Capítulo II

DE BODIN A ROUSSEAU

A. UBICACIÓN HISTÓRICA

Trataremos, en esta parte, de los aportes de cinco eminentes pensadores europeos: los franceses Juan Bodin, Montesquieu y Rousseau; el holandés Hugo Grocio; el inglés Thomas Hobbes y el italiano Juan Bautista Vico.

Bodin representa el humanismo francés del siglo XVI; Grocio inicia desarrollos jurídicos que culminarán en el siglo XIX, y Hobbes, hombre del siglo XVII, se consagra a construir una fundamentación filosófica del absolutismo político.

Vico, verdadero fundador de la moderna Filosofía de la Historia, pertenece intelectualmente al siglo XVIII, bien que hubiese nacido en el año de 1668. Contemporáneo suyo fue Carlos de Secondat, barón de Montesquieu. Adviene finalmente, en pleno auge de la "Ilustración", el escritor, músico y filósofo Juan Jacobo Rousseau, nacido en 1712 Y fallecido en 1778.

B. LOS APORTES DE BODIN, GROCIO Y HOBBES

Nos corresponde iniciar este capítulo examinando las doctrinas de Juan Bodin (1530-1596), Hugo Grocio (1583-1645) Y Thomas. Hobbes (1588-1679). El primero fue uno de los iniciadores de la "filosofía del Estado"; el segundo, el iniciador del concepto moderno del Derecho de Gentes, o sea del Derecho Internacional; el tercero sistematizó la defensa del absolutismo político o "absolutismo de Estado", como ya se dijo.

1. La evolución histórica y sus factores geográficos y económicos (Jean Bodin)

Esencialmente, Bodin fue un jurista, pero poseyó una dilatada cultura de tipo renacentista. Tempranamente (1577), publicó una de sus obras más significativas -De la Republique- en la que trató de fundamentar la ciencia política. Bodin plantea lo relativo a la soberanía como una especie de imperativo categórico de la existencia y de la unidad del Estado, tal como lo explica acertadamente Touchard23.

La soberanía es indivisible y absoluta, y la ley que emana de ella es "más fuerte que una aparente equidad". Este principio, sin embargo, no pugna con el de que los reyes están "obligados por sus convenciones" o compromisos, de donde cuando las órdenes del soberano prescriben actos contrarios a la ley natural, la desobediencia de los súbditos es lícita. Sin embargo, esta desobediencia, para ser legítima, no debe convertirse en rebelión. Consecuencia contradictoria de legítimas premisas.

Bodin distingue con acierto entre la forma de gobierno y la forma de Estado. Así, la república puede ser, de acuerdo con quien detente la soberanía activa, una monarquía, una democracia o una aristocracia. La monarquía, a su turno, puede afectar una de tres formas de gobierno: con acceso de cualquier súbdito a los cargos públicos, vale decir, democráticamente; con acceso a dichos cargos limitado a determinadas clases nobiliarias o plutocráticas, o sea aristocráticamente, o combinando ambos sistemas en forma gradual y paulatina.

En su obra Methodus ad facilem historiarum cognitionem, sin embargo, fue donde expuso Bodin teorías de mayor actualidad y de auténtica originalidad. Preside en dicho tratado un criterio que preconiza el relativismo histórico de las instituciones, cuya bondad y oportunidad dependen de dos factores o presupuestos reales: la variedad "de los climas", o sea las condiciones geográficas de los distintos países, que influyen sobre los hombres, pero que éstos pueden a su turno modificar, y las circunstancias económicas de las diferentes colectividades humanas. No existe, según Bodin, una política válida independiente de las condiciones geográficas, históricas y económicas y de la idiosincrasia del pueblo a que se aplique - Uno de los mayores y que el principal fundamento de la República -escribe- es acomodar el Estado a la naturaleza de los ciudadanos y los edictos y ordenanzas a la naturaleza de los lugares de las personas y de los tiempos".

La historia evoluciona tal como cambian las generaciones. Y por ello no existen leyes de eterna eficacia y perdurable validez. Al comprobar la constancia de la evolución histórica, Bodin se empeña en encontrar aquellos principios que, a pesar de la coexistencia o de la sucesión de sistemas morales y jurídicos diferentes, son a manera de constantes históricas, elementos comunes al orden humano. La evolución histórica, tal como la concibe Bodin -explica Touchard24- presume adaptaciones que deben imponerse cautelosa y gradualmente, a la manera de "ese Dios de la naturaleza, que hace todas las cosas poco a poco y casi insensiblemente".

2. El derecho natural y el derecho internacional (Huig de Groot)

Hugo de Groot, quien latinizó su apellido, fue también -como Bodin- un eminente jurista y, además, un experto diplomático que estuvo al servicio de Suecia. Su obra más importante, De iure belli ac pacis, se publicó en el año de 1625. Antes de examinar las tesis de este gran expositor, conviene recordar que la noción de un derecho natural contrapuesto a uno positivo o "promulgado" es tan antigua como la filosofía. Para los cristianos, ese derecho natural no escrito es expresión de la voluntad divina y a él debe tender el derecho positivo, que es obra de los hombres. Ahora bien: la tarea de Grocio consistió en dar al contexto del derecho natural una base racionalista y en ampliar y sistematizar el contenido del antiguo derecho de gentes, por lo cual puede considerársele como el verdadero iniciador del moderno derecho internacional.

Grocio y el alemán Samuel Pufendorf25 transformaron los conceptos jurídicos tradicionales tesis se proyectan así sobre la política y, por ende, sobre tas ciencias históricas. Esta transformación del derecho obedeció a diversos factores concomitantes, entre los que se cuentan el progreso de las ciencias, el descubrimiento y conquista de nuevas tierras, la separación del derecho respecto de la religión y la de la política respecto de la teología, y el advenimiento del sistema capitalista. Este último factor, el más importante de todos, determinó la formulación de un derecho supranacional; acorde con la estructuración económica de los países europeos y con la de sus intercambios mercantiles.

Es lo que puede verse por ejemplo, cuando Grocio sostiene que la libertad de comerciar es de derecho de gentes primario Es decir, una prerrogativa innata, de orden superior a los dictados de distintas leyes nacionales. Esta "concepción mercantilista de la libertad" anuncia el advenimiento de un nuevo orden de cosas, que culmina y entra en crisis en nuestros días. El derecho, para Grocio, deriva del instinto social del hombre, que de común acuerdo decide someterse a una autoridad general. Vemos aquí otra prefiguración de la doctrina del "pacto social".

Tal como precisa Rommen26, Grocio transforma la noción del antiguo derecho natural mediante tres aportes fundamentales: el racionalismo, la idea de la sociabilidad natural de los hombres y la primacía de la política. En esto, precisamente, radica la modernidad del pensamiento del eminente jurista holandés.

3. El absolutismo de Estado (Thomas Hobbes)

Como filósofo, Hobbes fue un empirista porque sostuvo que todo conocimiento se basa en la experiencia. De donde elimina, por lo que dice a la explicación científica del mundo, la noción de "causas finales" y sostiene que el alma inmaterial es "un concepto irrepresentable". Se trata, por consiguiente, de un pensador materialista y determinista, porque rechaza también la posibilidad de que la voluntad humana sea libre.

En su obra De Cive -"Del ciudadano"- Hobbes sostiene que el Estado no es un ente per se, ubicado fuera de las acciones de los ciudadanos que lo constituyen. Pero el hombre es egoísta porque se mueve impulsado por su propia utilidad. De donde el estado social primitivo fue "una lucha de todos contra todos", que suscitó naturalmente un deseo de equilibrio y de seguridad. Este deseo conduce paulatinamente desde un estado de naturaleza esencialmente anárquico, a un status civilis, es decir, a un orden de cosas regulado a virtud de un pacto entre tos individuos, que renuncian á la propia voluntad para delegada en una voluntad única, encamada por el Estado.

En el Leviathan, la más célebre de las obras de Hobbes, el Estado resulta ser la bestia bíblica mencionada en el libro de Job: una enorme maquinaria que domina totalmente a loe individuos, precisamente porque es la suma de los intereses individuales de los asociados. Estos, ante la realidad de la existencia, tienen que optar entre dos monstruos: el Estado absorbente y omnímodo y la revolución, que no es otra cosa que un retomo a la primitiva lucha de todos contra todos. Es el Estado el que fundamente la propiedad y el que detenta o debe detentar la autoridad eclesiástica y la civil. Ahora bien: el absolutismo del Estado se deriva del hecho de que "el bien del soberano y el del pueblo no pueden separarse".

-"El Estado es, por decirlo así, el Leviathan que devora a los individuos. La voluntad absoluta del Estado puede residir en una asamblea o en una persona. En este último caso es cuando su unidad se realiza de la manera más perfecta. La monarquía absoluta parece, pues, la mejor forma de gobierno. Hobbes concibe el Estado como producto de los individuos y, al propio tiempo, como un poder político que se opone radicalmente al individualismo". En las anteriores palabras, señala Augusto Messer la contradicción interna que cabe observar en las tesis de Hobbes.27

23
Jean Touchard: Historia de las ideas políticas. Trad. española. Editorial Tecnos, S.A. Madrid, 1961. Páginas 228-229.
24
Ibid., páginas 231-232.
25
Samuel Pufendorf nació en Chemnitz (Sajonia.) en 1632 y falleció en Berlín en el año de 1694. Fue profesor en las universidades de Heidelberg y de Lund y en 1677 fue llamado a Stocolmo en calidad de Secretario de Estado e historiógrafo del reino. En sus obras De Jure naturae et gentium (1672 y De officio hominis et civis (1673) elevó el derecho natural al rango de ciencia doctrinal independiente, liberándose de los puntos de vista de la jurisprudencia positiva y de los postulados de la teología escolástica.
26
Henri Rommen: Le Droit Naturel-Histoire et Doctrine. Egloff, editor. París, 1945. Páginas 93-98.
27
Augusto Messer: Obra cit., Tomo II, páginas 61-62.
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