PRÓLOGO DE LA SEGUNDA EDICIÓN,
REFUNDIDA Y AMPLIADA




Desde la primera aparición de El Dorado en la editorial Schmid & Francke, Berna, han transcurrido más de treinta años. Nuestro padre pensaba haber publicado él mismo una segunda edición ampliada del libro, ya agotado, y el escribir un epílogo para esta obra. Pero entre el propósito y la realización, sobrevino su rápida muerte el 29 de enero de 1926. Al concebir nosotros la idea de una nueva edición, nos hallábamos ciertamente convencidos de no poder llevar a término esa tarea con la misma autenticidad y tono con que nuestro padre lo hubiera hecho. Estamos obligados, pues, a dar algunas explicaciones de por qué, no obstante, nos hemos atrevido a tal empresa.


Ante todo, deseamos honrar la memoria de nuestro padre. El amó a Colombia, y anheló siempre para cuando llegara el ocaso de su edad, visitar de nuevo el país en cuya Universidad alcanzara sus primeros éxitos de profesor, siendo todavía muy joven. Pero no sólo nos guía el propósito de perturbar el recuerdo de la actividad académica de nuestro padre, pues el Profesor Dr. Ernst Röthlisberger con quistó más tarde un prestigio duradero por su trabajo profesionaly su obras en el campo cíentffico del derecho de autory como Director de la Oficina Internacional de la Propiedad Intelectual. Por el contrario, estamos convencidos de que los países florecientes como Colombia, aunque se hallen en período de pujante crecimiento económico, sólo pueden ser realmente entendidos por medio de una profunda penetración en el carácter y cultura del pueblo.

En esa comprensión de lo esencial, en la magistral exposición de la Historia de Colombia, de la vida espiritual de la clase superior culta, como de la ingenua sencillez de los estratos populares, reside en verdad el valor permanente de El Dorado. Este libro no puede envejecet porque va al fondo mismo de las cosas. Su tema ha sido agotado con una intención tan cordial y, al mismo tiempo, tan imperturbablemente justa, que ninguna de las obras desde entonces escritas sobre Colombia puede medirse con ella en ese aspecto.

En este nuestro tiempo del progreso técnico y económico, la índole y mentalidad de los hombres se ha desarrollado en Suramérica de modo apenas diferente que en El Viejo Mundo. Pero allí la penetración de los últimos logros se produce de una manera más discontinua y brusca que en Europa, y por eso lo viejo y lo nuevo permanecen frecuentemente uno al lado de lo otro sin mezclarse, y por eso también se presentan más marcadamente los contrastes entre civilización externa y cultura interna, aumentando estopor otros contrastes: los que existen entre las diversas clases sociales y entre las diferentes razas. La pintura de estas variadas relaciones pudimos enriquecerla nosotros, sobre el propio conocimiento del país, completando el desarrollo hasta nuestros días y colocando estas referencias, en cada caso, junto a lo que conserva vigencia desde el tiempo de nuestro padre y que constituye el valor imperecedero del libro. La mencionada ampliación se efectúa agregando a los capítulos apéndices especiales que enlazan con la exposición primitiva y describen la situación en la actualidad. Estos textos complementarios se distinguen de la versión original por medio de una clara separación.

Viene en abono nuestro el que Walter Róthlisberger haya filado su residencia en Bogotá, desde 1920 como comerciante y en el desempeño del cargo de Cónsul de su nación y que, gracias a los largos viajes realizados, conozca afondo tierras y gentes de Colombia. Asi; El Dorado, de modo espontáneo, y con particular encanto para algunos lectores, refleja los distintos aspectos del país tal como padre e hilos, cada cual en sa época, los contemplaron. En la valoración de las observacio­nes complementarias, y en especial en el apéndice acerca de los nuevos problemas económicos, debería tenerse presente ei acusado personalismo de las jóvenes repúblicas de Suramérica, que frecuentemente rechazan como abusiva intromisión los reparos críticos formulados por extranjeros. El colombiano de nuestros días, en efecto, es suma mente sensible a toda crítica que se haga a su país. Pero no toda crítica encierra una censura. Hay cosas en Colombia que, sise les aplicara de continuo un serio examen, podrían mejorarse con poco esfuerzo. Pero el inmigrante prefiere reservarse su opinión antes que ser catalogado como extranjero descontentadizo.

Expresamos nuestra máxima gratitud a cuantos han contribuido a hacer realidad esta nueva edición, y especialmente a la Editorial Strecker und Schróder, cuyo nombre esya una garantía de que la segunda versión de El Dorado habrá de responder a muy altas exigencias. Cordial agradecimiento debemos además a los señores Dr. Hermann Eugster, Paul Forrer, Dr. Ernst Ritter y Erns Muhs, que han enriquecido nuestra colección defotografias con otras muchas, en parte originales. Por último, con la inclusión de un mapa lo bastante fiel, para el cual nos facilitó gentilmente sus materias la Casa Kümmerly & Frey, de Berna, creemos corresponder a un deseo, repetidamente expresado, cuanto más que la Editorial, lo mismo en este caso que en lo tocante a los grabados, se esmeró en conseguir una presentación ejemplar.

El Dorado es algo más que un libro de viajes, puramente recreativo, o una guía económica. Con toda la viveza y detalle de la descripción, la obra se dirige, en efecto, a las personas cultas que desean formarse un juicio afondo sobre Colombia. Apoyándose en el maduro saber del padre, y completado por las propias experiencias de los hijos*, este libro apunta, por encima de nuestro tiempo, hacia el futuro de un país rico y progresivo.

Berna, 1° de agosto de 1929.

Manuel, Walter y Blanca Róthlisberger

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 El texto de los editores, en cada caso, aparece separado del texto original por una línea al centro.
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(N. del T.): en los índices de los capítulos el nuevo texto figura bajo la palabra
Apéndice.
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