adelante se fue más quitando la máxcara

hasta quedar del todo descubíerto françés, cou máxcara de ytaliano, y enemigo público del Carlos 124.

1
Add.: en que se notarán las faltas que en el cuento de todo esto ay en la historia del Jovio. Volver a ( 1)
2
Mur.: en el. Volver a (2 )
3
Del.: se sigue luégo donde. Volver a (3 )
4
Mut.: nuestro autor: el J.ovio. Volver a (4 )
5
Del.: durant'el conclave. Volver a (5 )
6
Del.: de pocos años antes. Volver a (6 )
7
Mut.: forçado a: necessario y forçoso que. Volver a (7 )
8
Mut.: a rrendilla: la rindiesse. Volver a (8 )
9
Del.: sin poder por. . . Volver a (9 )
10
Mur.: embiar. Volver a (10 )
11
Transf.: murió el Papa Adriano. Volver a (11 )
12
Mut.: después de haúer durado: durando. Volver a (12 )
13
Mut.: las quales: estas. Volver a (13 )
14
Mur.: ser corregidas. Volver a (14 )
15
Mur.: el autor: Jovio. Volver a (15 )
16
Del.: próximo. Volver a (16 )
17
Del.: otro siguiente. Volver a (17 )
18
Mur.: porqu'está claro: Claro está. Volver a (18 )
19
Mur.: y sí:la verdad es que la. Volver a (19 )
20
Mur.: pasa pues así: Lo que passó es. Volver a (20 )
21
Del.: d'ello. Volver a (21 )
22
Mur.: desde alli a pocos. . .: murió desde alli a pocos días, pero. Volver a (22 )
23
Mur.: residir. Volver a (23 )
24
Mur.: la qua!: y. Volver a (24 )
25
Dd.: y fuese. Volver a (25 )
26
Del.: como dize nuestro autor. Volver a (26 )
27
Del.: amigo que sé yo. Volver a (27 )
28
Add.: amigo. Volver a (28 )
29
Del.: el qua! trata. Volver a ( 29)
30
Mut.: escrive. Volver a (30 )
31
Add.: en su lugar y tiempo. Volver a (31 )
32
Del.: y sí la pone pero. Volver a (32 )
33
Del.: sino muy açertadamente. Volver a (33 )
34
Mur.: y en quanto . . .: Quanto a la toma. Volver a ( )
35
Mut.: e1'. tanto que. Volver a (35 )
36
Mur.: malicia o mala información. Volver a (36 )
37
Mut.: y está muy. . .: Muy savido y notorio es. Volver a (37 )
38
Mur.: y es lo bueno que. . . .: Lo bueno es dezir. Volver a (38 )
39
Mur.: de aquella. . .: italiano. Volver a (39 )
40
Mut.: más avajo buen pedaço: mucho más abaxo. Volver a (40 )
41
Del,: vnaVolver a (41 )
42
Del.: vna.  42 Del.: y tan piadosa. Volver a (42 )
43
Mut.:unaVolver a (43 )
44
Del.: y quel marques corrióVolver a (44 )
45
mut Volver a (45 )
46
Mut.: deviera de sabello: supiérato. Volver a (46 )
47
Mut.: Jovio, pues me hallé en aquel saco. Volver a (47 )
48
Mut.: si. Volver a ( 48)
49
Mur.: m'espanto: me espantara. Volver a (49 )
50
Del.: ni en vna congregaçión . . . Volver a (50 )
51
Mut.: de ellos de desastradas: de malas. Volver a (51 )
52
Mut.: y si hubiera muchos. . .: Mas. Volver a (52 )
53
Mut.: a qué propósito. . .: no deviera poner cosa tan ynfima y baxa; quién no sabe. Volver a (53 )
54
Mut.: quisiesen dos soldados. . . (fol. ant.) : suelen acontecer casos desastrados, suzios y vergonçozos? No pára sólo en esto, también dize que los españoles mataron. [En el margen y al frente de esta corrección el anotador escribió: "No es menester dar conçejo"] . Volver a (54 )
55
Mut.: tanvién hirieron a su quenta: que hirieron. Volver a (55 )
56
Mut.: el qua! ovispo no trata: Mas este obispo que él dize no trata de. Volver a (56 )
57
Del.: ovispo. Volver a (57 )
58
Del.: el mesmo. Volver a (58 )
59
Del.: (dejemos lo suyo...). Volver a (59 )
60
Mut.: ovispo de Nochera: Jovio. Volver a (60 )
61
Mur.: porque tras los males. . .: que ellos. Volver a (61 )
62
Mut.: esmeralda. Volver a (62 )
63
Mur.: vulgarmente. Volver a (63 )
64
Del.: (cosa ami . . .). Volver a (64 )
65
Mut.: y no negada. . .: que fue vna vanda de tudescos con su coronel Jorge de Frondesperge. Volver a (65 )
66
Mut.: le rrescataron: se . rescató. Volver a (66 )
67
Mur.: tomalla y les dieron. . .: ser tomada en mil escudos que les dieron. Volver a (67 )
68
Del.: del berano. Volver a (68 )
69
Del.: llevó. Volver a (69 )
70
Del.: mesmo. Volver a ( 70)
71
Mut.: porqu'el: porque. Volver a (71 )
72
Mut.: antes. Volver a (72 )
73
Del.: el mesmo Papa. Volver a (73 )
74
Add.: Adriano. Volver a (74 )
75
Mut.: la mesma: aquella. Volver a (75 )
76
Mur.: mas. Volver a (76 )
77
Del.: en oro. Volver a (77 )
78
Mur.: y de los prfnçipes que dize: lo que dize de los prínçipes. Volver a (78 )
79
Del.: d'ellos. Volver a (79 )
80
Del.: mi fee. Volver a (80 )
81
Mut.:la desdicha pecados. Volver a (81 )
82
Del.: ya pecados d'ella. Volver a (82 )
83
Del.: de mar. Volver a (83 )
84
Del.: en esto. Volver a (84 )
85
Mut.: esto. Volver a (85 )
86
Mut.: que trayan. . .: quales embió.  Volver a (86 )
87
Del.: no se lo neguemos. Volver a (87 )
88
Del.: con gente y vastimentos. Volver a (88 )
89
Mut.: Seçilia y allí: Siçilia donde. Volver a (89 )
90
Del.: sçgrada. Volver a (90 )
91
Mut;: y ni más ni menos. . .: la misma priesa se dio. Volver a (91 )
92
Del.: yen fin son desgraçias . . . Volver a (92 )
93
Mut.: que más. . . : yo que se hallaran más desenvaraçados. Volver a (93 )
94
Del.: para desçercar aquel. . .  Volver a (94 )
95
Add.: fuese. Volver a (95 )
96
Mut.: porque. Volver a (96 )
97
Mut.: en persona alguna. . .: entre semejantes. Volver a ( 97)
98
Mut.: las. Volver a (98 )
99
Add.: que son muchas. Volver a (99 )
100
Mut.: llamar a este. Volver a (100 )
101
Del.: por eso. Volver a (101 )
102
Del.: tanvién. Volver a (102 )
103
Del.: y no hera persona. . . Volver a (103 )
104
Del.: ynstituçiones y. Volver a (104 )
105
Mut.: tan aventajada: suprema. Volver a (105 )
106
Del.: porque. Volver a (106 )
107
Mut.: estava alçando: a¡çava. Volver a (107 )
108
Del.: o enemiga. Volver a (108 )
109
Del.: el. Volver a (109 )
110
Mut.: le hera. . .: era afiçionado al Emperador.Volver a (110 )
111
Del.: el. Volver a (111 )
112
Mut.: y como el Adriano murióse: Como Adriano murio. Volver a (112 )
113
Mut.: del v no que fue el: de. Volver a (113 )
114
Del.: allí..Volver a (114 )
115
Del.: todosVolver a (115 )
116
Del.: en que nuestro ovispo . . . Volver a (116 )
117
Mut.: y en lo que dize: Ya está dicho. Volver a (117 )
118
Del.: así. Volver a (118 )
119
Mut.: el ovispo: tanbién. Volver a (119 )
120
Mut.: el Clemente. . .: Clemente ynfinitas. Volver a (120 )
121
Transp.: luégo que supo lo de Bulterra tomado. Volver a (121 )
122
Del.: no. Volver a (122 )
123
Mut.: Fernesio. Volver a (123 )
124
Del.: con máxcara de ytaliano . . .Volver a (124 )
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