Capitulo Setimo

De la causa sospechosa d'estar / algunos libros del Jobio tan abrebiados, y de la guerra que el Almirante de Françia hizo en Ytalia, y de la pasada de musiur de Barbón al serviçio del Emperador, y de la batalla y prisión del rrei de Françia. El libro beinte y dos tanvién, como el pasado, no tiene más de vn capítulo. Trata en él nuestro Paulo Jobio cómo después de estar Lonvardía y Génoba por el Emperador, y quedado todo el estado de Milán por él, y muerto el  general d'él Guillermo Gonfier, Almirante de aquel rreyno, y pasando los Alpes començó a entrar por el estado milanesco 1 ( todo lo qual aconteçió avnqu' él no lo quenta en fin 2 de veinte y tres y prosecuçión del año 3 beinte y quatro) , y que 4 siendo muerto el Próspero Colona vino por aquel mesmo tiempo a gouernar el exérçito ymperial Carlos de Lanoy, flamenco, visorrey que hera de Nápoles, y el marqués de Pescara con él, que avnqu'él 5 no lo dize, avía nuevamente buelto d'España donde avía ydo 6 a quejarse del Próspero ya dexar la coronelía que tenía de los españoles por no estar a su ovidiençia, y dize asímismo cómo allegó el Almirante hasta 7 vista de la çiudad de Milán, y que le fue forçdo rretirarse, y que envió el mesmo Almirante al eçelente capitán Bayardo a tomar a Cremona, y que no pudo, yque los beneçianos enbiaron exérçito en socorro del de] Emperador, y al duque de Hurvino, su general, çon él, por virtud de la liga defensiba que tenían hecha poco tiempo avía, de que en fin del capítulo / pasado hezimos 8  mençión, y que los françeses fueron en algunas partes rronpidos, avnque nunca vbo batalla entera, y que los emperiales 9 hizieron vna puente sobr'el Tesín, y el Almirante otra para defender que los contrarios no acometiesen los lugares que quedavan a las espaldas haçia Nobara, y qu'el Juanín de Médizis, que ya serbía en el campo del Emperador, juntando consigo çierta gente del duque Esforçia, ganó a los françeses a Biagraso y que no mucho después, pasando el Tesín y juntándose con el duque de Hurbino, ganó, avnque con muerte de muchos, a Garlasco, y que después de hauer rreçeuido el Almirante todos estos daños, fue rronpido y mal herido en vna escaramuza cabe el 10 rrío Sesia, y que dos días después adelante fue muerto Bayardo, capitán balentísimo, y el arl:illería tomada, y que se hizo gran matança en los esguíçaros que defendían la rretaguardia, y qu'el Almirante fue puesto en huída y su exérçito destruydo y buelto él 11 en Françia, y que en 12 esta sazón estaua en el campo del Emperador, Carlos duque de Borbón, françés, el qual poco antes se avía apartado malvadamente, cometiendo trayçión del seruiçio de su rrey y echo liga particular con el Emperador, para destruyçión de su rrey y de su patria, y que siendo descubierros sus disignios, huyó de Françia a Borgoña, estado del Emperador , y de allí se avía benido a Ytalia, y andava en su campo, y que agora, visto el exérçito de los françeses ya vençido,y las rreliquias d'él rretiradas en / Françia, quería pasar con parte del campo ymperial en aquella probinçia, y entrar por aquella parte en daño de françeses, y que a don Carlos de Lanoy no le paresçía bien esta jornada, avnque al marqués de Pescara sí, y que así avían y do anbos, Borvón y marqués, con la ynfantería española y tudesca y con algunos cauallos, y avían entrado por la Proençia, y puesto çerco a Marsella, y aviéndola conbatido sin hefeto ninguno, y sauiendo qu'el rrey benía en persona con poderoso exérçito al rremedio, avía lebantado el sitio y buéltose por las Alpes marítimas a Ytalia y al estado de Milán, y qu'el rrey Françisco tanbién con su campo abía pasado los Alpes tras los españoles, y que abajado el vn exérçito y el otro a Lonbardía, ganó el françés con buen suçeso a Milán, y el marqués de Pescara con los españoles se avía rretirado a Lodi, y Antonio de Leyva abía tomado cargo con los alemanes de defender a Pabía 13.

Y que los beneçianos y el Papa Clemente no se enojaron de la mudança de la guerra, porque siempre les avía pareçido mal el aver acometido a la Proençia y ynçitar a nueva guerra al rrey de Françia, cosa no menos soberbia que próxima a locura. Y que siguiendo los ympiriales el conslejo de vn honbre huydo de su tierra, se avían mostrado más amigos de guerra que de paz, y qu'el rrey du[dó s]i yría a Lodi a rromper los españoles o a Pabía a rronper los alemanes, y que tomó el más ynfiliçe consejo, y fue sobre Pauía donde después de hauer estado quatro meses sobr' ella, y averse dibidido y después divilitado sus fuerças, por 14 haver bellido [ a] los ynpiriales nuevos socorros que Borbón trujo en este medio de Alemania, fue costreñido avenir a batalla, en la qual fue vençido y los más nobles capitanes y señores françeses / muertos, y el mesmo 15 su rrey preso, y que se alegraron los españoles y alemanes con día en qu'el Emperador avía naçido, y que luégo acabada la guerra con aquella vitoria y ganado el estado de Milán, començaron a pensar los españoles de quitar el ducado a Françisco Esforçia, y que se dezía que con codiçiosos ánimos pretendían hazerse señores de toda y talia, porque ensoberbeçidos con el próspero suçeso de sus empresas, querían que pares\iiese que avían hecho la guerra para vtilidad propia suya y no para prouecho ageno; conbiene a sauer, de Françisco Esforçia.

Y antes que se trate de lo que ay que tratar en 16 este capítulo, que no es poco, no se a de dexar de 17 considerar quán apriesa corre 18 por todas estas vitorias españolas, haziendo epítome d'ellas, avnque no pítima, para poner sobre su corazón 19, y para esto dize que se le perdieron no sé qué libros de su libro 20 en el saco de Rroma, como si las cosas que an pasado en nuestro tienpo y por nuestras manos, y escritas ya por nosotros otra vez, se pudiesen olbidar del todo 21 sin que todas o la mayor parte d'ellas, o la 22mas sustançial no pudiese tornar a trasladar del rregistro de la memoria, y el propósito d'este negoçio y de 23 su yntento se prueva claro, porque entre estos libros epitomados está la guerra que hizo el turco el año de veynte y seis a Vngría, quando el rrey de allí fue muerto en ella, la qual pone muy por estenso y con las particularidades a ystoria neçesarias, y acabado aquello, y tornando a entrar en el curso de las feliçidades ynperiales, torna luégo hasta el saco de Rroma a epitomar los libros que tratan d'esto, avnque si avía d'escrebir estas guerras como las escribió en el libro que yntituló del marqués de Pescara, no dexó de hazer 24 pequeña buena obra a España en los epítomes, lo qual tanbién pluguiera a Dios hubiera allí hecho, / y tornando al propósito que entre las manos tenemosn 25, digo que en este capítulo ay muchas cosas en él, que no sólo son 26 dignas de enmienda, pero ay hartas de 27 consideraçión çerca de la yntençión del Jobio, y porque la ensalada sea de dillersas cosas, tanbién vbo otras olbidadas, y d'éstas es vna la rrendida del nonbrado castillo de Milán, de qu'él no haçe minçión, y suçedió en el medio después de conclllidas las batallas de que musiur de Lutreque fue general, y antes que bajase el Almirante a Lonbardía con el nuevo y grande exérçito, de cuya guerra se trata en este capítulo, y fue así que biendo musiur de Mascaron, alcayde de aquella fortaleça, el mal suçeso de las guerras françesas pasadas, y que ya no abía qu'esperar en socorro ninguno, y que t:anpoco él no podía esperallo, según él 28 estalla alcançado de bastimentos, lo rrindió el día del apóstol Sanctiago, a veinte y çinco de jullio de aquel año de beinte y tres y se puso por alcayde en él a 29 Juan Jacobo de Galara, prinçipal callallero milanés. Lo qual todo pasado 30, començó el Almirante a pasar los Alpes con el número de la gente qu'el Jobio en este capítulo trata; avnque en la otra su obra del marqués de Pescara, fundada de los mesmos çimientos qu'es otra 31, quitó diez milI ynfantes al exérçito de Françia.

Porque allí pone que bajó el Almirante con treynta, y en este capítulo dize que con quarenta mill. Pero bien beo que en esto va poco, que puede ser yerro o de su pluma o de su escrillano, pues pasado ya el Almirante los Alpes, el Próspero, general del exérçito de Carlos, salió a defender el paso del rrío Tesín a el enemigo, y avn con estar muy doliente por no faltar a su offiçio, se hizo llellar en vna litera, y antes de llegar a el rrío, avía puesto en guarda / de çiert:o paso d'él al capitán Villa Turiel, con çien soldados solos, españoles de su conpañía, y lo que allí pasó quisiera yo que se le acordara a nuestroro obispo; pero no quiso tener memoria 32, y en su libro de Pescara donde solamente haze mençión d'este artículo, no cuenta otra cosa sino qu'este paso fue defendido por su 33 Juanín de Médizis, capitán (y muy buen capitán) 34 ytaliano, y en esta otra corónica nuestra en que entendemos dize, en este mesmo punto, que todo el exérçito ymper,ial en esre paso del Tesín fue rrebatido; y lo v no ni lo otro pasó así. Porque aquel paso del rrío solamente fue defendido y amparado 35 por el capitán y soldados que he dicho, y es vna de las eçelençias que, entre otras ynfinitas, se pueden contar d'españoles de nuestros tiempos, y quiçá de los pasados asímesmo 36, que çien honbres solos, con su capitán Françisco de Villa Turiel, defendiesen el paso y puente que habían hechado los françeses sobre el rrío, a todo el exérçito de Françia día e medio, y avnque el golpe y peligro fue el día postrero y en este vltimo, es berdad que 37 enbió el Próspero a Juanín de Médizis en socorro de los españoles, porque como estauan sin cauallos hera menester enbialles algunos que andubiesen entre los ynfantes, y así enbió al Juanín ( diestrísimo en aquella cauallería) que ayudó a el capitán Villa Turiel, y hiço muy bien su ofiçio, y se tomaron algunos prisioneros en aquella bien rreñida escaramuça. Y avn hu'bo en ella, y en la defensa de çien honbres a quarenta milI, otra mayor gentileça, que según buena borden de guerra, quando ya el Próspero enbió a mandar a Villa Turiel que se rretirase, se abían de rretirar primero los ynfantes ( que no ynfantes, sino prínçipes los llamo yo aquel día, porque hagamos equíbocos estos bocablos), y después a la postre se abían de rretirar 38 los cauallos, que avían de quedar escaramuçando con la banguardia françesa, que pasaua ya de golpe, / mientras los otros de a pie se ponían en cobro.

Pero nunca aquel capitán español quiso que aquel día oviese ley de guerra, por quedar él estimado sobre todas las d'ella. Y así, hasta que Juanín de Médizis con toda su cauallería, y tanbién çiertos ynfantes que con él avían bellido de su naçión se vbiesen rretirado, nunca él quiso rretirarse, y los soldados peones (como antiçamente los llamaban en nuest:ra España) fueron los cauallos aquel día, y los cauallos fueron los 39 peones, que con solas estos dos géneros de pieças ( sin enbargo de otras hartas de artillería con que los españoles aquel día fueron ofendidos) , se ganó el juego, y en este punto 40 dize nuestro capítulo 41 que todo el exérçito del Emperador fue rrebatido entonçes  su campo nunca llegó a el rrío, ni más soldados de los que están dichos que lo defendieron. De manera que sin ber el vn exérçito el golpe del otro, se rretiró el Próspero con su canpo en saluo a la çiudad de Milán, sin ser del exérçito françés rrelbatido. Donde antes de llegar se enbió 42 de guarniçión a Pauía Antonio de Leyba ( çiudad por secreto juiçio de Dios dedicada siempre a aquel honbre), con ocho banderas d'españoles y con dos estandartes de gente de armas y tres de cauallos ligeros, y el Almirant:e fue 43 con su françés egérçito 44 y sitió aquella çiudad de Milán, cabeça de aquel estado, la qual tubo dos meses çercada.

Pero tanbién en la continuaçión d'este çerco le pareçió a Paulo ( y no en esto sino Saulo, perseguidor dechristianos españoles) 45, de dexar de poner las más prinçipales cosas ( en anbas obras suyas, Pescara y corónica) que en aquel sitio aconteçieron, como fueron las nonbradas escaramuças y encamisadas sustançiales que allí suçedieron, que no fueron tan hordinarias que no alcançasen nonbre de grande espeçiilidad. Prinçipal mente vna, de que salió por / caudillo Juan de V rbina conseisçientos españoles, donde vna noche hiçieron notable daño en el exérçito contrario, avnque con muerte de los capit:anes Sánchez y Linares, y como fue asímesmo 46 otra muy nonbrada, donde se hiço asímesmo semejante perjuiçio  47, y avn mayor a los françeses, por el capitán Martín Sánchez, digo 48 Mancho, y su conpañía d'españoles, puesto caso que el mesmo capitán asímesmo 49 quedó allí muerto, y avnque aquí nuestro Jobio pusiera las haçañas de quien este campo entonçes rregía, por la dolençia del Próspero ( que ya estaua muy al cauo de la bida), que hera Hernando de Alarcón, no perdiera él nada, ni avn lo perdió tanpoco el mesmo Alarcón en que no lo hiçiese; pues no negará Dios ( según se a de creer) 50  quien las escriba, como fue seruido de no negar 51 quien las hiçiese, y tanbién 52 en anbas obras no haze mençión ninguna de las escaramuças y correrías que Antonio de Leyua desde Pauía haçía y mandaua haçer, corriendo hasta el canpo de los françeses, siendo todas estas cosas la causa que hiçieron rret:irar al Almirante, a veinte y siete de nobienbre de aquel año que hemos dicho. Porque tanta priesa le dieron por todas partes ( y el tiempo que tanbién hera tenpestuoso no se la dio pequeña), que fue forçado a 53 dexar la canpaña y aposentarse en poblado.

Pero antes de alçar el çerco y rretirarse, calla el Jobio(como diestro) 54 la conjuración que çiertos ytalianos siendo avtor dello vn Morgante de Parma, hiçieron para ent:regar a Milán vna noche, quando les cupiese la guardia 55, descubierto el trato por otro, cuyo nonbre no se me ofreçe al presente 56, de la conpañía d'Estéfano Colona, el qual lleuó el premio ( y todos estotros 57 el pago) de la maldad conçevtada, pasándolos por las picas, y calla / asímesmo la rrebuelta que vbo en Pauía entre'epañoles 58 ytalianos, los quales asímesmo 59 lleuaron el pago d'esta tacañería (porque ledemos su nombre propio) 60 que allí hiçieron a estotra 61 nuest:ra naçión, y lleuáranlo mejor (avnque lo lleuaron bueno), si en anbos días (que tantos 62 duró el negoçio) Antonio deLeyba no pusiera su autoridad en medio.

Pero tornando a la rretirada de Milán de los françeses, no quiso tanpoco escrebir nuestro ytaliano coronista 63 aquella solene molestia con que fue haçiendo carne 64 en los françeses Hernando de Alarcón, que fue vna de las cosas notables de aquella guerra, hasta ençerrar al enemigo en Biagraso, donde se quedó el Almiç rante con la mayor parte del exérçito, y el rrestante dio a musiur Bayardo. El qual, primero que se vbiese lebantado el campo de Milán, avía sido enbiado a tomar a Cremona, y sin podello hazer se abía buelto, y agora se le dio comisión de aposentarse en Rrebeco, dos leguas de adonde estaua su general, llebando de guarniçión allí 65 quinientas lanças, y milI caballos ligeros, y gran parte de la ynfantería françesa. En el qual medio, Carlos de Lanoy, visorrey de Nápoles, y con él el marqués de Pescara (buelto ya de España), por mandado ynpirial benían a Lonbardía a causa de la dolençia del Próspero, la qual fue tan grande, qu'el segundo día de Nauidad, qu'el día antes començó a ser, del año de beinte y quaç tro, le Ileuó Dios d'esta bida, avnque en e1la estando ya sin sentido 66, le alcançaron a ver los birrey y marqués ya dichos, y olbidósele tanbién al Jovio, digo a su plu ma, por no querérselo acordar su amo 67, aquella encamisada notable ( y si vbiera otro nonbre más acomodado para esajerar este negoçio tanbién lo hiçiera) 68 qu'estos nuebos gouernadores del campo, espeçialmente el marqués de Pescara, / luégo rreçién llegados mandaron hazer,avnque en la bida del marqués no se le oluidó del todo, pero quéntalo de otra manera de como pasó, sin tomar este nonbre d'español en la boca, como nonbre a él pesado y aborreçible 69.

Esto de que trato es de quando el birrey y marqués fueron con tres milI españoles sobre Rrebeco, y con dos mil alemanes ( no los dexemos olbidados ni paguemos en la moneda que nos pagan) 70, abiendo enbiado primero a Juanín de Médizis con su cauallería para qu'estubiese en el contorno de Biagraso, donde estaua el Almirante, para que si los v nos fuesen a socorrer los del otro lugar, no lo pudiesen hazer sin destruiçión de los que fuesen a haçello 71, y así Rrebeco fue 72 aquella noche entrado y tomado por los españoles que llebaban el abanguardia, y muerta gran cantidad de françeses, y desballijados muchos, y tomado grande 73 cantidad de bagaje y, en fin, deshecha toda aquella parte del exérçito que allí rresidía y el mesmo capitán Bayardo escapó a pie y en camisa, y los que de allí saliendo 74 procuraron yr a salbarse en Biagraso, toparon con Juanín de Médizis que acabó de destruillos. Todos estos olbidos del Jobio y faltas, bien se bee que, siendo suyas, pierde él el juego haçiéndolas, y no los españoles que ganaron aquel mesmo juego, en que se jugaua aquel estado de Lonbardía. Pero boluiendo al curso de sus ynconsideraçiones y lo demás que d'él s'entiende, digo que 75 a el Almirante le fue forçado salir de Biagraso, después de todo lo susodicho ( dexando allí guarniçión) y rretirarse a Nobara.Y desde allí hasta ser deshecho y metelle por los Alpes adentro (perdida la mayor parte de su gente y el artillería y banderas, y muertos dos prinçipales capitanes françeses, Bayardo y Bandenes, y el mesmo general herido / de vn arcabuçazo) , dehaçe a los españoles que todoesto hiçieron, en aquel su libro de la bida del de Pescara, por vna manera que no la acabo d'entender. Vnas beçes los haze 76 que se rretraen, otras que huyen, y otras que haz en otros siniestros de milI maneras, por no dalles la gura que parezca que no nos podamos atribuir ( que ést'es su yntento) 77 el primado de aquella bitoria. Que cómo todo ello pasó y quán al rrebés de como él lo trata, se deue de contar bien largo en las corónicas de nuestro rrey y Emperador, y en otras muchas partes, y en los Anales del quinto Carlos, que otras vezes tengo alegados, tanbién confieso qu'está escrito el pedaço que d'ello allí me cupo, y lo que agora asímesmo me cabe en este capítulo, es lo que 78 dize 79 este autor, que después de deshecho ya el Almirante y buéltose 80 en Françia, que de los lugares que quedaban por françeses fue a tomar el v no Juanín de Médizis, que fue a Biagraso y lo tomó, en lo qual dize mucha 81 berdad, y que desde allí fue a tomar a Garlasco.

En esto se engaña, por que aquella jornada se cometió a Françisco María de Montefeltro, duque de V rbino, general del campo de beneçianos, los quales en esta guerra ayudaban a los ynperiales por birtud de 82 la liga que se hiço poco avía 83 con el Papa Adriano para la defensa de y talia. La qual ayuda murió bien rreçién naçida, y 84 en esta guerra del Almirante se començó y acabó, porque 85 buelto después en persona el rrey de Françia a Ytalia, no se les dio mucho a los de Beneçia por ayudar al françés ( que harta ayuda fue no enbiar el ayuda que heran obligados en quebrantamiento de la capitulaçión). Así qu'este general suyo agora es el que fue a tomar a Garlasco / y lo omó. Pero como se acordó d'estos dos lugares tomados por ytalianos, no se acordara de Lodi y de Alejandra 86 de la Palla, plaças fuertes tomadas por españoles, tomando la vna enpresa a cargo el marqués de Mantua, y la otra el de Pescara, y rrendiendo la vna Federico, prínçepe de Buzuli, al vn marqués, y musior de Bueyset la otra, al otro.

Y dexando esto 87, bengamos a lo que más dize el obispo Paulo 88 en este capítulo de la pasada de Borbón al seruiçio ymperial, lo qual él llama maldad, y otros bituperosos nonbres, no solo en este paso, mas cada vez que se le ofreçió hablar en toda su corónica de aquel generoso y eçelente capitán, y avnqu'él en este capítulo no pone las causas d'esta mudança de Borbón, que fuera neçesario ponellas, pues que la tenía por mala y perbersa, pero pónelas 89 en su obra que ya muchas beçes tenemos alegada del marqués de Pescara. y no puso las que pasaron ni las que causaron la alteraçión de Borbón, y si acaso apunta algo d'ellas, pónelas de otra manera de lo que suçedieron, por haçer culpádo al que no tubo culpa en haçer lo que hiço, * solo sepa el lector en este artículo, que este negoçio tocante a Borbón, que sé yo que porque lo dexara escrito de la manera que lo dexó le pudiera ser bien gratificado al Jobio, que si lo fue [ 0 ] no, yo sé quién sabe un pedaço d'ello; pero no dexemos hecha tan a lo. . . la Historia Jovia * 89a, presupuesto ( que como él tanbién lo dize), el rrey Françisco y 'Carlos de Borbón ( que 'así se llamaba) 90 tenían estrechísima amistad y hera grande açeptaçión 91 lo qu'el v no alcançaua en su priuança con el otro. Pero todo esto no haçía al caso, antes es 92 de más culpa el que hizo agrauios 93 por donde mereçiese biolarse esta estrecha tratança y 94 familiaridad; y congójome, çierto, en que no puede yr esto aquí sino a rremiendos 95

Póngase la culpa d'ello al Jobio, que la tiene harto mayor que Borbón en ponerse la cruz rroja. El qual Jouio da 96 solas dos causas 97 d'esta rrebelión (llamémosla como él la llama), avnque a la berdad ellas 98 fueron tres o quatro, bien a la larga contadas en los Anales. Dize, / pues, nuestro autor 99 que sin propósito ninguno el Borbón hiço aquella mudança, porque le puso pleito Lubidica, madre del rrey, a çiertos lugares de su estado, y esto es engaño, porqu'el pleyto fue puesto a todos sus estados, que después de la casa rreal hera la mayor que en Françia abía, y así la demanda le fue puesta a los ducados de Borbón y d'Albernia de Jatelarau, y al condado de Claramonte, y al condado de Floreste, ya la çiudad de Molines, ya otros muchos que no nonbro, sin dexalle vna almena sola fuera de litijio, y paréçele al obispo 100 que de vn tan grande señor querello 101 dexar hecho vn senzillo escudero es pequeña causa, y que se vbiese bisto en Françia el mayor señor d'ella, y se esperase ber el más pobre del mesmo rreyno, y qu'el suçeso avía de ser el que se sospechaua y estaua claro.

Porque su contrario hera la madre de vn rrey obedientísimo, como buen hijo, a su mesma 102 madre, y que claramente se deçía por toda la corte françesa y por toda aquella probinçia, la boluntad que renía el hijo de conplaçer a la madre en esto. Lo qual biera claramente qualquiera, avnque no biera 103 tanto como 104 Borbón en ello, porqu'el pleyto se siguía no en tribunales ordinarios, sino por comisiones particulares, contra las hordenanças del rreyno, ante juezes sospechosos al Borbón ( avnque todos lo heran) , pero prinçipalmente lo 105 heran aquéllos, muy llenos de sospecha. Pues el derecho hera muy sustançial con que aquellos estados se le pedían: pedíaselos la Ludíbica por ser hija de Margarita de Botbón, muger de Felipe, duque de Saboya, la qual Margarita fue hermana de Pedro, duque de aquel estadoborbonesco 106, biniendo el Carlos por línea derecha de barones, siendo hijo de Giliberto, Señor de Monpensier, que benía del tronco baronill de los que he dicho, y no aviendo / cosa más sabida ni notoria en Françia que, por la ley qu'ellos llaman sálica y por el otro derecho que los mesmos françeses dizen apenagio ( que tray 107 origen desde Faramundo su primer rrey), no puede heredar muger estado françés ninguno ( ni el mesmo rrey tanpoco) , quitados algunos estados que por costumbre, y otros por preuillegio ( que son los v nos y los otros bien pocos), están fuera de la ley que he dicho, y no hera buena manera de cunplimiento la que apunta el lobio (yen la berdad pasó así), qu'el rrey prometiese al Borbón de dalle de comer y estado, si la madre salía con el pleyto, porque dexado ser, como está dicho, cunplimiento, no le podía dar equibalençia bastante si no le dalla casi el mesmo rreyno.

Alliende de que ya se puede ber quánto más se puede y108 deue estimar vna almena de los predeçesores, que vn castillo entero nuebamente adquerido, y la causa que pone el labio por vltima, qu'es quando entró el françés por los estados de Flandes ( y 109 fue en fin del año de beinte y v no, pasado ya lo de Rroberto de la Marcha que ya tenemos tratado), qu'el Françisco aquel día se presentó cabe Balençianas a los ynperiales, y al conde Nasao su general, que contra la preminençia de la condestablía de Borbón avía dado la banguardia a musiur de Alançon, es engaño como las otras  diese la banguardia aquel día a quien el rrey quisiese, sino porque aviéndosela dado a él, e yendo ya a confrontar con los enemigos, se la mandó quitar y que se pasase a la batalla, y que al Alançon entregase aquella primera gente de la pelea 110 (notable ynjuria), espeçialmenteque conoçió ya que se haçía por sospecha que d'él se tenía, y quánto se ganó en el trueque, el suçeso lo mostró, pues perdió ef françés en perder la coyuntura de aquel día, todo lo que no pudo cobrar en quarenta años continuos que vbo después de guerra, que cos / taron al mundo más de quinientos mill honbres; todo lo qual se escusaua, y el Carlos 111 quedaua sin Baja Alemaña aquella ora, y avn no sé si sin más estados qu'éstos, si se vbiera sauido por los françeses vsar de la ocasión. Pero tornando a nuestro Borbón, él tubo justísimas causas para dexar su antigua morada y de sus pasados, todas las quales se berán bien a lo largo puestas en los Añales, y si todabía alguno tubiere algún escrúpolo, para que quede sin él sepa que después de otras cosas que de muy mala y perbersa dijestión pasaron, que vlcimamente se abía puesto asechanças a su bida y persona, la qual corría notorio peligro, y así líçitamente pudo el Barbón prclamar en libertad, espeçialmente ante, a vn prínçipe el mayor del mundo y Emperador d'él, y del mesmo Borbón dos beçes su pariente, porque Felipo, duque de Borgoña, que llamaron el Bueno, hijo del duque Juan, casó a su hermana Ynés con Carlos de Barbón, hijo de Juan, duque de Borbón, de cuyo projenie deçendía este Carlos Borbón de quien tratamos. Y el segundo parentesco que ay entre la casa de Borgoña y la borbonesca, es qu'el hijo d'este Felipo el Bueno que hemos dicho y se llamó Carlos (bien nonbrado por baleroso en las ystorias del mundo), casó con Ysauel, hija de su tía Ynés, y de aquel Carlos, duque de Barbón, que hemos dicho, que por esta quenta hera su prima hermana, del qual matrimonio quedó sola María, agiiela de nuestro Carlos Enperador.

Y todo lo demás que ay que contar çerca d'esta traslaçión del Carlos al Carlos, debe de estar en las corónicas del v no vien largamente escrito, y es casi ynposible podello contar en la horden que alebamos, donde no se trata otra cosa sino de la rreprobaçión del Jobio. El qual, continuando su manera d'escribir, dize qu'el Borbón quiso entrar por Françia ( como de hecho entró) contra boluntad de don Carlos de Lanoy, / virrey y gouernador del exérçito. Lo qual pasa al contrario, y al mesmo alego por testigo, que en la bida del marqués de Pescara dize qu'esta entrada en Françia se hiço con consentimiento del Emperador y del rrey de y ngalaterra, que se abía declarado en fauor e ayuda del mesmo Emperador, y por fuerça el birrey avía de obedeçer a su rrey, y avnque en aquella guerra y entrada por la Proençia no se pudo tomar Marsella, por estar muy fortificada, pero la destreça del marqués causó que todo el exérçito se rreduxese seguro en Lonbardía, puesto caso qu'el rrey françés, con poderosísimo exérçiro, mayor que ninguno de los que avían traydo sus capitanes pasados, le biniese molestando por la rretaguarda, pero bien a costa françesa. Que fue tanta, que dexando de seguir a los çesarianos, tomasen 112 otro camino de los Alpes, para tomar la delantera a los españoles, y allegasen primero qu'ellos al estado de Milán, y avnque no primero, pero allegaron casi juntos el vn hexérçito y el otro, y los ynperiales entraron en Milán a veinte y dos de oto ubre, casi noche, del año de beinte y quatro, y otro día en amaneçiendo estava ya el campo françés a vista de Milán, o a lo menos la banguardia d ' él, y abíase acordado, antes d'entrar en aquel pueblo, viendo quán poca gente avía en todo el exérçito, y quán poderoso el françés benya, de guardar solos tres pueblos, y rrepartir en ellos la mayor parte de aquel pequeño campo. El v no, que hera Pauía, se le dio cargo Antonio de Leyba, que le guardase con quatro milI alemanes, y milI españoles, y do çientos cauallos lijeros, y dçientos de armas, tanbién españoles, de los que el birrey avía traydo de Nápoles. Ya Lodi, que hera la otra çiudad que se avía de guardar, fuese el duque Françisco Esforçia, con çierto golpe de honbres de armas, y la jente ytaliana, que heran dos milI/ y tantos de aquella naçión, fuesen a anparar la terçera plaça, que hera Cremona; y todo así se efetuó, y lo grueso del exérçito, con el marqués de Pescara y Borbón, se fuesen a Milán, donde entraron quando tengo contado. Pero como en amaneçiendo biesen los françeses, y en Milán (por causa de çierta pestilençia grandísima que avía a:bido) estubiese todo perdido y destroçado, y vbiese grande yncomodidad para haçer trincheas, y lo que hera neçesario para defender aquel gran pueblo, acordaron (biéndolo yndefensible), de salirse d'él, y así se fueron a Lodi, saliendo el canpo ynperial por vna puerta y el françés entrando por otra, de tal manera y con tanta presteça lo v no y lo otro, que se bieron aquel día y aquella ora en Milán cruçes rrojas y blancas mezcladas, haziéndose prisioneros v nos a otros. Pero en fin, el campo çesáreo fue rreduçido, seguro y saluo en Lodi, syn perseguille los françeses, que se cree que lo pudieran deshaçer aquel día. En lo qual no hazer consistió toda la destruyçión françesa que después suçedió, y el rrey, entrado en Milán, contentándose con pareçelle que abía hecho lo que sus capitanes no abían podido conseç guir, y dexando puesto çerco al castillo, consultó lo que se debía hazer para dar fin a la guerra, y tomó el más ynfeliçe acuerdo, y fue sobre Pauía y sobre Antonio de Leyba, con todo aquel su poderoso exérçito y canpo.

Y en este negçio y nueva guerra, Papa y beneçianos coligados con el Emperador, biendo tan pujante al françés, no quisieron enojalle y se avstubieron de enbiar el ayuda que heran obligados al campo ynperial. El qual, siendo desanparado de todos, se continuó el negoçio y el çerco de Pauía, y así toda Lonbardía ardía con esta nueva guerra. Pero lo que no puede oyrse con paçiençia ninguna, es lo que çerca d'esto aquel obispo 113 dize, y no sólo él, pero otro mayor obispo, y el mayor de la christiandad, lo dixo tan / bién entonçes, de quien estotro lo tomó; el v no para sus fines y el otro para su escritura, y es dezir qu'el Emperador e ymperiales abían dado causa a la desbentura d'esta nueva guerra, ya que se abrusase otra uez con ella y talia, por aver yrritado y provocado al françés, entrando con su exérçito por su rreyno, no queriendo contentarse con que en la destruyçión del Almirante se abía puesto fin a las guerras, quedando con lo que se pretendía, que hera hechar a los françeses de la provinçia ytaliana y sacalle de sus manos el estado de Milán, y que por estotra nueba causa, de hauer entrado tan dentro por Françia avía suçedido de proueerse el françés de exérçito, y después de aver hechado los ynperiales de aquella probinçia, tornar él, con el exérçito que tenía hecho para su defensa, a entrar de nuebo por Ytalia, lo qual se vbiera escusado, si el exérçito del Carlos se vbiera contentado con lo de Ytalia. Y lo bueno es que dize que por esta causa los beneçianos y Papa se astubieron d'esta guerra. Es falsísima cosa, pues el v no se apartó por la liga secreta que con el françés tenía, mediante Alberto, conde del Carpio, su grande amigo dende su moçedad de anbos. (El qual al prinçipio de su Pontificado le hizo apartar del amistad carlesca 114 y ponella en el Françisco, como después andando los tienpoS, y asímesmo entonçes, se vido vien claramente, y más de lo que fuera menester vello) 115, y los otros, por miedo de no enojar al mesmo françés,y las demás señorías y potentados menores mediante los dichos, seguían la voluntad dellos, y en fin todos, v nos y otros, dejaron desanparado el exérçito. Pero pregunto yo al señor obispo 116 ( que ojalá, como hera obligado, vbiera entendido no en ystorias sino en sus obejas, que como no / fueran españolas se a de presumir que lo hiçiera bien) 117, si la guerra del Almirante abía puesto fin a las de Ytalia, y aquel avía sido atajo para qu'el françés no bolbiese más a ella, como no lo fue quando aconteçió lo mesmo el año de beinte y v no que los çesarianos ganaron la çiudad de Milán ya sus aderençias, pues tanbién fueron los françeses hechados entonzes de la mayor parte de aquel estado. Y, ¿ por qué asímesmo tornó el rrey a probar de nuevo la bentura, enbiando otra vez al mesmo Lutreque, que abía sido general de la guerra pasada con nuevo exérçito ? Y, ¿ por qué la Bicoca no le fue freno a Françia, de lo que allí fue Dios seruido, que quedase determinado ? Y, pues en aquel año, que fue el de beinte y dos, tanbién los françeses fueron expelidos de toda Lonbardía y an por añadidura tanbién de Génoba, ¿ para qué bolbieron a Ytalia terçera vez a tentar la fortuna, con el Almirante su general? De manera que, avnque deuajo d'este mesmo gobiemo del Almirante, tanbién fueron bençidos y destruydos, y la guerra acabada, y ellos, sin quedar v no, botados de toda Ytalia, no dexara el rrey Françisco de yn tentar de nuevo lo que después yntentó, porque la porfía es çircunstançia de la obstinaçión. Y si la guerra del Almirante ( tornemos a ella) 118, avía de acauar las guerras de Y talia, como no la acauó después la del mesmo rrey, señor del mesmo 119 Almirante y el que lo abía enbiado, pues quedando deshecho su hexérçito cabe 120 Pabía, y el mesmo rrey preso, e Ytalia sin guerra ninguna, y capitulado después en Madrid, y rrenunçiado los derechos de Ytalia, no bastó tanpoco para que después no yntentase cosas nuevas en la mesma probinçia, y metiese dibersos exérçitos en ella en diuersas beçes. Y si por bentura dixese que por la rriguridad del contrato, y para que se dulçorase 121 lo que en Madrid se avía capitulado, ¿ por qué después, quando de nuevo se capituló en Canbray, año de beinte y nueve, y cobró sus hijos y se quedó con Borgoña, que hera en lo que consistía la mayor / dificultad, y rrenunçió a todas las cosas ytalianas, y se apartó del derecho d'ellas ? ¿ Por qué de nuevo tornó después, el año de treynta y seis, a meter exérçito en Ytalia, ya rrebolber lo ya quietado y asosegado ? , y ¿ por qué no bastaron las treguas del año de treynta y ocho, para qu'el año de quarenta y dos no tornase a hacer lo mesmo, ni la capitulaçión de quarenta y cuatro, para que adelante él y su hijo, que suçedió en la mesma guerra, no procurasen lo mesmo sin perder aquel pío deYtalia ? De manera qu'entre juiçios graues, y avn entre bulgares por mucho que lo sean, es cosa de rreyr, y avn mejor quiçá de llorar, pensar que la guerra en que el Almirante fue deshecho, abía puesto fin a las guerras de Ytalia, y que los españoles avían probocado con nueba guerra a qu'el rrey la pasase en Ytalia; pues nunca bastaron los bençimientos de antes ni los de después, ni el del mesmo rrey, ni tanto número de bitorias, y de capitulaçiones, y juramentos, y palabras dadas, para matalle la sed de Lonbardía; y para matalla fue menester matar más de treçientos milI honbres, y con todo no se mató estotra que digo, sino hidrópico d'ello acabó la bida.

Y bengamos aora a la mesma contienda tan nonbrada y sabida, quando el rrey, no podiendo tomar a Pauía quetenía çercada, vino el exérçito del Carlos 122 a dalle la batalla, y se la dio, cuya memoria es vna de las nonbradas que agora andan por el mundo, donde todo el exérçito del rrey fue destruydo y hecho pedaços, y todos los grandes y señores françeses presos y muertos, y su rrey asímesmo 123 catiuo y traído a España. Pero, ¿ por dónde començaré a tratar esto, ya rrepunar124 treçientas cosas qu'el Jobio dize fuera de propósito? y esto pasara no 125  ra uena , y cammara por sm proposltos quanto e mandara. Pero no solo esto, pero 126 dize gran número de cosas contra lo que en rrealidad de berdad pasó, lo qual quenta en aquella su obra de la uida del marqués, que en estotro nuestro capítulo epitomado no haze más de pasar por la posta, y bien aposta. Pero 127 con todo esto, dize en este / mesmo capítulo que hauiendo dibi dido el françés sus fuerças, y por otra parte dibilitádose a los ynperiales, abiéndoles 128 bellido nuevo socorro 129, se les dio la batalla. Sin saver el Jobio qué cosa es en la guerra el dibilitar, avnque en los cuerpos vmanos bien eçelentemente lo sabía, como honbre muy enseñado en la mediçina y en las otras partes conçernientes a ella. El llama dividirse las fuerças rreales, porqu'el Françisco avía enbiado a Juan Estuardo, duque de Albania, con çiertas lanças ligeras y de armas, y con muy poca ynfantería (porque la demás se había de haçer en la comarca de Rroma como después se hiço) , para acometer al rreyno de Nápoles. y llama dibilitar porque se le hauían ydo tres mill y quinientos, y no más, grisones lestadas de Juan Jacobo De Médizis, que por rraçón de tener en su guarda el castillo de Mus, hera su frontero y abía tomado en aquella comarca no sé qué pueblo. y diçe tanbién que el exérçito del Emperador se abí'acreçentado con nuevos socorros, lo qual dize por seis mill ynfantes que truxo Borbón, hauiendo nuevamente y do Alemaña por ellos. Pero con todo esto no considera, o a lo menos no quiere considerar, que sin enbargo d'este acreçentamiento de los v nos y dibilitaçión de los otros, lo qual estiende bien y anplía en su libro de Pescara, quedaua si se contauan anbas ynfanterías ( con otra nueva que bino d'esguíçaros en aquellos vltimos días antes de la batalla) , con más de seis milI ynfantes más en el campo del rrey, que no en el del Emperador. Pues en cauaç llería no ay que dudar sino que, no solo en el número, sino tanbién en la calidad ( no lo negaré) 130 llebaua bentaja la françesa, porque ya es sabido de todos quán esmerada gente es la de aquella naçión con vna lança en el rristre, y d'estotra parte, quitada las bandas que truxo el birrey desde Nápoles, la demás avn no hera hordinaria cauallería; que de todas estas menudençias es menester dar quenta, para satisfaçer al Jobio del acreçentamiento que quiere dar de gente a los ynperiales, y de la cantidad que quiere quitar a los françeses. /

Pero vengamos a la pelea, y mientras los v nos y los otros conbaten, quiero yo conbatir con el Jobio, el qual pone tantas cosas, y tan diferentes de como en la batalla y tanbién muchos ay que en ella se hallaron, rremicillo todo a lo que está escrito ya los ojos de los que lo bieron, y çiertamente d'este escritor, de algunas de sus cosas, m'espanto y de otras me rrío; pero de otras singularísimamente 131 me henojo y tomo có1era, y d'estas vltimas es vna la manera y astuçia que tubo en escrebir est:a batalla, en aquella bida del marqués, donde casi no toma el non'bre español en la boca, sabiendo lo contrario todo el mundo; y bien digo todo el mundo, porque hasta los bárbaros d'estrañas naçiones a corrido esta batalla, en la qual, como se saue, los esquadrones no fueron hechos ni rrepartidos, como el Jobio los pone, ni de las naçiones que los haze todos, y lo çelente es que con sus ytalianos, que heran dos milI y quinientos, y se perdieron con el artillería que trayan a cargo 132, a la entrada del Parco, mezcla tres conpañías d'españoles, como quiera que ni vn solo español benía en aquella rretaguarda, que en ella benían los que he dicho, * y es notorio [ y que ]dó visto * y escrito, qu'el primero esquadrón d'españoles y alemanes mezclados, éste fue a conbatir el palaçio de Mirabel, avnque hecho esto bolbió luégo a la batalla, y otro esquadrón de solos españoles, sin mezcla de otra naçión ninguna, rronpió de parte a parte otro de çuyços, que hera el primero de los contrarios, y rronpido éste, y biniendo otro de la mesma naçión a dar de traués y por el lado en los españoles, les fue 133 neçesario dar medio 134 en rrededor vna buelta esquadronadamente, para boluer la cara a los enemigos, que ynadvirtida y quiçá maliçiosamente, Galeaçio Capella, escritor tanbién ytaliano, llamó rretirar; que avnque el retirar tanbién es cosa conbiniente y preçepto sustançial contenido en las leyes de la guerra, pero aquí no lo vbo, porque no fue neçesario, ni vbo más misterio de aquel que ay quando / vn honbre se buelbe cara a cara quando es acometido por vn lado o por las espaldas; o como quando en la batalla nabal (porque nos aprouechemos de la conparaçión que pusimos en los Añales) 135 dos navíos anda el v no al otro por ganarse el biento, que paresçe qu'el v no huye del otro, y es muy ynportante cosa aquel negoçio para aquella guerra de la mar, y así, estando mezclados los v nos con los otros, bino otro esquadron  de alemanes en socorro de los españoles y luégotodos los de vna banda y otra, ni más ni menos se mezclaron peleando como devían, y los cauallos lo mesmo" y con ellos a vn lado vnas conpañías d'españoles (prouisión del marqués de Pescara), la qual fue la de don Alonso de Córdoba y la de Rrodrigo de Rripalda, de manera que allegando los cauallos contrarios a encontrarse con estot'ros, quedaron primero bien rroçiados de aquella arcabuçería española, y por otra parte tanbién el capitán Quesada con quatroçientos españoles (por horden del mesmo marqués), arremetió en el prençipio de la batalla a la artillería enemiga y la ganó, y hechó de allí a musiur de Alançon, qu'estaua acaso allí de rretaguarda con sus cauallos y con çierta ynfántería gascona, donde luégo llegó el marqués del Gasto con sus españoles y alemanes, buelto ya de Mirabel, con el qual se acabó el hecho del artillería con tan gran carga que se dio al de Alançon, que se hiço qu'él mesmo rronpiese su mesma ynfantería yendo huyendo. Al qual marqués del Gasto,  alaba con magníficas palabras, haçiéndole poseedor de grandes virtudes, y con rraçón, por çierto, lo v no y lo otro. Pero quiero que sepa el señor obispo, y bien sé que lo sabe 136, qu'entre las otras sus muchas eçelençias alcançaua por estremo la de la liberalidad, tan grandemente, que con ser no más de vn señor, no le haçía bentaja la del rrey de Françia, a cuya prdbinçia caminó tres beçes a ver esto por expiriençia nuestro Jobio, ya deçille que avía muerto en esta batalla ( en la qual el Jobio no se halló) por sus manos a don Hernando Castriote, marqués de çibita de Santángel, ya otros dozientos milI alférez y capitanes, y que lo tenía puesto así en sus escritos con otras grandes preczas ( sic)  .

Pero tornando a la batalla, en ella puso a la letra o que e dicho, / y de nada d'ello haze mençión el deNochera, 137 como si  los españoles enteramente no vbieran ganado aquella vitoria, con çierta partiçipaçión biell honrrosa de los alemanes, y como si no vbiera español en toda aquella contienda, y como si se vbieran quedado todos en Lodi, qu'es de adonde salió el exérçito, así no haze minçión 138 d'ellos, y si la haze es casi nunca, y 139 muy pocas bezes, y para cosas no nada ynportantes al meollo 140 de la batalla, y para v nos disparates (perdóneme en este paso la grauedad del auctor) 141, que si no es por honbres del todo perdido el juiçio, verán clarísimamente la yntençión que tubo. Pero hartas bezes, luégo tras esto, en el fin d ' este capítulo, los nonbra para deçir mal d'ellos, afirmando que ynchados d'esta bitoria no abiéndoles él dado ninguna parte d'ella), quisieron quitar el estado a Françisco Esforçia y quedarse con él, paresçiendo que avían peleado más por su prouecho que por el del duque de Milán, contra todo lo qu'estaua capitulado, y así los haze vsurpadores de lo ageno, y que avían militado para su vtilidad, y que contra la voluntad de su amo 142 haçían la guerra para su ganançia propia, pretendiendo Icon codiçiosos ánimos hazerse señores (qu'es tanto como deçir tiranos) de toda Ytalia. Engaño, despropósito 143, maliçia y disparate nunca bisto, ¿ porque 144 qué parte heran los españoles para hazer semejante hazaña contra la boluntad de los que los gouernaban, ya cuya ovidençia estaban ? Y si por los gouernadores lo dize, ¿ qué parte heran ellos 145 a cometer aquel ynsulto contra la voluntad del Emperador su amo, debajo de cuyas banderas militaban ? Pero en este paso bien entiendo yo al Jobio; él quería poner esta culpa a el Emperador, por conformarse con el pareçer de los ytalianos que entonçes tubieron, y por desculpar al duque Esforçia del crimen, lese magestatis que de allí a poco cometió contra vn prínçipe que avía gastado más de doçe millones de oro, con muerte de ynfinita gente de todas naçiones y de balerosos capitanes d'ellas, por entregalle a él su esçado milanesco 146, y el Jobio al Emperador no se la osa cargar, / por ber si podría él cargarse así de bene£içios de la liberalidad ymperial, porque escriuió en su tienpo todas estas cosas, y cárgala a quien tenía tan poca culpa como el mesmo Emperador, pues él ni ellos no tubieron ninguna en este caso, como largamente será bisto en el capítulo siguiente, y se berá allí la mayor yngratitud del duque de Milán, Françisco Esforçia, contra el Emperador, que de honbre jamás se a bisto ni a oydo.

1
 M: de Milán.  Volver a (1 )ut.
2
Add.: del año. Volver a (2 )
3
Mut.: y prosecuçión del año: continuándose en el año de. Volver a (3 )
4
Mut.: como. Volver a (4 )
5
Mut.: avnqu'é!: avnque el Jovio. Volver a (5 )
6
Mut.: donde avía y do: donde fue. Volver a (6 )
7
Mut.: a. Volver a (7 )
8
Mut.: hizimos. Volver a (8 )
9
Mut.: imperiales. Volver a (9 )
10
Mut.: cabe el: junto al. Volver a (10 )
11
Transp.: él buelto.  Volver a (11 )
12
Mut.: a. Volver a (12 )
13
Transp.: de defender a Pavía con los alemanes. Volver a (13 )
14
Mut.: y averse dibidido. . .: y aver debilitado sus fuerças por las aver dividido. Volver a (14 )
15
Del.: el mesmo. Volver a (15 )
16
Mut.: de lo que ay. . .: de la censura de. Volver a (16 )
17
Mut.: poco, no se a. . .: poca, se deve. Volver a (17 )
18
Add.: el Jovio. Volver a (18 )
19
Mut.: epítome d'ellas . . .: abreviaciones y sumarios de ellas. Volver a (19 )
20
Del.: de su libro. i Volver a (20 )
21
Del.: del todo. Volver a (21 )
22
Mut.: o la: y. Volver a (22 )
23
Del.: de. Volver a (23 )
24
Mut.: dexó de hazer: hizo. Volver a (24 )
25
Del.: quç entre las manos tenemos. Volver a (25 )
26
Mut.: en él, que no solo son: no solo. Volver a (26 )
27
Mut.: ay hartas de: de mucha. Volver a (27 )
28
Del.: él. Volver a (28 )
29
Del.: a. Volver a (29 )
30
Mut.: lo qual todo pasado: Después de esto. Volver a ( 30)
31
Del.: fundada de los. . . Volver a (31 )
32
Mut.: obispo pero. . .: Jovio. Volver a (32 )
33
Del.: su. Volver a ( 33)
34
Del.: (y muy buen capitán). Volver a (34 )
35
Del.: y amparado. Volver a (35 )
36
Del.: asímesmo. Volver a ( 36)
37
Transp.: ef verdad que en este ultimo. Volver a (37 )
38
Mut.: (que no ynfantes . . .) : ya la postre. Volver a (38 )
39
Del.:los. Volver a (39 )
40
Add.: tan importante. Volver a (40 )
41
Mut.: Jovio. Volver a (41 )
42
Mut.: se enbió: fue embiado. Volver a (42 )
43
Del.: fue. Volver a (43 )
44
Transp.: exérçito françés. Volver a (44 )
45
Mut.: Paulo (y no. . .) : Jovio. Volver a (45 )
46
Del.: asímesmo. Volver a (46 )
47
Mut.: asímesmo . . .: semejante daño. Volver a (47 )
48
Mut.: o. Volver a (48 )
49
Del.: asímesmo. Volver a (49 )
50
Mut.: negará Dios. . .: dexará de dar Dios. Volver a (50 )
51
Mut.: no negar: dar. Volver a (51 )
52
Del.: y tanbién. Volver a (52 )
53
Del.: a. Volver a (53 )
54
Del.: (como diestro). Volver a (54 )
55
Add.: y fue. Volver a (55 )
56
Del.: al presente. Volver a (56 )
57
Mut.: los .otros. Volver a (57 )
58
Add.: e. Volver a ( 58)
59
Del.: asímesmo. Volver a (59 )
60
Mut.: d'esta tacañería. . .: de la tacañería. Volver a (60 )
61
Mut.: a estotra: contra. Volver a (61 )
62
Mut.: (avnque. . .) : si en los días que. Volver a (62 )
63
Mut.: ytaliano coronista: Jovio. Volver a (63 )
64
Mut.: molestia con que. . .: matança que hizo. Volver a (64 )
65
Del.: allí. Volver a (65 )
66
Del.: avnque en ella. . . Volver a (66 )
67
Del.: digo a su pluma... Volver a (67 )
68
Del.: (y si vbiera...). Volver a (68 )
69
Del.: como nonbre... Volver a (69 )
70
Del.: (no los dexemos. . .).  Volver a (70 )
71
Mut.: destruiçión de. . .: perderse. Volver a (71 )
72
Transp.: fue Rrebeco. Volver a (72 )
73
Mut.: tomado grande: tomada gran. Volver a (73 )
74
Transp.: saliendo de allí. Volver a (74 )
75
Mut.: acabó de destruillos. . . los acabó de destruir a todos. Volver a (75 )
76
Mut.: los haze: dize. Volver a (76 )
77
Del.: (que. . .). Volver a (77 )
78
Del.: tanbién confieso qu'está. . . Volver a (78 )
79
Add.: pues. Volver a (79 )
80
Mut.: buelto. Volver a (80 )
81
Del.: mucha. Volver a ( 81)
82
Del.: birtud de. Volver a (82 )
83
Mut.: antes. Volver a (83 )
84
Mut.: porque. Volver a (84 )
85
Mut.: y. Volver a (85 )
86
Mut.: Alejandría. Volver a (86 )
87
Del.: y dexando esto. Volver a (87 )
88
Mut.: obispo Paulo: Jovio. Volver a (88 )
89
Mut.: pero pónelas: aunque las pone. Volver a (89 )
89a
Del.: pero no dexemos... Volver a ( 89a)
90
Del.: (que así...). Volver a (90 )
91
Mut.: grande açeptaçión: gran cossa.  Volver a (91 )
92
Add.: digno. Volver a (92 )
93
Mut.: tal agrauio. Volver a (93 )
94
Del.: tratança y. Volver a ( 94)
95
Add.: mas. Volver a (95 )
96
Del.: el qual Jouio da. Volver a (96 )
97
Add.: da el Jovio. Volver a (97 )
98
Del.: ellas. Volver a (98 )
99
Del.: nuestro au1:or. Volver a (99 )
100
Mut.: Jovio. Volver a (100 )
101
Mut.: quererle. Volver a (101 )
102
Mut.: como buen hijo. . .: a su. Volver a (102 )
103
Mut.: le fuera. Volver a (103 )
104
Add.: a. Volver a (104 )
105
Del.: 10. Volver a (105 )
106
Mut.: de Borbón. Volver a ( 106)
107
Mut.: trae. Volver a (107 )
108
Del.: puede y. Volver a (108 )
109
Mut.: que. Volver a (109 )
110
Del.: y que al Alançon. . . Volver a (110 )
111
Mut.: Emperador. Volver a (111 )
112
Mut.: tomaron. Volver a (112 )
113
Mut.: aquel obispo: el Jovio. Volver a (113 )
114
Mut.: del Emperador. Volver a (114 )
115
Del.: vello. Volver a (115 )
116
Mut.: señor obispo: Jovio. Volver a (116 )
117
Del.: (que ojalá...). Volver a (117 )
118
Del.: (tornemos a ella).  Volver a (118 )
119
Del.: mesmo. Volver a (119 )
120
Mut.: junto a. Volver a (120 )
121
Mut.: mitigasse.  Volver a ( 121)
122
Mut.: Emperador. Volver a (122 )
123
Del.: asímesmo. Volver a (123 )
124
Mut.: notar.  Volver a (124 )
125
Mut.: en ora buena. Volver a (125 )
126
Mut.: mas. Volver a (126 )
127
el.: y bien aposta. Pero. Volver a (127 )
128
Mut.: a los ynperiales . . .: abiendo. Volver a (128 )
129
Add.: a los imperiales. Volver a (129 )
130
Del.: (no lo negaré). Volver a (130 )
131
Del.: singularísimamente. Volver a ( 131)
132
Del.: a cargo. Volver a (132 )
133
Del.: les. Volver a (133 )
134
Mut.: casi. Volver a (134 )
135
Del.: (por que nos aprouechemos...). Volver a (135 )
136
Mut.: señor obispo...: Jovio. Volver a ( 136)
137
Mut.: de Nochera: Jovio.  Volver a ( 137)
138
Mut.: mención. Volver a (138 )
139
Del.: casi nunca y. Volver a ( 139)
140
Mut.: peso. Volver a (140 )
141
Del.: (perdóneme. . .). Volver a (141 )
142
Mut.: rey. Volver a (142 )
143
Mut.: y aun. Volver a 143( )
144
Del.: porque. Volver a (144 )
145
Del.: ellos. Volver a ( 145)
146
Del.: milanesco. Volver a ( 146)
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