"Ignobilis dictus eo quod sit ignotus et vilis cuius nec nomen quidem scitur." Y así a los entierros de las personas nobles llevaban sus estatuas o imágenes (que eran de cera y de medio cuerpo) por señal de honor, y no la llevaban al de aquel que había cometido crimen, según refiere Diego López. Fray Juan de Pineda dice en el propósito: "Allegándome a los juristas, digo cuanto a lo primero con Baldo y con otros juristas, que la nobleza es una cualidad concedida del príncipe, por la cual alguno merece ser más honrado que la gente común y plebeya, a lo cual arrimemos una ley de nuestras partidas, diciendo que fidalguía es nobleza que viene a los hombres por linaje, donde lo de venir por linaje, es una cosa principalísima en la nobleza. Dice más la dicha ley, que para úno merecer nombre de hijodalgo le basta ser hijo de padre hidalgo, aunque la madre sea villana; mas para merecer nombre de noble también su madre debe ser hidalga. Y en la Ley segunda de este título se dice que aquél se dice propiamente hijodalgo que de padre, abuelo y bisabuelo desciende de limpia y noble sangre y de buenos y ricos padres, y porque fueron los tales escogidos de buenos lugares o solares y con algo (que quiere decir bienes o riquezas), por eso los llamaron hijosdalgo como hijos de bien. Mas tanto es úno más noble, cuanto su nobleza (caeteris paribus) es más antigua, según se dice, que la nobleza y el vino con el mucho tiempo se afinan y confirma y lo practican ansí algunos juristas; y no se puede llamar propiamente noble quien por sí mismo ha ganado nobleza, pues no la heredó por linaje (como dijo la partida sobredicha), aunque él sea el principio de traspasar la tal nobleza en sus descendientes. La nobleza se llama en latín nobilitas o cuasi noscibilitas, que significa conocimiento, por cuanto los nobles son más conocidos, y para notar a uno sin nobleza, le llaman hombre que no es conocido; y porque la luz da a conocer las cosas a la vista, llamamos ilustre y como resplandeciente al que tenemos por muy honrado y noble. Notoriamente noble se llama el que por sentencia pasada en cosa juzgada o por la voz común del pueblo, sin alguna retractación, es tenido y dado por noble, porque por estas dos vías dan los derechos alguna cosa por notorio. Sólo el Supremo Príncipe puede hacer nobles, mas los otros seño res inferiores pueden exentar a sus vasallos de pecharles a ellos, sin que por eso queden nobles. Hidalgo de solar conocido y devengar quinientos sueldos, siempre es noble; mas caballero armado no siempre es noble de linaje sino exento o libertado de pechar; y en cuanto se encuentran estas dos palabras, más es hidalgo que caballero, salvo que concurriendo la nobleza de la hidalguía con nota de alta sangre y antigüedad y riquezas, allí es más ser caballero que sólo hidalgo, y éste se llama caballero de espuela dorada. Otros se llaman caballeros de armada milicia, que son los dichos labradores exentos, y otros se llaman caballeros de alarde, que aún son menos libertados. Otra ley dispone que los privilegios de hidalguía pasen a todos los descendientes (si otra cosa no se particulariza); mas los de la caballería no pasan a los nietos." Y después: "Paréceme que la hidalguía primero se dijo fidalguía, como fijo primero que hijo y fuego primero de huego; y la palabra fidalguía suena cuasi fidelidad porque los hidalgos deben ser fidelísimos en la verdad de sus palabras y hechos; y conforme a esto no se confían las fortalezas y castillos fuertes para ser guardadas y defendidas, sino de nobles hidalgos de ambas partes. Otra etimología da don Francisco Sarmiento, varón de notable erudición, diciendo que hidalgo vale tanto como itálico, excluyendo la H, que no es letra y mudando la T en D y la C en G, lo cual usamos nosotros cuando romanceamos muchas palabras latinas, como parece de la T en D en estas palabras: senatus, senado; legatus, legado; armatus, armado; y la C en G en éstas: canónicus, canónigo; mendicus, mendigo; clericus, clérigo. La razón de llamar a un noble y libre hidalgo o itálico es que antiguamente las provincias del Imperio eran pecheras de los romanos; mas el senado o los emperadores concedían a algunas inmunidades de la tal pechería, como la gozaran las tierras de Italia por algunos tiempos. Esto (allende otros autores) parece, por el jurisconsulto Ulpiano, que dice haber gozado algunas ciudades del derecho itálico por haber guardado fielmente su fe y lealtad al pueblo romano, del cual esti1o y lenguaje usaron Celso, Cayo y Paulo, jurisconsultos solemnes. Sin esta hidalguía no puede ser úno noble en la Castilla de verdadera y perfecta nobleza; mas ni ella sola da perfecta nobleza, conforme al estilo romano, porque quien no tenía las imágenes de sus mayores (lo cual no se permitía a todos) bien se llamaba hidalgo, mas no noble; siendo ansí que aquel derecho itálico libertaba de pechar, empero no daba nobleza; y conforme a éstos hay en Castilla algunos libertados por los reyes pasados en pago de buenos servicios que hicieron sus mayores, mas no gozan de nobleza. Ni tampoco se considera solamente que dispongan los derechos para ser úno reputado por noble, sino también qué estatutos o costumbres se guardan en cada Reino sobre tal artículo, de lo cual podréis leer muchas cosas en el famoso jurisconsulto de nuestro siglo, Tiraquelo. El parecer de otros es que la palabra hidalgo se dijo antiguamente Hidalgoth, como hijo de Goth, que significa la nación de los godos, la más valerosa y noble de las bárbaras que entraron en España; y así, por significación de gran nobleza, llamaban a úno hijodalgoth." Y acerca de la fidelidad que deben guardar los hijosdalgo y la confianza que de ellos se puede y debe hacer, es buen ejemplo la sentencia que obtuvo Pedro Ruiz del Rey don Alonso el Onceno, con consejos de hijosdalgo y alcaldes de Corte, dándole por libre de la culpa que se le ponía, de que teniendo el castillo y torre de Priego y hecho homenaje por él al Rey, no lo pudo cumplir, porque en su ausencia lo entregó otro de quien lo había confiado, porque se fió del que era hijodalgo, y así trae por anotación Sandoval que de fideli meo viene fidalgo; y les es tan antigua la exención de pecho, que el Rey Bamba, en un razonamiento que hizo, dijo: "La nobleza de los godos siempre a los fijosdalgo dio libredumbre, y los franceses, do pudieron, siempre les metieron en servidumbre."
