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Continuación del capítulo 7
Duración, reparación, renovación de la vivienda.
Pocos datos hay sobre estos aspectos. Por lo que se dijo en los capítulos II, III y IV sobre los condicionantes materiales y espirituales, la vivienda indígena era precaria, donde existían materiales de construcción suficientes, por la facilidad de erigirla y por el aliciente del jolgorio colectivo a que daba lugar la construcción de una nueva.
Hay constancia de que las casas comunes techadas con hojas de bihao en la costa ecuatoriana duraban dos años, mientras las cobijadas con hojas de palmas duraban tres años y más, siendo en este caso las de caciques (RIVERA DORADO, 1978, 553). Estas palmas para cobija debieron ser Geonoma, Asterogyne, Welfia, Phytelephas o Ynesa.
En las Antillas la cubierta de paja bien hecha duraba más de siete años, comparándose favorablemente respecto a la de Flandes (OVIEDO Y VALDÉS). Véase Cáp. XIIc).
En una descripción de la provincia panameña del Darién de 1754, de Miguel Remón, su gobernador, se dice que las casas comunes, por ser de pilares de madera y techo de palma, debido al clima lluvioso había que renovarlas cada cuatro años (JAÉN SUÁREZ, 1985, 134). Aun en la misma ciudad de Panamá, las casas españolas, mejor construidas, debían sen refaccionadas a los 40 años y aun menos hacia 1715 (JOUANEN, 1943, II, 78).
En suma, la duración mas dependía del estado de la cubierta que no de la armazón de madera. Aun en regiones lluviosas, algunas maderas (véase capítulo XII) son incorruptibles.
Cabe suponer entonces aunque no haya documentación sobre esto que la reparación, si la hubo, se reducía a la cobertura. Cuando el resto de la estructura daba señales de deterioro, en tiempos normales se debió proceder a construir una nueva vivienda.
Esto ya no pudo ocurrir durante la dominación española, porque el indígena dedicaba la mayor parte de su tiempo a trabajar para el encomendero o en la mita, no quedándole disponible ni siquiera el de atender a su sementera; mucho menos a la casa.
Tipología.
Por las representaciones prehispánicas que se han conservado, se puede deducir que poco ha variado al través de los siglos la casa típica maya (MARQUINA, 1951, 508, Fig. 754, 741, 742, 862, 877, 878). [Fig. 5].
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Fig. 5. Aldea a la orilla del mar, que presenta las viviendas típicas populares del área maya. Templo de los guerreros de Chichén ltzá, siglo XII d.C. Nótese la similitud con las casas de las Grandes Antillas dibujadas por Oviedo y Valdés (Marquina, 1951, Pág. 878; Kubler, 1962, Pág. 102).
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Para otras áreas, preferible a largas disquisiciones es la presentación de gráficas que den idea de los distintos tipos de casa indígena en el área ecuatorial (ERRÁZURIZ, 1980, 152-153). [Fig. 6, 6-a, 6-b, 6c, 7].
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Fig. 6 Mapa de la distribución geográfica de los distintos tipos de vivienda de Venezuela aplicables a toda el área ecuatorial: lámina y figuras de las mismas (Gliberto Antolínez, 1955, Págs. 131-137.
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REFERENCIA AL MAPA DE DISTRIBUCIÓN
DE LA VIVIENDA INDÍGENA
Para la distribución de la cabaña cilindrocónica y la malayo-melanesia (techo a dos aguas, paredes verticales y planta rectángula) se ha seguido principalmente a Biasutti. Las zonas de distribución de la cabaña malayo-melanesia coinciden con las de los palafitos o casas sobre pilotes. El Arawak prefiere la forma malayo-melanesia; el Arawak, usa alguna vez el palafito, aun donde no hay láminas de agua; el Karibe ama la forma cilindrocónica. En los Andes, primero aparece la cilindrocónica, pero la influencia Arawak introduce posteriormente la malayo-melanesia, que aun subsiste. Los pueblos que están representados en el mapa son como siguen:
1) Yaruro del curso del Capanaparo y del Sinaruco. 2) Yaruro de la isla de Linda Bato, cerca de La Urbana. 3) Otomako.
4) Wahibo.
5) Karibe Mapoyo y Panare.
6) Arawak Constructores de Calzadas (Calzadas builders).
7) Timotí del Chama y afines.
8) Karibe Kirikíre, etc., del S. del Lago Coquibacoa (de Maracaibo).
9) Karibe Motilones.
10) Arawak Wajiro y Paraujano de la Barra del Coquibacoa.
11) Arawak Wajiro y Paraujano de la Barra del Coquibacoa.
12) Arawak Antiguo y Karibe Posterior del Lago de Tacarigua.
13) Karibe Kumanakoto y afines de Oriente.
14) Waráo de Delta-Amacuro.
15) Karibe Arekuná-Kamarakotó.
16) Karibe Arekuná-Taurepán.
17) Makó-Puinave y Arawak-Piapoko.
18) Arawak Baré-Baniwa, etc. del Río Negro y Atabapo.
19) Muku Kuika-Timotí.
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Fig. 6-a. Dos tipos de construcciones de los caribes de la Guayana Francesa a mediados del siglo XVI, el taboüi o karbet, casa colectiva, y la sura o casa alta (P. Barrère, 1743, Pág. 141).
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Fig. 6-b. Plantas y cortes de casas circulares y cuadrangulares de los indios Chokó del Darién, Panamá (Arias Peña, et al, 1981, Pág. 69
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Fig. 6-c. Plantas de los siete tipos de vivienda en otras tantas provincias de Panamá en la época presente (Arias Peña, et al, 1981, Pág. 327
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Fig. 7. Vasijas de barro del área de Trujillo, norte del Perú, en forma de casas y pirámides (De Krickeberg, tomado de Bässler, Pág. 401). Nótese la semejanza con algunas de las casas de la costa ecuatoriana de la Fig. 4).
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