CAPITULO II
De otras plantas nuestras de los climas calientes.
La verdad histórica exige de mí que no lleve la admiración de la
Tierra Firme hasta el punto de afirmar que en ella se dan otras
plantas propias nuestras en la misma forma que la caña de azúcar y
las frutas agrias. Lejos de mí semejante error. La Tierra Firme es
feraz, pero como toda otra parte del mundo, produce algunas cosas
bien, rechaza con desdén otras, otras en fin las acoge en su seno
pero de mala gana. Hemos visto suficientemente lo priro en tres
plantas, de las cuales una por ser tosca, a saber la caña de
azúcar, no se resiente en absoluto con el demasiado calor; las
otras por ser amantes apasionadas del calor, aunque de condición
delicada, es decir las frutas agrias, hay que confesar que en los
climas calientes de América, han mejorado su suerte. Las tres
encuentran allá con más abundancia que aquí sol y agua, lo que
conviene admirablemente a su naturaleza.
Pero aquel mismo clima magnífico para las plantas ya dichas, es del
todo dañoso para otras muchas. Antes de tener alguna experiencia, a
algunos españoles les plugo plantar en las regiones cálidas todos
nuestros vegetales útiles y llevaron allá semillas, pepas y plantas
pequeñas de España. Allá nacieron, allá crecieron? Produjeron
frutos? Unas sí, otras no, unas bien otras mal, según su distinta
naturaleza, como pasa aquí entre nosotros con respecto a los
vegetales exóticos. Manzanos, duraznos y peros no se deben buscar
allá. La tierra siempre abrasada no soporta plantas que requieren
alternativamente calor y frío. A Santo Domingo, isla que por
encontrarse diré así, en el límite de la zona tórrida y que
parecería más apta para acoger nuestras semillas, fueron llevadas
con otras plantas nuestras las de lo melocotones y olivos. Qué dice
de esto Oviedo que no sólo las vio allá sino que las plantó
también? He aquí sus palabras. (1)
"Hay membrillos (o bembrillos) así mismo traydos de Castilla; pero
no se hacen muy bien, ni en la cantidad é abundancia que las otras
fructas que se ha dicho de suso; é son pequeños, é no muy buenos,
porque son ásperos é nudosos. Créese que con el tiempo serán
mejores" (esto es, cuando iungentur gryphes equis). Veamos lo que
él dice de los olivos plantados en Santo Domingo.
"Hay en esta cibdad algunos olivos grandes é hermosos árboles, que
assi mesmo fueron traydos de España; pero son los que digo
estériles, é no llevan fructo sino de hojas, y también los hay en
algunos heredamientos é otras partes desta isla; pero como he
dicho, sin fructo. Y es gran notable que todas las fructas de
cuesco que se han traydo de España y otras partes á esta isla, por
maravilla prenden, y si prenden, no llevan fructo alguno, sino
hojas. Por cierto yo he traydo cuescos de duraznos, y de
melocotones é alvérchigos de Toledo, e ciruelas de frayle, y de
guindas é cerezas, é piñones, é todos estos cuescos he fecho
sembrar en diversas partes y heredades: ninguno de todos ha
prendido. Plinio dice (Lib. XII, cap. 6) que los olivos en la India
son estériles, é que no producen otro fructo sino aquel que hace el
olivo salvaje; de manera que estos nuestros olivos desta isla son
más estériles que los que Plinio dice de India; porque si aquellos,
como él dice, dan el fructo que los olivos salvajes (ó acebuches),
los de acá no llevan sino solamente hojas".
En suma, hay que concluír que las tierras calientes por feraces y
bellas que sean o no son aptas en manera alguna para ciertas
plantas nuestras, o lo son de manera que si germinan no dan fruto,
o si lo dan, lo dan de mala calidad. Pero esta ley no se extiende a
toda la Tierra Firme. 1. Los higos que parecen gustar más del calor
que del frío, prenden bien, pero las hierbas de verano prenden
mejor, es decir primero que todo los melones, de los cuales puedo
decir también que en algunas partes de Tierra Firme son óptimos. 2.
Las hortalizas de verano como lechugas, culantro, perejil, la menta
que llamamos romana y otras semejantes en pequeña cantidad. 3.
Alguna hierba medicinal, como la malva, el sen, etc. 4. Las
berenjenas aunque chiquitas y duras por el demasiado sol. 5. Los
ajos y las cebollas, pero pequeñas y sin cabeza. 6. Los melones es
decir las patillas de que hablé en mi Orinoco. (2)
Y si estos melones, como los de Santo Domingo, donde antes no se
encontraban (3),
fueron llevados allá de España, debemos decir teniendo en cuenta su
pequeñez, que con la mudanza de clima han degenerado en. tamaño
pero no en el sabor que en todos es delicadísimo. Pero a mí me
parece que son del lugar, no menos por el nombre americano que se
les da, como por otra razón y es ésta: la Tierra Firme como se dijo
arriba se encontró más agradable que las islas y más abundante en
plantas útiles. Así por callar otros vegetales, la papaya no
existía en Santo Domingo a donde fue llevada del continente. Por lo
tanto pudo existir en Tierra Firme el melón patilla aunque aquella
isla no lo tuviera.
Vuelvo a mi tema. En las tierra calientes no vi otras plantas
nuestras fuera de las indicadas. Sin embargo, si hay otras, estoy
listo a agregarlas en un apéndice. Escribo por amor a la verdad y
no con parcialidad. Con respecto a las plantas europeo-americanas,
yo hago una reflexión que muchos o no la hicieron nunca o no la
destacaron suficientemente. Nosotros aquí si queremos por ejemplo
un melón, tenemos que esperar la época en que se da. En primavera y
otoño lo desearíamos en balde. Tenemos una especie que se llama de
invernadero y que se conserva por mucho tiempo como ciertas
calabazas, pero no gustan mucho. Si una mujer encinta deseara un
melón en tiempo en que no se encuentra, nadie podría consolarla.
Pero no sucede lo mismo en las tierras calientes de América.
Siempre que no cese el cultivo de la tierra, lo que pasa algunas
veces, los melones verdes y maduros, con flores o sin ellas, se
encuentran todo el año. Dígase lo mismo de las berenjenas, de los
pimientos y otros semejantes.
(1) |
Historia Natural de las Indias, Lib. 8, cap. I. |
(2) |
Tomo I. Lib. 4. cap. 9. |
(3) |
Oviedo, Historia Natural. Lib. II. cap. I. |
