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CAPÍTULO XXV
DESPLAZAMIENTOS DE POBLACIÓN
Y COLONIZACIÓN. NUEVAS FUNDACIONES
Los pródromos de la guerra de independencia y esta misma no paralizaron del todo el establecimiento de nuevos núcleos poblados. Algunos que estaban establecidos desde el período colonial se revitalizaron.
El movimiento migratorio más importante del siglo XIX, que se había iniciado poco antes de estallar la guerra magna y no paró por esa causa, el de la colonización antioqueña, empezó en 1808 en Abejorral (PARSONS, 1949, 69-95; ARBOLEDA, 1918, I, 36-40; 228; 1930, III, 50-51; 222), y no ha terminado. Desde el punto de vista de la presente investigación, este desplazamiento involucró un tipo de vivienda característico, asociado con el desarrollo del cultivo del café, en las ciudades y pueblos fundados en los departamentos de Caldas, Risaralda, Quindío, norte del Valle y occidente del Tolima.
De mucha mayor envergadura aunque no necesariamente se tradujeran en fundaciones de núcleos poblacionales fueron los movimientos de tropas que siguieron a la declaración de independencia en 1810, y los que continuaron produciéndose al disolverse la Gran Colombia, con motivo de las guerras civiles en el resto del siglo XIX, tanto en Nueva Granada, como en Venezuela, Ecuador y Panamá. El desplazamiento de conscriptos y voluntarios de una región a otra, fue haciendo progresivamente menos agudas las diferencias regionales y propiciando soluciones urbanísticas y de vivienda más acusadamente nacionales.
Uno de los movimientos masivos más importantes del período republicano lo constituyó el aflujo de trabajadores afro-antillanos, asiáticos y europeos al istmo de Panamá a partir de 1850 cuando se dio principio a la construcción del ferrocarril, seguida años después por los trabajos de la apertura del canal. Se fundaron entonces las poblaciones de Colón (1852) y Bocas del Toro, planificada en 1893 por el ingeniero colombiano Abel Bravo con modelo reticular (ARIAS PEÑA et al, op. cit., 312). El impacto en la vivienda ha sido grande y duradero, hasta el
punto de constituirse en algo característico y distinto de las modalidades arquitectónicas tradicionales que siguen predominando en el resto de la faja ecuatorial (GUTIÉRREZ, 1984).
En Venezuela, desde el segundo cuarto del presente siglo, la extracción de petróleo produjo el desplazamiento de pobladores de origen campesino.
No por la ejecución de obras públicas de gran envergadura como las del istmo, sino por la extracción de recursos naturales, se verificaron también desde mediados del siglo XIX desplazamientos de grupos pequeños pero dinámicos, en busca de tagua, quina y caucho.
Otro movimiento migratorio, ya en el presente siglo, trajo consecuencias similares, esto es, la fundación de nuevos núcleos de población. Es el originado por la violencia política de los años 1946 y siguientes, cuyos efectos todavía se sienten, en cuanto muchos campesinos tuvieron que refugiarse en las ciudades para defender sus vidas, ocasionando un nuevo fenómeno, el de las zonas marginales de miseria en las ciudades. También data de entonces la colonización intensiva de los Llanos orientales y de otras áreas periféricas del país, cuya ocupación en forma modesta había empezado en el siglo anterior.
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