Capítulo Nono

De la guerra que Solimán, Gran Turco, hizo en Vngría, y de la batalla que dio a los vngaros, y de cómo quedaron desbaratados, y su rrei Luduvico muerto, y todo su exérçito muerto y vençido 1. Dos capítulos bienen tras lo contado 2, qu'es segundo y terçero del mesmo libro beinte y tres, que anbos tratan 3 bien a la larga la jornada qu'el turco hizo en Vngría el año de beinte y seis, por donde agora corre su ysroria en este artículo., y dize ansí, que considerando el Gran Turco So1imán las guerras d'entre christianos, y la poca ovidiençia que los vngaros suelen tener a sus rreyes, y el poco cuydado de los alemanes que de suyo son perezosos en negoçios agenos; y biendo talbién qu'el Emperador y su hermano Don Hernando estauan ocupados en otras / guerras y cosas, y que con el rrey Sigismundo de Polonia tenía treguas antiguas, y que no querría quebrallas ayudando al vngaro, determinó de hazer guerra en Vngría. y qu'el rrey Luis de allí, honbre de yngenio flaco y sin espiriençia, enbió a todas partes a pedir Socorro en bano, y que hizo cortes luégo, y que los que lo suelen hazer truxeron las bandas de gente que heran obligados, y que todas blasonauan reniendo en poco a los turcos, con vna brauosidad de loca confiança, espeçialmente y sobre todoS, fray Paulo Tomoreo, Arçobispo de Colosa ( que avnqu'él no lo dizehera fraile de San Françisco) , el qual dio la horden, consejo y modo, de toda aquella guerra, y que alIándose el rrey con beinte y çinco milI honbres de a pie y de a cauallo, avn no cabales, pagada la mayor parte d'esta gente por el Papa Clemente, que auía enbiado socorro de dineros, osó el Ludibico salir en canpo contra el turco que traya dozientos milI. y que asentó su canpo para esperar a los bárbaros cabe vn lugar pequeño llamado Mugaçio (otros pronunçian Moganço), qu'está casi en medio del camino d'entre 4 Buda y Belgrado.

Y luégo continúa esta materia en el capítulo terçero, diziendo cómo los vngaros, estando allí rrefirmados, trataron si sería bien aguardar a Juan Sepus, gouernador de la Trasilbania, que comúnmente llamaban el Bayboda de Vngría, qu'esperaban muy presto con socorro de trassilbanos. y qu'el Tomoreo, viendo que si esto se esperaua, por la calidad y dignidad de su ofiçio la auía de obedeçer, y que se le quitaua él el gouierno del exérçito, aconsejó, y otros con él, que no vbiese delaçión, sino que con prest:eça se diese la batalla en allegando los enemigos. Los quales enbiaron delante quatro esquadro nes de cauallos, en que auía beynte y quatro mill honbres que sin çesar, partidas las horas del día y. de la noche, escaramuçaban con los cristianos, sin dexalles comer ni dormir, ni traer leña ni yerua para sus cauallos, ni avn dalles a beuer en el Danubio qu'estaua allí junto. y que en fin, abiendo ya llegado el campo del bárbaro, se determinó Tomoreo de dalle la batalla, la qual hordenó de la manera que se quenta en el capítulo, y que la batalla se dio ynfeliçe y alocadamente, de tan pocos para tan muchos, y que así los vngaros fueron vençidos con casi mortandad de toda la gente y del mesmo rrey Luis, que cayendo su cauallo ençima d'él, se ahogó en vn charco donde cayó, yendo ya huyendo, avnque de allí a muchos días fue allado y enterrado con ponpa rreal. y que Solimán, aviendo ganado la vitoria, se rreya después de la temeridad de los vngaros que con tan pocas fuerças y gente oviesen osado esperar su poderoso hexérçito. y que después d'esto fue a Buda y la tomó, y se boluió después a Costantinopla, con la qual buelta acaba todo lo tocante a esta vngara 5 guerra.

De la qual yo confieso que puedo dar poca rraçón, si no es por rrelaçiones, como el obispo 6 ; pero si alas mías ya personas que en ello se hallaron se deue dar crédito, como es rraçón dallo, no la tiene nuestro auctor en algunas cosas, alliende de otra falta qu'es suya muy hordinaria, de nunca poner los tienpos de los acaheçimientos, como la salida del turco de su casa, que fue a nueve de mayo, y llegada a Belgrado (postrer lugar entonzes de los enemigos y frescamente ganado por ellos), a beinte y siete de julio. y luégo entró de allí por la tierra de los fieles, y enbió delante los cauallos para correr qu'están contados. Ya veinte y nueve de agosto se dio la desgraçiada batalla, en la qual suçedió lo qu'el Jouio quenta, pero no con las faltas y temeridades que él dize.

Porque, quanto a lo primero, el no espera,r la gente de la Trasilbania no fue por la causa qu'él cuenta de Tomoreo, sino porque auía (según el mesmo Vayvoda avía enbiado a dezir) pasado ya quinçe días más de término del que abía puesto para allegar con la gente al hexérçito del rrey. y demás d'esto, el enemigo beníase açercando, y no hera posible rretirarse ya, a lo menos hera dificultoso, y mnto se abenturaba en la rretirada como en dar la vatalla, o poco menos qu'esto 7. y tanbién se començaua a dezir que aquel * Juan Sepus, Bayboda, que tanvién hera conde de Jazigo *, se entendía con elturco, y que de astuçia haçía aquella tardanç. y si adelante, andando los tienpos, vbo rrazón para crerlo (de quien después tanto se entendió con ellos), nuestros pecados lo saben mejor que aquí se puede escreuir. y asímesmo los vngaros, como honbres de guerra, consideraron que quando vn socorro se espera, casi a vista de los enemigos, y no ay çertenidad de su benida, qu'es mejor conforme a buena consideraçión, enplearse luégo en el hecho d'armas con aquella duda, que no aguardar después a la çert:idun:bre / de la falta de socorro.

Porque o v no pone ánimo en la gente, dándoles a ent:ender que por dalles a ellos solos el premio y la gloria de; aquel bençimiento se haze; y lo otro segundo causa gran desmayoy gran falta de corage, biendo que entran a pelear sin aquel socorro que esperauan. y casi esto mesmo vsaron MinuçioRrufo y su conpañero Açilio Glabrión, cónsules rromanos, para aver bitoria. y preçepto de guerra es ya muy sauido, que quando el enemigo sobrepuja en el número muy abentajadamente, publicar y derramar nueva que se esperan nuevas ayudas, y avn a bista del enemigo hazer a parte de la gente apareçer por diuersa parte, con nueva manera de trajes y de ynstrumentos, como que bienen y entran nuebamente en el rreal, que tanbién hizo esto mesmo algún capitán rromano. y en tienpo de nuestros padres lo hizieron los conde Cabra y alcayde de los Donzeles, quando dieron la rrota a Muley Bandilli ( que por otro nonbre llamaban Chiquito) rrey de Granada ( el qual quedó allí preso) , haziendo mostrarse gente por detrás de vn çerro, y luégo encubrirse por otro, y tornar a pareçer de nuebo, que fue causa que los moros entrasen ya con gran miedo, y medio vençidos en la pelea. y ni más ni menos no8 tiene rraçón Paulo Jouio en dezir y encareçer que fue gran temeridad y 1ocura salir en canpaña con ,beinte y çinco milI honbres a dozientos milI.

Pero este engaño no es solo suyo, sino de toda la gente de aquel tienpo y d'este; y entre todos os buenos y malos juiçios (sino del mío qu'es d'estos postreros) , quedó ya determinado por desatinado atrebimiento el de los vngaros aquel día, sin mirar vna rregla que deue tenerse por prinçipalísima en las cosas de la guerra: que las çircunstançias en ella son más neçesarias, y tienen más fuerça para guardarse, que las leyes prinçipales de la miliçia. De manera que puede acaheçer que, por buen preçepto de guerra, sea yo obligado, sien do capitán de vna jornada, a hazer vna cosa que las particulares menudençias que en el mesmo hecho an aconteçido me quiten obligaçión de obseruar aquello, y me fuerçen a hazer lo contrario. y por heso las leyes de la guerra no se pueden dar bien por escrito, como las otras de la gouernaçión de la rrepública, porque neçesariamente no consiste la exposiçión / y glosa d'ellas en materia que se puede escreuir. Porque est!a declaraçión consiste en los acaeçimientos ynfinitos, y tanbién ynfinitamente diuersos, que la mesma guerra trae consigo, que no están subjetos a rregla ninguna. y éstas, que llamo  çircustançias, son tantas y tan diversas, que no se puede dar aviso para todas, avnque algunas generalidades no ay duda sino que pueden estrecharse arreglas y preçeptos.

Bengo al propósito. Los vngaros, según mi pareçer (avnque sea en esto yo singular), pelearon aquel día conforme a toda buena disçiplina militar, y tubieron no locas ( como el Jouio dize) , sino buenas consideraçiones para haz ello, porque la multitud y demasía de la gente contraria no hazía al caso, peleando gente bien ynstruta, como lo hera la vngara, contra gente deshordenada, como lo heran aquellos bárbaros.

Digo, que lo heran entonçes, a lo menos no tan hordenados ni disçiplinados como agora lo están. Porque ba mucha diferençia en quanto a su miliçia, de quarenta años que a que aquella jornada pasó, al t,ienpo de agora, así en la guerra terrestre como en la nabal, avnque están muy más mejorados en esta postrera, pero tanbién en la primera lleban grande bentaja a lo d'entonçes. y ya se saue aquello de Pirro, rrey de los epirotas, que fue el primero que puso la guerra en arte y preçeptos, el qual dezía que con quinze mill honbres bien armados e ynstruydos acometería qualquier exérçito de enemigos, por muy pujante que fuese en la cantidad. El qual dicho anpliamos y rrestringimos en el libro que bamos haziendo, tocante a esta materia, que yntitulamos Las diferenfÍas de la guerra de los dos mundos. Pues paréçeme a mí que no quinze mill (porque no pongamos la ventura tan en calças y jubón como Pirro), pero que con beinte y çinco mill, qu'es número vastante de gente que sabe guerrear y está enseñada en aquel arte, para pelear con dçientos mil que han, o avían entonçes, de pelear ala barbaresca. Porque la disçiplina suple grandemente el número, de la qual conclusión se saca aquel corralario, muchas vezes disputado y agora no, por falta de propósito para ello, que vale más el exérçito avnque sea de gente ynávil, con capitán diestro y baliente, que no el que tiene el capitán flaco y sin yndustria, avnque la gente d'él sea animosa y diçiplinada en la guerra. Porque conforme al proberbio, a este propósito por los mesmos antiguos escrito, más bentaja tienen las ovejas syendo su capitán el león, que no los leones siendo su capitán el oveja.

Pero no bamos / encadenando materias, que será desencadenar el propósito. Sino torno a dezir que beinte yçinco mill honbres de la diziplina vngara heran bastantes entonçes para pelear con docrientos milI de la turquesça y qu'éstos no bastaran a rronpellas, si no obiera otros doçientos milI pecados nuestros, o millones d'ellos, que se abían pasado a la banda de los bárbaros a pelear con ellos contra los christianos. y espeçialmente que se a de adbertir que en este caso ( avn dejado lo que está dicho ) abía otras cosas que façilitavan el negoçio para dar atrebimiento a la pelea, como hera en el lugar que se avía escogido para ella, que hera con alguna ventaja de parte de los vngaros, y así la poca artillería suya hiço harto daño en los ynfieles, lo que no hizo la d'ellos, con ser mucha y muy prençipal, en los christianos, porque no hizo casi ninguno, que toda pasaua por alto; avnque tanbién quieren dezir qu'esto lo causó ser christianos todos los artilleros qu'el Gran Turco entohçes traya, y que de propósito asestaron muy arriba. y asímesmo consideraron los vngaros su bentaja de armas y cauallos en quanto a la calidad. y tanbién, que rrepartida aquella gente por guarniçiones en fortale[zas], hera no dexar fuerte ninguna de las que se abían de guardar, porque luégo el turco abía de enbiar sobr'ellas apartadamente, y las avía de tomar. Espeçialment:e siendo los vngaros más acomodados para pelear en la canpaña que para defendertierras. y sobre todo que el sueldo de la gente se acababa, y otras muchas cosas que no se escriben porque se an d'escrebir en la parte que conbenga. y así la batalla fue muy rreñida y porfiada. y en berdad que oy deçir a vn cauallero borgoñón, amigo mío, que se halló en ello, que la mayor causa de la desgraçia la causó, tanto como la multitud de los enemigos, el cansançio y trauajo de los christianos con las escaramuças hordinarias que avían preçedido, sin parar ninguna noche ni ningún día. y que hera su opinión que aquella molestia de los cauallos qu'el turco avía enbiado delanreros a correr ( que de día ni de noche no parauan escaramuçando por sus terçios, sin jamás çesar, hasta el día de la batalla), le abían dado la bitoria.

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Add.: con lo que toca al Jovio en estas cosas .Volver a (1 )
2
Mut.: bienen tras lo contado: se siguenVolver a (2 )
3
Mut.: que anbos tratan: en que se trata. Volver a (3 )
4
Mut.: entre. Volver a (4 )
5
Del,: vngaraVolver a (5 )
6
Mut.: Jovio.Volver a (6 )
7
Del.: qu'esto.Volver a (7 )
8
Mut.: y ni más ni menos no: Tanpoco.Volver a (8 )
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