Historia dela Cultura Material en la América Equinoccial
(Tomo 2)
Vivienda y Menaje
Víctor Manuel Patiño
© Derechos Reservadosde Autor

CAPÍTULO XX 

TRANSCULTURACIÓN  

EN LA ARQUITECTURA COLONIAL

 

II — RECORRIDO GEOGRÁFICO.  

Rápidamente se verificó una aculturación de modalidades arquitectónicas en el Nuevo Mundo, con aportes indígenas y peninsulares. Para organizar cronológicamente los datos, se ponen entre paréntesis los años a que corresponde cada cita.  

 

ARQUITECTURA DOMÉSTICA  

 

Cuba.  

Durante el siglo XVI la arquitectura dependió del patrón indígena a base de bohíos de yagua [la hoja de la palma real Roystonea regia] y guano (hojas de palmas para techar), con las modificaciones impuestas por la cultura foránea (WEIS, op. cit., 14, Fig. 24, 25). Lo mismo ocurrió en La Habana en dicho siglo y en el siguiente (Ibíd., 25, 52.53, 76-85).  

 

Puerto Rico (1582).  

Según la relación del 1° de enero de ese año del cura Juan Ponce de León y del bachiller Antonio de Santa Clara, las casas eran hechas con tablas de palmas embutidas con un barro colorado que se endurecía notablemente (LATORRE, 1919, 50).  

 

Santo Domingo (1561).  

La ciudad era hermosa y tenía buenos edificios. Cada casa era una fortaleza, por los peligros de tierra y mar. “No hay en la cristiandad otros mejores materiales para edificios”, dice el oidor Licenciado Echagoian (T. DE MENDOZA, 1864, I, 21).

 

Caracas (1578).  

La relación de Juan de Pimentel asienta: “El edificio de las casas de esta ciudad ha sido y es de madera, palos hincados y cubiertas de paja. Las más que hay ahora en esta ciudad de Santiago son de tapias sin alto ninguno y cubiertas de cogollos de caña. De dos o tres años a esta parte, se ha comenzado a labrar tres o cuatro casas de piedra y ladrillo, y cal y tapiería, con sus altos, cubiertos de teja. Son razonables, y están acabadas la iglesia y tres casas de esta manera, y los materiales los hay aquí. En Nuestra Señora de Caraballeda todas son casas pajizas con los palos hincados. No hay tapiería” (ARELLANO MORENO, 1964, 133-134; —,1950, 88).

 

Tocuyo (1578).

Para los españoles: “las casas que hay en esta ciudad son de madera y pajas, a modo de casas de cortijo de España, y son largas y no muy anchas, y tienen de a tres y cuatro aposentos adentro. Algunas casas pequeñas se empiezan a hacer de tapias, y ahora al presente hay seis construidas, dos de alto y bajo, y cuatro bajas. Y las tapias de que se hacen, son de tierra seca sin cal, aunque hay mucha piedra con qué poder hacerse. Y alguna se hace para algunas cosas, y hay piedra para hacer yeso, y también mucha piedra afuera de la sierra, para edificar cimientos de casas y otras obras” (Ibíd., 157-158).

 

Barquisimeto (1579).  

“Las casas son hechas a manera de unos pajares, que se hacen en España en algunas partes, donde se encierra la paja para los ganados. Las paredes de las dichas casas están rodeadas de horconcetes de nueve o diez pies de altura fuera de la tierra, y luego la cercan con cañas atadas con un bejuco que se halla en mucha cantidad en la tierra, y que se cría por los montes. Sobre estos horcones se ponen unas soleras; y a estas casas, cada uno le pone el anchor que se le antoja. Pónense dos horcones en medio de la casa, y allí ponen una viga por cumbrera, y traen unas varas a trecho, de pie y medio la una vara de la otra, y después que [está] toda la casa llena de estas varas, se pone toda ella de cañas [a] cinco dedos unas de otras; y esto va atado con este bejuco que es a manera de atadura, a manera de bimbre, hendida, y después de hecho todo esto, se trae gran cantidad de paja larga y así se cubre que no se moja. Dura la cobertura de una casa seis o siete años. Hácense todos los apartados que se quieren de las mismas cañas. Ahora se empiezan a hacer algunas tapias. Se ha hallado piedra para cal” (ARELLANO MORENO, 1964, 196-197; —, 1950, 130).

 

Maracaibo (1579).  

Se establece claramente la diferencia de la vivienda indígena, en forma de palafitos sobre el agua (véase Cáp. IX), de la de los españoles: “Son las casas de esta ciudad de paja y enea, porque la tierra es nueva y ha poco que se pobló y no se ha podido hacer más edificio; hoy para poderse edificar hay mucha madera y piedra de cal y yeso y tierra para hacer teja y ladrillo” (ARELLANO, 1950, 159; 163; —,1964, 205, 210).

 

Riohacha (1560).  

Las casas de los españoles, así como la iglesia, eran de paja (RGNG, 92).

 

Santa Marta.  

En la época de García de Lerma (1529-1535), la ciudad fue íntegramente incendiada por negros rebelados: “La ciudad era toda de paja y no había más de la casa del gobernador que fuese de piedra” (FRIEDE, 1960, NR, 214-215).

Díez de Armendáriz decía desde esa ciudad en 1546, un año después de ser reconstruida por Juan de Céspedes, que “las pocas casas que hay son tan ruines y malas, que no hacen poco, si bastan para acoger algunos pasajeros” (FRIEDE, 1962, VIII, 182).

En 1560 las más de las casas eran de madera y paja; unas pocas eran de piedra. La iglesia del obispado era de tablazón y teja. Se entendía entonces en labrar un hospital de madera (RGNG, 1983, 97).

El conquistador Francisco González de Castro durante la gobernación de Luis de Rojas (1571-1576), entró a la conquista de Pocigüeica, cerca de Riofrío. Después de hechas las reparticiones de lotes,

  que fueron desta tierra las primeras,  
luego con acerados segurones  
de los cercanos montes y riberas
cortaron estantillos y horcones,
varas, soleras, latas y cumbreras,
para hacer con estos materiales
las casas y las cercas de corrales

(CASTELLANOS, 1955, II, 547).  

 

Cartagena.  

Hubo mucha vacilación sobre el asentamiento efectivo de Cartagena, porque inicialmente no se consideró el actual sitio adecuado para una ciudad. Le correspondió a Juan de Vadillo en 1536 trazar las primeras calles (AHN: Relación 1537). Al parecer, de poco sirvió la disposición de que los vecinos gastaran en edificios el 10% de las entradas (FRIEDE, 1956, IV, 106, 266). Todavía en 1538 el cabildo se quejaba de las dificultades para poblar (MARTÍNEZ, 1967, 29-35). De todos modos perduró.

En una carta al rey de Miguel Díez Armendáriz, escrita desde esa ciudad el 24 de julio de 1545, le dice que a su ejemplo, algunos vecinos estaban haciendo casas nuevas, “en esta miseria de esta tierra, que es palos y cañas y palmas, de manera que ya parece otra cosa que cuando yo la hallé” (FRÍEDE, 1962, VIII, 69-70).

Pero en 1548 la princesa, respondiendo a solicitud de los vecinos, en cédula de 22 de diciembre, ordena que a quienes tienen lotes y no edifiquen en ellos, se les quiten para darlos a otros (FRIEDE, 1956, IV, 329-330).

Las repetidas disposiciones del cabildo para que no se edificaran casas de paja sino de ladrillo y teja, de 1552, 1555, 1572 (BORREGO PLA, 1983, 480-481, 483, 485, 494) y otras, se quedaron escritas, pues a fines de ese siglo continuaban siendo las casas de madera cubiertas de cogollos (CASTELLANOS, 1955, III, 249).

 

Tolú (1560).  

Asimismo eran de paja las de los españoles y la iglesia (RGNG, 101).

 

Istmo de Panamá.  

La primitiva Panamá, que se quemó, era hacia 1550 ciudad insalubre y orientada de oriente a occidente, de modo que el calor era irresistible (CIEZA DE LEÓN, 1947, II, 355.356).

En la relación de Panamá de 1640 por Juan Requejo Salcedo hay datos del mayor interés sobre el tipo de vivienda que había en esa ciudad y de la manera como las casas edificadas siguiendo la tradición indígena, soportaron mejor los temblores sucedidos desde el 2 de mayo hasta el 21 de agosto de 1621. Dice Requejo: “Los antiguos fundadores desta ciudad, con experiencia de algún caso semejante o por falta de materiales, o por los calores excesivos, hicieron los edificios para su morada, templos y casas reales, de maderas y tablas, con tan lindo arte y disposición que asientan sobre vasos de piedra los pilareteso estantes de madera valientes, maría [Calophyllum] cocobola [Dalbergia retusa Hemsl.], níspero [Manilkara] y guayacán [Tabebuia guayacan (Seem.) Hemsl.] (que en maderaje precioso, cedro muy fino y abundancia dél, hace ventaja esta ciudad a todas las del Pirú); sobre los estantes ponen sus soleras y vigas, y de una a otra unos maderos delgados que llaman varas, y desta manera doblan dos veces o tres sus edificios; cércanlo todo de tablas con clavos, que llaman de barrote, los maderos tan trabados entre sí unos con otros con clavos de escora y media escora, conforme son menester, y las soleras y cuadrantes con clavos de a dos tercias, que llaman de encolamenta, y donde son menester de alfajía y después abrazados con las tablas vienen a quedar las casas tan firmes y con tanta fortaleza, que hacen ventaja a las de piedra; a lo menos en esta ocasión fueron más a propósito, y así certifico como hombre que ha dado vista a todo el Pirú, que si cualquier ciudad del padeciera este terremoto, fueran mayores mucho los daños en los edificios y personas (...) Las casas de tablas, aunque rechinaron y hicieron mucho ruido, despidieron terrones, volaron o corrieron tejas, ninguna hizo vileza, ni cosa que no debiese, y hay casas que se acuerdan de la fundación de Panamá, trozadas las varas del comején o gusano, podridos los pilarotes, carcomidas las tablas, con puntales por todas cuatro haces (...) ninguna ni aun destas cayó...” (SERRANO y SANZ, 1908, 41, 51-52). No era de la misma opinión un extranjero que pasó por allí en 1636: “Las casas son mas débiles que todas las que he visto [en Centro América], a causa de la falta de cal y piedra; de suerte que por esto y por el gran calor que hay, la mayor parte de las casas están edificadas con madera” (GAGE, 1946, 292).

 

HOYA DEL MAGDALENA.  

 

Tenerife (1580).  

Para las casas de los españoles, hechas desde luego por los indígenas de servicio, pero ya bajo una dirección foránea, la descripción es no menos pormenorizada: “La forma y edificio de las casas son en esta forma: pónense dos o tres estantes grandes en el medio que ha de llevar la casa, y según el largor de la casa ansí apartan los estantes; por una cuerda van trazando el derecho y partes iguales y arriba parejos; tienen los estantes sus horquetas y en ellas ponen una cumbrera y luego dan el ancho a la casa y por sus trechos van hincando otros estantillos más pequeños, que encima de tierra han de tener de altor la mitad menos que los grandes. Y todos estos estantes son de madera, de guayacán o de palo de carreta o corazón o bálsamo, que de toda esta madera echan los estantes, que son los pies de la casa. Y puesto todos por su orden, según el cuadro o redondo de la casa, van poniendo encima de las horquetas destos estantillos unas varas que son las soleras, y las van amarrando con bejuco que se cría en el arcabuco, que es muy correoso. Y luego desde estas soleras van puniendo varas y amarrando abajo y arriba a la cumbrera alta, y a las esquinas ponen sus varas más recias y en ellos van amarrando las varas de las culatas del buhío. Y después de todo envarado, con canas de lata lo van enjaulando todo a trechos, puestas las cañas y amarrándolas a las varas atravesadas, todo a la redonda y luego lo cubren con paja, que es una yerba que se cría muy alta en las sabanas y en la ribera de este río, y a manojos la van amarrando por su orden a las cañas con una corteza de un árbol que llaman damahagua, que es muy correosa y la sacan a tiras muy delgadas, y así la van amarrando de abajo para arriba. Pónense unos portaletes por cima de las soleras, amarrados a las varas o cintas que echan por de dentro para más fortaleza, para que las aguas corran afuera de la casa. Las paredes hacen de cañas y embarradas con barro. Y desta manera son las casas desta tierra. Las de los indios son redondas (a) la manera de más de media naranja, de vara en tierra, y las puertas muy chiquitas” (RGNG, 1983, 173).  

 

Mompós (1560).  

Vivían los indígenas a las riberas del Cauca y del Magdalena, “en casas muy grandes de madera cubiertas de paja, y en cada una viven ocho, y diez indios”. Estos las fabricaban a los españoles también de paja (Ibíd., 92; BORREGO PLA, op. cit., 410-411).  

 

Tamalameque (1579).  

Esta población fue cambiada de sitio varias veces. La que existía en ese año, a la pura orilla del Magdalena, tenía este aspecto: “las casas son de paja, las paredes de las cuales están cercadas de cañas, a manera como en Castilla hacen los cañizos. De paredes sirven unos maderos recios que están hincados a trechos, a distancia de cinco o seis pies de uno del otro. Sus puertas tienen de madera como las que ordinariamente se hacen; causa esto la falta de materiales y la poca posibilidad de los habitadores” (RGNG, 190). La última frase da a entender que estas casas eran las ocupadas por los españoles y no por los indígenas. La iglesia allí también era de paja (Ibíd., 191).  

 

Valledupar (1578).

La población como tal, “no tiene edificios de casas suntuosas, sino de paja y caña, bajas, y no tiene forma de pueblo” (Ibíd., 207). Otro dice que las casas son bajas “por causa de los vientos” (Ibíd., 209), y también que los vecinos “no pueden usar de otros materiales por la pobreza de la tierra” (ibid., 211).

 

Trinidad de los Mazos (1582).  

En las viviendas propiamente dichas, ya se nota una fusión de técnicas, aunque los materiales continuaron siendo los tradicionales. “La forma y edificios de las casas desta ciudad son de tapias, cubiertas de paja, que por el poco posible no se han hecho de teja, aunque hay buena tierra para ella. Solíanse hacer de madera desde el pie hasta la cumbre, cubiertas de paja, unas casas largas de cien pies y veinte y cinco de ancho, y otras redondas a manera de tiendas de guerra. Pónense a los lados unos palos de diez pies en alto sobre la tierra y en medio unos estantes de treinta pies sobre la tierra y hincados y metidos cinco pies debajo della, y los bajos sirven de pared, y sobre los grandes se pone una cumbrera, y sobre esto arman la casa con unas cañas gruesas como el muslo y guecas, que se llaman guaduas, y enlátanlas y cubren de paja. Dura una casa destas, si la madera es de guayacán, quince años y más, aunque cada cuatro o cinco años se ha de empajar de nuevo” (Ibíd., 246).


La Palma de los Colimas (1581).  

En cuanto a los vecinos españoles, se nota una aculturación o fusión de estilos arquitectónicos introducidos, con materiales locales. “Los edificios de casas que los vecinos desta ciudad hacen para vivir y la forma dellas, son unos cuartos que según el posible y necesidad del edificador, así los ordena y traza, dando a su casa como le parece, un recibimiento y aposento distintos. Estos cuartos tienen imitadamente la forma de los que en España se edifican, sin altos ni doblados, pero diferencian en los materiales, porque acá hasta agora todo lo que se ha edificado ha sido de madera, del suelo al techo, siendo la cobija de paja o de hojas de palmas, aunque las cercas se hacen de tierra pura, la cual se beneficia a manera de mezcla, encorporándole paja cortada, menuda, y así la meten apretadamente entre la armazón de los palos que se han hincado en el suelo para hacer pared y sustentar la techumbre a la casa, y detiénese allí la tierra mediante unas cañas o varas que estuviesen atadas por los dichos palos estantillos, de una parte y de otra delios, desde lo bajo a lo alto, yendo puestas a trechos de un palmo, poco más o menos, por todo lo que ha de servir de pared, con las cuales se ase y traba. 

Esta obra va toda atada y no clavada, y átase con una manera de cuerdas que naturalmente proveyó en estas partes quien provee y crió todas las cosas, que es Dios omnipotente, las cuales llamamos bejucos, que generalmente nacen y se crían en las montañas y suben y se enredan por los árboles dellas; son maravillosamente recios, y haylos muy largos, delgados o gruesos, como los quieren. Tienen una blandura tan humilde que se dejan doblar y anudar, al arbitrio del que dellos se ha de aprovechar. El enmaderamiento destas casas para lo alto dellas, es de unas cañas que llamamos guaduas, que son admirablemente largas y gruesas; críanse en lugares húmedos o jugosos, y hay dellas tan monstruosas, que tienen más de sesenta pies de largo y algún canuto suyo traga media arroba de agua. Esta es la manera y forma de los edificios de casas deste pueblo y los materiales dellos, los cuales se hallan en la mesma tierra y provincia dél” (Ibíd., 268-269).  

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